La velada terminó en festejo a la luz de la luna y las farolas, las parejas bailaban en la pista al compás de las notas lentas y románticas, otros bebían charlando animadamente en las mesas mientras Candy tocaba una sinfonía en la copa semi vacía trazando círculos con su dedo, observaba bailar a sus padres, se veían felices, parecían tan jóvenes haciéndose confidencias al ritmo de aquella balada sonriéndose, después de tantos años casados eran la mejor pareja que conocía y se adoraban. Estaba tan embelesada que no se dio cuenta de la presencia a su lado

-¿me permite bailar con usted señorita? – la miro atentamente extendiéndole la mano

-Puso cara de sorpresa de eso estaba segur, parpadeo varias veces saliendo de su embelezo entonces el caballero le sonrió, siempre le sonreía, tomo su mano y llegaron a la pista en donde la guiaba con experiencia – me parece que es el responsable de mi recién desempolvando estado civil

-Lo soy, pero solo me disculparé si no vale la pena Candice; - suspiró – cuide de mi hijo es un buen hombre

-Lo sé, de lo que no estoy segura es de cómo funcionará, a fin de cuentas seguimos en la misma situación, él se irá a Londres y yo…

-Cuando estaban tan enamorados que decidieron casarse solos en un registro tampoco lo sabían – la miro a los ojos y volvió a sonreír – le hubieras caído muy bien a mi Celeste, siempre quiso una hija, tú hubieras sido la que no tuvimos, además me la recuerdas, quizá algo en tus ojos, ese brillo

-Gracias señor Andrew, no sé si esta vez podamos estar de acuerdo, haré el esfuerzo, por mi parte nunca quise que las cosas resultaran tan mal, no voy a negar que lo sigo queriendo pero no habrán mas promesas – le sonrió y el asintió complacido

Al concluir la pieza sus padres se acercaron amables, para cuando sonaba la siguiente hubo un cambio de parejas

-Hija estoy feliz por tu hermana pero tú sigues sola y...

-Papá tengo que decirte algo importante, ¿podemos hablar por favor?

-No me asustes Candice – se detuvo - ¿no estarás embarazada de ese novio tuyo verdad? – le dijo en un susurro

-¡No papá como crees! y ya no tengo novio, lo mío con Noel se acabo hace un tiempo, es otra cosa la que...

-Acabó el baile para ellos, su padre la guió a la mesa más apartada del jardín – ¿que sucede? Tú hablas con tu madre pero nunca conmigo, quiero que sepas que me siento muy orgulloso de ti, me la paso alardeando de mi hija médico que casi nunca veo, pienso constantemente en que será de ti en esa fundación que te consume la vida, la razón por la que estaba tranquilo era por Noel, pensé que terminarías casada y con familia, ahora me dice tu madre que es un mal tipo y que lo abandonaste, Candice no quiero que estés sola hija, regresa a casa un tiempo.

-Papa yo...- humedeció sus labios - Creo que lo que voy a decirte te causará una gran decepción

-En ese instante su madre llegó junto a ellos, se sentó mirándola y asintiendo para alentarla, había cruzado unas palabras con su compañero de baile – ¿Tomaste una decisión? – preguntó

-Yo... Bueno... La historia de Patty y Stear... La que recitaron... Es... – dejó escapar el aire y con el las palabras - Hace seis años Albert Andrew y yo fuimos a el registro del pueblo y nos casamos, al final se dio la separación pero el divorcio no se llevó a cabo, ambos pensamos que si, estábamos muy enamorados... Creímos que un día...Lo siento mucho papá y mamá

-Su padre guardó silencio un momento y luego sus cejas se juntaron en señal de disgusto, la miro severo – ¡no puedo creer que hasta ahora me enteré de esto Candice!, y él piensa que puede ejercer sus derechos sobre ti ¿es eso? ¿Habrá abogados?

-Quiere ir conmigo a Nueva York y que sigamos casados – murmuro insegura

-¿Y tú estás de Acuerdo? Porque si te está obligando...

-Creo que...- cerró los ojos y suspiró - si estoy de acuerdo, de todas maneras tenemos 25 días aproximadamente para averiguar lo que sigue, Patty y Stear tienen él acta de matrimonio nos la regresaran y podremos quedar finalmente divorciados o...bueno...seguir casados

-La miro profundamente pensando, miro a su esposa que veía a su hija con comprensión y luego se miro las manos – aún lo amas, no es una pregunta es una afirmación

-Parece que se me nota que jamás lo olvidé – dijo en voz baja

-Bien, me parece bien, ahora asumirán las consecuencias de sus actos – se levantó y se giró sin más alejándose

-Entiéndelo hija tanto que quería casar a sus hijas que el encajar que ha entregado a ambas la misma noche es demasiado – añadió su madre con ternura

-¿Y tú qué piensas?

