Les recuerdo que nada es mío, los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia a MrsK81, yo solo traduzco.
Gracias a mi compañera de armas y amiga Erica Castelo por corregir mis horrores.
Capítulo 12 – A la mierda con todo
BPOV
Después de mi maravilloso cumpleaños supuse que las cosas no podían ser mejores. Estaba equivocada sobre eso. Claro, durante las siguientes semanas no hubo románticos picnics en interiores, o siquiera en exteriores para esto, pero Edward sabía cómo hacer que una chica se sintiera como la cosa más importante en el planeta. No necesitaba ser nada elaborado, solo las cosas que decía y hacía eran más que suficientes. El roce de sus labios en los míos, un empujón juguetón, incluso un lindo beso esquimal de nariz con nariz parecía ser el más grande de los gestos.
Pasábamos juntos todo mi tiempo libre, e incluso cuando estaba en el trabajo, no se alejaba demasiado. Si no estaba con James, llamaba a Seth y Jake y pasaba el tiempo con ellos hasta que yo terminaba. Me dijo que le gustaba el anonimato cuando estaba ahí. Todavía no habían descubierto quién era, y para darles crédito, nunca lo intentaron. No les importaba quién era Edward, porque todo lo que les importaba era doparse y pasar un buen rato.
¡Oh sí, no olvidemos que un Edward dopado es un cachondo hijo de puta! El tipo literalmente no podía tener suficiente. Sus manos tomaban vida propia y trataban de manosearme en todas partes— ¡y me refiero a todas partes! En el coche, en el pasillo, en el departamento de Jake y en cualquier otro lugar en el que sucede que estuviéramos. Ni siquiera le importaba cuando otros estaban cerca de nosotros, y por más tentador que fuera, yo fui la parte sensible e hice lo que pude por mantenerlo a distancia hasta que estuvimos en un lugar más privado. Aunque, una vez ahí, aproveché al máximo su libido y basta decir que a ambos nos faltaba dormir.
Fiel a su palabra, el padre de Edward lo dejó en paz. No hubo invitaciones a almuerzos, ninguna videollamada para sermonearlo por sus responsabilidades, y ninguna demanda para que acudiera a eventos familiares. A medida que pasaban los días, Edward se relajaba visiblemente cada vez más. Era genial verlo finalmente dejarse llevar y disfrutar del tiempo que tenía para hacer lo que eligiera.
A solo una semana del cumpleaños de Emmett, Alice insistió en llevarme a almorzar. Se presentó sin previo aviso al departamento de Edward, y se negó a irse hasta que fuera con ella. Los primos discutieron sobre quién pasaría tiempo conmigo, dejándome a mí intentar satisfacerlos a ambos. Para mi diversión, encontré que mi hombre sabía cómo luchar sucio.
"Alice, comprendes que un día seré tu rey, ¿verdad? No puedes simplemente presentarte aquí y demandar pasar la tarde con ella. Toma tu pequeño e irritante trasero y lárgate a casa." Cruzó los brazos sobre su pecho y la fulminó con la mirada.
En realidad, se veía intimidante e hice una nota mental para encabronarlo un poco antes de que tuviéramos sexo, un Edward cabrón me estaba excitando.
Cualquier otro retrocedería, pero era Alice de quién estábamos hablando, y ella no se intimidaba tan fácilmente.
"Deja de ser un idiota, Edward. Ya has monopolizado todo el tiempo de la chica por semanas. No olvides que Em está viendo a su amiga y se estaba quejando con él que nunca la ven gracias a ti. Voy a pasar la tarde con ella y tú vas a esperar pacientemente. Vamos, Bella, ve a cambiarte. No creo que una camiseta de hombre y un bóxer funcionen en público." Se volvió de nuevo hacia Edward y dijo, "Y no vuelvas a usar la tarjeta de rey conmigo, imbécil, no funcionará y lo sabes."
Edward bufó y murmuró molesto, "Bien. Pero solo si Bella quiere ir."
En lo particular no quería ir a ninguna parte, obviamente prefería mucho más la compañía de Edward, pero no quería que Alice se sintiera rechazada.
