MIREN QUIEN VOLVIÓ DESPUÉS DE 84 AÑOS.
GRACIAS TODOS LOS COMENTARIOS QUE PEDIAN POR ACTUALIZACION. LA VERDAD NO SÉ QUE ME OCURRIA. PODIA ESCRIBIR CUALQUIER COSA, MENOS SEGUIR ESTE CAPÍTULO :(
GRACIAS TAMBIEN POR LOS COMENTARIOS DE QUE NO HICIERA CASO A ESE MALINTENCIONADO. LA VERDAD ES QUE ME RIO DE ESE TIPO DE COMENTARIOS ¡EN VERDAD! LITERALMENTE ME DAN RISA. A PARTE DE ESE TONTO COMENTARIO, RESULTA QUE EWCRIBIO ALGO PARECIDO EN LA HISTORIA DE UNA AMIGA, Y YO TAMBIEN LE COMENTÉ QUE SE HICIERA SHAKIRA PARA ESE TIPO DE COMENTARIOS O SEA CIEGA, SORDA Y MUDA XD Y PARECE QUE LE PICÓ LO DEMÁS QUE ESCRIBI, QUE DESPUES SE FUE A LEER LOS MIOS ENSERIO ME VALE MADRE QUE NO LE GUSTE.
A TODO ESTO, HAY VARIAS CANCIONES DE SHAKI POR AQUI, IGUAL QUE VARIAS COREANAS. SE QUE QUIZAS A MUCHOS O MUCHAS NO LES GUSTE ESTE ESTILO DE MUSICA, PERO LA VERDAD ES QUE SOLO LAS PONGO O POR EL RITMO O LA LETRA. COMO LA SIGUIENTE E ESTE CAPÍTULO. LA CANCIO ES: OVER MY SKIN DE TIFFANY YOUNG. PUEDEN BUSCARLA POR YOUTUBE. TIENE VARIAS CANCIONES MÁS QUE TAL VEZ INCLUYA EN LA HISTORIA
Capítulo 12
.
Allí sentadas en el suelo de la cabaña, aún besándose lenta y tranquilamente se encontraban Regina y Emma.
La morena con las piernas levemente flexionadas, con las manos acariciando la espalda y cintura de la rubia. Mientras Emma sobre en su regazo, la aferraba contra si con sus brazos en el cuello.
No pasó mucho tiempo para que las manos de Regina se aventuraran bajo la playera de la rubia, sintiendo la piel caliente bajo sus dedos. La rubia arqueó inconscientemente la espalda ante el contacto. Parecía que las manos de Regina trazaban un sendero de fuego por allí donde la tocaban. De pronto una de las manos de la morena cambió de dirección, y comenzó a acariciar su abdomen. Mientras sus bocas se separaban para coger aire, los labios de la morena rápidamente recorrieron su mandíbula hasta llegar a su cuello. Emma se sentía mareada, sentir las manos y la boca de Regina sobre su piel la estaban volviendo loca.
Se tensó al sentir las yemas de los dedos de la morena muy cerca de uno de sus senos. Nerviosa se echó para atrás, con la cara roja como un tomate. Regina notó inmediatamente su cambio y se arrepintió enormemente el dejarse llevar. Emma aún era una jovencita inocente y ella andaba de calenturienta.
-Perdóname, no debí sobrepasarme. Yo… lo siento mucho Emma-. Dijo quitando sus manos tan rápido como si la rubia quemara.
-Está bien-. Dijo Emma en voz baja.
-Emma-. Le dijo con voz suave y acariciando su rostro con su mano, para que la mirara a los ojos –Si alguna vez. No importa cómo. Te sientes incomoda con algo que yo haga, dímelo-. La rubia se sintió abrumada y solo asintió con la cabeza. –¡Prométemelo!.
-Lo prometo.
-¡Eso es!-. Sonrió la morena –Ahora… ¿qué tal si vamos a nadar?
-Pero… no traje bañador-. Dijo la rubia, levantándose del regazo de Regina y tendiéndole la mano para ayudarla a levantarse.
-Eso no es problema-. Respondió la morena con una sonrisa pervertida, que puso más roja a Emma.
-¡No me bañaré desnuda!-. Exclamó la rubia.
