¡BUENAS! Lamento que a estas alturas de la vida es que venga a actualizar, pero es que me han sucedido un poco de cosas (tanto buenas como malas) que absorben mi tiempo y solo tenía como diez minutos para escribir. En la universidad aprovechaba las clases de Inglés, pero este no era suficiente. Pude hacerme un espacio y terminar el capítulo, y explicado esto quiero proponerles dos opciones:
Si quieren que actualice rápido, equivale a que los capítulos sean cortos.
Si quieren capítulos largos, no les aseguro que tanto durare para actualizar. Eso depende de los hechos y mi alrededor
Elijan sabiamente, la opción con más votos será la que escogeré.
Muchas gracias por su atención… y… LAS DEJO CON LO QUE MAS QUIEREN, ¡LEER EL CAPITULO!
BYE.
Disfrútenlo ;).
Y disculpen los posibles errores.
Disclaimer: como muchos de ustedes sabrán Naruto no me pertenece, es propiedad de Masashi Kishimoto. Lo único mío es la historia y los posibles personajes que pueden aparecer.
Capítulo 12: Pericia.
Kakashi comandaba el equipo de búsqueda poniendo a prueba todo lo que había aprendido en sus años como ninja. Observaba con creciente preocupación al equipo ocho y Neji. Cada uno se encontraba tan sumido en sus propios pensamientos que no notaban como poco a poco destruían la formación, dispersándose a cada segundo en direcciones diferentes. Hinata los había sorprendido gratamente, tanto que sus expresiones mostraban mucha confusión y aturdimiento. El ninja que copia también se encontraba lentamente sorprendido, sin embargo, el esperaba algo así. Orochimaru no se apoderaría de la heredera Hyuuga sin darle entrenamiento o tenerla para algún fin, estaba completamente convencido que el Sannin la volvería más fuerte de alguna u otra manera. Tsunade todavía no lograba descubrir el porqué de su apropiación, la única razón, de entre todas las que pensó, la llevaban a que solo era por su línea sucesoria. Orochimaru parecía tener cierta adoración con los kekkei genkai, más específicamente con el Sharingan. Kakashi no lo había dicho pero intuía que había algo oculto, algo que ellos no lograban desenmascarar. Por su cabeza también pasaron algunas opciones, no obstante, para él, parecían un poco absurdas. Simplemente podría ser un plan hurtado para obtener una supremacía mayor. Orochimaru amaba el poder, no le suena ilógico que pretenda conseguir más del que ya posee. Parecía querer impulsar sus límites, en cierto tono suena admirable hasta que cometes actos que rayan la demencia.
Poseía muchas dudas y una de ellas ganaba a las demás, ¿Para que querría Orochimaru el Byakugan, si se suponía que se apoderaría del Sharingan? No le encontraba lógica, la única opción viable parecía ser obtener más poder, pero ¿De qué forma? Orochimaru conocía muchas alternativas, gracias a los jutsus prohibidos. Y eso le perturbaba o es que acaso, ¿Tenía planeado reunir todos los Doujutsus? Pero sería algo remotamente imposible. Aun tenia duda sobre cuál fue el objetivo del Sannin; sin embargo, tal vez todo simplemente se reduce a que solo quería subordinados fuertes que controlar para lograr sus propósitos. Y en la situación de Hinata, era alguien muy manejable, Orochimaru sabia como controlar a las personas. Lo que no entendía era como la heredera Hyuuga decidió unirse al equipo de Sasuke, ¿Cuál sería su objetivo dentro? ¿Cuáles son sus razones? Eran incógnitas que rondaban por la mente del ninja copia y parecía que nadie sabía una respuesta correcta. Él tampoco podía encontrar una respuesta satisfactoria. Solo eran hipótesis sin comprobar. Sin embargo, quedaba esa duda ¿A qué se reducía todo? ¿Qué estaba pasando por alto?
Decidió que era mejor dejar de pensar en aquello y concentrarse en la búsqueda. Esta podría ser la única oportunidad de traer a Sasuke Uchiha e Hinata Hyuuga.
El equipo Hebi corría lo más rápido posible, evitando al equipo de búsqueda. Sasuke iba en cabeza, seguido por Hinata, quien tenía su línea sucesoria activada, atrás de ella Suigetsu y Juugo iban a la par.
