Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic. Saludos! :D
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Capítulo 12
Azazel intercambió una mirada con Meg después de ver como besaba al moreno y se apresuró en salir por otra de las puertas hacia el pasillo. Su secretaria había cumplido muy bien con su labor y ahora era su turno para recuperar lo que le pertenecía. Realizó una llamada a seguridad, obteniendo el lugar donde se encontraba el Nekomimi y tomó el ascensor hasta el cuarto piso, dirigiéndose hacia la recepción.
-Dean- el aludido se giró permaneciendo cerca de la ventana.
-Azazel.
-¿Qué haces aquí? La fiesta es arriba- dijo acercándose a él.
-Mmm…
-¿Por qué tienes esa carita tan triste?- se acercó al menor preocupado- ¿Qué ocurrió? Dímelo, Dean
-Algo está mal conmigo… creo que Alister no arregló bien mi programación.
-¿A qué te refieres?
-Es que…- el rubio afirmó sus manos en el cristal de la ventana- Me siento raro.
-¿Raro?
-Se supone que soy un Mimi y no puedo sentir pero ahora…
-¿Ahora qué?
-Me siento muy triste… y…- le dio la espalda- No debería sentirme así… no entiendo que me pasa…
-¿Por qué te sientes tan triste?- preguntó con seriedad.
-Porque esa mujer… estaba besando a Cas y yo no quiero que bese a otra persona que no sea yo- esas palabras tomaron de improviso al mayor- Él dijo que le pertenecía… yo también quiero que me pertenezca…
-No deberías hacerte falsas expectativas, Dean.
-¿De qué hablas?
-Es natural que Cas esté interesado en una mujer, así es como debe ser.
-Pero él dijo.
-Te mintió, es lo que hacen las personas para manipular a otros.
-Pero me duele…- respondió con la voz rota- Y Cas prometió que no me lastimaría…
Esas palabras hicieron eco en la cabeza de Azazel y jaló al rubio por la muñeca, sorprendiéndose al notar que lloraba. Una intensa rabia se apoderó de él, aunque no tenía claro si era contra Castiel o Dean, por engañarlo de esa forma. Afirmó ambas manos contra el cristal, dejando aprisionado al menor entre sus brazos.
-Azazel…
-No entiendo cómo puedes estar con alguien que te trata de esta forma.
-Yo…
-Castiel no te merece- dijo acortando la distancia entre ambos- Es una mala persona, tú debes estar con alguien que sepa valorarte.
-¿Valorarme?
-Sí, como yo.
Observó fijamente al Nekomimi antes de llevar una mano a su mejilla para acariciarla despacio. Esas esmeraldas lo miraban con cierta confusión y aprovechó la ocasión para acortar la escasa distancia entre ambos pero cuando estaba a punto de besarlo, una voz lo detuvo.
-¡DEAN!- se giró a mirar al moreno que se aproximó frunciendo el ceño- Quítale las manos de encima a MI Nekomimi- siseó jalando al menor de la muñeca- Nos vamos de aquí.
-¡Suéltame!- ordenó el aludido molesto- Vete con esa mujer y déjame tranquilo, yo estoy muy bien hablando con Azazel, así que no nos molestes- el mayor sonrió con arrogancia.
-¿Y desde cuándo son tan amiguitos?- preguntó con enfado- Nos vamos ahora, Dean y es una orden- gruñó- Y en cuanto a ti- indicó al mayor- No te quiero volver a ver cerca de MI Dean o te vas a enterar de quien soy.
El moreno se llevó al rubio casi arrastras y Azazel se cruzó de brazos con el ceño fruncido. Había estado demasiado cerca de conseguir su primer cometido pero esa molestia frustró sus planes.
-Tan cerca- dijo esa molesta voz.
-¿Qué quieres, Alister?
-Vi lo que ocurrió arriba y tenía curiosidad por saber cómo continuaba, es una lástima, estuviste tan cerca pero Castiel te lo quitó.
-Dean es mío y eso no cambiará- afirmó sereno- Y en cuanto a ese molesto hombre, muy pronto me encargaré de él antes de recuperar lo que me pertenece.
-Mmm, me encanta esa miradita que tienes.
