Volví, tal y como me lo propuse. Este capítulo está un poco largo, no sé si sea bueno o malo... no hay remedio.

Por cierto, ¿alguien más -aparte de mi- encuentra la historia de Mana y Neah muy romántica, y que Allen es el fruto de su amor? Jajaja

Estoy impresionada, jamás pensé que fueran a seguir leyendo esto *llorar en un rincón* Gracias por seguir aquí :) me insipiran mucho.

La carta oculta

Una mañana más en la Orden Oscura, el clíma fresco de la orden, algunas nubes en camino y Lavi se levantó con un muy buen humor tras una noche pesada para él. Por fin había dormido tranquilamente, había llegado a la conclusión que lo de ayer podía ser tan bueno como malo, y que nada podía ser más malo que el romper las reglas, -cosa que él no estaba haciendo- así que no había motivo de sentir más culpa.

Aunque no pudo evitar su nerviosismo al recordar su nuevo sueño húmedo, se golpeó la cabeza con la palma de su mano mientras maldecía por recordar cosas tan bochornosas. Pero está vez en lugar de sentir este sueño como una tortura, como otras veces en las que tenía que esconderse del "panda" y del resto de los de la orden para ir a la duchas, lo había gozado realmente como si lo hubiese vivido en verdad.

Normalmente diría que soñaba con todo lo que llevaba un preliminar, y algunas cosas breves, nada concreto como para decir que sus sueños sensuales eran sueños llenos de escenas de sexo explícito. Hasta éste día por supuesto, que en este sueño, Tyki le había tomado por completo, en un acto que podía considerarse un abuso a su cuerpo, atándolo a una cuna. Y ni un reproche de su parte había tenido.

Ruborizado pero feliz, tomó un cambio ropas por unas limpias y se fue a asearse para poder comenzar con su día.

No tenía a hambre, así que después de su aseo tomó cualquier cosa rápida que encontró en el comedor y se fue directamente a continuar con su labor, quería "ganarse" el derecho de salir de la Orden a la ciudad para ver si de pura casualidad, el destino le hacia encontrar a Tyki Mikk en su camino. Se dijo que si completaba un par de tareas a tiempo, se daría el lujo de salir a caminar.

Pasaba las hojas con desesperación, ansioso por acabar. Hasta que terminó con unos cuantos pequeños libros y apuntes, y su estomago rugió por hambre. Ya había pasado la hora de comida.

Se quejó por lo molesto que le resultaba interrumpir sus planes. Necesitaba comer antes de salir, era verdad, pero debía darse prisa si es que quería salir lo más pronto posible del lugar y estar el tiempo suficiente afuera como para estar satisfecho. Tomando en cuenta que el señor Bookman no estaba de momento y que nadie le detendría siempre y cuando fuera lo suficientemente cuidadoso para que no lo vieran mientras se escapaba ó luego tendría que dar excusas para hacerlo sin levantar sospechas.

Al llegar al comedor no se encontró con Allen, Kanda, o Lenalee sólo unos cuantos buscadores y gente del departamento científico, y es que él había tardado bastante en salir de la biblioteca. Lo suficiente como para que la mayoría que asistía al comedor no se encontrara ya a esas horas.

Sin hacer mucho escándalo comió y luego se escabulló en los pasillos hasta la salida.

Salió a las calles, mirando a los alrededores, intentando recordar todo el recorrido del día anterior y hacer el mejor camino para llegar hasta la tienda donde había visto por última vez al moreno sin tener que hacer un gran rodeo.

De momentos los nervios lo traicionaban y confundía a lo lejos al Noah con algún otro que tuviese su estatura o apariencia similar, pero luego se desengañaba cuando prestaba atención o veía a la persona más de cerca.

"Qué estúpido verme aquí" se regañó meditado su comportamiento anormal "ya no sé ni para qué vine". Pero aun así no se detuvo, simplemente caminaba más despacio esperando sacar algo de provecho a su escapada.

Llegó a una tienda que despertó sus sentidos. Sin duda alguna era la misma tienda de chocolates donde había visto a salir a Tyki el día anterior. Se detuvo a la puerta mirando hacia adentro, sin moverse para que las personas que trabajaban ahí no advirtieran su presencia. El lugar sólo estaba habitado por una muchacha, que aparentemente era la encargada del lugar, no tenían algún cliente más.