Para la molestia de Hyuuga, el equipo de búsqueda les pisaba los talones. Ellos aumentaban su velocidad, pero parecía que ellos también. Hebi estaba alcanzando su límite, a excepción de Sasuke, que parecía cada vez obtener una mayor velocidad. Esa era una de sus habilidades, según la opinión de Hyuuga. No ha conocido a alguien más rápido que el azabache.
Siguieron saltando por los arboles hasta que Hinata vislumbro en su Byakugan como la distancia disminuía hasta ser alarmante. No estaban cerca, pero tampoco tan lejos. Debían encontrar una forma de evadirlos y la peliazul se le ocurrió una idea que podría ser peligrosa.
No estaba segura de expresar su estrategia, tenía en cuenta la conversación que tuvo hace unos días atrás con Sasuke. No quería dejar de lado todo eso. Tenía que pensar las cosas con detenimiento, lamentablemente no contaba con tiempo lo que equivalía a que tenía que actuar rápido. O si no lo que han estado evitando desde hace un tiempo, sucederá.
Opto por reducir su velocidad, colocándose a la par de Juugo y Suigetsu. Hinata pensó que Sasuke no se había dado cuenta, pero él noto el flujo de chakra que cambio.
Sabía que era la peliazul por su posición.
Ignoro la acción y siguió saltando, todo hasta que sintió como cuatro chakras aparecieron. Y estos eran muy similares a sus subordinados y el mismo.
Giro la cabeza hacia atrás, pero no se sorprendió cuando vio copias de ellos mismos, sin embargo esa sonrisa traviesa en el rostro de Hyuuga, con su línea sucesoria activada, fue lo que llamo su atención. Activo el Sharingan incitado por la chica, con sorpresa observo como una capa de agua, no, roció de agua, cubrir a los verdaderos, no sabía quién había ejecutado el jutsu, si Hinata o Suigetsu. La peliazul poseía en su mano, muchas técnicas prohibidas y Hozuki manejaba con mucha destreza el elemento agua, analizo con mucho detenimiento el chakra con que fue hecho aquella técnica, un chakra inquieto y revoltoso le advirtió que fue el peliblanco. Eso cautivo su atención, no sabía que poseyera aquella capacidad, él pensó que su kekkei genkai solo se limitaba al jutsu de hidratación. Ya sabía que su suposición era completamente errónea, debió investigar mejor a su subordinado. Hinata parecía conocer mejor a los dos, más a fondo, y eso era una cualidad de líder, conocer a sus aliados, pero el sabía que a Hyuuga no le agradaba estar al mando, a pesar de a veces dar órdenes, así que era su mano derecha, aquello que no podía hacer ella lo hacía. Era, de cierta manera, su complemento.
Y él lo aceptaba.
Hinata le susurro algo al peliblanco, y este asintió un poco confundido. De un momento a otro, el cuerpo de la chica freno y casi caía al suelo de no ser por Hozuki, quien la atrapo de inmediato.
La única chica de Hebi abrió con lentitud sus ojos y solo vio un pasaje tan rojo carmesí, y a sus pies un agua negra, frente a ella se encontraba Sasuke mirándola con detención. Hinata quiso admirarlo por un tiempo, pero ese paisaje tan de muerte, tan incómodo. Solo quería cambiarlo.
– ¿Me permitirías? – Pregunto, con un tono complaciente en su voz. Uchiha asintió y de un momento a otro el ambiente cambio. Estaban frente a un inmenso lago, a sus lados aparecieron dos grandes rocas para poder sentarse. Hinata lo hizo pero Sasuke opto por quedarse de pie frente a la ligera mirada de la chica, viendo con completo interés el lugar. Le parecía conocido. – ¿Quieres algo? – Cuestiono con intriga.
– Deja de usar los jutsus prohibidos. – Exigió con un tono que no aceptaba replicas. A Hinata le pareció un poco atractivo, no obstante, un rastro de enojo se alojó en su cuerpo.
– En caso de que todo lo que hemos logrado se vea amenazado, no dudare en utilizarlos. – Confeso la chica de ojos opalinos. – No me lo niegues, después de todo, puedo incumplir tu orden. – Añadió, mirando a Uchiha con ojos afilados y penetrantes.
Sasuke tenía tiempo sin ver esa determinación en la de cabellos azulinos.
– Te destruyes. – Soltó, como si fuera suficiente razón, en un tono tan tosco y oscuro que removió muchas cosas dentro de Hyuuga, produciéndole un estremecimiento.
