12.- Empieza la fase dos
Beaks llegó temprano al lugar en el que tenía encerrado a Huey. Habían pasado ya quince días desde que lo llevó allí. El loro supuso que ese tiempo era más que suficiente para dar paso a la siguiente fase de su plan, para el cual, tenía que hacer varios preparativos antes de ir a ver a su invitado. El CEO de Waddle bajó del coche y entró en el edificio. Una vez dentro, se movió por los pasillos, preparando cuanto necesitaba.
En el transcurso de realizar todos estos preparativos, el loro se encontró con Graves, quien rápidamente exigió explicaciones por parte de Beaks de por qué no se había puesto en contacto con él en tantos días. Pero en su defensa, Beaks no podía arriesgarse a contactar con el halcón y que la policía lo interceptara y los localizara.
Beaks supuso que en algún momento sería considerado sospechoso de la desaparición de Huey, lo que el loro no esperaba, era que fuera considerado sospechoso tan temprano; y que la policía supiera que quien secuestró al patito fue un halcón quién, por casualidades de la vida, asumieron que era Falcon Graves, no facilitó para nada las cosas.
Naturalmente, eso es todo lo que Beaks le contó a Graves en cuando éste le exigió explicaciones. Una vez… aclarado todo, y habiendo finalizado al fin todos los preparativos, Beaks ordenó al halcón que se mantuviera fuera de la vista mientras él trataba con Huey.
El loro se encaminó entonces hacia el cuarto oscuro en el que estaba encerrado el trillizo mayor. Al llegar allí, se detuvo frente a la puerta. Hacia quince días que no veía a ese chico, solo podía esperar que Graves hubiese hecho un buen trabajo ocupándose de él.
Tras tomar una respiración profunda, Beaks insertó la llave en la cerradura y lentamente la hizo girar cuando terminó, abrió la puerta por completo, dejando que la luz del exterior inundara el espacio. Con una breve inspección, pronto descubrió a quién quería ver.
Huey estaba acurrucado en un rincón, abrazándose las piernas y ocultando su rostro entre sus rodillas, parecía verdaderamente miserable y completamente sin esperanza. El CEO de Waddle lo observó con atención, estaba mucho más delgado que la última vez que lo vio, realmente Graves hizo un gran trabajo alimentándolo lo justo para que se mantuviera con vida y poco más. También vio que estaba sucio, bastante en realidad, y varias plumas de su cuerpo estaban desaliñadas y descolocadas.
Sí, era obvio que el chico no había salido de allí en todo ese tiempo. Y el hecho de que Huey no se moviera ahora que la puerta estaba completamente abierta, significaba que sabía que no podía salir de allí, aunque tuviese el paso libre. Realmente Graves había hecho un trabajo magnifico, el niño vestido de rojo estaba listo para la siguiente fase.
Adentrándose más en la habitación, Beaks se aclaró la garganta y llamó al patito:
"Hola Huey"
La cabeza del niño se alzó de golpe al escuchar su voz, levantándose en seguida, el CEO de Waddle vio que Huey le miraba aterrorizado, y su rostro estaba manchado con evidentes rastros de lágrimas. El chico debía haber pasado horas y horas llorando. Oh, cuanta complacencia sintió Mark ante el miedo evidente en los ojos del niño, pero ahora no podía mostrar su satisfacción, no, tenía que conseguir que el niño creyera que en verdad quería ayudarle, así pues, con voz calmada le dijo:
"Huey, tranquilo"
El chico vestido de rojo negó con la cabeza y lentamente retrocedió hasta que su espalda chocó con la pared del fondo. Sus ojos se llenaron de lágrimas y con voz ligeramente ronca y asustada susurró:
"Por favor… no"
Beaks dio un paso al frente al mismo tiempo que decía:
"No, no, no, no debes tenerme miedo Huey, no voy a hacerte daño"
El niño cerró los ojos con fuerza y nuevamente con voz apenas audible dijo:
"Ya me lo ha hecho…"
Claramente el chico no confiaba en él, pero ahí estaba la cosa, esta fase del plan implicaba ganarse la confianza del patito, hacer que creyera que él era el único que quería ayudarle. Así pues, Beaks avanzó un par de pasos y le dijo a Huey:
"No, yo no quería que pasara esto… no esperaba que en mi ausencia… te trataran así, estoy aquí para sacarte de aquí"
Los ojos del trillizo mayor se abrieron con sorpresa al escuchar eso, y algo que parecía ser esperanza, brilló en su mirada. Hablando con una mezcla de vacilación y ligero júbilo, el chico preguntó:
"¿Puedo… volver a casa?"
