Bueno, después de mucho tiempo de inactividad, aquí está el siguiente capítulo de este fic (espero que no estén demasiado enojados por la espera u.u) . La verdad, pienso que este capítulo es bastante flojo, pues me costó adaptarme de nuevo al ritmo de la historia. Sin embargo, igual espero que lo disfruten, y les prometo subir algo cada semana (dos semanas si algo sucede ^^)

Gracias a todos los que han leído esto, y a los que la han estado esperando. Es por ustedes que uno desea seguir escribiendo, sin importar que tan dificil es.

Bueno, ya los dejo leer a gusto. Un saludo

Laun~


"¿Han robado una espada?" preguntó Naruto, después de leer un corto informe acerca del pedido de misión. "Si no es una espada de oro, no veo por qué tanto alboroto." Terminó, dejando los papeles en la mesa. "Dásela a algún Chunnin, ya sabes que yo no tengo tiempo para esto."

"Bueno, de hecho, pensé que te estaba haciendo un favor, Naruto." Tal y como esperaba Tsunade, Naruto la miró con expresión confundida, lo que causó que comenzara a reír por dentro. "Supongo que podrás olvidarlo, pero esta es una misión de rango A, y como Genin que eres, dudo que estés en posición de rechazarla."

De inmediato, Naruto comenzó a echar humo por los oídos, e incluso Hinata la miró con algo de reproche. Sin embargo, cuando Naruto comenzó a protestar, Tsunade lo cayó con un gesto de su mano.

"La espada es un símbolo de la unión de la aldea, y ha estado en ese lugar por años. Es como un santuario para la gente del lugar, puesto que antes de que esa espada estuviese ahí, vivían con un miedo constante." Con el ceño fruncido, Naruto comenzó a darle vueltas en la cabeza a lo que le había dicho Tsunade. No sabía por qué, pero aquello le sonaba realmente familiar. "Además, creo que esta experiencia sería ideal para tus alumnos, sería su primer misión fuera de la aldea."

"Pero, Tsunade-sama" habló Hinata. ¿No se supone que los Genin tienen que realizar solo misiones de rango D y C? No creo que los chicos…"

"Tienen que entender que estos chicos no son para nada normales." Tsunade dejó de nuevo su actitud jugetona, y con la mirada trató de hacerles entender a los dos el peso de sus palabras. "Ellos serán la primera línea de defensa cuando llegue la guerra; no podemos esperar a que se desarrollen como cualquier otro ninja."

Hinata asintió con la cabeza, un poco impactada por las palabras tan explicitas de la Hokage. Sin embargo, Naruto la miró divertido, y después se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la puerta.

"No me interesa, Tsunade no-baachan. Los chicos ya…"

"Espera, Naruto." Lo detuvo Tsunade, antes de que saliera del despacho. "Hay algo más que deberías saber, algo acerca del lugar de la misión."

Naruto notó el cambio de tono, y también se dio cuenta de que las palabras tenían un doble sentido. Después de luchar un momento consigo mismo, volvió a girarse y se dirigió hacia el escritorio, inclinándose hasta quedar a unos centímetros del rostro de Tsunade.

Al ver que Naruto solo la miraba, Tsunade se inclinó hacia uno de los gabinetes de su escritorio, y de un sobre extrajo una hoja llena de caligrafía infantil.

"La persona que ha pedido la misión es el actual jefe del País de la Ola."

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"Naruto-niichan:

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos. ¿Aún te acuerdas? Fue cuando tú y los demás salieron caminando por el puente, después de que terminasen la misión. Creo que no lo supiste, pero mi abuelo decidió nombrarlo "El Puente Naruto". El abuelo me dijo que, con ese nombre, esperaba que el puente uniera a la gente de la misma manera en la que tú lo hacías. Hasta ahora, parece ser que ha cumplido su objetivo.

En fin, aunque me siento culpable, no te mando esta carta para ponernos al día, sino para pedirte un favor personal.