Se sintió decepcionado por la ausencia de Tyki, pero luego razonó en que eso era lo mejor. En verdad ni siquiera había planeado algo que haría ó diría en caso de que lo viera. Se dió cuenta de lo ridículo de la situación. Había caminado por un tiempo hacia una tienda donde no iba a comprar nada y no tenía un plan para ésta o cualquier otra situación, sólo se había aventurado como si algo extraordinario fuese a ocurrir. Pero lo extraodinario sólo pasa cuando debe y no cuando uno quiere.

Se dio la vuelta y se encaminó de regreso a la Orden.

Había sido un completo desastre. Después de ese día se quedó cumpliendo sus deberes en la orden, pero deseando volver a salir, asomarse otra vez para ver si de suerte volvía a ver al Noah del placer. Lavi comenzaba a sentirse avergonzado de su actitud tan paradójica, por un lado deseaba verlo y por el otro lado sabía que en caso de verlo, posiblemente tendría que pelear solo contra él y no sabía si podría sobrevivir en dado caso. Aunque no desistía su idea de salir y no lo haría mientras que Bookman no regresara para vigilarle.

Así llegó un nuevo día. Lavi había decidido que iría a la tienda pero en lugar de hacerlo por la tarde, lo haría cerca de la noche y esta vez no sólo se quedaría mirando al interior, tenía un plan más interesante en mente. Esta vez compraría algo de ahí y de camino de vuelta iría a una librería a conseguir algo ligero para leer en la ausencia de su maestro.

Ya sin la esperanza de ver a Tyki, caminaba lentamente por la calle con su cabeza baja, pensando en otras cosas que había dejado olvidadas desde que comenzó a sentirse atraído por un enemigo, por ejemplo en la preocupación de Lenalee por él, en si valía la pena seguir ignorando el hecho de que había olvidado una parte de su vida, aunque no fuera importante, no recordar algo le hacía sentir un vacío molesto en su interior. Se le ocurrió que quizá debía hacer otra travesura para el departamento de científicos, sólo que esta vez para no seguir alarmando a la china por sus últimas actitudes y ausencias, la convencería de ayudarlo. Haría algo totalmente gracioso e inolvidable. Una risa ligera escapo por sus labios.

Por poco y olvidaba lo divertido que era volver locos a todos los miembros del Cuartel General y molestar a Kanda, "Ahora que lo pienso… no he fastidiado a Yuu y a Allen desde hace tiempo" se decía pensativo.

Tan absorto estaba que llegó a la famosa tienda de sus traumas sin darse cuenta. Para cuando se percató que había llegado, sus nervios volvieron, su estómago dio un brinco y tuvo que respirar hondo. Miró hacia los lados, buscando a lo lejos algún rostro conocido, fuera Tiky o de la orden, no quería que nadie lo observara mientras entraba a ese lugar.

Entró luego a la tienda, observando con mucha curiosidad la artesanía del lugar. A pesar de tratarse de una tienda de chocolates, el lugar era bastante vistoso, de madera oscura, con una temperatura fresca.

Una voz lo sacó de sus pensamientos— hola —era la muchacha que lo observaba con una sonrisa amable en el rostro,— hola —contestó él notando que la chica lo observaba con mucha atención.

—¿Te puedo ayudar en algo? —indagó la muchacha.

—Pues... —Lavi se quedó dubitativo mirando a todos lados, ni siquiera estaba seguro de qué podía comprar ahí.

—No te preocupes —rió ella, percatándose de la situación— no es como si fuera obligatorio llevarte algo, además estoy lo bastante aburrida aquí sola, un poco de compañía me vendría bien.

—¿Estás todo el día sola?

—Sin contar a los clientes... sí. Pero algunos de ellos son muy divertidos y además puedo conocer personas muy interesantes.

—¿Los conoces a todos?

—No a todos, pero a unos sí.

En ese momento Lavi se dio cuenta que su visita a la tienda podía resultar exitosa después de todo. Tal vez conseguiría saber quién era la mujer que acompañaba a Tiky Mikk ese día que lo había visto salir. Y a penas iba comenzar con su interrogatorio cuando la puerta de la entrada se abrió, y una persona entró.

Un fuerte escalofrío le recorrió de los pies a la cabeza, sintió desvanecer de nervios, no pudo ni actuar al ver al hombre que ahora caminaba hacia el interior de la tienda. No estaba preparado para enfrentar esos ojos mieles, ni esa sonrisa confiada, pero sí estaba abochornado. El Noah de sus sueños lo observaba con detenimiento—. Hola Cindy —expresó en voz alta.

