Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo pongo la trama. ^.^
Adiós
Edward Cullen
Estaba realmente frustrado. Ese jodido beso había sido lo más horrible que había recibido en mi vida. Me caga, yo quería que Bella fuese la única persona que me besase siempre. ¡Putísima madre! ¡Odio a Tanya! Que mierda de mujer, perdón, pero es la verdad… ¡Mierda, caca!
-¡La odio! –le grité a mi pared que nada de culpa tenía pero estaba tan jodidamente enojado que no me importaba ni madres.
-Edward –llamó mi mamá al otro lado de la puerta-. ¿Estás bien?
Suspiré un par de veces antes de dirigirme a la puerta y girar el picaporte para dejarla entrar; estaba alterado, pero no podía ser un patán junto a una persona que sólo me quiere ayudar como lo hace Esme.
-¡No! –casi grité cuando le conteste.
Inhale profundamente antes de seguir hablando, no quería empezar a gritarle a mi madre… era con la última persona –junto con Bella- a la que me gustaría desquitarle toda esta rabia.
-¿Qué tienes, hijo? –ahora sentí sus manos acariciar mis broncíneos cabellos.
-No me jusges… -empecé a decir, y callé.
-Nunca lo haré –me aseguró.
-Bueno… -me sentí nervioso, mucho-. Lo que pasa es que hoy fui a casa de Bella… ya te había contado que le pedí que fuese mi novia y ella accedió –mi madre asintió a muestra de afirmación-. Bueno, ella tiene una amiga: Tanya que, igual ya te había contado, es una chava fácil –mi madre volvió a acentir-, y ella… bueno, cuando me fui de casa de Bella ella se fue al mismo tiempo y… me beso… ¡En frente de casa de Bella! ¡Eso fue demasiado descaro! –mi voz se alzó 2 octavos al exclamar las últimas 2 frases.
-¡¿Besaste a otra chica mientras estabas con Bella?! –me regañó mi mamá. Me sentí horrible, toda una maldita mierda.
-Yo nunca la besaría y menos con Bella. ¡Fue ella! ¡La aparté de mí lo más rápido que pude! –dije, intentando calmar la situación, pero siquiera a mí me calmaban esas escusas de mierda.
-¡Debes decírselo a Bella! –exigió mi madre.
-Lo sé, pero ¡no sé cómo! –exigí.
No quería decírselo, pero claro que tenía que, sino ¿cómo íbamos a formar una buena pareja si empezábamos envueltos en una mentira tan horrible y escalofriante, -lo sé sueno muy exagerado- como esta.
-Deberías ir y decírselo como fue, sin mentiras y rodeos; mira, imagina que soy Bella –cuando Esme pronunció la última frase torcí el gesto, no quería jugar a: "imagina que soy…" era algo exasperante.
-No creo que debamos…
-Vamos –aclaró Esme, cortando mi dialogo.
Suspiré profundamente y visualicé a mi hermosa Bella. No era muy difícil, igual y siempre estaba pensando en ella, así que se me facilito mucho imaginar sus enormes ojos achocolatados y su sonrisa de ángeles.
-Bella… -empecé a fantasear-: Tengo que decirte algo… ayer, cuando estuve en tu casa… pues, cuando me iba… Tanya fue tras de mí y em… cuando subiste –hasta en mis imaginaciones estaba con los nervios a todo dar-. Y bueno… ella… me… b-besó…
Mis palabras sonaban patéticas, como un niñito que intentaba pedirle perdón a su mamá, aunque, quizá esto sea patético y el ejemplo anterior no tanto… pero así me siento.
-Muy bien hijo, tú sólo dile la verdad. Nada malo va a pasar.
Esperaba que lo que mi mamá decía fuese verdad; ahora que Bella había entrado a mi vida no quiero que se fuese de ella. La quería demasiado como para que se alejara de mí.
-Creo que debo ir ya mismo a decírselo –dije con nerviosismo.
Falsamente pensé que mi mamá me diría que no, que aún tenía que pensar mejor que le diría, que debería mejorar mi parlamento. Pero mi ilusión se fue por la coladera. Esme asintió con la cabeza y me dio una sonrisa reconfortante y un beso en la frente.
En todo el trayecto del camino a casa de mi Bella voy pensando mejor en mi parlamento, el que había ensayado con Esme es un poco acusatorio y desesperante. No quería que Bella se enterara que bese a otra mujer aparte de ella de un modo que no sea el correcto, eso no se lo merece ni ella ni nadie.
Alice Brandon.
-¿Me lo prestas entonces? –preguntó Bella mirándome con ojos de cordero.
