Todos sabemos que la saga crepusculo no me pertenece, si así fuera, no estaría escribiendo en español
Hermanos y hermanas... estamos hoy aquí reunidos para velar el alma del buen Carlisle que murió haciendo el bien...
Nada... no escuchaba nada en la sala. Solo los corazones de los niños arriba, mi hija, Jacob. Mis hermanos ni siquiera respiraban... yo tampoco lo hacía. Había dejado de respirar en un absurdo engaño de que mi respiración opacaba el corazón de Carlisle. No quería verlo y sin embargo no podía despegar la mirada de él. De su cuerpo aún tibio y sin vida.
.
.
.
.
.
.
I'm psychotic synchypnotic
I got my blue burners and phonic
I'm psychotic synchypnotic
I got my brand electronic
I'm psychotic synchypnotic
I got my blue burners and phonic
I'm psychotic synchypnotic
I got my brand electronic
Esa canción me llamó la atención, yo la conocía... ¡Helen!. Salté por la puerta antes de siquiera haberme puesto a pensarlo.
-- ¡HELEN NECESITO LAS COSAS QUE COMPRASTE, LÁNZALAS! --grité todo lo que pude saltando el río, ella me escucharía. Tenía que escucharme --¡HELEN NECESITO LAS COSAS QUE COMPRASTE, LÁNZALAS! --Carlisle no había pasado ni un minuto sin respirar y no lo pasaría. De eso me encargaría yo, se lo debía. Cuando pude ver el auto, también miré una bola que venía a toda velocidad. Con todo el cuidado que pude la atrapé y sin detenerme di media vuelta y corrí aún más rápido. Algo de lo que ahí había tenía que servirme. -- ¡JASPER EL DESFIBRILADOR! --grité en cuanto pude ver la casa. Carlisle lo había comprado cuando Bella se había embarazado. Por fortuna lo habíamos guardado, Alice no había dado con él si no lo habría mandado a un hospital. Me había sentido mezquino al guardarlo, pero ahora me alegraba.
Entré en la estancia y vacié la bolsa en uno de los sillones. Tomé un inhalador y fui hacia mi madre, Jasper la abrazaba haciendo enormes esfuerzos por tranquilizarla. Con una mirada le pedí a Jasper que alejara a Esme. Pero mi madre no soltaba a Carlisle, sus pensamientos eran aterrados.
--Vamos Esme, Edward lo salvará --dijo Jasper intentando alejarla, esta vez Esme fue con él.
Con mi hermano abrazado a Esme a unos metros de mí. Empecé con la resucitación. Contaba en la mente antes de darle respiración. Usaba el inhalador y volvía con el RCP. Uno, dos, tres... tenía que recordarme controlar mi fuerza, era un humano y peor aún, un niño. Hice un puño con una mano y seguí contando mientras con la otra ponía el gel en el desfibrilador. Y lo llevé al pecho de mi padre, me dolió ver como su pequeño cuerpo se levantaba con violencia, pero era por su bien. Volví con el RCP y la respiración, el inhalador y el desfibrilador por último, lo accioné dos veces y regresé al RCP. Esme aún lloraba a pesar de Jasper, aunque mi hermano no estaba mucho mejor, los pensamientos de ambos seguían conmigo, continuaban creyendo en mí... tenían la esperanza de que mis esfuerzos no eran en vano, pero cada segundo que pasaba sentía más destrozado el cuerpo de Carlisle, le rompería todas las costillas y no haría que volviera a respirar. Cuando me inclinaba para intentar hacer que algo de oxigeno le llegara, lo escuché... un débil golpeteo, tosió y su pecho comenzó a moverse, lento, pero se movía.
Oh Edward, lo hiciste. Sabía que podías hijo. Le sonreí a Esme que se había arrodillado junto a mí. Vive, Carlisle vive. El pensamiento de Rosalie me llegó seguido por la alegría de Jasper.
-- ¿Carlisle, estás bien cariño? --murmuró Esme preocupada. Carlisle abrió los ojos unos segundos y volvió a cerrarlos. Mi madre me miró alarmada. Podía escuchar el latido del corazón, él estaba bien, solo un poco cansado.
--Deja le pongo la inyección y lo llevas a acostar Esme --dije preparando todo --gracias Helen --agregué al verla entrar preocupada.
-- ¿Qué pasó?
--Una complicación, pero todo está... --intenté girar a Carlisle para ponerle la inyección pero por la sorpresa de verlo ponerse de pie de un brinco y salir corriendo, me quedé congelado. -- ¿no acaba de revivir? --murmuré mirando a Esme. Ella me sonrió de nuevo, no podía evitar estar feliz por ella.
-- ¡Nooooo Esme por favor! --gritó Carlisle cuando mi madre lo atrapaba con delicadeza. El chiquillo empezó a patalear en cuanto lo acostó boca abajo en el sofá -- ¡por favor si yo te quiero mucho Esme! ¿por qué me haces esto? ¡Edward me va a matar Esme!
--No te voy a hacer nada miedoso --ignoré la mirada de advertencia de Esme. Era un niño.
--Siii a Alice le dolió mucho, no, no, no, no por favor no me hagas nada, Esme déjame nooo, déjame --Helen se había hecho de nuevo con la cámara de video y entretenida grababa todo, los demás habían bajado curiosos por los gritos y contemplaban a Carlisle que gritaba retorciéndose en la prisión que Esme había hecho entre sus brazos y el sillón.
--Ni siquiera sabes lo que te voy a hacer
Se detuvo y giró la cabeza. Me miró evaluadoramente, clavó los ojos en la jeringa que sostenía. Respiró hondo y abrió la boca.
-- ¡No me importa pero me va a doler! --volvió a retorcerse y gritar -- ¡no quiero, no quiero, no quiero, me va a doler!
-- ¿De dónde saca tanta fuerza? --murmuró Jacob que se negaba a dejar en el piso a mi hija, Nessie ya había intentado de todo para que la bajara, pero él solo la ignoraba aprovechándose de que seguía afónica.
--Vamos Carlisle por favor, solo estate quieto --murmuró Esme
--No es justo que solo por ser Carlisle le permitas hacer un berrinche --susurró Jasper, me mordí los labios para no reír.
--No le estoy permitiendo nada Jasper --Esme lo miró severa --solo que le tiene miedo a las jeringas
--No --interrumpió Emmett muy serio. Miré en su mente y debía admitir que tenía razón --le tiene miedo a Edward y tan grandote no lo culpo, cualquiera... pero yo soy más fuerte --murmuró alzándose de hombros. Yo reí, sí, probablemente era más fuerte que yo... unos días atrás quizá.
--Solo deténganle las piernas, Esme bájale el pantalón un poco...
--Noooo! --intenté acercarme pero Alice se me puso enfrente. Bella estaba por un lado y Emmett las protegía... ¡ay por todos los cielos!.
--Rose por favor --rogué mirando a Rosalie que reía divertida. Miré a Jasper, se apresuró a agarrar a Alice que pataleó aún en sus piernas y Rose no se movía. Helen podía apartar a Bella, de nada serviría que le pidiera que se moviera, era demasiado terca. Rodé los ojos mirando a mi hermano, no era nada contra el pequeño demonio, ya estaba frente a mí con los brazos estirados. No quería que tocara a Carlisle -- Jasper por favor, tranquiliza a Carlisle y a Alice que es la que sigue
--Pero...
-- ¿Quieres que muera por varicela? --lo interrumpí ya cansado.
--Ya nadie muere de varicela --murmuró Jacob. Lo miré fulminante, él solo se escondió tras el cabello de Nessie.