"Almuerzo y luego de regreso, ¿verdad, Alice?" Aclaré y ella asintió vigorosamente mientras sacaba la lengua en dirección a Edward.
Los dejé ahí y me vestí rápidamente; durante las últimas semanas, más y más de mi ropa encontró su camino a la casa de Edward. No me molesté en esforzarme mucho con mi cabello o maquillaje, después de todo solo era el almuerzo.
Dejé a Edward un poco enfurruñado, prometiéndole compensarlo cuando regresara. Ni siquiera estaba un poco molesta por su renuencia a dejarme pasar tiempo con nadie más que él, porque compartía sus sentimientos. No había otro lugar en el que preferiría estar que con él, y tenía toda la intención de mantenerlo de esa forma hasta el día que me fuera a casa.
Deja de pensar en eso.
Al haberme encontrado con Alice en el bistro la última vez, no tuve la desafortunada experiencia de compartir coche con ella. Afuera estaba un Porsche de un vivo color amarillo canario y salió a toda velocidad aun antes de que terminara de ponerme el cinturón de seguridad. Incluso en el tráfico de Londres, era una puta psicópata. No les miento; esta chica era la definición de furia al volante. Seguía de cerca a todo coche frente a ella, haciendo gestos y tocando su claxon si hacían algo para molestarla. Aceleraba incontrolablemente a cada oportunidad, antes de pisar los frenos hasta el fondo cuando alcanzaba al siguiente coche en su camino.
Me encogí cada vez más en mi asiento, rogando a Dios, que no encabronara a un maniático homicida armado. Estaba deseando disfrutar de unos meses más de sexo con Edward. No estaba lista para ser asesinada en un arcén.
"Alice, por favor, baja la velocidad. Jesús, estoy teniendo un jodido ataque al corazón en este momento." Mis nudillos estaban blancos por agarrar con tanta fuerza el costado de mi asiento.
"Relájate, Bella. Tengo unos reflejos fantásticos," dijo Alice al detenerse chirriando las llantas en un espacio para estacionarse.
Mi corazón sonaba como un tambor en mi pecho, no manejaba bien las experiencias cercanas a la muerte y me tomó un minuto calmarme.
"Voy a tomar el puto metro a casa." Gruñí al entrar a otro pequeño y lindo café. "Oficialmente, eres el peor conductor hijo de puta que conozco."
Alice no le dio importancia a lo que dije con un gesto de su mano mientras éramos sentadas por un anfitrión en una esquina tranquila, y nos daban un par de menús. "Nunca antes he estado aquí. Me hice el propósito de comer en tantos lugares como pueda. Vamos a tener que añadir unos cuantos más antes de que te vayas a casa."
"Bueno, la próxima vez solo te encontraré ahí, Alice."
Ella ignoró mi comentario y en vez de eso empezó a hablar sobre el próximo fin de semana. El partido de rugby era el sábado por la tarde, de modo que pensó que era mejor que Emmett, James, Edward y yo viajáramos el viernes. Nos quedaríamos con Carlisle y Esme por dos noches antes de regresar a Londres para la fiesta en Volturi's el domingo por la noche.
Alice había seleccionado con cuidado la mayoría de los disfraces para su familia, y se negó a decirme quién vestía como qué. Todo lo que sabía era que James y Edward llevarían algo en sus rostros para ocultar su identidad de otros invitados. Ella y Jasper, así como sus padres, se pondrían disfraces de él y ella, mientras Emmett había sido el único en proponer su propia idea.
"Así que, ¿tienes resuelto lo de tu atuendo, Bella?" Preguntó mientras comíamos.
"Sí, desafortunadamente. Markus y Aro lo eligieron y luego le dieron al resto del personal el mismo tema. Es espantoso. Me voy a ver como una completa idiota con un problema de transpiración," refunfuñé.
A insistencia de Markus, me había probado el conjunto unos días antes. Después de retorcerme y rodarme por todas partes logré meterme en él, y me sentí como si estuviera en pelotas con solo pintura negra cubriendo mi cuerpo. Sí, así de malo era esa mierda. Markus, por supuesto, insistió en que me veía genial. Sabía solo una cosa, que tan pronto como terminara de 'trabajar', iba a beber una cantidad poco saludable de alcohol en un esfuerzo por olvidar todo sobre lo que llevaba puesto.
