CAPÍTULO XII
LA CARRERA DE BERLÍN
Medianamente habían hecho las paces. Jessica suspendería cualquier actividad de Sailor hasta dentro de un mes. La pobre niña aún sufría los efectos del poder de Urano. En todo el tiempo que tenía en cama no había visto a la corredora por lo que las teorías de las chicas no sonaban tan descabelladas. Haruka Tenoh la odiaba. En realidad la rubia no sabía cómo pedirle una disculpa sonaba tonto que no pudiera controlar su poder y hasta ridículo.
- Que te pasa – le golpeó juguetonamente Clift
- Nada
- Estas bien desubicada… ¿Te pasó algo?
- En realidad sí, pelee con Michiru… Jessica le dijo a Kornhauser que soy mujer y él me amenazó, Jessica tuvo un… "accidente" y aunque parece que yo lo hice a propósito no fue así, ahora no sé como explicarlo
- Número uno mejor admítelo, esa niña siempre da razones para asesinarla…
- Clift hablo en serio
- Lo siento Angelito pero es verdad y hablo en serio, yo también la amenacé de muerte… Es nefasta a más no poder
-¿Y eso? – sonrió un poco más relajada
- Bueno estaba ligándome a Syd y esta niña hasta parece lee la mente, me adivinó todo y sin más me amenazó con destruir mi carrera si me acercaba a la niña… Daba miedo, no me lo tomé en serio y fatal error esa niña hizo mi vida detestable
-¿Estabas jugando con Sydney?
- No te interesa… Ahora segunda opción usa el sufrimiento… Dile a Michiru que confié en ti, una relación se basa en la confianza, amor, sinceridad, si es capaz de verte a los ojos y no creerte mejor que termine la relación… balablabla… esas tonterías empalagosas
- Querías aprovecharte de Sydney… Sabe Clift sal de aquí antes que te dé un buen golpe por intentar engañar a esa niña
- O qué caramba – Haruka bajó la vista regresando a su labor en el motor
De nuevo escuchó ruidos, creyó que Clift no se había marchado.
- Que te vayas – bramó furiosa
- Por favor Haru unos minutos – pido una voz femenina y su cabeza chocó contra la cajuela
- Jessica lo siento pensé eras Clift
-¿Estoy tan horrorosa? digo, no hay punto de comparación
- Lo siento – rió
- Lamento haberle dicho a Kornhauser que eras mujer… estaba molesta es que Regina nunca me dijo que quería usar el aparato contra Michiru y tú sabes mejor que yo que la adoro, jamás haría nada para lastimarla…
-¿Por qué lo negaste entonces?
- Supongo que por miedo – la verdad era que negarlo no ayudaba mucho sobretodo cuando el propio Kornhauser decía que ella se lo dijo. A pesar de sus intentos no pudo recordar haber hecho algo así – de verdad lo lamento y sé no puedo cambiarlo pero haré cualquier cosa por mejorar tu situación actual
- Estoy muy bien gracias, tengo un contrato y soy muy buena en esto así que si lo hiciste con afán de molestar o vengarte te falló…
- Bien, entonces me voy ya… Gracias por escucharme
-¿Tienes cómo irte?
- Sí, vino Rafael
De nuevo bajó la mirada para seguir con su motor. Sabía que debió aprovechar la ocasión y disculparse por su torpeza pero no tenía ni idea cómo ocurrió, era de novatos y hasta ni de nueva en ello había hecho semejante tontería. Escuchó su nombre, levantó su cabeza con rapidez golpeándose de nuevo en la cajuela
- Cuidado – sonrió Michiru
- Auch – se sobaba
- A ver deja te veo
- Es el cuarto de este día… acabo de matar otra neurona
- Discúlpame… Debería confiar en ti y sé que de haberle hecho, no lo negarías – colocó una gasa con alcohol en el golpe – He estado muy enojada por lo de Regina y no fue mi intención desquitarme esa noche contigo
- Lo sé… ¿Tregua de nuevo?