Los ojos de Beaks se abrieron con sorpresa, ¿volver a su casa? ¡Ni hablar! ¿Cómo podía ese niño preguntar algo así? El CEO de Waddle no podía permitir eso, no podía permitir que el chico abandonara el lugar y regresara con su familia, si lo hiciera todos sus esfuerzos habrían sido inútiles... Además del hecho de que le detendrían por secuestro. No Huey no podía irse de ese lugar, al menos no hasta que estuviera seguro de que se había convertido en alguien que solo le obedecería a él. Y para eso aún quedaba trabajo por hacer.
Pero claro, tampoco podía decirle eso a Huey, así que tratando de sonar lo más amable posible, el loro gris le dijo al niño vestido de rojo:
"Yo no he dicho eso, sólo que voy a sacarte de aquí, de este cuarto quiero decir, vamos ven"
El semblante de Huey cambió y la tristeza y la desesperación regresaron, el chico bajó la cabeza y miró hacia otro lado, negándose a mirar a Mark. El CEO de Waddle dio otro paso hacia el chico, y no le pasó inadvertido que con cada paso que daba hacia él, más y más tenso parecía ponerse el patito, pero no era como si importara, de acuerdo con su plan, era el momento de sacar al niño de allí y de… cuidarlo afectivamente, mostrando cariño y preocupación (algo a lo que no estaba acostumbrado). Así pues, cuando estuvo frente a él, Beaks se arrodilló para esta al nivel de ojos del trillizo mayor y con voz suave le dijo:
"Vamos Huey, ¿no quieres salir de este cuarto?"
El patito le miró a los ojos, pero siguió sin moverse, por lo que Beaks alargó su mano y agarró el antebrazo del chico con gorra roja. Huey se puso rígido, pero no se resistió, dejó que Beaks lo llevar adonde él quería.
Suavemente, Beaks guio a Huey fuera del espacio en el que el chico había estado encerrado hasta ese momento. El pobre muchacho tuvo que protegerse los ojos ante el repentino cambio de luz, algo que tampoco sorprendió a Beaks, pues estando durante tanto tiempo a oscuras, era normal que sus ojos no estuvieran acostumbrados a tanta luz. De hecho, casi sentía lástima por él, pero el chico se lo había buscado cuando se negó a aceptar su oferta.
Tratando de evitar pensar en eso, Beaks se centró en lo que debía hacer ahora, y lo primero que, era demostrarle a Huey que se preocupaba por él, por lo que permitir que se limpiara y alimentarle debidamente, indicándole que encontraba alarmante lo sucio y lo delgado que estaba, era ahora su máxima prioridad.
Una vez que el chico estuviera higiénicamente limpio y bien nutrido, procedería a tener una… sesión de cine con él, y cuando finalizara, dejaría que el chico durmiera en una cama apropiada en una habitación decente. El motivo por el que primero quería que viera los videos y después durmiera, era para que las dudas que esperaba se implantaran en su mente, crecieran y fructificaran durante su estado letárgico de sueño. Cuanta más confusión pudiera provocarle al chico con respecto a su familia, más fácil le sería a él presentarse como alguien que quería ayudarle y le apoyaba sin condiciones.
Beaks caminó por los pasillos del edificio agarrando el brazo del trillizo vestido de rojo. A diferencia de la última vez, el chico no forcejeó ni intentó liberarse del agarre, más bien todo lo contrario, seguía a Beaks en silencio y sin oponer ningún tipo de resistencia. Tal vez porqué temía las consecuencias de desobedecer al loro gris.
