Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer


Capítulo beteado por Esmeralda Cullen.

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Capítulo 12

Edward leyó en voz alta el contenido del papel que tenía en sus manos, todos se miraron por unos instantes antes de reaccionar, Tanya fue quién salió a verificar si cerca de la casa encontraba a la persona que dejó la nota y Alec corrió tras ella. Edward, por su parte, se concentró en Bella, ella se quedó quieta sin decir una sola palabra y sin moverse. Se acercó a ella cautelosamente, como lo venía haciendo en los últimos días, con cuidado la guió hasta el sofá y se sentó junto a ella.

—¿Crees que eso sea verdad? —preguntó de pronto Bella, para sorpresa de Edward ella habló con mucha tranquilidad, él esperaba que perdiera un poco el control, pero por alguna razón verla así de serena le preocupaba más.

—No lo sé, pero te juro que lo investigaré —respondió, le hubiera gustado tener el poder de leerle la mente, porque no saber lo que pensaba lo estaba torturando.

—Gracias, pero… —meditó sus palabras, esperando encontrar las adecuadas—, creo que será mejor que vaya sola a aquel lugar —susurró mirando el suelo, sintió que era necesario, a pesar de tener miedo.

—Definitivamente no —contestó sin siquiera pensarlo, no quería exponerla a ningún peligro, y seguir un anónimo, claramente, no era lo más seguro para ella.

Bella quiso replicar, pero fueron interrumpidos por la entrada de Alec y Tanya que respiraban agitadamente, parecían cansados de tanto correr.

—¿Encontraron algo? —Quiso saber Edward, Tanya negó con la cabeza, y junto con su amigo se sentaron.

—No hay nadie cerca —explicó Alec—, buscamos por los alrededores, pero no encontramos nada, el que dejó el anónimo debió marcharse hace tiempo.

—O esconderse muy bien —agregó Bella y todos regresaron a verla.

—¿En dónde puede estar escondido? —inquirió Tanya, estaba molesta porque en los últimos días se sentía una completa inútil al no lograr encontrar una sola pista que los llevara hasta Charlie, y se sintió peor al no conseguir ayudar a su amiga.

—Estoy segura que no buscaron en el bosque —comentó, y no esperó la respuesta de ellos para confirmarlo, el simple hecho de quedarse en silencio era más que suficiente—, tengo que buscarlo —añadió, y todos sabían que no se refería al dueño del anónimo, sino a su papá.

—Tenemos que ir a la policía —dijo Alec, tomó el papel en sus manos—, con esto, ellos sabrán dónde buscarlo.

—Debo ser yo quién lo encuentre —contestó, si lo que decía ahí era cierto, ella tenía que verlo, de lo contrario seguiría pensando que todo eso era un mal sueño.

—Iré contigo —aseguró Edward, Bella no lo contradijo, en realidad, había esperado que ellos la acompañasen, por más fuerte que intentaba mostrarse no podía negar el inmenso miedo que la invadía.

Tanya caminó hacia Alec y le arrebató el papel para volver a leerlo.

—Según esto, encontraremos a Charlie en el bosque, ¿qué tan confiable creen que sea? —cuestionó.

—No estás obligada a ir —espetó Bella, no quería perder más tiempo en conversaciones absurdas.

—Voy a ir con ustedes porque también quiero encontrarlo —aseguró, la miró por unos segundos esperando que ella comentara algo antes de continuar—, pero debemos pensar en nuestra seguridad, actuar impulsivamente es muy arriesgado, nadie nos asegura que no nos están engañando. —Todos asintieron, incluso muy a su pesar, Bella—. Es mejor analizar bien la situación antes de tomar una decisión.

—¿Qué propones? —preguntó Edward.

—Iremos a la policía, si ellos nos acompañan estaremos más seguros, así que no perdamos el tiempo y vamos.

Los cuatro salieron rumbo a la estación de policía, al llegar, Edward les explicó la situación, el jefe de policía intentó persuadirlos para que no fuesen a aquel sitio, argumentando que se trataba de una pista falsa creada por algún bromista, pero al verlos tan decididos no tuvo más opción que acompañarlos junto con otros hombres.

