Disclaimer: El mundo de Harry Potter no es mio. Solamente lo utilizo con fines de divertirme y divertir.

Los fragmentos en "cursiva" pertenecen a Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, ediciones salamandra. Los utilizo solo para poder contar mi historia y nada más, sin fines de lucro.

HOLA A TODOS!!! Graciaaaaaaaaaaas por los reviews!! Lamentablemente no tuve tiempo de contestarlos, pero me puso de muy buen humor resivirlos. De nuevo Gracias Gracias Gracias. Sin más preámbulos los dejo con el capítulo doce...



CAPITULO 12: La batalla de Hogwarts, parte 2

James miraba la figura de su amigo que estaba a escaso un metro de distancia de él, se veía exactamente igual a como lo recordaba; joven, con una sonrisa burlona en sus labios y con esa aura característica que lo rodeaba. Era como estar viendo el Sirius con el que estuvo la última vez, un mes antes de la fatídica noche.

- Pe... ro... ¿cómo...

- ¿Eso es todo lo que piensas decir o hacer? Hace más de dieciséis años, casi diecisiete, que no nos vemos y tu solo puedes balbucear – dijo Sirius con un tono festivo.

James reaccionó inmediatamente a las palabras y atravesó el poco espacio que los separaba para poder estrechar a su hermano del alma en un abrazo. Ambos hombres se abrazaron y palmearon las espaldas mientras hablaban atropelladamente, superponiendo sus voces y riendo, todo al mismo tiempo. Lily los observaba sonriendo y luego también se unió al abrazo.

- Pero ¿cómo es posible? Digo, tú estás muerto – dijo James.

Lily lo codeó por la falta de tacto.

- Que novedad, Cornamenta, ya se que estoy muerto.

- Entonces... ¿nosotros... nosotros también? – preguntó Lily algo asustada.

Sirius la miró directamente a los ojos, y sonriéndole negó con la cabeza.

- No entiendo – habló James después de ver como su amigo negaba a la pregunta de su esposa – Si no estamos muerto, de lo cual no me estoy quejando – Lily rodó los ojos – y tú si ¿cómo es que estamos juntos? Y ¿dónde estamos?

- Ah creí que te emocionaba verme – dijo Sirius riéndose.

- Vamos Canuto, sabes a lo que me refiero – James frunció el seño, pero con una sonrisa en su boca. Ese era el Sirius que él conocía y no el que le habían contado los Weasley.

- Para empezar estamos en un lugar intermedio entre el mundo de los vivos – señalo a sus amigos – y el mundo de los muertos – se señaló él mismo.

James observó a su alrededor para determinar donde se encontraba.

- Se parece al Callejón Diagon, pero vacío – dijo James.

- No, se parece a los jardines de Hogwarts – acotó Lily mirando a su esposo como si estuviera loco.

- En realidad no se parece a ninguno específicamente, sino que cada uno de nosotros vemos un lugar diferente. Yo por ejemplo veo a la Sala Multipropósito – luego miró a Lily - ¿Así es como te sientes?

- ¿Qué? – preguntó ella confusa.

- Digo, si así te sientes cuando sabes algo que los demás no... – Sirius habló imitando a Lily cuando estaban en el colegio y les explicaba cosas que no entendían.

James y Sirius rieron por esto último, mientras Lily entrecerraba sus ojos mirándolos molesta, pero en realidad por dentro se reía junto a ellos, era como estar en los viejos tiempos.

- Bueno, en cuanto a que hacemos todos aquí – Sirius tomó un tono más solemne – digamos que tenemos que cumplir una misión, no se mucho sobre eso, solo se que tiene que ver con Harry, pero nos explicaran cuando estemos los cuatro reunidos.

- ¿Los cuatro?

- Si, Lunático también.

James sonrió melancólico, al menos iba a tener una oportunidad de despedirse de su otro hermano.

- ¿Te encuentras bien? – le preguntó Lily a Sirius repentinamente.

- Si, pelirroja, estoy muy bien – él sabía a lo que se refería – no puedo contarles sobre el lugar donde me encuentro, pero quiero que sepan que estoy perfectamente. Me único problema fue haber dejado a Harry.

Su amiga le sonrió cálidamente.

- Pero no saben la sorpresa que me llevé cuando llegué allí y ustedes no estaban...

- ¿Te desilusionaste? – preguntó su amigo.

- Solo un poco, ansiaba mucho verlos. Pero principalmente sentí mucha alegría, alegría por saber que cuando todo terminara ustedes tres pudieran ser la familia que siempre tuvieron que ser.

- Uyyy Canuto estás más maduro de lo que recuerdo...