-No era a lo que me refería, pero no niego que me gustaría eso-. Dijo riendo y guiñándole un ojo.
-¿Donde vas?-. Le preguntó al ver a la morena acercarse a una puerta.
-Al dormitorio… ¿Vienes?-. Emma la siguió curiosa, tanto por ver como seria la habitación, como el porqué Regina la llevaba ahí. ¡No querría que se acostaran ya! ¿O si?
-Creo que este te puede quedar, me lo regalaron hace tiempo, pero erraron en la talla-. Dijo la morena, sacándola de sus pensamientos.
-¿Eh?
-Un traje de baño… ¿O quieres bañarte desnuda? A mi no me molestaría.
-No, no, es… muy bonito-. Respondió, sonrojada por su pensamiento equivocado.
-Sí que lo es, vamos, póntelo-. Le dijo entregándoselo y saliendo del dormitorio.
Emma observó el traje de baño de dos piezas en su mano, en verdad era lindo. Levantó la mirada para ver la habitación. Era sencilla, como toda la cabaña. Estaba justo ubicada en una de las esquinas de la cabaña, por lo que tenía ventanas bastante amplias en dos de sus cuatro paredes, una alfombra cubriendo el piso, un pequeño ropero, luces colgantes para iluminar la habitación. Al parecer aún le faltaba la instalación eléctrica completa, a menos que Regina lo quisiera así. Un bolso sobre la cama, una estufa a leña en la esquina y… ah si, la infaltable guitarra. Sonrió ante eso, era más que obvio que Regina amaba totalmente la música.
Se desnudó rápidamente y se colocó el traje de baño, mientras lo hacía, miró a donde se encontraba la estufa de leña, le llamó la atención que tanto las paredes de madera como el piso en ese lugar, estaban cubiertas por lo que parecía ser metal, se acercó para verla de cerca y fue entonces que notó un conducto que daba hacia fuera de la cabaña, y fue cuando su cerebro hizo los cálculos. El conducto era para que saliera el humo, y las placas de metal, para que no calentara la madera o se escapara una chispa y ocurriera un incendio. Ese tal Jeff pensaba en todo.
Miró hacia la ventana, realmente tenía una hermosa vista. AL salir de la habitación se encontró a Regina sentada en uno de los sillones que daban de frente con la habitación. Por lo que en cuanto la escuchó salir, levantó la vista, solo para quedarse maravillada por la rubia frente a ella.
-Estás… wow-. Balbuceó bobaliconamente antes de cerrar la boca y componerse –Te queda espectacular.
-Gracias-. Respondió tímida y completamente sonrojada la rubia.
-Bueno vamos. El sol no estará todo el día-. Dijo Regina levantándose del sillón, y saliendo de la cabaña.
Al llegar a la orilla del lago, Emma notó dos sillas plegables de playa y más allá una canoa. Volteó a mirar a Regina para preguntarle algo, cuando vio a la morena quitándose la ropa. Sintió sus mejillas arder una vez más en esa tarde, y trago saliva.
-¿No vas a entrar?-. Se escuchó a Regina preguntar mientras ya se adentraba al lago.
-Si-. Respondió Emma, adentrándose también al agua.
Pronto se encontraban ambas jugando y chisporroteando agua, haciendo carreras de natación y hasta quien aguantaba más la respiración. Hacía tiempo que ninguna se había divertido tanto como en ese momento. Platicaron de los gustos y disgustos de cada una, de los sueños que Emma quería realizar al cumplir la mayoría de edad. De estudiar una carrera rentable para que su abuela no tuviera que volver a trabajar. De los lugares que a ambas les gustaría viajar. Y hasta hablaron del cumpleaños de Emma que era justo ese fin de semana.
-En serio prefiero hacer algo sencillo con mi abuela y unos pocos amigos-. Dijo Emma
-Oh, ya veo, y yo que pensaba hacerte una fiesta sorpresa.
-¿Enserio?
-Mhm
-Owh yo… lo siento si arruine tus planes.
-¿Lo dices enserio? Emma, tu cumpleaños no se trata de mí, sino de ti, y si quieres hacer algo con tus amigos y tu abuela, pues así será.
