Los siguientes días fueron tensos, los dos chicos trataban de evitarse lo más posible. Ni siquiera podían mirarse. Cada uno había decidido no tener contacto alguno con el otro, estaban demasiado heridos.

Ambos padres ya habían llegado de su importante reunión y lo demás seguía como de costumbre. Ranma ya casi ni pasaba en casa, trataba de alejarse lo más posible de ella ya que cada vez que la veía sentía cómo el dolor en el pecho aumentaba y para él esa sensación era insoportable y molesta, así que salía a entrenar arduamente para poder despejar su mente y, aunque fuese inútil, dedicar su tiempo a otras cosas.

Ella pasaba casi todo el día encerrada en su habitación… apenas salía de ahí… y su rutina e aquellos días se volvió de su habitación al baño y del baño a su habitación.

Sus dos hermanas mayores, inevitablemente, se habían enterado de gran parte de la historia, claro que sin muchos detalles, pero dada a las actitudes de los chicos, no se atrevían a hablar del tema y mucho menos ahora que el Sr. Tendo y el Sr. Saotome estaban en casa. No querían empeorar la situación.

Nabiki se dirigió a la cocina donde se encontraba su hermana cocinando. Se quedó parada un momento a ver la actividad que la mayor realizaba.

- Has visto a Akane? Aún sigue encerrada? – Preguntó con aire de preocupación a su hermana mayor.

- Si… aún se encuentra en su habitación – dijo mientras depositaba una pequeña cantidad del caldo de la comida que se encontraba preparando en un platito para luego probarla – Muy pronto le llevaré algo de comer – la mediana se cruzó de brazos, se apoyó contra la pared mirando fijamente el techo y suspiró.

- Esos dos me tienen preocupada… habían peleado infinidades de veces… - miró a su hermana pero nada parecido a esto…nunca los había visto así, debemos hacer algo Kasumi…deberías hablar con ella, si voy yo… no me tomará en cuenta… -

- No te preocupes, ya hablaré con ella – sonrió dulcemente – por ahora debemos actuar con normalidad para que papá y tío Genma no se den cuenta… sería peor… ya sabes como son-

- Ya lo imagino… no los dejarían en paz… - se dirigió hacia la puerta de salida de la cocina – Entonces por el momento lo dejo todo en tus manos Kasumi- seguido de esto la chica salió de la cocina.

A los pocos minutos Kasumi preparó una bandeja con la comida y subió a la habitación de Akane con ella. Golpeó suavemente la puerta y entró, vio a su pequeña hermana que se encontraba durmiendo. Se dirigió hasta el escritorio y dejó la bandeja sobre él, luego se sentó a un costado de la cama y acarició el cabello de su hermana para despertarla.

- Akane, despierta – dijo dulcemente. La chica apenas pudo abrir los ojos y con un gran esfuerzo miró a su hermana mayor. Sus ojos y su rostro estaban hinchados.

- Kasumi…-

- Akane… ¿hasta cuando estarás aquí? – la chica se sentó y se refregó los ojos. Hizo una pausa antes de contestar, desvió la mirada hacia su hermana y miró hacia un lado.

- Estoy bien así… – dijo en tono apagado.

-Eso es lo que crees? –

- Claro que si…-

- Akane, mírate! Ni siquiera has salido de aquí, no has ido a entrenar, no has bajado a comer, no me has pedido ayuda para cocinar ¿donde esta mi hermanita menor? ¿Crees que esto esta bien?- dijo alzando un poco la voz, característica nada común en ella.

- … - silencio.

- Hermana… Nabiki y yo estamos preocupadas por ti… - su voz se volvió nuevamente suave, tomó sus manos como signo de comprensión y apoyo – por favor despéjate… quieres hablar?-

- No…- sus ojos inevitablemente se llenaron de lágrimas.

- Sé que Shampoo esta vez sobrepasó los límites pero… conociendo a Ranma… estoy segura de que él tuvo muy poco que ver en esto, sabes que ella siempre utiliza trampas para conseguir lo que quiere, quien sabe cómo logró entrar a su habitación…-

- Ya basta! No me interesa, no me importa nada que tenga que ver con ese maldito! – dijo mientras las lagrimas corrían por su rostro.

- Y entonces por qué reaccionas así y lloras hermana?-

- …- nuevamente silencio. La menor sólo empuñaba sus manos apretando las sabanas de su cama.

- Akane… - dijo mientras secaba sus lagrimas – Ven aquí - Kasumi extendió sus brazos para alcanzar y cobijar a su hermana más pequeña mientras ésta lloraba abiertamente a mares- Ranma también está sufriendo… se lo pasa entrenando sin parar. Las pocas veces que lo he visto durante estos días… se le nota a la distancia lo deprimido que está. No ha comido nada, también me tiene preocupada – la apretó más contra su cuerpo – Hermana por favor reconcíliate con él… ambos la están pasando muy mal, ya no soporto verlos así…-

Akane se separó delicadamente de su hermana y volvió a esquivar la mirada.

- No tengo nada que hablar con él…-

- Akane… mírame y respóndeme con la verdad – la miró con atención para examinar cada uno de sus gestos – amas a Ranma? – la chica abrió grandemente los ojos al sorprenderse por la pregunta.

- No…-

-Está bien – le ofreció una amable sonrisa – te dejé ahí la comida, por favor aliméntate bien – Kasumi se levantó de la cama y se dispuso a abandonar la habitación. Abrió la puerta y al momento de cruzarla los sollozos de su hermana la detuvieron. Miró hacia atrás y vio a su hermana llorando igual que cuando era pequeña, volvió a cerrar la puerta y la miró con dolor - Akane…-

- Él terminó conmigo Kasumi, ya no somos nada! – se levantó de la cama y corrió hacia los brazos de su hermana mayor buscando desesperadamente consuelo. Su hermana la abrazó con fuerza.

