Lamento la tardanza, pero he tenido muchas cosas que hacer en estos días.

He de decir que esta historia llega a la recta final de su elaboración. Agradezco a las personas que han leído mi historia todo este tiempo y también agradezco sus comentarios, los cuales me han ayudado a seguirme manteniendo a flote con la historia y también a ayudarme con la planeación de los siguientes capítulos. Gracias por todo.

Disfruten del capítulo.

Descargo de responsabilidad, yo no poseo nada de CM excepto los personajes que puedan aparecer a lo largo de la historia. El personaje de Julieta tampoco me pertenece.

La música suave sonaba en la sala de maestros del centro de ayuda comunitaria donde Vicky enseñaba inglés y donde poco a poco, ella también aprendía español. Pero no era por sus clases por las que estaba allí en ese momento, sino porque era el cumpleaños de la señora Norris, una de las otras voluntarias que enseñaban ingles a jóvenes que querían salir adelante.

Aunque se la estaba pasando bien en esos momentos, en el fondo ansiaba estar con Reid, pero ya le había prometido a la señora Norris que estaría presente en su celebración y ella no se echaba atrás cuando hacia una promesa, una cualidad que su padre le había inculcado a su hijos desde pequeños.

Es una fiesta tranquila, ¿no lo crees? –le dijo una voz masculina a Vicky que la sacó de sus pensamientos.

Perdón, ¿decías algo? –cuando Vicky lo vio le pareció familiar.

Decía que la fiesta está algo tranquila.

Bueno, hay que tener en cuenta que la cumpleañera es una señora de 56 años y que sus compañeros de fiesta rondan la misma edad. Disculpa, ¿nos conocemos?

De hecho sí.

¿De dónde nos conocemos? Porque, me disculparas, pero no recuerdo haberte visto antes pero me pareces familiar.

No te será tan difícil recordarme. Solo imagíname un poco más joven, con el pelo largo hasta media espalda, con las uñas pintadas de negro, pulseras de piel y estando en la etapa de rebeldía juvenil.

Mmmm. ¿Alguna otra pista? –él sonrió.

¿Qué tal esto? "¡Ya lo verán, me convertiré en el rockero más famoso del mundo y todos ustedes se postraran ante mí! –gesticuló con su cuerpo-. ¿Qué tal eso? ¿Ayudó? –Vicky chasqueó los dedos.

¡Erick Johnson!

El mismo –sonrió. Entonces Vicky lo observó bien. Era cierto que había cambiado, se había cortado el cabello, llevaba una camisa de botones, el maquillaje y pintura negra había desaparecido de su piel y sus uñas, y viéndolo más de cerca, era apuesto-. ¿Tengo algo en el rostro?

¿Qué? No ¿Por qué?

Porque te me quedaste viendo como si estuvieses viendo una rareza del mundo.

No, solo estaba notando que en verdad has cambiado. Aunque en cierta manera es algo raro verte transformado así.

Supongo que las personas tienden a cambiar cuando maduran.

Eso creo. Pero dejando eso de lado ¿Qué haces aquí?

Estoy disfrutando de la tranquila fiesta de la señora Norris.

Eso puedo notarlo sin que me lo digas. Me refiero al por qué estás aquí.

Soy voluntario, al igual que tú.

¿En serio? ¿Por qué jamás te había visto?

Tal vez porque siempre cuando es tiempo de que las clases terminen eres la primera en irte. ¿A dónde vas todos los días y con tanta prisa?

Salgo con mi novio.

Ah sí. Algo me dijo mi madre. Así que fue él la razón por la que no quisiste salir conmigo antes.

No y sí. Cuando mi madre me habló de tu invitación, no quería salir con nadie y después ya comencé a salir con Spencer, así que con mayor razón no podría aceptar tu invitación.

¿Pero al menos me aceptarías como amigo?

Claro.

Bien. ¿Qué tal si nos escapamos de esta tranquila fiesta y te invito un café? –algo le decía que no aceptara, pero de todos modos aceptó. ¿Qué daño causaría tomar un poco de café con un conocido?

Ok. Pero no escaparemos, se lo diremos a la señora Norris de frente.

Tus mandas –después de despedirse y de desearle un feliz cumpleaños a la señora Norris salieron a la cafetería más cercana.