- Nop – besó sus labios – Paz completa
* * * * *
Amy estaba asombrada con los libros tan interesantes que James tenía. Hasta aceptó sin pensarlo ni sonrojarse la invitación a su remolque para que viera su colección. Estaba tan fascinada que pronto se olvidó de nervios y urticaria. El chico también se relajó un poco más pues por fin se topaba con una chica que no se aburriría o lo juzgaría de cerebrito.
- Eres muy bonita – de nuevo tartamudeaba
- Gracias – se sonrojó levemente
- Te invito a la carrera de este sábado… Y de allí podemos ir al cine, si tienes tiempo, claro
- Bueno
James no era feo ni muy guapo pero era más de lo que Amy esperaba en un amigo. Sus amigas la animaron para que saliera más con él quizá había encontrar el amor
- Cómo – reía hasta casi caer de la silla
- Encontrar el amor – masculló Luna sin entender el motivo de su risa
- Eso Luna y Minako, es para personas normales y hermosas no para cerebritos y computadoras ambulantes…
Luna arqueó la ceja, Amy era muy dura consigo misma, si quería un enemigo con ella misma se bastaba para dejar su autoestima por los suelos. En la noche Luna es escapó de la habitación para hablar con la jovencita, pero Amy volvió a repetir lo miso, ella era un caso perdido
- Pues lo eres mientras pienses así
* * * * *
El gran día llegó. Andrea estaba muy rara y hasta parecía un poco loca pues hablaba sola repitiendo tonterías. Durante la primera vuelta se concretó a observar el piso y Sydney empezó a preocuparle, tal vez lo loco venía de familia. Por fin salió de su ensimismamiento para decidir que era aburrida la competencia e iría a casa. Michiru arqueó la ceja divertida, sí, no había duda Andrea Manchester estaba un poco loca.
- Ni si quiera preguntó cómo seguía Jessi y eso que antes hablaba cada tres horas para hacerlo… es más creo ni se acordó de ella
- Al rato voy a verla, de vedad está muy rara
- Pobre Jessi no se puede ni mover… Haru le dio una buena paliza, sé la merecía pero ¿no habrá forma de que Jessi no sea Sailor? Digo si no puede con una de ustedes menos con… – pero ya no pudo terminar la frase dos autos acababan da volcarse
Haruka llevaba mucha velocidad, algo no estaba bien con el auto, soltó el pedal del acelerador pero ni así respondía el auto y si no se equivocaba no tenía frenos. No pudo reaccionar, la vuelta se vino y por la velocidad lo único que logró fue derrapar volcándose. Fueron momentos angustiantes, su vida entera pasó ante sus ojos en segundos. Las imágenes se volvieron difusas y finalmente lo único que veía era sangre. Intentó salir del vehículo, olía la gasolina y sabía explotaría muy pronto. Tenía una pierna atrapada…
- Haruka – gritaban afuera intentando apagar el incendio
- Saquéenlo del vehículo, va estallar
Jessica observaba desde lo alto de la torre de control el incendio, sus ojos se tornaban de verde a azul. Destruyó el control que tenía en sus manos y lo desechó como lo había hecho con el de la moto. Sus ojos adquirieron un brillo rojizo y de inmediato explotó una parte del auto. Una oleada de fuego alcanzó a un par de rescatistas…
- Que se muera de una buena vez – chillaba Ardosh
- Cállate torpe – y sin que moviera un solo dedo Jessica lo mandó a volar muy lejos
Había logrado sacar a Haruka. En los altavoces anunciaban estaba en muy mal estado y pedían despejaran la pista del helicóptero pues sería traslada de inmediato. Jessica se dio media vuelta su misión había terminado, lo demás lo leería mañana en los periódicos
* * * * *
Había pasado tanto tiempo que Jesseine lo daba por pedido, más de un año y ella no volvía o escribía. La carta, esa carta que escribió durante una noche de insomnio, una noche de dominio del amor. Pensó en buscarla, pero debía darle tiempo y dárselo a ella misma. Era media noche y esa sensación que tuvo cuando escribió la carta la levantó de la cama. No tenía por qué salir pero algo la llamaba allá fuera. Cual fue su sorpresa al ver que acaba de llegar. Astrid se impresionó de verla, ya no era una niña. Jesseine corrió a abrazarla y la joven la tomó del mentón para besar sus labios con infinita pasión.