--Cierto Jacob, pero si no me dejan tratarla... va a terminar matándola --en cuanto dije eso, la calma se sintió. Jasper se acercó a Carlisle y puso una mano sobre su hombro. Al instante el niño dejó de patalear. Y por fin pude ponerle la inyección. Cuando terminé, una mueca apareció en Jasper, rodé los ojos mientras preparaba la otra inyección. Escuché perfectamente como se debatía en sus pensamientos entre adormilar a Alice y evitar que me le acercara con algo punzo-cortante --Jasper por favor, ni siquiera vas a notar que le pasó la piel --respiró hondo y fue hacia la niña, pero Alice se giró hacia él y lo miró implorante. No sé como pudo abrir tanto los ojos, parecía un cachorro. --bien, está bien. Pero no te van a gustar mis métodos --dije acercándome. --que más da si se parte la aguja cuando intente inyectarla o la apriete demasiado intentando que se esté quieta o... --Jasper se apresuró a agarrar a Alice, ni siquiera le dio tiempo de quejarse y en menos de un segundo pude inyectarla. ¿Era tan difícil?.
-- ¿Ya no me quieres Esme? --me giré al escuchar a Carlisle. Sollozaba mirando a Esme, ella le sonrió maternalmente acariciándole la cabeza.
--Claro que te quiero Carlisle
-- ¿Entonces por qué dejaste que Edward me hiciera eso?
--No sabes que te hice --refuté. Esme me miró y desvié la mirada. Era un niño y me estaba comportando como otro, pero si ni siquiera le había dolido, no había sentido nada y ni me había visto. --es más, no puedes estar seguro de que te hice algo...
--Edward por favor, tiene 7 años --me dijo Esme, me giré y rodé los ojos. Tenía 7 años sí, pero por Dios que niños. Intenté irme pero Alice se me puso enfrente.
--Yo me voy a vengar --me amenazó señalándome concentrada
--Tienes 7 años, no me puedes ganar --no actuó como niño cuando lo era, pero ahora bien que lo hace. Esme lo pensó con la intención de que escuchara, si supiera que me detuve de enseñarle la lengua.
--Sí, pero mañana cumplo 8 --me dijo dando media vuelta. Miré a Jasper, él estaba más sorprendido que yo. Nadie sabía cuando había sido el cumpleaños de Alice, a penas si recordaba su nombre.
--Cariño --llamó Esme. Alice se giró en las escaleras -- ¿qué fecha es tu cumpleaños?
--Mañana --obvió extendiendo las manos al frente
--El día y el mes amor
--Oh, el 6 de enero y mañana es 6 de enero ¿verdad? --asentimos al mismo tiempo -- voy a dormir un rato, tengo sueño --extrañado la miré subir.
--Piensa dormir --dije ante la mirada de Jasper. Pareció descansar al escucharlo. Esme había subido a acostar a Carlisle.
--Jacob dónde demonios está Seth, todavía tiene un hijo del que hacerse cargo --masculló Helen furiosa. El bebé había comenzado a llorar y ella se seguía preguntando como era que a los niños se les había ocurrido destruir los de Jake pero no tocar a Cliff y el padre que no aparecía.
--Debo irme --murmuró Jake sin tomarla en cuenta. Escaneé sus pensamientos pero no encontré nada. Se acercó a mí y dejó a Nessie en mis brazos sin mirarme.
Algo me ocultaba ese lobo y no quería pensar en ello. Intenté llamarlo pero desapareció antes de que terminara la frase. Con las visiones de Alice, las sospechas con Helen, las transformaciones y la actitud de Jacob. Tenía suficiente para la eternidad.
¿Papá tienes algo para que recupere la voz?.
--Sí, toma la caja azul, la roja y la blanca que están sobre la cama y conecta el nebulizador que está en la habitación... sí lo necesitas --agregué antes de que refutara algo. Me dio un beso en la mejilla y subió. Debía estar muy enferma para no decir algo. Por primera vez en mi existencia me sentía cansado, de una forma muy extraña. No físicamente, por supuesto, ya que era imposible. Pero esos niños lograban hacer demasiado.
-- ¡Un oso! --gritó Emmett de repente, me había tomado por sorpresa. Miraba por la ventana.
--Claro que no, aquí no hay osos --refutó Jasper mirando por la ventana
-- ¡Sí es un oso!
--Que no
--Que sí
--No Emmett, no es un oso
-- ¡Te digo que sí Jasper, yo sé lo que es un oso!
--Pues no sabes nada, eso es un venado
--Jasper no pelees con... --intentó decir Esme, pero Emmett la interrumpió
-- ¡No, es un oso!
--Te digo que no Emmett
-- ¿Quieres apostar? --preguntó el chiquillo sacando el pecho, miré a Jasper ¿en verdad consideraba el apostar con un niño de 7 años?. Ya había sido mucho que discutiera de esa forma con él.
-- ¿Qué apuestas? --sonrió mi hermano. Lo miré incrédulo.
--Me dejarás conducir
--Bien…
-- ¡NO! --gritaron Esme, Rosalie y Helen al mismo tiempo.
--Tranquilas, es un venado --yo miré a Emmett y analicé sus pensamientos, estaba seguro de que iba a ganar y yo supe por qué... ¿le decía a Jasper o me esperaba a ver como se zafaba de ésta?. Me esperaría, no había mucho que pensar --bueno vamos a ver tu dichoso oso Emm --dijo Jasper, el niño asintió y extrañado lo siguió hacia afuera. Helen deseando tirar al muñeco que no se dormía fue tras Rosalie que iba molesta.
--Yo me quedo vigilando a los niños dormidos --le dije a Esme, no quería ir y dejarlos solos aunque pudiera escucharlos afuera. Me asintió y salió. Bella se acurrucó a mi lado.
Me desconecté por un momento de lo que pasaba afuera, Jasper los llevaba al bosque donde había visto al venado. Emmett lo seguía confundido. Puse atención a la niña que dormitaba a mi lado. Le pasé una mano por los hombros y empecé a acariciarle el cabello. Papá... el pensamiento de Nessie me distrajo de mi pequeño ángel. No me siento nada bien, no puedo... no... puedo... respirar. Tomé a Bella en brazos con cuidado y corrí hacia mi habitación.
Nessie estaba sentada en la orilla de la cama, el cuarto lleno de vapor. Apagué el nebulizador y abrí las ventanas. El vapor posiblemente le imposibilitaba respirar, eso tenía que ser. Aunque se suponía que la debía ayudar. Dejé a Bella sobre la cama y revisé a mi hija. Respiraba agitada, su corazón se escuchaba aún más acelerado. ¡Si tan solo pudiera ponerle una inyección!.
-- ¿Tomaste todo lo que te dije? --pregunté asustado, ¿la habría envenenado?. ¿Me había equivocado con ella como con Carlisle?. ¡Por todos los diablos, que rayos está pasando!. Todo es demasiado anormal aún para nuestra anormal vida. Sí todo. Pensó Nessie, asentí ausente aún pensando en lo que le había dado. Ningún medicamento interactuaría entre sí, los había revisado más de 20 veces. Algo pasaba y tenía que averiguarlo, de nuevo fui a dar con Helen. Sabía que ella estaba involucrada de una u otra forma. Estaba seguro.
Miré a mi hija, seguía respirando agitada. ¿Sería acaso alérgica a algún medicamento?. ¡Por qué me pasaba esto!. No se me ocurría que hacer, no tenía síntomas de alergia, bueno, solo el no poder respirar. ¿Papá, qué pasa?
--Nada hija, tranquila... solo tranquilízate y verás que vuelves a respirar normal --murmuré. No estaba totalmente convencido de ello pero no la quería preocupar. Poco a poco su respiración disminuyó de intensidad, por fortuna y se fue quedando dormida.
Cuando Nessie respiró completamente normal las voces abajo me llamaron la atención. Emmett gritaba molesto.
-- ¡Era un oso, yo gané! --gritó Emmett brincando. Fui hacia ahí, sería entretenido ver como Jasper se las arreglaría.
--Pero…
--Yo decía el oso que hice en la ventana no afuera --refutó el chiquillo cruzado de brazos -- ¡cumple tu apuesta Jasper!
