Holaaaaa! los extrañeeee, tenia pensado hacer más largo este capitulo, pero ya me moría por publicar las abandone muchooo! pero ya estoy de regreso, doy gracias que mi bebito es muy bien portado, tal vez sabe lo que le gusta escribir a su mamá jijijiji, espero lo disfruten.


Ya en el jeep Maki manejaba y todas cantaban a todo pulmón Happily de One Direction, a los cuales amaban e idolatraban, estaban conscientes de que ya tenían a sus amores hasta el KeKe de sus canciones y demás; pero cuando dieron su concierto en Japón ellas estaba en primera fila cuando llegaron al aeropuerto y en la mejor zona VIP del concierto, con pases para camerinos, fue ahí cuando les juraron amor y fidelidad eterna a sus jugadores Nipones, que aunque un poco brutos los pobres, saben mimarlas, consentirlas y corresponder todo lo que han hecho por ellos, su amor incondicional y paciencia. Sus ángeles como ellos en sus charlas de machos las nombran.

-¡Ja! Se les borro la sonrisa a esos perdedores-

-"Sera lastima"- dijo Kumi imitando la voz de Sanae- con eso los remataste-

-Detesto a los hombres así y los que entienden un "No" por un "Si y un "Tal vez" por "Soy toda tuya"-

-Se imaginan si los chicos los hubieran escuchado, no quiero ni pensarlo- dijo Maki.

-Por eso, ni una palabra de esto a ellos chicas o son capaces de salir a buscarlos cual perros de caza y sacarlos hasta debajo de las piedras- advirtió Yayoi.

-Pues, se lo tendrían bien merecido por acosadores- dijo Yukari y de pronto C´mon C´mon comenso y se olvidaron del tema, para seguir cantando y disfrutando de ese momento juntas.

Mientras ellos terminaron al fin de acomodar todo, se sentaron bajo la terraza y ya comenzaban a sentir la ausencia de sus mujeres.

-Como que está todo muy callado ¿no creen?- comento Koijiro.

- Hay que reconocer que nos hacen falta, desde que éramos niños están con nosotros, nos hemos acostumbrado a sus gritos, sus iras, sus risas- dijo Jun.

-No olvides también que las hemos angustiado en más de una ocasión- dijo Hikaru.

-Y más Jun a la pobre de Yayoi, la pobre en encada partido estaba a punto de colapsar- Genzo se burló.

-Sí, pero la más loca de todas es Sanae-aclaro Koijiro.

-¡Oye!- se molestó Tsubasa.

-Vamos Tsubasa acéptalo, no recuerdas esa vez, cuando estábamos en primaria durante las preliminares del torneo, como trato de golpearme con el palo de su bandera, parecía una poseída- todos se rieron.

-¡Esa es mi Sanae!- dijo orgulloso Tsubasa.

-Pero el cambio radical que dio en preparatoria, su feminidad salió más a flote, ni dos semanas y ya tenía sus pretendientes…pero ella apenas y los notaba - conto Ryo.

-Claro porque su corazón ya tenía dueño- dijo Hikaru dándole unos codazos a Tsubasa, pero Ryo bajo la mirada con algo de tristeza.

-¿Que pasa Ryo?- pregunto Tsubasa.

-Ella, lloro mucho Tsubasa, ya no sabíamos que hacer para alégrala- comenzó a contar Ryo y los demás decidieron dejarlos solos.

-Lo sé, ella me contó, como se sintió cuando me fui- dijo Tsubasa recordando esa platica.