Hace unos días, detecté extraños en las inmediaciones del lugar donde están enterrados Zabuza-san y Haku-san. Estuve algunos días de guardia, y ayer finalmente lo vi: era un chico un poco más chico que tú, quien tomó la espada de Zabuza y desapareció. Tratamos de seguirlo, pero perdimos su rastro después de unos pocos kilómetros.

Le pedí a Hokage-sama que te diese esta misión porque sé cuanto significan Zabuza-san y Haku-zan para ti. Se que, de entre todos los ninjas de Konoha, Naruto-niichan es el más fuerte de todos, y que tú podrás ayudarnos a recuperar la espada.

Saludos desde el País de la Ola
Inari"

Conforme iba leyendo la carta, el nudo en su garganta se iba haciendo cada vez más grande. No era solo el volver a saber de un viejo amigo, era todo un torbellino de emociones el que lo sacudía: nostalgia por aquel primer viaje, por aquella primera misión; furia porque algún bueno para nada se había atrevido a robar la espada, y una mezcla de orgullo y vergüenza al conocer lo que Tazuna pensaba de él, y el honor que le había hecho al ponerle su nombre a su más importante obra.

"¿Y bien, Naruto?" pregunto Tsunade, aunque ya estaba segura de cuál sería la respuesta.

Naruto se tomó un momento más para repasar la carta. En seguida, la doblo de cualquier manera y la metió a su chaqueta, para después darse la vuelta y encararse a la Sannin.

"¿Cuándo salimos?"

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"Espera un poco, Naruto. Aún quiero hablarte de algo." Tsunade trató de tranquilizar al chico, pues ya veía en sus ojos esa antigua determinación y esas ganas de salir corriendo no bien se enterase de cualquier cosa.

"¡¿Qué?!" preguntó el chico de malos modos, ganándose un golpe en las costillas de parte de Hinata, y una mirada airada de Tsunade. "Lo siento." Murmuró sin mucha convicción, y se enderezó para darle un poco de espacio a la Hokage. "¿De qué quieres hablar?"

"Bueno, como ya te dije, creo que esta es una gran oportunidad para llevar a los chicos…" comenzó Tsunade, pero tal y como lo esperaba, Naruto saltó de nuevo no bien supo a dónde se dirigía.

"¡De ninguna manera me llevaré a esos mocosos conmigo!" gritó Naruto, golpeando el escritorio con ambas manos. "¡Tengo que atrapar a ese bastardo rápido, y ellos solamente…!" antes de que pudiera terminar, Tsunade dio un pequeño golpe en la mesa con la palma de su mano. Un segundo después, una fina grieta apareció en la madera, y la vena en la frente de Tsunade comenzó a crecer de manera alarmante.

"La única condición para que te encargues de esto es si te llevas al menos a tres de los chicos contigo." A pesar de su aparente calma, la voz de Tsunade fue lo suficientemente amenazadora como para que Naruto se tranquilizara un poco. "Si no, se la entregaré al primer ninja que cruce esta puerta, y te encerraré yo misma si es necesario." Estaba claro que Tsunade no tenía ninguna posibilidad ante Naruto, pero la sola idea de tener que pelear contra Tsunade logró calmar por completo al chico.

"Muy bien." Dijo Tsunade después de unos segundos de silencio. "¿Estás de acuerdo con llevarte a tres chicos contigo?"

"Hai." Contestó Naruto, no queriendo hacerla enojar de nuevo.

"De acuerdo." Finalmente, la vena en la frente de la Sannin comenzó a desaparecer, y tanto Naruto como Hinata dejaron escapar un suspiro de alivio. "Hay otra condición para que te deje ir." Agregó Tsunade, sonriendo al ver la expresión que sus palabras causaron en los chicos.

"Pero dijiste que…" Sin poder terminar la frase, Naruto recibió un codazo en las costillas de parte de la Hyuga, y decidió que por el momento lo mejor era quedarse callado.

"Es algo simple, en realidad." Naruto la miró desconfiado, y la sonrisa de Tsunade siguió creciendo hasta hacerla lucir igual que un zorro. "Ya que tú también eres un Genin, tendrás que ir con algún Jonin para que aparezca como capitán en el informe."

