UNA PUERTA HACIA EL PASADO

CAPITULO 12: JUNTOS OTRA VEZ

A la mañana siguiente, Harry esperaba a Hermione en lobby del hotel, habían quedado de verse allí a las ocho de la mañana para después desayunar juntos, apenas eran las siete y media, pero Harry se había propuesto ser el primero en llegar.

Hermione no tardó mucho en llegar, sonrió al ver que Harry ya estaba esperándola, y apresuró el paso para llegar hasta donde él estaba.

-Buenos días -dijo Hermione, saludándolo con un beso en los labios.

-Hola, linda -dijo Harry feliz de recibir aquel beso y abrazándola.

-Me parece un sueño que estemos juntos de nuevo -dijo Hermione.

-Yo también creo estar soñando.

-¿Si? ¿Por eso me llamaste a las cinco de la mañana? ¿Para comprobar que no habías soñado?

-Así es -admitió Harry

-Claro que no -dijo Hermione, mirándolo con gran ternura y acariciando sus cabellos negros-. Estamos juntos de nuevo.

Ambos fueron a desayunar a un bonito restaurante que tenía una gran terraza con vista al mar.

-Hermione -dijo Harry mientras desayunaban-. Hay algo que no entiendo

-¿Qué es?

-¿Cuándo fue la última vez que Justin te dio una "rosa abet"?

-Hace poco más de una semana -contestó Hermione, sin querer tocar ese tema.

-Se supone que el efecto de las rosas dura un mes, eso es lo que no entiendo.

-El efecto de las rosas se rompe al saber la verdad -dijo Hermione-. En cuanto supe que no habías sido tú quien escribió la carta, el veneno de las rosas dejo de hacerme daño.

Harry sonrió, pero enseguida pensó en todo el daño que esas rosas hicieron a Hermione y dejo de sonreír. Quiso tener enfrente a Justin para romperle la cara por haberla envenado de aquella forma, por haberla apartado de él.

-¿Harry? -dijo Herm.

-¿Si?

-¿Tú también recibiste una carta donde yo terminaba contigo?

-Sí.

-¿Qué decía?

-Pues decía que pensabas que no tenía caso tener una relación a base de cartas, que era mejor separarnos y varias cosas por el estilo.

-Tú no pudiste creer algo así -dijo Hermione.

-Yo no lo creí, por eso te busqué, pero tu rechazo me hizo creerlo.

-¿Tienes las cartas?

-Si -contestó Harry, sacándolas de la bolsa de la camisa que llevaba puesta y entregándoselas.

Hermione leyó ambas cartas.

-¿Puedo quemarlas? -preguntó Hermione en cuanto terminó de leer

-Iba a proponer lo mismo.

Hermione entregó a Harry la carta falsa que ella había recibido, ella se quedó con la carta de Harry.

-A la de tres -dijo Harry apuntando su respectiva carta con su varita.

-Una, dos, tres -contaron los dos y ambos prendieron fuego a las cartas.

-Herm -dijo Harry en cuanto el fuego terminó de extinguir ambas cartas-, que esto nos sirva de lección para jamás volver a creer en cosas así, para que siempre nos hablemos con la verdad y que cuando haya un problema lo platiquemos de frente.

-Opino lo mismo, quiero que siempre nos hablemos con la verdad.

Harry sonrió, se inclinó y la besó.

Cuando se separaron ambos sonrieron, iban a volver a besarse cuando una lechuza golpeó la cabeza de Harry.

-AUCH -exclamó Harry al sentir el golpe, a Hermione aquello le causó risa.

-Es una nota para ti -dijo Hermione, quitándole la carta a la lechuza y entregándosela a Harry-. Es del Ministerio de Magia

Harry leyó la carta en silencio.

-¿Tenemos que volver ya? -preguntó Hermione.

-No, claro que no -dijo Harry, sonriéndole-. Se trata de Percy, no sabe qué hacer con el Callejón Diagon. Neville volvió a tener problemas en su negocio, nada grave.

-Pobre Neville -dijo Hermione con preocupación

-Descuida, todo está bien. Lo que pasa es que Percy no sabe qué hacer. Se ha de estar volviendo loco sin Ron y sin mí. Ayer que le dije que salía, casi le da un infarto, pero creo que es justo que se desquite el dinero que tuve que aumentarle por chantajear a Ron.

-Creo que es necesario que regreses al Ministerio -dijo Hermione muy seria

-No, claro que no, Percy sabrá arreglárselas -le aseguró Harry-. Ahorita lo único que quiero es estar contigo.

Ella sonrió y lo besó.


-¡Que bárbaro! -decía Hermione a Harry aquella noche cuando ambos regresaban al hotel-. Bailas mucho, no podía llevarte el paso.

-¿Que yo bailo "mucho"? -exclamó Harry, riendo y abrazándola-. Tú eras la que no paraba de bailar, parecía que toda la pista era para ti sola.

-Claro que no -dijo Hermione, acercándose a él y dándole un beso en la mejilla.

-¿Allí? -bromeó Harry, negando la cabeza en señal de desaprobación.