-Me alegra que te haya contado, no sabes cómo nos costó sacarla de su casa, hacerla comer…-

-¿De qué hablas?- pregunto un sorprendido Tsubasa y ahí fue que Ryo se dio cuenta que ella no le había contado todo- Vamos Ryo habla-

-Ya veo que no te lo contó todo, Tsubasa …Sanae se puso muy mal, no salía, no comía, se la pasaba encerrada estudiando, evadiendo a todos, de pronto todos notamos lo delgada que estaba y fue cuando su mamá nos dijo que apenas y comía, estaba de verdad angustiada. Yukari la saco arrastrando de su cuarto e iba a diario a estar con ella, a hacerla comer, diciéndole, que si tú la veías en ese estado, de seguro te regresabas a Brasil…fueron tiempos difíciles para ella, hasta que poco a poco recobramos a nuestra Sanae, al menos físicamente, ya que sabíamos que te necesitaba a ti para recuperar su felicidad-

-Ryo, gracias por contarme…me siento tan culpable…fui un egoísta... yo no sé qué hacer para compensar todo eso-

-Ya lo estás haciendo amigo, Sanae se ve radiante, solo haz muy feliz a mi hermanita-

-Eso no tienes ni que pedírmelo, ya que a eso me dedicare cada día del resto de mi vida-

Y en eso se escuchó la música de One Direction y un alboroto de voces, ellas habían llegado.

-Bueno, ya llegaron por quienes llorábamos- dijo Ryo poniéndose de pie junto con Tsubasa.

-¡Ryo! ¡Tsubasa!...rápido vengan- les grito Hikaru que estaba detrás de la barra de la terraza de la alberca, no entendían nada, hasta que vieron a Genzo colocar una olla llena de fuegos artificiales, frente a la puerta que daba a la cabaña, ya que las chicas entraron por el frente para dejar el pastel en el refrigerador y saldrían por esa puerta hacia ellos.

-No estoy seguro de esto- dijo nervioso Tsubasa.

-Oh vamos, no les pasara nada- le contesto Taro.

-No lo digo por ellas, sino por nosotros y las represalias después de esto-

-Valdrá la pena amigo mío-

Ellas venían de lo más contentas y Genzo corrió a esconderse. Apenas y pusieron un pie fuera, todo comenzó a estallar, asustadas gritaban y saltaban entre chispas y luces, mientras ellos se reían a carcajada abierta. En un acto de desesperación Maki pateo la olla con la intención de que cayera en la alberca y terminara el numerito que estaban dando… pero como digna novia del tigre se la dio tan fuerte que cruzo sin problemas hasta el otro extremo… y de repente todo se volvió en cámara lenta, estilo Matrix.

Los chicos veían con horror como el proyectil se dirigía hacia ellos, como pudieron salieron arrastrándose y la bomba les cayó encima, literalmente sobre la cabeza de Jun, haciéndolo soltar unas lagrimitas de dolor, mientras el infierno se manifestaba por todo el jardín. Parecían muñequitos de feria corriendo de un lado a otro y ahora eran ellas las que reían hasta las lágrimas.

-¡Se lo merecen! ¡Bobos!- les grito Yayoi

-¡Jajajaja! Míralos correr-

Cuando todo termino, ambos bandos se quedaron viendo, ellos temiendo por su humanidad, pero todos estallaron en rizas, el jardín apestaba a pólvora.

-Sabia del Karma instantáneo…pero esto,¡ deberían de haber visto sus caras!- decía Kumi entre rizas.

-Bueno, no contábamos con que Hyuga le enseñara su tiro del tigre a Maki- aclaro Genzo y todos rieron. Koijiro abrazo a Maki y le dio un sonoro beso en su mejilla, mostrando su orgullo.

-Créanme, fue pura desesperación- aseguro Maki, con las mejillas sonrojadas.

-Y como les fue en el pueblo, al menos dejaron algo para los turistas de la próxima temporada- dijo con burla Jun.

-Ja ja ja, que gracioso Jun- le contesto Azumi.

-Pues nos fue muy bien, solo un pequeño incidente con un…-comenzó a decir Kumi, pero Yoshico le tapó la boca.

-¿Que incidente?- pregunto Genzo, entretanto los demás las miraban con cara de duda.

-Ja jaja…solo una tienda de ropa… que no tenía nuestra talla…verdad chicas- contesto con una risita nerviosa Yoshiko, todas asintieron rápidamente. Y se llevaron arrastrando a Kumi.