– Estoy dispuesta a todo para cumplir tu meta. – Revelo levantándose de la piedra. Así como la mía, agrego mentalmente. – Incluso dar mi vida y chakra por ello. – Hinata lo miro con fiereza, diciéndole silenciosamente que todo lo que había dicho era verdad. No había duda en sí. – Mejor preocupémonos por nuestros antiguos compañeros, debemos seguir con la estrategia para distraerlos. – Hinata estaba a punto de dejar que su chakra recorriera los tenketsus de sus ojos para romper aquel Genjutsu, sin embargo, la voz de Sasuke lo impidió.
– Con respecto a Suigetsu, ¿Qué era aquello? – Hinata freno, virando su cuerpo hacia el azabache.
– Es una técnica de camuflaje propia de su clan. – Informo con un tono y facción neutra. – Otro kekkei genkai variante del jutsu de hidratación. Me sorprende que no lo supieras, después de todo investigaste a cada uno de ellos. – Lo último lo dijo en un tono de burla. Sasuke no dijo nada, simplemente la observo con ojos penetrantes tratando de leerla, pero ella se resistió al querer mostrar alguna reacción. Cerró sus ojos a emociones, y sin inmutarse le devolvió la fiera mirada. – Mira Sasuke, no tiene caso seguir con esta absurda provocación. Nuestros antiguos compañeros vienen a por nosotros y tú solamente me mantienes encerrada aquí.
Uchiha ladeo su cabeza activando el Sharingan, poniendo en alerta a la chica, quien inmediatamente tomo una pose defensiva.
– Mientras estemos dentro del Sharingan, no nos afecta el tiempo. – Hinata suspiro, sabía que diría algo así. No obstante, necesitaba convencer al chico.
– Sasuke, tenemos prisa, por favor. Necesitamos estar en nuestros sentidos completamente, ¿No deseas hallar con rapidez a Itachi? Vamos, sácame, sabes que no tengo tanto dominio como suelo hacer creer.
Hinata se encontraba un poco impaciente ¿Por qué era ahora que tenía que actuar así? Se encargó de insultar mil veces a Uchiha mentalmente, esperando que de alguna forma el intuyera todo lo que pensaba.
– Sasuke, dije que estoy dispuesta a todo por tu meta, así que no cuestiones mi modus operandi. – Eso que hice allá afuera nos ayudara por un tiempo, el olfato que poseen los Inuzuka es muy bueno, pero siempre una técnica tiene sus puntos débiles por muy irrompible que parezca.
Suigetsu copio nuestro aroma y lo implanto en los clones. Algo que ya habrás deducido, dejemos de estar perdiendo el tiempo y cancela esto.
Sasuke abrió su boca para decir algo, sin embargo la cerro en el momento en que Hinata arqueo una ceja molesta. Siempre hay límites cuando se trata de ella. Sasuke desactivo su línea sucesoria e Hinata pudo ver como todo volvía a la normalidad, solo para encontrarse en los brazos de Hozuki, que la miraba con preocupación y una creciente expectación. Uchiha le lanzo una mirada oscura al chico pero este no se dio cuenta. Juugo vigilaba los alrededores atento, también gracias a las aves que le informaban todo lo que sucedía a un radio de cuatro kilómetros.
Hyuuga se levantó sobresaltada y busco con desesperación los ojos del azabache. Al encontrarlos se dirigió con rapidez hacia él, cuando solo se encontraba a unos reducidos pasos anuncio:
–Lo encontré. – Eso llamo la atención de todos, creando expectativas en los receptores. – Encontré el chakra de Itachi. – Sasuke abrió los ojos sorprendido, sin despegarlos de los condescendientes opalinos. Suigetsu abrió la boca impresionado y Juugo, solo ladeo la cabeza con interés. – Su localización es a unos ocho kilómetros desde nuestra posición a las dos en punto. – Sasuke volteo hacia el oeste, mirando el paisaje con el ceño fruncido.
Itachi se encontraba cerca, por fin podría cobrar venganza. Todos aquellos años de soledad y mentiras. Lo más preciado le fue arrancado, su familia, el amor y la compañía.