—Buen día joven Mikk —contestó la señorita alegremente—. Ya tengo su pedido —y se inclinó a tomar una caja que tenía en la parte baja de un estante.

Lavi estaba tenso, sus manos comenzaron a temblar y comenzó a maldecirse internamente, odiaba no poder reaccionar. Y para su desgracia Tiky volvió a enfocar su mirada en él, con una expresión divertida— que bueno que ya llegaste Lavi, ¿me demoré mucho? —Comenzó a actuar como si esto no fuera una casualidad.

Lavi no respondió, se quedó quieto observando a la nada mientras un rubor se extendía por su rostro—. Cindy —la voz del moreno lo hizo sobresaltarse y giró su rostro hacia donde estaba la chica. Tiky había caminado hacia ella y tomaba la pequeña caja que la chica le extendía— añade una rosa por favor, aquí está el dinero y quédate con el cambio —Cindy miraba a Lavi discretamente, le resultaba extraña la reacción del pelirrojo, pero no se cuestionó más al respecto.

Después de que la chica le entregara lo solicitado, el Noah se giró hacia donde estaba el exorcista y en voz alta expresó— ¿listo? —Lavi movió la cabeza, tratando de simular que entendía algo. Tiky lo tomó del brazo y lo arrastró hacia la salida— se nos hace tarde, chico, camina.

"¿Qué hago?", se preguntaba el pelirrojo, "¿Debería reclamar para que me suelte?", no sabía, pero aún así caminaba a donde sea que el portugués le llevaba.

Tyki caminaba con mucha naturalidad, sosteniendo fuertemente el brazo del joven porque temía que se escapara su oportunidad de hablarle. No iba a negar que estaba muy sorprendido de volver a ver al exorcista en esa tienda. Era cierto que días antes se lo había encontrado ahí afuera del local, y lo más seguro, -para él en esos momentos- es que el junior también asistiera frecuentemente a ese lugar.

Dio una vuelta buscando un lugar más o menos solitario donde pudiera observarle sin tanta distracción a su alrededor.

Como el abogado ya había resuelto el asunto de la herencia por la que tanto se había fastidiando haciendo ese trabajo, ahora sólo quedaba matar a la señora pero había tenido la brillante idea de salir a tomar aire y comprarle algo a la mujer antes de acabar con su vida.

"Pero el destino me hizo volver a encontrarme con el pequeño parche-kun". Se dijo con ironía haciendo una pausa para mirar a su alrededor, había llegado a un parque rodeado por abundantes árboles, buscó rastro de alguien o algo que le delatara de sus intenciones, sabía de sobra que debía tener más cuidado esta vez.

Miró al muchacho que lucía más confundido que antes. "¡Cuál destino!" se burló mentalmente el moreno "es más que obvio que él me quiere ver, no tiene nada que ver esas patrañas".

Forzó a Lavi a que ocupara un lugar en una de las bancas del parque y después pararse frente a él, aun sin hablar. Buscando relajarse para que sus palabras fluyeran con la inteligencia debida.

—¿Qué estas haciendo aquí? —Dijo por inercia.

—¿Cómo que qué? Vine a comprar chocolates —respondió el pelirrojo mirándolo con obviedad— ¿no se supone que yo debería preguntarte eso mismo a ti? Digo, al menos yo no tengo algo contra la humanidad.

—¿Y el otro día? —Evadió la pregunta.

El portugués se refería al día en que había visto al muchacho en la misma tienda— ¿Tu me viste? —exclamó avergonzado pero Lavi se confundió con la otra ocasión que estuvo frente al local sin entrar a él.

—Si ¿por? ¿Acaso crees que soy ciego o algo así? —Tyki, se preguntaba el motivo del arranque del muchacho—, ¿cómo no verte si eres tan llamativo? —se inclinó hacia la banca, colocando sus brazos a los costados del junior, mirándolo directamente a los ojos.

Lavi enrojeció totalmente, no sólo estaba abochornado por creer que tendría que dar explicaciones de lo ocurrido, si no que tener tan cerca al objeto de sus deseos era mucha presión, si se había sentido como un perdedor cuando corrió frente al Noah el día que lo encontró con esa mujer, ahora la vergüenza era tal que soltaba palabras incomprensibles y tontas— Yo no sé de qué me hablas. Sólo iba a… a… —y se detuvo sin saber qué más decir. Con eso conseguía hacer reír al moreno.

