XII. Feliz cumple Hori!!!

Y llegó el fin de semana.

Habían acordado juntarse en la entrada para ir al parque de diversiones y de ahí todos juntos a casa de los Asakura, por lo que pasarían la noche ahí.

El día, extrañamente, estaba delicioso. Al parecer el clima hacía una excepción y les entregaba un poquito de sol para poder alir a divertirse, aunque de todos modos el calor no llegaba a ser sofocante, ni mucho menos insoportable.

-Y por qué no vendrá? –preguntaba Hao despreocupado mientras se adelantaba unos cuantos pasos hacia la salida-.

-Dijo que su padre también estaba de cumpleaños hoy, así que no vendrá -respondió Yoh algo desanimado, mientras se desabrochaba los primeros botones de su camisa-.

Ambos muchachos, como el resto del grupo, se habían despertado temprano en la mañana para salir y poder disfrutar lo más posible todo el día.

Cada quien se había arreglado a su manera, pero había que admitirlo, todos llevaban su buen estilo.

Yoh llevaba una camisa blanca, sin bordados ni estampados. Unos térmicos negros, con terminaciones naranja. Y un cintillo naranja en la cabeza en cambio de los típicos audífonos.

-Bueno, al menos ahora somos par –dictó la voz seca de Anna a sus espaldas- es aburrido quedarse abajo en los juegos del parque de diversiones-.

Los hermanos voltearon a verla, al tiempo en que esta se ponía sus gafas de sol y alzaba su mano en son de saludo.

-A—Anna... -murmuró Yoh embobado por el atuendo de la muchacha-.

Llevaba un vestido blanco, a breteles, que le llagaba hasta un poco más abajo de la cadera, culminando en unos reveladores shorts celestes. Hasta el momento nadie se había enterado de las largas y esbeltas piernas de Anna Kyouyama.

Llevaba el cabello suelto como siempre, y encima una gorra de baseball.

-Vaya Anna, al fin llegaste -habló Hao ante el mutismo de su hermano, al tiempo en que por el rabillo del ojo distinguía a Lyzerg acercarse desde uno de los patios-.

Este no prestaba atención a lo que sucedía entre ellos, puesto que se veía centrado en una pequeña caja que llevaba entre sus manos. Dándole un ligero toque infantil y por cierto adorable.

El peliverde había agarrado la costumbre de vestirse con ropas sueltas y aniñadas o bien muy ceñidas.

Hao solía llamarlo "ropa de niña", pero él mismo lo definía como "andrógino". Y las muchachas en la calle lo resumían en "adorable".

Esta vez llevaba un chaleco sin mangas, cuello bote, medio corroído de color negro, del que emergían las cortas mangas de una playera blanca. Abajo un short negro, mucho menos revelador que el de Anna, dejando ver sus blanquitas y adorables piernas.

Hao le observó a ceja alzada, eras pura facha. Por dentro se moría de ganas de apretar al peliverde de la emoción, le encantaban aquellas piernas finas y tersas... aunque le costase aceptarlo. Fuera de que Lyzerg, aunque no se diera cuenta, era un ser demasiado encantador.

Sin embargo, los recuerdos de la noche anterior, se lo impidieron.

Él por su parte, llevaba el largo y brilloso cabello amarrado en una cola. Lucía una playera negra manga corta con una cruz roja en el centro, y vaqueros azul claro.

Entre medio de las parejitas, estaba Ren.

Que no se había quedado atrás, y aunque se había arreglado muy bien, él lo denominaba como "lo de siempre".

Llevaba pantalón ancho color burdeo, en diseño parecido a los de Yoh, pero de tela. Con terminaciones negras, y bolsillos con cierres negros. Una camisa negra ajustada, con el símbolo del ying y el yang, en la espalda, bordado en blanco.

-Lo siento por el retraso, es que Pilika me pilló en el camino, lo siento -.

(Teenagers - MCR)

-Horo! Que bueno que llegaste -sonrió entusiasmado- bueno ahora si vamos!! -.

Horokkeu Usui se presentaba con la tenida que habría hecho suspirar a un montón de chicas.

Y por qué no, también a muchos muchachos.

Entonces Ren Tao le vio.

No supo qué rostro habría tenido. Pero si había que ser francos, tampoco le importaba mucho. De un momento a otro, su corazón latía a mil por hora, su boca-semi abierta y sus mejillas sonrosadas.

El peliazul se veía realmente irresistible.

Llevaba una camisa negra, los primeros cuatro botones desabrochados y vaqueros azul oscuro. Había dejado la bandana en la habitación, por lo que su cabello humedecido por la reciente ducha, caía libre y juguetón sobre su rostro.

En su cuello, una especie de collar redondo, de color negro, con pequeñas puntitas del mismo color, que daban la impresión de espinas.

-Vaya te ves muy bien Horo-Horo -le decía Lyzerg sonriendo, mientras que Hao miraba de reojo al embobado pelivioláceo- y también hueles muy bien! Veo que te empeñaste en buscar algo-.

-Eh? –se sorprendió ante tal comentario- No, la verdad es que me puse lo primero que encontré –sonrió- pero gracias-.

-Y ese collar Horo-Horo? -preguntó Yoh viendo con curiosidad la atractiva joya-.

-Eh? Ah esto... me lo acaba de dar Pilika, me lo compró por mi cumpleaños, ya saben, fue ayer-.

-QUÉ??????!!!!!!!!!!!!!! -reacción general-.

-No que era hoy? –murmuró Hao a la rubia, quien se encogió de hombros-.

-Jeh! No se los dije? lo siento -sonrió Horo tontamente-.

-Horo-Horo lo siento tanto!!!! ToT no te tengo regalo!! (Na/ mentira ¬¬) TT.TT prometo comprarte algo!!! -berreó Yoh en plan melodrama-. (Na/ Dios Mío XD)

-... -suspiró- todos ustedes son unos idiotas... -dijo Anna en voz baja mientras se acercaba a Horo- este es tu regalo, feliz cumpleaños -dijo Anna tomando la mano del cumpleañero y colocándole un brazalete en ella-.

-Eh?... gracias Anna –sonrió sorprendido- pero qué es esto? -dijo viendo con curiosidad el extraño brazalete que llevaba-.

Era parecido al collar que le había regalado su hermana.

Entero barnizado en negro, segmentado en pequeñas piezas que asemejaban a huesos en miniatura. Era fino y delgado, se afirmaba de la muñeca, a presión con dos corridas y también en el otro extremo: de los dos pliegues entre los tres dedos centrales, creando una intersección en el centro de la mano, uniéndose en una especie de "Y". (1)

Sí, era bien curioso.

-Es una artesanía única, esta tallada en caoba y barnizada en pintura negra, da la impresión de huesos, cuídala bien –dijo Anna mirando el objeto con indiferencia-.

-Se parece al collar que me regalo mi hermana -dijo Horo acercando la pulsera al collar para compararlas-.

-Sí, como no, si la compre junto con tu hermana. Están hechas de lo mismo -decía mientras alzaba una mano y le daba la espalda para partir-.

-Muchas gracias Anna, es hermosa TT.TT –dijo Horo-Horo comenzando también su marcha, sintió una mano en su hombro-.

-Cuantos cumples Horo? –decía Hao sin mirarlo-.

-Pues... ahora quince por? –dijo mientras se metía las manos en los bolsillos del pantalón-.