"Bueno, sé que sea lo que sea, a Edward le va a encantar. Él está completamente enamorado de ti, Bella." Hizo una pausa, mirándome con atención antes de decir, "¿Qué vas a hacer cuando expire tu visa?"
Suspiré y bebí de mi agua. Realmente no necesitaba tener esta conversación aquí y definitivamente, no con alguien tan cercano a Edward.
Actúa como si nada. No dejes que vea lo mal que estás.
"Me voy a ir a casa." Me encogí de hombros, poniendo mi expresión más indiferente, esperando que fuera convincente.
"¿Pero qué hay de ti y Edward? Me refiero a que, ustedes son perfectos juntos, Bella. Seguramente—"
La interrumpí con brusquedad, "Alice, Edward y yo sabemos exactamente cuál es la jugada. Tan pronto como expire mi visa, me voy y las cosas vuelven a ser como eran antes para los dos."
Ella inclinó su cabeza y sonrió. "¿Y crees que será así de fácil?"
Mordí con fuerza mi labio. Por supuesto que no iba a ser fácil, al menos para mí. "Tiene que serlo, Alice, porque al final del día, él tiene su vida y yo la mía. Esto nunca iba a ser nada permanente."
"Bella, vamos, ustedes dos están en completa negación. ¿Esperas que crea que te subirás al avión a casa y nunca lo volverás a ver?" Parecía horrorizada y no podía entender por qué. "Él es un jodido idiota si te deja ir, Bella. Eres lo mejor que le ha pasado en su vida, ahora apenas si lo reconozco."
Esta conversación tenía que detenerse en este momento. Era más de lo que mi cerebro podía procesar. "Por favor, Alice. ¿Podemos hablar de algo más?"
"Solo explícame cómo vas a ser capaz de irte, Bella. Entonces, ya no te haré más preguntas, solo necesito entender a qué están jugando." Por alguna razón, se veía molesta.
"No lo dices en serio. No puedo hablar por Edward, pero no estoy jugando. Vine aquí para divertirme y hacer cosas que nunca tendría la oportunidad de hacer otra vez. Nunca esperé que Edward apareciera, y el hecho de que él esté haciendo esta experiencia mucho más de lo que alguna vez pensé que sería. Pero, no cambia nada. Todavía tengo que ir a casa, Alice. ¿Qué más puedo hacer?" Mi voz tembló mientras hablaba.
"Quedarte aquí, por supuesto. Aplicar para la ciudadanía, casarte con mi primo con el tiempo," Alice habló tan despreocupada que escupí un trago de agua sobre la mesa.
"No lo creo, Alice." Sacudí mi cabeza furiosamente. "No hay forma de que eso suceda."
"¿Por qué demonios no?" Ella persistió.
"Porque no quiero eso. ¿Honestamente puedes verme vestida como una vieja malhumorada y bebiendo té con la reina? Esa no soy yo y nunca lo seré. Y joder, estás loca si crees que alguna vez permitirían que eso sucediera de todos modos." Estaba más que frustrada, por qué tenía que hablar de esto ahora.
Vergonzosamente, mis ojos ardían y Alice notó las lágrimas formándose a pesar de mis grandes esfuerzos por detenerlas.
"Lo siento, Bella. No me di cuenta… esa no es la única opción para ustedes dos…" Alice habló en voz baja y estiró su mano sobre la mesa para apretar mi brazo.
"Por favor, Alice, no hablemos de esto. En lo que a mí respecta no hay otra opción, yo me voy a casa y Edward vive la vida a la que está destinado. Es solo uno de esos momentos que podré recordar en unos años y saber que disfruté de cada minuto." Le di una sonrisa pobre y luego añadí, "Bueno, cada minuto además de este. Este más que nada apesta."
"Lo siento." Soltó una risita y retiró su mano. "Considera el tema cerrado, y tampoco hablaré con Edward sobre esto. Lo molestaría aún más. ¿Puedes imaginar el ceño fruncido en su rostro? Esa cosa tiene vida propia."
