Entre la espada y la pared *
Disclaimer
Rurouni Kenshin no me pertenecen si no al magnífico Nobuhiro Watsuki.
Esta historia es un Kenshin / Kaoru, y datara en tiempos actuales, por lo cual los personajes tendrán una personalidad un tanto diferentes. La historia contendrá lemon, siendo no recomendable para personas menores de edad, o sensibles ha dicho contenido.
ESTE CAPITULO ESTA SUBIDITO DE TONO, COMO SIEMPRE MARCARE EL INICIO Y EL FINAL DEL LEMON. Sin mas continuamos con el fic
-Conversación-
"Pensamientos"
Capitulo anterior:
Entro a darse una ducha. Al salir se coloco unos bóxer, eso seria su ropa de dormir, por ese día, lo único que quería era acostarse a su lado, abrazarla y sentir su piel. Retiro las sabanas, para después acostarse a lado de Kaoru. Con una punzada en el pecho, observo como se daba la vuelta dándole la espalda al lugar donde su cuerpo descansaba."Definitivamente esta molesta conmigo"pensó con evidente tristeza. Hasta dormida se lo demostraba.
Lentamente se acerco a ella con toda la intención de abrazarla pero el sonido particular de su móvil se lo impidió de momento. Con mala gana agarro el celular, contestando sin ni siquiera observar el número de la persona inoportuna que había interrumpido el momento.
-Diga- inquirió el pelirrojo de manera no tan amable.
-Kenshin soy yo Tomoe-
-Mmm… ¿qué sucede?- su molestia aumento mas.
-Llame solo para recordarte nuestra sita de mañana-
-Yo no lo llamaría así precisamente- la contradijo rotundamente. Estaba completamente equivocada si pensaba que seria una "sita"
-En eso te equivocas por supuesto que es una sita aunque no amorosa, sino, amistosa-
Kenshin intentaba por todo los medios no alzar la voz, lo que menos quería es que Kaoru despertara y escuchara su platica anormal. -Si esa es tu forma de ver las cosas, no intentare contradecirte. Ahora si me disculpas tengo que colgar mañana nos vemos-
Coloco el celular nuevamente en el buro, retomo su labor de acercarse a Kaoru, una vez a su lado, rodeó su cintura para aproximarla a su cuerpo.
Cap. 12- Cosas buenas que parecen malas
La chica se giro para quedar frente a Kenshin, él sonrió y se acerco para darle un beso en la frente.
-Te desperté al abrazarte- le pregunto tocando su nariz cariñosamente.
-No, lo que me despertó fue tu celular, ¿quién te llamo?- cuestiono la pelinegra alzando una de sus cejas. Kenshin sintió que la sangre le bajo a los talones.
-Era un cliente. El día de hoy no alcanzamos a firmar el contrato de compra- venta y anda un poco enfadoso con ese tema, según él me llamo para recordarme la sita de mañana para cerrar el trato- no le gustaba mentirle, pero dada a la decisión que había tomado de no decirle aún de la llegada de Tomoe ni de sus padres, era mejor así, al menos hasta aclarar las cosas con su ex novia.
-Entiendo…- Kaoru reparo en la conversación de Kenshin, la cual no reflejo el trato hacia un cliente, pero en fin prefería no desconfiar de él, aparte ella no había escuchado lo que el "cliente" le decía, es por eso que no podía juzgar o pensar mal.
El pelirrojo se acomodo de lado sosteniendo su cabeza con su mano derecha y elevo su mano izquierda al rostro de la chica y aprovechando que ella se encontraba bocarriba, comenzó a descender su mano propinando un camino de caricias, pasando por su cuello, bajando lentamente por su pecho, por en medio de sus senos y así hasta llegar a su vientre. Últimamente se le estaba asiendo vicio tocar esa zona del cuerpo de la pelinegra, tenia cierta fascinación por aquella área.
