CAPITULO 12

El labio inferior de Hermione temblaba mientras sus manos estaban aferradas al libro que momentos antes le había arrebatado a Lethar Malfoy. Sus ojos color miel miraban detenidamente la figura aristocrática de quien fuera el tío de su peor enemigo y el hermano menor de un antiguo mortífago. No sabia si sentir pánico por tener un Malfoy frente a ella aunque en realidad Lethar nunca le había causado tal sentimiento cuando lo conoció. En ese caso, lo único que podía inspirarle el mago a ella era algo parecido a la conmiseración.

Los recuerdos de aquel viaje al pasado de Draco le vinieron a la mente como ráfagas y una sensación inquietante y desconocida la dominó por completo. El solo hecho de recordar que Draco y ella podían estar juntos como pareja en el futuro podía exaltar la vergüenza y el temor a cualquiera.

Lethar, sin embargo, su mirada verde-miel derrochaba curiosidad, con un toque de suspicacia por la forma en que ella lo miraba. Algo en su interior le decía que ella estaba sumamente nerviosa aunque no sabia la razón. ¿Qué podía inquietar a una joven adolescente que jamás en su vida le había visto?.

La ultima vez que Hermione vio a Lethar fue cuando él tenia 21 años y como habían pasado 8 años, el mago debía tener 29 años. Una edad suficiente para mostrar físicamente su madurez e inteligencia mágica. Siendo un Malfoy su presencia era intimidante aunque su rostro era mas armonioso y eso no pasaba desapercibido por Hermione.

- No fue mi intención asustarte o entrometerme en tus objetos personales.- dijo Lethar suavemente rompiendo con el incomodo silencio.

La prefecta negó con la cabeza y tomó un respiro.

- L-lo siento. Creí que se trataba de... otra persona...- dijo ella con voz temblorosa.

- Ya lo creo...

Lethar sonrió de lado y con un movimiento ágil se colocó el elegante sombrero. Se movió unos pasos para quedar a un lado de la chica y uno de sus dedos blancos comenzó a acariciar los lomos de los libros del anaquel.

- Es interesante que una bruja de su edad se interese por estas complicadas asignaturas... eh... ¿Cuál es su nombre?.- Preguntó el mago mirándola con los ojos entrecerrados.

La chica vaciló en contestarle pero al final cedió.

- Hermione... Granger.- Contestó con un nudo en la garganta.

- Mucho gusto Señorita Granger.- El joven mago no extendió la mano si no que hizo una formal inclinación a manera de saludo aunque sin desviar la mirada de la bruja.

- Mucho gusto en conocerlo... Señor Malfoy.- dijo saludándolo de la misma forma.

- ¿Eres estudiante de Hogwarts?.- preguntó.

- Si.

Lethar alzó una ceja y la miró con cierto interés.

- ¿Conoce a Draco Malfoy?. Debe tener mas o menos su edad.

Hermione asintió.

- ¿Ustedes son amigos?. ¿Estudian juntos?.- Preguntó con ansiedad.

- No... bueno en realidad yo soy...

- ¡Ah!. Usted es su novia..- Interrumpió Lethar con una sonrisa pícara que hizo que las mejillas de la chica se tiñeran rápidamente de rojo.

- ¡No!. ¡Nada de eso!...- Exclamó escandalizada.

Lethar la miro contrariado.

- Perdón, creo que malinterpreté sus palabras. Creí que si no eran amigos al menos serian...- El mago tragó saliva y sonrió forzosamente.

- Él y yo solo tomamos algunas asignaturas juntas en el colegio. Somos... compañeros...- dijo Hermione tocándose el pecho y respirando pausadamente como si estuviera reponiéndose de una gran carrera.

- ¡Ah..!.- Exclamó desilusionado.

Hermione bajo un poco la mirada y buscó en el suelo algo interesante que observar. El hombre permaneció callado, gozando interiormente de la sonrojes de la chica.

- Mi sobrino no debe ser una persona muy grata para usted, Señorita Granger...- dijo perspicazmente.