- Te amo – de nuevo la besó. Jesseine creyó que había enloquecido pero en pocos minutos recobró la cordura separándose de ella – No debería ser – susurró aturdida
- Yo también te amo ¿por qué no puede ser? – le reprochó
- Como sea – y miraba inquisitivamente esos ojos verdes, seguramente la princesita aun no sabía que ella estaba destina a convertirse en Dios – He venido a quedarme con vosotros… ¡Contigo! – una gran sonrisa se dibujó en el rostro de la niña
En la mañana la nombró asesora de imagen. Muchos monjes no estaban de acuerdo sobretodo porque la joven venía del planeta Neptuno pero Jesseine sonreía y con la mano hacía una seña para callarlo, su decisión estaba tomada. Más de un monje mató con la mirada a la joven.
- No les agradará la falta de un heredero – sonreía
- Ese no es el inconveniente… sino que eres extrajera y de Neptuno, todavía Urano le dan más crédito…
- Y un día tú te convertirás…
-¡En Dios! – gritaba el monje exasperado – No puede estar en palacio, quién se cree o de qué privilegios goza para poder mirar los ojos divinos de Dios
- Es una niña – masculló Astrid
- Es la reencarnación de Dios en la tierra… El poder de Dios duerme en ella. Si no se larga señorita Astrid se arrepentirá
-¿Me amenaza?
- Consultar biblioteca… Pergaminos mostrar sabiduría – comentó el monje mayor – Ella no controlar poder de dios aún y el mínimo sentimiento podía desatar furia, sobre usted o sobre planeta
-¡No la haré enfadar! Solamente quiero servir a su Dios Son unos testarudos
- Entonces haga lo que quiera. Le advertimos ya y sobre usted pesarán las desgracias venideras por un ridículo romance – sentenció el joven monje
* * * * *
Herr. Kornhauser estaba muy satisfecho, entregó el contrato a su hija y le exigió firmara. Andy dudó, acaba de destruir una vida por salvar la suya pero desde cuando le importaba eso, nadie nunca había visto por ella ahora era tiempo de triunfar, tiempo de convertirse en piloto de Fórmula Uno. Plasmó su firma en las seis hojas del contrato. Tomó el otro bonche de hojas, revisó minuciosamente las cláusulas para no haber error y practicó por última vez la firma de Haruka Tenoh para decidirse a falsificarla, dejó la pluma suspendida encima del papel, su conciencia le gritaba
- Andrea firma de una buena vez, el notario no esperará todo el día
- Voy – y plasmó la firma idéntica de Haruka Tenoh
- Desde niña falsificabas con exactitud cualquier firma… sabía un día tu talento serviría
- Supongo – pero no olvidaba las palizas por falsificar la firma de su padre
- Señorita Rught venga por el documento – habló por el teléfono a su secretaria – Sí, deje que Haruka disponga de todo lo que ocupe, entre más se endeude conmigo más lindo será destruirlo
-¿Cómo? – levantó la vista muy sorprendida – Dijiste que saboteara su auto y lo hice… casi se mata, me pides que falsifique su firma para que su contrato se anule por su "torpeza" para las competencias y lo hago, pero no dijiste nada de no darle atención médica gratuita ni respetar su seguro de vida…
-¿Y quién dijo no respeto su seguro de vida? Ella lo firmo (o mejor dicho tú) a mi favor, dinero con el que me paga mi auto… Y bueno el hospital cuesta…
- Ah no – interrumpió súbitamente – No mencionaste eso… No me prestaré para ello, esto ya es una venganza
-¿Y de que crees se trata todo? Andrea no te iba a decir todo, te conozco y de verdad niña si quieres triunfar empieza a deshacerte de tu "Pepe grillo" interior
- Esto está llegando muy lejos – masculló
- Demasiado tarde para retractarte
Las noticias eran muy malas. Haruka estaba muy mal y si lograba salvarse, su vida como corredora y hasta persona normal terminaba. Michiru se soltó a llorar. Sydney intentó consolarla al igual que las chicas pero la pobre estaba incontrolable. Amy le dio una pastilla y un poco de té para calmar sus nervios. Sonrió con ternura…
- No nos queda mas que esperar
- Sí – contestó la joven violinista – Creo iré a dar una vuelta
-¿Segura? – dijo Rei – Te puedo acompañar. Prometo quedarme callada
- No, de verdad estoy bien
