ARCO II: Aldea Indómita/ Capítulo 11: El alba perdido

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son propiedad de Cressida Cowell y Dreamworks.

Advertencias: temática yaoi.

Universo: La base es de las películas, es como una continuación tras el final de la segunda, pero tiene características entrelazadas de los libros y serie (primera y segunda temporada).

Intro: El valor de una vida no es un valor absoluto y eso Hiccup lo tenía muy claro, solo aquellos que se inmiscuían en dicha relación sabían hasta donde eran capaces de llegar, sin embargo el chico a su corta edad demostraría que por encima de todos los impedimentos él tenía razón, y voto sobre lo que fuera a pasar.


Llevaban tres días volando, Toothless a pesar de enmudecer miraba a su jinete con mirada acusadora, habían tenido que parar incontables veces por culpa del chico, mareos, vómitos ocasionales, dolores, no había sido buena idea desde el principio.

Aquellas dos noches el reptil envolvía a su vikingo en un reconfortante abrazo transformado en dragón, no sabía lo que les aguardaría pero su jinete estaba muy seguro de que iban a atentar con ellos, varias veces le había preguntado y las respuestas habían sido vagas ``Corazonada´´ ``Ya me habrían matado de haberlo podido´´

Tal vez estaban esperando el momento, pensó el dragón.

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Llegaron a la cueva, aquella gran y colosal cueva, dragones de todos tipos, algunos conocidos, muchos desconocidos sobresalían de las calas, no había que pensar mucho para vislumbrar lo que había tras la entrada de tales envergaduras, cuando entraron todo era hielo, Hiccup empezaba a dudar si realmente había algo de piedra allí.

Llegaron por medio de un pasillo allí donde residían tres alphas, impotentes y majestuosos dragones que parecían presagiar la llegada del chico.

- ¿Ese es el Maestro de Dragones?

- Exacto-contestó el pesadilla.

Con movimientos lentos las tres bestias se posicionaron frente a la pareja.

- ¿Y bien a qué has venido?

- Yo quiero respuestas.

- Sobre qué, un humano, cuya vida no escatima el tiempo.

- Los dragones estáis recelosos contra ciertas aldeas- Hubo un silencio donde uno infló su pecho- No entiendo el motivo.

- Habéis dado la orden de saquear a las aldeas del archipiélago bárbaro, exijo una explicación contundente, estáis conduciendo a la desesperación y al miedo a las aldeas de la zona.

- Ninguno ha dado tal orden, tal vez nuestros queridos dragones lo hayan interpretado de tales maneras.

- Eso no es una excusa, vosotros sois los jefes y como tal responsable de la conducta de aquellos que están bajo vuestro servicio.

- Grita cuanto puedas mocoso, nosotros no tenemos por qué escucharte, no eres nada, ni lo serás.

- Qué hay acerca de la leyenda, aquella que me contó aquella pesadilla.

- ¿Leyenda? Realmente nadie puede callarse…

Otro comenzó a hablar de forma pausada- Nosotros, mensajeros conservadores atentamos contra los cambios, y tú Maestro de Dragones eres uno, mientras gestes, ninguna criatura podrá conjurar en tu contra pero una vez que todo termine, ¿Podrás protegerlo?

- ¿Por qué tanta repulsión?

- No es repulsión mocoso, la supervivencia de una especia está por encima de todo aquello que nuestra sabiduría abarca, por ello cuando una especie está al borde la extinción las leyendas reviven.

-Tú, eres uno de esas cosas que no debería pasar, si una raza se extingue es por no cumplir lo estipulado en las grandes leyes, no sabes nada sobre el mundo de los dragones y mucho menos de aquel a quien montas.

-Entonces si alguna especie está casi extinta ¿pasan estas cosas? ¿Y por qué os molesta tanto?

- Por que el que nazca será extremadamente poderoso, para asegurar la supervivencia de la especie, aquellos dragones nacidos bajo un manto de extinción son únicos y nunca han sido dicha lo que han traído, calamidad, destrucción, aquellos que han vivido eras como nosotros no queremos que algo así crezca.

