Las cosas empiezan a moverse mas, ya vereis :D! Esto dias he estado muy SwanQueenistica, asi porque si, y tenia unas ganas de escribir locas jajajajaja ya me direis que os parece!

Mil gracias a los que comentais, realmente anima mucho a seguir y me encanta leer vuestras opiniones ^_^!

Ningun personaje de OUAT me pertenece, y espero que lo disfruteis :)!


Emma despertó con un sobresalto, lo que ya se había convertido en algo habitual. Esta vez había ogros en el sueño. Ogros bastante agresivos por cierto. No sabía si asombrarse por la capacidad de Regina para crear los peores escenarios imaginables o maldecirla por ello, Además la morena seguía sin poner de su parte y Emma empezaba a desesperarse.

Salió de la habitación todavía en pijama y bajó a la cocina. Era increíble cómo se había adaptado a esa casa, aunque todavía se le hacía un pequeño nudo en el estómago al pasar por delante de la habitación vacía de Regina, no se olvidaba de que estaba en su casa aunque la dueña no estuviese.

Henry estaba en la cocina poniendo tortitas en dos platos

- He hecho el desayuno.

Dijo sonriendo, su madre le devolvió una somnolienta sonrisa.

- Y ha venido Mulan, me ha preguntado por ti.

Añadió metiendo la sartén donde había preparado las tortitas en el fregadero y llevando los platos a la mesa donde ya había café, siropes e incluso zumos.

- Lo de Mulan es un mote ¿verdad?

Pregunto sentándose en la mesa frente a su madre que aún estaba de pie.

- Claro. ¿Ha dicho que quería?

Respondió a su hijo de forma distraída antes de preguntarle ella con expresión seria. Henry negó con la cabeza también con expresión seria al ver como su madre estaba claramente ausente, pensando en otra cosa.

- Vas a salir otra vez ¿no?

Dijo el chico algo molesto. Desde que habían llegado a Storybrooke Emma apenas pasaba tiempo con él. De hecho apenas paraba, todo el día de arriba abajo buscando quien sabe qué.

- ¿Sabes? Echo de menos a Regina, ella me hacía compañía cuando tú no estabas.

Gruño Henry bajando la vista a su desayuno y comiendo ya con menos ganas. Emma sabía que le dejaba mucho tiempo solo y eso no la hacía ninguna gracia, pero no podía permitirse el lujo de tomarse un descanso, no con Regina atrapada en sus propias pesadillas y Zelena rondando la ciudad con sus monos voladores. Cuanto antes terminara antes podría… ¿Qué? ¿Llevarse a Henry? ¿Devolverle los recuerdos? Ese tema seguía siendo puntiagudo. Aunque al menos si podía permitirse un desayuno con su hijo. Se sentó frente a él con una sonrisa.

- No puedo irme, me has preparado el desayuno.

Henry se animó al instante, devolviéndole la sonrisa a su madre que justo estaba probando las tortitas.

- Esto esta riquísimo ¿cuándo has aprendido a hacerlas? No son las que yo te preparo en casa.

El chico rio bastante contento consigo mismo, orgulloso de sus tortitas.

- Regina me enseño a hacerlas.

Respondió con un vago encogimiento de hombros. A pesar de no recordar que Regina era también su madre, parecía que de verdad habían creado algún tipo de relación, de compañerismo, de gusto mutuo. ¿La echaría de menos en Nueva York?

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Algunas horas después estaba sentada en el suelo de la biblioteca, una vez más rodeada de libros, tras ella estaba Mulan sentada sobre una mesa y también medio perdida en libros. Seguían buscando sin descanso, aunque Emma cada vez estaba más desmotivada, ni siquiera habían encontrado una pista, alguna esperanza para vencer a la bruja mala del oeste o traer de vuelta a la reina. Mulan mantenía la calma por las dos, pero claro, ella no estaba igual de implicada que Emma.

- Deberías dormir algo mas ¿sabes? Tienes mala cara.

Sugirió la guerrera mirando a la rubia en el suelo por encima de su libro, Emma levanto la vista hacia ella y rio un poco.