Se fue directo al autódromo. Se quitó de encima a la prensa y se dejó ir sobre el auto que pateó con todas sus fuerzas. Siempre los odió, los odiaba porque estaban en primer sitio porque cada competencia, le robaban a su viento y la alejaban de ella llevándola a manos de la sensual muerte. Quería entender pero no había lógica ¿Por qué se empeñaba en jugar a morir? Volvió a golpear el auto pero esta vez Clift la sujetó
- Ya pasó chiquita
- Lo odio… te odio… y de paso a ella… No quiero se muera – lloraba desesperada – Lo odio… Lo odio
- Todo va estar bien… Tranquila pequeña linda
Pero aquello resultaron palabras que se llevó el viento. Haruka cayó en coma al siguiente día. Encontraron daños severos en el cerebro. A unos días de su libertad, de la oportunidad para gritar al mundo que eran amantes y su vida se terminaba. Michiru se sentó frente al televiso, encendió el video con el que se torturaba todos los días desde que Haruka cayó en coma
- "Bueno no esperábamos tales cosas pero ha hecho mucho Haruka Tenoh… Digo para ser mujer… Creo morirá como una heroína – decía a la prensa Herr. Kornhauser
-¡Es mujer! – gritaban lo periodista
-¿No lo sabían? O dónde le vieron lo hombre… Bueno va, es un poco marimacho pero de allí a crear confusión no
- Pero…"
- Apaga ese maldito video, creo si tuvieras grabada la conversación de tu madre también la pondrás ¿Te gusta martirizarte?
- No te importa… Déjame en paz
- Veamos la repetiré para ti: Desde Hoy dejas de ser mi hija y una Kaioh, no te pares nunca más en Japón… ¿O qué dijo sobre Japón?
- Que te largues Laura – bramó furiosa
- Deja de sentir lástima por ti quieres… Y vine porque te buscan allá fuera
- Que se vaya
- No lo haré – oyó la voz de Sandra – Sé que es difícil todo esto pero Michiru es hora de que despiertes a la realidad
-¡Y! Crees que esto es lindo o es lo que esperaba… es una porquería…
- Se vale estar enojada pero no ayudarás mucho a Haruka así
- Ella decidió morirse así que yo decido no volver a hablar de ella
- Entonces me llevo el video – y Laura sacó la cinta para destruirla, sabía que la joven tenía copias de sobra pero guardaba la ilusión de un día terminar con todas… O que alguna de las dos se cansara
- Michiru, no se ha muerto Haruka y…
- Como si lo estuviera – sus ojos irradiaban un odio tremendo que jamás había visto Sandra
- Eres una necia – le agredió – O te pones "al tiro" o verás de lo que soy capaz
- Vete – le ordenó
* * * * *
Fueron más de dos años de felicidad. Jesseine crecía y se convertía en un verdadero líder y culto para su nación. Cada año de distintas regiones ofrecían un tributo a la niña. Ella aprendía con rapidez el arte de sus pueblos. Dominó en poco tiempo el resto de elementos. Pero Astrid rogaba porque el tiempo se detuviera, ahora tenía diecisiete años su hermosa niña y por fin conocería su secreto, abriría los ojos a su destino y a la realidad, ella era el Poder de Dios. Dos años en que fueron amantes secretos, aprendieron tanto la una de la otra y sonaba extraño que los monjes hubieran dejado por la paz el tema y hasta permitido el romance. Jesseine aprendió con ella de mecánica, a pilotar una nave, sobre las profundidades marinas y hasta pudo copiar el elemento que caracterizaba a Neptuno. Los accidentes nunca faltaban y casi siempre las acompañaban los monjes por temor a un accidente que por el romance secreto entre ellas. Le enseñó lo importante que era la vida, la propia y la del resto de seres vivos, le quitó su mala manía tirana. Le mostró que los sueños y deseos se vuelven realidad, a hacer trampa con las cartas y nunca jugar tal juego con alguien de mayor rango a ella. Que el amor es de dos y con solo tenerlo se puede llegar muy lejos. Jesseine aprendió que hay más de una forma de amar, que hay letras que dicen tanto y una palabra basta para terminar con otro ser sin usar la violencia. Que una caricia dice mucho y una sonrisa puede iluminar la vida de otro. Por dos años la preparó para la noticia para cuando subiera al trono y ocupara su lugar. Jesseine se esforzó en enseñarle que improvisar y espontaneidad pueden lograr más que una agenda estructurada. Enseñó que el hogar está a donde uno va y la lealtad es más que jurara defender aquello que se pide, es amar de verdad, ideales que se creen y se piden para los demás. Astrid había sentado cabeza, hoy llamaba a ese planeta hogar.