- No tiene porque ser así.

- Hay muchos, Maestro de Dragones, que quieren que muera, incluso tu dragón se debate cada día, sus instintos le obligan a matar a un ser que le superará en fuerza excusándose en qué, ¿protegerte? ¿salvaguarte?, pero por otro lado es tanto el amor profanado que no es capaz de dañarte, porque es el único que puede.

- ¿A qué te refieres con eso último?

- ¿Lo has notado verdad?

- Los dragones me rehuyen…- susurró.

-Aquellos que son controlados por sus instintos intentan matarte, y aquellos que mantienen un lazo contigo repudian tu mera existencia, ¿sabes lo difícil que es para nosotros mantener esta charla contigo, Maestro de Dragones?

-Si es así no me lo imagino.

-Pero aun así, hay más, ninguna bestia podrá atentar, como ya ha dicho antes, mientras lo gestes, todas las acciones fallaran, estás a salvo por el momento.

- Inmediatamente después de que nazca, bueno la suerte del crío cambiará.

- Entonces aun me queda tiempo para convenceros de que no es una amenaza, cuando nazca lo criaremos no será un problema para vosotros.

- ¿Tan seguro estás de que sobrevivirás a todo lo que te espera?

- Nosotros dejaremos que pase el tiempo, esperaremos, ya que está en nuestra naturaleza ser pacientes, tu vida apenas es una siesta para nosotros y cuando no quede nadie que lo pueda proteger atacaremos.

- Él no lo permitirá- Hiccup se refirió a Toothless, este estaba en estado de shock, ahora entendía a los otros dragones todo aquello por lo que pasaba y todos sus comederos de cabeza.

- Nosotros somos pacientes, recuérdalo.

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Esa noche salieron de la cala, no eran bienvenidos y tampoco deseaban quedarse por más tiempo, Toothless permaneció callado todo el vuelo hasta que aterrizaron, estaba puesta la cola automática al igual que en la ida, el vuelo era más sosegado y tranquilo permitiéndole a Hiccup tumbarse sobre el lomo.

- Y si lo escondemos…

- Huir no es una solución, Hiccup.

- Paremos a descansar.

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Había tantas cosas que asimilar, los restantes 4 meses debería de aprovechar todo el tiempo para idear un plan, salvaguardar una vida que muchos otros querrían asesinar, no se imaginaba el infierno que les podría esperar si daban un paso en falso.

-¿Crees que los dragones de Berk nos ayudarán?

- Yo, no sabía nada de esto ahora que lo sé no sé si podré obligarlos a pesar de haberte dicho que te protegerían, es mejor volverles a preguntar, no sé si lo dijeron por el embrujo que crea la sobreprotección o porque así realmente lo sintieron, es todo muy confuso.

- Que bien que ya vuelves a hablar.

- Perdón por haberte dejado allí, empecé a comprender todo lo ocurrido estos meses, ¿a dónde vamos ahora?

- Supongo que lo idóneo sería ir a la aldea de Bertha y decirle que está solucionado el malentendido, pero prefiero ir a Berk y descansar, mandaré a alguien a que se lo comunique.

- Esperemos que cierta rubia no venga como paquete extra.

- No estoy seguro, Astrid creo que podrá retenerla en ese caso.

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Tardaron dos días en llegar a Berk, había cerca de un mes desde que salieron, el alba alumbraba e horizonte y despejaba la niebla que aun discurría por la calle, algunos vikingos pescadores habían visto llegar al chico volando y se apresuraron a llegar a puerto, otros que estaban cargando apresuraron dicha carga para saludar al jefe.

Pronto la plaza principal se llenó de vikingos de Berk que salieron presurosos a saludar de nuevo al jefe, Toothless aun en su forma de dragón colocaba su cola en el suelo alrededor de chico creando un perímetro.