Lily le pegó detrás de la cabeza para que se callara, su marido parecía no darse cuenta que la vida que había llevado su mejor amigo lo había hecho cambiar. Aunque por la forma en que ambos hombres reían, no estaba muy segura de que fuera así, los dos parecían estar todavía en el colegio, o quizás simplemente era que estaban juntos. Alzó sus hombros perpleja.

Estuvieron algunos minutos más hablando de todo lo que habían pasado, en especial recordando y Sirius comentándoles todo lo que sabía sobre su hijo. En esos momentos aparecieron dos figuras más, que esta vez reconocieron perfectamente, Remus Lupin y Albus Dumbledore. Los cuatro amigos se saludaron y abrazaron para luego encarar a su antiguo profesor que parecía ser el hombre que traía respuestas.

- ¿Qué les parece si nos sentamos?

Los cuatro lo miraron extrañados porque no había lugar donde hacerlo, pero cuando habían optado por sentarse en el suelo, aparecieron cinco sillas.

- Les parecerá extraño que todos estén aquí, pero en realidad en muy importante, tiene que ver con Harry.

- Sirius nos dijo eso – interrumpió Lily - ¿pero qué es lo que tenemos que hacer?

- Pues creo que para que puedan entender que harán exactamente deberé explicarles todo, comenzando por la razón por la que Harry y sus amigos han estado un año lejos de todos.

Albus Dumbledore sonrió ante ellos y les pidió silencio para poder explayarse tranquilamente por todo el tema sin ser interrumpido. Comenzó por explicarles como Lord Voldemort se había atado a la vida mediante los horrocruxes, lo cual provocó incredulidad y repugnancia ante el echo de mutilarse el alma de aquella forma. Les contó como los chicos habían estado rastreando y destruyendo aquellos objetos. Una vez que todos habían asimilado la noticia perfectamente, aunque no entendían como se relacionaba todo aquello con ayudar a Harry, el canoso profesor se dispuso a explicar sobre el último horrocrux, aquel que Tom Riddle no sabía que había creado. Contó como la noche del treinta y uno de octubre de 1981, Harry se había convertido en el séptimo, y que esa era la razón de la conexión entre ellos dos.

Lily había apoyado la cabeza contra el pecho de su esposo mientras sollozaba quedamente, que su hijo fuera un horrocrux implicaba que tenía que enfrentarse a la muerte. James, que estaba tan perturbado como ella, puso en sus palabras sus mismos pensamientos.

- De que sirve que estemos vivos si nuestro hijo tiene que morir... así... yo no... yo no quiero... vivir – la última palabra la dijo en susurro.

Sirius y Remus se mantuvieron en silencio, pero con las manos en los hombros de sus amigos, uno a cada lado de cada uno. Acompañándolos en los pensamientos y sentimientos.

- Harry no morirá esta noche – dijo Albus simplemente.

Las cuatro personas sentadas alrededor de él lo miraron con incredulidad y esperanza. El profesor les sonrió y continuó explicando.

- Lord Voldemort siempre ha subestimado el poder del amor... y movido por su ignorancia hizo algo que, sin saber por supuesto, ató a Harry a la vida mientras él lo estuviera.

- No entiendo – dijo Remus y Sirius asintió con la cabeza dando a entender que él también estaba perdido en la conversación.

En cambio James lo entendió perfectamente, miró a su esposa entre sus brazos y sonriéndole le besó la cabeza. El amor de ella por su hijo lo salvaría una vez más.

- El sacrificio de Lily – le dijo a su profesor.

Dumbledore asintió. Mientras Lily aturdida por todo no había podido pensar en nada, levantó la cabeza y miró a su esposo. Vio en sus ojos esperanza, amor y felicidad; inmediatamente comprendió todo.

- Tomó su sangre – le dijo a su marido.

Los otros dos merodeadores entendieron todo rápidamente, a la vez que sonreían nuevamente. Entonces Sirius recordó algo de aquella noche hace tres años, algo que lo había perturbado durante algunos días después del echo.

- Esa noche usted lo supo – le dijo a su profesor – cuando Harry dijo que él había tomado su sangre yo vi en sus ojos un destello de triunfo que se apagó rápidamente, durante algunos días traté de razonar porque, pero luego solo enterré el recuerdo.

- Así es, Sirius. Cuando Harry fue atacado al año de edad yo supe que él era un horrocrux, durante casi catorce años tuve el pesar de saber que un día él tendría que morir por un bien superior. Debo decir que fueron años intranquilos para mi, en especial después de que él llegó al colegio – todos sabían que se refería al echo del cariño que engendró hacia el muchacho – pero aquella noche, a pesar del peligro que representaba que Voldemort había vuelto, no pude dejar de sentirme feliz porque Harry sobreviviría...

Lily le sonrió y le formuló una nueva pregunta.

- Y es necesario que lo haga Voldemort ¿verdad?