--No Emmett, no puedes conducir un auto. Estás muy pequeño --dijo Rosalie acuclillándose junto a Emmett. Estaban en la estancia, preferí quedarme en la puerta y ver desde ahí.
El labio inferior de Emmett sobresalió mientras arrugaba el entrecejo y apretaba los puños contra su pecho.
-- Le digo a Jasper no a ti, tú no tienes nada que ver aquí --murmuró mirando fijamente a Jasper. La boca de Rose se abrió inconscientemente, su mirada de incredulidad revisó a Emmett --cumple Jasper, perdiste y eso es justo
--Pero no puedo dejar que…
--Eres un…
--Emmett cuidado con esa boca --lo interrumpió Esme. Emmett la miró de ganchillo y siguió viendo a Jasper. En verdad esperaba que Jazz pagara. --cariño --murmuró mi madre acercándose al niño --no puedes conducir un auto porque eres pequeño, cuando crezcas tendrás uno…
--No me importa --dijo Emmett apartándose de Esme --Jasper perdió y lo justo es que pague
--Emmett no puede pagarte eso porque… --insistió Rosalie
--...es absurdo --dijo esta vez Helen. La mirada de Emmett reflejó más resentimiento al escucharla, confiaba en que ella lo ayudara --eres un niño y no puedes conducir un maldito auto --al parecer no era muy paciente. Emmett apretó la mandíbula con más fuerza.
--Entonces no debiste haber apostado eso Jasper
--Yo creí que…
-- Pues váyanse a…
-- ¡Ya basta Emmett, te estás portando como un niño! --exclamó Rosalie. La miré, pero si era un niño.
-- ¡Soy un niño! --le gritó Emmett, poco después respiró hondo --está bien --dijo de repente, su mirada ya era serena, no había rastro de coraje o rencor.
--Emmett entiendes ¿verdad? --le preguntó Esme con cariño, el niño miró hacia otra parte y fue a sentarse.
-- Emmett, Esme te hizo una pregunta --dijo Rosalie notando la actitud del chiquillo. Él solo bajó de un brinco del sofá y fue hacia las escaleras con la mirada en alto ante la atónita mirada de Rosalie. -- ¿Qué… rayos? --murmuró mirándome.
--Está indignado --dije intentando no reír --no les va a hablar
-- ¿Indignado? --repitió Helen. Asentí divertido --ese niño, no tiene porque estar indignado --murmuró siguiéndolo. Me senté donde había estado Emmett y miré a mi hermana. Lejos de verse molesta parecía preocupada.
Helen había llegado a la habitación de Alice donde los niños jugaban. Y fue hasta Emmett que coloreaba junto a Carlisle.
--Oye enano ¿qué haces? --le preguntó a Emmett, Carlisle la miró pero Emmett parecía que ni siquiera la había escuchado. --Emmett ¿por qué estás molesto?
Helen sonrió al ver a Emmett ir hacia ella, pensaba que no había batallado nada. Era un niño solamente, si de adulto el coraje no le duraba mucho, teniendo 7 años no tenía por qué ser tan diferente. Pero Emmett se agachó justo a sus pies, tomó un crayón y regresó con Carlisle. La boca de Helen cayó incrédula.
--Emmett --repitió acercándose más. Se arrodilló e intentó ponerle una mano sobre el hombro pero el niño corrió hacia Alice pidiéndole el crayón morado. Helen miró su mano en el aire. Sintió una punzada en el pecho. Emmett ni siquiera la miraba. Pero tampoco se rendiría, no podía encontrar atisbo de molestia en el niño. Y yo tampoco, no estaba molesto con nadie pero no les iba a hablar. --oye Emm ¿quieres un helado?
-- ¡Yo sí! --gritó Alice olvidando su dibujo y corriendo hacia Helen. Los otros dos niños la imitaron
--Dile a Jasper que te de --dijo Helen. Poco después una avalancha se escuchó bajar las escaleras. Mi hermano fue hacia la cocina. Corrí hacia la escalera, de alguna forma Bella había encontrado la forma de meter un pie entre el barandal. Logré atraparla antes de que volara la mitad de la escalera y la llevé hacia la cocina.
No dejé de poner atención a la mente de Helen. Empezaba a cansarse de que Emmett no le hiciera caso. Según ella ningún niño rehusaría un helado por más molesto que estuviera y tenía razón. Emmett salió de la habitación con el dibujo en mano, le pasó por un lado. Helen se giró lentamente con la vista fija en el niño.
Emmett bajó con cuidado las escaleras. Pasó por la estancia donde ignoró las preguntas de Rosalie y vino hasta la cocina.
-- Mira Edward --dijo mostrándome el dibujo de una granja
--Es un lindo dibujo --dijo Rosalie detrás de él. Emmett siguió mirándome.
-- ¿Te gusta Edward?
--Emmett --murmuró Rose acuclillándose, él no pareció escucharla. Sus pensamientos no eran de molestia --lo siento, lamento haberte gritado --la miré incrédulo. ¿Rosalie disculpándose? Ella… no que nunca se disculpara pero pues le era demasiado difícil. No era muy común en ella. Miré a Emmett, no le importaba una disculpa, él esperaba mi crítica sobre el dibujo. En la estancia Helen se sentía fatal y optaría por una nueva estrategia, si por las buenas no lograba que Emmett le hablara, lo haría por las malas.
--Te quedó muy bien --le sonreí a Emmett, él me regresó la sonrisa
-- ¿Me das helado por favor?
--Aquí tienes --dijo Jasper dándole un cono de galleta con dos grandes bolas de helado. Pero Emmett siguió mirándome. Ignoraría también a Jasper. Tomé el cono y se lo di.
--Gracias Edward --me sonrió antes de ir a sentarse con los demás niños. Esto se pondría interesante.
Helen entró unos segundos después seguida por Esme. Ella estaba más tranquila, sabía que era un berrinche de un niño o al menos eso creía. Helen fue hasta Emmett, giró la silla donde estaba el niño y se arrodilló frente a él poniendo las manos a ambos lados del asiento. Él seguía lamiendo el helado mirando sobre la cabeza de Helen.
--Háblame Emmett, ándale por favor. Háblame, háblame, háblame… no me voy a callar ni siquiera cuando duermas si no me hablas… háblame, háblame, háblame… vamos Emmett no puedes ignorarme por siempre…
--Edward ¿me bajas por favor?, tengo que ir al baño --dijo Emmett mirándome. Parecía que Helen no existía. Ella apretó la mandíbula con fuerza, le dolía que no le prestara atención siendo su padre. Se había encariñado demasiado con ese chiquillo y a Cliff lo había dejado olvidado en el closet.
--No --gruñó Helen --no vas a ir al baño hasta que me hables --no sabía si acercarme o no, Helen estaba dolida y una mujer dolida… en cambio Emmett seguía viéndome en espera de que lo bajara de la silla
--Me va a ganar Edward --agregó apremiante. Si me hubiera metido en la apuesta y me ignorara también ¿a quien le iba a pedir ayuda? Rodé los ojos e intenté sacarlo de la jaula que había hecho Helen pero me gruñía amenazante.
-- ¿Vas a dejar que se moje por una tontería? --le pregunté respirando hondo. Debía haberle dicho todo a Jasper.
--Edward me gana --insistió Emmett, había empezado a bailar sentado en la silla -- Edward --arrojó el cono que iba directo a la cabeza de Helen pero se apartó un poco, no estaba dispuesta a quitar las manos de donde las tenía. Emmett ya se apretaba con fuerza la entrepierna --ay, ya viene ya viene. Me hago, me hago, me hagooo --los niños miraban curiosos.
Pero será orgulloso este niño, se iba a rendir pero no le hablaría a Helen. Me incliné y agarré a Emmett, le regresé el gruñido a Helen y corrí al baño. Incluso le ayudé a bajarse el pantalón… un segundo más tarde y habríamos tenido un accidente.