- Si, ojala eso ayudara, pero no hay manera.

Mulan frunció un poco el ceño por esas palabras que claramente tenían un doble sentido. Después de pensárselo un momento Emma decidió contarle lo de sus sueños cruzados con Regina. La morena estaba más sorprendida a cada palabra que decía.

- ¿Compartes sueños con Regina?

Pregunto todavía asimilándolo. A Emma no se le había escapado cuando Mulan había dejado de referirse a Regina como "la reina" y había empezado a llamarla por su nombre, seguramente a fuerza de escucharla a ella llamarla así.

- Algo así. Aunque más que sueños son pesadillas. Y quizá mi madre podría ayudarme con eso, es la única persona que conozco que haya estado tan metida en el mundo de los sueños, pero no sé si estará dispuesta a ayudarme.

Mulan resoplo y cerró su libro con cierta irritación.

- Te acuerdas de Aurora ¿verdad? La que en este mundo llaman La Bella Durmiente.

Dijo con obviedad. Emma ni siquiera se había acordado de ella.

- Creo que ella estará aún menos dispuesta a ayudarme.

Respondió, aunque se le acababan las opciones, y sobre todo, se le acababa la paciencia.

- Bueno, eso depende de quien la pida ayuda.

Dijo Mulan sonriendo con cierta suficiencia, Emma rio y asintió con la cabeza. A lo mejor tenía razón, a lo mejor si era Mulan quien preguntaba Aurora estuviese dispuesta a ayudar.

- ¿Harías eso?

- ¿Por Regina? No. ¿Por ti? Supongo que sí, ya dije que te ayudaría.

Emma sonrió con agradecimiento antes de apartar los libros con un suspiro de cansancio y estirar las piernas frente a ella colocando las manos detrás para apoyarse.

- ¿Por qué los dejaste?

Pregunto más que nada por cambiar de tema, aunque por el cambio en la cara de Mulan quizá no había escogido la mejor manera de hacerlo.

- ¿A Philip y Aurora?

Dijo la morena, Emma asintió, pero la otra mujer no siguió hablando.

- No tienes por qué responder, no es asunto mío. Últimamente parece que me meto en la vida de todo el mundo, perdona.

Mulan hizo un gesto con la mano para quitarle importancia, bajándose de la mesa y sentándose frente a Emma, cruzando las piernas y apoyando los codos en sus rodillas para poder dejar la barbilla sobre sus manos.

- Iban a formar una familia, no quería meterme por medio.

Emma frunció un poco la frente no muy convencida con esa respuesta, que estaba claramente a medias.

- ¿Y elegiste a Hood?

Pregunto en tono de broma, Mulan rio.

- Él no te gusta mucho ¿verdad?

No le había costado mucho a la guerrera darse cuenta, Emma se encogió de hombros indiferentemente.

- Pero también dejaste su grupo.

Recordó la rubia, ahora fue Mulan quien se encogió de hombros.

- Me di cuenta de que mi sitio no estaba con ellos, que tenía que seguir mi camino, encontrarme a mí misma.

- Suena como si escaparas de algo.

Las dos mujeres se miraron sin decir nada.

- Yo se algo sobre eso, también he huido. A menudo.

Dijo Emma para romper el silencio, con una comprensiva sonrisa.

- ¿Y ya has encontrado el lugar al que perteneces?

Pregunto Mulan con curiosidad. Emma se quedó pensativa un momento.

- No estoy segura.

Ahora fue la guerrera quien la sonrió con comprensión.

- ¿Por qué volviste con ellos?

Volvió a decir Emma después de un rato, con interés por la respuesta.

- No sabía a quién más acudir cuando todos desaparecieron.

La rubia alzó una ceja con escepticismo.

- Lo que me sirvió de excusa para volver a verlos.

Añadió la morena con una risita que le siguió la otra mujer.

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Henry volvía a pasear por el bosque con Zelena, ella llevaba una bolsita donde iba metiendo las plantas que el chica le ayudaba a recoger, aunque ese día él parecía bastante ausente.

- ¿Va todo bien?