-¿Me quieres seducir?- pregunto Kaoru con ojos cerrados disfrutando de aquel cosquilleo que le causaban los mimos de Kenshin, indiscutiblemente era uno de sus puntos débiles, cosa que él sabia a la perfección.
-Pues si, pero… ya recordé que estas molesta conmigo-
-No, no ya no estoy molesta, de hecho quería pedirte una disculpa… me comporte como una tonta. ¿Me podrías perdonar por colgarte el teléfono?- pregunto tímidamente, reconociendo que se había enojado mas de lo que era.
-Preciosa, no tienes por que pedirme perdón. Discúlpame tú a mi con tantas cosas olvide por completo avisarte que llegaría tarde por ti-
-Olvidemos lo ocurrido- inquirió la pelinegra, acariciando la mano del chico, que reposaba sobre su vientre.
La tranquilidad volvió a él, hasta podría decir que agradecía la llamada de Tomoe, ya que por ella Kaoru despertó dándole la oportunidad de hablar.
-Ahora si, en que estábamos?- le dijo al oído con voz sensual y entrecortada.
-En que me querías seducir- respondió la chica con un susurro apenas audible.
** A QUI COMIENZA EL LEMON**
Kenshin acerco sus labios a los de Kaoru para sellarlos con un profundo y apasionado beso, ella respondió con la misma intensidad. Sin esperar ni un segundo mas, lentamente se posiciono sobre el cuerpo de la pelinegra, intentando apagar un poco el fuego que le consumía, sus ojos se encontraron; ámbar con zafiro, mirándose como nunca antes lo había echo.
Sus manos bajaron hasta los muslos de la chica, sonrió al darse cuenta que solo llevaba puesto su blusón de dormir. Sujeto el término de aquella prenda de seda, levanto su cadera con la mano izquierda y con la derecha comenzó a despojarla de ella, Kaoru le ayudo para terminar de retirarla.
El pelirrojo comenzó con la labor de devorar ansiosamente las curvas femeninas mientras sentía como las manos de Kaoru se paseaban deliberadamente acariciando su espalda.
Poco apoco fueron perdiendo la cordura conforme friccionaban sus intimidades, Kaoru gimió de placer al sentir como el miembro erguido de Kenshin palpitaba sobre su feminidad. Oleadas de placer recorrieron sus entrañas subiendo por su columna vertebral.
La necesidad de sentir más sobre ella la carne palpitante, llevo las manos hacia el bóxer que cubría la cadera de su sensei, en un acto desesperado enterró sus dedos en el resorte para desnudarlo por completo.
Sus manos le rodearon el miembro para después comenzarlo acariciar lenta y tortuosamente logrando así robarle al pelirrojo, roncos gemidos de placer.
-Eres... una tramposa... Me tienes... como quieres y tú aun sigues... con tu ropa interior- le dijo entrecortadamente en el oído mientras le besaba el lóbulo y la mandíbula dando pequeños mordiscos.
Kaoru excitada por aquellas palabras cargadas de deseo seguía con su exquisita labor de acariciar su hombría.
-Yo no tengo la culpa de que seas tan lento- le respondió entre gemidos mientras sentía como Kenshin acariciaba sus senos preparándolos para coronarlos con su boca, lo que siguió fue la gloria; el pelirrojo le quito sus bragas separando sus piernas para tener acceso libre a su fuente de placer, con su pulgar comenzó a frotar su clítoris logrando que el pequeño cuerpo se retorciera bajo él, Kaoru gemía su nombre con unos cuantos te amo.
Kenshin aun mas excitado y sin dejar de acariciar la zona sensitiva de la pelinegra, con su mano libre sujeto uno de los senos de la chica, llevando a su boca el botoncito erecto, unos segundos lo succionaba y en otros lo besaba dando ligeros mordiscos, una vez saciado, dio la misma atención al otro volviendo alimentar sus deseos.
Kaoru siendo guiada por las explosiones que se generaban en su ser, acarició la espalda de Kenshin con mas intensidad hasta el grado de arañarle la espalda enterrando sus unas en la carne caliente y sudorosa.