--Ayyy que rico --suspiró Emmett saliendo del baño -- ¿me ayudas? --agregó señalándome el pantalón. No podía cerrarlo, Rosalie era la que hacía esto, al menos no necesitaba ayuda para ir al baño.
--Emmett ¿por qué no le hablas a Rose y a los demás? --le pregunté abrochándole el cinturón
--No sé que me hablas, yo no conozco a nadie con ese nombre. Gracias --lo miré ir hacia las escaleras, subiría con el resto de los niños para seguir haciéndome dibujos. Pero Helen se le puso enfrente.
--Se dice con permiso --dijo Helen triunfante. Se había sentado en los primeros escalones y estiraba brazos y piernas impidiéndole el paso al niño. Pero él se fue de largo hacia la estancia como si nunca hubiera intentado subir. Helen bufó molesta.
Y así empezó un juego que solo Helen jugaba y que por supuesto perdía pues se desesperaba. Si Emmett intentaba ver un libro, ella se lo quitaba y casi le cantaba que si no le hablaba no se lo daría. Si iba a tomar agua le quitaba el vaso o la silla en la que se subía para poder agarrar agua. Si intentaba comer algo, le bloqueaba la puerta del refrigerador y él solo cambiaba su interés.
-- ¡Demonios Emmett! --gritó quince minutos después de ese absurdo juego. Él estaba acostado boca abajo en el piso, había agarrado un lápiz, un palito y una papa frita que se había encontrado en uno de los bolsillos del pantalón y jugaba a la granja. --por favor --terminó cayendo de rodillas frente a él derrotada --vamos, lamento lo que hice para que te molestaras pero por favor háblame --Emmett ni siquiera la escuchaba, él estaba inmerso en la competencia de caballos que tenía -- ¡caramba! --exclamó golpeando el piso con la mano extendida justo cuando el caballo de Emmett pasaba por ahí.
-- ¡Mi dedo! --soltó el llanto fuerte. Rosalie se acercó en un segundo pero el niño corría hacia mí. Vi el dolor reflejado en el rostro de mi hermana y me dolió. Sabía lo que amaba a Emmett y lo que le afectaba que no le quisiera hablar.
--No quería lastimarte, lo siento --dijo Helen intentando acercarse pero el niño me abrazó de las piernas con fuerza. Lo senté sobre la mesita de té y le revisé la mano.
--No fue nada, solo un pequeño golpe. Por fortuna no terminaste de golpear --dije. Emmett ya había dejado de llorar, solo hipaba un poco. Se repetía una y otra vez que ellas no lo querían. Así que no le interesaba si le rogaban que les hablara. No alimentaban su berrinche como había dicho Esme en una ocasión, él se sentía herido, traicionado. --ve a dormir Emmett --le sonreí bajándolo de la mesita, él negó mirando el piso. Rose lo dormía, no podía dormirse sin alguien a su lado y no se atrevía a pedírmelo a mí. Por un momento dudó en volver a hablarle a Rosalie.
-- ¿Quieres que te acueste? --preguntó Rosalie con la esperanza de que al menos asintiera aunque no le hablara. Las lágrimas de Emmett volvieron a caer y fue hacia la escalera. -- ¡si solo pensaras antes de apostar! --gritó mirando a Jasper.
--Pero yo como iba a saber, señalaba afuera
--Era la ventana en la que había dibujado. ¡Bien pudiste haberle preguntado a Edward! --gritó Rosalie, cada vez se molestaba más. Y al escuchar mi nombre emprendí la retirada.
-- ¿Edward? --murmuró Esme. Era increíble como su espíritu materno crecía cada vez más y sabía cuando algo andaba mal. Pensé en no detenerme pero no podía fingir que no había escuchado y aún así volvió a llamarme -- Edward --me giré y le sonreí.
-- ¡Lo sabías! --rugió Rosalie señalándome con un dedo acusador. Los ojos de Esme se estrecharon mirándome -- ¡sabías que Emmett se refería al maldito dibujo y no dijiste nada! --un gruñido de su pecho acompañó la acusación
--Nunca imaginé que fuera a imponerles la ley del hielo, pensé que lo dejarían conducir un minuto sobre las piernas de alguno o algo así --contesté sinceramente --no le importará que le prometan eso --agregué mirando a Helen, le había parecido bueno lo que acababa de decir. Pero no funcionaría, Emmett no le hablaría de todas formas.
--Tranquila Rosalie, ya se le pasará --dijo mi madre poniendo una mano sobre el hombro de Rosalie. Pero sus bombas me golpeaban mentalmente. Un bruto, como algo le pase a Emmett, irresponsable, egoísta, hombres y sus estúpidas apuestas. Siguió gritando en su mente, yo fui a sentarme junto a Jasper, no me ayudaba mucho que siguiera pensando en Alice, el ambiente a su alrededor era de ansiedad. Pero Esme no lo dejaría subir. No podía culparlo, Alice emanaba tanta felicidad que se sentía irremediablemente atraído hacia ella, además de que pues era Alice y le era difícil separarse de ella. --pensemos en la fiesta para Alice
--Esme yo no… --intentó decir Rosalie, pero mi madre la interrumpió
--Es la única oportunidad que tenemos para que Alice tenga un buen recuerdo de su infancia
-- ¿Podrá estar en la fiesta con la varicela? --preguntó Jasper preocupado, si por él fuera a la niña no la dejaba salir de cama aunque no estuviera enferma. Asentí, con lo que le había puesto y a como la veía, apenas si tendría algo de comezón para mañana. Tenía buenas defensas. Carlisle estaba por donde mismo. Quien me preocupaba era mi hija, respiraba con dificultad.
--Iré por comida, Helen puede buscar entretenimiento para los niños --murmuró Rosalie. Tenía la esperanza de que Emmett le hablara mañana. Helen asintió sin muchas ganas.
--No va a aceptarlo --dije. Helen suspiró al escucharme. Pensaba comprarle un enorme regalo a Emmett
--Yo compraré regalos y ropa --dijo Esme --cuiden de los niños por favor. Jasper se apresuró a asentir. Sin Esme ahí, podría estar con Alice cuanto quisiera, aunque tuviera que sacarlo cuando la niña quisiera ir al baño.
El resto del día me pasó extrañamente borroso, fue demasiado rápido. Los niños no habían dado problema alguno, sería quizá que la más traviesa e inaguantable se la había pasado dormida la mayoría del tiempo. O que me había pasado en mi habitación mirando a mi hija mal dormir. También me preocupaba que ninguno de los lobos hubieran aparecido. Cuando llamé preguntando por alguno de los dos y para invitar a Billy a la fiesta de Alice, había dicho que no se habían parado por ahí. Según Jake irían a la reserva.
Las visiones de Alice eran otra cosa… la fogata hecha con nosotros, el vampiro sonriendo junto a mi hija, todo me da vueltas y no podía decírselo a alguien, no quería preocuparlos… más.
Por la mañana, los niños mejoraron notablemente. A Alice le quedaban solo los puntos rojos y con la crema en la que la había embadurnado Jasper, no sentía comezón. Carlisle estaba más que perfecto. Nessie al menos respiraba más tranquila y había podido salir de la cama aunque aún sin voz.
Rosalie había adornado el patio trasero para encanto de Alice que se miraba feliz. En el medio del lugar habían puesto una gran mesa larga llena de comida y un enorme pastel. Los niños no terminarían con la comida, casi anochecía y ellos ni siquiera habían comido y los lobos nunca aparecieron.