Pregunto ella recogiendo un poco de hierbabuena que Henry ni siquiera había visto. El niño se encogió de hombros con un gruñidito.

- ¿Es por tu madre?

No había que ser muy listo para averiguarlo.

- Es solo que no sé qué está pasando, no sé qué hacemos aquí.

Respondió Henry sacando las manos de los bolsillos para abarcar todo el espacio.

- Creí que me habías dicho que tu madre tenía un caso aquí.

- Mi madre nunca iba a ninguna parte que estuviese a más de unas horas de casa, y de repente me trae aquí, sin ninguna explicación. No me quejo, estoy perdiendo un montón de clase, y me gusta Storybrooke, pero no lo entiendo.

Dio una patada a una piedra volviendo a meter las manos en los bolsillos. Últimamente sus paseos con Zelena eran su actividad favorita, con Hook, con Leroy, con David y Mary Margaret se sentía observado, como si fuesen sus guardianes, notaba que le ocultaban algo. Todo el pueblo sabía algo que él no, y saber eso le sacaba de quicio.

- Quizá solo necesite más tiempo para solucionar el caso y luego podréis volver a casa.

- ¿Sabes? Al poco de llegar aquí pensé que…bueno, da igual.

Empezó Henry frenándose antes de acabar la frase y pasándole a Zelena un puñado de menta, ella arrugo los labios con disgusto a espaldas del chico, odiaba cuando se ponía así y tenía que sacarle la información gota a gota, le gustaba mucho más cuando estaba hablador y comunicativo.

- Si quieres hablar sabes que yo te escuchare Henry, sabes que no se lo diré a nadie.

Henry sonrió agradecido dándole otra patada a otra piedra.

- Llegué a pensar que había vuelto por Regina.

Se rio un poco de sus propias palabras, casi esperando que Zelena le dijese que era una estupidez.

- Al principio creí que era por Killian, él fue a buscarla a Nueva York y todo eso. Pero cuando llegamos aquí cambie de opinión.

- ¿Qué quieres decir?

Pregunto la bruja intentando no sonar más interesada de lo cordialmente correcto.

- Ya te he hablado de esa conexión extraña que veo entre ellas ¿verdad? Creo que hay algo más, algo más profundo entre mi madre y Regina. No sé, a lo mejor solo estoy aburrido y me invento cosas para distraerme.

Volvió a reírse de sí mismo. Era verdad que Henry ya le había hablado otras veces de la relación que él veía entre las dos mujeres, de lo cual Zelena pensaba sacar todo el provecho posible, por supuesto, pero una relación demasiado profunda quizá podía llegar a ser un peligro para sus planes.

- ¿Y tú qué opinas sobre eso?

Pregunto con cautela, guardando más hierbas en su bolsa distraídamente, igual podía estar guardando césped porque no le estaba prestando ninguna atención a eso. Henry se encogió de hombros.

- Me gusta Regina, me cae bien. Pero ella ahora no está, así que no se… ¿Ha pasado algo con mi madre y por eso se ha ido? ¿o está mi madre esperándola? No entiendo nada.

Dio una fuerte patada a un trozo de corteza que había en el suelo.

- Debería volver.

Añadió mirando al pueblo con cara de no tener muchas ganas de hacerlo, Zelena le ofreció la bolsa con lo que habían recogido.

- Toma, llévatela. Podrás prepárale algo rico a tu madre para comer, seguro que le hace ilusión.

Dijo con una sonrisa.

- No creo que vaya a comer conmigo, ha salido y creo que va para largo.

Zelena sonrió internamente, justo como ella esperaba.

- Bueno… puedes comer conmigo si quieres, yo tampoco tengo compañía.

Dijo con una angelical sonrisa, Henry se lo pensó un momento antes de devolverle la sonrisa y asentir con entusiasmo.