-Nunca me cansare de hacerte mía, te lo juro que nada ni nadie nos va a separar- a pesar de la pasión a la que estaba expuesto, no dejaba de pensar en la platica con su madre y en la negativa de ella al aceptar a la mujer que le hacia sentir bien.
-Eso jamás pasara… por que yo no lo permitiré- Kaoru alejada de la realidad y del motivo de esa confesión, le respondió con sinceridad absoluta, no tenia cabeza para cuestionar aquellas palabras.
Las caricias siguieron al grado de llevarlos a la locura. Kaoru ardía en deseos por explorarlo, de grabar cada parte de su cuerpo.
Sin aviso previo paro las caricias que el le brindaba. -Kenshin quiero explorarte, quiero besarte. Me dejas?- pregunto jadeante y con voz sensual.
Esa simple idea le encanto, sin objetar se acostó boca arriba exponiéndose por completo para que ella hiciera de él lo que le viniera en gana.
-Soy todo tuyo- respondió con voz ronca.
Kaoru feliz se posiciono sobre él recorriendo con sus labios su rostro, su cuello, bajando por sus pectorales hasta llegar a su abdomen besando con suma delicadeza y amor cada una de aquellas cicatrices que marcaban su cuerpo, las cuales habían protagonizado una historia distinta.
Kenshin disfrutaba de aquel recorrido, jamás recordó sentirse tan bien, odiaba esas cicatrices pero Kaoru, demostraba una y otra vez que le encantaba acariciarlas.
La pelinegra continuo deslizando sutilmente sus dedos brindándole un cosquilleo que claramente lo llevaba aun grado de excitación maravilloso. Una vez saciada de su abdomen, siguió recorriendo su cuerpo con sutiles besos, llegando ahora al inicio donde los bellos resguardaban su virilidad. Hundió su delicado y bello rostro, en el centro de la gloria. Con manos firmes sujeto la erección de Kenshin llevándosela a la boca muy lentamente.
El pelirrojo gimió largo y profundo, la humedad de su boca y el ligero rose de sus dientes lo sentía sobre su dureza, maravillosamente placentero. Con dificultad llevo a posar sus manos sobre la negra mata de pelo para acariciar sus brillante y negros cabellos.
No creía soportar más, ahora él necesitaba probar de ella.
-Es mi turno- parlo con dificultad. Kaoru quería seguir dándole placer con su boca pero a decir verdad ella también ansiaba sentirse en el cielo. Nuevamente con besos húmedos y cálidos trazo un camino hasta llegar nuevamente a su boca.
Kenshin sin esperar mas, paseo sus grandes y fuertes manos por las curvas femeninas.
Sin más preámbulos separo las blancas y hermosas piernas de su Kaoru y así poder llenarse de la miel que poco a poco fluía de aquel excitante monte de venus.
-Me encantas- pronuncio antes de adentrar su boca en la intimidad de la única mujer que le había despertado sus más bajos instintos.
Kaoru se retorció una vez mas al sentir como la lengua de su sensei recorría cada rincón de su ser, el primer orgasmo no tardo en llegar sacudiendo violentamente el cuerpo de la chica.
Lo inevitable llego, sus cuerpos pedían ser fundidos en uno solo. Respondiendo a los llamados internos, Kenshin se posiciono sobre la pelinegra quien ya se encontraba mas que lista para recibir aquel inmenso amor que su sensei estaba apunto de brindarle.
Kenshin entro en Kaoru de una estocada fuerte y con movimientos enloquecidos pero tiernos a la vez, comenzó el baile erótico entre ambos amantes. Los fuertes gemidos no se hicieron esperar, era como un canto glorioso que los llevaba a la cúspide del placer.
El pelirrojo seguía entrando y saliendo de aquella cavidad saciando la necesidad de los dos. Un ultimo suspiro sonó al unisonó, mientras eran llevados a la cima de un delicioso y placentero clímax.