Afortunadamente, sí lo dejó, pero el resto del almuerzo fue complicado y lleno de un silencio incómodo. Alice sabía lo desanimada que estaba, pero yo no quería reconocerlo. Insistí en compartir la cuenta, y luego salimos de vuelta al coche.
Mi estado de ánimo estaba tan abatido, que ni siquiera temí por mi vida en el camino a casa, y la forma de conducir de Alice no había mejorado en lo más mínimo. Me dejó en el departamento de Edward con una disculpa por el almuerzo de mierda. Mentí terriblemente y le dije que estaba bien, y que estaba deseando que llegara el siguiente fin de semana.
Después que ella se alejó, me di la vuelta y me senté en los escalones afuera del departamento por varios minutos. Necesitando el tiempo a solas para ordenar mis pensamientos y mantener mis emociones controladas. Peter debe haber visto mi llegada desde el alojamiento del personal y le informó a Edward, porque él apareció rápidamente y se sentó junto a mí.
"¿Bella?" Giré mi cabeza para mirarlo. "¿Estás bien?"
Asentí y mordí mi labio con fuerza, antes de descansar mi cabeza en su hombro. "Solo un poco cansada."
"Mientes muy mal, Bella, ¿lo sabías?" Escuché la sonrisa en su voz. "¿Qué hizo Alice?"
"¿Qué te hace pensar que Alice me molestó?" Levanté mi cabeza y lo miré.
"Porque conozco a mi prima. Es un dolor en el trasero la mayor parte del tiempo y no sabe cuándo mantener la boca cerrada." Esperó a que yo continuara.
"Solo me hizo algunas preguntas sobre… bueno… mierda, en realidad no quiero hablar al respecto. No es gran cosa. Estaré bien."
¿Tenía que tener razón? Nada de lo que le dije a Alice era una mentira—Nunca podría tener un futuro con este hombre así que no había razón para contarle.
"¿Oye, Edward? ¿Puedes hacerme un favor?" Me levanté y le tendí mi mano.
Sonriendo, con esa maravillosa sonrisa ladeada que nunca fallaba en hacer que mi corazón se detuviera, asintió y me dejó tirar de él para ponerlo de pie. "Lo que sea, Bella."
"Distráeme, por favor."
"Con todo gusto," murmuró y me cargó antes de dirigirse directamente a su recámara en la que nos quedamos el resto del día.
~x~
"¡ROSE!" Grité de forma tan chillona y frenética que tuve a mi amiga en mi recámara al instante.
"¿Por qué demonios estás gritando, Swan?"
"¿Qué demonios me llevo? Quiero decir, ¿qué usa la gente para cosas como esta?" Tenía una hora para empacar antes de partir a pasar el fin de semana con Esme y Carlisle.
"Um, ¿mierda de tweed? Eso es lo que usa la gente del campo, ¿cierto?" Rose ofreció patéticamente.
"Sé que no estás sugiriendo que use una puñetera boina y una chaqueta de algodón lavado, Rose, que me jodan. No voy de puta cacería, por amor de Dios." Rebusqué en mi limitado guardarropa y mi estado de pánico empeoró.
"Mierda, Bella, no lo sé. Los jeans siempre son seguros supongo. ¿Qué va llevar puesto esa muchachita?" Se movió a mi lado y le echó una mirada a mi ropa.
"¿Alice? Nunca la he visto en nada casual. Estoy tan nerviosa, Rose, ¿crees que estoy haciendo lo correcto? Yo… yo…" Me dejé caer al suelo y suspiré.
Rose detuvo lo que estaba haciendo y se sentó junto a mí. "Entonces, ¿supongo que no te está yendo muy bien con eso de lo 'casual' supongo?"
Se me escapó una sarcástica carcajada antes de que tuviera la oportunidad de detenerla. "Estoy jodida, Rose. Nunca antes me había sentido así… y todo es para nada, ¿verdad?"
Sin decir nada, Rose envolvió un brazo alrededor de mis hombros y me abrazó con fuerza.
