Reencarnación, la prueba final.
Resumen: En noche de Halloween todo puede pasar. Un grupo de ángeles baja a la tierra para ayudar a las almas a que vieran a sus familias, pero los demonios quieren hacer de las suyas. A veces los papeles no los tienen los que parecen.
Categoría: Naruto
Personaje: Gaara, Itachi Uchiha, Minato Namikaze, Naruto Uzumaki, Sai, Sasuke Uchiha.
Géneros: Fantasía, Humor, Romance
Clasificación: NC-17
Advertencias: AU=Universos Alternos, Chan=Adulto/Menor, Lemon, Mpreg=Embarazo Masculino, Muerte de un personaje.
Capitulo: 12/13
Completa: Sí
Beta: Balckladyhn
Disclaimers: Los personajes de este fic no me perteneces, los utilizo sólo por mera diversión.
12º Capítulo: Regresan los recuerdos… de un hermoso nacimiento
— ¿Qué fue lo que le hicieron a Gaara y Naruto? —Preguntó Minato, con una furia inmensa que amenazaba con salir en cualquier momento.
Itachi veía al mayor con cierto grado de preocupación. Sabía que no reaccionaría bien, pero el estado en que se encontraba ahora le daba motivos para pensar que quizás, las cosas no fueran a resultar como lo habían planeado.
El rubio se trató de acercar a sus compañeros, pero Sai y Sasuke se interpusieron en su camino, poniéndose como escudos frente a sus parejas.
Aléjense en ese momento —les exigió, pero los morenos no dieron su brazo a torcer.
Itachi vio la oportunidad perfecta para acercarse a Minato… y lo hizo.
Se acercó lentamente, viendo que el rubio seguía con la mirada fija en su hermano y Sai.
Bajó a los niños y les hizo una señal para que se quedaran quietos y los niños se sentaron en el suelo, sin moverse de su lugar.
Se acercó al rubio y vio que este se percató de su presencia por que se giró y quedaron cara a cara.
—No tengas miedo, Minato, estaremos bien —le dijo en un tono calmado y suave. Tratando de transmitir toda la paz que podía.
Minato cerró los ojos al sentir una sensación de angustia. Al abrirlos miró a hacia delante y se encontró con el morenito lindo que antes le hablo suavemente. Estaba bañado en sudor y estaba gordito. Ciertamente su cuerpo no era grande, mas bien sólo su estomago.
Vio que el moreno lo llamaba y le pedía que no se fuera. Sentía que la angustia lo estaba consumiendo, pero aun no sabía por que.
—No tengas miedo, Minato, estaremos bien —le dijo tratando de tranquilizando.
Minato trató de hablar, pero nada salía de su garganta. Sentía que podría morir si algo le pasaba a su chico, por que ya lo había decidido, si aun no era suyo, lo iba a ser tarde o temprano.
— ¿Qué pasa? —Le preguntó sujetando su mano.
— ¿Qué pasa, Minato? —Le dijo tratando de sonreír — ¿Aun no entiendes que tus hijos quieren nacer? —Lo molestó para aliviar el ambiente.
No se encontraban en el mejor lugar del mundo. Habían tenido que estar viajando para que Akatsuki no les encontrara, ya que perseguían al moreno por haber abandonado la organización y ahora que se dirigían a Konoha, el moreno empezó con los trabajos de parto.
— ¿Qué hago? —Le preguntó, sin dejar de lado su angustia.
—Tienes que ir por un medico, Minato —le dijo antes de sentir una terrible contracción —. Ve por ella de prisa —le apresuró.
—Espérame aquí —se inclinó y besó los labios del moreno —. No me demoraré nada —emprendió el viaje lo mas rápido que pudo y llegó a un poblado cercano. Se metió al hospital y encontró un hombre que vestía una bata de hospital —. Necesito ayuda —le dijo sin perder el tiempo —, mi pareja esta a punto de dar a luz y no puede venir aquí —vio que el hombre entraba rápidamente a un box y luego salía con un maletín a cuesta siguiendo al rubio que ya había empezado a correr para internarse en el bosque.
Tuvieron que detenerse un par de veces para que el doctor pudiera tomar un descanso, ya que al no ser un ninja, su condición física dejaba mucho que desear.