La joven levantó la mirada pero guardó silencio. ¿Qué debía contestarle?¿"Señor Malfoy su sobrino es un ser despreciable, todos en Hogwarts lo odiamos..."?.

- Ya veo...- Susurró no muy satisfecho del silencio de la bruja.

Lethar soltó el aire en un estado de reflexión.

- Decía hace un instante que la aritmancia es interesante. Para mí es un antigua forma de adivinación con un carácter mas puro y complicado.- dijo Lethar después de unos segundos.

- Bastante complicado.- Contestó Hermione puesto que había sido tentada a hablar de su materia favorita.- Es mucho mejor que ver visiones en bolas de cristal, en tazas de té o en sueños borrosos.

El mago se colocó las manos detrás de la espalda y frunció el ceño.

- ¿No cree en las predicciones, visiones o profecías Señorita Granger?.

- Creo en ellas si tienen un origen más racional.- Contestó la chica con aire orgulloso.

- Matemáticamente hablando... supongo.

- El margen de error es mínimo y no se puede hacer uso de la imaginación para interpretar el futuro.

- ¿Nunca ha tenido un sueño premonitorio?.

- No tengo el don para hacerlo.

- Yo conocí a una persona que tenia ese don...- dijo Lethar con una expresión un tanto sombría.- Aunque supongo que algunas veces habían sus equivocaciones.

Hermione tragó saliva. ¿Se estaría refiriendo Lethar a Irina Sands?. ¿Estaría hablando de sus sueños premonitorios?. ¿Los mismos que la bruja había soñado con referente al futuro de Draco Malfoy?.

El sonido de unas campanitas hizo que Lethar buscara rápidamente en uno de sus bolsillos, sacando un fino reloj dorado que marcaba insistentemente una hora.

- Creo que ya es momento de retirarme.- dijo guardando el reloj.- Fue un placer conocerle Señorita Granger.

La chica asentó con la cabeza desconcertada por la amabilidad del mago.

- El placer es mío.- dijo Hermione con una sonrisa que a Lethar le pareció encantadora.

- Con permiso.- Lethar levantó un poco su negro sombrero en señal de despedida.

Hermione soltó el aire mientras veía a Lethar dirigirse a la puerta de la librería. La chica se apoyó en un anaquel, en busca de un consuelo para sus piernas que temblaban. La presencia de Lethar Malfoy le había sorprendido demasiado y había sido demasiado verle.

Su corazón latía tan rápido que parecía que se le saldría del cuerpo. Estaba tan nerviosa que hasta había olvidado los títulos de los libros que andaba buscando, en ese momento ni siquiera le interesaban.

Lethar Malfoy en Hogsmeade. ¿Estaría de visita para ver a su sobrino?. ¡Cuantas ganas había tenido de preguntarle por Irina!. Pero obviamente eso no podía hacerlo, ¿qué explicación daría?.

Hubiera deseado preguntarle mas acerca de Irina y de sus sueños. ¿Qué otras visiones había visto la institutriz acerca de Draco?. Aun todavía quería entender que tenia que ver ella en el futuro del Slytherin.

¿Realmente se enamoraría Draco de ella?....

Hermione respiró profundamente y con desgana tomó los dos volúmenes que llevaba desde un inicio consigo. Se dirigió directamente a la caja para pagarlos y declinó la idea de seguir de compras en "El Sagaz".

La imagen de Malfoy le daba vueltas y le hacia sentirse enferma. Aunque Draco lograra amarla y viceversa, ¿bajo que propósito?. ¿cómo lucharían contra las diferencias?. ¿cómo lograría que sus amigos le aceptaran como uno de los suyos siendo tan odiado?.

La chica salió de la librería con las bolsas en mano y con un halo de tristeza sacó de su pecho el relicario que había pertenecido a Irina Sands. Si Lethar lo hubiera visto era seguro que lo iba a reconocer y gracias a Merlín este se hallaba escondido entre sus ropas mientras platicaba con él.

Se dirigió con lentitud en busca de sus amigos mientras pensaba en el baile de esa misma noche... momento en el que aparecería en el salón del brazo de Draco Malfoy.

