Lonely, Too Long

Capítulo XII

La noticia la había dejado con una inquietante sensación, en parte la conocía ya gracias a Anthony, era difícil no recordar la alegría de los sucesos positivos, pero al mismo esta tiempo se mezclaba con la ansiedad de no saber lo que vendría más adelante y esa sensación no le gustaba para nada. No estaba acostumbrada a sentir ni temor ni preocupación al extremo de que se afectaran sus pensamientos.

Y era precisamente eso lo que le sucedía, llevaba días pensando en lo que sucedía con Bowen y la Alianza Humana, en todo el asunto de los ataques a simpatizantes y como un grupo de extremistas podía llegar a evitar que se unieran de nuevo las tres razas. La Coalición no contaba aún con la fuerza necesaria y la población en general no terminaba de creer en el nuevo orden social que proponían.

Nikita miraba a lo lejos a través de una de las amplias ventanas de su oficina personal, el sol empezaría a bajar pronto y esconderse tras los edificios y rascacielos de San Francisco.

Mientras detallaba aspectos del paisaje que nunca hubiese notado estando en el Silencio, su mente seguía dándole vueltas a las ideas y estrategias que se debían poner en marcha no solo para proteger a todos los involucrados con la Coalición, y a quienes ejecutaban los programas de unión de las razas, sino también para convencer aún más a los que se encontraban temerosos o con duda sobre las ventajas de abrazar un nuevo orden Post-Silencio.

Ella tenía claro una cosa, no podían continuar apartados, mirando a todos desde sus altos rascacielos y esperando a que ellos dieran el primer paso, eso no era plausible. Su raza necesitaba a los humanos y cambiantes, no al revés y si querían que esas razas confiaran en ellos debían demostrar con hechos que estaban dispuestos a darles la mano, a pedirles ayuda, a ganarse su confianza.

Anthony había empezado a dar esos pasos, se reunía con los Concejales, el Gobernador y el Senador de California y hasta había tenido un encuentro en privado con el mismo Presidente de los Estados Unidos tan solo dos días atrás. Kaleb tenía a Silver y a Sahara como sus enlaces en el mundo humano, y aunque seguía mostrándose huraño su compañera tenía el carisma suficiente como para ganarse el corazón de los más reacios.

¿Qué podía hacer ella? Aún no lo tenía claro, pero mientras miraba la invitación que Ivy Jane le acababa de enviar para un concierto en la Filarmónica de San Francisco una idea se le empezaba a formar en la cabeza.

"Espero que todos asistan."

La voz de Ivy Jane era una brillante estrella de colores y emociones en la PsyNet, iluminando a todas las mentes oscuras de aquella bóveda de la Coalición.

"¿Crees que esto sea apropiado dado a lo ocurrido con Bowen Knight?"

Nikita tenía claro que Kaleb no preguntaba aquello por el estado de Bowen, sino por si mismo. Ivy Jane Zen les pedía a todos aquellos Psy que se enfrentaran a un ambiente social y presentaran sus caras frente a los humanos que asistirían, que les hablaran, que dieran sus opiniones ¿Y por qué no? Disfrutaran un poco de la música.

"Bowen aprobó esto. Cree que es correcto que presentemos un frente unido."

Bo había despertado del coma semanas después del atentado y se estaba recuperando en una localización desconocida. El público en general creía que él continuaba en estado vegetativo o muerto, la Alianza Humana lo prefirió mantener así pero sorprendentemente decidieron informar de ello a la Coalición, quienes habían ofrecido ayuda y absoluto silencio.

"Si te preocupa la seguridad, esta estará al máximo."

La voz marcial de Aden era inconfundible. Él no pondría en riesgo a los E que asistirían aunque todos podían percibir la sonrisa irónica de Kaleb, la seguridad para él era lo de menos.

"Los humanos deben ver que podemos mostrarnos ante ellos como iguales y también ser vulnerables."

Anthony era el ideólogo de todo aquello pero había preferido darle a Ivy todo el crédito.

"Debo pensarlo." Concedió Kaleb.

"Sera un momento de ocio y relajación, creo que podríamos aprender algo y muchos humanos han confirmado la asistencia. Tal vez quieran aportar al proyecto de beneficencia o solo quieren vernos de cerca, satisfacer su curiosidad." Expresó Ivy. "También irán muchos cambiantes, eso incluye a miembros de DarkRiver y SnowDancer."

Para Nikita era lógico, los cambiantes por siglos habían sido la amalgama entre Psy y humanos, antes de que el Silencio los apartara y arruinara la feliz y sana convivencia perfecta.

"Lily Knight será la representante de la Alianza Humana en esta actividad." Comentó Ivy. "Por lo tanto el paso ha empezado a darse, no importa si HAPMA o el Consorcio quiere socavarnos, la unión entre las razas a comenzando a prosperar." Expresó.