-¡El chakra empezó a moverse! – Exclamo la rastreadora un poco alarmada. Frunció el ceño y las venas alrededor de sus ojos se ampliaron más. – ¡A nueve kilómetros! ¡Diez! ¡Sasuke, rápido! – La chica no vio si la seguían o no, lo único que tenía en mente era no dejar que Itachi se saliera de su rango de visión. No lo perdería, de eso estaba segura.
Corrió y salto entre los arboles lo más rápido que su chakra le permitía. En algunas ocasiones, veía como su vista le temblaba, no obstante, le daba igual. Ella trataría de hacer realidad esa venganza, así como la suya. Aunque la última, le tomaría más tiempo del pensado.
En un solo parpadeo una figura entro a su visión y, gracias a eso, pudo esquivar el ataque del ente desconocido. Salto hacia atrás, realizando una pirueta rechazando por poco a la gran espada que se postro ante ella. Una sombra cayo frente a ella, y con curiosidad, observo el poderoso chakra que recorría a la persona que obstruía su paso.
Era inmenso, súper fluyente y amenazador.
Aún más, le sorprendió que aquella espada que se encontraba clavada en el suelo también poseyera chakra, como si fuera un ser viviente. Quiso averiguar el porqué, encontrando otra razón para sorprenderse: el chakra de la espada y el del sujeto era el mismo. Se preguntó si por eso era que poseía chakra, pero algo le dijo que no era así, que había algo oculto tras esa espada.
Desactivo el Byakugan, para luego poner toda su atención a la persona que se encontraba tras la gran espada. Se colocó en posición de ataque, viendo con mucha concentración cada movimiento. Cuando logro divisar a la persona, logro ver que era un shinobi y alto.
Una capa negra ondeando atrapo su interés.
Enfoco su vista, encontrándose con unas nubes rojas. Abrió los ojos un poco consternada. ¿Un Akatsuki? ¿De todas las personas tenía que toparse con uno? Tomo un kunai y se preparó para pelear, intentaría hacerlo lo más rápido posible.
No dejaría escapar a Itachi.
Reunió chakra en su kunai, convirtiéndolo en una espada corta de agua. Ella batallaría, lado a lado con el intruso, que no sabía cuál de todos los Akatsuki era.
– ¿Estas segura que quieres pelear conmigo, Kunoichi? – Soltó con sorna el de piel azul.
Hinata frunció el ceño, pero no se dejó amedrentar por la obvia burla a su persona.
– Claro. – Contesto con una fiera mirada, que solo ocasiono al Akatsuki se riera.
– Que chica tan valiente con la que me topado. – Rio mostrando sus dientes de tiburón. A Hyuuga esos dientes le dieron una pista de quien podría ser. – Me encantaría descuartizarte. – Ese comentario produjo un pequeño terror en la chica. Sin embargo, ella no era alguien que se dejaría llenar de miedo y vencerse por el.
La única chica de Hebi afianzo su mirada, alejando el temor de su mente. Y siguió mirando fijamente al shinobi, este tomo con un creciente deleite a su espada para luego hacer un ademan de atacarla. Hinata lo noto y doblo sus rodillas con la intención de esquivarlo.
El Akatsuki se abalanzo contra Hyuuga con la espada en alto, con el objetivo de cortar a la Kunoichi, pero este se vio interrumpido en el momento en que tres figuras cayeron, cubriendo a la chica.
La de ojos opalinos dejo atrás su guardia, viendo con interés a esas tres personas. Juugo se encontraba frente a ella, Sasuke y Suigetsu detenían la espada del Akatsuki con las suyas propias.
El shinobi de dientes de tiburón, retiro su espada y salto hacia atrás viéndolos con burla. Soltó una carcajada, mostrando toda su hilera de dientes de tiburón. Sasuke frunció el ceño y envaino su espada. Suigetsu al reconocer al Akatsuki frente a él, ocupo una pose defensiva.
– Qué curioso. – Hablo, obteniendo la atención de todo Hebi. – Un Uchiha defendiendo a una Hyuuga.
Hinata se sonrojo levemente, desviando la mirada. Sasuke no mostro prueba de haberle afectado el comentario, en cambio solo siguió observando con detenimiento los movimientos del adversario.
– ¿Quién eres? – Pregunto Juugo con los ojos entrecerrados, alerta.
El Akatsuki rio.
– Kisame Hoshigaki, antiguo espadachín de la niebla, ahora perteneciente a Akatsuki. Proveniente de Kirigakure y portador de la espada Samehada. – Anuncio el peliblanco, sorprendiendo al otro portador de los dientes de tiburón.