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Había llegado minutos antes de la cita y jugaba con una moneda de oro haciéndola girar repetidas veces con su dedo.

Draco tenia sus ojos grises fijos en la moneda, tratando de ordenar sus pensamientos aunque sin éxito. No sabia porque demonios se sentía confundido, como si se hubiera levantado siendo otra persona... algo que le sucedía comúnmente en los últimos días.

- ¿Desea otra taza de té con canela?.- preguntó un mesero con apariencia cordial e interrumpiéndole.

El rubio levantó la mirada y con un movimiento de la mano ordenó que le trajera otra. El mesero tronó los dedos y apareció una nueva taza con el reconfortante liquido. Este se marchó sin esperar las gracias del Slytherin.

El delicioso olor llegó a las narices de Draco, quien tomó su taza y bebió un poco de su contenido. Suspiró y nuevamente fijo su mirada en la moneda sintiéndose nervioso por su comportamiento.

"¿Por qué?."

Esa era la palabra que le golpeaba la mente. Era precisamente la descripción de esa inquietud que no le dejaba sentirse como siempre. ¿Había un porque para ser un Malfoy?. ¿Por qué el relicario de Irina había aparecido justo ahora?.

"Draco, tú puedes ser quien anheles ser."

Eso era lo que decía Irina.

"Yo puedo ser quien quiero ser... y... ¿quién quiero ser?. ¿Un fracasado?. ¿Un mago exitoso en los negocios?."- Se decía Draco mentalmente.

Draco suspiró. No cabía duda que desde el inicio de clases no era el mismo de antes y todo por culpa del relicario que tenia Granger. Si no hubiera aparecido, él no se hubiera acordado de muchas cosas: de su infancia fría, llena de lujos pero con una extrema soledad que le comía interiormente, volviéndole duro, insensato e indomable.

Si veía ese relicario era como recordarle sus antiguos anhelos, los abrazos de su institutriz y las presiones de su familia para que fuera el mejor en todo. Se acordaba de su iniciación en la Orden de la Pureza, de sus juramentos, de su compromiso para permanecer la pureza de la sangre de su familia... de su futuro... de una posteridad en la que su vida se vería salvada por el amor de una bruja.

¡Demonios!.- masculló en sus adentros Draco.- ¿Porque tenia que recordar que en mi futuro habría a una bruja a la que yo me uniría, la que haría cambiar mi vida, mi porvenir....?

Dio un sorbo a la taza de ponche y entrecerró los ojos.

Draco tenia una excelente memoria... ¿cómo olvidar esas palabras aunque las hubiera oído a los nueve años si le habían impactado?. ¿a quien se le ocurre decirle a un niño de que en el futuro lograría hacer grandes cosas pero a cambio la soledad y la amargura terminarían por destruirle?. Por supuesto que a Irina Sands, su antigua institutriz, que parecía estar ávida por que comprendiera sus premoniciones.

Claro que, dicha soledad se podía disipar si a cambio se entregaba al amor sincero y desinteresado de una bruja. Arrojarse a la fuerza de un sentimiento puro, desbordante de una pasión y una entrega que le colmaría todo su ser pero a los nueve años no había importancia si la niñera lo repetía como si fuera un cuento de dormir. Se podía creer como una de esas estúpidas historias de princesas y caballeros que les suele gustar a las niñas... pero...

¿Por qué Irina tuvo que insistir tanto en ello?. ¿Qué importaba si a sus 17, 20 o 30 años encontraba el amor?. No había ninguna esperanza en ello; de hecho, no era parte de sus prioridades. Talvez Irina había sufrido algún desamor y por ese motivo se vio obligada o tentada a 'ayudar' al 'prójimo' a ser feliz, según a como ella creía que era la felicidad... porque para Draco la felicidad era otro concepto, el amor no tenia formaba parte de esa palabra.

Draco miró con cierta impaciencia su reloj y para, mal humor suyo, aun su tío estaba a tiempo de llegar; después de todo él había llegado antes de lo convenido.