Los niños jugaban soccer cuando me senté junto a Rosalie, que no apartaba la vista de Emmett. Le dolía, en verdad que sí. Le afectaba más que cualquier cosa que Emmett siguiera sin hablarle. El niño había insistido en vestirse solo aunque se había puesto los zapatos al revés y me había pedido ayuda para ponerse el cinturón. A pesar de que era un niño, sentía un lazo especial con Rosalie, por eso le había ofendido tanto que apoyara a Jasper para que no cumpliera con su apuesta. Para él las leyes de apuesta eran sagradas… sus ¿seis? Hermanos mayores se lo habían dicho y lo que ellos decían era verdad. Era el más chico, todos lo protegían siempre.
-- ¡Voy por él! --gritó Emmett, Carlisle había pateado el balón demasiado fuerte y había ido a dar hasta el bosque. Rosalie se puso de pie para acompañar al niño pero justo cuando daba un paso Emmett le mandaba una mirada gélida que con un repentino hoyo en el estómago la hizo volver a sentarse.
Seguí los pensamientos de Emmett, Rosalie se impacientaba conforme Emmett se internaba entre los árboles, inconscientemente me apretó el brazo. Me envaré al escuchar un click, sentí a Rosalie detrás de mí cuando entré al bosque. Desesperada se detuvo a unos metros mientras yo corrí hacia Emmett, Esme y Helen llegaron cuando Emmett gritaba desgarradoramente, tenía el pie atrapado en una vieja trampa para osos. Rosalie se congeló a unos metros, no quería provocarlo y que se lastimara más.
--Tranquilo Emmett, te lo voy a quitar --murmuré arrodillándome rápidamente junto a él. Tenía roto el hueso, la sangre salía a chorros --Esme, Helen vayan con Jasper
--Pero…
--Helen, obedece a Edward --acotó Rosalie preocupada, había dejado de respirar hacía buen rato. Se escuchó un gruñido débil desde la casa, pero Jasper se controlaba, por Alice soportaría. Pero aún así Esme y Helen se fueron. --Edward haz algo, quítale eso --agregó en un susurro. Asentí revisando la trampa, no podía simplemente abrirla o destrozarla, podría lastimarle más la pierna. Y lo peor, estaba totalmente oxidada. Tendría que haber brincado sobre ella con su peso de adulto para que se cerrara.
-- ¡Rose! --gritó Emmett estirando los brazos hacia Rosalie, ella no tardó en arrodillarse a su lado y abrazarlo.
--Tranquilo, Edward te lo va a quitar… ¡maldita sea Edward!
--Si la arranco le destrozo la pierna --murmuré concentrado en la trampa
--Me duele Rose, me duele mucho… --debía admitir que era valiente, otro niño en su lugar estaría gritando y pataleando, por no decir que desmayado. Él solo sollozaba con los ojos cerrados, no quería ver su sangre, sangre que empezaba a incendiar mi garganta. Era demasiada.
-- Helen, investiga en los hospitales… necesitaremos al menos unas 3 unidades --dije lo suficientemente alto como para que me escuchara.
-- ¿Sabes el tipo de sangre? --me preguntó. No, no la sabía y mi hermano se desangraba.
--Trae 3 de O positivo y otras 3 de O negativa --así cubriría cualquier tipo de sangre que tuviera. Cuando lo estabilizara podría averiguarlo, si lo intentaba ahora no sé que podría pasar. Mi auto rechinó en la carretera, ni siquiera el estéreo había encendido.
-- ¿Me voy a morir Rose?
--Claro que no --respondí alterado. No dejaría que a mi hermano le pasara algo… más. --Emmett, la voy a abrir. Abrázate de Rosalie y no te muevas ¿entendido? --cuando asintió respiré hondo. Grave error, la sangre hizo que mi boca se llenara de veneno, el monstruo gruñó con fuerza. Era mucha sangre. ¡No!. Me dije, no podía pensar en eso, era mi hermano.
Con cuidado separé las tenazas, el crujido del hueso me hizo estremecer. Emmett gritó aferrándose con toda su fuerza a Rosalie. La piel se había pegado al metal oxidado, con lentitud seguí abriendo. Podía sentir el músculo separándose de la trampa y el estremecimiento de Emmett. Sería mejor si se desmayara.
--Casi la saco, Rosalie vas a sostenerle la pierna para que cuando lo lleves adentro no se le mueva y le duela más. Vamos a ir a la cocina, el maletín de Carlisle ya lo dejó Esme sobre la mesa --indiqué. Rose asintió pasando un brazo tras las piernas de Emmett y puso la otra lista para detenerle la pierna.
--Veo negro y unas bolas que brillan --balbuceó Emmett, había abierto los ojos y concentrado observaba el rostro de Rosalie. Estaba por perder el conocimiento.
--Tranquilo, ya te vamos a curar --le contestó levantándolo. Corrimos hacia la casa. Al pasar junto a Jasper pude verlo con una mano cubriéndose nariz y boca, no respiraba. Y junto a Esme cuidaba de los niños que no se habían dado cuenta de nada aún.
Llegamos a la cocina, Rosalie puso a Emmett sobre la mesa mientras yo rebuscaba en el maletín. Acomodé todo y tomé a Emmett, le arranqué el pantalón y lo llevé al lavamanos. Con todo el cuidado que pude le lavé la pierna. Cuando el agua le tocó la pierna soltó un grito de dolor que alertó a los demás niños. Rose estuvo cerca de mí en menos de un segundo.
--Rosalie, llama a Helen, dile que traiga 5 antitetánicas y una férula pediátrica para pierna --marcó rápidamente. ¿Quién rayos habría puesto una trampa ahí?. A saber desde cuando estaría, fácilmente tiene más de 20 años. Es totalmente ilógico que Emmett con su 1. 30 y sus 35 kilos, pudiera haberla accionado.
Lo dejé sobre la mesa, Rosalie hablaba con Helen sentada en la mesa abrazada al niño. Antes de hacer cualquier otra cosa rocíe el frasco entero de lidocaína en la pierna destrozada de Emmett y le di a tomar unas cápsulas, no podía hacer más por el dolor.
-- ¿Ya no te duele? --pregunté un minuto después.
--Casi no --hipó con la cara en el pecho de Rosalie. Asentí y empecé a curarlo y limpiar.
Usé todo el algodón que tenía, las 6 bolsas y dos frascos de Betadine, el antiséptico que creo compró Carlisle cuando nosotros nos transformamos en niños.
--Estoy cansado --susurró adormilado.
--Llévalo a dormir, ha perdido demasiada sangre. Helen no debe tardar mucho. En cuanto llegue subiré --dije terminando de vendarle la pierna. Rosalie levantó con cariño a Emmett y lo llevó rumbo a su habitación.
Antes de limpiar la cocina, me miré las manos. Estaba cubierto de la sangre de Emmett y necesitaba saber que tipo era, no podía arriesgarme a que la rechazara. Lentamente acerqué una mano a mi rostro, aspiré profundamente, el veneno me inundó la boca. El monstruo ansió la sangre, no era tan deliciosa como la de Bella pero se conformaría.
-- ¿Edward? --Esme apareció justo cuando estaba por meterme un dedo a la boca
--Ne… necesito saber que tipo de sangre es Emmett --tartamudeé ante la asustada mirada de mi madre. Si había sido capaz de dejar de beber la sangre de Bella, podía solo lamer uno de mis dedos. Esme me miró ansiosa y es que el olor de la sangre de Emmett me llegaba aún desde el cuarto a pesar de las vendas.
El monstruo dentro de mi gruñó extasiado y exigió más, quería el cálido líquido bajando por mi garganta apagando el ardor que se había incrementado. Pero lo encerré en la más lejana de las mazmorras y me lavé las manos. Emmett era O negativo. Con las 3 unidades que trajera Helen bastaría. Terminé de lavarme las manos y le ayudé a Esme a limpiar.
-- ¡EDWARD! --me llamaron más la atención los gritos e insultos mentales de Rosalie, intenté guardar el desinfectante pero se me resbaló al dar con la voz mental de Emmett… oh… por… Dios…
Ni siquiera le expliqué a Esme, solo corrí hasta mi ahora pequeño, humano y bien drogado hermano. Emmett estaba sentado sobre la cama con la vista fija en el hilo dorado que recorría el edredón blanco.