-...Feliz quinceaños Horito TToTT!!!! -dijo abrazándolo efusivamente-.

-Eh? Ah! muchas gracias Hao! -agradeció respondiendo al abrazo-.

-Feliz cumpleaños Horo n.n, lo siento por no haber podido tenerte nada antes –irrumpió Lyzerg en el escandaloso numerito-.

-Jeje no importa, de veras, de todos modos hoy será el mejor cumpleaños seguro -dijo entusiasmado por el panorama-.

-Horo-Horo... eres el mejor TT.TT -dramáticamente Yoh le estrujaba en un abrazo-.

-Oh Yoh tú también eres genial!-.

-No tú...-.

-Y bien... dónde está la amabilidad de hoy...? -musitó Hao al lado del pelivioláceo, viéndole por el rabillo del ojo- has de saludarlo que sea no?-.

-Ah? –si bien Ren ya había salido de su trance, no lograba asimilar aún lo que le sucedía, aquel sentimiento extraño, esos deseos repentinos de acercarse a Horo, ese agradable aroma que desprendía... como el primer día de clases, verdaderamente era agobiante-.

-Hala! Que le hables, Ren... -.

-Ah... eso...-.

-Te has arrepentido?-.

-En absoluto-.

-Y bien?-.

-Qué quieres que le diga-.

-Lo que sea anda, pero háblale! Si pareces colegiala enamorada!-.

-No vuelvas a repetir eso! XX-.

-Vale, vale jeje... anda... tan solo dile feliz cumpleaños... ya sé... anúnciale que hoy serás agradable con él-.

-Ni muerto-.

-Apuestas son apuestas...-.

-ARGH-.

Y volviendo con el asunto de Horo e Yoh UU.

-No, Yoh, tú lo eres TT.TT –.

-No, Horo, tú...TT.TT-.

-Me permites? –se sintió la voz profunda del Tao, irrumpir en la escenita, su voz se dirigía a Yoh-.

Un silencio imperturbable se apodero de los presentes.

-Les parece si nos adelantamos? –propuso Hao a toda boca-.

-Nos parece-.

Y sin más, el resto del grupo ya se alejaba a paso lento.

-Hola Ren –saludó Horo luego de cruzar miradas, el pelivioláceo se veía increíble-.

(No me quiero enamorar - Kalimba)

Ren avanzó lentamente hacia Horo.

Estaban frente a frente, a decir verdad, al límite del espacio personal. Y no era porque él quisiese, sino porque algo había en el calor de ambos cuerpos, que llamaban a ser atraídos con urgencia.

-Ustedes dos... son muy cursis -replicó en voz baja casi como para que nadie más que Horo escuchara, mientras que alzaba su vista hacia el peliazul- Feliz cumpleaños... –susurró cerrando los ojos-.

Era una visión divina.

De pronto el rostro del peliazul estaba absolutamente rojo, y descubría que el Tao le pasaba por algunos centímetros, no mucho, pero le pasaba, y sus rostros podían observarse de frente y con detalle.

Por tercera vez en lo que llevaba de conocer a Ren, se detenía a observar sus facciones. Y cayó en sus labios, los observó idiotizado, sin dejar de acercarse levemente.

Era ridículo, nada sucedería entre ellos, y a pesar de ello, había una atracción magnética que le decía que debía seguir acercándose.

Y entonces los ojos del Tao se abrieron, para abrirle paso a ese mundo de ensueño que tanto le enloquecía. Para dejar que se bañara en lo dorado de sus orbes.

-Ren... yo... –musitó con dificultad, de verdad le gustaba el Tao... le gustaba mucho-.

-Esta bien, azulito... por hoy seré amable contigo, es lo mínimo que te puedo regalar por tu cumpleaños –habló por fin separándose de él, más por seguridad que por deseo, para reanudar la marcha junto al resto del grupo-.

Por su parte, Ren mantenía una guerra interna. Su conciencia era un verdadero campo de batalla. Y es que aquel sentimiento sofocante y embriagante que había sentido con tan solo acercarse un par de centímetros a Horo... no podía ser. De qué se trataba todo eso? Es decir, estaba bien, ya no tenía nada en contra de él. Se había hartado de ese asunto. Pero por otro lado... no por eso ahora tenía que estar confundiéndose con el puercoespín ese, cierto?

A él no le iba ni le venía que fuera agradable, encantador, atractivo, gentil, honesto, noble, amigable, sociable, generoso, humilde, espontáneo...

Sacudió la cabeza ante tales pensamientos. Era demasiado.

Y entonces cayó en cuenta... el silencio era absoluto.

Horo aún le observaba. Y los otros observaban de lejos.

La escena había sido bastante extraña, y claro, sorprendente. Pero optaron por no comentar nada al respecto. Al parecer, Ren comenzaba a aceptar al ainu.

Fuera de que todos sabían, de antemano, lo que Horo sentía por el pelivioláceo.

Los chicos partieron hacia el parque de diversiones, mientras que Horo intentaba descifrar cuál era el encanto hechizante que tenía el Tao... que le quitaba el aliento.

Hao, por su parte, no pudo evitar mirar a su izquierda.

Ahí estaba Lyzerg: Serio, algo triste, lindo, sexy, irresistible... o al menos para él.

Aprovechó la oportunidad de que todos iban en parejas, y con cierta distancia entre cada una, para decirle lo que quería.

-Lyzerg... -no hubo respuesta, y él tampoco la esperaba- mira yo... hoy es el cumpleaños de Horo y... por lo menos trata de sonreír si?-.

-No te importa si sonrío o no... -respondió sin siquiera mirarlo-.

-De hecho... sí me importa... y mucho... –dijo observando al peliverde inmutable- pero... el punto es que... yo lo que quiero es que... ya sabes... sólo olvida lo de anoche si? Yo no... yo en verdad no me quiero separar de ti. Aunque... aunque me lo hayas pedido, es muy... muy difícil para mi hacer eso... –concluyó desviado la mirada, sin reparar en la escéptica mirada del peliverde-.

-Por qué habría de creerte-.

-Porque yo... yo a ti te... quiero-.

-...-.

-Hoy... tú y yo deberemos pasar más tiempo a solas del que deseas... así que espero que nos podamos llevar bien -dijo mirándolo de reojo ciertamente con puchero-.

Lyzerg seguía con su actitud impasible, aunque por dentro, comenzaba a recapacitar realmente sobre aquellas palabras. "Le quería?" Qué significaba aquello? Había un dejo de sinceridad y sensatez en las palabras de Hao, que él sabía que por mucho intentara ignorar, no lo conseguiría.

-Curioso... –susurró la rubia con Yoh a su lado-.

-Cómo?-.

-Cuando observas... puedes divertirte mucho con lo que ves-.

-Ah sí? Por qué lo dices –preguntó recordando las palabras de Lyzerg-.

-Ustedes son... un grupo muy peculiar –y volteó a observar al castaño, con una leve sonrisa en sus labios-.

-Ah! Jeh... supongo –sonrió-.

Atrás iban Ren y Horo, sin contacto alguno, pero en el fondo sintiendo los dos lo mismo:

Mariposas en el estómago.

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(Accidentaly in love – Counting crows)

-Por fin!!!!! Yo quiero subirme a la montaña rusa, ven Lyzerg! –chillaba Hao como niño emocionado, olvidándose por completo de la situación-.