** AQUI TERMINA EL LEMON**
Sin ganas de nada más, que solo de estar abrazados el uno al otro Kenshin se dejo caer a lado de su Kaoru para disfrutar de la felicidad que sentía en ese momento.
-Jamás me cansare de decirte lo mucho que te amo y lo feliz que me haces en cada encuentro- Kenshin acomodo a Kaoru sobre su fuerte pecho mientras acariciaba sus largos cabellos negros.
-Y yo jamás me cansare de amarte y de hacerte feliz por el resto de mi vida- respondió la chica antes de hundir mas su rostro en la comodidad del cuerpo que se encontraba a su lado.
Kenshin sonrió satisfecho. –Bien señora de Himura a descansar que mañana nos espera un día de muchas actividades agotadoras- le guiño un ojo.
Kaoru se estremeció. Se escuchaba tan bien aquel sufijo, que en su mente se formaron imágenes de una boda perfecta con su apuesto sensei, seguido de eso su mente divago en el segundo detalle, detalle el cual le daría el complemento a dichas palabras de Kenshin…. unos pequeños angelitos parloteando y corriendo por toda la casa.
-Es verdad, mañana será uno de los días mas felices de mi vida- con una sonrisa en los labios se fue dejando caer en un sueño profundo. Kenshin se deleito verla dormir y segundos después también se profundizo en el mundo de los sueños.
Un nuevo día se abrió paso en la vida de todos, pero principalmente en la vida de Kenshin y Kaoru el cual, prometía acontecimientos nada agradables. Se despertaron con una sonrisa radiante, habían tenido una de las mejores noches. La entrega a la que se dejaron llevar fue intensa. Desde el tiempo que llevaban juntos, era la primera vez que habían disfrutado de sus cuerpos de una manera tan íntima, tan intensa que al recordarlo les renacía el deseo de volver a repetir esa manera de hacer el amor.
Después de bañarse juntos y alistarse, tomaron su desayuno. Kenshin le sugirió a Kaoru que se fuera al trabajo en el carro que le había cedido a Misao y así aprovechara para visitarla. Mataría dos pájaros de un tiro; Kaoru dejaría el vehículo, y el pasaría por ella e irse juntos al dojo.
Kaoru acepto, estaba entusiasmada, ese día haría su debut como practicante en el siguiente nivel, utilizando la katana que su sensei le había regalado días atrás. Se preguntaba que se sentiría hacer cortes en bamboo y tatami, estaba feliz por su nueva etapa en el iaido.
Por otra parte, Kenshin estaba sumamente pensativo, la tromba que se venia, no pintaba nada bueno, como rayos le diría a Kaoru que su madre había regresado y que al confesarle de su nueva relación casi le da un infarto.
Como decirle que no aceptaba que formara parte de su familia alegando que para ella la única mujer digna de ser una Himura era Tomoe... iTomoe! ese recuerdo lo llevo al segundo problema. Acababa de recordar que hoy habían quedado de verse para hablar y cerrar aquel ciclo el cual, ayudaría a mantener el siguiente en perfecta "armonía y tranquilidad".
Por un instante, tuvo la necesidad de contarle a Kaoru sobre la llegada de sus padres, la actitud de su madre y el encuentro con Tomoe, pero rápidamente lo descarto. No le diría ni una palabra hasta no hablar con su ex y encarar una ultima vez a su mamá.
Ambos tomaron rumbos distintos, cada uno sumergidos en sus estados de animo; Kaoru con alegría inmensa y Kenshin en una completa y aterradora frustración.
Enishi caminaba de un lado a otro con extrema desesperación, las palabras de Tomoe lo habían dejado descolocado. Era increíble que su Kaoru se hubiera enredado con el malnacido de Himura. Se suponía que al mandarla a ese maldito dojo, era para que realizara su sueño de practicar el arte de la katana, no para que se liara con el idiota y al poco tiempo se largara a vivir él.