"Wow, lo siento. No me di cuenta que estaba interrumpiendo un momento de chica contra chica," dijo Angela, de pie en la entrada de mi habitación. "Creí que te estabas preparando para pasar el fin de semana con tu "amigo"."
"Lo intentaba, pero en este momento estoy teniendo una pequeña crisis. ¿Qué demonios me llevo?" Sabía que estaba haciendo un problema de nada. Era solo un partido de rugby, seguido de una noche en una casa con la tía y el tío de Edward. Pero sentía ese extraño deseo de 'encajar' y no tenía idea de cómo hacerlo en realidad.
"Dije que jeans, pero luego tuvo una pequeña crisis nerviosa," dijo Rose en voz baja y entonces comenzó a rebuscar de nuevo en mi guardarropa.
"Sí, jeans están bien. Llévate un par—tal vez te revuelques en el lodo con Edward." Angela soltó una risita.
"Gracias chicas, de verdad me están ayudando," murmuré sarcásticamente y luego decidí que se joda. "A la mierda con esto. Voy a llevarme unos suéteres, unas cuantas camisetas y una chaqueta. Si tomo algo del vino hecho en casa de Esme me importará una mierda mi ropa."
Metí la ropa, unos cuantos artículos de tocador, y por supuesto, varios pares de zapatos y boté mi maleta junto a la puerta. Siguiente parada—la ducha. Y sin duda necesitaba la ayuda para relajarme hoy.
Me tomó demasiado tiempo tratar de calmarme, dejándome solo unos veinte minutos para ponerme presentable. Angela y Rose vinieron de inmediato en mi ayuda. Se pusieron a trabajar secando mi cabello mientras yo tomaba café. Sé que no era lo mejor para lograr la 'tranquilidad' pero no teníamos alcohol en el departamento así que tendría que ser esa mierda.
Gracias a mis pequeñas obradoras de milagros, estaba lista con cinco minutos de sobra. De alguna forma habían controlado mi salvaje desorden que era mi cabello y ahora caía suelto por mi espalda. Me habían ordenado verme linda y ponerme un par de jeans que abrazaban mi figura y una blusa blanca sin mangas, con un grueso cárdigan tejido de color azul marino. Recibí el sello de aprobación de mis chicas y luego empecé caminar nerviosa de un lado al otro del departamento mientras esperaba a que llegara Sam.
Unos fuertes golpes en la puerta me asustaron y Rosalie danzó a abrirla. Emmett, sin duda.
"Hola, Rosie. Te ves genial, es una lástima que no puedas venir con nosotros. Me encantaría que conocieras al resto del equipo," Emmett le guiñó el ojo a mi amiga y ella le dio un manotazo juguetón en el brazo.
Aquí estábamos de nuevo con todo el extraño ritual de apareamiento. No importaba que estos dos follaran como conejos la mayoría de las noches, porque todavía danzaban alrededor del otro siempre que estaban en compañía de otros. Emmett había invitado a Rose para el fin de semana, pero ella tenía que trabajar. Hubiera sido bueno tenerla ahí conmigo. Necesitaba de toda la ayuda que pudiera recibir.
Coquetearon sin descanso por varios minutos antes de que el teléfono de Emmett empezara a sonar. Echó un vistazo a la pantalla y rodó los ojos. "Lo siento, ese es mi jefe apresurándome. Al parecer está desesperado por ver a Bella. Después de todo no la ha visto por unas horas."
Rose se echó a reír y se volvió para darme un abrazo. "Diviértete, Bella. Te veré el domingo por la noche en la fiesta, ¿sí?"
"Mmm, desafortunadamente sí," refunfuñé.
"Vámonos, Bella, lleva tu trasero abajo antes de que haga un berrinche. Solo voy a despedirme de Rose en privado por un minuto." Emmett pasó junto a mí y yo corrí hacia la puerta. No tenía deseos de escuchar a esos dos besuqueándose.
El coche de Edward esperaba en el bordillo, y sonreí tan pronto como lo vi. Abrí la puerta solté mi maleta en el piso frente al asiento antes de moverme por el asiento hacia un Edward que se veía muy impaciente.