"Pero yo creí…" Naruto comenzó a protestar, pero se dio cuenta de que ya había cedido demasiado como para poder sacara algo de provecho. Por ello, simplemente esperó a que Tsunade terminase de explicarse.

"En realidad, tu serás el capitán del equipo, pero tengo que enviar a algún Jonin para que los ancianos no me molesten con sus preguntas y sus quejas."

A pesar de que no le gustaba el número de gente que iba a ir con él, Naruto aceptó que lo que decía la Sannin tenía bastante sentido. Después de todo, no quería darle ningún problema a su vieja amiga. Por lo menos, no con los ancianos.

"Entonces, ¿quién irá conmigo?"

En vez de contestar, Tsunade simplemente clavó su mirada en la kunoichi de pelo negro, y después de unos segundos, se escuchó un golpe sordo, y Hinata se encontró tirada en el suelo, inconsciente.

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Habían pasado ya unas horas desde que Naruto diese por terminado el entrenamiento, pero aún así los chicos habían seguido practicando. La mayoría de ellos encontraba el entrenamiento bastante raro, pero estaban decididos a no dejarse vencer por ninguno de sus senseis, especialmente por el rubio.

"¡Maldita sea, no puedo mantenerlo!" gritó Kasumi, después de que sus tres clones lograsen liberarse de su jutsu. "¡Ese maldito negado solo hace esto para torturarnos!"

Los demás chicos la miraron la miraron con pena, aunque en los ojos de cierta chica había también algo de enojo.

"Naruto-sensei sabe qué está haciendo, Kasumi-chan." Le contestó Sekai, ganándose una mirada airada de la otra chica. "Creo que sería mejor si…"

"Tonterías, Sekai." Antes de que Sekai pudiera terminar, Kasumi ya había hecho desaparecer a los clones, y había comenzado a recoger sus cosas. "Que tú creas que ese baka es el mejor ninja no quiere decir que sea verdad."

A estas palabras siguió una lucha de miradas entre ambas chicas, lo que a su vez causó que sus demás compañeros se pusieran alerta.

"Chicas, no deberían…" Azumi trató de detener a las chicas, pero fue acallada por las miradas airadas de ambas.

"¿Tú también vas a defenderla, Azumi? ¿También estás enamorada del rubio ese?" Le espetó Kasumi, haciendo que la chica se encogiera de hombros. Al ver que nadie más decía nada, la chica volvió a enfocarse en Sekai. "Además, Sekai, ¿cómo vas a saber tú qué es un buen ninja? Toda tu aldea fue destruida porque solo tenía ninjas mediocres, y…" Antes de que pudiera terminar, un kunai pasó a unos milímetros de su rostro, y un mechón de su cabello calló lentamente al suelo. "¿Qué demonios…?"

"Nunca, pero nunca, vuelvas a meterte con mi gente." A pesar de su apariencia calmada, en los ojos de Sekai brillaba una fría determinación, y en cada mano sostenía tres kunai, todos ellos con una nota explosiva atada al mango.

"Es suficiente." Al escuchar esto, las dos chicas se volvieron para mirar a Shinji, quien se encontraba sentado en un tocón de madera. A pesar del instinto asesino que ambas chicas despedían, el chico no se inmutó en lo más mínimo, y se dirigió hacia las chicas con paso lento. "Recuerden que somos un equipo. Tenemos que estar listos…"

"¿Para qué?" le espetó Kasumi, ganándose una mirada irónica de parte del chico. "¿Para un ataque que ni siquiera sabemos si va a tener lugar? ¿Para enfrentar a un montón de nukenin que ni siquiera pueden derrotar al rubio?"

"Déjame recordarte, Kasumi, que ese "monton de nukenin" fueron los que le hicieron ese gran hoyo a la muralla de la aldea." Contestó a su vez Shinji. "Y también son ellos los ninjas que ningún Jonin de Konoha pudo derrotar." Al ver que la chica no contestaba, se volvió hacia los demás, preguntándoles con la mirada si algún otro pensaba lo mismo que Kasumi. "Como sea, no era esoa lo que me refería."