- Señorita Astrid – entraba el monje
-¿Qué sucede?
- Hoy fue el día… La princesa lo sabe, se supone no debía saberlo aún pero lo escuchó… Y no lo ha tomado muy bien
Astrid corrió a los monasterios. Jesseine estaba como perro enjaulado dando vueltas por todos lados. Se paró en seco cuando la vio y su mirada se volvió colérica. Astrid supuso que había leído su mente. Asintió con la cabeza. Sí, lo sabía pero era algo que no podía decirle…
- Formalizaremos nuestro compromiso – dijo sin más la niña
Astrid se atragantó y el chicle que mascaba se tragó. La vio con miedo. Aparte del horror que le producía comprometerse con algo o alguien estaba la decisión tan precipitada que tomaba
- Es muy pronto
- Los riesgos se toman, me lo enseñaste… Es difícil entender cómo tantos buenos principios no los aplicas a tu vida sentimental
- Deberíamos hablar
-¿Sobre qué? Ahora más que nunca sabemos nadie se opondrá… Soy Dios Astrid… Soy Dios – no terminaba de decirlo cuando empezó a sentirse una sacudida dentro de los terrenos de los monasterios. La tierra temblaba. Los monjes salieron corriendo de sus cabañitas y los templos
- Se lo advertimos – susurraban los monjes entre ellos observando como la princesa desataba su ira sin control
Le llevó todo el día decidirse. La amaba de verdad pero el compromiso era aterrante. Sin embargo ésta pudiera ser su única oportunidad ahora que la niña sabía quién era sería cuestión de días para que se la llevaran lejos donde nadie pudiera acercársele y corromperla. Sabía que dentro de los monjes había quienes pensaban que era hora de dejar de ocultar el enorme poder que dormía, sonaba ridículo no aprovecharse de los talentos que cada doscientos años llegaban a sus tierras. Podían convertirse en una nación poderosa. Y antes que llegaran a un acuerdo ya más de uno habría influido en las decisiones de la chiquilla. Por la noche la buscó para proponerle matrimonio… En seis meses se casarían
- Perfecto – sonreía la niña
- Invitaré a Michiru y a Haruka… con su bebé
- A que es lindo el niño
- Es niña y sí, es hermosa se parece a Haruka… Puedes creer que confundieran las pastillas
- Te dije la rosa para quien llevará en sus entrañas al bebé y la azul para quien pondrá la otra mitad
- Y las muy tontitas confundieron las pastillas y Haruka terminó embarazada – reía animadamente – Pero aún así su vida no se solucionó mucho, Neptuno no está dispuesta a reconocer que la niña lleva sangre real de Neptium
- Que mal – sonrió la niña
Sonaba increíble pero Sandra logró lo que ninguna de las chicas y aunque le diera en las narices con la puerta, la insultara y la corriera Sandra no desistió. Para el tercer día Michiru se cansó y decidió aceptar su invitación. Poco a poco la chica volvió a ser ella misma y hasta dejó que la esperanza siguiera en su ser. Kornhauser fue a visitar a Haruka al hospital, habló con Michiru sobre el contrato personalmente. La chica se sentía abrumada no tenía semejante cantidad para pagarle y trasladarla a uno más económico resultaba imposible
- No vengo a cobrar – sonrió – Pagaré el médico hasta que la den de alta después se hacen cargo ustedes y el velorio no lo pago yo… Odio eso – Michiru arqueó la ceja ¿Había truco en su bondad? – No me mire así agradézcaselo a Andy
- Gracias de todas formas
Esa misma noche fue a visitarla a su departamento para agradecerle lo del hospital. La chica se veía muy pálida y a hasta nerviosa, estaba un poco asustada y paranoica. Michiru la abrazó tenía experiencia con personas así pues Sandra padecía de delirios de persecución e ideas bastantes irreales.