- Así es.

- ¿Por qué? – preguntó Sirius al antiguo director, pero fue Remus quien respondió.

- Porque así les dará a todos una protección parecida a la que Lily le otorgó a él...

Todos se miraron sin pronunciar ninguna palabra más, ya no era necesario, habían entendido que era lo que tenían que hacer. Luego de que Voldemort atacara a Harry, ya ninguna de sus maldiciones tendría efecto. Los cinco se levantaron de las sillas.

- Bueno, ahora ustedes cuatro se irán a ayudarlo a pasar ese paso. Yo aquí me despido de ustedes.

Con un leve movimiento de cabeza en forma de saludo Albus Dumbledore desapareció del lugar. Al mismo tiempo los cuatro aparecieron en otro lugar, reconociéndolo como el límite del bosque prohibido.

Lily miró a su hijo frente a ella, con los ojos cerrado y con el puño apretando la piedra de la resurrección. Lo vio abrir los ojos lentamente buscándolos, primero posó su mirada en su esposo en el que se detuvo un poco, ella sonrió al verlos mirarse. Luego continuó con Sirius y Remus y por último centró su vista en ella.

La vez que lo había visto de cerca en la casa de Bill y Fleur, había tenido que disimular un poco para no delatarse y para no alarmarlo, pero ahora era diferente, su hijo sabía quien era ella. Apartó su cabello de su cara para poder escrutar su rostro ávidamente y al tenerlo así tan de cerca lamentó no poder tocarlo y abrazarlo. Sintió un gran orgullo por el hombre en el que se había convertido.

- Has sido muy valiente – tenía mil cosas para decirle, pero prefirió algo que lo ayudase en su camino, ya después tendría el tiempo de decirle más.

Su hijo buscó sus ojos y ella los de él. Los mismos ojos se encontraban en una mirada que hacía una vida ambos deseaban.

Escuchó a su esposo hablarle a Harry.

- Ya casi has llegado. Te hallas muy cerca. Y nosotros estamos muy orgullosos de ti.

- ¿Duele?

- ¿Si duele morir? No, en absoluto – James agradeció que fuese su amigo quien respondiese esa pregunta, porque ni él ni su mujer podían hacerlo – Es más rápido y más fácil que quedarse dormido.

- Y él se encargará de que sea rápido. Quiere acabar de una vez.

James pensó en lo irónico de las palabras de Lunático, Voldemort no sabía que acabaría rápido con el mismo.

- No quería que ninguno de ustedes muriera por mi. Lo siento... – Lily observó como los ojos de su hijo se dirigían a Remus – Tu hijo acababa de nacer... Lo siento mucho, Remus...

Lily pensó en que tendría que hablar con su hijo y ayudarlo a trabajar con la culpa. Su amigo le contestó.

- Yo también lo siento. Me apena pensar que nunca lo conoceré... Pero él sabrá por qué di la vida, y confío en que lo entienda. Yo intentaba construir un mundo donde él pudiera ser más feliz.

Los cinco se miraron por un momento, Harry parecía estar decidiéndose definitivamente a avanzar hacia su supuesta muerte.

- ¿Se quedaran conmigo?

- Hasta el final – James le contestó a su hijo con orgullo.

- ¿Y no los verá nadie?

- Somos parte de ti – repuso Sirius – Los demás no pueden vernos.

Lily se encontró nuevamente con la mirada de su hijo, quien le habló a ella.

- Quédate a mi lado.

"Siempre" pensó ella.

Se pusieron en marcha para adentrarse al bosque prohibido. Caminado los cinco codo a codo, en silencio, porque nada era necesario decir. James observaba a su hijo que parecía estar tranquilo, su mirada tenía determinación y él supo que eso se debía a la seguridad que los cuatro le habían infundado con su presencia. En ese momento agradeció a quien fuera que haya decido que pudieran estar con él en ese instante.

Continuando su camino, se toparon con dos figuras, mortífagos. Harry miró a sus padres y ellos lo alentaron a continuar. Los siguieron por uno de los senderos de vegetación espesa hasta que llegaron a un claro donde ardía una hoguera, rodeado por un grupo de personas silenciosas y vigilantes. Todos ellos mirando a Voldemort. Los recién llegados comenzaron a hablar con su señor, mientras este hablaba pero parecía más hacerlo para si mismo.

- Por lo visto me equivocaba... – añadió Voldemort.

- No, no te equivocabas.

Fue lo último que Lily escuchó decir a su hijo antes de desaparecer del lugar junto con su esposo y amigos.

Los cuatro volvieron al mismo lugar de donde habían partido. Se quedaron en silencio contemplándose unos a otros. La preocupación y el orgullo por el pelinegro en cada una de sus expresiones. Volvieron a mirarse, la hora de la despedida había llegado. James abrazó a su esposa que se refugió en el hueco que se forma entre el cuello y los hombros.