"No cantes victoria, que su presencia allí indique que la Alianza nos apoya no quiere decir que el resto de la humanidad lo hará." Cuestionó Kaleb.

"Debemos mantener la fe, es lo último que nos queda." Dijo Ivy.

En eso estaba pensando Nikita cuando la reunión acabó, todos debían mantener la fe porque la supervivencia de todo lo que ella quería y amaba dependía de los esfuerzos dados. Por el día de hoy, el trabajo había finalizado y solo le quedaba descansar, o a dedicarse al ocio, cosa que estaba haciendo con más frecuencia, sola o acompañada por Anthony, aunque él siempre estaba en su mente.

Anthony le había regalado uno de esos tocadiscos antiguos que rescató en un Anticuario y ella tenía la sospecha de que terminaría rompiéndolo ya que no paraba de usarlo pero se había hecho demasiado fanática de la música como para parar ahora. Sabía que él estaba en Tahoe, porque le acababa de mandar una imagen del atardecer frío en el lago y ella añoró estar ahí.

"Faith me dijo que Ivy le hizo llegar una invitación. Supongo que Sascha asistirá ¿Vas a ir?"

"No es seguro."

Con aquella frase Anthony sabía que ella escudaba su miedo y su terror sin embargo ya no tenía sentido porque todo estaba cambiando y ella debía empezarlo a hacerlo también.

"Es una buena oportunidad para que tu hija vea tu compromiso con todo esto y que estás cambiando, para que te acerques un poco más a ella... no lo hagas por la Coalición o por lo que puedan decir, pero creo que tu hija merece que le muestres cuanto la amas."

"Eso no la mantendrá a salvo."

"No puedes vivir siempre esperando lo peor, ella ha demostrado que puede cuidarse muy bien sola y tiene en Hunter y su clan un apoyo nada despreciable, puede ser que no pase nada más pero si sucede, entonces te arrepentirás por siempre de no haber actuado a tiempo."

Anthony siempre daba donde más le dolía, porque ahora su mayor temor no era perder a Sascha sino que pasara algo y que Sascha siempre pensaría hasta el día de su muerte que su madre nunca la amó. Se removió en el sofá con inquietud, dándole vueltas a las palabras de Anthony y pensando en si mostrarle al mundo que su hija no era ajena a ella o dejar las cosas como estaban.

Sin embargo la cuestión no era el demostrarle al mundo que ella y su hija no estaban alejadas sino que Sascha supiera la absoluta verdad, que su madre sentía todo lo que una madre sentía por su hijo. Tendría que encontrar el modo de demostrar todo aquello pero sin delatarse frente a los que no tenían porque inmiscuirse en su vida.

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Faith no podía decir que lo que estaba viviendo lo había visualizado en sus visiones y estaba agradecida por ello. Antes el tener una visión de tal tipo la hubiera puesto bastante inquieta, acusándose así misma de ser una vidente rota y lista para el reacondicionamiento porque en su vida pasada no había cabida para hermosos bosques, niños cambiantes, amistades y un compañero que la amaba más que a la vida misma.

Ahora, a pesar de que continuaba teniendo visiones oscuras ella sentía y era feliz. Vivía a plenitud y amaba todo de ello. Sin embargo había algo que si la entristecía, su padre. Él era una persona increible, dispuesto a sacrificarse para protegerla a ella y a los miembros más débiles del clan NightStar, dejando sangre y sudor en el campo para liderar a toda una raza que apenas conocía el sentimiento de agradecimiento y manteniendo un imperio en la cúspide. No obstante, él no conocía la felicidad y Faith quería que su padre la experimentara porque se lo merecía.

Sin embargo, para que eso ocurriera su padre debía abandonar su condicionamiento, algo no tan sencillo para alguien que vivió la mitad de su vida con él acuestas pero Faith podía dar por seguro que su padre podía sentir, aunque sea en una pequeña proporción, porque la amaba, al igual que amaba a Marine y a Tanique, pero que no se atrevía a dejar el Silencio de lado porque lo desconocido no era algo optimo y correcto para un hombre como él.

-Faith, ¿me escuchas? -le preguntó Sascha del otro lado de la mesa que compartían. Faith pestañeó repetidas veces hasta enfocar la vista en la cardinal frente a ella-. ¿Estabas teniendo una visión? ¿Quieres que llame a Vaughn?

-No, estoy bien -sonrió -solo estaba pensando en ciertas cosas.

-Puedo sentir tu congoja -Sascha extendió su mano a través de la mesa y tomó la mano de Faith que reposaba al lado de la taza de té que estaba tomando-. ¿Sucede algo malo?

-Pensaba en mi padre -respondió-. Me preguntaba si algún día decidirá romper el condicionamiento y experimentar las emociones.

Sascha tenía esa misma pregunta sobre su madre pero lamentablemente ella tenía la respuesta a ello porque su madre ya le había comentado su parecer.