-Pero ya tenías algo planeado…
-En realidad, yo pensaba hacer algo parecido a lo de tu fiesta por esa increíble y maravillosa nota en matemáticas, pero se me complicó el plan cuando llegó mi madre con lo del concierto. Ya me estaba volviendo un poco loca pensando en donde meter tanta gente. Pero ahora que me dices que quieres algo tranquilo, supongo que podríamos hacer algo en tu casa o en Granny's, con tus amigos, La abuela Colter, y con quien quieras invitar. Lo importante es que tú lo pases bien. Es tu día especial cariño.
-Mi día especial-. Dijo Emma sonriendo con nostalgia –Mi madre siempre lo llamaba así.
-Porque lo es, preciosa-. Le dijo Regina, mirándola con una adoración increíble, sus ojos se veían hermosos cuando la miraba así. Sentía que su corazón iba a explotar, y lo único que quería era besarla.
Se inclinó un poco en su silla, acercándose a la morena.
-Regina…
-¿Mmm?-. Le dijo la morena sin despegar sus ojos de ella.
-¿Te puedo besar?
-No necesitas preguntar Emma-. Respondió Regina antes de acortar la distancia faltante y unir sus labios a los de la rubia, fundiéndose en un beso amoroso. Juntaron sus frentes al separarse –Será mejor volver, o nos congelaremos aquí-. Había comenzado a salir viento y ellas aun estaban húmedas.
-Mmm no me quiero ir-. Se quejó la rubia haciendo reír a Regina.
-Vamos, no quieres preocupar a la abuela Colter. Además… aún no tengo baño, ni ducha en la cabaña-. Lo último provocó risas en ambas.
:-:-:-:-:-:-:-:
-He estado escribiendo nuevas canciones-. Dijo la morena mientras se subía a la moto.
-¿Me dejarás escucharlas?-. Preguntó la rubia mientras se sentaba detrás de ella.
-Tal vez… si me pagas con una cita.
-¿Me estás pidiendo una cita?
-No… te estoy invitando a una cita.
-¿Qué no es lo mismo?
-No, pedirte sería: Emma ¿Quieres ir a una cita conmigo? En cambio te estoy invitando: si vas a una cita conmigo te canto una canción, es más como… mmm… coerción.
-O sea, que si no voy contigo, no me cantas.
-Exacto.
-Si eso es coerción-. Dijo Emma sonriendo –Pero acepto ir contigo a una cita. Todo sea por escuchar esa canción-. Dijo sarcásticamente.
Regina soltó una carcajada, mientras echaba andar la motocicleta. Rápidamente dejaron el bosque y llegaron a la ciudad.
-¿Te veo mañana?-. Preguntó Regina al llegar a casa de Emma.
-Si tienes tiempo…-. Dijo sonriendo.
-Pediré almuerzo a domicilio.
-Entonces sí.
-Me falta mi beso de buenas noches-. Le dijo Regina antes de que la rubia se encaminara a casa.
-¿Aquí?-. Dijo mirando a ambos lados de la acera. -¡No te preocupa que hayan paparazzi?
-¿Paparazzi? Creí que mirabas a ambos lados por miedo a que tus vecinos te vieran besando a otra chica-. Dijo Regina.
-No, me da igual lo que piensen los demás, mi abuela te aprueba y es la única opinión que me importa.
-Entonces ven aquí-. Respondió jalándola y dándole un beso que las dejó a ambas pidiendo más –Creo que mejor me voy ya, o no te dejaré entrar nunca.
-Ten cuidado en el camino.
-Lo tendré-. Dijo Regina antes de acelerar y perderse por la calle.
Emma entró en casa, apoyándose en la puerta con una sonrisa tonta que no se borraba.
-¿Así que ya son novias?-. Le preguntó la abuela Colter, haciéndola saltar.
-¡Abuela! Me asustaste.
-Lo siento, es que oí el motor de la motocicleta y las vi por la ventana. ¿Ya son novias?
-Así que andas de metiche… y no aun no somos "novias" oficialmente. Me llevará a una cita-. Dijo esto ultimo con una gran sonrisa soñadora.
-Mi pequeña tendrá una cita… ¿Cómo creciste tan rápido?
-Tú decías que la leche me haría crecer-. Dijo encogiéndose de hombros y riendo.