No pensó que supieran quien era, es más estaba pensando en no decirles nada y dejarlos a oscuras. El no incumbía ahí. Pero ese chico parecía saber más cosas sobre él, excluyendo lo que había dicho.
– Así que eres el compañero de Itachi. – Una voz grácil y sarcástica se dejó escuchar tras el cuerpo del pelinaranja. Hinata se abrió paso entre Hebi, quedando al lado de Uchiha. – Itachi está cerca y tú estás aquí. – agrego, sonriendo de lado.
Esa oración los confundió un poco, ¿Por qué Hinata se encontraba diciendo lo obvio? Solo Sasuke noto ese brillo de astucia en los ojos, que podía observar en pocos shinobis.
– Eso quiere decir que sabes su ubicación exacta. – Razono, colocando sus brazos en jarra. Los integrantes de Hebi, miraron por unos segundos a la chica, mientras que Sasuke solo la vio de reojo por un segundo.
La deducción de Hyuuga, los cogió con la guardia baja, ¿Por qué querría ella saber el lugar donde se encuentra si poseía un Doujutsu especializado en rastreo? Todos cortaron sus pensamientos nada más escucharon como Kisame volvía a reír a carcajadas.
– Una Hyuuga preguntando sobre el paradero de un shinobi que se encuentra cerca. – Rio con más fuerza. Hinata solo apretó los puños al tiempo que fruncía la boca en una mueca de desagrado. – Al parecer, tu kekkei genkai no siempre es funcional. – Amedrentó malicioso.
– Es claro, pero eso no quiere decir que siempre sea así. – Refuto. – En estos momentos puedo ver a todos en un perímetro de veintitrés kilómetros de ahí en más… nada. Estoy segura que Itachi se encuentra a un kilómetro como mucho. Sin embargo, en mi rango de visión no aparece. – Desactivo su línea sucesoria. – Eso es de más raro. Sabe cómo eludir el Byakugan lo que solo contadas personas han podido descifrar. Es obvio de mi interés saber el como lo hizo él. – Era de más decir el tono retador con el que Hyuuga dijo todo.
Los integrantes de Hebi, no sabían cómo reaccionar, bueno, cada uno por sus propios motivos y el líder solo analizaba cada palabra y frase que decían entre ellos, solo tratando de encontrar pistas sobre el paradero de Itachi, mas no pensó que este podría bloquear el Doujutsu del cual se encontraba orgullosos los Hyuuga. Eso hacía a Hinata una rastreadora ineficiente, de cierta manera.
Frunció el ceño.
– Sasuke-kun, si quieres, puedes continuar. – Se irguió en todo lo que le permitía su estatura. – Esa es la orden de Itachi. – Soltó con burla cuando su mirada cruzo con unos ojos opalinos, quien puso una mueca de enfado.
Sasuke estuvo a punto de emprender su ida siendo seguido por el resto del equipo. Ante eso, Kisame produjo un sonido entre bufido y risa.
– Solo Sasuke puede seguir adelante, los demás se quedaran conmigo.
Hinata le lanzo una mirada de preocupación a Sasuke. Si no se encontraba cerca de él, no podría curarlo. Un soplido lleno de pesadez broto de sus labios, la respuesta que daría el azabache la sabia a la perfección así como el tono que usaría:
– La única razón por la que forme este equipo en primer lugar era para que nadie interviniera en mi pelea con Itachi. – Confeso, sin ningún matiz en su voz. – Ellos trabajan bien.
Los integrantes de Hebi sonrieron ante el halago, el azabache nunca les había dicho algo así, o tal vez lo pensó pero nunca lo expreso, hasta ahora.
Cada uno empezó a sentir cierto calor alojado en el pecho por las palabras de Uchiha. Y viendo como este se iba a su encuentro con su hermano, le desearon mentalmente mucha suerte.
Ahora solo quedaban Suigetsu, Juugo e Hinata con Kisame. El último solo clavo su espada al suelo, recostándose en esta al tiempo que miraba con una sonrisa de tiburón cualquier movimiento de Hebi. No obstante, a pesar de no haberlo expresado la peliazul noto como Hozuki se movía inquieto y no dejaba de observar al Akatsuki, apretando con fuerza el mango de la espada del ejecutor. Suigetsu parecía querer enfrentarlo y saldar deudas con él.