Valka fue la primera en romperlo y abrazarlo, los ojos de Valka se abrieron desmesuradamente para después volver a desprender ese aura materna- Ha crecido mucho en este mes que no nos hemos visto.

Hiccup enrojeció un poco, sabía que sus ropas no podían hacer mucho más y agradecía al frio invierno y el grueso abrigo que llevaba para soportar el viento gélido a lomos del dragón.

Patan apareció haciendo gesto de secarse la frente- Por fin regresas, te devuelvo lo que es tuyo, no lo querría ni por un día más.

La aldea rió y se escucharon comentarios sarcásticos ``Si no has hecho nada´´ ``Lo único que has hecho son carreras de dragones cada semana´´ La aldea estaba feliz y eso era bueno ahora el que venía era harina de otro costado, Escupituso hizo acto de presencia, estaba serio y su frente contraída, sin lugar a dudas estaba enfadado.

- ¿Es verdad?

Hiccup puso cara dubitativa, la aldea enmudeció, Toothless empezó a rugir- ¿La bestia nos dijo que eras su pareja, ¿es verdad?

Los ojos del vikingo se contrajeron y miraron al susodicho dragón este hizo caso omiso.

- ¿Y bien?

El chico suspiró, no terminaba de resolver un problema cuando se presentaba otro- De cierta forma sí.

Toothless gruñó por la afirmación tan poco específica- ¿Entonces?

- Verás, el vínculo que se crea con los dragones puede llegar a ser muy… muy estrecho, yo soy de Toothless y él es mío, ese vínculo hace que jinete y dragón se sientan en sintonía, no es nada problemático.

Toothless no podía creer lo que veía, le había dado todo lo necesario para que dijeran lo suyo y le salta con aquella palabrería, que lejos de ser mentira era algo que experimentaron antes de empezar a sentir algo, se fue transformándose, decidió dejar las cosas claras de una vez por todas.

- Entonces todo aquello que nos contó, es solo porque compartís un vínculo entre jinete y dragón- Hiccup asintió- Valka nos ha dicho que vuestra relación es como otra cualquiera, ahora lo entiendo, vaya susto nos hemos llevado- el chico volvió a suspirar cuando todo se terminó de torcer.

Toothless aparecía en medio de la muchedumbre, una fina tela que había cogido era todo lo que le cubría, rodeo a Hiccup con ella pegándolo contra su cuerpo desnudo y lo besó, agarró su cabeza para que el moreno no tuviera cabida a retroceder.

- ¿Qué haces?- Preguntó alarmado.

- Le dije a Valka que lo haría, no voy a esperar ni un día más, ya estoy harto de tantas medias verdades, si quieres repudiarte si llegaran a producirte algún daño se las verían conmigo- Su amenaza sonó bien alto, si bien los vikingos pensaron en repudiar dicha opción no lo harían públicamente, no era al jefe a quien temían sino a su ahora pareja, aun así algunos no tardaron en presentar su disconformidad.

''¿Un dragón y un vikingo?'', ''Siempre has sido el raro de la tribu'', ''No mereces ni existir'' ''Eres un Hiccup'', al chico le calaron todas las acusaciones, en vez de enfrentar sus palabras miró a sus amigos que estaban mudos, Astrid incluso pálida, solo pudo traducir todo aquello como una gran decepción, se alejó del círculo, se fue hacía una de las playas que se encontraba bajo un acantilado, Toothless y Valka se habían quedado, uno protestando y la mujer calmado las masas, dudaba que volviera a poder dar la cara y mantener el tipo, al menos en unos días.

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-No soy más que un vikingo que no da la talla, a pesar de intentar conseguir logros siempre he sido decepcionante...- Con aire melancólico arrastraba las palabras que luchaban por ahogarse, dudaba que al escucharlas se sintiera mejor, solo quería dejarlas volar esperando que en su mente desapareciera el horror que acababa de sentir.

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Mientras en la aldea todo era aglutinaciones y gritos, los jinetes habían reaccionado y estaban ayudando a dispersar a la gente, Toothless permanecía enfrascado en una estridente enfrentamiento contra Escupituso.