Resopló con aburrimiento y cansado de sus propias reflexiones, prefirió observar a los magos y brujas que se encontraban en el elegante establecimiento mientras se regañaba mentalmente de las tonterías que pensaba.

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Lethar Malfoy se sentía un poco preocupado. Recordó la facción de Hermione Granger al hablar de Draco. ¿Realmente seria él tan desagradable como se rumoraba?.

Él se había marchado de la mansión un año antes de que Draco ingresara al colegio y recordó que, en ese entonces, el niño estaba convirtiéndose en una replica de Lucius bajo la total tutela de Narcisa. Sin embargo, todavía a la edad de diez años conservaba una mínima frescura infantil pero que estaba siendo minimizada por la presión de sus padres para ser una buena imagen de lo que seria un verdadero Malfoy.

Después de una acalorada discusión con Lucius, se vio obligado a salir inmediatamente de la mansión puesto que se había negado a contraer matrimonio con Charlotte Palmer, una simplona chica de buena familia con la que Lucius pensaba unir para preservar la pureza de la sangre y la buena posición social.

Por suerte se había percatado de que aquel no era su mundo ni su objetivo era matrimoniarse con alguien a quien apenas conocía y por la que, obviamente, no sentía ningún afecto. Su corazón ya tenia una dueña: Irina Sands.

Irina partió a la semana de que Draco se inicio como miembro de la Orden de la Pureza. Desgraciadamente muy tarde Lethar había decidido renunciar a todo por ella. La buscó de todas las maneras posibles pero fue inútil. Jamás pudo encontrarla y no pudo decirle que la única mujer que amaba era a ella.

Lethar se detuvo frente a la entrada de un elegante establecimiento con el nombre de "El unicornio Distinguido", local donde se reunía la mejor sociedad mágica.

Respiró profundamente arreglándose el sombrero y la capa. ¿Como le recibiría su sobrino?. ¿Realmente se había convertido en aquel soberbio y sarcástico mago que describían?.

Por supuesto que no había llegado al país especialmente para ver a Draco pero se había decidido a una entrevista debido a rumores sobre su sobrino. No era muy admirado que digamos y eso era muy preocupante... no deseaba que Draco cometiera los mismo errores que él y que su vida se echara a perder por un estúpido orgullo. Al menos debía hacer algún intento por 'salvarle' de un indeseable destino.

El mago entró al lugar dirigiendo una rápida mirada a los presentes, buscando entre ellos a un mago de cabellera rubia platinada. En un instante lo encontró.

Draco Malfoy estaba dando un sorbo a su taza humeante y éste aun no se había percatado de su presencia. Lethar se acercó con paso firme y Draco, bajo la sensación de ser observado, levantó la mirada para encontrarse con los ojos verde-miel de Lethar Malfoy, su tío.

Con un extraña sensación, el rubio se levantó de su asiento. No hubo abrazos, ni sonrisas, ni nada que indicara que ambos llevaban mucho tiempo sin verse y que de alguna manera tenían un lazo fraternal. Ambos se comportaron con una cierta frialdad que, aparentemente, a ninguno de los dos afectó.

Draco hizo una seña con una mano a su tío para que tomara asiento. Ambos quedaron frente a frente y en silencio.

El chico vagabundeó por un momento la mirada por el establecimiento. "El Unicornio Distinguido" era una costosa taberna donde se reunían lo mejor de la sociedad de Hogsmeade y los alrededores. Un lugar con hermosos y pomposos candelabros dorados, que iluminaban a media luz, donde anchos retratos de paisajes y personalidades de Escocia colgaban de sus impecables paredes de madera. El olor a canela y vainilla embargaba el ambiente, con el objetivo de producir una cálida estancia; apetitosas y refinadas viandas cubrían las mesas de los comensales. Brujas y magos con prendas de las más fina calidad platicaban sobre sus asuntos que iban desde política a cultura universal.

Lethar clavó su mirada en el rostro pálido y estilizado de Draco. El muchacho sintió que era victima de una observación y enfrentó a su tío con sus ojos grises.