Hermione se inclinó y lo besó en los labios.

-¿Mejor? -preguntó.

-Mucho mejor -dijo Harry, complacido.

-Tenía tanto tiempo que no estábamos así, juntos -dijo Hermione, abrazándolo-. Tenía tanto que no nos divertíamos como hoy.

-Mucho tiempo -dijo Harry, rodeando la cintura de Hermione con sus manos, apoyando su mentón en la frente de ella, aspirando el perfume de sus rizos

Hermione sonrió al sentirse en brazos de Harry. No podía creer que hubiera estado bajo el efecto de aquellas rosas, no podía creer que haya estado apunto de casarse con Justin, cuando amaba a Harry más que a nada.

-¿Qué piensas? -preguntó Harry.

-No puedo creer que haya estado apunto de casarme con Justin, cuando te amo tanto -confesó Hermione.

-¿Por qué querías casarte con él?

-Porque sentí que podía ser feliz al lado suyo

Aquella respuesta no le gustó nada a Harry

-No pienses más en ello -dijo el chico.

-No puedo evitarlo -dijo Hermione-. Perdimos tres años. Tres años en los que...

Harry puso su dedo en sus labios, pidiéndole que guardara silencio.

-Mejor piensa que tenemos toda la vida por delante. Tenemos toda una vida para estar juntos. Piensa en todas las cosas que hemos compartido y todo lo que nos falta por compartir: viajes, paseos, cenas, bailes y también peleas ¿por qué no?

Hermione rió.

-¿Recuerdas cuando peleábamos por cualquier cosa? -preguntó Hermione

-¿Cómo podría olvidarlo? -exclamó Harry-. Al final, te dabas cuenta que yo tenía la razón.

-No siempre -replicó Hermione

-Claro que sí

-No -dijo Hermione frunciendo el entrecejo

Harry rió y le dio un beso en la frente.

-¿Ves? Ya estamos peleando de nuevo -dijo Hermione, aceptando el beso de Harry

Los dos se quedaron abrazos en silencio, hasta que Hermione preguntó:

-¿Es cierto que pensabas impedir mi boda con Justin?

-¿Creíste que te iba a dejar casar con esa piltrafa? Claro que no, jamás

-Eso creí la tarde del viernes cuando me llevaste a mi casa. Estabas tan enojado que me dijiste que me casará con él y que jamás serías el padrino.

-Cuando te lleve a tu casa, ya iba planeando la forma de impedir aquella boda, pero no fue necesario, tú la cancelaste.

-¿Si? -dijo Hermione-. ¿Qué pensabas hacer para impedir la boda?

-Pensaba robarte en un hipogrifo y encerrarte en Azkaban -bromeó Harry, dándole un beso en la frente.

Hermione rió

-¡Granger! -exclamó Harry, poniéndose muy serio y jalándola ligeramente de los cabellos.

-¿Qué pasa? -preguntó Hermione, siempre que Harry la llamaba así era porque estaba enojado con ella.

-No vuelvas a mencionarme esa estúpida boda en toda mi vida -dijo Harry con voz enojada, aún sintiendo que se le revolvía el estómago al pensar que Hermione estuvo a un día de casarse con Justin.

-No lo haré -aseguró Hermione

-Jamás -replicó Harry

-Nunca -contestó Hermione, quien tampoco quería acordarse de lo cerca que estuvo de casarse.


Al día siguiente, muy temprano Hermione entró a la habitación de Harry para despertarlo y llevarle le desayuno. Al entrar, vio que Harry dormía profundamente, como un niño, sonrió con ternura al verlo, abrió las cortinas de la ventana y puso el desayuno que llevaba sobre la mesita de noche.

-¡Harry! ¡Harry! -dijo Hermione, sacudiéndolo levemente.

Harry hizo un esfuerzo por abrir los ojos, pero la luz que entraba por la ventana hizo que volviera a cerrarlos.

-Oh, vamos Harry, despierta -insistió Hermione, sacudiéndolo nuevamente.

Harry sonrió, pero se rehusaba a abrir los ojos

-¡Harry! -insistió Hermione cariñosamente, sentándose sobre la cama-. Despierta, ya amaneció, es un día hermoso.

Harry volvió a sonreír y esta vez abrió los ojos

-Buenos días, mi amor -le dijo Hermione, dándole un beso en los labios

-Buenos días, preciosa -la saludó Harry, despertando por completo con aquel beso.

-¿Por qué te levantaste tan temprano? -preguntó Harry, incorporándose.

-Quería sorprenderte -dijo Hermione-. Te traje el desayuno.

-¿Tú cocinaste? -preguntó Harry sin levantarse de la cama y atrayendo a Hermione hacia si para besarla.

-Sí, yo cocine -contestó Hermione-. Pedí permiso al dueño del hotel para usar la cocina y prepararte el desayuno.

-¿Si? ¿Y que tal te quedó? -preguntó Harry, sentándose en la cama

-Pruébalo -fue la respuesta de Hermione, quien en ese momento acercó con su varita un plato con comida-. Es tu favorito.