-Hao contrólate un poco, primero tenemos que ponernos de acuerdo a qué queremos subir –habló Anna armándose de la paciencia que no poseía-.

Habían llegado ya al parque de diversiones central. Se hallaba al lado del un lago rodeado de un sector forestal. Era un lugar bastante agradable, tenía mirador y centro de comidas, además de los juegos y atracciones.

-Vayamos todos a la montaña rusa entonces –propuso el menor de los Asakura-.

-Sí! Yo quiero subir también! –apoyó Horo con repentino entusiasmo-.

-Bueno está bien... nos subiremos a la montaña rusa –bufó Anna con resignación-.

Muchachos y chica se dirigieron a la dichosa atracción, que para variar era en parejas. Era de esperar que Hao estuviese pegado a Lyzerg como chicle, pero Anna quiso subirse con Horo. (...)

-Horo-Horo yo me subo contigo –dijo tomándolo del brazo y entrando e la fila-.

-Pero por qué conmigo no –alegó Yoh un tanto decepcionado-.

-Querías subir conmigo Yoh? –inquirió la rubia viéndole por encima del hombro-.

-Ah? Eh? N-No... es que... bueno yo... -.

-Entonces así estamos –concluyó aferrándose del brazo de un distraído peliazul-.

-Menudo idiota... –musitó el Tao al lado del castaño-.

-Qué has dicho? –inquirió Yoh ante las palabras de su amigo-.

-Que lo mires! –habló señalando a Horo a una distancia en que la parejita no pudiese escucharles- por qué él no opone resistencia? Podría perfectamente decirle que no!-.

-Oh... bueno supongo que no se trata de que a él le moleste-.

-Jah, claro... no le molesta –farfulló con fastidio-.

Yoh le observó por unos segundos. No podía ser que su amigo estuviese celoso o sí? Y... si lo estaba? Por otro lado... la escenita que habían presenciado a la salida del instituto daba mucho para pensar. Y si Hao tenía razón? Y si Ren en verdad...

-Bueno Yoh te informo que yo no tengo ganas de subirme a esta cosa –siguió alegando el pelivioláceo, interrumpiendo los pensamientos del castaño- así que tú tendrás que quedarte abajo también –dijo Ren alejándose del lugar hacia una banca que había cerca-.

-Ah... Qué!? Pero si yo quería subirme!!! No es justo! TToTT!!! –reaccionó-.

-Pues confórmate -.

La montaña partió y al instante se comenzaron a sentir los frenéticos gritos de las féminas y las burlonas y nerviosas carcajadas de los ellos. El par se alejó hacia un puesto de refrescos, uno resignado y el otro irritado o más bien enojado.

-Pasa algo Ren? –preguntó Yoh a por las ideas que aún le intrigaban-.

-No, nada importante –farfulló irritado-.

-Entiendo... te querías subir con él no es cierto? –inquirió de manera inocente-.

-Eh? Ah! No! Es decir... no se trata de eso es que... míralos, les importó un rábano que quedáramos abajo-.

-Pero si tú decidiste no subir...-.

-Sí! Pero ellos no hicieron nada para impedirlo o no?-.

-Y deberían...? –preguntaba entre confundido e ingenuo-.

-Ngh... claro! Es decir... argh ya qué –concluyó cruzándose de brazos-.

No sabía si su enojo se debía a no haber podido subir con Horo, creía que no. Pero estaba seguro que no se debía a que a los otros no les hubiese importado que ellos dos no subiesen. Y aún así se sentí aalgo enfadado con él mismo... por no comprender aún el sentimiento tan extraño que le invadió al ver cómo Anna se aferraba al brazo de Horo con tanta confianza. Y bueno... también por otras cosas que no comprendía.

-Pues yo me quería subir con Annita TT.TT –lloriqueó de pronto Yoh-.

-Lo que pasa es que tú eres un arrastrado –espetó divertido- debiste haberle dicho que querías haber subido con ella, en vez de quedarte balbuceando como idiota. Yo personalmente ni le hubiese alegado al verla irse con otro –replicó aún con la imagen de aquellos brazos unidos-.

-Bueno... supongo que sí debí haberle dicho que quería subirme con ella... –rió con ternura- pero... no me parece eso de no alegarle... si se va con otra persona... no es precisamente para sacarte celos no? digo... lo más probable es que ninguno de ellos sepan lo que ambos sentimos... –dijo Yoh con dulzura- aunque de todos modos... lo que hiciste hoy por él... fue muy lindo de tu parte-.

-Q-Qué!? –se sobresaltó el Tao ante tal respuesta- No se de qué me hablas!! Eso fue por la apuesta!! Además... no siento nada! Tan solo estoy siendo amable por su cumpleaños!! –se defendió con ímpetu ante la acusadora mirada, pero mientras más hablaba, sentía que más lo obviaba el castaño-.

-Jeje no te defiendas tanto de quienes no te atacan, Ren –sonrió- Simplemente te digo que creo que deberías aprender a no avergonzarte de tus sentimientos-.

-C-cómo? y es que tan rápido se había dado cuenta? Él no era una persona transparente... y aún así Yoh se había dado cuenta de las confusiones que le invadían con respecto al peliazul? Aunque él mismo se dedicara a negarlo todo el tiempo?-

-Jijiji Que eres muy evidente Ren Tao, no tienes por qué ocultar que te cae bien –sonrió-.

-Ah?! –y claro... nuevamente se veía pillado con respecto al asunto, el castaño pensando en amistad y él mismo pensando en... bueno... eso- sí claro... como digas –balbuceó con nerviosismo-.

-wow eso estuvo bueno!! –irrumpió de pronto Hao mientras se acercaba con Lyzerg adonde se encontraban los otros dos-.

-Al parecer se entretuvieron –sonrió Yoh de forma radiante, puesto que ya había aclarado muchas de la dudas que tenía con respecto al ojidorado-.

Ese rato, fuera de todo, les había servido a ambos para poder conversar aunque fuese un poco.

-Sí, lo pasamos muy bien –dijo Lyzerg sentándose al lado de Yoh-.

-Oigan y Anna dónde está? –inquirió el castaño ante la ausencia de la rubia-.

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-Horo... –habló la muchacha bajando de la atracción, al tiempo en que se sujetaba del brazo que el chico le ofrecía-.

-Dime-.

-Quiero una manzana confitada-.

-Ah... claro... por allí deben vender... –indicó señalando los almacenes a cierta distancia-.

-Me corrijo... cómprame una manzana confitada –ordenó-.

-Está bien –sonrió atontado luego de tragar saliva-.

-Muchachos! vamos a comprar y luego nos econtramos súbanse a lo que quieran! –vociferó Horo a la otra pareja, antes de ser arrastrado por Anna hacia los puestos de comida-.

-Ya quería yo estar a solas contigo... –dijo la muchacha una vez que se habían alejado su distancia-.

-Ah... sí? –inquirió el peliazul medio sorprendido-.

-Sí... tengo una pregunta que hacerte-.

-Ah... claro... pregunta –sonrió el peliazul-.

-Te gusta Ren no es así?-.

-Ah?!-.

-Ren... te gusta no?-.

-Ah... bueno... sí... yo... pensé que ya lo sabías-.

-No de tu boca-.

-Ah, bueno...-.

-Pretendes conquistarlo de alguna manera?-.

-Eh?! –exclamó Horo con un extraño calor en el rostro-.