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Mulan la había mandado a casa para que descansase un poco mientras ella iba a hablar con Aurora, no sabía cuánto iba a llevarle eso teniendo en cuenta a quien querían traer del Bosque Encantado. En vez de volver a casa fue a ver a sus padres para ponerse al día de cómo iban las defensas de la ciudad contra Zelena y los arreglos del terremoto, pero sus padres no estaban en su habitación, habían salido a "cazar monos voladores" según las palabras de la abuelita. David estaba en la linde y Mary Margaret había salido con Ruby a rastrear los bosques. La abuelita la propuso esperarlos en su habitación así que Emma se metió allí, si no aparecían pronto se iría y volvería en otro momento.

O eso pensaba ella, porque cuando quiso darse cuenta estaba una vez más en el Bosque Encantado y supo que se había quedado dormida. Seguramente en la cama de sus padres. Como ya sabía el funcionamiento de esos sueños buscó rápidamente a Regina, lista para enfrentarse a una nueva pesadilla de la reina. Los gritos furiosos le indicaron el lugar.

Un puñado de campesinos tenía rodeada a Regina y tiraban de ella hacia lo que era claramente una pira. Iban a quemar a la bruja. Se abrió paso a empujones y llego hasta la morena, apartando a sus captores y desatándola las manos.

- ¿Tu otra vez?

Pregunto Regina.

- Yo también me alegro de verte. Nos vamos.

No era una pregunta, agarro firmemente el brazo de la morena para sacarla de allí, pero la multitud no estaba dispuesta a dejarla ir así como así, uno de ellos tiro una piedra que dio a la reina en el hombro, otro la golpeo en la parte baja de la espalda con una vara y Regina habría caído si Emma no la hubiese tenido sujeta. La rubia le devolvió el golpe al hombre de la vara, quitándosela a la vez y blandiéndola frente a ella amenazadoramente. Les superaban en número y se las echaban encima, otra piedra golpeo el pecho de Emma y un hombre con espada iba hacia ella desde un lateral. Regina alzó una mano y le lanzó una bola de fuego que tumbo al campesino.

- ¡Regina!

Grito la rubia, entre agradecida y escandalizada. La reina estaba formando una nueva bola de fuego.

- Es un sueño Emma.

Dijo lanzando otra bola a una mujer que iba hacia ellas con una orca.

- Cierto.

Emma no había pensado en eso, golpeo a la mujer y la quito el arma, devolviendo el ataque a los campesinos sin pararse a pensarlo, ayudada por una llameante reina.

La lucha no duro demasiado, antes de darse cuenta estaban las dos solas en el claro del bosque.

- ¿Cuándo vas a parar con esto Regina?

Dijo Emma lanzando la orca lejos, con furia.

- No puedo parar esto, Emma.

- Claro que puedes, son tus sueños.

- Exacto, son míos. Por eso no sé qué haces tú aquí.

- Soy la Salvadora, hago mi trabajo.

Las dos mujeres se miraron desafiantes, era curioso que pelearan por la seguridad de la otra.

- Puede que consiga ayudarte con el tema de los sueños.

Dijo Emma de pronto, caminando un poco para sentarse en la piedra más grande que encontró. Regina la siguió con una ceja alzada.

- Mulan va a hablar con Aurora.

La morena alzó también la otra ceja.

- ¿Mulan?

- Esta algo así como ayudándome.

- Qué bien, has formado equipo con Lucy Liu.

Dijo Regina con sarcasmo, Emma trato de no reírse por su comentario.

- Alguien tiene que ayudarme ya que tú no quieres.

Dejo caer la rubia con toda la intención del mundo.

- Te lo he dicho muchas veces Emma, céntrate en Zelena, no en mí.

- Puedo centrarme en las dos cosas.

Aunque la verdad era que estaba dedicándole mucho más tiempo al tema de Regina que al de Zelena.

- Además ¿qué quieres que yo le haga si en cuanto cierro los ojos aparezco aquí?

- Estoy segura de que puedes encontrar la forma de que no sea así. Pregunta a tu madre, sabe bastante sobre sueño.

- ¿No quieres que venga? ¡Pero si soy la mujer de tus sueños! Literalmente.

Bromeo Emma. Regina giro los ojos con exasperación, pero ese gesto perdió bastante autoridad por la risa que escapo de sus labios.

- Seamos serias Emma.

- Lo estoy siendo. Te lo digo muy enserio, voy a sacarte de aquí.

