Al fiiiiin el nuevo capi, está algo largo y espero les guste :D
Para ciertas partes, en especial perspectiva de Ichigo, conté con la colaboración de mi querido NDragon01 ¡Muchas gracias! Y ahora. . . ¡a leer!
XII
Orihime POV
Desperté una nublada mañana de domigo, con una enorme sonrisa en el rostro que no había podido borrar desde aquellos besos. Deslicé con suavidad mis dedos sobre los labios, recordando la calidez y el aroma de mi. . . "mi novio". –¡Kyaaaaaaa! –lancé un pequeño grito de emoción mientras sentía la sangre subir a mi rostro. –Eso de verdad pasó. . . ¿pasó de verdad? –me pregunté parpadeando un tanto deslumbrada. ¿Y SI SÓLO HABÍA SIDO UN SUEÑO?
–Créeme que desearía que lo hubiera sido.
–¿Uh? –elevé la mirada sólo un poco y ahí estaba el malhumorado de Tsubaki, que incluso en ese momento no podía evitar una minúscula sonrisa que lo delataba.
–¡CHICOS! –exclamé con fuerza abrazando a mis seis pequeños amigos. –¿Cómo llegaron aquí? –pregunté curiosa. Lily rascó su pequeña cabeza dudosa.
–No estoy muy segura de ello. . . pero ¡estamos muy felices de volver! –Y me susurró despacio. –Incluso Tsubaki. –Ambas soltamos una ligera risa. Me acompañaron durante el resto de la mañana. Tenían tantas cosas que contarme. . .
–¿QUÉ USTEDES QUÉEEE? –abrí los ojos enormemente debido a la sorpresa. –Oh santo cielo. . . –musité aún recuperándome de la impresión. –Y ahora ¿qué haré? Esto es vergonzoso chicos. –Fruncí el ceño, realmente sin saber si estaba molesta de que hubiesen revelado mis recuerdos.
–Lo sentimos, Hime-sama. –Respondieron en coro. –Pero era la única manera de hacerle ver a ese cabeza hueca la verdad. –Resopló Tsubaki. –¡Deberías agradecerme, mujer! –Y tiró de mis mejillas con fuerza. Pero en lugar de quejarme solté una cantarina risa.
–Así que todo es gracias a ustedes. –Susurré alegremente. –Gracias. –Justo en ese momento el timbre del apartamento sonó. Miré mi atuendo, ¡aún tenía la pijama! Pero el timbre era tan insistente que abrí de un golpe. –¡ISHIDA-KUN! –salté hacia él dándole un enorme abrazo; como siempre él no se sorprendió.
–Buenos días, Inoue-san. –Me saludó cortésmente, contrastando con mi recibimiento. Pero al verme fruncir el ceño rectificó. –Lo siento. . . ¿Inoue-chan? –me preguntó algo alegre y yo asentí arrastrándolo a pasar. –Me alegra mucho verte así de nuevo, me tenías muy preocupado. –Explicó bebiendo un poco de su té. Le di la razón suspirando.
–Supongo. . . que esos meses no fueron para nada buenos. –Desvié la mirada pensando en el dolor que les había causado. –Pero. . . –sonreí enormemente. –Creo que la recompensa valió la pena. –Ishida-kun puso los ojos en blanco.
–Así que . . . ¿Kurosaki y tú, eh? –La expresión de fastidio era más falsa que Tatsuki-chan diciendo que odiaba el karate.
–¡Ahora es mi novio! –estiré las manos eufórica, tirando accidentalmente mi taza. –¡Lo siento! ¡Iré a limpiar! –Volví con un trapo para arreglar mi desastre, de pronto noté un silencio extraño. –Nee ¿Ishida-kun? –clavé mis ojos en él esperando respuesta.
–¡De verdad yo quería decirte antes, pero no sabía y es que como tú y él. . . entonces ella dijo que esperara, que te pondrías feliz, pero claro, tuvo que enviarme a mí, y como ahora está ocupada en el dojo, entonces yo dije, y ella que sí y. . .! –lo miré impactada ante el torrente de palabras, más aún, sorprendida por el nerviosismo en la voz de Ishida-kun, era como ver cerdos volar.
–¿Ishida-kun? –repetí con calma.
–¡Estoy saliendo con Arizawa! –me gritó en el rostro con los ojos cerrados y las mejillas un poco rojas. Cubrí mi boca tratando de controlar la risa, desafortunadamente no pude.