-Que también es demasiado para mí, si pretendían huir de lo que sienten con esto no tendrán mas opción, tú debes intentarlo solo que esta vez más lento, poco a poco ya no son tan niños aunque aún siguen siendo jóvenes, no cometan los mismos errores, comuníquense y lleguen a un término en común, el amor no lo es todo, es importante si, es el motor, pero hay mucho más, tendrán que aprenderlo y arriesgarse o desertar sin haberlo intentado

-Esto es... Tan extraño, parece irreal, yo.. Solo vine a la boda de mi hermana y regresare a casa – miro el anillo acariciándolo – con mi esposo

-Tomó sus manos entre las suyas y la miro con una sonrisa - Creo que si la vida cruzo nuevamente sus caminos es porque así debe ser, ese muchacho te adora y tú ves por sus ojos, reconstruyan su presente y atrévete a ser feliz hija – la abrazo fuerte

En la mesa Elroy miraba a su sobrino con los ojos entrecerrados como siempre lo hacía cuando quería adivinar qué pasaba por su cabeza testaruda, estaba pensativo pero sonreía de una forma que no le veía hace mucho tiempo, ya se sospechaba que haría hasta lo imposible por acercarse a Candice White.

-Me supongo que esa sonrisa tuya se debe a él matrimonio

-Amplió la sonrisa y la miro – si estoy feliz por ello

-¿Quiere decir que no se debe a cierta señorita rubia? – preguntó extrañada

-Todo se debe a ella tía, todo lo que siento ahora es por su causa – miro en su dirección estaba sola y miraba al infinito negro azulado en el que estaba convertido el cielo desde una mesa apartada

-Entonces no entiendo qué haces aquí conmigo – la miro confundido – si es con ella con quien quieres estar y dibuja en tu rostro esa sonrisa, ¿que haces aquí? Ve allá, háblale, deja tus miedos atrás y quizá la convenzas de cruzar el mar contigo

Madame Elroy nunca sonreía pero al ver brillar los ojos de su querido Albert le sonrió, los había observado mucho y tras meditar la situación se dio cuenta de que había estado equivocada, no era para nada un romance de verano fue y sigue siendo un amor puro y sincero, estaba convencida de que aquellas cartas que leyeran los recién casados eran de ellos, por nada tenía todas esas canas en su cabello, solo esperaba que ella lo siguiera queriendo de la misma forma y aceptara estar a su lado y si eso sucedía debía ser en Londres como la señora Andrew.

Llego a su lado extendiéndole una pequeña y blanca flor silvestre que adorno la mesa de centro, ella la recibió con media sonrisa y comenzó a girarla entre sus dedos, no sabía qué decirle, parece que los rápidos latidos de su corazón le trababan las palabras, de pronto ella se dejó caer en su hombro y con la florecita le hacía cosquillas en la mano

-Siento como si el tiempo se hubiese detenido y todo lo que he vivido estos años fuera parte de un sueño o simplemente que esto lo es, ¿no te da esa sensación?

-Si – tomo su mano y beso tiernamente la palma – pero estás aquí, te estoy tocando, me hace pensar que es lo mas real y sincero que he tenido.

-Entrelazo sus manos – no más sueños Albert seamos realistas, esto es demasiado abrumador, no quiero que te quedes conmigo por obligación y si de verdad vamos a intentarlo – acaricio su mano con el pulgar – no nos guardemos nada, no repitamos errores, por favor dame tiempo para asimilarlo

-Esta vez princesa el tiempo no será un problema – así permanecieron un rato sin decir nada más, pero juntos