Se golpeó la frente con la mano.
¿Cómo pude no darme cuenta?, se recrimino a sí misma. Giro su cabeza hacia Hozuki reproduciendo un pequeño fragmento del pasado.
- Pues sí, pero... ¿No has cambiado de opinión? – Inquirió.
El peliblanco negó.
- Uno de los siete espadachines de la niebla, Hoshigaki Kisame, es el compañero de Uchiha Itachi, y quiero para mí su gran espada, Samehada.
Hyuuga tomo a Hozuki del brazo, arrastrándolo hacia un lugar donde Kisame ni el propio Juugo pudiera escuchar la conversación y, para asegurarse de ello, hablo en un susurro:
– Es él. – asevero la chica, mirando los ojos violetas. Suigetsu mostro una expresión confundida, no sabía a qué se refería. – A quien le quieres quitar su espada. – Suigetsu sonrió levemente mientras asentía. – Con razón sabias tanto sobre el – Comento, recordando los datos que había soltado. - ¿No será que te gusta? – Pregunto para aligerar un poco la tensión en el cuerpo del peliblanco, pensó que no había ocasionado nada hasta que vio como este poseía una cara de terror absoluto y desagrado total, ocasionando una fuerte carcajada en esta.
Juugo y Kisame vieron con cierta intriga el cambio de palabras de estos dos y, aunque no pudieron escuchar nada, esa última risa de la ex-heredera atrapo por completo su atención, generando más intriga.
– Ya, creo que no. – Murmuro conteniendo, aun, su risa. - ¿Quieres pelear con él, verdad? – Hozuki asintió. – Pues dale, procura propinarle una buena patada en el trasero, el maldito me la debe. – Susurro en su oído un poco malhumorada.
Suigetsu asintió con una sonrisa torcida bailando en sus labios. Se viro hacia el Akatsuki y murmuro:
– Hoshigaki Kisame y su gran espada, Samehada. – El aludido frunció el ceño, borrando la petulante sonrisa formada en su rostro. Ese chico, si no está mal fue quien brindo información sobre él. Suigetsu pareció leer su expresión en el rostro. – ¿No sabes quién soy? – Sonrió socarrón.
Kisame pareció pensarlo por unos segundos. Sin embargo, no dio prueba de haberlo hecho, parecía un poco confuso con su mirada distante que no apartaba del peliblanco. Hinata se preguntó seriamente si ellos alguna vez se habían visto.
– Soy el hermano menor de Hozuki Mangetsu, Hozuki Suigetsu. – Un brillo de reconocimiento apareció de repente en los ojos del Akatsuki.
– Oh, no te reconocí. – Sonrió con sus clásicos dientes de tiburón. La única chica de Hebi se preguntó si era natural en los ninjas de Kirigakure. – Has crecido.
– Yo realmente no quiero esperar sentado por el regreso de Sasuke. – Alzo su espada, recostándola en su hombro. – Así que… ¿Por qué no matamos el tiempo y hacemos algo divertido, Kisame-senpai?
El Akatsuki sonrió al tiempo que tomaba el mango de Samehada.
– A diferencia de tu hermano, eres muy arrogante. – Hozuki frunció levemente el ceño, algo que solo pareció notar la única chica entre tres hombres. – De acuerdo, con mucho gusto te cortare algunas capas.
Hinata se separó de Suigetsu, acercándose de a poco a la posición donde se encontraba Juugo, quien la vio un poco sorprendido. Ella solo levanto una ceja, curiosa por su reacción.
– ¿Sucede algo? – Inquirió. El pelinaranja abrió la boca, mas un golpe metálico ocasionado por dos espadas al chocar lo cortó. Dirigió sus orbes hacia el sonido, sin sorprenderse de encontrarlos luchando ya. – Espero que se desquite, Suigetsu parece tener un resentimiento oculto hacia ese hombre. – Juugo la miro con creciente interés. – Él podrá decir mucho que quiere pelear con el solo por querer adueñarse de la espada, pero siempre había cierta tensión e incomodidad en el ambiente cada vez que hablaba de él, que me hace dudar de que solo sea por eso. – Juugo no supo que decir. Nunca había conversado sobre eso con el chico, pero la chica parecía tener un buen ojo para hallar problemas. Así que, no dudaba de ella. A final de cuentas, ella era un gran balance en Hebi, era alguien que los mantenía. No dudaba de que tuviera cierto toque maternal oculto o de que en un futuro sería una grandiosa progenitora.
