Dije que actualizaría el día de fin de año, y aunque me moría de ganas de subir este capítulo he conseguido aguantar. Acaba de pasar la media noche, ya es oficialmente 31 de diciembre en España.
Esto es la primera vez que lo hago, pero…
Advertencia: Este capítulo contiene una escena que puede afectar a gente sensible. Yo no os recomiendo que os la saltéis, porque es importante a nivel de trama, pero si alguien quiere saltársela es muy simple: cuando termine el primer diálogo bajáis sin leer hasta llegar al segundo. Sabréis lo que ha pasado, pero no tendréis que leerlo. Insisto, es IMPORTANTE, leeos el último diálogo.
Veréis que he puesto unos "cambios de escena" diferentes, eso es porque realmente es la misma escena y solo cambia el punto de vista, así que la barra de fanfiction me parecía muy brusca.
Capítulo 12: Monstruos
-¿Qué has dicho?- Preguntó Kid en un tono de voz muy calmado, un tono de voz que no correspondía para nada con su persona.
-Que ya lo sé. Cuando empezamos a vernos te investigué: y me importa una mierda.
No. No estaba diciendo lo que Kid escuchaba, no podía estar diciendo lo que Kid estaba escuchando. Ese capullo no podía pretender que se creyese aquel montón de mierda.
-¡¿Qué cojones estás diciendo?!- Le gritó Kid, todo semblante de calma desapareciendo de su mente y siendo sustituido por una ira cegadora, una ira que no había sentido desde hacía ya muchos años, desde que había tenido que defenderse de la gente que lo acusaba de ser… él…- ¡No tienes ni puta idea le lo que estás hablando!
Law tuvo el descaro de sonreír.
Sonreír. Como si lo supiera, como si tuviera la más mínima idea de lo que estaba diciendo.
-Yo no hablo sin estar informado, Eustass-ya. Podría haberme ido de haber querido, he tenido tiempo de sobra. Pero no tengo razones para hacerlo.
-¡Cierra la puta boca, Trafalgar!- Bramó Kid. Respiró hondo, tratando de mantener la compostura.- No tienes ni la más remota idea de en lo que te estás metiendo.
-¿Ah, no?- Preguntó Law, y clavó sus penetrantes ojos grises en él.- Entonces demuéstramelo.
Tenía que estar de coña. No podía estar diciéndole aquello en serio. Pero la expresión de Law era mortalmente seria, la sonrisa totalmente desaparecida de sus labios.
-Vas a arrepentirte.- Advirtió.
-Lo dudo.
Kid avanzó a grandes zancadas hacia la cajonera junto a la entrada y, dándole la espalda a Law, instruyó:
-No quiero oírte ni una palabra, a menos que sea para suplicarme que pare. Gritar puedes hacerlo tanto como quieras. Desnúdate.
Ignorando el ruido de la tela al desvestirse Law, Kid abrió el cajón más alto y tiró de una larga cadena metálica perteneciente a unas esposas de cuero que colgaron junto a sus piernas cuando se giró para encontrar a Law, completamente desnudo y en pie en medio de su sala de estar.
Levantó la cabeza al agujero que había taladrado en una de las vigas de madera del techo y contuvo un suspiro: aquello lo había preparado con una idea mucho más divertida en mente.
Se acercó a Law y lo agarró de una muñeca, arrastrándolo al punto exacto donde lo quería y cerró una de las tiras de cuero de las esposas alrededor de la muñeca. Levantó el brazo de Law en el aire, sin que este opusiese resistencia alguna, y lanzó el extremo libre con un practicado movimiento por dentro del agujero, sujetándolo de nuevo al otro lado. Soltó el brazo de Law, que se mantuvo en alto por la tensión de la cadena, y le hizo levantar el otro, esposándolo también de forma que el moreno quedó con ambos brazos levantados en alto, atados por una cadena que apenas era lo bastante larga como para permitirle doblar ligeramente los codos.
Kid se alejó de él y lo rodeó, quedando a su espalda y contemplándolo un momento antes de abrirse los pantalones lo justo para sacar su flácido miembro de ellos.
Sintiendo una punzada de rabia porque no se hubiese puesto erecto como debería haberlo hecho con la escena que tenía delante, Kid lo envolvió con una mano y comenzó a estimularlo furiosamente.
Oo
Law había hecho todo lo que Kid le había ordenado, porque aquello no habían sido peticiones, y se había dejado hacer sin resistirse hasta que estuvo atado en aquella posición indefensa y humillante frente a Kid. El pelirrojo había desaparecido de su campo de visión y Law se tensó, esperando lo que quiera que tuviese el otro en mente para tratar de espantarlo.
Pasaron varios minutos y Kid no hizo nada.
Una mano en su cadera fue la única advertencia que tuvo, lo único que le dio el tiempo necesario para morderse el labio inferior y ahogar un grito cuando Kid, sin más, lo empaló con su polla de una sola embestida. La otra mano también sujetó su cadera y Law tuvo que seguir mordiéndose el labio cuando, sin detenerse, Kid comenzó a moverse, entrando y saliendo de él bruscamente y haciendo que, con cada movimiento, el dolor que había asaltado los nervios de su entrada se incrementase.
Cerró los ojos con fuerza y apretó con las manos las cadenas de las esposas que lo ataban al techo.
Pero no pensaba gritar.
Oo
Kid se movía, a un ritmo rápido y violento, en aquel estrecho pasaje que ya conocía tan bien. Pero algo no terminaba de caer en su sitio, había algo diferente a como era de costumbre en aquella estrechez, una presión que no había estado allí ninguna de las veces anteriores, por mucha prisa con que lo hubiesen hecho y por muy violentos que hubiesen sido.