Al día siguiente, se reunía con los miembros más importantes de la familia para comunicarles su decisión y su situación, George, Archie y su tía estaban perplejos, eso era un cambio radical en todo, su padre solo sonreía, inmediatamente Archie se ofreció a mantener contacto con Londres, encargarse de todo dejándole a Albert la potestad absoluta en Manhattan, no cuestionaron nada y le desearon suerte, con un abrazo se despidió de ellos y fue a buscarla a la Villa, ella estaba lista, se despedía de sus padres, la noche anterior le había prometido a Xavier White que la cuidaría y le había jurado que la amaba, pero al parecer no era suficiente esta vez, tenía que demostrárselos, con las maletas en el auto ambos parecían aún en shock, iban justo a hacer lo que habían planificado hacía seis años antes, se sentían cohibidos e incómodos, lo suyo siempre había sido así, rápido, pasional... Pero esta vez eran consientes de las circunstancias y consecuencias de aquello en su entorno, ella no lo miraba, se sentía como un desconocido, tampoco confiaba en que él se quedaría, durante el vuelo le pregunto cómo haría con sus responsabilidades en Londres y el le contó que George se encargaría, él podía encargarse de algunas cosas con Archie desde Manhattan, allí habían construido una pequeña réplica del imperio Andrew de la que Archie se hacía cargo, solo asintió y no se atrevió a preguntar más, había entre ellos un ambiente tenso. Llegaron a un edificio de 10 pisos bastante alejado del centro pero según Candy estaba cerca de la Clínica Feliz, hacia el lado más abandonado de Nueva York en Brooklin, parecía otro mundo, además de que no había estado en América hacía poco mas de seis años

-¿Y bien? No es el lujoso departamento que seguramente tu tienes en Londres pero es bastante grande comparado con otros en la zona

-Tienes razón no es igual pero en ese lujoso piso solo dormía y resonaban mis pisadas en todos lados, esta vacío – dejaron las maletas y se dirigió a un aparato – de donde sacaste esto, es precioso – encendió la rockola y la música sonó suave por el salón

-Candy salió de la cocina y le tendió un vaso de agua – un paciente me la regaló – lo miro de reojo - pues...estás en tu casa, literalmente

-Se giró para verla con una sonrisa divertida – ¿dormiremos juntos?

-¡Albert por favor! Apenas me entero que estoy casada y no sé cómo voy a decirles a todos – tomo su mano y lo guió hasta una habitación junto a la suya – espero la encuentres cómoda

-Suspiró – está bien, por lo menos aceptaste que viviéramos bajo el mismo techo, eso es suficiente para mi – antes de que ella respondiera añadió – Muero de hambre ¿por qué no cocino algo para los dos?

-Tengo comida en el refrigerador, pero... ¿Aún cocinas? – levantó una ceja con diversión

-Bueno no he tenido tanto tiempo como ahora pero recuerdo cómo se hace, ¿me acompañas? – suplico

-Bien, podemos cocinar algo juntos

-Es la propuesta más deliciosa que me han hecho – al fin la vio sonreírle

La rockola seguía sonando y ellos cocinaban juntos, ella picaba vegetales mientras él preparaba carne, entablaron una conversación sobre ingredientes y comidas, pasaba besando su mejilla y de vez en cuando tarareaba la música, ella sonreía y se movía con las tonadas, el ambiente tenso desapareció, sonó una canción lenta, la saco a rastras de la cocina y la apretó contra su cuerpo

-No bailaste ni una sola vez conmigo en la boda – susurro en su oído mientras colocaba sus manos alrededor de su cuello y rodeaba su cintura

-Discúlpame, no sabía que debía hacerlo – sonrío

-Ahora lo sabes pequeña – beso su frente y ese gesto les hizo cerrar los ojos, ella apartó las manos de su cuello y lo abrazo por la cintura recostándose en su pecho, suspiró, era todo lo que necesitaba, la música lenta y ella entre sus brazos le hacían sentir en casa aunque estuviera a miles de kilómetros

Cenaron entre risas, le aseguro que cocinaría seguido y ella le agradeció con una sonrisa de esas que le quitaban el aliento, volvían a ser amigos, le contaba sobre su día a día en aquel lugar y él hacia bromas sobre vivir con un zombi, el teléfono sonó y Candy lo miró pensando si contestar o no, al final dejó de sonar y cerró los ojos con alivio, Albert la miraba fijamente

-¿Porque no contestaste? Podría ser importante

-No lo es... – esquivo el tema

-Esta titilando en rojo, lo note desde que llegamos, ¿no piensas escuchar los mensajes?

-No - se levantó de la barra en donde comían y los elimino todos

-¿Todo está bien?

-Si, ya... No son importantes ¿de acuerdo?, levantó todos los trastes y los lavaba sin mirarlo

-Bien, voy a desempacar – la tensión volvió a instalarse entre ellos

A la mañana siguiente, el dia uno viviendo juntos él había preparado ya el desayuno y leía una revista de aparatos médicos modernos que tenia en la mesita de centro, se reprendió por parecer un desastre mientras él estaba ahí tan guapo

-Buenos días dormilona – le sonrió apartando la vista de la revista para mirarla, tenía un albornoz de seda rosa, lo veía somnolienta y despeinada, estaba hermosa

-¡Buenos días! ¿Porque huele tan bien? Generalmente cuando me levanto no tengo hambre, harás que engorde

-¿No vas a desayunar?