-Eres una loquilla, pronto estará la cena, ve a hacer tus deberes, si es que tienes
-Claro, Iré a bañarme.
Prendió su reproductor de música colocado el CD que le había prestado Ruby, escuchando una de las tantas canciones de Regina.
.
Tengo esta visión en mi mente
Me tienes pecando con deseo
Tienes mi corazón en repetición
Y no estoy apagando este fuego
.
Llámame cuando quieras
Pídeme, sabes que vendré
Tócame cuando estés listo
Ámame porque te quiero y te deseo
Ooh, ponlo, ponlo, ponlo, ponlo sobre mí
.
Mujer, mujer, mujer, mujer, mujer te desea mucho.
.
(Te deseo en mi piel)
Porque me gusta cuando me tocas
(No sé donde comenzar)
Haz cosas sucias y no me juzgues
(Dilo una y otra vez)
Tienes algo que me desata
(Te deseo una y otra y otra y otra vez)
.
No hay nada de malo ser malo
Sabes que es lo que te gusta de mí
Solo recorre tus dedos por mi espalda
Adelante, siente todo mi cuerpo
.
Porque tengo lo que es mío
Confiando que sé que me veo bien
Espero puedas manejar mi brillo
Quiéreme de manera que tú quieres bebé
Ooh, ponlo, ponlo, ponlo, ponlo sobre mí
.
Mujer, mujer, mujer, mujer, mujer te desea mucho
.
(Te deseo en mi piel)
Porque me gusta cuando me tocas
(No sé donde comenzar)
Haz cosas sucias y no me juzgues
(Dilo una y otra vez)
Tienes algo que me desata
(Te deseo una y otra y otra y otra vez)
.
Ámame, respétame, ámame, ámame
Tócame, quiero sentir que me amas
Te quiero por toda mi piel
Dilo una y otra vez
.
(Te deseo en mi piel)
Porque me gusta cuando me tocas
(No sé donde comenzar)
Haz cosas sucias y no me juzgues
(Dilo una y otra vez)
Tienes algo que me desata
(Te deseo una y otra y otra y otra vez)
Te deseo en mi piel.
.
Mientras se duchaba escuchaba esta canción, la letra con la voz de Regina hicieron que inmediatamente su mente y cuerpo la transportaran a lo que había ocurrido esa tarde en la cabaña. Los increíbles besos, las manos de la morena recorriendo su espala, la sensación de calor que irradiaba de sus manos por donde la tocaba.
¡Oh dios!
Sintió que su cuerpo ardía, cambió la temperatura del agua, bañándose prácticamente con agua fría. Debía dejar de pensar en las manos de Regina tocando su cuerpo o sufriría de combustión espontanea.
Se duchó rápidamente y salió a su habitación a cambiarse. Desde el pasillo le llegaba el delicioso aroma de la cena preparada por su abuela, y la verdad es que se moría de hambre.
Mientras se vestía, escucho sonar su celular. Lo iba a coger cuando la voz de su abuela le avisó que la cena estaba lista. Terminó de secarse el cabello con la toalla y salió a cenar.
.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
.
Golpeó levemente la puerta de madera, antes de abrir un pequeño espacio y meter la cabeza para mirar dentro.
-¿Se puede?-. Le preguntó con una gran sonrisa a su padre.
-Claro princesa, adelante-. Dijo Henry –¿A qué se debe esa gran sonrisa? O ¿será un quien?
-Papi… ¿qué comes que adivinas?-. Dijo riendo.
-¿Entonces es un quien? Uhh… cuenta, cuenta-. Dijo levantándose de la silla de escritorio y yendo a sentarse a su lado en el sillón.
-Es Emma.-. Dijo sonrojándose con una sonrisa tímida.
-Mmmm… Emma-. Dijo Henry jugueteando con sus cejas. Lo que provocó que Regina se sonrojara más. –Para ser sincero, ya lo sabía.
-¡¿Qué?!
-¡Vamos!… era más que obvio cariño, es la primera vez desde hace años que te veo con una sonrisa sincera.
-Eso es cierto.
-Absolutamente. Desde que conociste a Emma, llegas a casa feliz y sonriente, haz escrito… un montón de canciones en solo un par de días. Lo que antes sólo una, te llevaba varias semanas. Sonríes, juegas, haces bromas. Pero lo mejor de todo, es que ya no lloras-. Le dijo sincero.