Mientras Alec conducía siguiendo las indicaciones que Tanya le daba, Edward no podía despegar la vista de Bella, le preocupaba que la aparente calma que ella tenía se fuera a derrumbar de un momento a otro, hubiera preferido verla gritar o llorar, pero todos los sentimientos que ella estuviera conteniendo lo asustaban.

Durante el transcurso del viaje, ninguno habló, pero todos los que estaban en ese coche tenían pensamientos similares. Desde el día de la desaparición, Alec estaba seguro que no lo encontrarían con vida, así que se preparaba mentalmente para apoyar a sus amigos. Mientras conducía veía con tristeza a Bella, no creía que ella ni su familia se mereciera todo lo que les estaba sucediendo, apretó fuertemente el volante y se obligó a concentrarse en la carretera, ese detalle no pasó desapercibido para Tanya, quien al ver que se aproximaban a su destino respiraba más agitadamente, intentó controlarse y evitar cualquier pensamiento pesimista, pero pensó que si Charlie estaba vivo, le habrían dejado alguna señal de eso en lugar de una simple nota con su paradero, las lágrimas querían salir, pero no se lo podía permitir en esos momentos, así que respiró profundamente y continuó mirando el mapa que tenía en las manos.

El auto se detuvo y, aunque todos lo notaron, ninguno intentó bajar para continuar con el camino a pie, hasta que los policías se acercaron a ellos. Con mucho nerviosismo bajaron del coche y, siguiendo las instrucciones de Tanya, se adentraron al bosque.

Edward tomó la mano de Bella mientras caminaban detrás de sus amigos, al mismo tiempo que se preguntaba qué se encontrarían al llegar. Consideró sus opciones, tal vez se trataba de una broma de mal gusto y no hallaban nada, pero de ser así, regresaría a donde estaban antes: preocupados y sin ninguna pista. Su segunda opción era lo que tanto temía, encontrarlo muerto, ¿qué haría entonces? La reacción de Bella era lo que más le inquietaba, sin pensarlo soltó su mano y la rodeo por la cintura, sentirla cerca era lo que necesitaba, si de algo estaba seguro era de que no la dejaría sola, sin importar todo lo que pudiera suceder en un futuro.

La mente de Bella era un caos, trató de concentrarse en lo que había a su alrededor para despejar todos sus pensamientos, contó el número de árboles por los cuales pasaban, pero mientras más se acercaban, más miedo sentía, deseaba encontrarlo. "Por favor que esté con vida", pedía en su mente una y otra vez, su cuerpo empezó a temblar y agradeció el hecho de que Edward la sujetara, ni siquiera lo había notado hasta que estuvo cerca de caer.

De pronto todos se detuvieron, Tanya miró a su alrededor, confundida, después, nuevamente miró el mapa.

—¿Por qué no avanzamos? —preguntó uno de los policías.

—Aquí se termina el camino —contestó Tanya, mirando nuevamente el papel que tenía en sus manos.

—Pero, aquí no hay nada —expresó decepcionada y un poco aliviada Bella. Ella esperaba encontrarlo, pero al mismo tiempo deseaba que se hallara en un lugar seguro y no en medio del bosque.

—Regresemos —mencionó el jefe de policía, estaba molesto por haber perdido tanto tiempo.

—Esperen un momento —dijo Bella, soltó el agarre de Edward y corrió un poco hasta alcanzar su objetivo, se detuvo junto a un árbol y tomó algo del suelo—. Este es el anillo de mi papá —gritó y todos se acercaron—. Debe estar cerca de aquí.

—No hay ninguna casa cercana —replicó el policía.

Todos lo fulminaron con la mirada y sin decir nada empezaron a buscar a su alrededor sin alejarse mucho del resto de personas. El policía no creía que pudieran encontrar al señor Swan en aquel sitio, por lo que empezó a caminar de un lado para otro sin mirar nada en particular hasta que tropezó con unas piedras. Alec, que se encontraba cerca, lo ayudó a levantarse y fue ahí que notó algo extraño en aquel sitio, las piedras estaban amontonadas como si alguien hubiera querido ocultar algo bajo ellas, así que empezó a despejar todo.

—¿Qué haces? —inquirió Edward al llegar hasta él.

