Bueno pues, este capítulo está muy dedicado a mis shojo fanaticas obsesivas jajaja, espero les esté gustando la historia tanto como yo disfruto escribiendola hm. En fin, va el saludo para Lukamui-300, mi imouto Naty-chan y su amiga secretamente amante del Rin x Len Luisa-chan, tambien a Acuarios (lamento pero tu nombre está muy largo mija) a Marce, igual amiga de Naty, y pues el resto (no se sientan mal, mi memoria es malisima XS) se aceptan review anonimo jeje

Espero al menos cinco "kyas" o dos sobresaltos por parte de ustedes en total.

Por cierto, los "puntos kawaii" de Luka están en 206, le faltan conseguir otros 296 para una cita con Gakupo, solo pueden darle hasta 45 puntos, ustedes consideren. Y Gakupo tiene 0 "puntos galán", si quieren que él sea quien pida la citan, necesita 200 puntos, a el solo pueden darle hasta 15 puntos.


Capítulo 12

Beso beso

-Que envidia me da la señorita Luka, hermano.

-¡¿Gakuko, cuándo llegaste y como te colaste sin que me diera cuenta? –Gritó exasperado el samurái volteando para encontrarse cara a cara con su gemela, esta tenía una pequeña sonrisa melancólica adornando su blanco rostro.

-Técnica infantil de la corriente Kamui: escondite del espantapájaros –Respondió llevándose un dedo a la boca infantilmente.

-La amarraste, dormiste, silenciaste y ensordeciste y ahora está debajo de la cama, ¿cierto? –Gakuko asintió con la cabeza.

Si fuera alguien más, seguro que Gakupo estallaba en cólera por haberle hecho algo así a su mejor amiga, pero era su hermana y jamás encontraría suficiente motivo para odiarla o siquiera ponerle un dedo encima (salvo en los entrenamientos). Suspiró pesadamente y acarició el cabello de Gakuko como solo un hermano amoroso y comprensivo sabe hacer.

-Si no fuera por que estaba en medio de una confesión te diría que perfeccionaste esa maniobra que te enseñé.

-Lo siento hermano, quería mostrártela, no sabía que estabas en un momento importante –De hecho si lo sabía, había escuchado todo desde la habitación de Kaiko –Me disculparé con la señorita Luka mañana, buenas noches –Besó su mejilla, cerca del labio, y salió del cuarto.

Gakupo no tardó en rescatar a su amiga. Bueno, en cierta forma sentía alivio, pero a la vez tristeza por que su declaración se haya ido al caño. La desamarró, le quitó el pañuelo que cubría su boca y los tapones de sus oídos. Fue cuando notó, una vez la colocó sobre la cama, que sus labios estaban entre abiertos.

Batalló moralmente consigo mismo durante un buen rato por aquella situación.

-No… no debo… pero ¿y si ya nunca podré besarla? –Se decía a si mismo moviéndose de un lado a otro de la habitación –Pero también está si Luka se despierta… entonces yo estaría muerto….

Luka recordaba que Gakupo siempre hacía las cosas con mucha delicadeza.

Había despertado en el momento que su cuerpo volvió a tocar el suave colchón, pero mantenía los ojos cerrados y escuchaba a su amigo.

Se sentía ansiosa de que lo hiciera, volver a probar los delicados labios del samurái era una fantasía que posiblemente se cumpliría esa noche. De algo estaba segura, interviniera o no Gakuko, Gakupo aún la amaría a ella y ella aún lo amaría a él; si bien todavía no se sentía preparada para volver a decírselo como hace años, estaba dispuesta a darle un empujoncito, ya se las arreglaría luego.

-Gakupo… te quiero –"Susurró en sueños" acomodándose de lado, asegurándose de que cuando Gakupo se acostara ambos quedaran de frente.

-Yo también te quiero, preciosa –Contestó sonriente con voz grave.

El samurái tomó su lugar mirando fijamente el bello rostro de Luka, ella aún mantenía sus labios levemente separados. Para Gakupo eso le sonó a invitación, una que estaba dispuesto a aceptar. Primero trató de regularizar su respiración, después pasó su brazo por debajo de la cintura de Luka y la atrajo hacia sí.