Erick estaba llegando a su apartamento después de tomarse un rápido café con Vicky, "¿Quién pensaría que ella era tan agradable?" –se dijo así mismo mientras sacaba las llaves del bolcillo de su chaqueta.

Entró a su casa confiadamente y después unos brazos fuertes lo sujetaron de los brazos, el intentó zafarse, pero comprendió que no podría liberarse, porque ya sabía quién estaba en su apartamento.

Ya era hora de que llegaras –le dijo un sujeto desde su sillón. Era un hombre de piel blanca, claramente extranjero, de cabello rubio y de facciones duras. En la mano sostenía una copa de vino tinto-. Te estábamos esperando desde hace una hora.

Ya le pagué mi deuda, dijo que ya no me molestaría más.

Eso, solo cubrió los intereses que habías generado en todos esos años.

¡¿Qué?! ¡Pero usted dijo…! –el hombre chasqueó los dedos y Erick fue golpeado en el estómago. Hubiese caído si no fuese porque lo estaban sosteniendo. El sujeto se levantó del sillón y caminó hacia Erick.

¿Acaso tienes algo que lo compruebe? –Erick no contestó-. Ya lo sospechaba. Lamento decirte que necesito que me des mi dinero lo más rápido posible. El gobierno está buscándome y voy a esconderme por un tiempo.

Yo –intentó respirar, el estómago le dolía-, no lo tengo.

Mmmm. Entonces tal vez debamos a ver a tu linda familia y a decirle lo que su amado hijo ha hecho para mí para obtener dinero para sus drogas, mujeres y pagar las deudas de casino que generó, tal vez ellos tengan el dinero que me debes.

¡NO! Yo… yo le daré su dinero.

¿En serio? Tengo curiosidad. ¿Cómo obtendrás el dinero? –Erick pensó rápidamente.

Yo estoy saliendo con una chica y su familia tiene mucho dinero.

Vaya, pero si esto suena a historia clásica. Así que te casaras con esa chica para quitarle dinero a su familia, eso es caer bajo hasta para ti –le dijo burlándose-. Pero no me interesa como lo obtengas, sino que me des lo que me pertenece. Te daré seis meses para que consigas el dinero o me encargaré de obtenerlo de tu linda familia –se colocó cara a cara con Erick-. Además escuché que tu hermana es muy linda y que tiene un cuerpo que hace estremecer a cualquiera –Erick trató de liberarse para golpearlo, pero el otro sujeto solo se rió-. Chicos –se dirigió a los hombres que tenían sujeto a Erick por los brazos-, porque no le demuestran a nuestro amigo Erick que no estamos bromeando, yo los espero aquí. Ah, y recuerden, no lo lastimen en partes visibles –lo sujetos lo arrastraron a la habitación. El otro sujeto fue hacia el reproductor de música de Erick y la música comenzó a sonar, le subió al volumen. Después se sentó en el sillón de nuevo y siguió bebiendo vino.

Vicky estaba en la sala de maestros comiendo galletas de mantequilla. Pensaba en lo que le regalaría a Spencer por su cumpleaños, el cual era en dos días. Pensaba que era increíble que no supiese que le regalaría a su propio novio, ya tenía más de una semana pensando en lo mismo y aun no se le ocurría nada.

Le había pedido consejo a Eva, quien le había dicho que le hiciera una cena, pero eso ya lo tenía planeado y para Vicky eso no era un regalo de cumpleaños, solo era una parte del festejo. Intentó preguntarle a Julieta y ella le dijo que le regalara un libro, pero qué libro podía regalarle que él no tuviese ya o qué no hubiese leído ya. Intentó comunicarse con García, pero últimamente tenían tanto trabajo que apenas tenía tiempo para hablar con Spencer.

Vaya que tienes hambre –le dijo una voz que la sacó de sus pensamientos.

Hola Nina. ¿Cómo te sientes con tu regreso de la cuarentena?

La verdad, aun no ansiaba volver –Nina era una maestra de 35 años de piel oscura y según Vicky, amable y algo despistada-, me gusta mi trabajo, pero quisiera pasar más tiempo con Caleb. Lo extraño mucho –comió una de las galletas que estaba comiendo Vicky.

¿Qué tal están las cosas con el pequeño Caleb?

Todo tranquilo, se levanta tres veces en la noche pero sin tanto alboroto y de día es igual de tranquilo.

¿Y James?