-- ¿Emmett, estás bien?
-- ¡Me siento geniaaaaal! --exclamó levantando los brazos, se fue un poco hacia atrás… sus brazos ondearon antes de regresar sobre sus piernas. Me acerqué a él lentamente quizá no tan lento a como él hablaba.
Rosalie estaba muy, pero muy molesta y a mí me causaba gracia que Emmett tardara tanto para decir una palabra de dos sílabas.
-- ¿Quieres explicarme eso? --exclamó Rosalie molesta, sentí a Esme llegar rápidamente -- ¡Esme mira!
No le tomé importancia a Rosalie y me acerqué al niño que parecía bailar al son de una canción extremadamente lenta.
-- ¿Emm?
-- ¿Uuuh esto es real, Edward mi hermano? --ignoré el gruñido de mi hermana y me acerqué más, inhalé profundamente
--Sí Emm, es real --contesté sin poder evitar una risita, Rosalie, por supuesto, volvió a gruñir. Jasper abajo reía en un sillón, no podía subir pues el olor a sangre aún era fuerte y prefería no arriesgarse -- ¿qué tal la pierna?
-- ¡No la sieeento, me la coortaste! --exclamó abriendo los ojos alarmado, Rosalie me empujó para llegar hasta él e intentar tranquilizarlo --miraaaa, dedos… sooon muuchos dedos --dijo mirando su mano -- ¿tres o seis?, Rose cuántos dedos son
--Tres --siseó Rosalie antes de ponerse de pie y mirarme -- ¡lo drogaste!
-- ¡No, claro que no! --me defendí, tuve que morderme el labio para no reír, si Helen estuviera aquí lo grabaría y si yo iba por la cámara Rosalie intentaría arrancarme la cabeza
-- ¡Pues abusaste de la anestesia entonces!
--Creo que no debí haberle dado percocet --susurré pensativo, Rosalie gruñó furiosa
-- ¿Qué clase de médico eres? --me gritó entre gruñidos
--Querías que le quitara el dolor y eso… eso le iba ayudar a dormir también --dije retrocediendo un poco, no quería empezar una pelea con ella, pero avanzó hacia mí, estaba… furiosa sería poco.
-- ¿Po…po…po…poorrr qué? --tartamudeó Emmett, nos giramos al mismo tiempo -- ¿por qué Dios, por qué me pasa esto a mí? --se me salió otra risita que me apresuré a ahogar -- ¡no es justo! --estaba totalmente confundido, Rosalie me lanzó una mirada envenenada
--Tranquilo Emmett, solo es el medicamento, se te pasará --le dije sonriendo, Rose gruñó a mi lado
-- ¡Eres un maldito irresponsable!
--Rosalie no uses esas palabras enfrente del niño --dijo Esme que se había mantenido en silencio, sonreí, la mirada que le dirigió Rosalie me causó gracia, parecía ofendida o mejor dicho, estaba ofendida porque la reprendía a ella y a mí no me había hecho nada.
Miré a Emmett que iba a decir algo pero el hilo de su idea voló en cuanto miró sus dedos y se quedó prendado de ellos. En ocasiones miraba doble y a veces bien. Intentó pararse pero lo evité a tiempo, no tenía nada de equilibrio, ni siquiera sentado pues se mecía como una débil rama ante un simple viento.
-- ¿Edward? -- por fin, miré de soslayo a Rosalie que había estado esperando la intervención de Esme en esto
--Le di menos de la mitad de la dosis Esme, un cálculo rápido para niños, no debía pasar esto. ¿Cómo iba a saber que era alérgico?, claro que no fue mi intención, por favor, nunca le haría… --mi explicación cayó estrepitosamente cuando Emmett levantó la vista al techo y gritó sin razón alguna y a mí se me escapó una débil carcajada, la mirada de mi madre me garantizó que no debía estar haciendo eso, así que cerré la boca.
Miré de nuevo a mi pequeño y excesivamente drogado hermano, movía las manos haciendo ondas y las seguía con atención. Hurgando un poco en su mente me di cuenta de que miraba un rastro que dejaban sus dedos en el aire.
--Está en el avión --escuché a Jasper reír mientras dibujaba junto a Alice, no pude evitarlo y también reí, incluso a Esme se le escapó una risita pero el gruñido de Rosalie hizo que se compusiera al instante.
De repente Emmett soltó una atronadora carcajada, las marcas que dejaban sus dedos en el aire cambiaban de color y el gruñido que no desaparecía del pecho de mi hermana le parecía extremadamente gracioso.
--Edward cómo se te pudo pasar la dosis
--No fue eso Esme --me apresuré a responder para no reír de las tonterías que Emmett pensaba
--Se quedó arriba --y el comentario de Jasper no me ayudó en nada, una risita se me escapó aunque me apresuré a cubrir con un repentino ataque de tos que por supuesto nadie me creyó.
--Uuuuh --canturreó el chiquillo moviéndose hacia los lados con extraños movimientos ondulatorios --pero sigo preguntándome --dejó de moverse y serio me miró -- ¿es esto la vida real?
Esme se molestaría y probablemente me castigaría pero solté una carcajada que no pude guardar, abajo, Jasper hizo lo mismo. Sorprendido miré a mi hermana y a mi madre que también reían.
--Sí Emm, es la vida real --me las arreglé para decir entre risas
-- ¡Por qué me pasa esto! --exclamó levantando los brazos al techo, se quedó un buen momento en silencio mirando la pared.
--Es la medicina cariño --dijo Rosalie acercándose
--Sí yaaaaa sé peeeroouuu por… por…poooorrrr qué a mí!
--Porque pisaste la trampa para osos --Rosalie me miró fulminante, aunque debo admitir que la trampa no debía accionarse.
--Edward, ¿puedes hacer algo?
--No mamá, el efecto le pasará en poco --dije mirando a mi madre, ya tenía suficiente con los insultos de Rosalie y agregarle la cara que tenía ya era mucho
--Entonces será mejor que lo dejemos dormir
Asentí dando media vuelta, pero no pude detener el comentario que se me salió antes de llegar a la puerta.
--Lástima que Helen se haya llevado la cámara
-- ¡Edward! --exclamó Esme, Rosalie intentó golpearme pero me apresuré a salir, tenía que decirle a Jasper todo lo que se había perdido. Solté otra carcajada que ni siquiera mi nombre pronunciado con severidad, como pocas veces le he escuchado a Esme, logró evitar que siguiera riendo cuando llegué con Jasper.
Y dijeron que un humano no podía gruñir, Emmett había soltado una especie de gruñido mezclado perfectamente con un suspiro antes de desplomarse contra la almohada roncando levemente.
Toda la noche la había pasado de la habitación de Rosalie cuidando del sueño de Emmett, a mi habitación cuidando a mi hija. Nessie se había dormido temprano, casi al mismo tiempo que Emmett pero a ella no le había dado nada. Eso me preocupaba cada vez más. Los niños no habían salido de la habitación donde estaba Emmett hasta que los habíamos sacado dormidos a media noche. Se preocupaban por la salud del enano. Fue una de las noches más largas que puedo recordar.
A media mañana, cuando los chiquillos habían bajado a desayunar después de revisar a Emmett. Él despertó, desconcertado miró el brazo con la aguja. Helen y Rosalie que habían estado acostadas a su lado, se sentaron y serias esperaron el rechazo. A pesar de que ayer Emmett le había hablado a Rose, temía que hubiera sido solo por el terror y que ahora que estaba bien, volviera con la ley del hielo.