-No lo creo, nuestros padres caminan por un sendero donde las emociones han llegado demasiado tarde y el experimentarlas reportarían mas perdidas que beneficios. -Odiaba usar esos términos cuando hablaba de las emociones pero ella hablaba de Anthony y Nikita y aquellas palabras eran perfectas para describir cualquier cosa que les competiera.

-¿Pero no sería hermoso verlos sonreír, disfrutar, amar? -preguntó Faith con ilusión-. Veo a mi padre amando, lo siento aquí -tocó su corazón.

-Él lo hace a su manera -le dijo Sascha -es evidente que te ama a ti, lo cual es contradictorio porque nunca he sentido nada proveniente de él -puntualizó-. Pero mi madre es diferente, ella no experimentara jamás tal emoción- dijo con pesar.

-Tal vez no ame pero puede forjar un lazo de amistad- comentó Faith-. Es evidente que lo ha hecho con mi padre por lo que me has comentado.

-No diría que es exactamente así -explicó Sascha tomando un poco de su propia taza de té-. Ellos le dedican mucho tiempo a su trabajo en conjunto, por eso se les ve juntos tan seguido.

-Pero eso no es normal, Sascha. Son los Psy más poderosos de la ciudad, tienen todo un ejército trabajando para ellos y pueden encontrarse en cualquier parte de la PsyNet ¿Por qué es tan prioritario reunirse en persona? -preguntó curiosa.

-Faith, no avives mis esperanzas -le pidió.

-¡Así que no soy la única! -exclamó divertida-. Tú también piensa que existe algo.

-No hay nada demostrado –señaló la E más poderosa del planeta-. y tampoco tenemos como comprobarlo.

-Podríamos comprobarlo en el concierto benéfico- sugirió-. Ivy informó que les exigió a todos asistir.

-¿Y cuándo a Nikita Duncan la han obligado a hacer algo?

Faith no tenía cómo contestar a eso.

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El espejo mostraba alguien desconocido, alguien fuera de los cánones establecidos por ella. La imagen era una copia excéntrica y rara y la hacía sentir intimidada porque nunca soñó que algún día tendría que estar en la posición de lucir así, elegante más allá de lo inimaginable.

El vestido era sencillo, eso la tranquilizaba pero el pronunciado escote en ve y la forma de como este se entallaba a ella la hacia sentir vulnerable gracias a los hombros desnudos. Por lo tanto aún no estaba convencida del todo con asistir al dichoso evento que tenía a toda la sociedad de San Francisco loca y expectante, los canales informativos en la PsyNet y periodísticos eran un hervidero de comentarios y especulaciones.

Sinceramente estaba un poco fastidiada y no le faltaban ganas de ahorcar a Ivy aunque también podía ahorcar a Anthony ya que él había sido quien había manipulado a la pobre e inocente E con las ideas de beneficencia y caridad.

Ahora no solo tenía que lucir elegante, sino también tendría que mostrar un rostro afable y hablar con quien quisiera hablarle, acercarse a extraños, lucir a gusto y pretender que todo era paz y amor entre las tres razas. Que alguien le volviera a pegar un tiro, en serio, no era mucho pedir.

Pero no había porque hacer drama, se podía quedar, no ir. Ivy no era su superior y tenía la suficiente confianza como para mandarla al cuerno y con referencia a Anthony, él podía intentar convencerla, decirle cosas que le hacían temblar, manipularla, prometerle todas las acciones de las empresas NighStar y aun así ella lo mandaría a pasear.

-Si, claro- se dijo así misma y volvió a mirarse en el espejo con mayor incordio-. Esto es lo mejor que puedes hacer.

Estaba tan ocupada en su aspecto, que Nikita no escuchó la puerta principal de su apartamento y tampoco sintió su presencia, acostumbrada como estaba a aislarse del mundo en esos momentos de tensión que empezaban a desatar en ellas fuertes sentimientos. De esa manera nadie podría llegar a sentirlos o identificarla a través de estos de alguna manera.

-Eres absolutamente hermosa -dijo él, quedando con la boca abierta desde la puerta de la habitación, una vez que pasó y la cerró detrás de sí. Caminó acercándosele despacio, estaba embelesado con la escultural figura perfectamente adornada por un vestido negro de gala que se ajustaba en los lugares perfectos.

-¡Anthony! ¿Qué haces aquí? es decir... ¿En qué momento llegaste? -atinó a decir girándose para mirarlo, inconscientemente llevándose las manos a la cintura en pose de enfrentamiento.

-Y te ves aún más hermosa cuando te enojas -aseguró acercándose a ella y tomando su rostro suavemente en su mano derecha para atraerla hacía él y besarla, un roce ligero en los labios. Su forma predilecta de saludarla.

