HOLAAAAA
¿Qué creen? ayer me fui a una reunion con mis ex compañeros de secundaria (a la que solo fuimos 5 xD), y hoy desperté con cruda de Cigaroo... y ¡¿Adivinen qué? no fumo ¬¬ ... es culpa del tiempo que me he pasado apartada de ser fumadora pasiva (ya algunos años), y terminé con cruda de cigaroo. que munga xD.
Como sea, les traigo el siguiente capitulo... ¡dios inicia mi faceta más o menos romántica en esta historia! xD.. así que temaaaaaaaaaaaan.
En fin...
adriana: Esta vez, el avance no tardo tanto como la ultima vez xD, y eso fue a que gracias a mi cruda de digarro, me puse hoy a revisar redacción y horrografía, y he aqui los resultados!. Espero lo disfrutes, y si, el avance debe de ser poco a poco, eso de a primera vista... aún esa clase de romances son poco a poco, no puedes pretender conocer a alguien de la nada u.u. gracias por tu Rev ^^.
La Mancha: repetiste los mensajes xD... huy, me dejaron tres revs... dos iguales, pero ¡Egal! jajaja
DISCLAIMER.- Personajes y Hogwarts de JK Rowling, y como soy bien egoista, la historia me pertenece a mí xD
CAPITULO XII: "Guacala que Rico"
Unos ojos grises se clavaban a través de la ventana en los alumnos que poco a poco comenzaban a llegar al andén, el chico reviso rápidamente su reloj de pulso, las manecillas marcaban las 10 y cuarto de la mañana, lo que significaba que la castaña no tardaría en llegar… si es que era cierto lo que Dan le había dicho de su puntualidad.
El chico suspiró, jamás habría creído que se la pasaría todo una semana aprendiéndose los gustos de la castaña, y para colmo, estaba seguro de que la Sangre Sucia jamás podría conocer los suyos… actividades tan refinadas como las de un Malfoy era imposible que alguien de su clase las conociera, o si quiera pudiera memorizarlas… ni siquiera una Sangre Sucia-Ratón de biblioteca como ella.
Soltó un suspiro irritado… todo aquello lo ponía de un humor endemoniado, y ¡si además le agregaba el hecho de que estúpidamente le había prestado un libro a la Sabelotodo Granger!... ¡un maldito libro que su madre nunca revisaba pero que cuando lo presta a una Sangre Sucia se le ocurre leer! Así que ahora tenía que esperar que la Leona llegara a tiempo para que el mandara a un elfo llevar el libro a su casa… no sabía que detestaba más, si haberle prestado el libro a Granger o haberle tenido que mentir a su madre… bueno, odiaba mas haberle mentido a su Madre, de eso no había duda.
Mientras tanto, afuera de la enorme estación principal de trenes, un taxi se detenía y un muchacho castaño se bajaba del lugar del copiloto. El chico abrió la puerta detrás de la de él y una chica de nerviosa mirada lo observo.
-Luces muy bien –la trató de animar él.
-Gracias –se sonrojó ella, no estaba muy segura de lo que estaba a punto de hacer… aunque tal vez aún podría echarse para atrás.
-¿Lista? –preguntó una linda rubia que los había estado esperando, y ya se encontraba justo detrás del muchacho.
-Jamás estaré lista para esto –suspiró muy consciente de que lo que decía ere la pura verdad, en su realidad y en todas las realidades.
Salió del auto mientras su amigo ponía el enorme baúl de la chica en un carrito, le pagaron al conductor y comenzaron a caminar entre la gente, rumbo a los andenes 9 y 10… Anne y Daniel iban platicando de su semana, pero Hermione estaba distraída, ahora comenzaba todo… ¡¿Y si tenía que besar a Malfoy?... esperaba no tener que llegar a eso. Un escalofrió le recorrió la espalda. Había estado pensando en eso durante toda la semana, y de hecho había sido parte de sus pesadillas.
Pero no era la única con ese pensamiento… en el anden, un Rubio miraba por la ventana, cada segundo más nervioso… debió de decirle a Granger que llegara a las 10, así no habría tanta gente y no sería tan necesario fingir… ahora que lo veía de ese modo, ¿Cómo se suponía que debía de saludarla? Con un apretón de manos, un beso en la mejilla, un beso en los labios… ¡Asco! Si tenía que hacer eso tendría que lavarse la boca con poción desinfectante por dos meses… o más.
