Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, y la historia tampoco ya que es de LilyGirl101.

Nunca derrotados

Kagome abrió los ojos. Estaba acostada en una habitación oscura, en una cama. Se incorporó apartando las pesadas sábanas de ella, moviendo sus piernas, que las sentía como si fueran gelatina. Sintió algo, miró hacia abajo y vio que Shippo estaba acurrucado a su lado. Sonrió para sí y le apartó su pelo rojizo de su cara. Pasó un dedo por su mejilla amorosamente y salió de la cama.

—Estás despierta, miko.

Se giró hacia el sonido de la voz familiar. Se dio cuenta de que Hikari y Yami, que siempre hablaban ante la vista o la mera presencia de Naraku, estaba extrañamente callados. Oyó sus voces, pero sonaban muy lejanas. Las apartó a un lado y escuchó lo que estaba diciendo.

—Oí lo de tu éxito. Felicidades —dijo lentamente—. Y creo que tienes que cumplir con tu parte del trato, ¿correcto?

Ella asintió lentamente, y su mano se elevó hasta los Fragmentos de la Perla que estaban implantados en su cuello. Ya no estaban contaminados… pero él no lo sabía. Lentamente, se quitó los fragmentos, sintiendo que le drenaban algo al perder contacto con su cuerpo. Los miró fijamente mientras reposaban en su palma. Ya se habían unido y en su mano sostenía casi la mitad de la joya.

Alzó la vista y vio el hambre de Naraku. La luz de la perla se reflejaba extrañamente en sus profundos ojos rojos, dándole un aspecto más irreal del que ya tenía. Ella tragó saliva y concentró su energía en la perla. Le tendió la perla estrechando las manos.

El destello de luz que siguió casi la cegó. Tan pronto como Naraku entró en contacto con la perla, todo su brazo se desintegró. Vio con horror cómo el daño corría por el resto de su cuerpo y que los demonios de su interior luchaban por escapar todos a la vez.

Con un grito salvaje, se liberaron todos, corriendo por la habitación antes de salir del castillo ilusorio que ya se estaba desmoronando a su alrededor.

Kagome se apresuró a agarrar a Shippo y lo acunó contra su pecho. Se dio la vuelta y se encontró cara a cara con Onigumo, que tenía una mirada de dolor en su rostro.

—Lo siento —susurró mientras él se desvanecía en el aire. Sintió que su angustia se convertía en aceptación y en felicidad por ser finalmente libre mientras su alma seguía adelante. También sintió que la tocaba suavemente y ella también compartió toda su alegría con él.

Tres corazones rodaron por el suelo hasta ella. Uno parecía un corazón humano, el otro era como un cristal gigante y el tercero era un pequeño bebé, con el pelo claro y ojos violetas. Cogió los tres y salió rápidamente del castillo.

Finalmente se detuvo en lo alto de una elevación que tenía vistas a los restos del castillo. Dejó a Shippo en una piedra a su lado y envolvió los corazones en su capa. Los dejó a ambos en un lugar fácilmente visible y volvió al castillo. Sus ojos buscaron fácilmente la luz de la Shikon no Tama y se estiró a través de las ruinas, sacándola. No era clara y pura, pero tampoco era oscura y contaminada. Era gris y nublada. Sintió que los Gemelos rehuyeron de ella, con miedo. La presionó contra su pecho, y sintió que se fundía dentro de su pecho, llenándola de energía. Sintió que la batalla del bien y la luz tomaba lugar y luego soltó un grito cuando de repente y dolorosamente se unía con su alma.

Batalló con Tama durante unos minutos, antes de que de repente se detuviera y la dejara en paz. Porque estaba segura de que había sentido que todos los deseos que deseaba, no la necesitaba para ellos. Dejó que fuera a dormir, como un inquieto niño calmado por una nana.

Volvió con Shippo, que seguía durmiendo y luego caminó hacia los corazones. Los desenvolvió, uno por uno y los dejó delante de ella. Cogió el primero, el corazón humano y lo sostuvo contra su propio pecho, disfrutando de la ondeante calidez que le daba. Sintió que se levantaba viento de repente y se dio la vuelta, al oír campanas.