¡Maldita! Yo le enseñe esa cara de perro degollado, no la debería aplicar en mí ¡Joder! Que caca, se pasa y mucho.
-No, joder, tengo que enviarle algo importante a alguien –susurre con voz seria.
-Alice –me miró con cara acusatoria-. No tienes que, préstame el pinche teléfono de una vez por todas o te rompa la madre.
¡Maldición! Bella nunca era tan jodidamente mamona y ahora, que quiero que sea una santa como la conozco, creo, se le ocurre ser normal… bueno, en lo que cabe en un adolescente.
-No, coño. Tengo que.
Y entonces, cometí lo más estúpido que había hecho: si creí que haber grabado a Edward y a Tanya besándose fue una mamada, no es nada comparado con haber enviado el video al celular de Bella. ¡Coño! Justamente a su puto celular. Soy una mierda.
-Bella… ¿y tu celular? –pregunté.
Ella me indico con la cabeza hacía el pasillo. Salí casi corriendo pero… en el trayecto sentí una baja en mi mano ¡Mi puto celular, coño! ¡Me lo había quitado Bella! Carajo, el día menos inoportuno para que la Srta. Torpeza desaparezca y lo hace. Parece que alguien haya arriba odia a Edward y otro a Bella. O de paso a mí, ya que.
-¡¡¡¡Mierda!!!!
Puta madre, ya me morí.
-¡Maldita sea, Alice –Bella salió de su cuarto echando chispas y con ojos cristalizados-, ¿qué mierda es esto?!
La mire con terror y agarre mi celular mirando la pantalla donde justamente había una pinche zorra besando al pobre diablo de Edward.
-¿Qué, coños, es? –me volvió a cuestionar Bella.
-Es…Tanya. Yo –me aclare la garganta-. Yo quería demostrarte que tan jodidamente zorra puede ser Tanya pero… bueno, ¡aquí está la mejor prueba! Besó a Edward, pero, él no la besó, lo juro.
-Puta madre –la escuche susurrar tan quedo que se mezclo con el viento-. ¡Putísima madre! –gritó con fuerza, tanta, que casi podría jurar que su garganta iba a sufrir algunos daños por allí.
-Bella, yo…
Pero fui interrumpida por el timbre de la puerta que sonaba una y otra y otra vez.
-Vete al infierno –me susurró Bella antes de salir corriendo hacia abajo.
Corrí tras de ella, no quería dejarla a pesar de su maldición. Pero, ¡en serio alguien arriba me odia con toda su alma pues el que estaba en la puerta de Bella no era nada más ni nada menos que Edward Cullen!
-Vete a la verga –rugió Bella queriendo estampar la puerta pero Edward no se lo permitió.
Bella Swan.
Todos son unos pinches putos hijos de verga. ¿Por qué? Edward no parecía de ese tipo de chicos pero, es un maldito infeliz.
Quise azotar la puerta contra su cara pero su mano me lo impidió.
-¡Lárgate, coño! –grité con todas mis fuerzas.
Mis ojos ya habían empezado a dejar escurrir ese líquido salado conocido como lágrimas.
-¡No, Bella! ¿Qué madres te pasa? –inquirió como inocente.
Mamón de mierda.
-No te hagas el inocente, maldito verga. ¡Eres un jodido infeliz! ¡Besaste a Tanya! ¡Me traicionaste maldito! ¡Lárgate! –no dejaba de gritar y gritar.
-No la bese, ella me beso a mí. Yo te quiero, a ella no.
Sus palabras sonaban sinceras y con un golpe más en la puerta logró pasar sin problemas.
Deje caer mis brazos a los costados de mi cuerpo y mi cabello sobre mi cara, evitando que vieran mis malditas lágrimas de puta.
-Quiero que te largues de una puta vez –dije separando cada una de las palabras.
-Pero…
-¡Jódete! –grité y subí corriendo las escaleras.
¡Los odio a todos! Jodidos de mierda. ¡Que se pudran en las llamas más potentes del pinche infierno de una vez por todas!
Hola! Ajaj, me estrañaron?XD yo sé que no:D bueno, perdón, pero he tenido mucho que hacer: tareas, proyectos, el lunes empiezo exámenes, practicas guitarra, preparar tácticas de ligación=D Ok, lo último no XD, pero casi no he tenido tiempo… igual estoy escribiendo 2 libros XD jaja, bueno, pues, luego de mi explicación explicadora, me voy. Adiós.
Botón verde! Qué bonito estas, algún día te oprimirán:D espero que tú, lactor lo oprimas luego de leer esto… piiip**:D
.: * ฆℓƷҳ * :.