Suspiró enfadado, en esos momentos lo único que le daba fuerza para seguir era el pensamiento de que Zabinni y sus compañeros sufrirían dos veces más de lo que él lo estaba haciendo… por ese beso los haría tragar excremento de hipogrifo recién salido del animal, le valía una chingada si tenía que robarse uno para conseguir esa sustancia.
A las 10:25, Hermione y sus amigo se detuvieron justo frente a la barrera que servía de portal en el andén 9 ¾, la chica suspiro resignada, estaba consciente de que todo sería real, dejaría de ser un plan para volverse una acción en cuanto cruzara la barrera; en ese momento era mejor terminar de destruir a la vieja Hermione para comenzar de nuevo con la nueva.
La vengativa, la chica que haría lo que fuera por conseguir que aquellos que la comenzaron a destruir pagasen caro su atrevimiento… y el primero sería Zabinni.
Suspiró de nuevo, tomaba fuerzas para los próximos 6 meses que serían todo menos el paraíso. A partir de ese instante ella se convertía en la novia oficial del chico mas apuesto, sexy, mejor colocado de Hogwarts, y su peor enemigo.
-Si me necesitas estoy al alcance de una lechuza Hermy –la animo Dan poniendo su mano sobre su hombro.
-A mi también cariño –sonrió Anne, ambas había aprendido a conocerse y si bien no eran las mejores amigas pues tenían muchas cosas esenciales distintas, cuando menos se querían y se respetaban- y recuerda, si Draco se porta mal, ya sabes que hacer –le guiño un ojo pícaro.
Hermione se sonrojo… si estaba segura de algo era de que JAMÁS haría lo que Anne le había aconsejado.
-Se fuerte –Dan la abrazo y la empujo ligeramente hacia el andén.
-Deséenme suerte –pinto en su rostro una sonrisa segura mientras se despedía de ambos con la mirada.
-La suerte es para los tontos Hermy, tu vas a tener éxito –la animo Anne.
-Gracias.
Dio la media vuelta y desapareció por la pared.
Anne y Dan la vieron irse, la primera dio un ligero respingo aún no lograba acostumbrarse a la magia, no del modo que Dan lo había hecho, pero estaba segura que a ese paso no tardaría mucho en hacerlo. El chico le paso el brazo sobre los hombros.
-Estará bien, es muy lista.
-Se que estará bien, eso no me preocupa –sonrió ella al muchacho- me preocupan que no pueda vivir con las consecuencias de sus actos.
Dan la miró interrogante, pero no preguntó; sería inútil, su ex jamás decía todo lo que pensaba. Le ánimo a que se fueran y ambos le dieron la espalda al portal para volver a sus vidas normales.
Mientras que Hermione aparecía en el andén. Frente a ella la enorme locomotora escarlata sacaba un ligero pero continuo hilo de humo, la chica sonrió, no podía evitarlo, aquel lugar le sacaba una extraña sonrisa, respiro hondo el aroma de la locomotora, escucho con atención el sonido de las mascotas, los búhos y los gatos se revolvían inquietos en sus prisiones. Miro alrededor, había varios alumnos con sus familiares.
Y varias miradas sobre ella. Todas aquellas miradas le interesaban, tal vez en los ojos de alguno de los presentes distinguiría algo que delatara a los difamadores, varias miradas se bajaron cuando ella clavo sus ojos en ellas, ya estaba harta de impertinencias, y se los haría saber desde ese momento.
Draco Malfoy salió del compartimiento en el centro del tren que había estado apartando, cerró con un conjuro para que nadie entrara y salió en busca de la castaña, si era cierto, la chica de ojos miel ya debía de haber llegado a la estación, y era de caballeros buscar a su "novia" para ayudarle con sus cosas... casi se vomita en su boca con ese pensamiento.
Distinguió varias miradas que se posaban en el, pero no le importo, estaba acostumbrado a ellas, si no eran de odio, eran de envidia, o de deseo, o de curiosidad, pero esta vez, esta vez había varias de acusación… era algo nuevo, pero sonrió de lado, no le molestaban.
Y de pronto distinguió a una figura delgada de pie entre la multitud. Esa postura la reconocería en cualquier lado, la espalda ligeramente encorvada, no lo suficiente para ser algo evidente, pero para él que llevaba 6 años fijando su vista en ella, era perfectamente reconocible.