Se quedo momentáneamente sin habla pero aún así persistía la sensación de molestia por la situación y por el vestido que se burlaba de ella desde la imagen en el espejo. Continuó observándose, obsesionada con lo que otros podrían ver.

-No eres imparcial -le regañó. Giró de nuevo y continuó observándose.

-No puedes pedirme que sea imparcial frente a ti, no estoy ciego cariño estás preciosa -dijo en un susurro, asomándose sobre su hombro no pudo evitar la atracción de su piel y la abrazó por detrás, con toda la delicadeza posible besó la piel desnuda que dejaba ver el vestido, ese que ahora era su favorito.

Pero no pudo detenerse ahí y empezó a subir un poco, besos pequeños que acariciaban el camino hacia su cuello.

-¿En serio lo crees? -preguntó un poco perturbada y sin aliento por lo que él le estaba haciendo.

-Absolutamente -afirmó mientras ella inclinaba un poco su cabeza para dejarlo seguir con sus caricias.- Eres la mujer más hermosa que conozco y este vestido es perfecto para ti. -afirmó mientras levantaba la vista y la miraba a través del reflejo en el espejo. Sus miradas se encontraron, ella pudo ver y sentir como él estaba siendo sincero.

-Gracias- no podía sentirse más que halagada a pesar de creer que Anthony estaba completamente ciego. Notó que él también llevaba un traje de gala y se giró entre sus brazos para detallarlo mejor-. Tú también luces… estupendo -la palabra era nueva en su vocabulario pero era perfecta para describir lo bien que Anthony se veía en un smoking.

Anthony se asombró al igual que ella, no solo porque usara palabras asociadas a emociones, sino porque cada vez aceptaba más fácilmente que él se acercara y la tocara.

-Muchas gracias cariño, tus palabras me halagan -dijo dejando otro húmedo beso en su cuello-. Aunque hay algo que haría aún más perfecto este momento, lástima que no tengamos la música...

La tenía entre sus brazos, así que se dispuso a cumplir otra más de sus fantasías, inspiradas todas por los libros y películas que él continuaba acumulando. Ahora que estaba por fuera del Silencio, Anthony quería aprender a bailar, y para eso tenía a su pareja perfecta.

Llevó con su mano la mano izquierda de ella hasta su hombro.

-Nunca me he visto en la necesidad. -Respondió, ligeramente distraída por el corbatín en su cuello. Por alguna razón le causaba gracia ese artilugio.

-Es hipnotizante, al menos así lo veo ahora que tengo la posibilidad de ir más allá... -tomó con la mano derecha la de ella y con la izquierda tomó su cintura-. Es un arte, sabes, es trabajo en equipo, implica sentir la música...

-No tenemos música y por lo tanto no tiene ningún sentido que lo hagamos ahora cuando ninguno de los dos tenemos tiempo y las habilidades para ello- le recordó adivinando así sus intensiones.

-Pero si no lo intentamos no vamos a adquirir las habilidades -respondió consciente de que ella seguía aferrada a su lógica estricta.

Empezó a balancearse suavemente, guiándola con la mano en su cintura, de lado a lado para que lograra entenderlo.

-Debes imaginar la música, piensa en aquella hermosa canción que toca Juniper y sus compañeros, por ejemplo.

-Creo que parecemos tontos -dijo dudosa, sin embargo se dejaba llevar por los ligeros movimientos de un lado hacia otros que hacia Anthony.

Decidió que debía darle un poco más de tiempo a la imaginación de Nikita, así que cuidadosamente organizó una de sus memorias favoritas, y en cuestión de segundos estuvieron rodeados por el sonido de aquella canción. Se encontraban en el salón de música, envueltos en las notas musicales, que a un lado de la habitación tocaba la pequeña orquesta de los chicos de su clan.

Al ritmo de la canción que tanto le había emocionado a ella, continuó moviéndose, las palabras fluyendo en su mente, conocía la letra y en su mente se la cantó.

"I have died everyday, waiting for you

Darling, don't be afraid,

I have loved you for a thousand years

I'll love you for a thousand more"

La balanceó al ritmo de las notas, girando con ella a la par y luego extendió el brazo, alejándola de su cuerpo con gracia haciéndola girar sobre sus pies, su vestido creando ondas negras sobre el suelo.

Cuando ella volvió a estar en sus brazos estaba totalmente ruborizada y su mirada tenía una sonrisa de sorpresa y felicidad en sus ojos y la cual Anthony estaba empeñado en colocar algún día en su hermosa boca cada vez que pudiera hasta el final de la eternidad.

Su abrazo se hizo más cerrado y ella se acurrucó en su hombro, protegida y querida, continuaron balanceándose al ritmo de la música.

"¿En serio debo ir?" le preguntó ella. Él podía sentir sus dudas y su miedo.

"No estás obligada, Nikita y para ser sincero tampoco me siento cómodo, pero es el único modo de salvar a nuestro pueblo. Pero lo enfrentaremos juntos, como siempre lo hemos hecho. Lado a lado, contra todo lo que venga."