Parpadeó y de repente Kagura, Kanna y Hakudoshi aparecieron delante de ella. Sonrió y se giró hacia ellos, todavía sosteniendo el corazón de Kagura. Kagura lo vio y sus ojos se ampliaron esperanzados.

— ¿Ese es mi…? —susurró, incrédula.

Kagome le sonrió y sostuvo el corazón delante de ella. Invocó sus poderes de miko, pero no para purificar. Sintió que Yami y Hikari se apartaban aún más de ella, pero los ignoró con alegría.

Kagura no Furi Kaze —dijo, sintiendo que el poder corría desde su cabeza a sus pies—. Te devuelvo tu corazón y te concedo tu libertad —dijo y el corazón se derritió en sus manos.

El color saltó de repente a la cara de Kagura y se agarró el pecho. Incluso desde donde estaba, Kagome podía ver su corazón latiendo fuertemente contra su pecho y caminó hacia Kagura. Puso una mano en lo alto de la cabeza de ella y besó su frente.

—Ahora eres libre —dijo y vio lágrimas que saltaban de los oscuros ojos rojos de Kagura. Se volvió a dar la vuelta y cogió el cristal. Era muy pesado y suave y podía ver reflejos que no pensaba que fueran los suyos reflejados en él.

—Kanna, Megami no Mu —dijo, sosteniendo el corazón de la joven—. Te devuelvo tu corazón y te concedo tu libertad.

El cristal explotó de repente en una brillante y radiante luz blanca, y luego Kanna obtuvo sólo una pizca más de vida en el aire que había a su alrededor. Su mano se arrastró lentamente para tocar suavemente su pecho y Kagome sabía que había visto una chispa de felicidad en los ojos de la niña mientras caminaba para detenerse al lado de Kagura. Kagome sonrió. La devoción de Kanna hacia su hermana pequeña era la misma de siempre.

Finalmente, cogió al bebé, acunándolo suavemente. Parecía estar muerto, frío y sin moverse. También lo sostuvo delante de ella, encontrándose compasivamente con los ojos de Hakudoshi.

—Hakudoshi —dijo apasionadamente—. Te devuelvo tu corazón y te concedo tu libertad.

El bebé se disolvió y Hakudoshi se sacudió mientras su corazón volvía a él. Acostumbrado a compartirlo con Naraku, probablemente no estaba acostumbrado a tenerlo todo para sí, ni a tener cualquier sentido de la privacidad.

—He cumplido mi parte del trato —dijo y se dio la vuelta—. Ahora espero que vosotros tengáis la mayor parte de vuestra libertad.

— ¿Kagome?

Se volvió hacia Shippo y le sonrió.

—Estás despierto, Shippo —dijo y se arrodilló a su lado—. Buenos días.

— ¡Bu-buenos dí—ahh! —gritó al ver a las encarnaciones, pero ella lo calmó rápidamente.

—Te lo explicaré más tarde, pero ellos no son nuestros enemigos —dijo, acariciando suavemente su pelo.

Cogió a Shippo en brazos y caminó bajo la puesta de sol, completamente consciente de los tres youkais ahora libres que caminaban tras sus pasos.

Sonrió para sí al sentir que Yami y Hikari huían de su ahora apasionada alma. Ahora que se había terminado su trato, la dejaron para buscar a otra presa. Sólo la habían querido por su fuerte odio y determinación, pero ahora eso se había ido. Ya no tenían uso para ella.

Oyó el familiar zumbido del aire que significaba que Kirara no estaba muy atrás de ella, Sango y Miroku indudablemente a su espalda, buscándola. Los alcanzarían pronto y se reunirían, después de tanto tiempo.

Luego, se giró al sentir que Hakudoshi agarraba su mano. Su mano era cálida y suave y sus ojos que la observaban eran suaves y brillaban con una emoción demasiado familiar para ella. Amor. Le sonrió y su corazón se agitó. Él la amaba.