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El moreno llevó al Nekomimi hasta la habitación donde se hospedaban y lo dejó contra la pared mientras sostenía su brazo con fuerza.
-¿Qué mierda hacías con ese hombre?
-Suéltame- pidió el menor forcejeando.
-¡Responde la maldita pregunta!- gritó muy enojado- ¡¿Qué mierda hacías con ese sujeto?!
-Suéltame, Castiel.
-¡No te quiero ver cerca de ese bastardo de nuevo! ¡Tú eres mío!- lo empujó sobre la cama y se ganó sobre él para inmovilizarlo con su cuerpo.
-Cas…- susurró el rubio algo asustado.
-Tú eres mío- Lo besó a pesar de los forcejeos y las manos que intentaban apartarlo pero fue el zarpazo que recibió en la mejilla derecha, lo que lo hizo detenerse- Dean.
-Basta…- pidió casi llorando- No quiero esto… Cas dijo que no me lastimaría…
-Dean… yo…- se movió del Nekomimi para sentarse al borde de la cama- Lo siento tanto- dijo llevándose las manos a la cara- Perdóname, Dean… me dejé llevar por los celos y… yo no soy así… jamás haría algo que pudiera herirte, perdóname por favor…
-Cas…
-Lo siento, Dean… cuando te vi con Azazel… ese sujeto siente algo por ti, lo sé y cuando lo vi tan cerca de ti… me enfadé mucho… yo te quiero, Dean y no me gusta que otros hombres se te acerquen de ese forma… no quise asustarte, lo siento mucho.
-¿Y esa mujer…?
-¿Qué mujer?- preguntó sin atreverse a voltear.
-La que besaste… en la fiesta…- susurró el rubio.
-Ni siquiera la conozco, Dean… fui a buscar a Balthy y cuando regresé, pasé a tirar su copa de vino, así que le ayudé a limpiarse y luego hablamos un poco, me contó algunas cosas muy interesantes sobre los Mimis y lo último que dijo… me ayudó a comprender algunas cosas y fui a buscarte pero ella me detuvo y me besó de improviso.
-¿Te… gustó?
-Claro que no- respondió girándose un poco para mirarlo- A mí solo me gustan tus besos, Dean.
-Cas…- El Nekomimi lo abrazó con fuerza- Lo siento, no quise lastimarte… pensé que te gustaba esa mujer… por eso me fui de la fiesta… yo… estaba confundido.
-¿Confundido?
-Alister arregló mi programación pero cuando te vi con ella… me sentí tan enojado que quería golpearla… y luego quería llorar porque estaba muy triste…
-¿Y Azazel?
-Él llegó de repente, solo estábamos hablando… yo te quiero a ti, Cas… a nadie más- el moreno llevó una mano a la mejilla del rubio.
-Yo también te quiero a ti, Dean y a nadie más.
El menor lo observó sonriendo antes de sentarse sobre sus piernas, afirmar las manos en sus hombros y lamer el rasguño que le había hecho hace unos segundos, el cual sangraba un poco. Castiel lo tomó por la cintura para pegarlo a su cuerpo con cierta rudeza, provocando que el Nekomimi jadeara.
-Basta, Dean… si sigues provocándome…no te gustará la respuesta.
-A mí me gustará todo lo que me hagas, Cas- respondió decidido- Yo… te quiero mucho, Cas, igual que las personas de las películas que hemos visto, de la misma forma en que Sammy quiere a Gabe, y Balthy a Lucy.
-Dean- lo miró conmovido- Ellos son pareja gatito y se aman, ¿Tú también me amas, Dean?
-Yo… se supone que no- le cubrió la boca con un dedo.
-No Neko, no quiero oír sobre tu programación o lo que puedes o no hacer, quiero que me digas lo que sientes por mí, dímelo, Dean.
-No sé qué es el amor, Cas pero desde que estoy contigo, he aprendido muchas cosas que desconocía, me gusta estar a tu lado, cuando dormimos juntos, me gusta la calidez de tus caricias, de tus besos… Quiero estar contigo, Cas, me siento muy bien a tu lado.
-Dean.
-Solo contigo me siento así- el menor bajó la vista con un leve rubor en sus mejillas.
-No te avergüences mi gatito- le dio un besito en la barbilla- Todo lo que tú sientes por mí, es lo mismo que yo siento por ti.