-¡Kumi!- la reprendieron todas- quedamos en que no diríamos nada de lo que paso con los babosos esos- le recordó Maki.

-Si Kumi, quedamos en que no les daríamos importancia- le siguió Yukari.

-Como quieran, pero solo recuerden que hace mucho hubo una guerra, donde por no darle importancia a los actos de un tipo como esos babosos, este casi se apodera del mundo… y su nombre era Adolf Hitler- Kumi dio media vuelta y se encamino hacia dentro de la cabaña. Todas se quedaron calladas y la siguieron con la mirada.

-Bueno, al menos sabe que hubo una guerra- concluyo Yayoi.

Tsubasa y los demás estaban terminando de inflar unos juguetes para la alberca que encontraron en un pequeño garaje, una dona inflable, unos colchones para el agua y unas pelotas. Después todos irían a cambiarse para una tarde de alberca. En eso Genzo jala a Sanae.

-Sanae, es momento de que hagas uso de tus talentos femeninos, y entretengas a Tsubasa, mientras nosotros colocamos unas cuantas cosas de cumpleaños- Sanae se puso roja.

Ya en la cabaña Sanae entraba al cuarto seguida por Tsubasa, quien llevaba las bolsas con las cosas que ella había comprado en el pueblo, las puso sobre la cama. Tan pronto entraron Sanae se quitó sus sandalias, se acercó a las bolsas, saco dos cajitas y fue al tocador, de ellas saco dos pares de aretes para probárselos. Mientras lo hacia Tsubasa la contemplaba sentado en la cama.

-¿Cómo se ven estos?- le pregunto cuando se probó unos aretes con forma de mariposa, que tenían unas piedrecitas brillantes diminutas, pero que resplandecían con la luz. Tsubasa se levantó, camino hacia ella, la tomo de la barbilla muy suavemente; mientras con la otra mano se tomaba su propia barbilla en modo de análisis, entre cerro sus ojos y movía la cara de Sanae de un lado a otro.

-Mmmmm- hacia ese sonido mientras analizaba, la soltó y se giró hacia el espejo quedando el de tras de ella. El corazón de Sanae comenzó a latir rápidamente, cuando Tsubasa veía su reflejo por encima de su hombro. Coloco sus manos apoyándolas en el tocador dejando a Sanae atrapada entre sus brazos. Sanae podía sentir el calor del cuerpo de él, pegándose a su espalda. Tsubasa aspiro profundamente desde el hombro hasta la curvatura de su cuello, soltando el aire justo detrás de su oreja. Sanae sintió ese aliento tibio y delicioso.

-Sí, los aretes son lindos… pero tú eres hermosa y haces que todo en ti se vea maravilloso- comenzó a dar pequeños besos entorno a su cuello, hasta terminar en el hombro opuesto. Sanae sonrió por las cosquillas que le provocaba. Tsubasa la apretó más hacia el tocador, pegando más su cuerpo – Amo-te, sempre vou te amar, você é minha vida- le dijo Tsubasa en portugués, Sanae no le entendió ni jota pero no le importaba, ya que sonó tan abrumadoramente sensual, que la sangre se le evaporo en las venas. Con una de sus manos, Tsubasa recorrió el brazo de Sanae, subió hasta su cuello. Ella estaba tan entregada a la caricia que no se dio cuenta que con un movimiento Tsubasa desato su coleta, haciendo que su cabello cayera en cascada, dejando un rico aroma a vainilla.

-Me gusta más tu cabello suelto-

Sanae abrió los ojos y vio como Tsubasa, apoyaba sin problemas su barbilla sobre su cabeza – ¿cuándo creció tanto? - sin duda los dos habían cambiado mucho físicamente y no es que no se haya dado cuenta de ello en cuanto lo volvió a ver, de hecho en ese momento hizo un escaneo detallado de todo el…pero ahora frente al espejo se daba cuenta de que tan notorio era cuando estaba junto a ella. Y ella… aceptaba que solo había crecido unos cuantos centímetros más, pero en cambio su cuerpo se desarrolló favorablemente; sus facciones se habían afinado, sus pechos tenían un buen tamaño, su cintura era delgada, sus caderas no eran desproporcionadas y estaba orgullosa de su retaguardia. De pronto sintió unas manos cálidas, recorriendo el contorno de su cintura, escurriéndose por su abdomen y subiendo deliciosamente.