-Que si pretendes conquistarlo-.

-Pues... no lo sé... Hao me dijo que lo intentara y la verdad... algo he estado haciendo... aunque de todos modos.. no creo que yo pueda gustarle a él –terminó con una leve sonrisa entristecida-.

-En eso te equivocas-.

-Cómo?-.

-Soy una persona muy observadora Horo... y podría jurarte que Ren está como mínimo confundido contigo-.

-Ah... claro... Qué?!-.

-Jm... por qué te sorprendes... que acaso lo que hizo hoy no te lo dejó claro?-.

-Pues... supuse que no significaba nada-.

-Bueno pues yo te confirmo que no es así-.

-De veras eso crees? –preguntó sintiendo como su corazón iba a mil-.

-Claro... es más, estoy segura-.

-... Anna?-.

-Mm...?-.

-Por qué haces esto?-.

-Qué cosa-.

-Por qué me cuentas esto-.

-Porque veo que te estás enamorando de él –el ainu sentía que su pecho iba a estallar- además claro de que esta información me sirve-.

-Nh... para qué?-.

-secreto...-

-Oh-.

-Una manzana confitada por favor... –pidió la rubia a la joven del pequeño puesto-.

-Oye?-.

-Mm...-.

-A ti?-.

-Paga... –ordenó- a mí qué?-.

-A ti no te gusta nadie? –pagó y reanudaron la marcha de regreso-.

-Mh? Pues... no lo he meditado nunca-.

-Ah...-.

-Por qué?-.

-Porque yo sé de alguien a quien tú sí le gustas-.

-Dime... -ordenó al tiempo en que le daba una lamida a su manzana sin interés-.

-No-.

-...? –se detuvo a observarle con su escéptica mirada, arqueó una ceja-.

-No hasta que me digas quién te gusta a ti-.

-Te digo que jamás lo he pensado-.

-A ver... Hao...-.

-Ah?-.

-Te gusta Hao?-.

-Jah! Promiscuo y ruidoso-.

-Lyzerg?-.

-Callado y demasiado uke-.

-Jeje... Ren-.

-No jodas, Ren es tuyo-.

-Nh... –no pudo evitar un leve sonrojo ante tales palabras- bueno entonces...-.

-Tú no, olvídalo, no eres mi tipo-.

-Muchas gracias por el cumplido-.

-No hay de qué-.

-Mm... Yoh?-.

-Qué hay con él-.

-Te gusta?-.

-... –la rubia se detuvo en su festín antes de observar al frente meditativa- no lo sé...-.

-Cómo?-.

-No... podría decírtelo-.

-Pues... descríbelo-.

-Él es... demasiado lindo-.

-Y eso es bueno... no?-.

-No lo sé-.

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-Fue con Horo-Horo a comprar quizás qué cosa, dijo que no los esperáramos y que simplemente nos subiéramos a otra cosa si queríamos. Y yo si quiero –dijo Hao sin darle importancia mientras el pelivioláceo bajaba la vista-.

-Bueno pero eso no hará falta porque ya estamos aquí! –exclamaba un sonriente Horo-Horo-.

Llegaba junto con Anna y esta con una manzana confitada en la mano.

-Anna, te gustan esas? –dijo Yoh observando la manzana, al tiempo que la rubia dirigía una curiosa e indescriptible mirada hacia su persona-.

-Me encantan –respondió neutral, antes de virar hacia el resto y hablar con naturalidad- qué les parece si vamos a la caída libre? -.

-Sí, vamos!!!!-.

Los chicos se dirigieron a la caída libre y se subieron a todos los juegos habidos y por haber. Carcajearon con todo en los autitos chocones, se divirtieron molestando a los actores de la casa del terror, y se empaparon en los juegos acuáticos.

La tarde se pasaba volando y ya se acercaba la hora del crepúsculo.

-Quieres ir... a la vuelta al mundo? –Preguntó Yoh a Anna de pronto, al tiempo en que caminaban uno al lado del otro sin pronunciar palabra-.

La rubia le observó por unos segundos.

"Yo sé de alguien a quien tú sí le gustas"

-Sí... me encantaría-.

-Oye si esa es una buena idea Lyzerg... quieres subir? -.

-Pues... -.

-Sí? -dijo poniendo morritos y ojos brillosos-.

-Está bien u.ú-.

Al tiempo en que las parejas se dirigieron a la vuelta al mundo y se pusieron en la fila para subir. El peliazul por su parte, uiba copn Ren a su lado. Y sin disimulo alguno, le escrutó por unos instantes.

-Quieres subirte? –preguntó con franqueza, viendo como el Tao le dirigía una mirada sorprendida-.

-Eh? No... no es eso, es sólo que...-.

-Porque si lo deseas puedes subir conmigo –le ofreció Horo mientras le sonreía con una extraña confianza y quietud, como si fuera lo más normal del mundo-.

-Lo... lo dices en serio? –preguntó incrédulo y medio extrañado, no se esperaba aquella proposición y mucho menos con su cabeza por donde andaba-

-Mjm –asintió con una tierna sonrisa en sus labios-.-.

-Eh... sí, bueno yo... supongo que... no sería mala idea –accedió contrariado-.

-Vamos entonces –concluyó Horo dirigiéndose a la fila-.

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-Lo siento, pero son solamente hombre y mujer, no pueden pasar parejas del mismo sexo –decía un hombre que controlaba la fila y la atracción-.

-Ah sí? Y tú con que derecho dices eso eh? –reclamaba Hao enfuruñado porque le aguaran la subida romántica-.

-Pues simple, él no es una chica, es obvio. Y de aquí ustedes no pasan!! –insistía el hombre irritado-.

Lyzerg observaba con santa paciencia, no sabía cuánto rato llevarían ya intentando convencer a aquel hombre de que pudiesen subir. Y comenzaba a hartarse de la discusión, y además preocuparse por la demás gente. Finalmente, hizo su entrada.

-Estas diciendo que... no soy lo suficientemente hermosa? –de pronto se sintió una voz femenina y dulce-.

Se trataba de Lyzerg. Que con una mano sobre sus labios, hablaba en plan nenaza, brillitos mode on. Y de fondo, rosa pastel con pétalos de cerezo, cayendo sobre sus movedizos y brillantes cabellos.

-L-Lyzerg -musitó Hao incrédulo, con la boca abierta-.

El hombre de la atracción estaba igual o peor.

-N-No pequeña, por supuesto que no, es sólo que a primera vista... -decía con dificultad el funcionario-.

-No se hable más!! Dijiste que mi novia parecía chico, crees que eso es agradable para cualquier jovencita en la faz de la tierra? Deberían despedirte por prejuicioso, grosero y despectivo! –exclamó Hao como buen actor, una vez que había recuperado el habla-.

-No, por favor!! De verdad perdónenme! Pequeña, eres preciosa de veras! –dijo el funcionario tomándole las manos a Lyzerg, mientras que este lo miraba con ojos llenos de lágrimas-.

-P-pero tú... dijiste que... –musitó Lyzerg siguiendo con el showcillo-.

-Y ahora te atreves a tomar su mano?!! –decía mientras abrazaba a Lyzerg contra su pecho- Esto es intolerable! Déjanos entrar de una buena vez! –dijo Hao empujando al tipo y subiendo a la atracción de la mano con Lyzerg-.