-Espero puedas perdonarme por esto, no me siento bien aprovecharme de una chica y menos de alguien tan hermosa como tu –Le acarició el rostro y lentamente fue acercando su rostro al de ella.

A cada centímetro que avanzaba su corazón latía más fuerte, aquella sensación le agradaba y, la sola idea de ser descubierto aumentaba significativamente sus nervios y prisa por probar esos labios tan jugosos. Se preguntaba a que sabrían, su memoria vagamente le recordaba "atún". Rió por esa tontería, aunque haya sido cierto aquello.

(((Era el último día de clases. Todos los tenían permiso de portar las ropas que quisieran, pues ya no necesitarían el uniforme. Gakupo era el encargado de organizar toda la ceremonia de clausura, quería terminar rápido para poder reunirse con su novia y cumplir la promesa que hicieron unos días antes. Solo pensar en ello hacía que el joven adolescente se pusiera rojo y esbozara una sonrisa boba.

Lamentablemente sus planes terminarían cayendo. El director le había pedido coordinar el evento de principio a fin por el hecho de haber sacado las mejores notas de todo el año, diciéndole que era un honor tal responsabilidad. Por más que intento negarse, el viejo que tenía enfrente parecía no escucharlo, hablando de tonterías y consigo mismo. Suspiró resignado. Cogió su celular para llamar a su novia y avisarle que pospondrían el encuentro un poco, para su mala suerte el celular estaba apagado, se había agotado la batería.

-No de nuevo –En su cabeza resonaba la palabra "perdedor".

Pidió a varios de sus amigos y compañeros que le dejaran mandar un mensaje o una llamada desde su celular, pero, como si el destino estuviera en su contra, todos le respondían que lo habían olvidado en casa, que se había acabado la batería, que ya no tenían crédito ni siquiera para número de emergencias; no era su día de suerte.

Trató de escapar, pero varios maestros lo atraparon en sus múltiples intentos por conseguir su objetivo.

-Luka va a matarme, mejor me despido de mi familia.

No salió del lugar hasta que terminó la ceremonia de clausura. El pobre Gakupo no halló la forma de huir de su "encierro" en toda la mañana y tarde. Ya podía sentir sus oídos reventar a causa de los gritos de su novia, solo pensar en eso le ponía la piel de gallina.

Apenas dio unos pasos fuera del edificio sintió que alguien lo observaba, empezó a sudar frío y aceleró el paso para evitar aquella sensación que le estaba calando los huesos. Al llegar a su casa lo primero que hizo fue encerrarse en su habitación un rato tratando de ver que excusa le ponía a Luka, pero sabía que al final sería descubierto, siempre había sido un pésimo mentiroso, en especial con ella.

El tiempo que pasó divagando en su mente fue suficiente como para quedarse dormido un largo, largo rato. Despertó tras sentir un fuerte golpe en el pecho, sudaba frío y su respiración se encontraba alterada, como si hubiera tenido una pesadilla. Volteó ligeramente la cabeza directo al reloj de pared, eran las 7:25, faltaba poco más de media hora para que la fiesta iniciara y, posiblemente, terminara su vida.

Con miedo o sin él tenía que estar presente a la fiesta, le debía una explicación a Luka y tal vez ella llegara a entenderlo si escuchara como se dieron las cosas. Si, seguramente ella entendería.

La fiesta se decidió celebrar en un canta-bar, claro que las bebidas alcohólicas estaban estrictamente prohibidas. Solo salían de secundaria, no eran egresados de bachillerato y menos de universidad. Pero claro, eso no detuvo a los revoltosos de la clase, quienes se las ingeniaron para emborrachar a los maestros y dejarlos dormidos a todos amontonados en el baño, entonces la fiesta se abría oficialmente.

Gakupo, con miedo en su mirada, buscaba incansable a su pareja de cabello particularmente rosado. Miró a la barra, donde el cantinero trataba de negarse a servirle tragos a sus compañeros; volteó al pequeño escenario donde se tenía que cantar, nada más estaban ahí un par de chicas desafinadas; el baño de mujeres, de ahí solo se escuchaban los gritos y reclamos de la prefecta. Suspiró vencido, seguramente no había asistido, seguramente lo odiaba, y seguramente no la volvería a ver.

