Capítulo 11: Ser Noel
Con las manos entrelazadas sobre mi regazo y los ojos fijos en ellas, aguardé a que la gente se terminara de acomodar en los asientos de la sala de reuniones del estudio.
A mi lado Peter sonreía con confianza, el rostro barbudo iluminado por el entusiasmo y la emoción que lo embargaban desde ese atardecer en que habíamos filmado la escena de la azotea.
Yo, por mi parte, me sentía horriblemente nerviosa y en una complicada encrucijada de deseos. Por una parte, quería que les gustara. Deseaba profundamente que los directivos del estudio adoraran a mi Noel, para tener la oportunidad de volver a compartir el set con Edward y su Azrael. Pero, por otra parte, sabía que una negativa sería suficiente para sacar de mi pecho el peso que sentía ante la sola idea de tener que actuar en toda la película.
No tenía claro qué era lo que realmente pesaba más en mi inconciente: si el deleite de ser Noel o el alivio de no serlo.
Vi una mano de gordos dedos posarse sobre la mía en un afán de tranquilizarme, y al alzar los ojos me encontré con la mirada reconfortante de Peter. "Todo saldrá bien" me susurró.
Una vez que todos estuvieron acomodados, Peter se irguió de su asiento y su voz áspera llenó el espacio.
"Gracias por venir y por su atención" dijo con solemnidad. "Estoy aquí porque hemos llegado a la etapa final de las audiciones y ya tenemos nuestra elección sobre el elenco. Me gustaría compartirlo con ustedes".
Sin más preámbulos, Peter comenzó a mostrar los videos de las pruebas de los actores y actrices que iban a interpretar los papeles secundarios de la película. Después de unos tediosos cuarenta minutos de volver a ver las actuaciones, Peter apagó la reproducción.
Hubo apenas un breve intercambio de ideas y preguntas que Peter profesionalmente dirigió, hasta que finalmente todos mostraron su acuerdo acerca de las elecciones. Yo no pronuncié una palabra en ningún momento, apenas capaz de respirar por el nerviosismo que me embargaba.
Peter se levantó nuevamente. "Y ahora el momento que todos están esperando" anuncio con voz cálida. "Como ustedes saben, Edward Cullen fue elegido para representar el rol principal. Esta decisión fue resistida tanto por mí como por Bella Swan, nuestra autora. Pero tengo el agrado de poder expresarles mis más sinceras disculpas dado que tanto Bella como yo hemos sido disuadidos de nuestro error por el increíble talento de Edward".
Vi que varios ejecutivos asentían satisfechos, algunos de ellos con sonrisas suficientes en el rostro. No me costó trabajo darme cuenta de que Peter estaba jugando todas las cartas para dejarlos complacidos antes de arrojar la bomba en la mesa.
"Tanto Bella como Edward y yo hemos trabajado duramente para encontrar a la mujer perfecta para interpretar a Noel" dijo Peter a continuación, y no pude dejar de notar que decía "mujer" en lugar de "actriz".
"Y hemos acordado en nuestra decisión. Creemos que la elección que hemos hecho es prácticamente incuestionable y estamos dispuestos a defenderla hasta las últimas consecuencias" continuó.
Varios de los presentes comenzaron a intercambiar miradas preocupadas.
"¿Y Edward está de acuerdo con ustedes?" consultó un hombre pequeño de traje almidonado.
"Si, por supuesto. Hemos trabajo en equipo, como dije" respondió Peter.
"Entonces, quisiéramos saber quién es la elegida" contestó otro.
"Me gustaría mucho más mostrárselos. Creo que la única forma en que serán capaces de comprender la firmeza de nuestra elección es si pueden ver lo que nosotros vimos" anunció Peter y sin muchas vueltas encendió el reproductor.
Casi cerré los ojos del espanto que me provocó verme a mi misma abriendo azorada la puerta de la azotea, con un gesto desencajado en mi rostro. Sentí que todas las miradas en el cuarto se volvían hacia mi cuando mi cara inundó la pantalla. No había visto la filmación de esa escena aún, pero podía percibir mi equivocación en las miradas horrorizadas de los presentes. Sin embargo, traté de no dejarme amedrentar y en cambio me resigné con encogerme en mi asiento y pasar lo más desapercibida posible durante lo que restaba del video.
No había pasado siquiera un minuto antes de que me olvidara completamente de que estaba en una reunión en el estudio, rodeada de gente que estaba juzgándome y evaluándome. Bastó con que Edward girara en pantalla y la cámara lo enfocara completo para que mis ojos se dilataran y el corazón se me acelerara, mientras veía desfilar frente a mis ojos la escena que había ideado e imaginado miles de veces en mi mente volverse realidad.
Era completamente mágico y fascinante ver a mis amados personajes vibrar y sentir, deslumbrarse y sufrir, ya no en mi cabeza o en mis sueños, sino en carne y hueso, frente a mis ojos.
No me parecía estar viéndome a mí misma ni a Edward. Eran Noel y Azrael, tocándose, besándose, sufriéndose y despidiéndose, mientras el corazón se les estrujaba en el pecho al igual que mío al observarlos.
Cuando la escena terminó, al tiempo que Noel se derrumbaba llorando en el suelo de cemento, noté que tenía los ojos anegados de lágrimas que eran una mezcla de la tristeza de que me había generado la escena y la emoción de verla finalmente concretada.
En ese momento me di cuenta de que realmente quería ser Noel. Para Peter, para Edward, para mis fans y principalmente para mi misma. Siempre fui Noel. Desde el primer momento en que la imaginé perfecta para Azrael supe que estaba escribiéndome a mi misma junto al amante de mis sueños.
En ese instante también me di cuenta de que no importaba que dijeran los ejecutivos del estudio, en mi corazón yo siempre sería Noel.
"¿Bella?" sentí la voz azorada del hombrecillo pequeño cuyo nombre creo que era Stuart.
Le dirigí la atención de mis pupilas húmedas.
"No sabía que eras actriz" murmuró inseguro.
"Yo tampoco" le respondí sinceramente.
Los ejecutivos se miraron unos a otros, y el silencio pareció prolongarse indefinidamente.
Finalmente Stuart lanzó una carcajada y dijo: "¡Me parece excelente!"
Levantándose estrechó mi mano y la de Peter a través de la mesa. "Ya puedo imaginar los titulares de prensa" anunció feliz. "¡Será fantástico!"
Peter mi miró sonriente. Casi parecía brillar con luz propia de la alegría que lo embargaba. No pude evitar replicar con otra sonrisa mientras saboreaba la dulce victoria que acabábamos de obtener.
A partir de ese momento, oficialmente, yo era Noel.