- JA! Vosotros dos sois una aberración, deberían exiliaros, el consejo de vikingos de las islas bárbaras os echaran cuando se enteren, no tendréis lugar al que ir, ni mucho menos posesiones que conservar, solo podréis ir a la isla de los renegados con Alvin el traicionero.

- Si nos echan me llevaré a los dragones, vosotros vikingos malcriados no conocéis el verdadero horror, si nos exilian ten por seguro que no volveréis a ver un dragón en vuestra penosa vida, pero por encima de esto vendremos y saquearemos dejaremos absolutamente todas las islas de este podrido archipielago sin existencias y vendréis arrastrándoos hasta los confines donde nosotros estaremos y os echaremos con la misma diligencia con la que nos estás tratando ahora mismo.

- ¿No conoces límites alfa?

- Cuando se trata de Hiccup nunca es suficiente, ten eso claro.

La conversación terminó ahí, Vlaka junto con Astrid los gemelos y Patapez habían llegado y separado las partes, ya solos la vikinga se había aproximado a la mujer preguntándole sobre lo sucedido.

- Escuché todo esto de las parejas en el gran salón, pero nunca creí que era en el sentido literal, realmente he sido tan mala persona, ¿debería haber ayudado más a Hiccup?

-No cariño, incluso a mí me distanció, ese dragón ha estado con él y a aguantado sus gritos e intentos de echarlo, ha sido tan egoísta que se ha quedado al su lado, nosotras no somos así.

- Entonces cómo pasó, cómo... cómo empezaron a salir.

- No lo sé, exactamente desconozco los hechos, solo se que un día ya lo estaban.

Astrid empezó a reír -Debemos preguntárselo, tiene que ser divertido.

- No te apures, seguramente debes estar carcomiéndose tu alma por lo descubierto, pero él siempre te ha visto como una gran amiga, pero sabe de tus sentimientos y no quiere herirte, por ello te ha mantenido a distancia todo este tiempo, perdónalo, espero que algún día puedas.

-Algún día seguramente lo comprenda, mientras lo seguiré amando y lucharé por su seguridad.

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Toothless había seguido el rastro de su chico cuando descubrió otro olor bastante desagradable, ¿cómo olvidar al hombre que provocó que matara al padre de su niño?


RECUERDO QUE LOS REVIEWS LOS RESPONDO POR PRIVADO. Así que mirarlo todos aquellos que me dejáis vuestros inspiradoras palabras de aliento. ;)

Nota final: Pfff mucho tiempo, poco tiempo libre D:

Realmente espero retomar el ritmo, porque sino veo que nunca lo termino, con esto damos por concluido el segundo arco y empezamos el tercer y último, en realidad la historia original tiene otras tres partes pero ya hablaré de ello más adelante.

Espero que os guste y a pesar de que es mucho diálogo, el tercer acto es acción, ya que hemos introducido todo lo que quería. ^^

Aclaraciones: Alvin el traicionero es un de los renegados en la serie, no es el Alvin puño sangriento de la película.

Adelanto: ARCO 3: LA VIDA INQUEBRANTABLE CAPÍTULO 1: ''Razón de vivir'' (Títutlo provisional).

- Toothless ¿qué haces?

- No encuentro a Hiccup iré a buscarlo.

- No puedes, Escupituso insiste en reunir al consejo.

- ¿Qué? Me da igual eso.

- Es bastante serio, si no se presenta uno de los dos el veredicto será el de una de las partes.

- Te repito que no encuentro a Hiccup.


Índice

ARCO 1: La fiesta del fuego azul

Capítulo 1-7

ARCO 2: Aldea indómita

Capítulo 8: Acción evadida

Capítulo 9: Irresponsabilidad meditada

Capítulo 10.1: Acechando la leyenda

Capítulo 10.2: Acechando la leyenda

Capítulo 11: El alba perdido

ARCO 3: La vida inquebrantable

Capítulo 12:

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