La vista que tenia de los dos frente al espejo, era extremadamente erótica. Podía ver los movimientos de las manos de Tsubasa bajo su blusa, sus miradas estaban fundidas y en la de él había tanto deseo… Sanae hecho su cabeza hacia a tras recargándose en él y dándole acceso libre a su cuerpo. Tsubasa se enternecía, al ver como su pequeña se entregaba a él sin titubear. Sus manos subieron hasta que sus dedos se toparon con el inicio de su sostén, acaricio el contorno, subió más y llego a donde sus manos deseaban. Estaba realmente excitado y solo la había tocado un poco, sabía que Sanae podía sentir su erección y eso lo excitaba aún más, si su amigo no recibía la atención que solicitaba pronto no importaba, igual terminaría en sus pantalones.

Sanae levanto los brazos, hasta tomarlo por la nuca, hundiendo sus dedos en su cabello y atrayéndolo a su cuello, sintiendo la humedad de sus besos y cuando Tsubasa bajo las copas de su sostén rozando sus pezones, dejo escapar el aire contenido en un suave pero placentero gemido. Eso fue suficiente para que Tsubasa perdiera el control, se pegó más y mientras se frotaba contra ella, con una de sus manos trataba frenéticamente de bajar el short de Sanae y con la otra su propio pantalón. Sanae se sostenía fuertemente del tocador, pero con todo el movimiento varias cosas comenzaron a caer. Su respiración comenzó a agitarse, cuando sintió lo excitado que Tsubasa estaba y ella no se quedaba atrás, pues sentía la humedad de su entre pierna. Cuando por fin logro deshacerse de esos obstáculos, Tsubasa no lo dudo ni dos veces y entro en ella, solo en sus sueños más húmedos la había tenido de esa forma. La sujetaba por la cintura marcándole un ritmo, escucharla gemir y decir su nombre, eran el combustible que necesitaba.

Sanae estaba en shock, las imágenes frente al espejo, parecían sacadas de una de esas películas porno que una vez ellas vieron por simple curiosidad y que a su ver estaban sobre actuadas, pero esto era la realidad, podía sentir el vaivén de las caderas de él chocando en su trasero, sus manos grandes y fuertes sosteniéndola de la cintura y verlo atrás de ella, en esa posición tan jodidamente erótica, era supremo. Prácticamente tuvo que recostarse sobre el tocador y daba gracias que Tsubasa la tuviera bien sujeta, porque las piernas ya no le respondían, veía que él tenía los ojos cerrados y a diferencia de ella su respiración no era tan agitada, su condición física lo beneficiaba, mientras que ella creía que estaba a punto de desmallarse. Un calor comenzó a invadirla y supo que el fin se acercaba, una mano de él tomaba un pecho de ella.

-Mírame… Sanae- dijo entre jadeos Tsubasa, ella levanto la vista, encontrando su propio reflejo sonrojado y agitado. Cuando sus miradas se encontraron, fue el detonante, experimentando ese placer que parecía arrancarles el alma. Tsubasa atrajo hacia el con fuerza una vez más las caderas de Sanae, para después con un brazo sostenerla y el otro apoyarlo en el tocador, recargando su cabeza sobre la espalda de ella, intentando volver a recuperar el aliento.

Cuando Sanae sintió que sus piernas recobraban la sensibilidad, comenzó a incorporarse. Tsubasa salió suavemente de ella y le ayudo a subir su ropa, cuando llego a su cadera vio con horror como tres de sus dedos estaban marcados.