Estaba furico, le provocaba ir para con Kaoru y pedirle mil explicaciones.
-Cálmate Enishi, mira que harás una zanja en el piso- intento conciliar a su hermano al ver como la impotencia lo carcomía.
-¡¿Que me calme dices?! Sabes lo que siento al haberme enterarme de esto?- despotrico con furia.
-Si lo se y créeme que siento lo mismo que tú-
-No es verdad, tú no amas a Himura, en cambio yo si amo a Kaoru- dijo en tono molesto.
-Es verdad, no lo amo, pero a final de cuentas tenemos convicciones a fines; tú el amor que sientes por esa estúpida prontona, y yo a los millones de Kenshin-
-El imbécil de tu ex novio la engatuso, así que ni se te ocurra volver a insultarla- advirtió severamente.
Tomoe hizo una mueca de fastidio, como se atrevía a defenderla después de lo mal que se comporto con él y de sus constantes rechazos, definitivamente su hermano era débil. -Esta bien, lo hare solo por ti. Ahora pon mucha atención, porque en mi plan tú serás la parte importante-
Antes de poder siquiera hablar, su celular sonó. Al mirar la pantalla se dio cuenta de quien llamaba, sonrió ladinamente e hizo un ademan con la mano indicando a su hermano que guardara silencio.
-Si bueno- fingió dulzura.
-Creo que no es necesario decirte quien soy. Necesito que adelantemos nuestro encuentro, te veo en el akabeko quince a las 4:00- sin más, corto la llamada. Tomoe dejo su celular en el taburete y retomo su plática no sin antes responder una pregunta articulada por un Enishi curioso.
-¿Quién era?-
-Kenshin. Bueno en que estábamos?- le resto importancia. La llamada no alteraba su cometido al contrario, lo adelantaba.
-En que es lo que tengo que hacer- le recordó ansioso, le urgía saber de que manera alejaría a su precioso tesoro de las garras de su no tan deseable ex cuñado.
-Oh si. Lo primero es que guardes la calma y no delates ante Kaoru que ya estas enterado de su relación con Kenshin, harás de cuenta que él y yo no hemos terminado, pero tampoco se lo vayas a decir, todo ira fluyendo conforme al plan. Ahora escucha con atención...- Tomoe comenzó a explicarle el papel que desarrollaría.
Kaoru estaba en su oficina conciliando saldos del reporte de ventas, una vez que termino, junto el dinero para realizar los depósitos correspondientes.
Al salir de su lugar de trabajo se dirigió a la oficina de Sanosuke.
-Enseguida vuelvo, iré al banco a depositar el dinero de las ventas-
-Esta bien- respondió sin despegar la vista del computador.
Kaoru sonrió, ver a Sanosuke tan concentrado era algo fuera de lo común.
Cuando iba a mitad del camino, vio a Enishi por la gran puerta de cristal. Venia cruzando la calle, ni lenta ni perezosa se apresuro a salir. Con nerviosismo reflejado y mal disimulado se acerco a él.
El peliplateado no espero a que ella diera inicio al saludo. -Kaoru!- le abrazo muy fuerte para demostrarle lo mucho que la había extrañado.
-Hola, que sorpresa- le dijo sin corresponder al abrazo, se sentía algo incomoda por el echo de saber los sentimientos de él hacia ella. En el tiempo que llevaban como amigos jamás le permitió demostraciones tan afectivas.
-Como te ha ido, que tal vas con tus clases de iaido- esto ultimo le retorció el intestino. Hizo todo lo humanamente posible por no demostrar la ira que le emanaba.
-B...bien gracias, y a ti como te ha ido. Misao me contó lo de tu mamá, por cierto como esta?- pregunto ajena al dolor que le hacia revivir a su amigo.
-Murió- dijo amargamente. Kaoru se entristeció. Ella sabia a la perfección los sentimientos que causaba la perdida de un ser querido.