-Ya no me siento triste-. Respondió Regina con una sonrisa acuosa. –Emma es como… la vitamina que me faltaba, la dosis justa de tranquilidad que buscaba, la luz que me guía a través la oscuridad. Cada que la veo sonreír, siento que mi corazón saldrá de mi pecho.
La sonrisa de Henry se volvía cada vez más amplia al escucharla, la envolvió con su brazo y apoyó su cabeza sobre la suya.
-Entiendo como te sientes, más de lo que crees. Hace años, yo era igual que tú, salía de fiesta en fiesta y pasaba de chica en chica. A tu abuela la tenía enferma de los nervios cada que salía en mi coche para hacer carreras-. Confesó Henry y Regina lo miró asombrada.
-¿Carreras? ¿Es en serio?
-Era el único heredero de una gran compañía, supongo que buscaba un escape además de mi identidad, no quería seguir las reglas de tu abuelo. Él siempre debía controlarlo todo, ya sabes, a que colegio debía asistir, la carrera que debía estudiar, mis amistades, incluso con qué chica debía salir. Al principio, lo aceptaba porque creí que era lo que debía hacer, pero nada de lo que tenía me emocionaba, era como un robot que solo seguía órdenes. Quería experimentar, quería… sentir.
-Y entraste a las carreras de coches para sentir algo.
-No… en realidad, los autos siempre fueron mi pasión, los motores, la velocidad. Yo llegue a las carreras por una chica.
-Oh
-Si… aunque las cosas no funcionaron. En realidad me engañó con otro tipo. Eso me afecto, y juré no enamorarme nunca más, luego solo fue diversión. Hasta que un día acompañé a tu abuela a la compañía porque iríamos a cenar con papá y fue cuando la vi… la mujer más hermosa que haya tenido el privilegio de conocer hasta ese entonces-. Dijo con aire soñador y Regina entrecerró sus ojos al mirarlo, se sentía de algún modo celosa de que su padre encontrara hermosa a alguna mujer además de su madre. Se sentía muy infantil, pero eso no era el asunto en ese momento.
-No me digas.
-Fue instantáneo, en cuanto sus ojos se cruzaron con los míos, mi corazón saltó de una manera que desde hace tiempo no pasaba. Obviamente creí que era solo por su innegable belleza y mi deseo de no dejar pasar la oportunidad de incluirla en mi lista de conquistas, pero grande fue mi decepción cuando me rechazó. Comencé a ir más a la compañía, supuestamente para saludar a tu abuelo, ella trabajaba como su asistente. Me intrigaba que no quisiera nada conmigo, todas querían. No me mires así, de joven era muy guapo-. Le dijo al ver su cara de incredulidad.
-Okay…
-Como decía. Pronto era tal mi fascinación e intriga por ella, que terminé trabajando en lo que en un principio no quería, y me di cuenta que en realidad trabajar en la compañía no era tan malo, me di cuenta que era bueno en los negocios, la emoción que se siente al cerrar tratos importantes, pero lejos lo mejor es que trabajaba codo a codo con ella. Nos volvimos amigos, mis ganas de solo llevarla a la cama y olvidarla al día siguiente se esfumaron, entonces fueron reemplazada por mis ganas de conocerla de verdad, de saber qué le gustaba y qué no, nos hicimos amigos. Intenté sentar cabeza y salir con una chica en una relación estable, ella me aconsejaba para no meter la pata y yo la consolaba cuando algún idiota rompía su corazón, sin saberlo me había enamorado de mi amiga, pero tenia tanto miedo de que me rechazara como lo había hecho todas esas veces que la invité a salir. Tu abuela se dio cuenta desde un principio de mi cambio de conducta, un día me pillo viéndola y se acercó mi y me dijo: Hay sensaciones que el corazón es incapaz de esconder. Se te nota a kilómetros que te mueres por ella.
-O la abuela era muy observadora o tú eras muy obvio.
-Creo que la segunda, porque tu abuelo también lo notó y él no era para nada observador-. Dijo riendo, provocando que Regina también riera.
-¿Y entonces… que pasó con esa chica? ¿La invitaste a salir alguna vez? ¿Le confesaste tus sentimientos?