- Parece que volvimos a los pasillos de Hogwarts – dijo Remus.

- ¿Tú ves los pasillos de Hogwarts? – preguntó James.

- Si ¿tú no?

James negó con la cabeza.

- Luego te explico, Lunático – interrumpió Sirius – ahora creo que es hora de que nos despidamos. Es mejor que estén allí cuando Harry despierte – y añadió con una sonrisa enorme – ustedes serán necesarios para que puedan patear varios traseros...

- ¡Sirius! – Lily lo retó pero con una sonrisa el rostro.

Ella se acercó hasta él.

- Te voy a extrañar Canuto... – él sonrió en ella – gracias por todo lo que has hecho por Harry...

- Tendría que haber estado más tiempo con él... antes y después.

- Tú no tienes la culpa y el tiempo que has estado con él te lo agradeceré siempre.

- No tienes nada que agradecer. Lo hice porque es mi ahijado y lo quiero.

- Lo se – dijo ella acariciando su rostro y luego se fundieron en un abrazo.

Mientras esto ocurría James se acercó a Remus.

- Me vas a hacer mucha falta – le dijo a su amigo.

El licántropo lo abrazó, también le haría falta.

- Cuida a mi hijo – le dijo con voz congojada.

- Siempre, Lunático, siempre.

- Espero que seas un buen abuelo para él – le dijo Remus sonriendo.

- ¡¿Qué abuelo?! – los otros tres rieron por la reacción – tengo la misma edad que tú, como voy a ser un abuelo ¡soy muy joven!

- Bueno, es que Harry es el padrino, así que vendría a ser como un padre, por lo que tú al ser el padre del padrino vendrías a ser como un abuelo – le respondió su amigo aún burlándose de él con el tono que solía usar en el colegio.

- Además – agregó Sirius – un día de estos Harry podría darte la sorpresa...

- ¡Pero si mi hijo recién va a cumplir dieciocho años!

- Exactamente, solo dos años menos de lo que tenías tú cuando él nació – continuó Remus con la broma.

Sirius ya estaba destornillándose de la risa, mientras Lily sonreía mirándolos a los tres. Ella sabía la falta que le harían aquellas dos personas a su esposo, al igual que a ella, pero estaba alegre de que tuviera la oportunidad de despedirse y reírse un rato con ellos. Intercambiaron personas para despedirse. Remus se acercó a Lily.

- Te voy a extrañar pelirroja – le dijo el licántropo – sabes lo importante que eres para mi.

- Yo también te voy a extrañar, mucho. Además ahora tendré que lidiar sola con mi esposo...

- Bueno, nos ha tocado uno a cada uno. Pero creo que yo llevo de las de perder – miraron a Sirius mientras sonreían – cuida a James.

- Por supuesto, se que para él será muy difícil sin ustedes, para mi también.

Se abrazaron nuevamente mientras algunas lágrimas caían de la pelirroja de ojos verdes.

James y Sirius, por su parte, también se estaban despidiendo, entre risas como era de esperar por parte de ellos.

- No hablando en serio, va ser extraño estar sin ti, ahora que es posible que tenga una vida normal... – dijo James con una mano en uno de los hombros de su amigo – este último año te extrañé mucho, pero creo que luego de que todo termine va a ser peor. Cuanto retome una vida tranquila... creo el vacío de tu ausencia se va a notar más...

Sirius se quedó sin palabras y solo pudo abrazar aún más a su amigo.

- Guau Canuto nunca creí que pudieras quedarte sin palabras – James rió liberando tensión.

- Creo que ya me estoy yendo – interrumpió Lily a su esposo.

Los tres hombres la miraron mientras la mujer se iba convirtiendo más y más transparente.

- Los quiero – fue lo último que dijo antes de desaparecer.

Al saber que él también ya se iría, James junto a sus dos amigos en un abrazo.

- Gracias por haber sido mis amigos y por haber cuidado a Harry.

- Acuérdate de ser un buen abuelo para mi hijo.

James bufó.

- Dile a Harry que lo extraño – Sirius habló mientras veía como su amigo seguía el camino de su esposa.

- Canuto, Lunático – dijo James como despedida.

- Cornamenta – la voz de los dos hombres fue lo último que escuchó.

Lily fue la primera en abrir los ojos, miró a su alrededor y comprendió que ya no estaban en el jardín en donde se habían desmayado. El Gran Salón parecía estar lleno de gente, muchos en el suelo, seguramente heridos y caídos de la batalla.

- Por fin despiertas – dijo una voz profunda a su lado – hace varios minutos que intento con el Ennervate y nada. Parece que tu esposo también abrió los ojos.