Feliz. Estábamos ansiando tanto la llegada de Caleb. Cuando está en casa solo quiere tenerlo cerca y nos turnamos para cuidarlo por las noches, es un hombre maravilloso –Vicky seguía comiendo galletas mientras escuchaba-. Creí que no te gustaban las galletas de mantequilla –Vicky se dio cuenta que casi ya se había acabado la caja de galletas.

No mucho, pero es que sentí un antojo de comer algunas.

Eso me recuerda los antojos que tenía cuando estaba embarazada de Caleb –comenzó a sonreír.

¿De qué te ríes?

Es solo que me acuerdo que una vez se me antojó tanto la sandía, que James tuvo que conducir por más de tres horas para encontrar un supermercado para encontrarla, porque precisamente, en esos momentos no era temporada de sandías. Quien sabe, tal vez estás embarazada –se rió y Vicky también lo hizo, al principio, después se calló-. Ya es tiempo de que regresemos, las clases ya van a comenzar de nuevo –salió de la sala, pero Vicky no salió al mismo tiempo.

Reid se sentía muy cansado. Sentía que dormiría al menos por 12 horas seguidas, no habían parado en 10 días de estar cazando criminales, apenas habían descansado entre los viajes y mientras resolvían los casos, al menos el hablar con Victoria lo había ayudado a mantener la cabeza en el plano terrestre. Ni siquiera se había podido afeitarse en esos días y la barba ya comenzaba a causarle picazón.

Metió la llave en su puerta mientras bostezaba, al entrar todo estaba silencioso. Colgó sus llaves y su bolso en sus respectivos lugares, lo único que quería en esos momentos era tomar un baño y dormir.

Feliz cumpleaños a ti. Feliz cumpleaños a ti. Feliz cumpleaños Spencer. Feliz cumpleaños a ti –Reid se giró hacia la puerta de su cocina y de allí vio salir a Victoria con un pequeño pastel de vainilla y chocolate, su favorito. Iba vestida con un vestido plateado, casual pero a la vez elegante.

Wow –Reid se rió un poco-, esto sí que es una sorpresa.

Y todavía falta más. Pero por ahora, al menos que quieras comer pastel con cera, te sugiero que le soples a tus velas –Reid tomó aire-. Espera –Reid aguantó el aire-. Primero tienes que pedir un deseo y después soplas –Reid pareció pensar un momento y después sopló sus velas. Vicky quitó las velas con una mano y las dejó en una cómoda que estaba cerca-. Ahora muerde.

No creo que sea muy higiénico, podría dejar mi saliva en el pastel.

Vamos Spencer, a estas alturas el compartir saliva ya no es un problema entre nosotros, así que muerde –Reid se acercó al pastel, no tenía un buen presentimiento de eso pero aun así lo hizo, después, sus sospechas se confirmaron cuando Victoria aplastó el pastel en su cara, dejando a Reid como un payaso a medio desmaquillar. Victoria dejó el pastel en la cómoda y comenzó a reírse. Reid aprovechando su descuido, la abrazó fuertemente y la besó, y embarró la cara de Victoria con el merengue de su rostro-. Oye, se suponía que esto no pasaría.

¿Quién dice que el pastelazo solo tienen que disfrutarlos los NO cumpleañeros?

Muy listo doctor –le rodeó el cuello con sus brazos y después lo besó-. Vaya, que buen sabor tienes ¿Tienes hambre?

He de admitir que un poco, sí.

Bien, porque no tomas una ducha, te afeitas y después te reúnes conmigo en el comedor.

Ok –se besaron de nuevo.

Cenaron chuletas de cerdo ahumadas con aderezó de frambuesas. A pesar de que Reid aún se sentía cansado, el estar con Victoria celebrando su cumpleaños lo reanimaba. Reid le contó sobre los casos que habían resuelto, sin entrar mucho en detalles y Victoria le habló sobre sus días en la escuela y de cómo la relación de Eva con el veterinario de Sam iba mejor de lo esperado, porque no solo Vicky estaba impresionada por los resultados de esa relación, sino que la misma Eva también estaba sorprendida.

También le habló de su familia, de la mudanza de Julieta y de su nuevo amigo Erick, aunque omitió la parte en la que su madre había planeado una cita para que se conocieran.

¿Qué tal si nos vamos al sofá? Quiero darte mis regalos.