-¿Que estas loco?, claro que sí y más eso que preparaste que me tiene atontada – sonrío

Cuando estuvo preparada para enfrentar el día, le llevó unos álbumes en donde Habían un montón de recortes y fotografías de la Clínica, en él aparecía junto al lugar con un grupo de 10 médicos y 15 enfermeras, otras con pacientes, niños y ancianos, no le costó imaginar los colores, lo veía maravillado mientras Candy intentaba hacer una llamada que no conectaba, sonó el timbre y dejo de insistir al teléfono y fue directamente a abrir

-¿Que haces aquí?

-Sé que llegaste ayer, te deje muchos mensajes y no me devolviste la llamada

-¿No pensaste por un momento que no quería?

-Amor, por favor, ¿cuanto más tendré que suplicarte?

-No me digas amor, no soy tu amor – hablo en voz baja – ¿qué demonios te pasa? Ya para de insistir lo nuestro no será más

-Sospechó que alguien estaba con ella, estaba rara y sostenía la puerta, abrió completamente para entrar, cuando sus ojos se posaron en el hombre que estaba sentado en la barra su mirada se ensombreció – ¿y quién es este? ¿Un primo que te trajiste de la boda?

-Lo reconoció de la fotografía, lo miró con desprecio y contesto a la pregunta – mi nombre es Albert, no me hace ninguna gracia tu tono ni que estés aquí y soy mucho más que su primo – sonrío con picardía

-¿¡Como!? – ese nombre lo había escuchado antes, su comentario mordaz hizo que picara el anzuelo y se lleno de rabia

-¡Albert por favor! – reprendió Candy – Noel es mejor que te vayas

-Hay algo que no entiendo, he estado rogándote que me perdones todo este tiempo, me dejaste por lo de Alexia y tú tienes un amante desde quién sabe cuando

-Cuida tus palabras, o te juro que te las tragas – dijo con voz calmada a la vez que se levantaba de su asiento mientras Candy se situaba entre los dos mirando a Noel

-¡Noel por favor ya basta! El no es mi amante...

-¿Quen es entonces?

-Es... mi... esposo

-¿Que dices!? – la miro entre la rabia y la incredulidad – ¿te casaste tú o tu hermana?

-No quería darle explicaciones pero si servía para que se fuera de una vez...- es mi esposo desde hace seis años – se dio cuenta de que sonó horrible luego de decirlo pero era demasiado tarde

-Ya lo sabes, en vez de pedir explicaciones podrías empezar a dármelas – sonreía con suficiencia

-¿Estabas casada? – soltó maldiciones – ¿estas loca? ¡Nunca me lo dijiste! Yo... No entiendo nada, pero tú... ¿que clase de persona eres Candy? ¿Entonces yo era tu amante? ¡Qué bonito! – dijo evidentemente alterado y dolido – yo pensaba que eras otra clase de mujer y solo eres una...

-Te dije que cuidaras las palabras – Albert se abalanzó furioso hacia él pero Candy lo detuvo con una mano en el pecho

-¡Espera! esto lo arreglo yo... - se giró y lo haló del brazo para llevarlo aparte, entro en la pequeña sala de estar con Noel hecho una furia – ¿que es lo que te pasa? ¿Como me hablas así? Nunca te había visto de este modo.

-Discúlpame amor, es que….- se paso ambas manos por el rostro - No creo que este pasando esto, ¿quien es él en realidad?

-No creo que después de lo que me hiciste te deba una explicación pero es complicado, te dije la verdad, no soy ninguna mentirosa, estuve casada y mi matrimonio no se anuló

-¿Que hace aquí contigo? ¿Desde cuando sabes esto? – preguntó fuera de sí

-Desde hace un par de días, voy a solucionar las cosas con él por favor sal de mi vida, igual no se para que estabas conmigo si prefieres estar con otras mujeres, acaba con esto de una vez – le rogó en voz baja

-Vas a solucionar... ¿Aún lo amas? – se cruzó de brazos – que pregunta más idiota ¡si me llamaste por su nombre!

-Deja las tonterías Noel yo nunca lo mencione, te entregue dos años de mi vida y lo arruinaste

-No esto ya estaba arruinado porque nunca me quisiste de verdad, ahora lo veo claramente, ¿te acuestas con el?