Beaks siguió andando hasta detenerse frente a una puerta, la cual abrió revelando un enorme y lujoso baño, con ventanas altas y que no se podían abrir, pero que aportaban buena iluminación a la estancia. Los ojos de Huey se abrieron con sorpresa al ver eso y luego miró a Mark confundido. El loro lo miró con la mejor sonrisa que pudo poner y le dijo:
"He pensado que te gustaría… asearte un poco, y cuando estés limpio te llevaré a otro sitio, pero tranquilo, no es ese cuarto en el que has estado hasta ahora"
Los ojos de Huey se abrieron aún más que antes, probablemente no entendía por qué de repente su secuestrador era tan amable con él, pero todo estaba planeado, por supuesto, aunque el chico no tenía que saber eso. Beaks de repente aparentó acordarse de algo, y registrando una bolsa que traía consigo, sacó una camisa de botones roja y un jersey granate y se los entregó al patito diciendo:
"Oh y toma esto, es ropa limpia, sé que te gusta el color rojo, así que le la he cogido roja, obviamente"
Huey miró la ropa que le mostraba Beaks, y alargando los brazos de un modo vacilante, la cogió y bajando la cabeza respondió:
"… gracias"
Beaks le indicó al chico que entrara en el baño, y después de que él entrara, cerró la puerta para darle intimidad. No pasó mucho tiempo antes de que Beaks escuchara el agua correr, indicándole que el chico ya había empezado a limpiarse.
Apoyándose en la pared junto a la puerta, el loro sacó su móvil para ver las últimas novedades relacionadas con él y con su empresa. Mientras hacía esto, Graves se le acercó, parecía indignado, cuando estuvo a su lado, el halcón le dijo:
"Sr. Beaks, me dio la orden de vigilar y encargarme de ese niño bajo unas condiciones concretas, ¿y quince días más tarde llega y empieza a cambiarlo todo? ¿Por qué? ¿A qué se debe ese cambio tan drástico?"
El loro se volvió hacia Falcon con una enorme sonrisa en su rostro, y con voz animada le respondió:
"Graves, hiciste un gran trabajo con ese niño, ahora está débil, física y psíquicamente, está vulnerable… manipulable. Lo que quiero conseguir ahora, es que el chico se convenza de que quiero lo mejor para él, que quiero ayudarle, por lo que, no podía permitir que me viera como su torturador y su salvador al mismo tiempo, ¿no crees?"
Los ojos de Graves se abrieron ligeramente antes de que el halcón dijera:
"… no, supongo que no, entonces, ¿mi trabajo ha acabado?"
Beaks miró al halcón directamente a los ojos, su sonrisa desapareció, y entonces el loro dijo con voz seria:
"No, todavía no"
Graves levantó los brazos y con voz exasperada protestó:
"Oh vamos, ¿qué más quiere que haga?"
El loro no se inmutó por el arrebato de Falcon, sino que, con voz calmada y paciente, le explicó al halcón:
"Lo que planeo hacer a continuación, es generar en ese chico la sensación de que solo estará a salvo cuando yo esté presente, necesito que te encargues de él y lo… cuides del mismo modo que has hecho hasta ahora siempre que yo no esté, pero tranquilo, esta vez mis ausencias no serán tan prolongadas, solo unos cuatro o cinco días, compensado con un par o tres de días que los pasaré aquí"
Graves arqueó una ceja mirando a Mark con recelo antes de preguntarle con voz incrédula:
"¿Esto va en serio?"
Beaks asintió y con voz tranquila respondió:
"Absolutamente. Oh, y vamos a implementar un pequeño cambio"
Graves ladeó la cabeza completamente extrañado ¿a qué se refería Beaks con eso?
"¿Qué… tipo de cambio?" preguntó con cierta aprehensión.
Mark miró a Graves de arriba abajo, casi como inspeccionándolo, y cuando terminó, contestó a la pregunta del halcón diciendo:
"En tu vestuario, siempre que el chico te vea, tendrás que llevar puesto algún elemento que él identifique como alguien de su familia, quiero que asocie los malos tratos con sus seres queridos. Eso hará que la desconfianza por su familia crezca, al mismo tiempo que irá creciendo su confianza hacia mí"
Los ojos de Falcon se abrieron con sorpresa y con voz indignada preguntó:
"¡¿Qué?! ¿De verdad espera que haga eso?"