-Disculpe... podemos? –decía Horo-Horo, justamente tras la escandalosa pareja, un tanto confundido luego de la escenita-.

-Eh? Pero tu acompañantes es... -el hombre se quedó mudo al ver la mirada asesina de Hao- pasa, pasa después de todo qué importa n.ñUU-.

-Gracias, ven Ren -dijo tomando la mano de Ren para entrar en la máquina-.

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-Dónde aprendiste a hacer eso? –decía Hao, sentado al lado de Lyzerg, una vez que la vuelta al mundo ya se movía-.

-Siempre me he caracterizado por ser un buen actor Hao, además ya me tenían harto con su discusión, pero qué más podía hacer... -decía mientras miraba por la ventana sin interés-.

-Ah, sí... cómo digas...-.

-Por cierto... qué fue eso de... novia? –dijo volteando a mirarlo, mientras arqueaba una ceja-.

-Eh?... Ah! Se me ocurrió en el momento –sonrió de lado- fue para darle más credibilidad al asunto-.

-... -le miró con reproche- no vuelvas a hacerlo... -volvió a mirar por la ventana-.

-Ah? Por qué no... -.

-Porque no quiero, puedes ser amable conmigo, pero recuerda que sólo somos amigos...-.

-Lyzerg, ya hablamos de eso, además no es para que te lo tomes tan a pecho...-.

-Bueno así es la vida...-.

-Lyzerg...-.

-Nada... sólo... déjame ver la vista tranquilo...-.

El castaño suspiró

-Puedo dejarte ver la vista, pero jamás te dejaré tranquilo, ya te lo dije...-.

-No entiendo tu razonamiento...-.

-Y nunca lo harás...-.

-... –tomó aire casi como para tranquilizarse, mientras cerraba los ojos- Sí... -.

"Y eso es a lo que más le temo..."

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-Es... una vista muy hermosa, de aquí puedo ver mi casa, mira! –señalaba Yoh con su sonrisa contagiosa-.

La rubia se inclino impasible, la verdad era que no distinguía ni rábano de lo que le señalaba el castaño, pero para qué fastidiarle la idea.

-Sí... la veo...-.

Anna se apoyó en el respaldo del asiento y comenzó a tararear una melodía conocida por los oídos de Yoh:

-I hope you don't mind... I hope... you don't mind... that I put down in words...-.

El castaño le vio por el rabillo del ojo, para finalizar posando su admirativa mirada sobre la rubia. Le agradaba que s sintiese lo suficientemente en confianza como para ser como ella misma era, sin vergüenza o su habitual recato.

Una sonrisa enternecida se dibujó en sus labios.

-How wonderful life is...now you're in... the world...-.

-Esa canción... es un tanto cierta sabes? –habló la muchacha distraídamente, al tiempo en que alzaba su mirada hacia el techo-.

-Sí... yo también lo siento-.

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-Es... curioso-.

-Qué cosa...-.

-La primera vez que quise subirme a uno de estos, estaba con mi hermana, hace tres años, en una feria... y no quise porque sentía que si me subía con mi hermana era ciertamente... patético –sonrió- quería hacerlo con mi novia... y no con ella, por supuesto en ese entonces yo no tenía novia, pero quería hacerlo cuando tuviese una. Y ahora, la primera vez que me subo... lo hago contigo... nunca pensé que sería así -concluyó sonriendo con nostalgia, eran palabras que fluían por si solas, sin evitarle el bochorno consecuente de estas-.

-Y eso es... malo –habló más bien con un dejo de pregunta-.

Horo suspiró.

(Obtener un sí - Shakira)

-Al contrario... contigo me siento cómodo, de seguro con una chica habría estado nervioso y pendiente -dijo mientras miraba por la ventana hacia fuera, y atisbaba las exiguas estrellas que osaban aparecer-.

Era cierto que con Ren, a pesar de que le gustase, no se sentía incómodo. Sino al contrario. Era una quietud demasiado envolvente y abrigadora.

-Es lógico... –concluyó el Tao al cabo de un rato- Es decir... soy un chico no? No hay por qué ponerse nerviosos... –analizó al tiempo en que escuchaba sus propias palabras, intentando auto-convencerse- No es... como si fuese a gustarte o algo por el estilo –finalizó escudriñando al peliazul con inseguridad, si bien su tono no lo había demostrado, aquella frase iba más como una pregunta, y no podía evitar que las insidiosas palabras de Hao dieran vuelta por su cabeza-.

-La verdad nunca me han importado mucho esas cosas de los sexos -.

Listo. Sólo una frase había logrado centrar toda su atención en el peliazul. Y más que eso, su corazón latía desbocado.

Aquello no podía estar sucediendo... no ahora.

Ante la atónita mirada del pelivioláceo, el ainu no pudo más que continuar con su explicación. Aquellas palabras se volvían muy vergonzosas de analizar, y prefería no hacerlo para no caer en tentaciones... o peor, en confesiones indebidas.

-Sólo nos sirven para diferenciarnos los unos de los otros –continuó aún con la palpable mirada del Tao sobre él- al igual que el color de cabello, de piel o el tono de voz, sólo nos divide. Es verdad que nos da identidad y somos únicos y especiales gracias a ello, sin embargo, de todos modos no importan las diferencias. Todos los seres humanos reímos, lloramos, creemos, sufrimos y amamos. A la hora de sentir, en todos es lo mismo. Y es lo que cuenta... –concluyó sintiendo que aquel mutismo del Tao se iba intercambiando por su imperceptible respiración-.

Ren no podía creerlo. Jamás hubiese imaginado que Horo pensase de aquella forma. Realmente era de admirar. Aunque él jamás se lo había planteado, viéndole desde ese punto de vista cambiaba mucho la percepción de las cosas. Y más aún, después de haberle oído con aquella actitud tan madura y decidida, también cambiaba su percepción de Horo.

-Dices que... –habló por aclarar su posible conclusión- no te importaría... estar con alguien de tu... –una pregunta poco apropiada, pero que le ardía en el pecho desde hacía más de un par de minutos-.

-Es algo que me tiene sin cuidado... de todos modos yo no soy de las personas que se metan sentimentalmente con otras sólo por experimentar o por deseo. Si es que algún día estoy con alguien, será porque me he enamorado de esa persona, y si me enamoro, la verdad no importa mucho el sexo o sí? –concluyó fijando su vista en el pelivioláceo, con una expresión extrañamente serena-.

De pronto Ren sentía que podía escuchar sus propios latidos, y un leve rubor se apoderaba de sus mejillas y las puntas de sus orejas.

-S-sí... –balbuceó confundido- eso creo –dijo agachando la mirada-.

"Confía en mi como para contarme estas cosas tan personales?"

-Ren... –le llamó el peliazul. Produciendo que la mirada del aludido, acudiera casi al instante, con una ansiedad impropia de él- a ti... te importan esas cosas? –preguntó por fin lo que tanto deseaba. Aún así, manteniendo la curiosa tranquilidad, al tiempo en que observaba por la ventana con un leve toque de nostalgia-.

-Ah?!... Pues yo... –y el sonrojo de pronto se expandía por todo su cuerpo. Qué demonios le estaba pasando?!- La verdad... nunca me lo había preguntado –dijo apretando los puños, y era cierto, jamás lo había hecho...-

"Hasta... que apareciste tú..."

-... –el peliazul suspiró, mientras fijaba sus azabaches con ese curioso brillo sobre la piel blanquecina- entiendo...-.