-Se lleno de rabia sin darse cuenta que había alzado la voz - ¿Quien te crees que eres para meterte en mi vida? No soy como tu

-No, por su puesto eres mejor que yo, nunca me pediste una explicación por lo que paso, simplemente cerraste el libro, no te importo si yo estaba con ella porque la quería o por simple gusto, dime ¿estabas buscando la escusa perfecta para dejarme? ¿Te cayó como anillo al dedo mi torpeza cierto?

-No sabes cuanto lo intente, y que más da porque, se suponía que estábamos juntos, eres un desgraciado que no tiene derecho a reprocharme nada, déjame en paz, ve a engañar a otra idiota que crea en tus palabras, no vengas a mi casa a hacerte el digno, ya no hay nada entre nosotros desde hace mucho y no fue por mi, lo que yo haga ahora es asunto mío

-Hice todo para qué me amaras y nunca fue suficiente para ti, no se porque lo hice si al final pienso siempre en ti – dijo al fin en un murmullo

-Desvío la mirada – Lo siento mucho Noel, pero no voy a discutir esto ni ahora ni nunca, se acabo.

Antes de salir la miro con el dolor latente en sus ojos, al pasar junto a Albert le dedicó una mirada amenazante y se topo con Raquel en la puerta abierta, que alcanzó a escuchar buena parte del alboroto, entro despacio y miro a su amiga con los brazos cruzados... Se quedo con la boca abierta estaba ahí con el príncipe, el de las historias de verano, el mismo de la fotografía en el periódico, pero era aún más guapo, no podía cerrar la boca de la impresión y para más karma Noel había armado un escándalo

-¡Qué fuerte! Que...súper fuerte pense en venir a visitarte en tu fortaleza solitaria y estabas mas que acompañada

-Suspiró para sacudirse el momento y saludo a su amiga – Hola ratoncita – la abrazo pero ella miraba con los ojos de par en par a el hombre en la barra – te presento a Albert Andrew

-Le tendió la mano y ella los miro a ambos, uno y luego al otro interrogante – eres... ¡Claro que eres tú! ¿Y estás aquí? - miro a su amiga

-¿Así que ratoncita? Qué curioso sobrenombre – dijo en tono álegre para borrar un poco el momento amargo, comprendió a quien quería ella tanto

-Su boca volvió a abrirse cuando lo escucho hablar y asintió muy confundida – Ra.. Bueno Raquel Richardson pero Candy me dice ratoncita y yo a ella porque cuando nos conocimos hace 4 años, ella estaba en la universidad y yo protestaba en las calles por el abuso contra los ratones en él laboratorio de la facultad, llevaba unas orejas de ratón – rió – ella es la ratoncita de laboratorio y yo la de las alcantarillas, aún estuviera allí si no me hubiese dado un trabajo

-Exagerada... – le devolvió la sonrisa – Ra... Albert está aquí porque – lo miro de reojo - aún es mi esposo, es una historia larga – se tocó la cadena sin darse cuenta

-¿Que? ¿Siguen casados? ¿Es decir que es tu esposo? Bueno si entiendo ¿no anularon el matrimonio entonces? – movió la cabeza y frunció el ceño miro al supuesto príncipe con desconfianza – ¿vas a hacer que funcione esta vez?

-¿Esta vez? – hizo una mueca que no alcanzó a ser sonrisa - Eso pretendo, hacer que me quiera otra vez – la miro con ternura – y quedarme a su lado hacer todo lo posible y lo imposible si es necesario

-Raquel rió con fuerza y lo miró – señor usted está a prueba, tenga cuidado Candy es muy linda pero si la haces enojar – se encogio de hombros co una mueca – y yo la apoyo

- Sonrio de lado - tratare de no enfurecer a las ratoncitas

-¿Porque no vamos a la clínica? – desvío la conversación - Quiero que la conozcas Albert, nuestro tan querido proyecto, seguro nos sirva de mucho tu opinión además de que el corporativo Andrew seguro podrá tenernos en un lugar apreciado – le guiño el ojo

-Vas a convencerme de todas formas pequeña – le sonrió y ella le devolvió una sonrisa tímida


Feliz Fin de Semana... El amor no lo es todo, no resuelve todo, pero es el que promueve las mas hermosas acciones, nos empuja hacia lugares desconocidos, aunque El miedo es mas poderoso que cualquier sentimiento, porque es el unico capaz de hacernos retroceder o paralizarnos en el acto...Vencer el miedo con Amor es el reto.