-Si y no.
-¿Eh?
- Nos quedamos atascados en un ascensor, estuvimos horas y horas esperando que nos rescataran. Le dije que el tipo con el había estado saliendo era un total idiota por dejarla. Ella sonrió y luego dijo: eres un excelente amigo. Por medio segundo creí que siempre sería ero, un amigo. Pero luego me besó y me confesó que se había enamorado de mí poco después de hacernos amigos. Pero que la primera vez que la vi y la invité a salir, le había parecido un idiota mujeriego.
-Bueno, así fue como te describiste.
-Y era verdad-. Dijo con una sonrisa –Pero ella me cambio poco a poco, dejé de tenerle miedo al amor y comencé a vivir nuevamente. Ahora soy inmensamente feliz.
-Espera un poco ¿Que pasó con la chica?
-¿Tú que crees? Le llamas mamá-. Le dijo y la cara de Regina se iluminó con una gran sonrisa.
-¿Porqué nunca me habían contado esa historia? Solo dijeron que se habían conocido mientras mamá hacia su pasantía en la empresa.
-Bueno princesa, hay ciertas cosas en esa historia que no tenía pensado contarte nunca. Hay algunos temas que un padre no le cuenta a su pequeña.
-Pero soy una adulta-. Dijo haciendo una linda mueca con sus labios.
-Ahora. Y es por eso que te lo conté-. La abrazó de lado besando su frente –Pero siempre serás mi bebé.
-Aww yo también quiero abrazo-. Dijo Zelena apareciendo por la puerta donde había estado escuchando la conversación.
-Ven aquí cariño-. Dijo Henry envolviéndola con su otro brazo -¿Cuando llegaron?
-Hace un momento. Mamá trajo comida china para cenar ¡Mucha comida china!
-Mmm… ¿Viene Jefferson a cenar?-. Preguntó intentando esconder su sonrisa cuando su hija mayor se sonrojó furiosamente.
-Si…
-Bien… me pondré en modo "padre sobreprotector"-. Se colocó de pie, arreglándose el saco, mientras escondía una sonrisa tras una cara seria.
-¡Papá!-. Dijeron ambas chicas.
-¿Qué? No es como si lo fuera a intimidar-. Salió del estudio con Zelena pisándole los talones mientras Regina seguía sentada en el sillón negando con la cabeza y riendo. Cuando su celular anuncio un mensaje.
-"¿Qué estás haciendo?"-. Sonrió al ver el nombre de Emma.
-"Estoy por cenar ¿Y tú?"
-"Ya lo hice, ahora hago mis deberes del colegio"
-"¿Necesitas ayuda? Me han dicho que soy muy buena enseñando ;)"
-"Si alguien me dijo que había aprobado matemáticas gracias a tus clases"
-"No solo soy buena en matemáticas"
-"Uhh tienes que enseñarme ;)"
-"Lo haré cariño, lo haré"-. Sonrió al pensar en las de cosas que podría enseñarle. Le deseo buenas noches y fue a cenar con su alocada familia.
.
.
.
.
.
.
SI LA PARTE DE LA HISTORIA QUE CUENTA HENRY LES PARECE QUE NO VIENE MUCHO AL CASO, O COMO QUE SE PIERDE UN POCO EL HILO. ES PORQUE LO ESTABA ESCRIBIENDO ANOCHE CON MUCHA INSPIRACION, LO QUE ERA GENIAL. PERO MI SOBRINITO (QUE SE FUE A DORMIR CONMIGO) COMENZÓ A LLORAR PORQUE SE ENFERMÓ (ME DESESPERÉ UN POCO Y CASI LLORO CON ÉL PORQUE NO PODIA CALMAR SU DOLOR) TERMINÉ DURMIENDO PESIMO, POR LO QUE HOY DORMÍ TODA LA TARDE, PERO LA IDEA QUE TENÍA PARA ESA PARTE DE LA HISTORIA YA NO VOLVIÓ A MI, ASI QUE INTENTÉ HACERLO LO MEJOR QUE PUDE Y PUES ASI QUEDÓ.
COMENTEN QUE TAL.
SIEMPRE ME ENCANTA LEERLOS. IGUAL ASI ME DAN MAS IDEAS.