-¡Oh por dios! Sanae te lastime- ella giro su cabeza buscando el lugar que Tsubasa veía. Cuando vio los tres dedos marcados, no le dio tanta importancia, el traje de baño los cubriría bien y por otra parte pensaba que habían valido la pena.

-No es para tanto, exagerado…digamos que te emocionaste un poco-

-Bu…bue…bueno yo-

-Tsubasa, fue hermoso- ella se giró y de un salto quedo a horcajadas, rodeando la cintura de Tsubasa con sus piernas, esto hizo que el perdiera el equilibrio, enredando sus pies en sus propios pantalones. Dio unos cuantos pasos hacia tras y cayeron de milagro en la cama, pero sus frentes chocaron.

-¡Auch! Sanae sigues teniendo la cabeza como una piedra-

-¡Como… dices!- su aura cambio y él lo sintió cuando ella presiono un poco su agarre.

-¡Pero, una piedra muy linda!-

-Ibas tan bien Ozora- en eso estaban cuando tocaron la puerta.

-¡Sanae! ¡Tsubasa! Los esperamos abajo- se escuchó la voz de Yukari.

-Rayos, ya están todos abajo, démonos prisa- apuro Sanae.

-Que nos esperen, te extrañe toda la mañana- el tomo sus caderas.

-Tsubasa, creo que de verdad eres un pervertido-

- No es toda mi culpa, la gran parte es tuya por ser tan irresistible y tener el poder de gustarme a todas horas, me siento como un adolescente hambriento-

-Pues, lo siento mucho pero tu hambre tendrá que esperar- se zafó de él, tomo una de las bolsas y se encerró en el baño.

-¡Temo que tendré que castigarte, pequeña malcriada!-

-¡Oh, capitán! No sé si estar asustada o ansiosa por el castigo- dijo desde dentro del baño.

-¡Ya lo veras primera asistente! Y apúrate que necesito entrar-

-Ya voy, ya voy- y Sanae salió con un sexy bikini en color negro, el top tenía unas barbitas en color azul rey y un chongo alto decorado con un listón del mismo azul, con el fleco hacia el frente. Tsubasa se quedó con la mirada perdida -¡oh! Capitán, creo que tiene un poco de baba aquí- y se señaló la comisura de su boca -alguien se comienza a parecer a ese cachorro-

-Muy graciosa- dijo él y se metió al baño. Ya cambiados, ambos bajaron, pero no había nadie, todo estaba en completo silencio.

-No que ya estaban esperándonos y esa cortina no estaba ahí-

De pronto la cortina se abrió, y detrás estaban todos ya con globos y un letrero de feliz cumpleaños. Genzo cargaba el pastel con las velitas y Taro traía un delantal que decía "Hoy es mi cumpleaños, abrázame". Comenzaron a cantarle el feliz cumpleaños y Tsubasa como siempre que estaba nervioso se ponía la mano detrás de la nuca.

-Vaya, de verdad hoy es mi cumpleaños…lo olvide-

-No, en serio Tsubasa- dijo con sarcasmo Genzo. Todos le dieron un abrazo, hasta que llegó el turno de su pequeña Sanae.

-Feliz cumpleaños Tsubasa- le dijo, abrazándolo con fuerza. Tsubasa correspondió de la misma manera y levantándola.

-No sabes cuánto soñé, con escucharte decir eso en cada cumpleaños-

-Bueno tortolos, dejen los arrumacos para después, que hay una fiesta esperando por nosotros y la verdad muero de hambre. Asi que capitán sople las velas del pastel, pero antes pide aun deseo- dijo Genzo.

-Lo que siempre desee, lo tengo ahora- aclaro Tsubasa viendo a Sanae y soplo a las velas, 20 en total.

-Vaya, ya eres mayor de edad – Le dijo Kumi.