Kingsley los ayudó a levantarse. Lily le agradeció y lo vio irse rumbo a otros heridos. Con la mirada comenzó a recorrer el lugar en busca de caras conocidas, cuando de repente se percató de que un grupo de pelirrojos estaban con las caras hinchadas y con manchas rojas, mientras los sollozos y las lágrimas no dejaban de salir.

- Oh Merlín – dijo en voz alta.

James a su lado dirigió su vista hacia el lugar que su mujer estaba mirando.

- Lily...

- Oh Molly – corrió hacia la mujer cuando vio el estado en que ella se encontraba. James la siguió de cerca.

Su esposa le llevaba algunos pasos de ventaja, pero no porque ella fuera más rápida que él, sino porque realmente no quería enterarse cual integrante de la familia que les habían abierto los brazos era el que estaba en el suelo rodeado por los demás. Aunque cuando vio la cara de George y no encontró a su gemelo junto a él, comprendió todo. Tuvo la sensación de que jamás en su vida iba a poder olvidar esos gestos de dolor absoluto que el pelirrojo poseía.

Lily llegó junto a la mujer que se había convertido en su amiga y sin decir nada solo la abrazó. Molly al ver quien era, solo pudo aferrarse a su abrazo mientras lloraba de una forma desconsolada.

- Mi niño... mi niño – no dejaba pronunciar esas dos palabras con un tono tan desgarrador que Lily no pudo más que acompañarla con el llanto.

- Molly... yo... Oh Molly...

- Mi niño... mi niño... mi niño...

James se arrodilló detrás del hueco que dejaban los cuerpos de Arthur y George, solo único que fue capaz de hacer fue posar una mano en los hombros de cada uno. El señor Weasley reaccionó al contacto y movió su cabeza en busca de la persona a la que pertenecía aquella mano, al verlo solo pudo mirarlo a los ojos. James interpretó que detrás de todo el llanto y lo rojo de sus ojos, había una mirada de agradecimiento por la compañía. En cambio George ni siquiera se percató de la mano en su hombro, el llanto desconsolado con espasmos continuos mientras llamaba a Fred sin cesar no le permitía ver o sentir nada más allá de la figura en el suelo.

Entonces, la voz del hombre causante de todo aquel dolor resonó en todo el salón haciéndose eco entre el silencio que la perdida y el miedo habían logrado.

- Harry Potter ha muerto. Lo mataron cuando huía, intentando salvarse mientras ustedes entregaban su vida por él. Les hemos traído su cadáver para demostrarles que su héroe ha sucumbido.

Un fuerte revuelo se formó entro todos los ocupantes del Gran salón. Gritos exasperados se escucharon, mezcla entre pánico, angustia e incredulidad.

- No puede ser... debe estar mintiendo – James escuchó que Luna decía estas palabras mientras se levantaba del suelo donde estaba junto a Ginny.

Él caminó rápidamente hasta su esposa. Ellos sabían que lo que Voldemort estaba diciendo era mentira, pero aún así la angustia de que estuviera rodeado de mortífagos que lo creían muerto los carcomía. La voz siguió sonando en el aire.

- Hemos ganado la batalla – esa declaración puso el ánimo de las personas en un estado diferente al que el emisor estaba intentando crear – y ustedes han perdido a la mitad de sus combatientes. Mis mortífagos los superan en número – aunque era verdad, esas palabras no parecían intimidar a la gente que se iba levantando con más y más enfado – y el niño que vivió ya no existe.

- ¡Mentira! – gritó Hermione. Ron a su lado la abrazó con fuerza.

- No habrá más guerras. Aquel que continúe resistiendo, ya sea hombre, mujer o niño, será sacrificado con toda su familia.

- Entonces moriremos – Lily escuchó decir a un chico que no conocía, mientras el grupo que estaba con él asentía en conformidad.

- Y ahora, salgan del castillo, arrodíllense ante mi...

- ¡Nunca! – gritó Neville junto con otros más.

- ... y se salvarán. Sus padres e hijos, sus hermanos y hermanas vivirán y serán perdonados, y todos se unirán a mi en el nuevo mundo que construiremos juntos.

Al escuchar la última parte del discurso, cada uno de los que estaban en el comedor comenzaron a salir a tropel. Lily vio como la profesora McGonagall se adelantaba a todos ellos, para poder comprobar con sus propios ojos lo que Lord Voldemort había dicho.

James y Lily se abrazaron, mientras veían como todos iban saliendo al vestíbulo. Ellos caminaron con más prisa, pensando en la reacción que cada uno de los presentes tendrían al ver a su hijo supuestamente muerto. En esos momentos agradecieron poder saber lo que realmente estaba sucediendo, sus corazones no hubieran podido aguantar semejante dolor.