-¿Te siente mejor?
- Estoy cansada es todo – pero la violinista no le creía
-¿Qué te pasó en al muñeca? – la tomó de la mano y al girarla se dio cuenta que no era una torcedura sino una herida
- He estado tan nerviosa que los accidentes me persiguen – se liberó de la mano de la joven – Como sigue
- Igual pero eso es ventaja – la miró inquisitivamente
- Tengo que confesarte algo – se oía tan misteriosa y lúgubre
-¿Sí?
El móvil de Michiru sonó. Haruka acaba de despertar y sus signos vitales se mostraban favorables. Ambas se tomaron de las manos para saltar de alegría. Andy se ofreció a llevarla y de paso visitar a Haruka.
- Y qué me ibas a confesar
-¡Que esperaba se salvara!
Ahora Haruka debía dar muchas explicaciones, entre ella el porqué autorizó usar cierto componente tóxico en el motor por lo que ahora sus pulmones estaban hechos añicos, así como otras tantas anomalías. La pobre se sentía abrumada, acaba de despertar y esperaba algo más que regaños y recriminaciones
* * * * *
Kornhauser se dejó seducir, besó esos labios carmines que lo enloquecían y escuchó embelezado cada palabra que salían de ellos. En medio del romance y jugueteo confesó acaba de regalarle el Seguro Médico a Haruka Tenoh, su amante hizo una mueca de enfado, se alejó de él y el hombre suspiró extrañado por la actitud de la joven
- Se supone que quien la odia soy yo – rió el hombre
- Sí, por eso me asombra
- Es por mi hija, a veces es tan buena chantajista como su padre…
- Te ha tomado la medida que es otra cosa…
- Pero Sherine esto va más lejos de una venganza personal, sabes que lo he hecho por ti y me gustaría mucho saber qué te propones, porque no lo hacemos porque me engañó. Vamos sonaba torpe que no me diera una idea de algo así… Recuerdo el día en que fuimos al club y la pobre mocosa temblaba cuando la invité al Baño sauna o a jugar en equipos de con y sin camisa… Luego a mi hija se le confunda los pronombres cuando se refería a ella y que decir de cierto toque raro que tiene – reía – Sabes que no me agrada me mientan pero Dios Santo lo que tú me pediste era exagerado ni aquellos que me han sido desleales los trato con tanta saña
-¿Dejarás que te vean como idiota?
- He destruido su vida, casi la mato, destruí la vida de otras personas… No me mires así, no es mi conciencia es negocios… Haruka es la mejor corredora de todos los tiempos, me hiciste perder billones por una idiotez creo tengo derecho a saber que sucede
- Todos son efectos colaterales – contestó Sherine – Si no te parece entonces olvídate de mí
- No me amenaces – le agredió Friederick – Lo hecho, hecho está… Ahora dime por qué
- Venganza… La destruiré junto con Michiru y la mocosa muy pronto vendrá a suplicarme la mate para que termine su agonía – sus ojos se tornaron del azul celestial a un rojo fulgor llameante
FIN DEL DÉCIMO SEGUNDO CAPÍTULO................ CONTINUARÁ
DUDAS, SUGERENCIAS, COMENTARIOS Y CUALQUIER OCURRENCIA PRESS BOTON GO!!!
Muchas gracias a todos los que nos leen y un aplauso a los que se animan y dejan su review ;)