--Qué es esto --preguntó el niño señalando la férula azul que le había puesto. Rosalie lo miró, no sabía a quien iba esa pregunta. Si le contestaba y la rechazaba de nuevo… ya no podía soportarlo, le dolía demasiado cada rechazo de Emmett aunque tuviera 7 años. Pero él miraba con atención su pierna derecha -- ¿Rose, estás enojada? --inquirió repentinamente asustado
--No, claro que no Emmett --se apresuró a responder, su mirada brilló al verlo --no estoy enojada… eso es para que tu pierna se arregle, Edward te lo puso
--Aah, oye Helen tengo hambre --sonrió mirando a Helen, ella sonrió ampliamente. Y corrió hacia la cocina. Me gustaría saber si Esme la dejaría que le diera eso a Emmett para desayunar.
Pues no le pidió permiso, llegó al refrigerador y sacó uno de los pisos del pastel de ayer.
--Toma --dijo Helen entrando con el enorme pastel de chocolate. Emmett lo miró asombrado, se acomodó en la cama y estiró los brazos hacia ella.
Helen puso con cuidado el pastel en la cama y le dio un tenedor.
--Eh, Emmett --murmuró Rosalie titubeante --no… no vayas a comerlo todo ¿eh?, te… te podrías enfermar, es por tu bien --terminó susurrando, temía que la volviera a ignorar. Sintió que algo pesado le caía al estómago, aunque estuviera en su imaginación. Le dolió la forma en la que Emmett la miró… de lado, extremadamente serio
-- ¿Puedo comer con las manos? --preguntó mirándome. Vi de nuevo el dolor reflejado en el rostro de mi hermana, Helen maldijo la intervención de Rosalie… Emmett volvería a ignorarlas y ya no sabía como soportarlo, acababa de encontrar a su padre y pasaba todo esto. Solo quería vivir feliz, no era tanto pedir. -- ¿Edward? --asentí sintiéndome mal por ellas. Tenía que hacer entrar en razón a ese niño -- no te preocupes Rose, solo voy a comer un poquito --dijo mirándola con una radiante sonrisa. Rosalie lo miró incrédula.
-- ¡Emmett Cullen más vale que comas con un tenedor y dejes ese pastel para después del desayuno! --gritó Esme desde la cocina.
--Pero… --murmuró Emmett mirando implorante a Rosalie, ella quería ignorar a Esme pero sentía que no podía --Rose
-- Rosalie --advirtió mi madre seria
--Tenemos que obedecerla Emmett, es la mamá y tenemos que hacerle caso --dijo rindiéndose
--No es mi mamá, ella está en el cielo --dijo el niño confundido, su madre había muerto cuando él había nacido. --con mi papá --agregó mirando a Rosalie. Ella se congeló, le sorprendía la tranquilidad con la que lo decía. Pero a Emmett no le afectaba hablar sobre sus padres muertos, no que no los quisiera. Para haber crecido entre hombres, había sido bastante amado. Era el pequeño y más consentido, pero aún así no un malcriado, eso lo podía ver.
--Sí pero es mi madre y a ti te quiere como a un hijo
-- ¿Le puedo decir mamá también yo? --sus ojos brillaron con esperanza. En verdad quería tener una madre. Rosalie asintió más tranquila, Emmett había olvidado el incidente de la apuesta. -- ¿me das huevo con jamón?
--En un momento --saltó Helen saliendo de la habitación
--Espera! --la chica se regresó con el grito de Emmett --con queso y salchicha y tomate y cebolla y chile y champiñones y tortilla y habas y atún --el asco no solo se reflejó en Helen, no era seguro que eso fuera normal en un humano --bien revuelto y sin sal por favor
-- ¿Te vas a comer todo?
--Sí Rose, es solo un huevo… ¿Edward cuando me voy a quitar esto?
--Lo del brazo te lo quitaré en unos minutos y lo de la pierna creo que vas a necesitar traerlo al menos dos meses.
Habría sido mejor si le hubiera enyesado la pierna, pero tenía que curarlo seguido. Ahora tenía un problema, necesitaba ponerle una dosis de antitetánica, solo me faltaría que le diera tétanos por una tontería. Estaba viendo televisión junto a los otros niños, Carlisle fue el primero en ver cuando en los sillones preparaba la inyección y corrió en busca de Esme hacia el piso superior. Suspiré acercándome, al menos Emmett no podía correr.
--Emmett, te quieres aliviar ¿verdad? --dije parándome junto a él. Rosalie llegó frente a mí en menos de un segundo, no la miré. Tenía la vista en Emmett intentando por lo menos deslumbrarlo y que no se resistiera mucho. El niño me miraba curioso, había escondido la inyección detrás de mi pierna.
-- ¡Jake! --gritó Bella corriendo hacia el lobo que entraba. Sus pensamientos estaban serenos, extrañamente serenos. Ni siquiera preocupado por mi hija y eso no me agradó ni un poco. Nessie bajó de inmediato y se abrazó a Jacob. Aún no podía hablar pero por lo menos salía de la cama. Ansiosa puso su mano sobre la mejilla de Jake y exigió una explicación por su ausencia. Él le sonrió triste, esa sonrisa era de tristeza, justo como la que había puesto en mi boda con Bella.
-- ¿Y Seth? --preguntó Helen preocupada. Jacob levantó a Bella y la abrazó con la mano libre que tenía. ¿Me estaba bloqueando a caso?
-- ¡Jake, Edward tiene una jeringota! --exclamó Bella aferrándose al lobo. Emmett levantó la mirada asustado.
--Es por tu bien --se aventuró a decir Rosalie. Alice corrió inmediatamente hasta Jasper
--Pero, pero… --el labio inferior de Emmett sobresalió, los ojos se le llenaron de lágrimas mirándose la pierna. Rosalie dudaba en obligarlo, en detenerlo por la fuerza para que pudiera inyectarlo. Pensaba dejarme solo, era egoísta, pero sinceramente no podía culparla. El solo pensar que Bella me impusiera la ley del hielo me dolía. No quería recordar lo que Rosalie había sufrido. Las lágrimas rebosaron los ojos de mi pequeño hermano y le surcaron las mejillas, se le escapó un sollozo cuando me miró -- no quiero
-- Edward --susurró Rosalie mordiéndose el labio con dolor.
--No quiero que se enferme Rosalie, sería peor. Recuéstalo sobre tus piernas por favor, en el brazo le dolerá más
--Pero no quiero --susurró Emm esforzándose por no sollozar, no se iba a oponer, no iba a gritar o a hacer un berrinche. Estaba resignado. Se le escapó un sollozo cuando Rosalie con cuidado lo levantaba. Deseé decirle que no le iba a doler pero no estaba muy seguro de eso.
--Va a ser rápido --dije bajándole un poco el pantalón. Me aseguré de que la aguja no se hubiera tapado y lo inyecté. Ahogó un grito cuando el líquido empezó a entrarle. Que más habría querido que inyectarlo rápido pero le dolería más. --mantén tu mano ahí Rose, el frío le ayudará para que no se inflame --rodeé a Rosalie y me acuclillé frente a Emmett, le sonreí susurrándole al oído --has sido muy valiente Emm, toma --extendí mi otra mano, había estado guardando una paleta de crema cubierta con chocolate y almendras --es la última
-- ¡Gracias!
Le sonreí a Emmett y me giré hacia Jacob. Tenía mucho que explicar.
--Jazz, yo quiero una paleta de esas --escuché a Alice, Jasper asintió bobamente y con ella en brazos fue a la cocina. A ver como conseguía una paleta.
-- ¿Dónde está Seth? --le pregunté bajando a Bella de sus brazos, Helen esperó ansiosa a ver si me respondía pero Jake miraba ausente a mi hija. Bella era una niña, no había forma de que no pudiera escuchar sus pensamientos al menos que no estuviera pensando en nada o lo reprimiera. --cariño, lleva a Bella a… jugar. Nessie por favor, Jacob y yo tenemos que hablar.