- ¡¡Nooo!! – escuchar el grito de su profesora fue desgarrador y eso pareció alertar a todos que salieron rápidamente para llegar junto a ella. James pudo notar como Ron, Hermione y Ginny se adelantaban entre la gente para poder observar con sus propios ojos porque su profesora había gritado.

- ¡Nooo!

- ¡Nooo!

- ¡Harry! ¡¡Harry!!

La angustia y el dolor de los tres muchachos lograron hacerla derramar lágrimas. Cuando por fin salió y lo vio en los brazos de Hagrid, sintió que sus pulmones se quedaban sin aire. Sabía que su hijo estaba vivo, pero aún así no pudo evitar comenzar a llorar más precipitadamente. James solo la abrazó y comenzó a susurrarle palabras en el oído.

- Vamos, sabes que es mentira... solo tranquilízate... lo está haciendo para poder enfrentarlo en el momento oportuno...

El hombre se quedó en silencio de repente y comprendió que el mago oscuro había obligado a todos a callar porque el silencio era ensordecedor. Pero como habían previsto cuando hablaron con Dumbledore, ninguna de las maldiciones o hechizos de Voldemort iban a poder funcionar correctamente contra ellos. El que comprobó aquella teoría fue Ron, que pudo casi inmediatamente romper el encantamiento.

- ¡Harry te venció!

James no pudo más que sentir una oleada de gratitud y cariño hacia el mejor amigo de su hijo, cuando éste salió en defensa del él ante las palabras de difamación. Pero no fue el único que lo hizo. Cuando Voldemort siguió defenestrando el nombre de Harry, otro de sus amigos salió en su defensa. Neville Longbottom estaba haciendo gala de todos los atributos que lo seleccionaron como Gryffindor...

Lily sintió un escalofrío cuando Bellatrix habló mencionando al muchacho y a sus padres. La voz y la sonrisa oscura de la mujer solo provocaron ganas de poder encargarse ella misma de la desgraciada.

Neville seguía enfrentándose al mago más temible que habían conocido y seguía sin inmutarse en su declaración fervorosa.

- ¡Me uniré a ustedes el día que se congele el infierno! ¡Ejército de Dumbledore!

Ante la última declaración el señor oscuro fue implacable. Le contestó con una calma atemorizante. Antes de cualquiera de ellos pudiera hacer algo, el muchacho estaba envuelto en llama. Los gritos no tardaron en llegar.

Entonces, se escuchó un gran alboroto que parecía provenir de los lindes del colegio. James vio como cientos de personas irrumpían en el colegio, como corrían rumbo a donde todos ellos se encontraban. También apareció Grawp mientras llamaba a su hermano, los gigantes de Voldemort se dirigieron hacia él para impedirle que se acercara. Los centauros lanzaban sus flechas sobre los mortífagos que los sorprendió desprevenidos.

Lily, a pesar de todos los acontecimientos, no le quitó los ojos de encima a su hijo mientras los demás se movían en diferentes direcciones. Lo vio moverse y desaparecer bajo la capa de invisibilidad, entonces, recién en ese momento pudo concentrarse en la batalla.

Neville rompió la maldición de inmovilización total que lo mantenía aprisionado, a la vez que el sombrero caía al suelo. Tanto James como Lily, y muchos otros más, lo vieron sacar un objeto de plata del interior del sombrero seleccionador. Con la espada de Gryffindor, el muchacho decapitó a la serpiente Nagini, que voló hacia arriba a la vez que Voldemort gritaba de cólera. Harry interpuso un escudo entre los dos, salvando así a su amigo. El matrimonio Potter supo lo que eso significaba, el último horrocrux se había eliminado. Ahora solo quedaba que su hijo pudiera cumplir con la profecía y con eso eliminar del mundo a su mal.

El caos se tendió sobre el colegio, mientras ya los primeros mortífagos caían a manos de los centauros que embestían contra ellos. Mientras tanto Grawp, Buckbeak y los thestrals acometían contra los otros gigantes. Sin saber como, todos se encontraron yendo rumbo al gran salón, sin dejar de luchar y maldecir a medida que avanzaban. Varias personas perecieron ser salvados por alguna fuerza invisible, aunque bien sabían James y Lily que esa fuerza misteriosa no era más que su hijo bajo la capa. Más y más personas entraban en el gran salón para combatir y derrotar a aquel, que junto con sus seguidores, había destruido la vida que habían logrado después de su primera caída.

Los elfos domésticos se unieron también a la lucha, haciendo que más mortífagos cayeran ante los inesperados ataques. Los defensores de Hogwarts iban ganando, venciendo uno a uno a los más peligrosos seguidores del señor oscuro, solo quedaban pocos en pie.

