Siempre existe una primera vez
Hermione ya cansada de lo que había pasado ese día se dirigió a su torre y lo único que anhelaba era en descansar sin pensar en cualquier cosa. En resumen… Quería tranquilidad. Al subir, todo se encontraba completamente desordenado, habían prendas por todos lados, pero lo que más le sorprendió fue ver en el sillón un sostén de encaje rojo irreconocible para ella, en seguida entendió que era lo que sucedía, pero no podía ser cierto, el rubio no podía ser tan cínico se llevar amiguitas con quienes pasar el "rato". La castaña subió las escaleras notando como los jadeos y gemidos se hacían cada vez más claros.
Esto es el colmo del descaro, no me importa lo que haga Malfoy con su vida, pero debe tener en claro que vive conmigo le guste o no- pensó Hermione dando un portazo en su habitación haciéndole a entender al ojigris que había llegado y la función debía terminar.
-Toma todas tus pertenencias y lárgate- dijo Draco fríamente.
-Pero...- trataba de decir la acompañante con confusión.
-Terminó, ya no me eres útil, así que lárgate- sin más decir la joven salió de la habitación del rubio dando un portazo sintiéndose indignada, utilizada y preguntándose ¿De verdad el rubio quería algo más allá de un buen rato en la cama? La respuesta era un rotundo no y se lo había hecho saber.
Draco salió de su habitación organizando un poco el desastre que había hecho con su cita de turno y se dirigió a la puerta de la castaña, tocó tres veces pero ella no respondía.
-Granger- llamaba el rubio tocando nuevamente la puerta.
-Lárgate Malfoy- gritó desde adentro.
-Granger ábreme la puerta o la tumbo- amenazó.
-Túmbala si te da la gana, pero no pienso abrir.
No sabía por qué estaba enojada con él, es más ni siquiera debería, y eso le hacía que sintiera una gran confusión. Draco, sin más, tomó su varita y conjuró…
-Alohomora.
No sabía por qué tenía deseos de hablarle, tal vez era porque le avergonzaba la idea de saber que fue testigo de su placentero momento... ¿Pero desde cuando un Malfoy se avergüenza? No creo que sea la probabilidad, a lo mejor solo quería dejarle algunas cosas en claro... Sí, eso debe ser…
-¿Qué se te ofrece?- preguntó la castaña fríamente.
-Solo quería decirte que no vayas a comentar lo que ha pasado aquí hace un momento, ella no es tan digna... Pero fue solo por placer…
-¡¿Cómo puedes ser tan cínico de utilizar a una chica de esa forma?!
-Granger, que tú seas una santurrona no quiere decir que los demás lo sean…
-Pero no te da derecho a desecharlas como si fueran juguetes- dijo con indignación.
-Lo que pasa aquí es que te dan celos que comparta la cama con otras chicas que no sean tú- dijo Malfoy con su sonrisa de medio lado acercándose a la castaña.
-¡Será en tus sueños! ¡El día que quiera que suceda será con la persona correcta y será porque de verdad me ame y no por diversión! – respondió alejándose de él.
-Eso confirma que eres virgen- dijo con burla acercándose cada vez más.
-¡¿Y a ti que te importa?!- gritó la chica sonrojada tratando en vano que el rubio no se diera cuenta, pues la ya la tenía acorralada, no había forma de escape.
-No me importa, pero lo quería confirmar- dijo mientras posaba una mano en la pared cerca de la cara de la castaña.
-Pues ya lo confirmaste, ahora largo- respondió Hermione tratando de no sonar nerviosa, pues la posición que tenía el chico no era de su mayor confort.
-No, aún quiero saber una cosa…- dijo Malfoy rozando una suave y sonrojada mejilla.
-¿Y ahora qué quieres?- preguntó Hermione sintiendo como sus respiraciones y palpitaciones se aceleraban al toque del rubio.
-¿Tú primer beso fue con la comadreja?
-Sí- dijo agitada, el chico estaba tan cerca de ella que podía sentir sus respiraciones en la cara y aparte de eso, podía sentir debajo de su ropa unos pectorales extremadamente tonificados que la hacían gritar por dentro ¡Bendito sea el Quidditch!
-Pero, no fue tan placentero como éste- dijo el rubio acercándose a tal punto que sus labios rozaran hasta formar un beso bastante simple, para luego mirarla a sus ojos color avellana y comenzara a besarla de una forma apasionada.
Hermione no tardó más de cinco minutos en corresponder el beso y permitir al rubio profundizarlo hasta el punto que sus lenguas se exploraran y sus labios danzaran en único compás. Quería huir y no dejar que el rubio profanara de esa manera su boca, pues se sentía algo avergonzada porque nunca había besado de esa manera, pero la experiencia del rubio hacia que ella aprendiera de una manera rápida, y que cada vez que profundizaba más la hacía tocar las estrellas con la mano, eso le bastaba para quedarse inmóvil disfrutando algo por primera vez con su enemigo. Para la mala suerte de la chica se tuvieron que separar por la falta de aire, Draco la miró con sus penetrantes ojos grises y salió de la habitación sin decirle una sola palabra, dejando a una castaña con un mar de sentimientos encontrados y con la necesidad de otra dosis del rubio.