-Cas.
-Y puedo afirmar con toda certeza que te amo, te amo Dean y te quiero a mi lado por siempre.
El moreno volvió a besarlo apasionadamente antes de quitarle la camisa para arrojarla al suelo y recostó al rubio sobre la cama, ganándose a gatas sobre él. Se deleitó con ese estilizado cuerpo mientras acariciaba su torso con devoción y cariño.
-No me gustan estás cicatrices.
-Cas…
-Me siento muy enfadado cada vez que las miro.
-Mmm…
-Pero está bien, porque ahora yo me encargaré de cuidarte como mereces y no permitiré que nadie te lastime de nuevo.
-Cas- el rubio lo abrazó por el cuello- Yo también quiero cuidarte.
-Ya lo haces, mi gatito, preocupándote por mí, preparando esas deliciosas comidas para mí- sonrió observándolo con intensidad- Haces mucho por mí con solo estar a mi lado.
-Cas…
-Te amo, Dean.
Se inclinó hacia adelante y le mordisqueó una de las orejitas con suavidad, sonriendo ante el pequeño gemido que obtuvo como respuesta. Le dio un besito en la cicatriz de la frente y bajó despacio hasta su cuello para mordisquearlo con malicia. El Nekomimi lo tomó por la cintura antes de comenzar a restregarse contra con él mientras esas esmeraldas transmitían un gran deseo.
-Dean…- gimió sobre sus labios- No quiero forzarte a hacer algo que no quieres.
-Si quiero, Cas- respondió jadeando- Quiero hacer el amor contigo… quiero ser tuyo y que tú seas mío.
-Mmm- esas palabras lo encendieron aún más- ¿Estás seguro, Neko?
-Sí, Cas.
-Dime si quieres que me detenga, te amo Dean.
Castiel terminó de desnudar al rubio y se deleitó con ese hermoso cuerpo que recorrió de arriba abajo con la mirada. Estaba realmente fascinado con el menor y comenzó a trazar un camino de besitos por su cuello, bajando despacio hasta su abdomen. El Nekomimi gimió de gusto y comenzó a moverse inquieto.
-Cas… Mmm…
-¿Te gusta lo que te hago, Dean?- preguntó jadeando.
-Sí, Cas… Mmm… se siente bien…
-Y te aseguro que lo siguiente será aún más placentero.
Sin mediar palabras, se inclinó para tomar la virilidad del menor en su boca y comenzó a lamerla con gula. Los gemidos casi maullidos que soltaba el rubio, era el mejor de los afrodisiacos y no tardó en excitarse hasta el punto que debió desabrocharse los pantalones por lo incómodo que se encontraba.
-Caaasss… Caaaasss… Aaaahhh…- el profesor se levantó para observarlo fijamente.
-¿Quieres que me detenga?
-Me siento muy caliente… Mmm… ¿Así debo sentirme?- preguntó gimiendo.
-Sí, Neko, si te sientes así, es porque está gustándote lo que te hago.
-Cas…
-Te amo, mi gatito lindo- le dio un besito en los labios- Te ves precioso así de excitado.
-Cas…- el rubio lo empujó por el pecho e intercambió de lugares con él.
-¿Dean?
-Yo también… quiero hacer que te sientas bien.
-Neko- le acarició el cabello- ¿Estás seguro, bonito?
-Sí, Cas, quiero hacerlo.
El moreno sonrió complacido con sus palabras y extendió las manos a los lados para darle a entender que estaba a su merced. El rubio lo besó con cierta timidez antes de comenzar a degustar su cuerpo en un acto de curiosidad que excitaba de sobremanera a Castiel. El Nekomimi se entretuvo mordisqueando sus pezones mientras acariciaba su cintura despacio. El moreno se estremeció al sentir esa colita peluda moviéndose entre sus piernas.
-Dean… Sí… Mmm… Me encanta tu boquita, Neko… Mmm…
Esa boca bajó con una lentitud tortuosa por su abdomen hasta que lamió su virilidad con cierta timidez al comienzo antes de tragarlo deseoso. Las cosas que hacía esa traviesa lengua con su hombría, estaba por llevarlo al orgasmo y apenas era capaz de acallar sus roncos gemidos de placer. Al cabo de unos minutos, tuvo que apartarlo por el cabello o iba a terminar antes de empezar.