Creí que mi regalo era la cena.

No es tan simple doctor –se sentaron juntos en el sofá-. Sabes Spencer, a pesar de que te conozco lo suficiente, me fue difícil encontrar un regalo perfecto para ti –sacó un sobre de su bolsa-. Ábrelo –Reid tomó el sobre y lo abrió.

Un cupón de la "Librería antigua".

Así es. Ve el día que quieras y te darán el libro que quieras, ya sea uno de primera edición o del autor que quieras.

Vaya, gracias. Ya sé en qué libro lo utilizaré –la besó. Vicky sacó otro sobre de su bolso-. Y este no es solo un regalo para ti, sino para los dos –Reid frunció el ceño y tomó el sobre dubitativamente. Vicky observó a Reid con nerviosismo mientras abría el sobre y lo leía. Reid se talló los ojos como si estuviese viendo algo que no creyese, se giró hacia donde Vicky-. ¿Esto, esto es cierto?

Así es, ese estudio me lo hicieron hoy –le tomó las manos a Reid-. Spencer, vamos a ser padres.

¿Padres? –Vicky asintió-. Padres –volvió a decir Reid, por un momento Vicky pensó que tal vez a Reid no le agradaba mucho la idea de ser padre, hasta que Reid comenzó a reírse y se cubrió la cara con las manos. Vicky lo miró extrañada.

Spencer –le puso una mano en su hombro-. ¿Estás bien? –Reid dejó de reírse, se quitó las manos de su rostro y la miró a los ojos.

¿Bien? –la sujetó de los brazos y la levantó-. ¡Estoy mejor que bien! –la levantó del suelo-. ¡Vamos a ser padres! –la bajó lentamente y la besó-. Es el mejor regalo de cumpleaños que haya recibido en toda mi vida.

Me alegro que te guste la noticia, porque según mi ginecóloga tendremos al nuevo miembro de la familia Reid entre nosotros en poco más de seis meses. Tenemos muchas cosas que preparar.

Me parece perfecto –la estrecho fuertemente.

Al siguiente día, Vicky preparó una reunión familiar en casa de sus padres. No solo su familia estaba allí, sino que también todo el equipo de la UAC estaba allí. Todos se preguntaban el motivo de la sorpresiva reunión, cuando les preguntaron a Vicky y a Reid, ambos les contestaban que se los dirían antes de comer.

Jack y Henry se habían hecho amigos rápidamente de los sobrinos de Vicky y García y la madre de Vicky se habían llevado muy bien desde el momento en que se saludaron, tal vez porque ambas tenían una forma de ser muy similar. Los demás se alegraron de ver de nuevo a Julieta después de tanto tiempo y hablaron sobre los viejos tiempos.

A los pocos minutos, todos fueron llamados para la comida, todos estaban ansiando ese momento y se acercaron rápidamente a la mesa.

Bien familia –comenzó Vicky-, se preguntaran el porqué de esta reunión. Bueno, es por dos cosas. La primera, es festejar el cumpleaños de Spencer y segundo –aquí Vicky miro a Reid mientras sonreía-, porque pronto habrá un nuevo miembro en esta familia.

¿Qué quiere decir eso? –preguntó Adrián.

Que dentro de poco más de seis meses –dijo Reid mientras le tomaba la mano a Victoria-, Victoria y yo seremos padres.

¡SÍ! –Dijeron García y la madre de Reid al mismo tiempo. Todos se rieron por la reacción de García y la madre de Vicky, después los felicitaron y celebraron la próxima llegada del nuevo miembro de la familia. Sonó el timbre mientras seguían celebrando, a los pocos segundos entró Erick con un par de libros sobre economía.

¡Erick! –lo saludó la madre de Vicky-. ¿Qué haces aquí?

Vine a traerle unos libros a su esposo que me prestó. ¿Interrumpo algo?

No para nada. Ven, celebra con nosotros –lo tomó del brazo y guío hacia donde estaban los demás.

¿Y qué celebran?

El que volveré a ser abuela de nuevo.

¿En serio? ¿Quiénes son los afortunados padres?

Victoria y Spencer.

¿En serio?

¡Sí! ¿No es grandioso?

Sí. Mucho –trató de sonar feliz y alegre por ellos, pero en el fondo, sintió que caía en un foso sin fondo. Su plan se había venido abajo antes de haber comenzado siquiera.