Draco se sentó en su cama a meditar lo que había hecho, definitivamente se había sentido increíble, había besado a la mayoría de chicas pero ninguna le había hecho sentir lo que ella había logrado, definitivamente estaba satisfecho por la rapidez con la cual le correspondió y aprendió, y sentía que realmente había valido la pena probar y profanar esos dulces labios, aunque todavía no sabía por qué lo había hecho.
Gracias a Merlín era sábado y ese día irían a Hogsmeade a comprar las cosas de la fiesta y de paso sus vestidos y accesorios, Hermione había quedado con las chicas en reunirse en la entrada del castillo, así que se arregló y trató de ocultar en vano sus ojeras, pues no había pegado el ojo en toda la noche y el culpable tenía nombre y apellido… Draco Malfoy. Una vez lista bajó a su encuentro y para su suerte sus amigas ya la estaba esperando.
-Hola Hermione- saludaron.
-Hola chicas- dijo dando un pequeño bostezo.
-Veo que alguien no pasó buena noche- dijo Ginny con burla.
-Sí, es que estuve estudiando toda la noche- mintió.
-Si queremos comprar nuestros vestidos, debemos darnos prisa… Además quedé con Harry para ir a las Tres Escobas- dijo la pelirroja apresurando a sus amigas.
-¿Alguna idea de dónde empezar?- preguntó la castaña.
-Yo sé, les va a encantar- respondió Tori sonriendo.
-Bueno entonces vamos- dijeron al tiempo dirigiéndose al lugar donde pararon en un tienda que se veía bastante elegante.
-Tori... Eh... Nosotras no tenemos tanto dinero- dijo Hermione apenada sin dejar de ver la tienda.
-No se preocupen, en esta tienda hay de todo tipo de vestidos accesorios y precios, si les gusta algo y no está en su presupuesto yo pagare lo restante- dijo Astoria sonriéndoles y entrando a la tienda -Buenos días- saludó con amabilidad.
-Señorita Greengrass, es un placer verla de nuevo, dígame que se les ofrece- dijo una señora rubia bastante estilizada.
-Deseamos ver unos vestidos para el baile…
-Muy bien señorita Greengrass, usted ya sabe dónde ir, si le gusta algo sólo avíseme- recordó la señora retirándose.
-Empiecen a buscar y se lo prueban- dijo Astoria sonriéndoles a unas tímidas chicas.
Luego de varias pruebas y vistos buenos, las chicas lograron comprar sus vestidos con sus presupuestos, pues la ojiverde tenía razón habían cantidades de vestidos elegantes con un precio moderado, aunque habían unas secciones que sólo podían entrar las personas con alta suma de dinero.
-Bueno chicas, me tengo que ir, Harry ya debe estar esperándome- dijo la pelirroja.
-Nos vemos en el castillo- dijeron las chicas acompañando a una distraída Hermione a comprar las cosas de la fiesta, mientras que Ginny se dirigía a las Tres Escobas, donde ya la esperaba un azabache con una sonrisa.
-Hola Gin- saludó el ojiverde dándole un beso en los labios de su novia.
-Hola Harry, ¿entramos?
-Sí claro
En ese momento, el azabache visualizó a unos hombres pelando, en esas va pasando una chica y una luz roja le alcanza a rozar su brazo haciéndola caer inconsciente al suelo, Harry rápidamente se acerca a la joven y conjuró un contra hechizo.
-Ennervate.
La rubia poco a poco va despertando y se encuentra con unos hermosos ojos verdes bastante conocidos.
-¿Te encuentras bien?- preguntó la pelirroja con preocupación.
-Eh... Si, solo me duele un poco la cabeza, muchas gracias- dijo la rubia hasta que llega un moreno corriendo.
-Daphne, ¿te encuentras bien?
-Si Blaise, gracias, creo que me alcanzó a rozar el hechizo de aquel hombre.
-Nosotros nos vamos- anunció Harry tomando la mano de Ginny.
-Gracias- dijo Daphne mirando a la pareja.
-No fue nada- respondió el azabache con indiferencia y yéndose con la pelirroja.
-Tienes un gran corazón Harry- dijo Ginny con una sonrisa.
-¿Tú crees?- bromeó el azabache besando a su novia.
La rubia y el moreno miraron con mucha atención la escena y sintieron como un calor infernal les subía por todo su cuerpo.
Es imposible… No pueden ser ¡¿Celos?!... No, eso no existe en nuestro vocabulario, sólo debe ser envidia de no tener su felicidad - pensaban los dos jóvenes al tiempo, bastante confundidos por el sentimiento que por primera vez acababan de experimentar.
Hola!
Espero que disfruten este nuevo capítulo...