"Hola." Le sonreí como una colegiala.
Él no dijo nada al principio, solo me acercó tanto como pudo y me besó. Estaba bien afeitado y podía oler su colonia para después de afeitar, y déjenme decirles—era uno de esos aromas que me hacían querer montar su pierna. Masculino y putásticamente sexy. Luego añade a eso su cabello, sus ojos y esos mágicos labios, y quería follarlo hasta dejarlo sin sentido en el asiento trasero de su coche. Mierda, ni siquiera me importó que Sam y Peter estaban sentados en el frente.
"De verdad estoy ansiando pasar el fin de semana contigo, lejos de Londres. Gracias por venir conmigo," murmuró contra mis labios, antes de alejarse a regañadientes para mirarme. "Me temo que Alice también está muy entusiasmada. Esme casi le pidió a Carlisle le diera un sedativo sin que se diera cuenta."
"Jesús, ¿cómo era cuando era niña?" Pregunté.
"Totalmente irritante e hiperactiva. Emmett y James solían atarla y dejarla en el cobertizo solo para tener algo de paz mientras jugábamos. Yo siempre era el que iba y lo desataba porque me sentía culpable."
"Oye, siempre podemos hacer eso otra vez." Le ofrecí y Edward se echó a reír.
"Tan pronto como Emmett se nos una, nos marcharemos. James ya se ha adelantado, al parecer somos demasiado valiosos para arriesgarnos a que nos encuentren a ambos en este vecindario." Edward rodó sus ojos.
Después de unos minutos más, todavía estábamos esperando con ninguna señal de Emmett. Podía ver a Peter mirando nervioso alrededor. Revisando continuamente que la costa estuviera despejada de aspirantes a secuestradores de príncipes. "Su alteza, por favor—realmente tenemos que ponernos en marcha."
"Ve y tráelo," Edward le ordenó y Peter bajo de un salto del coche con una rápida orden a Sam de que solo se marchara si le preocupara la seguridad de Edward.
Cuando salió solo, Edward se echó a reír. "Supongo que mi primo está, por no decir otra cosa, ocupado."
"Sí, señor. Le dije que se quedara y se fuera por su cuenta a la casa de sus padres," Peter dijo mientras Sam se alejaba.
El viaje nos tomó casi noventa minutos, y con Peter y Sam al frente del coche, a Edward y a mí solo nos quedó platicar. Él me contó toda la historia que tenían con el equipo con el que iban a jugar el sábado por la tarde.
Esme y Carlisle vivían en una villa de nombre Baldock (sin duda saben que voy a tener problemas con eso cuando esté ebria con el vino casero de Esme). Por años siempre habían sido prácticamente inútiles en el rugby y fue solo después que Edward, James y Emmett se unieron al equipo hace unos ocho años que lograron empezar a ganar partidos.
Por supuesto, eso no le había caído muy bien a Barnet, que eran, de acuerdo a Edward, un grupo de cabrones. Odiaban el hecho de que el pequeño equipo de mierda hubiese logrado arrancarles una victoria y había sido la fuente de amarga rivalidad desde entonces. Por supuesto, los equipos habían cambiado drásticamente durante esos ocho años, pero de vez en cuando los tipos originales organizaban un juego 'amistoso' solo para ver quién salía ganador. Creo que el hecho de que dos príncipes estaban en el equipo era mayor razón para su deseo de ganar.
Una vez más me dijeron las reglas del juego, y me esforcé por recordarlas esta vez. Aunque en el segundo que vi la casa de los Cullen creo que casi perdí todos los pensamientos de mi cabeza. Su casa parecía ser algo salido de un plató de películas. Desde el frente, un muro empedrado casi ocultaba la casa antigua más bonita que había visto en mi vida. Hiedra abrazaba un costado del edificio, rozando los bordes de lo que parecían ser ventanas georgianas. Casi esperé ver humo fluyendo de la chimenea. La entrada a los terrenos estaba por la parte de atrás, y eso, en sí, te dejaba sin aliento.
El palacio de Kensington era mierda en comparación con este lugar.