Delgada y altiva, mirando a todos con fuerza en los ojos, con el semblante duro y justo… esa era Hermione Granger en el máximo esplendor de su fuerza Gryffindoriana… si fuera una águila, habría conseguid además, una mirada profunda e intimidante; pero en su lugar, su mirada aunque fuerte era cálida y un poco bonachona.
Traía puesta una minifalda negra con unos mallones blancos y unos tennis negros también, y arriba una playera de cuello alto también blanca. En cuanto a su cabello, lucia algo diferente, bueno, bastante diferente, era evidentemente más claro de lo que el chico lo recordaba en Navidad… sonrió de lado al verla, su color era un rubio oscuro bastante luminoso.
Se limpio la garganta y poniendo la mejor de sus sonrisas se acerco a ella con paso lento y caballeroso.
-Hola Hermione –le susurro en su oído derecho, a ella le dio un escalofrió.
No dijo nada por unos momentos, aquello la había noqueado, por suerte para su plan, su sonrisa no había desaparecido de su rostro con la sorpresiva aparición de su socio.
-Hola Draco -lo que hubiera dado por decirle "¡Malfoy, aléjate de mí!"
-Encontré un compartimiento para nosotros, ven.
La tomó de la mano con delicadeza y con un encantamiento, su baúl los siguió dejando el carrito a la mitad del andén ante la sorprendida mirada de los testigos.
"¡Estúpida Granger! ¿Acaso le era imposible disimular un poco?... tranquilo Draco, relájate, no te enojes, debes de estar con la mente en blanco para poder intervenir si Granger la vuelve a cagar de ese modo" trataba el chico se tranquilizarse en su fuero interno mientras guiaba a la chica a través del ande, por el tren y hasta su compartimiento.
En cuanto la puerta estuvo cerrada y las ventanas corridas, el soltó a una aún descontrolada Hermione de la mano… ¡Si que tenía asco!
-Ten tu libro –dijo la chica rudamente al ver el acto del rubio sacando un grueso volumen de su baúl y dejándolo caer sobre la mano extendida del Slytherin.
-Más te vale este en perfectas condiciones, este libro vale más que toda tú miserable casa –contestó él bajo para que nadie los escuchara.
Hermione se sentó en una esquina cruzando sus brazos… ¡ya decía ella que la conversación de Navidad había sido solo un lapsus bondadosus del Chico! y se recriminaba el haber creído que duraría… aunque debía de aceptar algo, aquel libro seguramente valía más que toda su calle.
Cuando Malfoy se lo había entregado ella casi lo abrazaba, después de todo no era de diario tener la oportunidad de poseer cuando menos por unos momentos una primera edición de "Historia de Hogwarts"
Además, gracias al libro, ahora ella había encontrado la forma de proteger los celulares para que funcionaran dentro del castillo y se había enterado más a fondo de los secretos de las casas. Ahora ella había decidido que tendría que contactar con el Sabio de Ravenclaw y ganarse su favor… él o ella, les diría todo lo que querían saber.
Comenzó a perderse en lo que había leído ignorando la penetrante mirada de unos ojos grises sobre ella.
Si recordaba bien, el Sabio de Ravenclaw, sabía todo lo que sucedía en el castillo, asociaciones, planes, quienes se juntaban con quienes y por qué… era obligación de todos los fantasmas y los cuadros proveerlo de esa información, pero el sabio no tenía el derecho de hacerlo público. Su cargo conllevaba demasiada responsabilidad.
El rubio no estaba acostumbrado a que la gente a su alrededor lo ignorase, siempre había sido el centro de atención de todos, incluso de la Come libros Granger, pero parecía que esta vez no lo era, alguien o algo más ocupaba la cabeza de la chica…. Y él no estaba muy dispuesto a permitirlo.
-Así que decidiste volverte rubia –comento sarcástico.
La chica salió de su ensueño para volver a la asquerosa realidad en la que estaña metida en un compartimento del tren de regreso al infierno en compañía del mismísimo diablo, sonrió de lado muy al estilo Slytherin.
-Mi cabello sigue siendo castaño Malfoy.
-Pues deberías demandar al que te opero los ojos, porque es rubio.
La chica sonrió con presunción.
-Malfoy, Malfoy, Malfoy –negó grácilmente con la cabeza- es gracioso que no puedas identificar un encantamiento de ilusión cuando lo tienes frente a ti, mi cabello sigue siendo castaño, aunque tú lo veas rubio al igual que el resto del mundo, este volverá a su color verdadero una vez que yo lo decida.