Sabía que Kagura caminaba a su lado y vio que ella y Kanna estaban dadas de la mano. Sin sentirse tonta en lo más mínimo, agarró la mano de Kagura, completando la cadena.

—Me siento muy feliz —susurró en voz baja, y una canción empezó a sonar en su cabeza, girando a su alrededor, envolviendo a la gente a su alrededor con la canción. Y esta vez, empezó a cantar la canción, las voces de todos sus compañeros se unieron a la de ella.

Piensas en todo lo que has pasado,

Nunca pensaste que estarías tan deprimido

Las tantas traiciones de Inuyasha… el comportamiento implacable y agresivo de Kikyo…

Te preguntas si es vida o muerte,

¿Crees que no hay nadie como tú?

Se había sentido tan sola… y luego los conoció.

Somos, somos, somos…

Somos los únicos, nos derriban,

Nos levantamos y nos quedamos de pie sobre la multitud, somos uno

Somos los únicos, nos derriban,

Nos levantamos y nos quedamos de pie sobre la multitud, somos uno

Sin importar cuántas veces hubieran sido vencidos, siempre se volvían a levantar, y se mantenían fuertes por lo que creían…

La vida en la que pienso es mucho mejor que esta,

Nunca pensé que me quedaría atrapado en este lío,

Nunca pensó que mereciera todo aquel dolor… no lo quería… pero se aferró a él, desesperada por su amor… y él la dejó ahogarse…

Estoy harto de preguntarme si es vida o muerte,

Necesito averiguar quién está detrás de ti

El trato que hizo con Naraku… sabía en lo que se estaba metiendo… y sabía lo que estaba haciendo…

Somos, somos, somos…

¡Somos los únicos! Nos derriban,

Nos levantamos y nos quedamos de pie sobre la multitud, somos uno

¡Somos los únicos! Nos derriban,

Nos levantamos y nos quedamos de pie sobre la multitud, somos uno

Y ahora, estaba otra vez rodeada de amigos y amantes, riendo y jugando, viviendo una vida que podría disfrutar y de la que estaba orgullosa, sin importar lo que le lanzara la vida en su camino…

La vida en la que pienso es mucho mejor que esta,

Nunca pensé que me quedaría atrapado en este lío.

Estoy harto de preguntarme si es vida o muerte,

Nunca volvería a experimentar que le rompieran el corazón y nunca tendría que lidiar con ser rechazada por alguien del pasado…

¡Somos los únicos! Nos derriban,

Nos levantamos y nos quedamos de pie sobre la multitud, somos uno

¡Somos los únicos! Nos derriban,

Nos levantamos y nos quedamos de pie sobre la multitud, somos uno

Nos quedamos de pie sobre la multitud…

El grupo de amigos y amantes de entonces no se separaría…

Nos quedamos de pie sobre la multitud…

A través de la vida y la muerte y mucho más…

Nos quedamos de pie sobre la multitud…

Nunca se separarían.

Nos quedamos de pie sobre la multitud…


Y llegamos al final de esta historia. Fue algo diferente de lo que suelo traducir, porque me gustan más las historias en las que Kagome se queda con Inuyasha y viven felices para siempre. Como veis este no es el caso, pero me lo sugirieron y en ese momento tenía ganas de probar algo diferente.

Bien, pues ahora sólo me queda terminar "Una Flecha" y luego sólo quedará "La hanyou, el hanyou". Pero, ¿sabéis qué? Voy a empezar a traducir una historia nueva, es algo sangrienta, pero creo que os gustará. A mí me gustó y mira que soy rara para que me gusten ese tipo de historias. Llevaré esas dos traducciones a la par, pero siempre termino mi trabajo, así que no os preocupéis por las actualizaciones... llegarán. :)

Sin más, me despido. Agradezco todos los reviews que me habéis dejado en este fic, la autora original estará muy contenta y yo también. Pronto tendréis más noticias mías.

Besos. ^_^