- Creí que al vernos, después de seis años, tendríamos mucho que decirnos.- dijo Lethar rompiendo el silencio entre ambos.

- Talvez porque en realidad no hay nada que decirnos.- Contestó Draco con sequedad.

Al mago le incomodó el tono de voz de su sobrino pero sonrió de lado. Le ordenó al mesero que le trajera alguna bebida caliente, especialidad del local.

- Has cambiado mucho desde la ultima vez que te vi.- dijo Lethar con paciencia.- Te pareces demasiado a Lucius.

- Eso han dicho.

- ¿Cómo está tu madre?.

- Ella se encuentra bien.

- Y... ¿tu padre?.

- Trabaja en un importante centro mágico de Laguedoc-Roussillon en Francia.

- Suena interesante y... redituable.

- No es lo mismo cuando mi padre formaba parte del Consejo Escolar y del Ministerio.

- Al menos es mejor que Azkaban...- dijo en un murmuro mientras tomaba un sorbo de la taza de té que le habían llevado.

Draco, al escuchar esto, apretó los labios con fuerza. Lethar no pareció importarle la reacción del chico y cuando hubo asentado la taza sobre la mesa lo miró fijo.

- Sé perfectamente cuales eran los negocios de Lucius antes de la guerra...- Prosiguió hablando Lethar.- De hecho estuve preocupado por ustedes cuando leí en los periódicos de todas las muertes que hubieron por causa de Voldemort.

- Nosotros...- Draco tomó aire y mantuvo con firmeza la mirada.- estuvimos bien. La guerra no nos afectó demasiado porque mi padre fue muy precavido.

- Fue muy afortunado tu padre en haber eliminado cualquier evidencia.- dijo Lethar en un tono bajo.- Hubieran quedado en peores condiciones si...

- Pero eso no pasó...- Interrumpió Draco con molestia.- Los Malfoy seguimos siendo de las mejores familias mágicas.

- ¿Y eso te ha dado alguna felicidad?.- Preguntó el mago sin poder esconder su interés.

Draco parpadeó. ¿De que demonios hablaba su tío?. ¿Qué le importaba a él si era feliz o no?. ¡Claro que era feliz!... ¿cierto?.

- ¿Por qué el interrogatorio?.- Preguntó Draco en un tono no muy cortés.- Ha estado demasiado tiempo fuera como para que le cuente que es de mi vida.

Lethar negó con la cabeza.

- Se que durante este tiempo debí escribirte pero sabia que tu padre te reprendería si recibías cartas mías.

- Pudo enviarlas a Hogwarts...- dijo Draco con un tono de rencor.

- Lo sé Draco... y te debo una disculpa....- dijo Lethar con voz suave.

Draco hizo una mueca de fastidio y respiró profundamente.

- He venido a verte porque estoy preocupado por tí.

El Slytherin frunció el ceño y lo miró confundido.

- Mi vida está perfectamente; no entiendo cual es la preocupación.

- ¿Esas seguro?. No creo que las puertas se te estén abriendo tan fácilmente. Sobre todo... si deseas conseguir un trabajo en el Ministerio...

- ¿Usted como sabe?. Vive muy lejos como para que sepa tal cosa.- dijo sorprendido.

- Trabajo en el Ministerio de los Estados Unidos.... sé lo que tengo que saber si se trata de relacionarse internacionalmente. Hace unos meses vine... y escuché que hiciste una solicitud para el departamento de comercio internacional.

El mago hizo una pausa.

- Los tiempos han cambiado. Tu padre debería saberlo... no puedes andar por el mundo con esas falsas ideas de que los magos de sangre pura solo se reúnen con los de su misma clase.

- El hecho de que el Señor Oscuro esté muerto no quiere decir que no crea en la pureza de la sangre...- dijo Draco entre dientes.- He vivido con este conocimiento y estoy consiente de que debe proseguir así.

- ¿Lo dices por la Orden de la pureza?... esa maldita orden ya ni siquiera existe... no después de la guerra...- dijo Lethar exasperado pero no perdiendo el tono bajo de la voz para que no fueran escuchados por los demás.