Lily se asustó cuando el rayo de la maldición asesina pasó rozando a Ginny, pero antes de que pudiera pensar en hacer algo, Molly Weasley ya estaba en pie de guerra.

- ¡¡Mi hija no, perra!!

El duelo entre la dos mujeres fue observado detenidamente. Una experta en asesinar gente a su antojo y otra preocupada por el bien de sus hijos. En el salón todos estaban atentos a los dos enfrentamientos que acontecían en el momento.

- ¿Qué va a ser de tus hijos cuando te haya matado? ¿Qué va a pasar cuando su mami vaya a reunirse con Freddie?

Lily supo que las últimas palabras de Bellatrix Lestrange fueron su condena. Una mujer como ella, que mataba por el gusto de matar y que no sabía lo que era el amor, no podía entender el valor que infunde el sufrimiento por una perdida y el deseo de protección que posee un madre. Como supo antes de que sucediera, el rayo de la maldición de Molly fue totalmente certero, haciendo que la desagradable y odiada bruja cayera muerta en el instante, aún con los ojos repletos de una sorpresa inesperada.

Entonces, cuando Voldemort quiso vengarse por la caída de su mejor lugarteniente, fue que su hijo se mostró ante todas las personas. El salón estalló en un grito de euforia y regocijo, su héroe estaba frente a ellos con vida. Escucharon como Ginny gritaba cerca de ellos, como la muchacha se abrazaba con Hermione y su hermano más cercano compartiendo los tres juntos la felicidad de que el muchacho aún estuviera con ellos.

- No quiero que nadie intente ayudarme – James notó la autoridad en la voz de su hijo y como cada uno de los presentes obedecieron sin más – Tiene que ser así. Tengo que ser yo.

Mientras los dos giraban uno alrededor del otro, James abrazó por detrás a su esposa para que se calmase y para calmarse él también. Su hijo estaba en medio de un duelo, aunque inusual podría decirse, era un duelo del que uno solo saldría victorioso. Hasta ahora solo se atacaban con palabras. Cuando Harry mencionó los horrocruxes la gente se miró sin entender, aunque pocas personas dieron gritos de asombro, entre los que se encontraban McGonagall y Slughorn.

Voldemort, con sus palabras burlonas, quería desanimar a su oponente. Pero, para apreciación de sus padres y del resto, a Harry no parecían afectarles.

- ¿Llamas accidente a que mi madre muriera para salvarme? – Lily se estremeció ante ese comentario - ¿Llamas accidente a que yo decidiera luchar en aquel cementerio? ¿Llamas accidente a que esta noche no me haya defendido y aún así siga con vida, y esté aquí para volver a pelear?

El saber fehacientemente que el muchacho se había entregado al Lord Oscuro sin más provocó movimientos involuntarios en las personas, la mayoría de sorpresa y admiración. La conversación entre los duelistas continuó avanzando, cubriendo diferentes temas. Hasta que llegó el turno de hablar de Dumbledore, y en ese instante, cada uno de los que los observaban exclamó de asombro por las palabras de Harry.

- ¡Dumbledore está muerto! ¡Su cuerpo se pudre en la tumba de mármol de los jardines del castillo! ¡Lo he visto con mis propios ojos, Potter, y no volverá!

- Si, Dumbledore está muerto – cuando Harry dijo esas palabras la gente volvió a hundirse en la incertidumbre, sin entender la conversación que se llevaba a cabo – pero tú no decidiste su muerte. Él decidió como iba a morir, lo decidió meses antes de que ocurriera, y lo organizó con quien tú considerabas tu servidor.

- Severus – susurró Lily y el único que la escuchó fue su esposo que la abrazó con aún más fuerza.

Mientras Harry explicaba como Severus Snape había sido todo el tiempo fiel a Dumbledore, a tal punto de cumplir con su última voluntad, la mente de Lily iba formando diferentes imágenes. En algún momento de su adolescencia, cuando aún eran amigos, supo que su amigo tenía otros tipos de sentimientos para con ella y trató de fingir que no lo sabía ya que sabía que nunca iba a poder corresponderlo de esa manera. Pero a pesar de todo eso, no se imaginó que lo que él profesara fuera más que un enamoramiento de juventud, que fuera un amor que lo acompañara hasta el último momento de su vida. A pesar de las lágrimas de dolor por escuchar que había muerto hacía unas horas, no pudo evitar sonreír por saber que su amigo había elegido al final de cuentas el lado correcto.

La conversación mutó a el último plan de Dumbledore, mientras Harry explicaba como el plan que parecía haber fallado no lo había hecho en absoluto. Hablaban sobre la Varita de Saúco y la gente escuchaba expectante sobre lo que los dos tenían para decir sobre esto, hasta que el pelinegro le explicó a su oponente que el verdadero dueño de la varita del destino era Draco Malfoy. Hermione, cerca de Lily y James, contuvo la respiración y puso sus manos en su boca, con una mirada de sorpresa y de triunfo a la vez.