La parte trasera de la casa había sido extendida a casi el doble de su tamaño. Todo estaba hecho para combinar con el estilo original. El jardín no era el espectáculo arreglado de forma inmaculada que había esperado. Era casi parecido a un bosque. Había más árboles y arbustos esparcidos por todas partes. Un sendero adoquinado que zigzagueaba entre todo el follaje y conducía a un puñetero lago con una pequeña isla con césped en el medio. En la isla había lo que veía como una casa Wendy. Preguntándome cómo se supone que cruzara el agua, noté un pequeño muelle completo con botes con remos ocultos detrás de árboles.
"Wow," susurré y sentí a Edward acercarse detrás de mí. "Es malditamente hermoso. Nunca había visto algo parecido en toda mi vida."
"Tampoco yo."
Volví mi cabeza y él no estaba mirando a la casa, el lago, los jardines o cualquier otra cosa sino que estaba mirando directamente a mí. Besó mi nariz y luego descansó su cabeza sobre la mía. Este hubiera sido el momento perfecto para decir…
"¡BELLA! Finalmente llegaste." El chillido de Alice interrumpió nuestro momento y suspiré. "Vamos, te daré una gira por la casa."
Edward sacudió su cabeza y tomó mi mano, conduciéndome lentamente hacia su impaciente prima. Sam ya había metido nuestras maletas a la casa y escuché el coche crujiendo sobre el camino de grava cuando se alejaba.
"Peter dijo que Emmett viene más tarde. Espero que esté a tiempo para la cena, mamá está preparando una comida maravillosa para todos nosotros." Alice dio de saltitos mientras nos acercábamos. "Este fin de semana va a ser muy divertido."
"Alice, Bella está aquí conmigo, ¿sabes?" Dijo Edward y le estrechó sus ojos. "Sería excelente si yo también puedo pasar tiempo con ella."
"Dios, Edward, lo sé." Alice nos hizo pasar por la puerta trasera y me perdí una vez más al mirar alrededor.
La puerta conducía directamente a la cocina. El piso estaba hecho de verdaderas baldosas de piedra que eran de varios tonos de gris. Había una de esos anticuados hornos Aga en una esquina, rodeado por unidades y superficies de trabajo estilo campestre. El otro extremo de la cocina era parte de la extensión más nueva, y ofrecía increíbles vistas del terreno a través de unas enormes ventanas. Había una mesa y sillas posicionadas para aprovechar al máximo de la vista.
"Edward, Bella." Esme apareció por otra puerta y en seguida nos puso a ambos en un dulce abrazo. "Espero que Alice no los haya estado molestando. A veces tiende a emocionarse demasiado."
Insistí en que no lo había hecho y Edward resopló con indignación. Eso se ganó una carcajada de Esme, que insistió en unirse para la gran gira.
El resto de la casa era igual de impresionante. Había una gran sala con una enorme televisión y los sofás de apariencia más grande y más cómoda que había visto en mi vida. Hacia el frente de la casa estaba la sala formal que me dijeron nunca la usaban a menos que Carlisle quisiera invitar a colegas para reuniones relacionadas con el trabajo.
Había ocho enormes recámaras arriba, la mayoría estaban decoradas en estilos similares al resto de la casa. Sencillo, cómodo y acogedor. Edward y yo íbamos a compartir la suite para invitados que solía ser la habitación de Alice antes de que ella y Jasper compraran su propia casa.
Tenía vista al lago y parte de la habitación había sido reducida para permitir un pequeño espacio exterior en el qué colocar una mesa pequeña y dos sillas. Las paredes eran de un azul marino con una alfombra blanca y cortinas que caían alrededor de una cama con dosel que parecía antigua. Los muebles se veían tan antiguos como la casa, pero se les había dado perfecto mantenimiento.
Me avergüenza decir que, de hecho, chillé cuando vi el baño en suite. Además de los elementos esenciales esperados tales como la ducha, el lavamanos y el inodoro; ¡había un puto Jacuzzi enorme!
"Vamos, Alice, dejemos a estos dos para que se pongan cómodos." Esme empezó a sacar a Alice de la habitación. "James y Jasper están practicando en el campo. Dijeron que te les unas cuando estés listo."