La música terminaría pronto pero en la mente de Anthony una nueva esperanza nacía, sueños al lado de la hermosa mujer de hielo que se derretía en sus brazos meciéndose al acorde de un violín. Desearía poder quedar a abrazarla y besar toda la noche, pero el deber los llamaba, y por hoy tendría que conformarse con el recuerdo de este momento de los dos.

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Era una noche cerrada de invierno cuando toda la sociedad de San Francisco decidió mostrar sus mejores galas y compartir un momento histórico en un lugar de lo más atípico para algunos seres, los Psy, nada propensos a las demostraciones estrafalarias, tampoco eran conocidos por ser sociables con otras razas y mucho menos que disfrutaran de la música pero hoy en día el molde en el que fueron hechos se había deshecho en pequeños pedazos.

En medio de las escalinatas del recién remodelado War Memorial Opera House de San Francisco los humanos y los cambiantes no podían ocultar su sorpresa y asombro ante la llegada de los Psy más importantes de la ciudad y de otras partes del mundo.

Liderados por los E, muchos llegaron solos mostrándose amables con los desesperados periodistas que les pedían alguna pequeña entrevista y bastante parlanchines con los cambiantes que decidían entablar algún encuentro.

Los humanos observaban, atónitos y algo recelosos, a la espera de que algo terrible sucediera porque no pudieron dejar de notar la enorme seguridad desplegada. Corrían los rumores de que las Flechas controlaban todo el perímetro, sobre todo porque Ivy Jane Zen, E y presidenta del Colectivo Empático había llegado con su esposo Vasic Zen y era del conocimiento general de que él era el segundo al mando de las mortales Flechas.

Fueron recibidos por el educado director del teatro, emocionado por tenerlo allí y al parecer defensor de la unión de las razas. Ivy y sus E eran ese rayo de sol que a los Psy les hacía falta, lograban calmar las inseguridades y los miedos entre los humanos presentes, aunque aun continuaban tensos.

A nadie le pasó desapercibido de que los cambiantes DarkRiver y SnowDancer hicieron acto de presencia, encerrados en sus trajes de gala, podrían en cualquier momento saltar. Los Psy en aquellos clanes eran conocidos por empezar todo aquel caos, desde la Rebelión hasta la caída del Silencio, Sascha Duncan, Faith NighStar y la invisible familia Lauren, estos últimos eran más una leyenda que una realidad. Ninguna familia Psy al completo escapaba del condicionamiento.

El evento, como toda gran actividad humana, tenía la tan afamada alfombra roja, con los medios de comunicación agolpados, lanzando preguntas y flashes a cada recién llegado que bajaba de algún auto.

Sascha y Faith eran las únicas damas presentes pertenecientes al clan DarkRiver. Sus compañeros, al principios reacios, intentaron coaccionarlas para evitar que fueran a aquel circo, como lo había llamado Vaugh pero ninguna dio su brazo a torcer. Ahora esos hombres se relamían y pavoneaban con sus mujeres agarradas del brazo, felices de demostrar que los Psy podían convivir con ellos y hacerlos felices como un humano u otro cambiante.

-¿Ahora te comportas como un gallo presumido? -preguntó Sascha entre risas.

-Vamos, no todo el tiempo te puedo ver con un vestido como ese -dijo Lucas con orgullo mientras avanzaban por la alfombra y subían las escaleras.

Si el evento buscaba generar una gran conmoción y atraer emociones alrededor de la unión de las razas, parecía que lo estaba logrando, ya que cada vez que aparecía una nueva pareja en el sitio los periodistas presentes se lanzaban a cubrir en detalle su presencia, recordándole al público como algunos de los más poderosos se habían emparejado con alguien de otra de las razas.

Todo se volvió más caótico al punto del pandemonium, Faith y Sascha se giraron hacia la calle para ver qué causaba tanto revuelo y en ese instante los ojos de aquellas Psy no daban crédito de lo que veían.

Anthony Kyriakus y Nikita Duncan acaban de arribar, Max y Sophia, junto a Richard les seguían el pasó y cuando el Gobernador se les acercó y saludo efusivamente a Anthony Kyriakus, quien sacudió su mano con igual efusividad y le presentó a Nikita Duncan, la tensión palpable bajo a niveles menos trascendentales.

Faith esperaba que su padre asistiera pero nunca pudo pronosticar que Nikita haría acto de presencia y mucho menos junto a Anthony, Sascha por otro lado estaba atónita, confusa ante la mujer que subía aquellas escaleras con la elegancia propia de quien era, con aquel vestido fuera de los límites de su imaginación y segura de lo que estaba haciendo. No era que dudara de los dotes sociales de su madre pero esa era una actividad bastante alejada de lo que Nikita hubiera realizado en el pasado. Buscó con los ojos a Sophia y no dudo en comenzar una rápida conversación telepática con ella.

