Capítulo 12: El secreto de Gautier


Mientras tanto, lejos de Hogwarts, en una derruida mansión ubicada en Pequeño Hangleton...

-¿Estás seguro, Colagusano?—Preguntó una voz fría, con un dejo de ansiedad.

Nagini estaba enrollada alrededor de la butaca de su amo y miraba a Peter fijamente. Colagusano temblaba en una esquina de su habitación, gruesas gotas de sudor le caían por el rostro.

-Sí...—Murmuró, casi sin aliento.

-¡Pero qué estúpido eres! ¡Ni siquiera eres capaz de preparar un veneno decentemente!

-Di...Discúlpeme, mi señor...—Respondió Colagusano, sin dejar de temblar. La furia de Lord Voldemort contra él había ido en aumento desde que le había dado la noticia de su fracaso en Hogwarts.

Sin embargo, Voldemort pareció calmarse y, con su voz gélida, comentó:

-En estos momentos debe estarse celebrando el baile en su honor...¿No es verdad?

-Sí, señor, lo escuché en mi última incursión en el castillo...—Respondió Colagusano, entornando sus ojos llorosos.

-Lareine...—Murmuró Voldemort, con voz extraña, antes de guardar silencio por un buen rato.

Colagusano miró la butaca de su amo, se alzó de hombros y dejó la habitación por un momento.

-¿Quién será esa hechicera?—Pensó—Por su culpa he tenido que arriesgarme enormemente...Debe ser una odiada enemiga de mi amo, sí, de otra manera no desearía su muerte de esta manera...

***

Días después, Harry recibió una visita en la sala común de Gryffindor: Dobby.

-¡Harry Potter, Dobby tiene algo importante que decirle, señor!—Exclamó el pequeño elfo.

Todos los presentes lo miraron con atención, así que Harry tomó a su amigo por la corbata y lo llevó a su habitación, que en ese momento estaba vacía. No era la primera vez que los amigos se encontraban a lo largo de ese curso, Harry había visto a Dobby meses antes y sabía que estaba trabajando en el castillo.

-¿Qué sucede?—Preguntó Potter, mirando al elfo con impaciencia, éste respondió:

-¡Harry Potter debe cuidarse de Lareine Gautier!

-¡¿Qué?!

-Sí, señor. Dobby no sabía que ella estaba aquí, hasta que la vio en el baile...

Harry se había quedado sin palabras, el elfo continúo:

-Veo que le sorprende, señor. Pero Dobby no miente, cuando trabajaba con la familia Malfoy...escuchaba...cosas...

Dobby guardó silencio de repente y fue a golpearse contra la pared. No debía revelar los secretos de sus antiguos dueños. Harry lo detuvo y le prometió darle un par de calcetines nuevos si continuaba hablando. Al elfo le gustó la idea y continuó, aunque sin perder el miedo:

-Como le estaba diciendo, Harry Potter...El señor Malfoy...solía hablar de Lareine Gautier...Lo escuché pocas veces...Pero la conocía...¡y los Malfoy son una familia de...de...Mortífagos!

Dobby tomó un zapato que estaba por ahí y comenzó a golpearse con él. Harry se lo quitó y lo animó a seguir:

-Por favor, esto es importante...

Dobby miró a Harry con sus grandes ojos verdes y tragó saliva, después murmuró:

-En una ocasión, el antiguo amo de Dobby vio a Lareine Gautier con...con...el-que no-debe-ser-nombrado, señor...

Potter palideció un poco, pero después murmuró:

-Tal vez fue cuando Lareine se enfrentó a Voldemort y sobrevivió a su maldición...

Dobby se estremeció y negó lentamente con la cabeza, al tiempo que decía:

-¡No, no! ¡Fue antes...y los vio...muy juntos, señor!

Una escandalizada voz brotó a sus espaldas:

-¡Dobby! ¡¿Estás completamente seguro?!

Era Hermione, acompañada por Ron. Ambos estaban muy pálidos. El pequeño elfo asintió con tristeza antes de desaparecer. Ron miró a Harry y le dijo:

-¡Debemos avisarle a Dumbledore...!

Sin embargo, Hermione dijo:

-¡Ron! Es muy pronto para eso, primero debemos investigar la relación de Gautier con...con...

-¡Vamos! ¡Interroguemos a Lareine!—Exclamó Harry, sorprendiendo a sus amigos, parecía un tanto furioso.

***

Cuando los tres amigos llegaron a la habitación de Gautier, la puerta estaba abierta de par en par, pero no había nadie en su interior.

-Qué extraño, ¿será una trampa?—Preguntó Hermione entre dientes.

-¡Miren!—Exclamó Ron, completamente escandalizado, señalando una esquina de la habitación, estaba repleta de Indicum Violaceus—¡Con eso podría matar a todos los habitantes del castillo!

-A la mitad...—Corrigió Hermione, pensativa.

Harry no escuchaba las palabras de sus amigos, su atención estaba fija en un relicario de plata que había encontrado sobre la mesa. No podía separar los ojos de aquella fotografía.

-¿Harry?—Preguntó Hermione, preocupada.

-Visitemos a Dumbledore—Dijo Harry, con voz ronca. Su rostro estaba congestionado por la ira y el dolor.

-No habrá necesidad de eso—Dijo una voz grave—Ya estoy aquí, Harry.

Los tres amigos se dieron la vuelta y descubrieron a Dumbledore, acompañado por una pálida Lareine Gautier.

-Ha...Harry...—Lareine intentó acercarse al joven de ojos verdes, pero éste la rechazó y le mostró la fotografía, con rabia.

-Lamento que hayas tenido que enterarte de esta manera...—Susurró la hechicera, haciéndose a un lado e inclinando la cabeza.

-¡Tú...tú!—Bramó Potter—¡Fingías ser mi amiga cuando en realidad...tú y Voldemort...!

-¡Querías matarlo!—Agregó Ron, atónito.

Lareine pareció recobrar fuerzas, miró a sus antiguos alumnos a los ojos, y aclaró:

-Sí, Harry. Fui amante de Lord Voldemort. Pero no tenía intención de matarte.

Harry, Ron y Hermione se quedaron sin habla.