Jacob le sonrió a mi hija retrocediendo un par de pasos y corrió fuera, lo seguí de inmediato. Corrí junto a él, ni siquiera había intentado transformarse. No tardamos mucho en llegar a los límites que antiguamente habíamos tenido con La Push y me detuve. No teníamos porque seguir, Jake se detuvo unos metros adelante pero no se giró.
--Jacob, sé que algo está pasando y sé que involucra a Renesmee --cuando mencioné el nombre sus defensas se doblaron y Aro apareció, antes de que hablara, volvió a bloquearme aunque se sentó en la tierra --tienes que explicarme. Sabes que mi hija sufre Jacob y ahora también Helen. Te aseguro que Rosalie no se detendrá si se da cuenta de que Helen está sufriendo, le arrancará la cabeza a Seth --lo sé, pero no puedo decir nada. Sus pensamientos me sorprendieron, se escuchaba preocupado, temeroso --sabes que puedes confiar en mí --él asintió pero siguió en blanco. Me senté donde estaba, a unos metros detrás de Jacob y esperé. Le daría tiempo, si no reaccionaba lo presionaría. Era el bienestar de mi familia lo que estaba en juego ahí.
--Edward --dos horas después, Jake levantó la cabeza
--Dime
--Hace unos años, cuando Nessie aparentaba 5. Recuerdas que fui a visitar a mi padre, aún estaban en New Hampshire. Me fui durante la noche cuando Nessie dormía y regresé por la tarde… cuando regresaba me bloquearon el paso cinco vampiros envueltos en largas y oscuras túnicas. --seguía la historia de Jake en su cabeza más que en las palabras y él lo sabía. Podía verlos claramente, uno de ellos era Demetri a los demás no los reconocí --Demetri, el más grande, dijo que me traía una recado de Aro… tenía que dejar en paz a Nessie, debía alejarme de ella o la matarían…
--Eso me lo habías dicho ya…
--Sí, pero ahora amenazaron a Seth… quieren que Helen regrese con ellos y… ese Demetri, volvió a decirme que dejara a Nessie, pero ahora no por orden de Aro --se giró y me miró. Sus ojos estaban cargados de ira mezclada con terror, tenía miedo de que algo le pasara a mi hija, ahora su preocupación no era porque Aro fuera a matarla. Era por Demetri, había notado algo en él, algo de lo que yo no me había dado cuenta
--Tranquilo Jacob, no pasará nada… lo de la escuela --agregué al escuchar su preocupación, había pensado en mandar a Nessie a la preparatoria de Forks, no quería que perdiera el año aunque pudiera volver a tomarlo. Mi hija llevaría una vida lo más normal que pudiera --Helen irá con ella y las llevaré y traeré. Si quieres puedes quedarte en los alrededores para… --me interrumpí sintiendo un nuevo olor. Jake se envaró al sentirlo.
Lentamente nos pusimos de pie. Un vampiro estaba cerca, podía llegarme su olor mezclado con algunos venados, no lo conocía. Jacob se transformó y regresó junto a mí. El extraño se acercaba rápidamente. Me agaché un poco en posición de ataque, sus pensamientos ya me habían llegado. Nos buscaba, no podía saber si como amigo o enemigo. Solo tenía fijo el encontrar a Carlisle y el haberme sentido cerca, lo había hecho desviarse. Mejor así y que no fuera hasta mi familia. Habían muchos humanos.
No tenía otra cosa en mente, todo se enfocaba en Carlisle. No lo conocía, pero entonces ¿por qué lo buscaba?.
Se detuvo al llegar al límite del bosque, aún oculto entre los árboles estudiaba mi posición. Era un vampiro viejo, de piel ligeramente olivácea, el cabello corto y muy negro se miraba sucio al igual que sus ropas, claramente era de un lugar más cálido que Washington. Para mi sorpresa, tenía los ojos dorados.
--Paz amigo mío --salió del bosque con los brazos levantados mostrándome las palmas. Palmeé el brazo de Jacob, no iba con intención de pelear. Sino al contrario, parecía querer ayudarnos. Asentí levemente y me enderecé --soy Dante
--Edward. Él es Jacob --sonrió mirando a Jake cuando lo señalé. El enorme lobo ladeó la cabeza preguntándose porque no lo había rechazado, sino al contrario. Parecía cómodo con él.
--Hola Jacob, busco a Carlisle Cullen ¿lo conocen?
--Es mi padre
-- ¿Podrías llevarme con él por favor? O al menos decirle que lo busco
--No puedo, él está… indispuesto
--Edward --me llamó, notaría quizá mi incomodidad --sé que han estado teniendo "pequeños" problemas --lo miré, había hecho énfasis en la palabra "pequeños", ¿estaría enterado?. Si era así, cómo rayos lo sabía.
--Vengo de una aldea oculta en el amazonas. Uno de los chamanes me mandó a Forks porque el demonio llegaría a jugar con niños… mi padre era el líder de la aldea, crecí rodeado de la magia del amazonas y de mi aldea. Cuando él murió yo asumí el liderazgo, tenía 55 años cazaba en el bosque cuando el demonio me atacó, uno de los lobos apareció y por eso aún sigo aquí.
-- ¿Lobos? --no pude dejar que terminara. Mi curiosidad con la estupefacción de Jacob me hicieron hablar.
--Sí, metamorfos, como tu amigo --aclaró señalando a Jake --la manada que siempre protegió mi aldea me salvó, no eran tan enormes, solo la mitad de altos pero igual poderosos. Cuando desperté era totalmente consciente de lo que pasaba, extrañamente no perdí el control a pesar de que estaba en la aldea, desde el momento en que pude dejar de gritar me dieron sangre de animal, toda la que quise. Desde entonces he cuidado de mi aldea por más de cincuenta años. El mismo demonio que me convirtió, viene tras ustedes Edward. Su corazón de piedra se rompió y busca venganza… no sabemos la razón por la que los busca… tiene un don excepcional que mezclado con la magia y ritos del amazonas, puede afectar un gran clan como el de ustedes… así destruyó a un poderoso grupo de vampiros, los transforma en niños debilitando al resto que ponen toda su atención en los humanos y por protegerlos descuidan todo o simplemente se los comen. Supe que en su antigua residencia habían sido atacados, el demonio había planeado con anticipación ese ataque… el demonio conoce sus debilidades, presiento que está muy cerca de ustedes Edward Cullen.
Un nombre explotó en la mente de Jake y yo no quería creerlo. No, yo ya había dicho que le daría una oportunidad. Podía confiar, sabía que podía confiar. Ya había demostrado fidelidad hacia nosotros. Además, a este vampiro lo acabamos de conocer, nada me garantiza, aunque sus pensamientos no me muestren que mienta, nada me garantiza que sea de fiar. Solo Carlisle podría confiar en él tan fácil. Yo no podía.
La visión de Alice volvió a aparecer en mi cabeza… Helen mirando a los pies de la fogata, alguien la abrazaba. Era alto, alto como el vampiro que tengo enfrente. Pero no la habíamos visto cuando habíamos ido a Italia, cuando había intentado suicidarme… no, en la mente de nadie aparecía Helen. Como si no la conocieran. Pero Helen era sincera con sus sentimientos, Jasper lo sabía, esos eran difíciles de ocultar, así como sus pensamientos. Nunca había dejado de cuidarla… ella había llevado un inhalador para asma cuando la había mandado a comprar las medicinas… ella… ¿ella sabía que Carlisle no podría respirar?, ¿habría planeado todo?.
No, no podía, era imposible… ella no conocía nuestras debilidades ¿o sí?. Ella también había sido afectada, a ella también la habían transformado en niño.
Confío en Helen, pero mis experiencias me han enseñado a no hacerlo en las coincidencias y ya han habido demasiadas… por mi confianza hacia ella y por mi hermano, le daría una oportunidad… tendría que darme una explicación, una convincente explicación o me vería en la necesidad de juzgar a un traidor…
=D.. yaaa mato a Carlisle y cuantos me matan a mi????
Sion...
P.D.Espero señales de vida...