"Estoy igual de sorprendida que tú. Me llamó en la tarde solicitándome que buscara un vestido para ella y cuando me vine a dar cuenta estábamos todos en el auto. No tuve tiempo ni de avisarte."

Ese comentario la dejo aun más desconcertada. Pero no tuvo tiempo de pensarlo con mayor detenimiento cuando se vio arrastrada al interior del teatro, el cual estaba lleno en su total capacidad. El vestíbulo tenía una decoración victoriana, con grandes columnas griegas y dominado en su centro por una enorme escalera que iba hasta el piso superior del teatro. Meseros repartían champaña y whisky para los invitados pero no dejo de percibir las elegantes copas llenas de zumo de frutas para los paladares más delicados.

Sascha se vio rodeada de otros E que la saludaban y profesaban los deseos de éxitos de aquella actividad, por el momento nadie podía predecir los números. Habló con otros humanos y cambiantes pero no podía dejar de ver a su madre, tan regia y segura, hablando con la esposa humana del Senador de San Francisco. Lo hacia con tanta naturalidad que resultaba increíble.

Entonces si cabía la posibilidad de que su madre demostrara un cambio mas palpable en referencia a su Silencio, aunque no podía engañarse, a Sascha si le hubiera gustado ver como ese cambio fuera demostrado hacia su hija y no frente a otros fuera de su circulo.

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Nikita notaba la mirada de su hija, sabía que tenía deseos de hablar con ella pero Sascha respetaba el acuerdo tácito de no mostrar ninguna relación en público. Para todo el mundo ellas seguían distanciadas y eso cambiaría en ese instante, no por el bien de los Psy si no por el bien de su corazón de madre y el alma maltrecha de su hija.

Sintió el apoyo de Anthony, más allá de su mente cuando la liberó de la conversación con la señora del Senador, quien le pareció una mujer notable. No podía decir que no se podrían encontrar mentes brillantes entre los humanos, estaba demostrado que ellos valían tanto como cualquier otro Psy.

Tomó dos copas de zumo de fruta que un mesero llevaba y con todo la seguridad de una mujer que dominaba el mundo atravesó todo el salón, bajo el escrutinio de las tres razas que estudiaban su proceder y actitud milímetro a milímetro.

Vio los ojos azorados de su hija y a su compañero en actitud de protección pero no se dejaría intimidar. Había eliminado a poderosas mentes de la PsyNet, todavía no empezaba con los cambiantes y no quería hacerlo porque amaba a su hija y no era su intención herirla más.

-¿Una copa? -le ofreció a su hija. "Sé que puede escucharme Sr. Hunter, créame que no vengo a lastimar a mi hija. Solo vengo a saludarla apropiadamente."

-Gracias, madre -tomó la copa entre sus dedos temblorosos, notando la mirada de todos a su alrededor. Lucas no se relajó. "¿Hay algún problema?"

"Ninguno, fui invitada y Anthony insistió en que era bueno que yo asistiera."

Sin darse cuenta, Nikita continuaba confirmando las sospechas de Sascha sobre su relación con el ex Consejero. Su madre no era una persona que pudiese ser convencida con solo insistirle.

-Este evento es una idea excelente, las tres razas unidas, es precisamente lo que todos necesitamos -afirmó Nikita. Lucas seguía dudando, pero sintió como Sascha se relajaba y el vínculo que los unía le envió una ligera sensación de alegría.

-Así es -concordó Sascha para nada ajena a las miradas que los presentes les dirigían-. Es hora de que todos los Psy se abran al mundo como han hecho algunos -señaló. "¿No te preocupa lo que puedan decir al verte a hablar conmigo?"

"Eres mi hija y el mundo me tiene sin cuidado. Nada va impedir que mantenga cerca a mi familia."

Aquellas palabras no fueron solo dirigidas a Sascha sino también a Lucas a quien le tomó por sorpresa desde un principio poder escuchar en su cabeza a su suegra. Sus ancestros Psy le habían dejado la capacidad de recibir la comunicación telepática, no más así enviarla de vuelta. No era que le importara pero teniendo a Sascha como compañera era muy útil entre ellos dos.

La voz de su compañera era gentil, amorosa y cándida, pero la de su suegra era un yunque helado de determinación y todavía no podía entender porque no la podía bloquear. La única explicación era que Sascha a través del vinculo de pareja mantenía el canal abierto porque quería que él también escuchara y Dios era testigo de que si podía hacerlo y muy bien.

Sascha estaba eufórica de emoción por lo que acaba de escuchar, él podía sentirlo, vibraba en su cabeza y como la tenía tomada de la mano podía sentirla temblar así que para desviar la atención de quienes estaban cerca decidió tomar la palabra él.