-Dios Dean… Aaaahhh… eres fantástico con tu boca…- gimió cambiando de lugares con él- Eres increíble, gatito.
-Cas… te amo.
-Yo también, bonito y necesito tenerte ahora o me dará algo…
El día anterior, su hermano le había metido un preservativo y un sobrecito de lubricante en el bolsillo del pantalón cuando fueron a la ciudad, diciéndole que buscara a alguien a quien follarse porque de lo contrario, le daría algo con lo caliente que estaba por su Nekomimi. En ese momento no le hizo ninguna gracia la broma de Balthazar pero ahora le parecía increíblemente útil que se lo hubiera dado. Estiró la mano hacia el velador junto a la cama y sacó del cajón ambos sobrecitos, abriendo el lubricante con los dientes, obteniendo un gemido por parte del rubio.
-Cas… Mmm… ¿Qué es eso?- preguntó jadeando.
-Esto, mi Neko precioso, es lubricante- el rubio lo observó sin entender- Así no te dolerá.
-Pero Cas… yo no- colocó un dedo en sus labios para callarlo.
-Ya te he dicho que no voy a lastimarte.
-Cas…
-Quiero que disfrutes esto tanto como yo, Dean- le dio un cariñoso beso- Quiero que sea placentero para ambos.
Las palabras comenzaron a sobrar y el moreno se aseguró de prepararlo a consciencia mientras mordisqueaba esas orejitas, deleitándose con los gemidos que obtenía como respuesta. Cuando se aseguró que estaba listo para recibirlo, se acomodó con cuidado entre las piernas del rubio y lo sostuvo por los muslos. Los dos intercambiaron una larga mirada llena de intimidad y comenzó a penetrarlo despacio, recibiendo un coro de gemidos como respuesta. Espero unos segundos que se acostumbrara a la intromisión y se movió suavemente, embistiéndolo despacio.
-Sí Cas… Mmm… Aaaahhh… más Cas… por favor… Aaaahhh…
Al cabo de unos segundos ya no se pudo resistir a todas las sensaciones que inundaban su cuerpo, y tampoco era de piedra ante los calientes gemidos del menor que parecían la más excitante de las películas pornográficas que alguna vez escuchó. Al no escuchar alguna queja, sino que todo lo contrario, comenzó a embestirlo más fuerte, permitiendo que su lujuria se apoderara de él. El primero en llegar al orgasmo fue el menor, quien arqueó la espalda mientras le rasguñaba la espalda y soltaba un ronco gemido maullido de placer. La imagen fue devastadora para Castiel y con una última embestida, acabó corriéndose en ese estrecho interior.
-Dean…- jadeó mirándolo fijamente- ¿Todo bien, Gatito?- éste sonrió satisfecho.
-Perfecto… Cas- respondió jadeando.
-Te amo, Dean.
-Yo también te amo, Cas- el profesor se iba a levantar pero el menor se lo impidió.
-Dean.
-Quedémonos así un ratito más…- pidió sonrojado- Quiero sentirte cerca…- esas palabras lo hicieron sonreír- Y dentro de mí…
-Mi Neko, ¿Quién te enseñó a decir esas cosas? Mira que si sigues siendo tan inocentemente sexy, vas a conseguir que me excite de nuevo.
-Cas…- se sonrojó.
-¿Alguien te dijo algo, Dean? Dime la verdad, Neko- pidió curioso.
-Es que… un día que saliste tarde del trabajo… Balthy y Lucy… me mostraron una película…
-¿Eh?- arqueó una ceja- ¿Una película porno?
-Mmm… sí… dijeron que tenía que saber de sexo…
-Oh, y eso que me hiciste con tu boca, ¿Lo aprendiste de ahí?- el Nekomimi asintió avergonzado-Eres adorable, Dean, te amo.
Le dio un besito en la frente al menor y lo abrazó para girar, dejando al menor sobre él. Se sentía increíblemente bien después de ese maravilloso orgasmo y lo único que le importaba en ese momento, era disfrutar junto al hombre que amaba. Ya retaría después a la parejita por estar mostrándole porno a su Nekomimi.