Al llegar al lugar donde Itachi seguía retorciéndose, el medico paró en seco.
— ¿Qué se supone que esta pasando aquí? —Dijo molesto, pensando que lo estaban embromando.
—Somos ninjas y logramos un Jutsu para hacerlo —inventó Itachi, de manera convincente —. Ahora si pudiera, estoy a punto de morir, por que usted no me quiere ayudar a sacar a mis hijos de mi vientre —el dolor estaba empezando a causar estragos en el moreno.
El medico se acercó con cautela y mucho a su sorpresa u horror, vio que era cierto. El hombre que estaba frente a él, estaba a punto de dar a luz. Algo completamente fuera de sus estándares de normalidad, pero había jurado proteger cualquier vida, sin importar nada.
—Bien, necesito que me traiga agua limpia para poder recibir a… ¿Me dijo que son dos? —Vio como Itachi asentía —Bien debo traer a dos bebés al mundo —suspiró y miró que Minato estaba congelado en su lugar — ¡Tráigame el agua! —Le gritó exasperado, logrando traer al rubio a la realidad y que fuera por lo que le estaba pidiendo.
El doctor decidió que lo mejor sería sedar a Itachi ya que le haría una improvisada cesárea, no habiendo otro lugar para sacar a los bebés. Le tomó bastante tiempo, ya que se encontraban en medio de un bosque y las condiciones eran deplorables.
Luego de casi una hora, los dos bebes se encontraban en una manta que Minato había extendido sobre unas hojas para brindarles calor. El medico terminó de cerrar la cesárea de Itachi y se puso de pie.
—Esperaremos un momento para poder estabilizar a su pareja y luego los trasladaremos al hospital para poder curarlos mejor y revisar a los bebés bien, pero por lo demás, los niños no presentan ningún daño aparente y su pareja tampoco —le informó a Minato, que se mantenía como en una nube.
Al parecer no sería necesario hacer suyo a su moreno, ya que al haber dado a luz a sus hijos, obviamente ya le pertenecía.
Vio que el moreno lentamente empezaba a abrir sus ojos y volteaba la mirada para contemplar a los bebés que descansaban a su lado.
—Son hermosos —dijo en un murmullo.
Minato se acercó y lo besó en la boca, luego apoyó su frente en la del otro y cerró los ojos.
—Gracias, Itachi —dijo suavemente.
Abrió los ojos y se encontró que seguía en el infierno y que su hermoso moreno le sonreía.
Se acercó rápidamente y lo tomó por la cintura para besarlo nuevamente, esta vez siendo correspondido por su pareja.
Los dos niños miraban a su Otto-chan como besaba a ese hombre y supusieron que era su Otto-san.
De repente la tierra comenzó a temblar y los niños se aterraron. Se pusieron de pie rápidamente y corrieron a donde sus padres los esperaban para recibirlos entre sus brazos. Sai y Sasuke abrazaron a sus parejas, que aun estaban en Shock por lo que habían recordado.
—Veo que lograron cumplir con su palabra —dijo una tétrica voz y una luz los envolvió —. Regresar al ultimo día que vivieron —oyeron como la luz se alejaba. Cuando todo se vio envuelto por aquella luz los ocho cuerpos desaparecieron consumidos por esta.
—Estas haciéndote blando, pervertido —le dijo una mujer a su lado.
—En realidad no, sólo me estaba divirtiendo por ultima vez —vio que Tsunade lo miraba dudoso —. Shinigami-sama me dijo que el tiempo de su letargo había terminado, que su cuerpo por fin había logrado reformarse luego de tantos siglos y ahora podía arreglar el problema con el salto de dimensión —le dijo con tono divertido.
—Eso quiere decir que… —lo miró impactada.
—Sí, volverán al último día que vivieron, antes de que todas las dimensiones se vieran alteradas por la falta de poder de Shinigami-sama, ahora que esta bien, todos los que "murieron" esa vez, volverán al último día que vivieron —le contó relajadamente.
— ¿Qué pasara con nosotros? —Le preguntó intrigada.
—Nosotros también lo haremos, pero eso será cuando nos quedemos dormidos —le dijo sonriendo —¿Ahora estás feliz? Tus niños volverán, sin ningún recuerdo de lo que hicieron, como si todo hubiera sido parte de un sueño.