-Tengo buenas noticias para ti- dijo llamando la atención de Nikita que le miró de extraña manera. No había en ella su natural antipatía hacia él sino algo más, algo que no podía describir-, los constructores acaban de terminar el proyecto del edificio de viviendas frente a las costas.

-Esas son buenas noticias, ¿Cuando crees que podremos empezar a entregar a los nuevos propietarios? -preguntó. "¿Esta Naya bien?"

"Está muy bien, disfrutando al máximo con los juegos interactivos que le obsequiaste en nuestra última visita."

Las luces del teatro comenzaron a parpadear dando aviso de que podían pasar al salón de actos para el espectáculo musical. Nikita se giró a ver a Anthony que venía acompañado por su hija y el compañero de este.

"Extraño mucho a Naya, tráela a comer la próxima semana. También eres bienvenido Lucas."

-Yo… creo… creo que a finales de invierno -contestó Lucas sin dar crédito a lo que escuchaba en su cabeza.

-Perfecto.

"¿Te das cuenta de lo que estás haciendo?" preguntó Sascha.

"Nunca he hecho las cosas solo por hacerlas. Es hora de acabar con esta pantomima. Hice lo que hice pero nunca dejaste de ser mi hija."

A Sascha se le infló el corazón de un millón de emociones, se agarró a Lucas con más fuerza y le entraron ganas de llorar pero se contuvo lo mejor que pudo. Su madre, aunque no lo expresara podía dejarle sentir todo el afecto que le negó por años, su madre la quería y más de lo que hubiera creído o pensado, lo hacía dentro de esa coraza que había creado para proteger a su pequeña e inocente niña.

Nadie podía decir que era una conversación familiar, ambas mujeres eran Psy y dentro de las familias Psy todo era negocios. Pero las personas no eran tontas, Nikita Duncan en el pasado había cortado toda relación con su hija y aquel día, en ese instante daba ante todos una declaración visual. Sascha Duncan continuaba siendo parte integral de la familia Duncan y su madre reanudaba las relaciones sociales con ella.

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A Anthony no le importaba quitar de encima de Nikita a personas que pudieran estorbarla en sus verdaderos propósitos, pero la mujer del Gobernador para nada era un estorbo. Era una señora demasiado conocedora del arte y la cultura y le daba tanta información y consejos que él deseaba ser una esponja y así absorber todo lo que le brindaba.

Mientras hablaba con ella de lo más relajado, vio a su hija y a su compañero acercarse con cautela. Bastante apropiado en vista de la situación en la que se encontraban, se suponía que no tenía contacto social en público pero su hija lo amaba demasiado y ese día no se iba a privar de hablarle, él tampoco lo haría.

Le presentó a la mujer del Gobernador, la mujer se mostró encantada de su brillante hija y hasta no dudo en pedirle que si tenía alguna visión con respecto a ella, que no dudara en comunicárselo, así que cuando esta se disculpó porque otra persona le solicitaba no lo lamentaron. Querían ese momento para ellos.

-¿Cómo has estado padre? -le preguntó ella, hacía ya un buen tiempo que no se veían.

-He estado bien, muy ocupado con los proyectos de la familia, pero no podía dejar de venir esta noche -le respondió Anthony, quien sin pensarlo mucho, se había ubicado justamente donde, a espaldas de ellos podía tener una buena vista de Nikita, quien hablaba con Sascha y Lucas a pocos metros. -Se que han hecho grandes avances con el apoyo a los E -agregó él, buscando demostrarle que le importaba su vida y que le enorgullecía el trabajo que estaba haciendo-. Eres pieza clave en la unión entre Psys y cambiantes.

Faith no pudo evitar sentirse muy contenta por escuchar que su padre seguía al tanto de su vida, conocía su trabajo y de cierta manera lo aprobaba.

"Me enorgullece mucho que estés ayudando a proteger a tanta gente" le envió él, porque sabía que la expresión de las emociones no era su fuerte y que esta era la mejor manera que conocía para expresarse con su hija. Poco a poco se había abierto más a ella, pero en el fondo temía que ella le guardara rencor por todo lo que había tenido que hacer. Por no poder devolverle la vida que ella se merecía haber tenido.

Ella sintió un nudo en la garganta, pero no era el momento para ahondar en el porqué su padre estaba expresándole eso, o en que sucedía con él que hacía imposible para ella sentir sus emociones, las cuales obviamente estaban presentes. Debía buscar otro momento más adecuado para hacerlo. Por ahora se sentía muy satisfecha y emocionada.

Vaughn eligió mantenerse en silencio a su lado, observando la evidente conversación silenciosa y sintiendo la emoción de su compañera a través de su vínculo. Apreciaba que Anthony eligiera acercarse a su hija, porque sabía lo mucho que ella deseaba construir una relación con su padre.

Sin embargo, también notó la inquietud en la mirada de su suegro.