- Existe tío... – Draco sonrió triunfal.- de eso puede estar seguro.

- ¿Y cuando hacen sus reuniones?. ¿Llega el Sr. Jenkylls desde el otro mundo para hacer la ceremonia?. ¿El Sr. Fraser sigue tocando el órgano después de cinco años de muerto?.

- No hay reuniones, no es necesario... sabemos que pertenecemos a ella...- dijo con tranquilidad el Slytherin.

- Tonterías... – Lethar se inclino hacia delante.- Draco escúchame... es importante que hagas algo con tu manera de vivir antes de que tú mismo te destruyas.

- Bastante ficción hay en sus palabras. ¿Sugiere que comience a tener amigos sangre-sucia y envolverme en sus platicas vulgares?. No, gracias... estoy perfectamente.

Lethar lo miró fijo. Definitivamente su sobrino, aquel 'pequeño demonio' como solía decirle, había cambiado mucho. ¿Dónde había quedado aquel niño tímido y escurridizo que le gustaba jugar con su snitch dorada por todo la mansión?.

- El mundo no solo se trata de sangre y dinero, Draco.- dijo con voz firme el hombre.- hay muchas cosas allá afuera de las que puedes apreciar grandemente. Yo no lo sabia hasta que me marche de la mansión de los Malfoy y tu padre lo sabría si él estuviese dispuesto a abrir los ojos.

Draco tragó saliva y cruzó los brazos.

- Los magos con creencias estúpidas como la pureza de la sangre han bajado a un 20% en toda la comunidad mágica. ¿cómo esperas sobrevivir si tú mismo desprecias sin reparo a quienes forman parte del 80%?.

El Prefecto lo miro rencorosamente. ¿Cómo se atrevía su tío a decirle como vivir su vida si él muy frescamente estaba viviendo la suya?.

- No intentó que vivas como yo...- Prosiguió Lethar.- Solo deseo que no cometas los mismos errores que yo cometí siendo más joven. No quiero que vivas pensando en el odio y que te amargues lentamente hasta hacer de tu vida un infierno.

- Sabré arreglármelas...- dijo Draco en un tono cansado.- Si vino desde lejos solo para decirme todo esto... es mejor que se vaya... pierde su tiempo.

Lethar negó con la cabeza.

- ¿Qué pasaría si te enamoras de una impura?.- preguntó sentándose derecho.

Draco bufó.

- Nunca me enamoraría de una impura...

- Yo no estaría tan seguro...

- No hay una sola que valga la pena... todas son tan ordinarias como su sangre.

- ¿Y si hubiera alguna lo suficientemente lista?. ¿Alguien que se comparara contigo en inteligencia?.

- ¿Trata de adularme?.- preguntó Draco con burla.

- Eres inteligente, siempre lo fuiste. Pero no me has contestado... ¿qué harías?.

- Eso no va a pasar.

- Pero... solo imagínatelo... ¿y si pasara?.

Draco respiró contrariado.

- Si eso pasara... – El prefecto apretó lo labios, negándose a responder.

- ¿La dejarías ir?. ¿Ignorarías tu sentimiento por las ridículas leyes de la orden de la pureza?.

- Yo no soy usted, tío Lethar... Carezco del idealismo romántico...

- Lo mismo pensaba yo a tu edad y creí que el amor era una cosa estúpida... pero... me equivoqué, Draco. El amor existe tanto como tú o como yo.

- El amor es solo una palabra...

- Por el momento si no te has enamorado pero cuando eso suceda lo entenderás.

Draco entrecerró los ojos e inhaló un poco de aire. Todos sus pensamientos estaban borrosos y confunsos. ¿qué demonios quería su tío?. ¿por qué ahora venia con toda esa basura sentimentalista?.