Mark lo miró directamente a los ojos y respondió:
"No lo espero, lo harás y punto"
Luego el loro gris pareció acordarse de algo, y cambiando de tono y su forma de mirar al halcón le dijo:
"Solo para estar seguros, el chico no ha salido en ningún momento de la habitación, ¿verdad?"
Graves soltó un suspiro y respondió
"No señor Beaks, al principio el niño me pedía salir, aunque solo fuera por unos escasos minutos, pero no se lo permití ni una vez, y con el paso de los días, él pareció comprender que no podía salir de allí, aunque se abriera la puerta, y ya no se molestaba en preguntarlo, simplemente se quedaba allí sentado… a veces incluso, cuando le traje comida tuve que hacer algún ruido para captar su atención"
Beaks sonrió ampliamente y hablando con voz llena de júbilo, expresó:
"Excelente"
El sonido del agua se detuvo en ese instante, lo que indicaba que el patito no tardaría en salir del baño. Volviéndose primero hacia la puerta y después otra vez hacia Graves, Beaks le dijo al halcón:
"Escóndete de nuevo, que él no te vea"
El halcón soltó un enorme suspiro, y hablando con voz de fastidio, dijo:
"Sí, sí, ya voy"
Pasado un rato no muy largo, la puerta del baño se abrió, revelando al trillizo mayor completamente limpio, todas sus plumas recolocadas en su sitio, vestido con la ropa que Beaks había traído y, para disgusto de Mark, la gorra que siempre llevaba estaba colocada de nuevo sobre su cabeza. Beaks había esperado que, al ponerse ropa nueva, dejaría esa ridícula gorra con su antigua ropa, pero el chico parecía tenerle mucho apego a esa prenda. Tendría que hacer algo al respecto…
Negando rápidamente con la cabeza para evitar que el niño notara su disgusto por llevar aún puesta la gorra, el loro sonrió lo mejor que pudo y mirando al chico le dijo:
"Oye Huey, te queda muy bien esa ropa ¿te gusta?"
Huey no contestó, simplemente bajó la mirada y giró la cabeza, claramente no muy cómodo llevando ropa a la que no estaba acostumbrado. Beaks estaba comenzando a hartarse de que el chico no hablara, por lo que le dijo:
"Vamos Huey, puedes hablar, cuando te conocí eras un chico muy elocuente, ¿por qué no dices nada ahora?"
El niño miró a Beaks con temor inhalando bruscamente como si hubiese hecho algo malo. Vaya realmente parecía estar traumatizado, tratando de respirar calmadamente para ganar control de sí mismo, Huey respondió:
"Y-yo l-lo siento, llevo m-mucho tiempo sin hablar c-con nadie, no sé yo… la ropa es… bonita… gracias"
Beaks fingió preocupación por el chico y arrodillándose a su altura, algo que hizo saltar a Huey ligeramente, le dijo:
"No tienes porqué disculparte, no has hecho nada malo, solo quiero que sepas que puedes hablar conmigo siempre que quieras y de lo que quieras ¿entendido?"
Mirando al CEO de Waddle aun con miedo, el niño vestido de rojo asintió lentamente. Eso fue lo suficientemente bueno para Beaks por el momento. Así pues, irguiéndose nuevamente, el loro dijo a continuación:
"Bueno, ahora que estás limpio, acompáñame, tengo una sorpresa para ti"
Los ojos de Huey se abrieron nuevamente, parecía confundido y a la vez un poco asustado, por lo que, con voz temblorosa, el niño vestido de rojo preguntó:
"¿Una… sorpresa?"
Beaks sonrió, sí, tenía una sorpresa para el niño, primero le daría de comer y después le mostraría la recopilación de videos de su familia, que con sumo cuidado había seleccionado y retocado. Estaba ansioso por hacer que el chico se pusiera en contra de su familia, sería algo verdaderamente magnífico. Tomando al chico de la mano y hablando con, tal vez, más entusiasmo del esperado, Mark dijo:
"Sí, una sorpresa, vamos, estoy seguro de que te encantará"
Y hasta aquí, este capítulo, espero que os haya gustado, si es así, no dudéis en dejar un comentario, me encanta conocer vuestras opiniones