—Tranquilo —dijo sonriendo abiertamente— oye, no pasa nada, no pienso atacarte o algo así… —Lavi cesó de tartamudear cosas absurdas, Tiky aún lo apresaba a la banca y eso estaba acabando con su coherencia.

Hubo un breve silencio.

Aunque no lo aparentara, el Noah estaba tan nervioso como el otro muchacho que lo observaba con un ligero rubor en su rostro, aunque no por las mismas causas. Sabía que había llegado la hora de decir el mejor discurso de su vida para lograr ganarse la confianza de aquél muchacho, pero ni siquiera entendía por dónde debía comenzar—. Oye, chico parche —volvió a detener sus palabras, de nuevo esa mirada verde lo observaba con atención, de una manera indescifrable— ¿estás…? —Respondió esa mirada con una expresión más seria— ¿estás enojado conmigo? —Al fin resolvió a preguntar.

—¿Enojado…? —Levantó una ceja con ironía— ¿Por qué habría de estar enojado contigo? Digo… —el rostro de Tiky mostró sorpresa por un momento— sólo eres mi enemigo natural, me has intentado matar a mi y a mis amigos, sin mencionar que atacaste seriamente a Allen y que te aliaste al Conde para destruirnos a todos. Fuera de ahí no hay nada por lo que deba yo estar enojado contigo…

—¡Ey! Cálmate —pidió el moreno con un deje de fastidio, llevándose una mano a la cara para liberar el estrés— Lavi… —murmuró. De pronto volvió a colocar su mano a un lado de mencionado, para juntar su frente con la del otro, de una manera suave— sabes bien que no estoy hablando de eso, no me refiero a eso y lo sabes, no me hagas enojar.

El rostro de Lavi no podía mostrar más emociones: la cercanía con esa piel, esos ojos dorados que parecían absorber su alma, y esas palabras que no lograba comprender, todo lo estaba comenzando a marear— debo estar soñando —,dijo en voz baja— debo estar soñando porque no sólo no sé de qué me hablas, si no que no entiendo porqué de pronto tú te acercas así a mí.

—No finjas, no lo hagas —parecía un ruego—. No me hagas decirlo porque me sentiría humillado de tener que hablar más sobre esto.

—No estoy fingiendo, no es como si quisiera humillarte por algo.

—No es cierto —apretó los dientes con fastidio—, hablo de la cueva de la luna. Así que dejemos el drama y hablemos seriamente de eso ¿Te parece?

—¡Oh Dios, no de nuevo con esa cueva! —se apartó como pudo de Tiky, para bajar su rostro. Estaba muy enojado por escuchar hablar de nuevo de esa cueva, cansado de tanto preguntarse lo que había pasado— un momento… —, pero a la vez se dio cuenta de algo— ¿Tu sabes qué diablos pasó ahí? —volvió a mirar la expresión del hombre que estaba de nuevo un poco apartado de él.

—¿No me estás haciendo una broma niño? ¿No se supone que los Bookman tienen una memoria superior a la de cualquiera?

—No es ninguna maldita broma, he pasado los últimos días en serios problemas por no poder recordar nada ¿tú crees que quiero seguir así? Estoy harto de tanto interrogatorio.

"Debe ser mi día de suerte, mi maldito día de suerte", pensó con una emoción resurgiendo en su interior, una adrenalina poderosa que le hizo sonreír. Ésta había sido la oportunidad que buscaba y ahí estaba, tendida ante él— yo simplemente no puedo olvidarlo, no he podido sacarlo de mi cabeza, que decepción… —y se apartó del pelirrojo, pasando una mano por sus oscuros cabellos.

Lavi no podía apartar la vista de esa expresión tan extraña en él. Tragó saliva al pensar que era un hombre extremadamente atractivo— No sé qué decir, no sé si hay algo por lo que deba disculparme.

—¿quieres saberlo? ¿Quieres que yo te diga lo que ocurrió ahí? —Levantó la voz como si estuviera alterado.

—Sí… obviamente quiero saberlo.

Pero no debía responder así de simple— ¿qué es lo que recuerdas? —no podía arriesgarse a decir algo que no encajara en la versión de Lavi.

—Pues… me caí en la cueva, un akuma me golpeó y luego desperté en el hospital.

—Entonces nada…

—Sí, nada.

—No sé si esto me molesta más por el hecho de que yo esperaba verte así de nuevo o por el hecho de que no me arrepiento de lo que pasó ahí…

—Por favor, sólo dilo, ya fue mucha conversación —Lavi se mostraba desesperado.