-Deberían venir a visitarme en el complejo un día, para conocer el programa que estamos desarrollando con los niños -dijo Anthony, y luego su mirada volvía a gravitar hasta donde Nikita se encontraba. El movimiento era leve, casi imperceptible para cualquiera, que no fuese un cambiante y una Psy supremamente sensible a su entorno. -Tu prima Juniper ha preguntado por ti últimamente -agregó.

-Claro que si padre, te llamaré para que concertemos esa visita, nos encantaría ir, y espero con ansias ver a Juniper también, gracias por la invitación. -Faith no podía aguantar su curiosidad y aunque Vaughn le mandaba cientos de advertencias a través del vínculo, ella se las saltó todas-. Has llegado acompañado -comentó para tratar de obtener algo más de luz en todo el asunto de su padre y la Consejera-. En verdad no pensé que Nikita Duncan gustara de este tipo de eventos, fue una gran sorpresa verlos llegar juntos. -Las luces del teatro parpadearon dándoles el aviso de que podían empezar a entrar al salón de actos.

-Es una ocasión apropiada para que demostremos nuestros intereses como Coalición, debemos demostrar que tenemos intenciones reales de unir las tres razas, ella comprende eso y por eso aceptó venir esta noche -respondió su padre, dando la explicación de una forma tan correcta que parecía leyendo una definición de un libro- Ella está haciendo un gran esfuerzo por sacar adelante a nuestra raza, aunque la fama que le antecede desde sus días como Consejera, no es muy positiva.

-Pasan mucho tiempo juntos últimamente - afirmó Faith, tratando de obtener algo, lo que fuera, una emoción, una pista.

-Es necesario para los múltiples proyectos que tenemos en marcha -le respondió como si fuese normal para él. Pero no lo era y ella lo tenía muy claro.

Anthony miró de nuevo hacia donde se encontraba ella, la que causaba su tranquilidad y su locura al mismo tiempo. Vio a Lily Knight llegar por una de las puertas laterales acompañada por miembros de la Coalición y siendo recibida por Ivy Jane.

-Creo que va siendo hora de que entremos -comentó Vaughn.

Anthony se mostró de acuerdo y se abrió pasó entre la multitud hacia donde estaba Nikita. Vaughn y Faith que le seguían, se dieron una mirada de entendimiento más que obvia.

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Anthony al parecer se había vuelto la sombra perpetua y aceptable de Nikita porque esta ni si inmuto cuando lo vieron pararse a su lado, esta vez siendo acompañado por Faith y Vaughn que miraron a Sascha y a Lucas con el mismo asombro que ellos tenían dibujado en sus rostros.

-Ya Lily Knight está aquí -informó Anthony después de saludar a Sascha y a Lucas con un ligero movimiento de cabeza-. Podemos saludarla en el interior.

-Te enviare el informe de las ventas el lunes- le dijo Nikita a Lucas pero sin dejar de mirar a Sascha-. "No te vayas sin despedirte cuando esto acabe."

"De acuerdo, madre."

Los Consejeros fueron los primeros es salir hacia las escaleras que les dirigían a los parcos superiores, dejando a los más jóvenes en medio del salón tratando de entender qué rayos había sucedido allí.

La organización de la actividad era excelente, a Anthony y a Nikita les acomodaron junto a Lily, el Gobernador y su esposa e Ivy Jane con Vasic en uno de los palcos principales. Desde allí podían ver con nitidez todo el escenario y las filas inferiores. En otro de los palcos estaban sus hijas y sus compañeros, con el alfa de la manada SnowDancer que extrañamente había asistido solo. De repente y de la nada vieron aparecer en ese palco a Kaleb y a Sahara, frescos como una lechuga y creando otra gran conmoción entre los asistentes.

"Tú y tus apariciones histriónicas."

Nikita no pudo evitar decirle aquello al más poderoso de la PsyNet y mucho menos compartirlo con Anthony.

"Ya dudábamos de que aparecieran."

Sahara abrazaba todo el mundo, emocionada de estar allí y derramando puro encanto mientras Kaleb permanecía allí parado, dominándolo todo con su presencia.

"Deben considerarse afortunados de que este aquí y punto."

Nadie podía decir que él era una delicia de persona. Ni siquiera Nikita entendía como semejante hombre tenía una compañera que profesaba amarlo como sí él fuera el hombre más especial del mundo. Sin embargo no había duda de que él estaba allí porque no solo quería cumplir con el trabajo de la Coalición sino porque su compañera amaba la música y él le daba todo lo que quería sin rechistar.

"¿Preparada para una nueva experiencia musical?"

La pregunta de Anthony llegó seguida de una caricia suave sobre su mano, encubierta por la oscuridad del lugar, cómplice desde tiempos pasado de los amantes legendarios y también de los desconocidos y anónimos.

"¿Contigo aquí? Por supuesto."

Continuará…