"¿Entonces?" preguntó Sekai, ya un poco más calmada, y sin ningún kunai a la vista.

"Creo que tenemos una misión." Fue todo lo que dijo Shinji.

Todos los chicos lo miraron, sin entender muy bien a qué se refería, pero confiando en lo que el chico les decía. No por nada se había graduado dos años antes de lo debido, y además como primer lugar de todo el curso.

"¿Qué no se supone que este equipo no recibiría misiones?" Preguntó Yusuke, quien se encontraba un poco más atrás siendo atendido por Naoko de una torcedura.

"Parece que Tsunade no-baachan cambió de parecer." Todos excepto Shinji dieron un brinco al escuchar a Naruto hablar desde detrás de ellos. Un poco divertido, Naruto se colocó junto a Shinji, y todos los demás comenzaron a juntarse a su alrededor.

"He recibido una asignación, pero baachan parece creer que sería bueno si me llevase a algunos de ustedes." Con su tono de voz, Naruto dejó claro que él no pensaba igual que la Sannin. "Sin embargo, su palabra es lo que cuenta, así que tres de ustedes vendrán con nosotros."

"¿Nosotros?" preguntó Kasumi, bastante molesta por encontrarse de nuevo frente a su sensei.

"Así es. Hinata-chan también vendrá con nosotros." A pesar de que notó las miradas inquisitivas de los chicos, Naruto prefirió no decir nada que pudiese empeorar la situación. De repente, todo lo que había sucedido durante su primera noche en la aldea regresó a su mente.

"Por favor, dime que ya habías pensado en eso." Exclamó el Kyubi.

"Bueno… yo… no se me había ocurrido." Confesó Naruto, sintiendo como el Kyubi suspiraba resignado.

"Y pensar que creí que te habías vuelto más despierto..."

"Naruto-sensei, ¿sigues ahí?" escuchó preguntar a Yusuke, saliendo de golpe de su plática mental. "¿Quién de nosotros va a ir a la misión?" Por su tono, estaba claro que esperaba ser uno de los afortunados, y Naruto sonrió al verse reflejado en el pequeño.

"Bueno, de hecho, pensé en dejar que ustedes lo decidieran, pero…"

"¿Pero qué?" Fue Kasumi la que lo interrumpió esta vez, y estaba claro que la chica quería terminar con ello cuando antes.

"Pero después de la escena que presencie, creo que sé dónde se necesita trabajar con el concepto de "equipo"." Le contestó Naruto, haciendo que la chica se sonrojase frente a la clara indirecta. "Todos son excelentes Genin, pero creo que sería mejor si Shinji, Sekai y Kasumi fuesen conmigo en esta ocasión."

Los tres chicos lo miraron, cada uno con una expresión distinta en el rostro: Kasumi tenía en el rostro una mueca de espanto y agonía; Sekai tenía los ojos brillantes ante la expectativa de una misión con su sensei, y Shinji simplemente lo observó como si acabara de anunciar el clima. Por su parte, los otros tres chicos se sonrieron entre sí, pues sabían muy bien los problemas que las dos chicas le iban a dar a Naruto, y solo lamentaban no poder estar ahí para verlo.

"¿Todos de acuerdo?" Preguntó Naruto, dirigiéndose especialmente a los tres que habían quedado fuera. Yusuke le respondió con un firme "¡Hai!", mientras que las dos chicas asintieron con la cabeza. "Muy bien, entonces, los veré mañana en la puerta, al amanecer. Lleven un poco de comida y equipo." Dicho esto, el rubio comenzó a caminar hacia la salida, escuchando las burlas y las quejas de los chicos detrás de él.

"Entonces, ¿ya pensaste en eso, chico?" le preguntó el zorro, haciendo que Naruto tropezase y cayese de frente. "En verdad, esa Hyuga es demasiado peligrosa para ti."