Regina se encaró con ella.

- ¿Para qué? ¿Para volver a Storybrooke donde todo el mundo me odia?

Emma también se encaró con ella.

- Eso no es verdad.

La morena gruño de frustración, pero antes de que pudiese decir algo más Emma la interrumpió.

- Mira, sé que…sé que yo no te gusto y que te encantaría que desapareciese de tu vida y la de Henry, pero a mí me importa ¿vale? Me importa. Y no te odio.

No miraba a Regina, miraba la piedra en la que estaba sentada. La morena se quedó sin palabras después de las de la rubia.

- Nunca he dicho que no me gustases.

Murmuro después de un rato, no muy segura de que debía decir. Emma la miro con una ceja levantada.

- Bueno, no últimamente.

Aclaro Regina siendo ella ahora la que no miraba a la otra mujer.

- Pero no puedo volver Emma.

Añadió volviendo al tema principal y dejando correr el otro.

- Claro que sí, ya verás. Siempre encuentro la forma de conseguir lo que quiero.

Respondió la rubia medio riendo y con una sonrisita orgullosa.

- ¿Por qué iba a querer volver a Storybrooke si cuando te vayas también te llevaras a Henry?

Pregunto Regina muy suavemente, borrando la sonrisa de la cara de Emma. Aún no había decidido qué hacer con ese tema.

- Aun no sé qué voy a hacer cuando todo esto acabe.

La reina rio un poco, eso no era ningún consuelo.

- De todos modos no debes hacerme volver. No tengo mi corazón.

Emma soltó un bufido de fastidio.

- Lo sé, dejaste al tío de los palitos cuidándolo.

A Regina casi le hacía gracia la reacción de la rubia.

- No, no es eso. No lo tengo. Él no lo tiene.

Poco a poco Emma entendió lo que estaba diciendo la mujer frente a ella.

- ¿No lo tiene? ¿Lo ha perdido?

- O se lo han quitado, no lo sabemos. Cree que fue antes de volver al Bosque Encantado. Se dio cuenta poco después de que te fueras.

La rubia se levantó de la piedra hecha una furia.

- ¿Qué clase de ladrón deja que le roben? Se suponía que debía protegerlo, se suponía que…

Daba vueltas de un lado para otro despotricando contra Robin Hood. Se paró en seco y miro a Regina.

- ¿Lo tiene Zelena?

- No lo sé. Es probable. ¿Entiendes lo que eso supondría? Si ella tiene mi corazón podrá controlarme. Imagina las cosas que me obligara a hacer. Imagina su poder con mi corazón y la daga de Rumpelstiltskin.

Emma se quedó con la boca abierta, sin saber cómo reaccionar.

- Vale. Vale. Lo arreglaremos. Te traeré de vuelta, matare a Hood, te despertare de alguna manera y recuperaremos tu corazón. Y luego patearemos su culo verde a tu hermana. Es fácil.

Decía la rubia tratando de convencerse a sí misma. Regina rio un poco.

- Es peligroso.

- Esto…esto no cambia nada. No cambia mis planes.

- Emma, no puedo…

- Volverás. Tienes que ayudarme a cuidar de Henry. ¿Y si decido quedarme? ¿Y si…? No sé qué hacer, Regina.

En ese momento la voz de la Salvadora sonaba tan frágil, tan desamparada, que la Reina Malvada tuvo el impulso de consolarla. Impulso que contuvo.

- Tienes que ayudarme a saber qué hacer, a elegir lo mejor para él. Tú también eres su madre.

Regina sonrió con tristeza, poniendo una dudosa mano sobre el hombro de la rubia.

- Está bien Emma, ya veremos qué podemos hacer. Algo se nos ocurrirá, por el bien de Henry. Pero ahora tienes que despertar.

La rubia sabía que iba a empezar otra pesadilla y que Regina no quería que estuviese allí.

- Puedes echarme de tus sueños, pero volveré. Soy humana y duermo.

Era la amenaza más graciosa que había escuchado nunca, rio un poco antes de que Emma despertase en la habitación de sus padres.