- Hermanita… estoy segura de que no hablaba enserio… Ranma también lo esta pasando muy mal… cuando estés lista ve y habla con él, estoy segura que se reconciliarán… -

- No lo sé… quizás… no quiere volver a verme…-

- De ni una manera, tu misma sabes que no es así – sonrió nuevamente - Ahora seca esas lágrimas, lávate la cara, come bien y ponte bien bonita – le ofreció una nueva y amable sonrisa – ahora quiero verte sonreír – con gran dificultad esbozó una sonrisa – muy bien –

- Gracias Kasumi… –

- Te quiero mucho hermana, quiero que estés bien – Kasumi salió de la habitación contenta. Nabiki que estaba afuera se dirigió hacia su hermana mayor.

- Y? – preguntó con ansias.

- Creo que las cosas se arreglarán – sonrió.

Akane se encontraba menos deprimida, siguió los consejos de su hermana, sin duda sus palabras le habían ayudado muchísimo. Fue a darse un baño relajante para eliminar todo rastro de tensión. Una vez lista, lucía muy fresca y animada. Se dirigió a la planta baja y luego a la sala, donde vió a su padre y al Sr. Saotome jugando una entretenida partida de Shogi.

- Hija! – exclamó su padre feliz de verla.

- Hola papá – dijo un poco avergonzada ante el efusivo gesto de su padre.

- donde estabas? – preguntó curioso.

- En mi habitación, dormí muchas horas, estaba muy cansada – sonrió – has visto a Kasumi?

-Fue a comprar cosas para la cena –

- Ya veo…-

- Le volvi a ganarr! – dijo el Sr. Saotome

- Mejor me voy – dijo para si. Salió de la casa y se dirigió afuera. Después de caminar un momento por el patio, inconscientemente sus pasos la llevaron en donde se encuentra el dojo. Las luces estaban encendidas, lo que indicaba que había alguien dentro. Abrió la puerta suavemente, miró hacia adentro y ahí se encontraba él, como siempre entrenando arduamente. Sintió unas ganas enormes de correr hacia él y abrazarlo… pero dado a la situación anterior, claramente no podía. Su corazón latía rápidamente y los nervios invadían su cuerpo por completo. Definitivamente no podía hablar con él en esas condiciones. Cerró la puerta con cuidado, suspiró profundamente mientras cerraba sus ojos y volvió dentro de la casa.

Ya era hora de la cena y algo que era muy habitual ahora la tenía muy tensa. Como siempre, cada uno de los integrantes fueron llegando a la mesa hasta que, llegó él, lo que era extraño para entonces ya que se había ausentado bastantes días ahí. Otra vez, después de muchos días dos pares de ojos se encontraron, pero por parte de él, su mirada hacia ella fue inexpresiva, como si de un cadáver se tratara, ya no se podía ver el brillo en sus ojos, ni el aura que él solía despedir cada vez que la veía, simplemente ya no había nada de eso. Mientras gran parte de la familia había empezado a comer, el chico se sentó frente a ella ignorándola por completo, no le volvió a dedicar ni una sola mirada más, sólo permaneció tranquilo y en silencio. Una vez terminada la cena, agradeció la comida, se puso de pie y desapareció por la puerta. Akane miró a su hermana mayor y ésta sólo le propino una mirada triste y preocupada pero igualmente comprensiva. La chica no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas, así que antes de que alguien más se percatara se levantó y salió para no ser descubierta y no tener que explicar la razón de sus lágrimas. Salió hacia el patio para que el frío viento terminara de secar las lagrimas, sinceramente la situación que estaba viviendo era demasiado tortuosa para seguir aguantándola.

Trató de relajarse, todo esto debía tratarse de una pesadilla. Respiró profundo y analizó bien las cosas. Sabía que lo que más le dolía a él era su falta de confianza… pero por otra parte, ¿Por qué no se ponía en su lugar? Era demasiado difícil procesar en su cerebro la información que sus propios ojos habían recopilado, aún sabiendo la situación de engaños y trampas… fue terrible ver al ser que más amaba con otra persona en tal apasionada escena… a pesar de ahora sabía que fue en casi contra de su voluntad, claramente él creía que se trataba de ella…

Mientras se encontraba sumida en sus pensamientos, sintió una mano posarse en su hombro, miró hacia un lado y se encontró con las preocupada y triste mirada de su hermana mayor.

- Akane ya no llores… dale tiempo… está muy herido -

- Y qué? Acaso yo no?- dijo empuñando sus manos.

- Por supuesto que si hermana… - se llevó una de sus manos a su mejilla- pero nunca lo había visto así… hoy después de que hablamos bajé a tender la ropa y luego a barrer el dojo y lo vi tendido en el suelo… estaba dormido y por el cansancio seguramente no se percató de mi presencia…

- y eso que? –

- bueno… su rostro mostraba claras muestras de que también estuvo llorando… no quise despertarlo, quizás se frustraría aún más al saber que alguien lo vió en ese estado… tú sabes más que yo de lo orgulloso que es…-

- … - no hubo respuesta por parte de la menor.

- Bueno… yo sólo te digo eso hermana… ahora tú debes ver lo que harás… ya no te seguiré diciendo nada al respecto, veo que te molesta – Akane miró a su hermana con los ojos llorosos – Sin embargo, sabes que siempre estaré aquí para ti – sonrió dulcemente y le dio un abrazo antes de retirarse.