-¿Por qué no eres una chica normal y solo te lo teñiste? –preguntó… vaya que las chicas de su casa eran estúpidas si no se les había ocurrido antes el hechizo de ilusión, el rubio detestaba el olor de la poción tinte que les quedaba por dos o tres días luego de su aplicación, además, todas tenían el cabello maltratado por usar esa cosa.
-Porque soy demasiado floja para cuidar de mis raíces –sonrió ella. No tenía ningún caso mentirle a él- además, el encantamiento es más sencillo que la poción… y más duradero.
De pronto, la puerta se abrió de golpe dejando ver un par de cabezas pelirrojas, una de cabellos negros, una de castaños y una de rubios. Harry, Ron, Ginny, Luna y Neville había corrido en busca de su amiga en cuanto el rumor de que Malfoy la había ido a buscar llego a sus oídos.
Hermione frunció el entrecejo, si le hubieran dado a elegir no habría querido que sus antiguos amigos fueran la primera prueba. De todos modos, se giro a ellos para enfrentarlos con mirada sarcástica.
-¿Se les perdió algo? –preguntó volteando a ellos antes de que Malfoy dijera algo. Aún no se sentía preparada para escuchar como los ofendían sin decir nada.
-¡A ti se te perdió la cordura! –exclamo Ron.
-Estoy tan cuerda como cuando salimos de vacaciones –respondió ella fríamente.
Por un momento pensó que mentía, pero luego recapacito, después de todo, cuando salieron de vacaciones ya estaba tomada la decisión de unirse a Malfoy.
Sus antiguos amigos la vieron boquiabiertos… no esperaban aquel recibimiento, Ginny incluso había pensado en creer en la palabra de su amiga y ayudarle a comprobar su inocencia… pero ahora definitivamente la chica era culpable.
-Hermione, esto no es cierto –afirmo débilmente Neville, el chico la veía suplicante, tal vez jamás había creído los rumores, pero tampoco la había apoyado, él era un cobarde igual que los demás.
-¿Y por qué no serlo Longbottom? –intervino por fin Malfoy.
El rubio no lo aceptaría, pero no le gustaba ver a la chica arrinconada de esa forma, y aún así, le encantaba verla con esa mirada fría hacia sus amigos y esa voz ruda y seca… era algo así como el lado Slytherin de la Gryffindor, algo irónico y divertido. Se acerco a ella y le paso el brazo izquierdo por la cintura.
Si Hermione no hubiera estado tan furiosa con el león cobarde de Neville, se habría sonrojado por aquel gesto tan posesivo y al mismo tiempo tan protector.
-¡Vamos a hablar en este momento! –ordeno Harry con mirada sombría. Una cosa era ver a su amiga en carteles con Malfoy y otra muy distinta era verlo en vivo y a todo color… definitivamente prefería los carteles, en ellos no sentía que la perdía, no como en ese momento.
-Perdiste el derecho de hablar con ella hace algunos meses Potter –dijo Draco arrastrando las palabras.
Era cierto, aunque él apenas había adquirido el derecho de protegerla de él hacia cosa de una hora, sonrió internamente por la ironía de aquello.
-Estamos hablando con ella Hurón, no contigo –contesto Ron poniéndose furioso ante el gesto protector de la Serpiente para con su amiga, no podía despegar su mirada de la mano del chico en la cintura de su amiga… ejem ex-amiga.
-Yo no quiero hablar con ustedes –sentencio ella fríamente, y era la verdad, se levantó dispuesta a sacarlos de ahí.
-Hermione, yo no creo que estés con Malfoy –sentenció Ginny.
La pelirroja no era una experta, pero conocía bastante bien a su amiga… y el que ella estuviera por su propia voluntad con Draco Malfoy tenía un 1% de posibilidad de ocurrir.
-Lo bueno, es que no vivimos para probarte nada pobretona –espeto Malfoy levantándose y colocándose junto a la chica; ya comenzaba a irritarse por la presencia de los chicos… si la convencían todo se iba al traste.
-Quiero que me prueben que están juntos –exigió la pelirroja, no se iría hasta estar convencida.
-No te tengo que probar nada… -Hermione tomo aire para decir lo siguiente, que en realidad le dolió bastante pronunciar- Weasley.
Aquello fue como una cubetada de agua helada para todos los presentes, incluido Malfoy, él no creyó que la Gryffindor fuera capaz de crear esa barrera con sus amigos de forma tan determinante y rápida… ¡Y qué decir para los demás!, todos se sintieron traicionados.