–Lo siento. –Musité controlándome. –Ishida-kun, eso me alegra mucho. –Tomé una de sus manos y la presioné. –Tú eres como mi hermano mayor, y ella es mi mejor amiga. Yo sé que ambos se protegerán pase lo que pase. Cuida mucho de ella ¿sí? –Supliqué con ternura. –Tatsuki-chan puede parecer fuerte, pero en realidad es muy sensible, dulce y cariñosa.
–Inoue-san. . .- me miró perplejo, a los pocos segundos respondió presionando con fuerza mis manos. –Es una promesa. –Ambos sonreímos, disfrutando de nuestro pequeño momento fraternal. –¡Ahora tendré dos hermanos m ayores! –señalé divertida y el comenzó a desarrollar un tic en el ojo.
–No sé que tan bueno sea que tus hermanos mayores salgan contigo en una cita con tu nuevo-novio-idiota-shinigami-sustituto. –Comentó frunciendo el ceño. –No me preguntes como me enteré.
–¿Qué? –levanté ambas cejas en señal de sorpresa, sin poder evitar reír. El bufó y explicó.
–Que Kurosaki y Tatsuki han planeado una especie de doble cita. –Cerró los ojos resignado acomodando sus gafas, mientras se levantaba. –Iré a comprar un par de cosas que serán necesarias, volveré a recogerte. ¿De acuerdo? –asentí con la cabeza y lo observé salir por la puerta. Cautelosamente corrí a mi armario y comencé a sacar ropa como si fuese el fin del mundo.
–¡NO TENGO NADA QUE PONERME EN MI PRIMERA CITA CON ICHIGO-KUN! –lloriqueé dejándome caer sobre la cama. –Mooo! Yo quería verme linda. ¿Ah? –al fondo y casi olvidado se encontraba un lindo vestido azul que Rukia me había regalado. Hecho especialmente para mí en la Sociedad de Almas. –Rukia-chan. . . –murmuré mientras me peinaba frente al espejo. –¿Qué pasó contigo?
(*)(*)(*)
Ichigo POV
Desperté sonriendo como idiota. Mi corazón se empezaba a acelerar cuando pensaba en el aroma de su cabello, el sonido de su dulce voz, la suavidad de sus labios. . .
–Y no olvides esas curvas. –¿Él, tan temprano? Suspiré haciendo una mueca de disgusto. Que fastidio. –Rey si hubiera sido yo, anoche las cosas habrían sido muy distintas, más placenteras.
–Cállate.
–¿O vas a decirme que no quieres? Ah ya, es que eres marica.
–No me importa lo que pienses, además es demasiado pronto.
– Por favor, Rey. –Dijo mientras se reía con sarcasmo. –Babeas por ella y no te culpo con ese par que se carga.
–¡Hey! –comenzaba a preguntarme si daría resultado ir a darle una buena golpiza en ese instante.
–Sólo es un cumplido. –Dijo riéndose. – Hay que aceptar que la chica está más que bien. Ya deberías haber probado ese cuerpo, yo podría hacerlo por ti si no estás dispuesto.
–Ese asunto NO lo voy a discutir contigo. –Exclamé enojado. –Y seré YO, no tú quién estará con ella.
–No importa Rey, de todas formas lo veré. –Mi irritación llegó a su límite con su obscena insinuación.
–Como quisiera que no existieras.
–Hoy podría ser ese gran momento, lo estuviste pensando toda la noche.
Recordé que quería salir con Orihime y tener nuestra primera cita. . . Orihime. Sentí como mi rostro aumentaba de temperatura.
–¡Te pillé, PER-VER-TI-DO!
–¡Cállate! –Me costaba creer que ese engendro fuese parte de mí, seguro tenía algo mal. Algo heredado del viejo, sí, eso debía ser.
Para evitar cualquier exabrupto de aquel idiota decidí que no sería una buena idea estar completamente a solas, no por ahora. No sabía en qué momento podría intentar tomar el control. Una cita doble era lo mejor. Me levanté y corrí a utilizar el teléfono, le hablaría a Tatsuki. Dudé un poco ante el aparato ¿yo planeando una cita? El tintineo alegre de su risa me recordó que valía la pena. Marqué el número con algo de nerviosismo.
–¿Diga?
–¿Tatsuki?
–¿Ichigo?Es muy raro que me llames ¿Qué quieres? ¿Es por Orihime? –Brusca y directa como siempre, pensé sonriendo. Yo también podía ser directo.