"Podría jurarte que Ren está como mínimo confundido contigo"

"Podrá ser... Ren..."

La orbes doradas se alzaron.

"Qué... qué fue ese suspiro... Horo tú... no será que..."

Y por cuarta vez, desde que se conocían, ámbares y azabaches se contemplaban hipnotizados, sin necesidad decir palabra, y ambos llenos de dudas y sentimientos encontrados.

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-Yoh...-.

-Dime, Anna n.n-.

-Quiero un oso de peluche-.

-Ah claro! Te acompaño a comprarlo? n.n-.

-... –la rubia le observó un instante- Yoh... cómprame un oso de peluche-.

-Claro... n.ñU-.

Y parque adentro, se perdieron la rubia y el castaño, dejando al cuarteto restante en sus propios asuntos.

-Oye Lyzerg... te parece si vamos a los cisnes flotantes...? –propuso Hao del todo alegre, pasando por alto las objeciones, réplicas y advertencias que el peliverde se habría detenido tarde y media a dedicarle-.

-Tú no te enteras... UU –respondió Lyzerg con fastidio, ya iba siendo bueno que le aforrara un puñetazo al castaño. Pero no... lo dejaría para cuando intentase violarle-.

-Anda!! Va a ser divertido...!! –exclamó con falsa ingenuidad, al tiempo en que le tomaba la mano-.

El peliverde no se movió de su sitio, a pesar que la mano del castaño insistiese a mares llevarle aunque fuese arrastrando. Ya estaban a punto de reñirse a insultos o lo que fuese, pero algo más captó la atención del peliverde.

Ahí estaban ellos, nuevamente presentes, y observándoles con extraña atención. Sobre todo aquellos ámbares...

Entonces volvió la vista hacia el frente, pero volvió a desviarla, puesto que no quería toparse con los ojos del pelilargo.

-Oye... –susurró Hao más cerca de su rostro de lo que él recordaba-.

Sintió como su atrevida mano se aferraba a su barbilla, para dirigirla hacia el frente y captar los ojos esmeralda.

-No haré nada que tú no quieras... –siseó nuevamente sobre sus labios-.

Cómo era capaz de hacer aquello con talta soltura?! Luego de todo lo que habían hablado!! Y en público!!

La barbilla blanquecina escapó a los sagaces dedos de mala gana, y soltándose de tirón de aquella mano opresora que sostenía la suya, le dirigió una mirada de reproche.

-Está bien... pero no quiero que te me acerques a menos del metro está claro?-.

Y nuevamente aquella actitud que le ponía en serio.

-Bien... si así lo quieres... entonces vamos... –concluyó con la sonrisa torcida mientras marchaba hacia la famosa atracción-.

-Veo que nos dejaron solos –comentó Ren tontamente, sin detenerse a reparar en ello, la verdad es que parecía ser que todo lo que dijera esa tarde tenía un dejo de bobería-.

-"Usted está aquí..." oh! Cómo lo sabe?–balbuceaba en voz baja, mientras observaba un mapa del parque. Es que no podía ser más idiota...-.

"Y adorable".

-Oi, tenedor... –llamó el pelivioláceo disimulando su ternura con hastío-.

-Nh? Dijiste algo? ¿¡Cómo me llamaste!? –.

-Qué va... –se encogió de hombros-.

-Oye... y dónde están los demás?-.

-Se fueron...-.

-Cómo!? A sus casas??? Pero si íbamos a pasar la noche en la casa de Yoh!!!-.

-Ahora estás especialmente idiota ah? Te hacen mal las alturas-.

-No voy a discutir contigo acerca de idiotez ¬¬-.

-Haré como que no escuché eso XX-.

-Jm... Así me gusta. Anda... y qué quieres hacer? -.

-Ah?-.

-Que qué hacemos ahora-.

-Pues... di tú, después de todo es tu cumpleaños no? –dijo Ren como si nada, haciendo uso de las reservas de amabilidad que ni él se conocía–.

Resultaba ser que estar de amable con Horo no era tan difícil. Y por otro lado... era más agradable y divertido de lo que se había imaginado en un principio.

-Tengo ganas de ver el atardecer... –dijo nuevamente con aquella voz serena, a que calaba en lo más profundo del Tao-.

-Eh... sí claro, vamos al mirador –se atropelló el pelivioláceo, mientras se adelantaba al peliazul y evitaba a toda costa que divisara su renovado y febril sonrojo-.

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-Aquí está –sonrió radiante mientras le hacía entrega del dichoso oso de peluche-

-Gracias... –musitó la muchacha sin expresión alguna, atisbando al castaño por encima de la cabeza del oso-.

-Jiji... Andando?-.

-Puedo preguntarte algo?-.

-Ah? C-claro... dime-.

-A ti... te gusta alguien?-.

-Ah?! –y extrañamente, el rostro de Yoh enrojecía a más no poder-.

-...-.

-Pues... yo no... est-to... verás...-.

-Está bien... –sentenció la muchacha para reanudar su retorno hacia las atracciones-.

-Ah?!-.

-Que andando...-.

-Ah... este... bueno... UU-.

"Yoh?"

"Qué hay con él"

"Te gusta?"

"... No lo sé"

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-Esto de verdad es muy romántico –decía Hao mirando todo a su alrededor y también a algunas parejas que habían cerca-.

-Sí... aunque podríamos estar jugando a botar botellas sabes? –ironizó Lyz, enfermo de la cercanía del castaño–.

-Sí... podría ser... aunque... –se detuvo a observarle con un dejo de... honestidad?- es igual si estoy contigo-.

-Ya... –cortó con fastidio, es que Hao no podía ser más hipócrita-.

-Lyz... -.

-Qué...-.

-Acércate-.

-Ni muerto-.

-Anda... sólo un poquito. No es divertido ver a las otras parejas y nosotros aquí sin hacer nada-.

-Cuál será quizás su concepto de "hacer algo" –pensó mientras le veía escéptico-.

-Anda Lyz... sólo acércate un poco-.

-Por qué...-.

-Por qué, qué...-.

-Por qué eres así conmigo... por qué sigues con la tontería de hacerte el lindo si te he dejado en claro que me fastidia. Tú y yo somos amigos y se acabó... ya te dije que no quiero que sigas utilizándome y jugando conmigo-.

Hao le observó un momento. Para ser francos, lo único que deseaba era tirársele encima y besarle partes que ni él se conocía. Aún así, guardó distancia, y se limitó a observarle.

-Hay ciertas cosas en la vida... –habló al cabo de unos instantes- que uno no entiende sabes...? -dijo apoyándose en el respaldo del asiento- al principio... al principio yo también pensaba eso-.

El peliverde arqueó una ceja.

-Yo también creía que era sólo amistad, nada más que eso... pero... pero resultó ser que con el tiempo te fui queriendo cada vez más, más de le que creí que te podría llegar a querer... –alzó su vista para fijarla en la incrédula esmeralda-.

-No sé si creerte-.

-Y es comprensible... -.

-Tú... tú eres conocido porque las chicas te aman, y tú también has tenido, ya, muchas novias. Y yo... no quiero... no quiero formar parte de "los trofeos", además... sería una pena arruinar nuestra amistad por algo de lo que no estás seguro...-.