-Lo siento mucho- dijo sinceramente mientras se animaba a darle un pequeño a brazo de re confortación, mismo que Enishi aprovecho para disfrutar la proximidad de sus cuerpos.
-Gracias. Kaoru... me gustaría invitarte a comer o tomar un café, necesito desahogarme y quien mejor que tú-
La pelinegra acepto sin reparar en alguna negativa, esta seria la oportunidad de charlar y contarle sobre su nueva vida con Kenshin. Ya era tiempo que él lo supiera.
-Me parece bien, definitivamente hay mucho de que hablar-
-Paso por ti a las 3:00 esa es tu hora de comida verdad?- Kaoru asintió.
En la mansión Himura, Tomoe platicaba plácidamente con Tokio, mientras bebían de su taza con té. Tomoe le platicaba a la elegante y hermosa mujer, como realizaría el plan que había maquilado con su hermano.
-Crees que funcione querida- Tokio no compartía el mismo entusiasmo que ella.
-Por supuesto que funcionara, confía en mi- su sonrisa era malévola, disfrutaba al visualizar la escena de Kaoru terminando con Kenshin y ella gustosa en consolarle.
-Esperemos que todo salga conforme a lo que has planeado- Tokio suspiro profundamente.
-Así será. Bueno me voy, no quiero dejar a Kenshin esperando-
-Suerte querida, y por favor no olvides informarme en cuanto termine todo- la madre de Kenshin se despidió de Tomoe con un beso en ambas mejillas.
-Pierde cuidado, te mantendré al tanto- la mujer salió apresurada.
Kaoru se quedo pensando en la visita de Enishi, si él estaba aquí, lo mas lógico es que también su hermana Tomoe. Busco su celular, tendría que llamarle a Kenshin para alertarlo, pensó que quizá él aun no lo sabía.
La hora de hablar con ellos había llegado. Marco por primera vez el numero, lo que recibió como respuesta fue la entrada al buzón, marco una segunda vez sin tener éxito.
Se dio por vencida, lo más probable es que no contestara por estar ocupado en su sita de negocios, ya le avisaría cuando fuera por ella a su antigua casa.
-Kaoru saldré a comer con Megumi, gusta venir?- invito Sanosuke, interrumpiendo sus pensamientos.
-No gracias, yo también saldré- respondió guardando su celular en su bolso.
-De acuerdo- salió de la estancia. -Por cierto, ya no te apresures en regresar le di la indicación a los vendedores de cerrar temprano así que disfruta de tu tarde con Kenshin- Kaoru asintió acongojada. Lo que mas deseaba en la vida era salir a comer con Kenshin, pero en vez de eso saldría con Enishi.
Creyó conveniente no decirle ni media palabra a su amigo, ya que podía ser que sin maldad se le saliera decirle a Megumi y prestarse para un mal entendido.
Sanosuke se despidió con la mano mientras emparejaba la puerta de la oficina.
Su celular comenzó a sonar, hurgo en su bolso nuevamente, por un instante creyó esperanzada que quien le llamaba era Kenshin, pero al ver la pantalla, su creencia se desvaneció.
-Hola Enishi-
-Hola pequeña, ya estoy aquí-
-Espérame un minuto, ya voy- respiro pesadamente, ideando como rayos decirle lo que ella muy bien sabia, lastimaría a su amigo de muchos años. Estaba decidida, le soltaría la sopa en la tranquilidad del restaurant.
Enishi al ver que Kaoru se aproximaba a él, bajo del carro como todo un caballero, y le abrió la puerta a su acompañante. Una vez dentro y dispuestos a marcharse, el peliplateado corto el silencio.
-Hay un lugar muy cómodo llamado el akabeco, lo conoces?-
-No lo conozco, pero confió en tú buen gusto- Kaoru respondió dedicándole una linda sonrisa que solo ella sabia ofrendar.
Tras cuarenta y cinco minutos de camino, llegaron al lugar. Kaoru no espero a que su amigo hiciera alarde de su galantería, bajo rápido del auto dejando al chico a mitad de camino.