- Hace 9 años me enamoré de una bruja que no pertenecía a nuestra clase...- dijo Lethar sin mirar a Draco.- Ella era sangre pura pero creía que no debíamos estar juntos por la diferencia de sociedad. Pensaba que tu padre, que era el titular de la herencia, se negaría a darme la otra parte del patrimonio que me correspondía si yo me casaba con ella. Mi padre fue un hombre muy estricto, tal como lo es Lucius, y sabia que dentro de las condiciones para recibir mi herencia tenia que casarme con una de mi igual condición.

- ¿Por qué me cuentas todo esto?.- Interrumpió Draco.

- ¿Recuerdas porque me fui de la mansión?. Fue porque no me case con la bruja que dispuso tu padre. Me di cuenta de que no seria feliz y que realmente estaba enamorado de la otra bruja. Aunque fue muy tarde porque ella se fue sin dejar rastro y... eso lo lamento mucho.

- Yo no voy a casarme y ni estoy enamorado de alguien.- dijo Draco con aire burlón.

- Pero algún día tu padre te dirá que ya es el momento de conseguir una futura esposa y puede que la bruja que elijas no sea del gusto de tu familia.

Draco lo miró atentamente. El coraje que había estado sintiendo momentos antes se había disipado y ahora veía a su tío con cierta conmiseración.

- Entiende Draco. No es bueno guardar tanto rencor en el corazón. Es algo que te va comiendo lentamente por dentro. Llegara el momento en que será demasiado tarde para sentir algo... no deseo verte resumido en un hombre vacío.

- Era Irina, ¿verdad tío?.- dijo Draco con seriedad.- La bruja de la que habla... era Irina Sands.

Lethar sonrió tristemente.

- Desde que llegó a la casa para ser tu institutriz supe que era una gran mujer... un poco extraña pero interesante.- dijo distraídamente.

Increíblemente, para Lethar, Draco sonrió.

- Es una lastima no haber sabido mas nada de Irina... – dijo en voz baja Draco.

El mago asintió.

- Seria una suerte que encontrases a alguien como ella... estoy seguro que llegarías tan feliz como nunca te hubieras imaginado...

- Tío... no espero enamorarme y no creo hacerlo nunca.- dijo Draco dando golpecitos en la mesa.- Todo eso no es mas que un pretexto de las personas para escudarse por su misma debilidad.

Lethar lo miró con tristeza.

- Antes de venir a verte conocí a una compañera tuya de clases en una librería. La joven en cuestión me pareció muy lista y bonita.

Draco frunció el ceño.

- ¿Y eso que tiene que ver conmigo?.

- Estoy seguro que como ella hay muchas más en todo Hogwarts y habrá alguna, en algún momento, que capturé tu atención.

- Ninguna hasta ahora...

- Talvez si... solo que no te has percatado... aun.

- Eso es ridículo, si así fuese ya me hubiera dado cuenta... además, ¿quién era la bruja esa que dice?.

- Se llama Hermione Granger.

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Hola a todas!!.. siii ya se que he tardado muchisimo y que ademas... ¿donde quedo la actualización de Draconis?. Efectivamente esta vez actualice reverto umquam y no Draconis pero no porque ya me he olvidado del fic sino que este ya esta mas cerca del final y ahora tengo que pensar muy bien en como describir la trama. Yo espero qe este fin de semana pueda tener a draconis.

Por otra parte, este es el capitulo 12 y el que no contiene ninguna acción en especial pero era necesario que conocieran a Lethar Malfoy y como se desenvuelve con Draco y Hermione.

Les pido que para el siguiente capitulo 13, los que no tengan la cancion del baile del angel la bajen de mi pagina

wwwjainacommx/fanfiction

----- NOTA: EN VEZ DE ( ) PONGANLE PUNTO (.)!!!

Todo esto para uso del baile que es en el sig. capitulo. Tambien les pido que si quieren conocer los trajes que llevaran Draco y Hermione lo bajen de la página en el inicio de mi sitio web. (ahi pondre una liga).

Espero que haya gustado este capitulo y espero sus comentarios!!!--- Pasen al siguiente!!..

No olviden Draconis para siguiente fin de semana!!!

saludos

Jaina

p.d. gracias a todas por su apoyo.