Hao le observó. Era aquella la oportunidad que había estado esperando hacía tanto tiempo? Ya le había dicho a Lyzerg lo que él sentía. Pero le tocaba al peliverde hablar de sus propios sentimientos.

Se alzó en un ágil y rápido movimiento, para quedar a centímetros del rostro del otro. Las orbes verdecillas le escrutaron abiertísimas, al tiempo en que un suspiró inconsciente bañaba los labios del castaño. Incitándole de esa forma tan peligrosa a seguir actuando, pero no, tenía que contenerse. Ese era el momento para preguntarlo.

-Lyzerg tú... me quieres...?-.

-Nh... -.

Un leve e imperceptible gemido había sido la única respuesta por parte de esos delineados labios. Su vista se paseaba por inercia desde los ojos azabache hacia la sugestiva boca. No podía resistir mucho. Por eso detestaba tenerle tan cerca... porque una vez que sus alientos chocaban, el resto era juego perdido.

-Yo... –musitó desesperado por la guerra interna que mantenía-.

No pudo más que aferrarse a la playera del castaño, mientras que el largo y sedoso flequillo marrón rozaba su cien. Aquella sensación ardorosa le estaba ganando. Y la respuesta no lograba salir de su garganta.

-Yo...-.

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-Es... increíble -murmuró Horo de forma cálida-.

-Sí... –apoyó Ren, únicamente, mientras apreciaba la impresionante mezcla de colores en un intenso crepúsculo-.

Habían ido al mirador que habían construido sobre una loma. Tenía panorámica completa, pudiéndose apreciar el bosque junto al lago, el lago mismo, y el parque en su totalidad.

Por el rabillo del ojo, escrutó al ainu, confundido. Como lo había estado haciendo ya hacía un par de minutos. Por muy sereno y apacible que se viera, había un ligero brillo en su mirada... como una tristeza a flor de piel.

-Pasa algo? –preguntó el chino sin mucha convicción-.

(Infection - Chihiro Onitsuka)

Horo-Horo sonrió, pero sus ojos siguieron iguales. Ren se sorprendió de sí mismo, parpadeó.

Fuera del espectáculo que ambos apreciaban, Horo era otro espectáculo aparte. Aquella luz anaranjada daba tenue en sus ojos, dándole un brillo especial. Sus cabellos brillaban con suavidad mientras se movían por la brisa, y su piel bronceada resaltaba dándole un toque incandescente. Realmente sacado de ensueño... Realmente...

"Realmente está bueno"

Qué!? Eso había salido de SU cabeza?! No podía! No podía ser!

-Recuerdo... –su voz grave le sacó de sus cavilaciones, haciéndole centrar toda su atención en él- que solía ver atardeceres con mi padre y Pilika... cuando éramos pequeños. Hace dos años que no veía uno de esta forma... y se me hace... tan ajeno... –sonrió con pesar, haciendo que un extraño nudo se apoderase del estómago del pelivioláceo-.

-Y eso por qué? –preguntó con una aflicción que no hubiese reconocido como suya-.

-Jm... –cerró los ojos un instante- Pues... esa es una pregunta muy relativa. Puede ser por muchas cosas... muchos factores. Quizás el tiempo o la gente... también puede ser... por lo que he vivido... –dijo fijando su dulce y penetrante mirada en los ojos del Tao-.

Un estremecimiento extraño se apoderó de todo su ser. Evadió la confusa mirada mientras que observaba hacia otro lado. Cosas serias empezaban a pasarle con el ainu. Cosas que comenzaba a temer... salieran de su control.

-Ren... –llamó la voz engravecida, cómo le encantaba que pronunciara su nombre de esa forma tan profunda-.

-Sí...? –respondió ahuyentando, nuevamente, los enajenantes pensamientos-.

-Tu... tienes gente... que te quiera? Parientes... algo... –preguntó como si nada, y un extraño calorcillo reconfortante se centró en el pecho del pelivioláceo-.

Acaso se interesaba por él?

-Tengo a mi hermana... –respondió sin titubear, extrañamente quería hablarle al peliazul de ello- Y... se podría decir que mi padre, pero no.. él no está realmente –habló alejándose un poco, como dirigiéndose hacia los árboles, una sensación sombría le inundaba cada vez que mencionaba a sus padres-.

-Ah sí? Y por qué lo dices? -dijo volteando a verlo-.

-Pues... –se detuvo un minuto antes de continuar, sería apropiado hacerlo?- Mi padre... él jamás ha estado... es como si no existiera. Mamá murió cuando yo era pequeño... y mi hermana... se podría decir que a mi hermana es a la única que estimo, pero su aprensión llega a ser agobiante-.

-... -Horo lo observaba como buscando algo, se notaba que había tristeza en su mirada- Entiendo... pero ellos... te quieren. O por lo menos... tu hermana lo hace, no? -dijo esta vez mirando hacia el horizonte-.

-Ellos dicen que sí...-.

"Excepto él"

-Tienes suerte entonces... -.

-Suerte? Jah... –rió levemente- Suerte sería una suerte poder irme de casa y ser independiente. No me agrada la idea de vivir de mi hermana como parásito-.

-Eso crees?-.

-Sí, de hecho... he pensado más de una vez en emanciparme y mantenerme por mí mismo-.

-No te agrada ser un mantenido...?-.

-Es fastidioso, además de que siempre tienen una excusa para hacerte sentir que son superiores y tienen autoridad sobre ti-.

- –el silencio fue algo que no le agradó, volteó a ver al ainu, pero éste le daba la espalda- Sabes... yo creo que... ser mantenido es una de las cosas más agradables del mundo-.

-... –el pelivioláceo se detuvo en una mueca de incredulidad, acaso ese tipo no dejaría nunca de sorprenderlo?- Claro... eso me lo dice un niñito mimado que vive de su papi no es así? –refutó más bien como broma... no le gustaba el toque de seriedad que la conversación iba adquiriendo, fuera de que el comentario de Horo no le había sentado nada bien-.

-Si hablamos de eso... tú vives de tu padre... -.

-De hecho no... Es Jun quien me mantiene-.

-Pero tu padre ha de mantener a tu hermana, no?-.

-A qué quieres llegar?-.

-Deberías estar agradecido...-.

-De qué... de que me echen en cara todas las veces que pueden la cantidad de dinero que gastan en mi? No, gracias-.

-Al menos... se preocupan por ti...-.

-Por favor ya deja esto sí? No sé en que momento terminamos hablando de temas sin sentido. Además hablas como si fueras un niño abandonado o algo así –refutó ya irritado-.

Vio como la mirada de Horo-Horo se nublaba, y la expresión semi-sonriente que había mantenido hasta el momento, cambiaba a una completamente indefinida. Llena de tristeza mal disimulada.

El ainu bajó la vista, volteó el rostro.

-Sí... lo siento... suelo meterme en asuntos que no me competen...-.

Qué sucedía ahora? Había dicho algo malo? Hao lo mataría. Pero por otra parte... una presión extraña en su pecho le hizo hablar. No deseaba herir al ainu.

-Horo... yo... lo siento... no...-.

-Está bien, Ren... no es tu culpa...-.

-Pero es que yo... de verdad lo siento... no es que seas abandonado –y ahí estaba, comenzaba a hablar sin pensar... cosa, por cierto, muy extraña en él- De verdad. Es sólo que con esto de que me hables así... comprenderás que mi vida... bueno de seguro tú no has sufrido tanto. Tú... siempre estas sonriendo y feliz. Y yo... es obvio que estoy hablando de sufrimiento con un niño mimado, entiendes? -dijo tratando de parecer comprensivo y "bajarse" al nivel de Horo, pero lo había empeorado todo-.