-Gracias -contestó Harry, sonriendo complacido ante aquel platillo que olía delicioso-. No tenías porqué molestarte.

-No es ninguna molestia -aseguró Hermione con una sonrisa.


-¿Seguro que te gustó el desayuno? -preguntaba Hermione a Harry, dos horas después mientras los dos paseaban por la playa, dejando que las olas del mar mojarán sus pies descalzos.

-Me encanto -fue la respuesta de Harry

-¡Mientes!

-No, claro que no, estuvo delicioso -aseguró Harry

-¿Seguro? -preguntó Hermione frunciendo el entrecejo.

-Totalmente -contestó Harry, sonriendo y atrayéndola hacia si, le encantaba cómo se veía en traje de baño-. Me gustó mucho tu desayuno, pero me gusta más la chica hermosa que lo preparó.

Harry iba a besarla, pero Hermione se soltó graciosamente y echo a correr hacia el mar, sumergiéndose en él. Harry la siguió con la mirada, viéndola nadar, observando su silueta en el agua cristalina.

-Métete, el agua está deliciosa –dijo Hermione en cuanto asomó la cabeza.

Harry se sumergió y el agua lo cubrió por completo. Hermione no pudo verlo y aguardó durante unos instantes, pero Harry no salía.

-Harry, sal –gritó Hermione al cabo de unos segundos que se le hicieron eternos.

De repente, Hermione sintió que apretaban sus pies y tiraban de ellos con fuerza, la chica se hundió. Harry aprovechó para incorporarse, abrazarla y sacarla a la superficie.

Hermione riendo y fingiendo enojo comenzó a salpicarlo, mientras que Harry muerto de la risa, le aventaba agua con ambas manos.


Mientras tanto en Inglaterra:

-Aún no se nada de Hermione -decía Justin a Melissa en un café del Callejón Diagon.

Melissa dio un trago a su café, sintiendo atragantarse.

-¿Sigues buscándola? -preguntó

-Por supuesto -fue la respuesta mal encarada de Justin-. Hermione estuvo apunto de casarse conmigo y no me va a dejar así. Ella tiene que ser mía, estar conmigo...

-Por favor -dijo Melissa irónicamente-. Hermione nunca te quiso, se engañó a si misma creyendo que podía ser feliz contigo, pero ella ama a Harry.

-No me importa que Hermione no me quiera -respondió Justin en tono agresivo-. Lo que importa es que yo la quiero y LA QUIERO CONMIGO.

Melissa no dijo nada, no podía con su remordimiento, pero en el fondo quería darse paz pensando que en esos momentos Harry y Hermione estaban juntos en la Bahía Mágica.

Una lechuza negra entró volando por la ventana y se posó sobre su mesa.

Melissa observó a la lechuza, traía un ejemplar de "El Profeta".

-¡Oh! -exclamó Justin enojado-. ¿Es que siempre tienes que checar lo que escribes?

-No puedo evitarlo -dijo Melissa revisando el ejemplar-. Es mi trabajo.

-¿Qué escribiste? -preguntó Justin, quitándole el periódico.

Melissa trató de impedirlo, pero fue inútil

-¿Esto? -exclamó Justin furioso después de revisar rápidamente la nota que había salido publicada-. ¿Aclaraste que Hermione no se casó conmigo? ¿Por qué lo hiciste? Ahora Potter sabrá la verdad y correrá a buscarla

-Si quieres saberlo, en estos momentos Harry está con Hermione -dijo Melissa

-¿Cómo? -gritó Justin

-Que Harry y Hermione ya saben la verdad. Llevan tres días juntos en la Bahía Mágica.

El rostro de Justin estaba rojo de ira.

-¿Cómo lo supo? -gritó

-Yo se lo dije a Harry

-¿Por qué?

-Harry descubrió las cartas falsas -explicó Melissa titubeando, teniendo miedo del mal genio de Justin-. El resto de la verdad yo misma se lo dije.

-¡Grandísima tonta! -exclamó Justin a gritos- ¡Siempre has sido una cobarde! Tu deber era ganarte a Potter nuevamente, que volvieran a ser novios, hacer que él se olvidará de Hermione. ¡Y mira lo que haces! Le confiesas todo, después del trabajo que nos costo separarlos.

-Por más intentos que hubiera hecho, jamás lograría que se olvidará de Hermione. Entiéndelo, ellos dos son el uno para el otro, se quieren y no hay nada que tú o yo podamos hacer... Y si quieres saberlo, estoy contenta, ahora ellos dos están juntos y más unidos que nunca.

Justin golpeó la mesa con fuerza.

-Tengo que irme -dijo Melissa, disponiéndose a salir.

-¡Vete! -gritó Justin-. Solamente te digo una cosa, las cosas no se van a quedar así, Hermione no se va a quedar con Potter.

-Por favor -dijo Melissa-, ahora que Hermione sabe toda la verdad, no va a querer saber nada de ti, mucho menos sabiendo que la envenenaste con las "rosas abet". ¿Y Harry? Harry es capaz de matarte si sabe que vuelves a acercarte a ella.

-Eso lo veremos -dijo Justin con gran furia, viendo salir a Melissa