-Bueno en Brasil ya lo era, ahí a los 18 ya eres mayor de edad-

-Bueno ¡a comer!-

Y así con su mandil bien puesto, Tsubasa y todos comenzaron a disfrutar de los manjares preparados por ellos. Ellas degustaban los platillos preparados y la verdad es que estaban deliciosos, las verduras, las brochetas y Kumi asaltaba el cóctel de frutas. Pero ellos no se quedaban atrás.

-Parecen buitres comiendo como si el mundo se fuera a acabar- describió Yayoi, todas sintieron con una gotita.

Después de comer, ellas optaron por tomar el sol y aprovechar ese aceite de zanahoria que según en el spa les haría un bronceado de envidia. Genzo puso música y "Pour some sugar on me" comenzó, justo cuando ellas se quitaban las camisolas para playa, dejando ver los sensuales bikinis, que eran igual al que traía Sanae, solo las barbitas eran de color diferente. Ellos estaban idiotizados por el espectáculo ante sus ojos, pero comenzaron a babear cuando ellas se frotaban poniéndose el aceite unas a otras. Para ellos cada movimiento era endemoniadamente sensual, verlas frotarse, sonreír y sus cabellos agitarse.

-Ok, si no nos metemos a la alberca pronto, algo pasara- aseguro Jun.

-Viva la france- exclamo Taro, ya que el bikini de Azumi tenía los colores de la bandera de Francia.

-Jun si nos metemos en la alberca, seguro nos torcemos, por todo lo que comimos- le dijo Hikaru.

-Somos unos malditos bastardos con suerte- dijo Ryo.

-Me temo Ryo que tú, ya te gastaste la suerte de toda tu vida, al hacer que Yukari se fijara en ti- se burló Koijiro.

-Y dinos Tsubasa ¿de verdad estas preparado para el matrimonio?, esas amigo son palabras mayores, además son muy jóvenes ¿cómo estás seguro que ella es la mujer de tu vida? - Genzo lo ponía a prueba.

-Cuando estuve en Brasil y la extrañe como jamás creí, me di cuenta que no quería a nadie más en mi vida, todo lo que he hecho es por ella, ahora que ya tengo la estabilidad que ella merece, no había porque esperar más-

- y estas consienten que tal vez ya no podrás entrenar tanto como estás acostumbrado-

-Y lo dejare con gusto, oigan no estoy tan idiota como para preferir el entrenamiento, cuando tengo a una hermosa mujer esperándome-

-Nuestro Tsubasa ha hablado con una madurez mayor a su edad. Cuando creció tanto- dijo Taro simulando llanto.

-Pues yo no dejaría las fiestas, las reuniones con los amigos donde podemos ser hombres y hablar cosas de hombres, entre otras cosas-

-Oh vamos, Genzo hablas como si fuera una condena, pero no es tan malo- dijo Tsubasa.

-Eso dijeron los indios, cuando vieron el primer barco de peregrinos- murmuro Genzo.

-Que dijiste-

Pero Genzo se salvó, porque justo en ese momento las chicas se voltearon boca abajo, dejando sus retaguardias muy a la vista. Ellos olvidaron totalmente de que hablaban.

-Dios, están poniendo aprueba nuestro auto control - dijo Hikaru

-Parecemos nerds, mirando una página de pornografía- todos asintieron con los ojos abiertos al máximo.

-Tienen tatuado en todo el cuerpo la palabra "mírenos", y nos están controlando con su mente femenina-

-Taro ves los bolsos a su lado, esos amigo son la fuente de su poder, no han notado que nunca se separan de ellos- le dijo Genzo.

-Sí, tienen de todo ahí, hasta para sobre vivir en caso de cataclismo- le secundo Koijiro.

-Y lo que pesan, deberían ser consideradas armas blancas, un golpe con uno de esos y te vas directo al otro mundo-

-Oye Tsubasa y ya sabes a qué equipo te vas a unir-

-No, aun no lose, pero estoy seguro que cuando este en el lugar correcto lo sabré-

-No deberías pensarlo tanto y venir a Italia conmigo- comento Koijiro.