-Ren tú... no estás hablando con un niño mimado... -dijo mirándolo a los ojos, se podía ver dolor, confusión, frustración, pero sobre todo tristeza-.

-C-cómo...-.

-Hace dos años que ya no soy un niño mimado, Ren... o al menos perdí para siempre la oportunidad de serlo. Porque nunca lo fui-.

-Por qué, tú... –musitó el Tao incrédulo. Aquella expresión que Horo había adoptado, era algo que te hacía estremecer-.

-...Hace dos años... -suspiró, desvió la vista- perdí a mi padre...-.

Un balde de agua fría, un nudo en el estómago. Un quejido ahogado. Una noticia absolutamente inesperada.

-Él... –continuó, con una fortaleza que era propia de admiración- murió de cáncer...-.

-Q-qu—las palabras no salían, la noticia era funesta, porque además implicaba que él había sido un completo idiota-.

No podía creerlo, quizás cuantas veces le había dicho a Horo que él no sabía lo que era sufrir. Y ahora se tragaba todas sus palabras, mientras que el nudo en su estómago se hacía cada vez más tenso, sumándose a un tirón asfixiante en la garganta.

Fue cuando recordó las palabras de Pilika...

"Mamá...? No... mamá murió cuando nací yo... según Horo... tenía mi sonrisa... aunque creo que son puras mentiras porque él solo tenía dos años, y no creo que recuerde"

Horo era huérfano... y es más, era completamente...

-No tuve de otra que emanciparme y trabajar por Pilika... Gracias a dios me gané la beca para poder entrar, pero aún así debo pagar su colegiatura. Tampoco teníamos dónde quedarnos, ni dinero para arrendar un departamento, así que elegimos un internado... -.

-...-.

-La cosa es que... he podido superarlo de a poco... y no pretendo... dejar de sonreír... no mientras Pilika viva. Aunque eso implique... morir por la misma razón que mi padre-.

Las palabras salían solas de su boca. Jamás había hablado de eso con nadie, y mucho menos de la forma en que lo estaba haciendo. Pero necesitaba contárselo a Ren, era una necesidad imperiosa que le llamaba a abrirse y compartir con el pelivioláceo parte de su vida. Fuera de que no quería que pensaran cosas erróneas de su persona.

-C-cómo dices –musitó el ojidorado el borde del shock. Además... qué era aquello de morir por la misma razón que su padre?-.

-Cuando mamá murió... él se deprimió a más no poder. Mamá era su vida su razón de ser, ya nada tenía sentido sin ella. A excepción de nosotros. No podía permitir que creciéramos en aquel ambiente de tristeza. Por lo que se tragó su dolor y nos sacó adelante, siempre lleno de sonrisas y afecto. Aunque eso significase dejar que aquel dolor se manifestara como acumulación de toxinas y pasara a ser ese horrible cáncer terminal... –A medida que hablaba, su voz se iba apagando engraveciendo, dándole un toque algo lúgubre a sus palabras- Es por eso... que yo siempre... voy a estar sonriendo -.

Entonces volteó por fin, para cruzar sus miradas. Deslumbrando al Tao con una triste, pero sincera sonrisa en sus labios. No lloraría, no ahora que lo recordaba. Ya había llorado todo lo que debía como para seguir haciéndolo.

-Yo... –musitó Ren con voz quebrada, era increíble como aquel discurso le había taladrado tan hondo, y una desesperación extraña le incitaban a llorar con todas sus fuerzas-.

-Ren, Horo-Horo!!! –sintieron de pronto los gritos, provocando un quiebre en su conversación. La voz de Yoh- Ya van a dar los fuegos artificiales apresúrense! -.

-Sí Yoh! Ya vamos! -respondió el peliazul, sin reparar en la consternada reacción de Ren-.

-Bueno... ahí te resumí mi vida... –sentenció el peliazul con una extraña tranquilidad- Ahora... démonos prisa, de seguro nos deben estar esperando... –y dicho esto, se marchó a paso firme y sereno, dejando al Tao absolutamente ofuscado-.

-Horo yo... –murmuraba con la mirada perdida- Yo... te juzgué mal... –y sus puños se contrajeron por la frustración-.

Pudo sentir como una lágrima inconsciente e involuntaria acariciaba su mejilla, y el lejano resonar de los fuegos artificiales.

Algo le decía... que esa noche sería muy larga...

Continuará...

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Lady Tao xD Nooo!! Hao no kiere con todos porque de ser así también querría con Yoh y Anna no:S eso es como un tanto freack xD en el fondo kiso decir que él quería a Horo y a Ren más que a él, y por qué cree eso? ya lo verás (6) xD

Sad.Whisper KUEK! xD viste, viste?? en este cap hubo más HoroxRen 88 aunk no mucho en vdd xD, todo caso el prox se viene mejor don't worry ;)

Liitha: Ese día andabas depre? yo iwal -.-'' fue uno de los peores días... y luego empeoró xD, pero en fin, así que hago que te guste el yaoi:O ke emocion TT.TT, gracias por darte el tiempo de dejarme rw en medio de tu depre xD, io tb tengo ese tipo de crisis a veces ;), en fin aquí otro cap. que ojalá te haya subido el ánimo.

Didboroth Holi! n.n xD, obligaste a alguien a ke leyera mi fic? xD wow, en fin, si Pilika es un pokitin...tontita ¬¬, pero eske entiendela necesita atención u.u ke pena xD, gracias por todo...ojalá que este cap. te haya gustado :D

horoholikka Vas recién en el cap nueve!!! xD no importa ;), la verdad si, se me complica un poco la cosa al momento de hacer a Anna, es que es tan ruda, y es difícil hacerla tan tan así!! En fin u.u, con respecto a Horo si...es un tantín raro que cante...pero así lo imagine desde un principio, y ya que, quizás hay gente a la que le gustaría ver a Hori cantando xD, ya ves quise darle un toque más maduro :), ojalá te conectes pronto ;) y apurate en leer!! xD

CaTa Diethel Jajaja si aun deben pasar muuuuuuuuuchas cosas, y además Lyz no kiere kerer al chico ardiente u.u xD, como sea si Pili i Hori tan solitis solitis, pero este cap. es más triste aun TT.TT snif, y Hao...ya lo dije una vez también tiene su historia con Horo...y ya vendrá!! por eso es que a esta hitoria le falta tanto xD!! Pero ya se pondrá más interesante :)

Poshito jzdxsjadxs!!! tu eres la obligada!!! xD, de verdad te gusto? n.n that's kawaaai!! xD aki más HaoxLyz que al parecer te encanta (a), ojalá te haya gustado también este cap. y me sigas leyendo:)

En fiin! aki está el cap. 12 tal como prometí y porfin! xD, pero ahora anuncio que ahora si que si me demoraré mucho más en actualizar, verán estoy entrando en una especie de stress, y las ideas se me acaban en esa situación, por lo tanto me demoraré un tantín más de lo esperado, pero ojalá que me sigan de todos modos y de verdad muchas gracias a todos n.n

Y déjenme más RW!!! que son los que me suben el ánimo para continuar con esta hitoria, y también los que me inspiran ;)

Sayoo!