Ginny tomo aire y fue la primera en reaccionar, aunque jamás había esperado que Hermione Granger la llamara por su apellido se controlo y miro desafiante a la pareja que tenía enfrente.
Las cosas se complicaban, sería mejor que hiciera algo o todo se vendría abajo antes de comenzar, Draco comenzaba a estar nervioso, los ojos azules de la pelirroja los examinaban. Y realmente si no actuaban rápido y convincentemente lo echarían todo a perder.
"Piensa que se trata de un cadáver" se dijo el chico para darse ánimos.
Hermione, pensaba lo mismo que el Rubio no podría aguantar por mucho más tiempo aquella farsa si la pelirroja seguía observándolos así "piensa que es una gusarajo" se dijo ella para darse ánimos.
Y sucedió lo que tenía que suceder, la prueba definitiva de su relación. La chica levanto el rostro mientras él lo bajaba y unieron sus labios cerrando los ojos mucho antes de que se tocaran.
Cuando se rozaron, ambos sintieron una corriente recorrerles la espina dorsal… no sabían que era, pero volvieron a rozarse con un poco mas de confianza y curiosidad, la volvieron a sentir, y sonrieron débilmente.
El chico fue el que dio el paso definitivo, unió sus labios por completo a los de la ya-no-castaña mientras acariciaba su rostro con el dorso de su mano… se sorprendió de la suavidad de su piel, y el tamaño exacto de sus labios.
Hermione no era ninguna inexperta en el arte de los besos, así que supo qué hacer cuando sintió la húmeda lengua del chico pidiendo permiso para entrar por sus labios: los mantuvo bien cerrados.
Ambos se perdieron en la sensación y el sabor del otro, ninguno habría creído que supieran tan bien, para ella era como lamer un delicioso trozo de chocolate blanco, para él era como saborear un fresa fresca; de la mente de ambos se borro el rostro del otro, de pronto, solo eran los labios… les valía un soberano cacahuate a quien pertenecían lo importante era que existían y los estaban probando.
No se dieron cuenta que Ron había tratado de lanzarse para separarlos siendo detenido por una Ginny sorprendida y un Harry boquiabierto. Neville no pudo seguir observándolos luego de unos segundos y se fue, Luna lo siguió preocupada por él, y Harry y Ginny se llevaron a un Ron furioso lejos de aquel compartimiento, cerrando la puerta de golpe.
Pero ni eso hizo que los otros dos reaccionaran, siguieron aún un par de minutos más sin importarles si los observaban o no.
Cuando por fin abrieron los ojos y ambos volvieron de un golpe doloroso a la realidad se separaron como si el otro cargara con la peste y se dirigieron sendas miradas de asco y desprecio. Internamente agradecieron que los otros ya se hubieran ido.
-Me alegra que cuando menos sepas lo más básico de besar Granger –soltó el rubio venenoso para no permitir al incomodo silencio hacer de las suyas.
-Cuando menos tú no eres tan bruto como creí –comento ella.
Cada uno se sentó en una esquina del compartimiento, ambos furiosos y asqueados, pero esta vez no estaban asqueados del otro, era la primera vez que sentían más asco por ellos mismos que por el otro… y ambos se sintieron identificados con esa frase vulgar de "Guacala, que rico".
El pitido del tren anuncio que este comenzaba su marcha y que a los pasajeros aún les faltaba mucho tiempo para llegar a su destino.
HUM... veamoooooos, dato ñoño, dato ñoñooooo... esta vez será de Año nuevo, que conytrario a la Navidad si me gusta, después de todo, es una época de renovación y tambien sanacion... Ah y promesas que uno intenta cumplir xD.
El primer año Nuevo del que se tiene registro, fue en babilonia, y a pesar de que no se contaba con un ciclo anual como hoy en día, se medía por épocas de siembra y cosecha, aunque se celebrara a finales de Marzo no a finales de Diciembre (por cierto, gran fecha, por ahí cumplo años xD), y la fiesta era de 11 días... 11 DÍAS! (yeah, seguro que si caía en mi cumple xD). Se le oraba al dios Marduck, diós local de la cosecha, junto con el rito de embarrar la cabeza de un carnero decapitado por los muros del templo, a esta celebración se le llamaba Kuppuru.
Bueno, espero haberles contado algo que no sabían xD,... y si no, no me lo digaaaan jajajaja.
Saludos y dejen REVS!