-En ese caso, debería quedarse en Alemania conmigo, tengo derecho de antigüedad, fue mi amigo primero Hyuga- reclamo Genzo.

-Sí, lo que tú digas Wakabayashi-

-Vamos chicos tranquilos, aun no sé dónde me quedare y no creo que sea en alguno de sus equipos, me llama la atención el volvernos a enfrentar en el campo-

-Tienes razón-

-Oigan no creen que ya tomaron mucho sol- dijo Ryo.

-Opino lo mismo- dijo Jun

- Y yo estoy comenzando a sentir algo de calor, que tal una zambullida en la alberca- dijo Taro.

Así que todos se quitaron sus camisetas, dejando a la vista sus cuerpos de infarto, y sin que ellas se dieran cuenta, tomaron un poco de distancia para correr y saltar a la alberca. Todos cayeron al estilo bomba en la alberca haciendo que una gran cantidad de agua salpicara en las espaldas de ellas, haciéndolas gritar por el agua fría.

-Ups, creo que las mojamos un poco muchachas- dijo Taro con burla. Ellas se levantaron y les dirigieron miradas glaciares.

-¡Parecen unos niños!- les grito Yayoi y todas se dirigieron hacia la barra de la terraza para beber algo. Y ellos al darse cuenta de su infructuoso intento por meterlas al agua decidieron divertirse solos.

-A veces pueden ser tan infantiles- decía Azumi mientras daba un sorbo a su Martini de mango. Ellos jugaban con un balón, pasándoselo con la cabeza, esto hacia que algunas veces se sumergía por tratar de alcanzarlo.

-Y tan creativos, miren el toldo. Es cansado que seamos los adultos responsables aquí- continúo Maki.

-Ellos solo quieren divertirse y si acepto que suelen ser unos bobos, pero unos bobos lindos- dijo Kumi mientras se llenaba la boca con el coctel de frutas. Un tenue color rosa comenzaba a colorear sus mejillas.

-Kumi tiene razón- continuo Sanae- muchachas pronto comenzara la liga japonesa, estarán muy ocupados y concentrados en sus entrenamientos. Por otro lado Genzo regresara a Alemania, Taro a Francia, Koijiro ira a Italia y Tsubasa buscara equipo en Europa, pasara un largo tiempo paraqué volvamos a estar todos juntos como ahora. Es por eso que ellos tratan de disfrutarlo al máximo, sin preocuparse por nada más-

-Y tú te iras junto con Tsubasa, te extrañaremos mucho amiga- la abrazo Yukari.

-Yo también las extrañare. Por eso, debemos disfrutar al máximo estos momentos, terminémonos las bebidas y vayamos a darles una paliza-

-¡Siiiiiii!- alzaron las copas todas y de pronto una canción muy conocida por todas comenzó y lazaron un grito, ya que CNBLUE era su segundo grupo favorito por el que igual también morían y al escuchar el comienzo de "You've Fallen For Me" cantada por Jung Yong Hwa, se levantaron a cantarla como locas. Pero de todas sobresalía Sanae ya que Yong Hwa era su amor platónico más grande, lo idolatraba con fervor.

- Sanae, es la laptop de Tsubasa ¿verdad?-

-Si-

-No sabía que a él le gustaba CNBLUE-

-Tampoco yo- y asi era, Sanae no tenía idea que Tsubasa se aferraba a ella de todas las maneras posibles, hasta el punto de escuchar al que consideraba su enemigo número 1. Y con emoción y todo, Sanae se lanzó a la alberca, seguida por todas.


Bueno espero que les haya gustado. En la parte de los fuegos artificiales nos paso que en año nuevo compramos varios y cuando salimos a prenderlos, mi cuñado encendió una caja que tenia como 12 cohetitos que según salían disparados pero a la hora de encenderlos y correr los tumbo hacia donde estábamos nosotros y detrás de nosotros había una barda u_u no se como los esquivamos jajajaja ahí si parecíamos patitos de feria.

Espero sus Reviews! y nos leemos prontito... n_n.