Sasuke, sí que tiene suerte, eh, pensó un poco distraído con el volar de unas aves que marchaban en el cielo.
– Pero, ¿Te parece bien? – Recibió un sonido de confusión de parte de Hyuuga. – Que Suigetsu este luchando contra Kisame. – Dio una rápida mirada hacia el lugar donde peleaban. – Parece haber una diferencia de habilidades y experiencia. – Hinata asintió, concordando con el pelinaranja.
– A pesar de eso, sirve como distracción entre los dos bandos. – Ninguno de los dos dijo nada. La respuesta era obvia. Duraron así un tiempo, observando la batalla hasta que Hinata noto a la lejanía como una masa de nubes negras se posaba sobre un edificio, que alrededor parecían haber llamas negras.
– Sasuke…- Susurro un poco abstraída, sin notar como Juugo volteo a verla. Unos truenos empezaron a escucharse de repente – Sé que es él pero, ¿tan grande es su control para hacer eso?
Ese hecho no pareció alterar a Suigetsu y Kisame, quienes siguieron peleando como si nada sucediera en esos momentos. Juugo se cuestionó que tanto podría uno estar concentrado en la batalla como para ignorar su alrededor.
Un estremecimiento se formó y eso si pareció llamar la atención de los otros dos. Saltaron simultáneamente hacia atrás midiendo sus espacios para luego mirar con confusión el lugar.
– ¿Qué paso? – Se decidió a preguntar el peliblanco. - ¿Hinata? – La única chica de Hebi lo ignoro y empezó un recorrido hacia el Akatsuki.
– Necesito pasar. – Exigió con una demandante voz, algo que no estaba acostumbrada a usar, pero que sin dudas le salía a la perfección. Kisame sonrió, negando con lentitud.
– No te dejare hacerlo. – Para cuando termino de decir esa frase, una espada de agua lo ataco pudiendo esquivarla solo por unos cortos centímetros de diferencia. Miro con sorpresa como la chica utilizo su elemento chakra en cuestión de segundos, nunca antes había visto algo así. Ni siquiera en sus tiempos de Espadachín de la Niebla.
– Lo haré. – Una sonrisa cargada de desdén se dejó entrever entre los labios de Hyuuga. Esa faceta sorprendió tanto a Suigetsu como Kisame, Juugo en ese momento no había podido ver nada, a excepción del repentino ataque.
En un parpadeo, Hinata miro de reojo al peliblanco analizando su alrededor. Deshizo la espada de agua y con un grácil movimiento se deslizo detrás del peliblanco. Este pareció entender lo que pretendía hacer la peliazul, así que después de un asentimiento de cabeza se dispuso a atacar con seguridad al Akatsuki al tiempo que sujetaba con fuerza a Kubikiribocho.
Kisame no despego sus ojos del ataque frentero de Hozuki, pero eso no quería decir que tampoco estaba vigilando los movimientos de Hyuuga. Él creía que de ella era de quien más debía cuidarse, sobre todo desde el momento en que la chica empezó a formar una serie de sellos, entre ellos pudo notar el característico del elemento agua. Y esta chica parecía tener un avanzado control sobre este.
Tomo posición de ataque, esperando cualquier jutsu dirigido por Hyuuga. Él se daba cuenta que la embestida de Hozuki solo era para llamar su atención mientras la chica aprovechaba su desliz para mandarle quien sabe que técnica. Sonrió con sorna, ¿De verdad creía esa Hyuuga que podía tomarlo desprevenido? Era un Akatsuki, en resumen un ninja renegado y experimentado. Y uno de los buenos, no por nada era poseedor de la gran espada, Samehada. Espero con paciencia el ataque de la chica, y cuando esta sonrió con arrogancia sin pasar nada desde el último sello, una gran confusión paso por sus ojos.
– ¡Elemento Agua: Agujas de Agua! – Exclamo y con sorpresa el Akatsuki noto como era embestidas por tales. Pero, la gran sorpresa fue de donde salieron estas agujas, nada más ni nada menos que de la espada de Hozuki.
Muchas lo rozaron, rasgando parte de su capa, no obstante pudo salir invicto de la mayoría. Cuando giro la cabeza hacia la chica, noto que esta no estaba. Miro hacia atrás y ahí la vio. Corría con una gran velocidad mientras lo observaba a él con su línea sucesoria activa.