—Ayúdame con esto y luego te lo explico —respondió.

Sin decir nada más, ambos empezaron a trabajar hasta que lograron quitar todas las piedras.

—Debemos cavar —agregó Alec, para ese entonces la mayor parte de ellos se habían acercado.

—¿Qué es lo que esperas encontrar? —susurró Bella, asustada.

—La manera en que están apiladas las piedras me parece extraño, además, parece que aquí la tierra fue removida —manifestó.

Tanya, que se encontraba un poco alejada encontró unas palas, sin dudar un solo instante las tomó y caminó hacia los demás.

—Las acabo de encontrar —explicó dejándolas en el suelo.

Alec y Edward tomaron una cada uno y empezaron a cavar, Tanya permaneció al lado de su amiga, no tardaron mucho en encontrar lo que buscaban, el olor que comenzó a emanar provocó que todos se alejaran un poco.

—¿Qué encontraron ahí? —preguntó el jefe de policía.

—Charlie —dijo Edward, consternado por lo que acababa de hallar, y cerró los ojos antes de continuar desenterrando el cuerpo.

Bella, desesperada corrió para verlo, pero al llegar ahí y observarlo por pocos segundos, se desmayó, Edward consiguió sujetarla antes de que cayera al suelo.

—Será mejor que nosotros nos encarguemos de esto a partir de ahora —intervino el policía.

Ellos accedieron ya que no se sentían capaces de terminar con la tarea, Edward cargó a Bella hasta el auto, la colocó en el asiento trasero esperando que se despertara, Tanya los acompañó porque no se sentía preparada para ver a Charlie en ese estado. Lágrimas cayeron por sus ojos, en el poco tiempo que lo conoció lo llegó a querer como un buen amigo, no podía creer lo que le había sucedido, ¿cómo terminó ahí? Es lo que todos se preguntaban. Alec se quedó con los policías ayudándolos, pronto empezaron a llegar más patrulleros, una ambulancia llevó el cuerpo del señor Swan hasta el forense que tenía que realizarle la autopsia.

Al ver que Bella no reaccionaba la llevaron hasta el hospital en donde horas después despertó sobresaltada.

—Tranquila, Bella, estoy aquí contigo —dijo Edward, sosteniendo su mano.

Bella lo miró confundida, le dolía la cabeza. Pero ya no pudo contenerse más, no quería aparentar la fortaleza que no tenía, la última imagen de su papá apareció en su mente. Se acercó a Edward y lo abrazó fuertemente antes de empezar a llorar desconsoladamente mientras él le acariciaba el cabello.


Rosalie y Jasper llegaron a casa de los Masen, y en la entrada se encontraron con Alice.

—Por fin llegas —dijo Alice, molesta, la conversación que tuvo con su hermano no se le olvidaba y estaba pensando seriamente en ir a visitarlo y averiguar qué había sucedido, pero para eso necesitaba a su prima para que la acompañase, por lo que trató de contactarla.

—Hola a ti también —respondió Rose y pasó junto a ella llevando a Jasper.

Alice los siguió y se sentó al lado de Jasper a quien miraba con interés, no recordaba haberlo visto en ningún sitio.

—¿Te conozco de algún lugar? —preguntó, ignorando a su prima.

—Jasper acaba de llegar al país —contestó Rosalie—. Y necesito hablar con él, a solas.

—No seas grosera Rosalie, además, estamos en mi casa y… —Se quedó pensativa unos segundos—. Esme te está esperando, me pidió que te avisara en cuanto llegases, puedes ir a verla mientras le hago compañía a tu amigo.

Ella iba a objetar pero su amigo se le adelantó.

—Será mejor que subas a ver a tu mamá —dijo Jasper—, con gusto te esperaré.

—En seguida regreso —comentó Rosalie antes de subir a la habitación de su madre, aunque estaba segura que en esos momentos hablar no le serviría de nada.

Una vez su prima desapareció de su vista, Alice se acercó muy sonriente a Jasper, toda su molestia había desaparecido y lo trató muy amablemente.

—Rosalie no nos ha presentado oficialmente, me llamo Alice Masen.

—Jasper Whitlock —contestó y le sonrió amablemente.