"Está bien, Esme, bajaré en breve," dijo Edward.
"Tú puedes venir a sentarte en la cocina mientras mamá cocina, si quieres." Alice dijo y asentí cortésmente.
Esme cerró la puerta detrás de ella y en seguida me volví hacia Edward. "Wow."
"Les tomó años conseguir que todo estuviera como les gusta. Habían estado planeando mudarse, pero luego Masen murió... y quisieron quedarse. Cuando finalmente terminaron, Esme quería otro proyecto, así que ella y Alice fundaron su negocio. Me encanta venir aquí, casi me siento normal." Forzó una sonrisa.
"Entonces, por dos días, vamos a ser normales. Tú puedes ser solo Edward Cullen, aspirante a jugador de rugby y no su alteza real. Haremos cosas que hacen la gente de campo normal… ¿Qué hace la gente de campo normal?" Incliné mi cabeza para un lado y pregunté. "Además de ir de cacería y mierda como esa."
Edward se echó a reír, una risa de verdad y amaba que yo fuera la causa. "Nadie en esta casa ha ido alguna vez de cacería en absoluto. No sé sobre otras personas, pero este hombre quiere pasar el fin de semana bebiendo vinos hechos en casa y cervezas, comer comida genial, patear traseros en el rugby, y por supuesto, pasar tanto tiempo contigo como sea físicamente posible."
"Suena bien para mí," le dije y me volví hacia mi maleta que habían dejado junto a la puerta. "Solo voy a desempacar y-"
"Más tarde." Edward me dio la vuelta para quedar frente a él y me hizo retroceder hacia la cama capturando mis labios con los suyos.
A la mierda la maleta, a la mierda Londres, a la mierda la vida real de Edward, y más que nada, a la mierda el hecho de que cada minuto que pasaba con él era un minuto más cerca a dejarlo.
¡A LA MIERDA CON TODO!
Decidí después de mi cumpleaños que ya no me iba a resistir a esto, así que en este momento solo iba a disfrutar enamorarme del tipo más increíble que había tenido el placer de conocer.
Mientras besaba y acariciaba cada centímetro de mi cuerpo, una vez más pensé en el perfecto momento para decir esas dos palabras que quemaban en mis labios. Sin estar todavía preparada para expresarlas, esperé hasta que no estuviera viendo y en vez de eso, las articulé. Poniendo todo lo que tenía en mi silenciosa declaración.
"Edward, te amo."
Awwwww, lo dicho, estos dos me matan. Y ni siquiera hemos llegado a la parte donde se separan *sniff* En fin, al menos Edward padre está cumpliendo con la parte de su trato y dándole la oportunidad a Edward de ser él mismo y disfrutar de la compañía de la mujer que ama, aunque como dijo Alice, ¿cómo pueden creer que será tan fácil volver a su vida de antes? Se están engañando y lo saben. Hablando de Alice, ¿qué les pareció esa intervención? No muy apropiada, pero sin duda hizo pensar a Bella. Espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, como siempre, me encantaría saber qué fue lo que más les gustó, y si ya tienen una teoría por ahí de lo que pasará. Estaré esperando ansiosa sus reviews.
Gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Sthefani NGO, Edward y Bella Cullen 08, Masilobe, ELIZABETH, Klara Anastacia Cullen, Ninee95, alejandra1987, nnuma76, YessyVL13, lizdayanna, Jade HSos, Tata XOXO, Hanna D.L, Gabriela Cullen, Noelia, Merce, Manligrez, Letieuge, Beaele, soledadcullen, LicetSalvatore, Techu, Ali-Lu Kuran Hale, Techu, PEYCI CULLEN, Yoliki, glow0718, Maribel, Adriu, Cary, Shikara65, tulgarita, PRISOL, bbluelilas, saraipineda44, freedom2604, Yoca-26, Sully YM, Lady Grigori, Annel, CarolinaYDM, lagie, Milh Llop, Pili, patymdn, rjnavajas, MicaCullenW, Ericastelo, Mafer, injoa, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente ;)