- Él lo desarmó – escucharon que le decía a Ron a su lado. Mientras el colorado asentía con la misma mirada de triunfo.

La última declaración de Harry se escuchó en todo el salón, para sorpresa de los presentes.

- Lo siento, pero llegas tarde; has dejado oportunidad. Yo me adelanté: hace semanas derroté a Draco y le quité esta varita. Entonces, todo se reduce a esto, ¿no? ¿Sabe la varita que tienes en la mano que a su anterior amo lo desarmaron? Porque si lo sabe, yo soy el verdadero dueño de la Varita de Saúco.

Luego de esas palabras el salón quedó en absoluto silencio. Todas las personas expectantes, mirando fijamente a los duelistas. Sabían que el momento había llegado. Lily tomó con fuerzas las manos de su esposo que la aprisionaban con aún más fuerza, cada uno de los músculos de ambos se tensaron en espera del desenlace. Todas las personas contuvieron la respiración.

- ¡Avada Kedavra!

- ¡Expelliarmus!

Voldemort cayó inexpresivo al suelo, asesinado por su propia maldición. Entonces, hubo un sonido ensordecedor de victoria en cada una de las bocas de los presentes, todos corriendo rumbo a encontrarse con su salvador. Lily y James solo corrían para poder acercarse a su hijo y poder estrecharlo en un abrazo, aunque la multitud nos los dejó llegar cerca de él.

Luego de los primeros festejos, mezclados con la congoja y la angustia, todos fueron tomando lugares en las diferentes mesas. James y Lily se sentaron junto con los Weasley, junto a Ginny y Molly que se consolaban mutuamente.

Desde su lugar, James podía observar donde su hijo se encontraba sentado, con un gesto de absoluto cansancio y aún así sin dejar de sonreírles a las personas que constantemente se acercaban para hablarle, saludarlos, abrazarlo, agradecerle y felicitarlo. No pudo dejar de sentir un gran orgullo por su hijo y no solo por haber vencido al mago oscuro, sino por el hombre en el que se había convertido. Lo vio desaparecer baja la capa de invisibilidad, como tantas veces lo había hecho él. Una vez que lo perdió de vista, busco entre la gente a sus mejores amigos, intuía que con ellos quería estar y comprobó que no se equivocó cuando los dos jóvenes reaccionaron ante una presencia invisible. Los vio salir del salón sin que nadie más se percatase.

Hacía una hora que su hijo se había ido con sus amigos y la impaciencia ya comenzaba a invadirlo. También estaba muy nervioso, con el final de la batalla y la derrota de Voldemort, ya no había ningún impedimento para enfrentar la verdad y por fin poder reunir a su familia.

La ausencia de Harry era obvia para todos y el principal tema de conversación. Los murmullos se acrecentaron aún más cuando entraron Hermione y Ron solos, sin que la tercera parte del trío estuviera presente, dirigiéndose a la mesa donde estaba toda su familia. Por un momento, el corazón de James comenzó a saltar inquieto pensando en la posibilidad de que su hijo viniera con ellos aún oculto en la capa, y que se sentara junto a él. Pero su desilusión llegó enseguida con la pregunta de Ginny.

- ¿Harry? – preguntó la muchacha levantando su cabeza del hombro de su madre.

- En la torre Gryffindor – dijo Ron.

La muchacha solo asintió como respuesta.

- Ve con él – le dijo Hermione – te necesita.

Los padres del aludido escuchaban la conversación con total atención.

- Si, voy a ir. Pero no sola – dijo mirándolos - ¿Vienen?

James y Lily se miraron nerviosos y ansiosos.

- No estará ya dormido...

- Pues lo despertamos.

- ¿Por qué quieren despertarlo? – preguntó Ron confundido. Pero nadie le contestó.

- Vayan – dijo Molly con una voz débil y acongojada – estoy segura de que si lo despiertan, no tendrá problemas con eso cuando sepa la verdad.

Lily le sonrió agradecida. Abrazó a la mujer para darse apoyo mutuamente. Ginny se levantó y espero que al matrimonio también lo hiciera. Juntos se alejaron de la mesa y salieron al vestíbulo para encaminarse rumbo a la torre Gryffindor.


La batalla ya terminó, por lo tanto el proximo capi es el q todos estan esperando... chan chan chan chan (musica de misterio)... EL REENCUENTRO... encima viene por partida doble... Harry-Ginny... Harry-James-Lily.

Besos hasta el proximo jueves... dejen reviews q me hace muy feliz.