Y no podía fingir que no había notado el caliente líquido que lo había recibido.
Aún así Law no emitía ningún sonido. No gritaba, no le pedía que parase y no siquiera jadeaba, a pesar de la tensión que podía notar en su cuerpo y del temblor de sus brazos por la fuerza que estaba haciendo con las manos.
¿Qué coño haces? Admite que te equivocabas de una vez y pídeme que pare. Pensó Kid, sin detener en ningún momento sus embestidas, acelerándolas incluso.
Oo
Law estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para no intentar aprovechar que sus piernas estaban libres e intentar apartarse de Kid. En vez de eso pensó que, si realmente quería hacer comprender a Kid, tendría que hacer algo más que estarse quieto.
Por eso, mordiéndose con más fuerza el labio hasta el punto de sacarse sangre, Law movió las caderas. Hacia atrás, haciendo que la siguiente embestida de Kid fuese incluso más profunda.
La sorpresa de Kid fue clara cuando este, por un momento, se detuvo y el agarre de sus manos se aflojó, antes de retomar ambos con más fuerza, como si estuviese determinado a probar que se equivocaba. Law no tenía la menor intención de darle la razón.
No tenía intención de marcharse.
Oo
Kid no supo qué lo impulso a aumentar la virulencia de sus movimientos cuando Law comenzó a mover las caderas a pesar de la fuerza con que él trataba de mantenerlas en el sitio, adaptándose a sus movimientos como tantas otras veces había hecho, como si esta vez no fuese diferente. Podrían haber sido las ganas de demostrarle su error, de alejarlo, las que lo impulsaron a querer enterrarse en él cada vez más y más dentro. O podría haber sido aquella molesta milésima de esperanza que se había negado a desaparecer, aquella que insistía en que Law podía tener razón, en que no había nada por lo que preocuparse.
Fue con aquel pensamiento que Kid llegó al límite, vaciándose dentro de Law con un gemido que ahogó contra la piel del cuello de este.
Se quedó allí, apretado contra su espalda, todavía enterrado dentro de él, recuperando la respiración para poder preguntar:
-¿Por qué no me has pedido que parara?
Como única respuesta, Law giró la cabeza y, como pudo en aquella posición, le dio un beso en la punta de la nariz que parecía haber ido destinado a sus labios. Le sonrió débilmente, llevando a primer plano el hilo de sangre que caía de su labio inferior.
Law volvió a girar la cabeza, mirando al frente de nuevo.
Joder…
-Ya puedes hablar.- Le dijo, recordando que se lo había prohibido antes.
-Puedes insistir todo lo que quieras, Kid, pero no eres un monstruo, y no pienso largarme por muchas barbaridades que decidas hacer para demostrarme lo contrario.
-¡Acabo de violarte!- Rugió Kid, desconcertado y enfadado.
¿Por qué no lo entendía?
-No es una violación si yo he consentido a ello.- Razonó Law, destruyendo su argumento para irritación de Kid.
-Eso no quita el que no lo hayas disfrutado.
-Tú tampoco lo has hecho.
-Tienes un culo lleno de semen que demuestra lo contrario.
-Eso es una reacción física al contacto, pero si de verdad lo hubieses disfrutado no habrías tenido que masturbarte para poder metérmela.
Kid se quedó en silencio, y las manos que aún sostenían las caderas de Law pasaron a envolverlas.
-No vas a irte, ¿verdad?- Preguntó, casi en un susurro.
-No. Que seas el hijo de un monstruo no te convierte en uno, Kid. Si lo fueras me habría ido hace tiempo.
Kid suspiró y se quedó quieto un momento antes de, con cuidado por primera vez en todo el día, salir de él y apartarse un paso, sintiendo como si le hubiesen pegado un puñetazo en el estómago cuando vio el hilo blanquecino, rosáceo y rojizo que bajaba lentamente por las piernas de Law, como en una macabra danza en la que se mezclaban su semen y la sangre del hombre a quien no había esperado llegar a querer.
Se acercó de nuevo a él y, abrazándolo por el pecho con un brazo, levantó el otro y soltó las tiras de cuero que mantenían los brazos de Law en alto, sosteniendo su peso cuando este, al perder el apoyo que lo mantenía en pie, se desequilibró.
Llevó el brazo libre alrededor de las caderas de Law, encontrando su pene apenas erecto, y lo envolvió con cuidado. Sin decir nada, abrazándolo desde detrás, comenzó a mover la mano, masturbándolo, y sintió cierto alivio cuando el miembro terminó de endurecerse en su mano.
Law gimió, y Kid lo abrazó con más fuerza, inclinando la cabeza para besar su cuello, con cuidado. Aceleró la mano y un poco después, cuando Law se corrió, gimiendo y temblando en sus brazos, fue como si un enorme peso se le hubiese levantado de los hombros.
Ambos se quedaron quietos, en pie por varios minutos más, antes de que Kid decidiese moverse y se limpió la mano en el pantalón, moviéndose a su lado y, agachándose sin llegar a soltarlo, le pasó el brazo por detrás de las rodillas y lo levantó.
-¿Se puede saber qué haces?
-Voy a llevarte a la cama.
-Puedo caminar.
-Preferiría que no lo hicieras.
Contrario a su naturaleza, Law no discutió más y se dejó alzar en brazos por Kid.
Continuará
Buff, pues ya está.
Es una de las primeras escenas que se me ocurrió de toda la trama, así que me hacía bastante ilusión llegar a ella. También es la primera vez que escribo algo así (he tenido muchas primeras veces en este fanfic xD) así que espero con ansias vuestras opiniones.
Y…
¡Feliz año nuevo! (por adelantado xD)