—MI prima nunca me ha hablado de ti, ¿por qué será? —preguntó curiosa, por lo general siempre estaba enterada de todo lo que sucedía a su alrededor, en especial si se trataba de Rose, ya que con ella compartía gran parte de su tiempo.

—Ella es muy reservada, pero en todo caso deberías preguntarle a ella.

—Mmm, al parecer tú la conoces bien —afirmó mientras pensaba en la mejor manera de ganarse su confianza.

—Creo que conozco a la verdadera Rosalie, pero no voy a hablar de ella contigo —aseguró, Alice sabía que su prima le ocultaba algo y estaba dispuesta a obtener sus respuestas—, creo que la esperaré afuera.

—¿Te molesta mi presencia? —dijo triste—. Lo siento, no quise incomodarte, sólo pretendía hacerte compañía, si quieres puedes quedarte y yo me voy a otro lugar.

—No es necesario, esta es tu casa y no me has molestado. —Se apresuró a decir, no quiso hacerla sentir mal.

—Es normal que prefieras a Rosalie, ella siempre ha sido la más hermosa.

—Tú también eres hermosa.

—Gracias. —Sonrió ampliamente y se acercó a abrazarlo—. Creo que seremos muy buenos amigos.

Rosalie bajó y tras despedirse de Alice salieron de la casa y se subieron en el auto de Jasper.

—¿Cómo te fue con tu mamá? —preguntó al verla tan callada.

—Igual que siempre, ella simplemente no me escucha —se quejó mientras miraba por la ventana—, te agradezco que hayas venido.

—Estaré siempre que me necesites —respondió.


Por la noche, el cuerpo de Charlie fue trasladado a la morgue, todos estaban conmocionados al escuchar el resultado de la autopsia, Bella no entendía cómo alguien fue capaz de hacerle eso a su papá. Ellos no le habían hecho daño a nadie, entonces, ¿por qué les pasaba todo eso? Pensó durante horas, intentando descubrir quién era el responsable, no encontró ningún sospechoso, pero juró que no descansaría hasta encontrar al culpable.

Pasaron los días, al inicio Bella parecía no tener consuelo, lloraba y luego dormía, siempre en compañía de Edward, debido a las pesadillas que invadían sus sueños. La primera noche gritó mucho, asustó a sus amigos quienes no encontraban las palabras para calmarla, pensaron que ni siquiera existía alguna cosa que pudieran decir para calmar su dolor, así que se limitaron a acompañarla y hacerle saber que estarían con ella. Alec regresó a la ciudad para empezar a trabajar en la empresa, y prometió encargarse de todo hasta que Edward regresara.

La actitud de Bella poco a poco fue cambiando, si bien todavía tenía las pesadillas, ya se sentía preparada para esparcir las cenizas de su papá, las cuales había guardado y mantenido a su lado. Decidió hacerlo en el mismo lugar en el cual, meses atrás, derramaron las de su madre, "se merecen estar juntos", pensó y sonrió al recordar todos los momentos que compartieron. Aquel día, se levantó temprano y caminó junto a Edward y Tanya, quienes se mostraron más que dispuestos a acompañarla en estos difíciles momentos, a pesar de lo mal que se había portado con ellos desde la desaparición de Charlie, lamentó haberlos ignorado, en especial a Edward, ya que desde que se conocieron él no había hecho otra cosa más que ayudarla. Se dio cuenta que no podía quedarse llorando en la cama, tenía que seguir con su vida, por su propio bien y por la tranquilidad de sus padres, ellos jamás hubieran aprobado su comportamiento, siempre la animaban a continuar, y eso es lo que haría a partir de ahora, no es que fuera a olvidarlos, ni siquiera creyó que el dolor desapareciera algún día, simplemente sintió necesario ese cambio.

Sin saber muy bien hacia dónde dirigirse o qué le depararía el futuro, Bella empezó a esparcir las cenizas, pensando que era la mejor manera de empezar de nuevo. Recordó la promesa que le hizo a Charlie y prometió cumplirla, al terminar cerró los ojos y dijo una pequeña oración, luego vio a sus amigos y les sonrió.

—Gracias —dijo sinceramente, y al fin pudo respirar tranquila.


Mil gracias por leer la historia, espero les guste este capítulo :)