—Estabas muy herido cuando caíste, y yo te vi, me pediste ayuda —mentía lentamente, había tratado de hacer tiempo para idear bien su mentira.

—¿Yo a ti? —Algo no le convencía para nada.

—Sí, tú… —pero él no iba a dejarse vencer tan fácilmente- yo no estaba seguro si ayudarte o no, pero tu comenzaste con esas propuestas… —Lavi comenzaba a creer que algo con respecto a la inocencia lo había estado manipulando, no sonaba normal esa historia.

—¿Qué propuestas? Habla…

—Me dijiste que si yo te ayudaba, luego me dejarías hacerte lo que yo quisiera. Y no soy de piedra, tengo necesidades ¿cómo me iba a resistir a una linda sonrisa como la tuya?

Y ahí estaban los dos, uno de pie frente al otro. Había mucha tensión en el ambiente. Era una competencia oculta sobre quién dominaría a quién. El más joven se cubrió el rostro con una mano, bajando la mirada por la sensación de rubor constante.

—¿Es… es todo?

—No me culpes por aceptar la propuesta.

—No, no… —contestó velozmente— si yo mismo empecé con eso. Seguramente me golpeé tan fuerte la cabeza que comencé a delirar.

—Pues yo no vi que te quejaras por el trato, lucías muy convencido al respecto.

—Ni siquiera me acuerdo —resopló con molestia—. No me estarás mintiendo ¿verdad?

—Sí, claro Lavi… —dijo con sarcasmo— me encanta mentir sobre lo mucho que te hice gemir esa noche.

—!Qué! —Gritó paralizado. De nuevo volvía a enrojecer.

—Sí y gritar mi nombre mientras movías tus caderas —fue acercándose nuevamente a él, muy lentamente— y lo muy delicioso que sabe tu piel, —sostuvo su mentón con un dedo— y que como te dije, no me arrepiento de nada. Lo volvería a hacer una y otra vez.

—No, no, no, no… —dijo apresuradamente Lavi mientras apartaba esa mano de su rostro—. Esto es un sueño, es un sueño más, otro más… debo despertar.

—No es ningún sueño, pequeño. Y ese es el problema, que yo estoy decepcionado, creí que ya teníamos nuestro pequeño secretito, pero ahora, por algún motivo, me siento cruelmente utilizado… —jugaba sus cartas del mejor modo, la bondad de las personas es altamente utilizable, eso había aprendido del Conde del Milenio con sus Akuma.

—No es que no quiera… —tartamudeo abochornado. Tiky sonrió malignamente, pero él no pudo verlo— de hecho todo esto que me dices explica muchas cosas.

—¿Qué cosas? —Ahora el que estaba asombrado era el otro.

—Si… pues… yo he soñado mucho contigo últimamente.

—¿Cosas sexy?

—Cosas perver… esas cosas.

—¿Y qué dices mi dulce y tierno parchecito? ¿Te gustaría continuar con nuestro secretito? —Le guiñó el ojo sensualmente.

La mente del Junior era un completo caos, sentía que se ahogaba, que algo muy malo estaba pasando y a la vez lo estaba disfrutando mucho, sus sueños se estaban volviendo una posibilidad (porque aun no ocurrían del todo), y eso le emocionaba. Quería gritar, lanzarse sobre el moreno y olvidarse de toda moralidad, pero él también tenía cadenas en las cuales pensar, no podía aventurarse así porque sí.

De pronto sintió que el aire le faltaba y cuando quiso decir algo, las luces se apagaron y casi cayó al suelo.

A que lo dejaba en misterio.

La verdad este capítulo era muy diferente al que tenía en mis notas, pero me ha convencido más así. *rayos y risas malignas de fondo*

Recuerden que ésta es la forma en la que yo interpreto a los personajes, para mi Tiky Mikk es malo, por algo pelea con el Conde ¬¬ y además trató de matar a Allen bebé! No se vale jaja pero de todos es el malo más sexy y sobre todo más interesante y dual, por eso me fascina jugar con él. Y Lavi es un niño *llanto* sólo está confundido, no sabe si de verdad debe ser un exorcista, un bookman, un ¿qué? Pero al menos él lo admite y alguien tiene que aprovecharse de eso!

Nos vemos la siguiente semana (sí, lo dije bien, la siguiente semana).

PD: quiero agradecer a Luna Mikk, Saya Christopher y Nyaomi por sus mensajes. De verdad no saben cuanto alegraron mis días.