-Eres muy valiente o muy tonto como para venir y sentarte a mi lado.

Y "boom", su corazón estalló y dejó de bombear sangre. El rostro le palideció, siendo comparable con el papel. Miró por el rabillo del ojo, Luka estaba a su lado y no muy contenta, se notaba en la mueca que formaba su boca. Los ojos de la chica, tan azules como el cielo y profundos como el mar, ahora eran una caída libre de 10,000 metros, sin paracaídas y con destino al cruel y traicionero océano.

-¿Qué es lo que quieres?

Gakupo empezó a balbucear, no tenía la menor idea de que decirle, es más, no creía que iba a llegar tan lejos. Luka era alguien poseedora de una extraordinaria fuerza, ¿Quién dice que la gimnasia rítmica es fácil? La chica no tenía mucha paciencia, estaba haciendo un gran esfuerzo para controlar sus instintos y no matarlo en ese mismo instante con lo que tuviera a la mano.

-Eres un idiota –Murmuró levantándose del sillón que en ese momento compartía con Gakupo. Dolida, con el corazón destrozado, y aún así su corazón todavía latía por él.

Ni bien la chica dio un par de pasos cuando una sombra se puso frente a ella y una presión se posó en sus labios. Luka estaba sorprendida, pero más lo estaba Gakupo por ser quien en un momento de desesperación sintió el impulso de finalmente besarla. El momento era el adecuado, las desafinadas habían bajado del escenario y otras personas empezaron a cantar una canción romántica; pero las circunstancias eran otras. Ella dolida, él un idiota, ¿él resultado?

-Un samurái no retrocede a su palabra –Fue lo único que dijo Gakupo antes de volver a apoderarse de aquellos labios con sabor a atún)))

Luka estaba impaciente, quería sentir esos la lengua de Gakupo delinear su boca como lo había hecho por primera vez. El aliento de su amigo chocaba contra su rostro y eso la hacía ponerse más ansiosa.

-Realmente, si me escuchas, Luka… yo te amo… jamás dejé de hacerlo… Hasta que mi corazón aguante y deje de latir yo… seré tuyo –Eso le recordaba a una carta que había dejado en su casillero. Gakupo era alguien muy dulce con todos, en especial con ella.

El samurái acortó completamente la distancia entre ambos, la había besado. No sabía si era obra de su imaginación, pero Gakupo sentía que Luka le estaba correspondiendo aquel beso. Las dudas se despejaron en el momento que ella le rodeaba el cuello con un brazo mientras el otro se aferraba a su hombro. Él, con más confianza, la abrazó por la espalda y cintura, profundizando el contacto con sus labios y permitiendo que la escurridiza lengua de su acompañante se colara por su boca.

Luka mandó al diablo su orgullo apenas sintió la presión de sus labios sobre los suyos y empezó a corresponderle. Su excitación afloró al momento que rodeó la cintura de Gakupo con una pierna. Se separaron por la falta de aire.

-Eres realmente un idiota –Murmuró la ninja aferrándose a la ropa del samurái y escondiendo su rostro en el pecho de Gakupo.

-Y tu aun eres una linda tsundere –Dijo Gakupo abrazándola tiernamente. Una sonrisa se asomó por su rostro.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-Considere esto como una ventaja, señorita Luka. Ya no pienso darle más oportunidades, a partir de ahora, la verdadera guerra comienza.

-¿Decías algo, Gakuko? –Dijo perezosamente Kaiko, abrazándose a la chica y haciéndole cosquillas en el cuello.

-No es nada, lamento haberte despertado –Gakuko la abrazó y ambas cerraron los ojos.

Las cosas se pondrían realmente difíciles a partir de ahora.

-.-.-.-.-FIN DEL CAPÍTULO DOCE-.-.-.-.-.-


Pues ya vieron que pasó. Gakuko realmente no permitirá mas acercamientos y adivinen que? LA PRIMERA SEMANA YA TERMINO, ahora Gakupo solo tiene siete dias para pedirle algo formal a Luka, se animará después de esto? lo sabran en el próximo capítulo jajajajajaja

SAYONARA