No debió subestimarla.
– Vaya, vaya – Murmuro con tono jovial. – Que interesante Kunoichi. – Susurro, esta vez, solo siendo escuchando por el otro portador de espadas. Esa chica era, en verdad, un misterio. – Esa técnica solo pudo hacerla a través de ti, dejando una pequeña porción de su chakra en tu espada. – Razono de inmediato. – No creí que existieran personas capaces de dejar parte de su chakra en un objeto por un determinado tiempo para hacer un jutsu. – Y solo en ese momento fue que capto algo. – Por eso fue que se deslizo detrás de ti.
Suigetsu sonrió como lo haría un padre orgulloso.
– Ella posee muchas técnicas originales. – Asevero, causando un brillo poco usual en los ojos del Akatsuki. – Y solo para que lo sepas, solo te enfrento con su elemento agua, nunca lo hizo con su arma. – Ese comentario llamo la atención del Akatsuki.
– ¿Ah sí? – Inquirió, pensando si la había visto, no obstante, en ningún momento le pareció que la chica portara alguna.
Suigetsu asintió.
– Puede que hace poco aprendiera a manejar su arma, pero lo maneja como una extensión de sí misma. – Confeso. – El arco que en su mayoría la gente no puede ver. – Solo hasta ese momento fue que se dio cuenta el raciocinio de las palabras del peliblanco. - Ella utiliza su elemento chakra para camuflarlo. Para desaparecer su presencia, pero eso no quiere decir que no se encuentre ahí. – Una sonrisa socarrona acompaño sus palabras.
La única chica de Hebi corría tan rápido como le era permitido por su estamina y su propio chakra. Una mala vibra se formó en su interior cuando vio aquellas capas de nubes grises. Sabía que era Sasuke, solo él podría hacer algo así. Y aunque podía notar que eso era poderoso, su interior no pudo evitar estremecerse. Debía llegar rápido, tal vez no fuera de mucha ayuda, era muy bien sabido que Uchiha era más fuerte que ella. No lo negaba, le encantaba que fuera así aunque a veces le causara frustración. Pero en estos momentos, le importaba muy poco que fuera así. Tal vez con ella cerca, podría curarle cuando se encuentre muy herido o salvarle la vida en caso de que el otro Uchiha fuera más fuerte. Y era este último quien agrandaba una gran duda en su interior, pero sentía que si la expresaba, la formulaba un gran desastre caería tanto en el equipo como en Sasuke.
Tenía miedo de saber la respuesta.
Freno chasqueando la lengua, una gran muralla de fuego negro le impedía el paso. Sentía que no era fuego común, así que opto por no pasar encima de el. Con su línea sucesoria encontró una gran parte donde el fuego no consumía los alrededores. Lo rodeo con gran agilidad y rapidez y cuando pudo cruzar hacia el complejo, busco el chakra de Sasuke. Por alguna razón, no podía encontrar el chakra de Itachi. Cuando su vista lo hallo, una angustia se acrecentó en su cuerpo. Aumento su velocidad tanto como pudo, Sasuke se encontraba tirado en el suelo junto al cuerpo de Itachi.
Con su Byakugan, pudo ver las heridas que el chico tenia tanto por dentro como por fuera. En Uchiha mayor, no pudo encontrar ningún chakra, eso solo quería decir que estaba muerto.
Sonrío.
Sasuke había cumplido su venganza.
El azabache sintió un chakra conocido a su alrededor. Abrió con pesadez los ojos pensando si era un enemigo o aliado. Con un pavor que no pudo expresar en su rostro, vio como una figura borrosa se acercaba a ellos. Expandió sus ónixs buscando enfocar a aquella persona, sorprendiéndose más al reconocerla.
Hinata corría hacia él.
Estaba a punto de volver a cerrarlos, mas una sombra tras Hyuuga alerto sus sentidos. Quiso avisarle pero ningún sonido salía de su boca. Se encontraba tan reseca y él tan cansado que toda la energía que poseía solo podía utilizarla para mantenerse despierto.
Con terror vio como el ninja se acercaba mas a la peliazul. Y esta no notaba su presencia, en solo un segundo ese shinobi apuñalo a la chica, antes de desmayarse y todo se volviera oscuro.
Esta vez no respondí Reviews para actualizar más rápido.
Se despide, Abyss Black.