–Es acerca de ella pero también te involucra a ti, quiero que tengamos una cita doble, yo y Orihime y tú con el idiota de tu novio.
–¡URYUU NO ES NINGÚN IDIOTA, IDIOTA! Además. . . ¿Una cita doble? ¿Por qué tendría que ir yo? Vayan los dos solos. . . oh, espera ¡ERES UN IDIOTA ICHIGO KUROSAKI! –Touché, pensé orgullosamente del otro lado de la línea, confesó como una novata.
–Vamos, no seas así, puedes llevar a Ishida. Será divertido. –Me expresé conteniendo las carcajadas, esto era casi tan bueno como golpear a Kon. –Podrás estar con él, ¿qué dices? –No respondió por un rato, pero sabía que no había colgado.
–. . . de acuerdo. ¿A dónde piensas que debemos ir?
Dudé un poco, quería estar con mi princesa pero en realidad no tenía muy claro qué lugar podría ser el mejor para una primera cita. –Esperaba que tú me ayudaras con eso, además… quería pedirte algunos consejos.
–¡A un parque de diversiones! –exclamó emocionada Tatsuki. –Es un lugar estupendo para una primera cita, hay tantas cosas que hacer ahí, podemos . . .
Tatsuki habló por treinta minutos más diciéndome como debía actuar, que cosas le gustaban a las chicas, que debía ponerme y más y más, especialmente me remarcó lo idiota y bruto que era para que no metiera la pata; recibí unas cuantas amenazas de asesinato por si me propasaba, también. Cuando decidió que era momento de ir a avisarle a Ishida, colgó. Los consejos me gustaron bastante pero algo me decía que no debía seguir la mayoría de ellos. Mi novia (que bien se sentía decir eso) era muy femenina mientras que Tatsuki. . . no tanto. ¿A quién más le podría pedir consejo? ¿A los chicos? No, para nada. No creo poder soportar las burlas que seguro van a hacerme, en especial Chad, su imagen dándome consejos amorosos me provocó escalofríos. Rukia estaba más que descartada, con todo lo que había pasado, después tendría que arreglar eso. ¡Ya sé a quién!
Mis hermanas estaban sentadas cada una en cada orilla del sofá. Ambas tenían los brazos y piernas cruzadas, los ojos cerrados y parecían meditar. Yo estaba sentado en el piso, frente a ellas. Me sentía en un interrogatorio o algo así. Parpadeé un par de veces más, ni siquiera tenía permitido moverme. Según ellas estaban bastante molestas porque me tardé en contarles acerca de Hime. Karin tardó más de dos horas en creerme mientras que Yuzu se había puesto a pensar el nombre de sus sobrinos. A todo esto, que les pidiera consejos hacía que fuera perdonado.
–Debes darle todo lo que ella quiera, en especial esos peluches enormes que ganas en los juegos. –Comenzó Yuzu. . . –Te ayudaremos a elegir tu ropa. –Completó Karin. –Y por favor. . . –ambas exclamaron a coro. –¡Trata de divertirte! –Karin me miró seriamente y susurró. –Nada de Hollows, o shinigamis, o. . . esas cosas. –Yuzu me dio un enorme abrazo y con lágrimas en los ojos exclamó. –De esto depende mi felicidad como futura tía, ¡esfuérzate Ichi-nii! –Entrecerré los ojos asintiendo antes de meterme en la ducha, tratando de asimilar mis clases teóricas de "como no ser un idiota". –Aunque eso ya es parte elemental de ti, rey. –Me sumergí en el agua, no de nuevo. . .
Terminé de colocarme el atuendo "elegido", no distaba mucho de mi ropa normal: unos jeans cafés, camiseta blanca, una chaqueta marrón y una bufanda que precisamente Hime me había regalado hace un par de años; siempre que lo pensaba me daba cuenta que era un estúpido por no haberlo notado antes.
–¡KU-RO-SA-KI BA-KA! –La molesta voz del Quincy era inconfundible. ¿Qué hacía él aquí? Me asomé por la ventana y respondí.
–No molestes, ¡idiota! –Como consecuencia recibí una patada directamente en la cara, cortesía de Tatsuki. ¿Cómo había llegado a mi habitación? Es un misterio de la humanidad.
–¿Ya estás listo? –me amonestó con voz energética mi amiga de la infancia. –No puedes hacerla esperar en la primera cita ¿lo entiendes, verdad?
–Sí, sí. . . ya vámonos. –El camino a casa de Hime me pareció más corto la última vez, ahora era espantoso ir detrás de esos dos. Quiénes por cierto no parecían haber cambiado de amigos a algo más. Él apenas se atrevía a mirarla, mientras ella lucía sonrojada. Aunque presionaban sus manos con un dejo de ternura. Pensé en la suave piel de mi pelirroja, quería verla lo más pronto posible. Al fin llegamos al apartamento y toqué el timbre nervioso.
–Si sigues caminando así, harás un suelo en el piso, Kurosaki. –Se burló el estúpido de Ishida, yo sólo respondí con un gruñido.
–¡Ya voy! –aquella voz que extrañé durante meses resonó en mis oídos. Abrió la puerta agitada, mejor visión no podría haber existido. Orihime utilizaba un corto vestido azul, que dejaba al descubierto sus largas, torneadas y sedosas piernas; aquel tono casi aquamarina contrastaba con su reluciente cabello y sus alegres ojos color luna. Finas capas de tela se amoldaban a sus hombros, que subían y bajaban mientras recobraba la respiración, y continuaban en ceñidas mangas sobre sus brazos. Era un vestido justo para un día sin sol. Los labios entreabiertos pintados de un cálido rosa me invitaban a probarlos. –I. . .chi. . go –articuló ella sorprendida.
–Sorpresa, Hime. –Le regalé una de mis mejores sonrisas, aunque en realidad quería tomarla entre mis brazos. Ella se sonrojó dulcemente y me devolvió el gesto iluminando su rostro.
–Iré por mi bolso. –Musitó quedamente, para volver casi en segundos. En cuanto vio a Tatsuki se abalanzó sobre ella. –¡Tatsuki-chan! ¡Felicidades! –La princesa pelirroja la abrazaba con fuerza, mientras la aludida se ponía como un tomate y le correspondía el abrazo resignada.
–Gracias. –Le susurró al oído. –Me alegro mucho por ti también, que al fin el idiota abrió los ojos. Y también. . . –la abrazó con más fuerza. –Porque estés bien de nuevo, sana y a salvo. –Ligeras lágrimas cayeron de los ojos de la pelinegra. –Me asusté mucho, Orihime.
–Ya me lo has dicho millones de veces, Tatsuki-chan. No me iré a ninguna parte, ni siquiera al universo de los duendecillos azules. –Ambas rieron, mientras Ishida y yo recordábamos que Tatsuki fue de las personas que jamás se separón de Hime a menos que fuese estrictamente necesario, también fue a las primeras personas que recordó y quién la cuidó los primeros días en casa.
–Amistad. –Confesó el Quincy palmeando mi hombro.
–Incluso con seres extraños como tú. –Me burlé mientras me lanzaba una mirada asesina.
–Eres un idiota.
–Yo también te quiero, Uryuu-chan. –Estallé en carcajadas, debí haber escuchado a esas pequeñas sabias antes. Un día sin ceño fruncido, mal humor, acabar con hollows o problemas en la sociedad de almas, me venía muy bien. Reír se sentía bien. Tomar su mano era aún mejor y aspirar el aroma a vainilla de su cuello era algo que podía hacer a diario y sin cansarme. Al parecer ella notó esto, y mientras caminábamos musitó titubeante:
–¿Eres feliz, Ichigo-kun? –observé el temor reflejado en sus ojos, pues antes sólo vivía para la batalla y proteger a los demás. Probablemente las palabras no la dejarían satisfecha así que tomé su rostro sin que ella lo esperara y presioné suavemente nuestros labios. Acaricié por un segundo ambas mejillas y esta vez besé su frente.
–Ahora sí. –Sus ojos brillaron y me mostró sus pequeños dientes en una sonrisa.
–¡USTEDES, PAR DE EXHIBICIONISTAS! –nos gritó Tatsuki. –Apresuren el paso o llegaremos mañana. –Miré a mi alma gemela una vez más y tiré de su mano para alcanzar a nuestros amigos. El día lucía bastante prometedor.
Chaaan :DD
Pues creo que esta historia se alargó un poquito más, ¿o creen que ya debería darle fin?
Ya saben, quejas, sugerencias y opiniones en la cajita de ahí abajo :DD
P.S.: Si alguien desea echar un vistazo al one-shot Grimmhime, ya está publicado.
Gracias por leer ^-^
Moon~