Sin moverse de lugar espero a que la pelinegra caminara hacia donde él se encontraba.
-Tú siempre con tus mañas de no dejar que te abran la puerta- resoplo, con cansancio. Siempre era lo mismo con ella
-Sabes que la galantería no va conmigo, tengo mis dos manos en buenas condiciones y muy buena capacidad psicométrica para poder abrir sola una puerta- dijo airosa ante el comentario de su amigo. Enishi se veía verdaderamente molesto, tanto que por poco despotricaba algo que verdaderamente la pondría sobre alerta. Solo se limito a cavilar en su mente.
-Mmm- "Sera igual con el bueno para nada de Himura? o solo conmigo se comportara así?" se preguntaba con cierto enfado, los celos lo estaban exasperando. "Tienes que controlarte, ella no puede saber que ya estas enterado de su relación, sino, esto se ira al caño" se reprendió al recordar las palabras sobre el autocontrol ante la situación que le dio Tomoe por teléfono, minutos antes de que llegara a la sucursal por Kaoru.
Mientras caminaban por el estacionamiento, Enishi metió su mano al bolsillo del pantalón y pulso la tecla de marcado. Todo estaba preparado, cuando el finalizo la llamada con Kaoru, había acomodado su móvil en la agenda para marcarle a Tomoe y alertarla que ya estaban a punto de hacer su aparición y así ella comenzara con el plan.
Kenshin y Tomoe platicaban sobre el tema que les competía cuando recibió la llamada de su hermano, discretamente saco su celular.
-No vas a contestar- pregunto el pelirrojo al escuchar el sonido del celular y ver que Tomoe no se inmutaba en contestar.
-No quiero interrupciones en este momento- expuso mientras desviaba la llamada para regresarle el tono a Enishi también como señal de que ya estaba con Kenshin.
Kaoru y Enishi, iban subiendo las escaleras para entrar al akabeko. La pelinegra vio a un hombre de cabellera roja y mejilla cicatrizada en forma de cruz, que estaba sentado en las mesas de afuera dando la espalda y dejando ver ligeramente el perfil de su rostro.
"Kenshin" pensó al momento que sus ojos se abrían desmesuradamente, al visualizar a la persona que le acompañaba.
Recordó la llamada que el había recibido en la noche.
"Pero como?..., si él me dijo que tendría una comida para cerrar un contrato de venta!" Pensó sintiendo que el corazón se le estrujaba.
Como era posible que estuviera con Tomoe si suponía que tendría que estar con su comprador. Aparte que él no estaba al tanto del regreso de su ex, a lo que Enishi le dijo, apenas habían regresado ayer y ahora que ella intento llamarle para comentarle, él no se digno a responder su móvil.
De repente sintió un martillazo en la cabeza. Quedo helada; acaso le había mentido y la llamada era de esa mujer? acaso ya sabia que ella regresaría? Esto no se podía quedar así, decidida y con paso firme aceleró su andar. Iría con ellos y le pediría una explicación a Kenshin.
Enishi la miro de reojo. -iMira ahí esta mi hermana y su novio! Ven vayamos a sentarnos con ellos- dijo con malicia fingiendo sorpresa. El rostro de la chica se torno en una expresión de molestia.
Tomoe al mirar de reojo que ya estaban a la vista de la espectadora principal de la obra, se dispuso a hacer su mejor actuación.
Kaoru volteo hacia Enishi con rostro desencajado ante aquel comentario. Después de fulminarlo con la mirada volvió a posar su vista al par que estaban sentados platicando sabrá Kami de que. Hizo ademan de querer objetar y dejar en claro que la única novia aquí era ella y no Tomoe. Las palabras se le ahogaron en la garganta al ver como esa mujer se acercaba a su Kenshin y lo besaba apasionadamente.
Sintió desfallecer, poco a poco perdió fuerza en las piernas. Paro en seco buscando un punto de apoyo, sujeto fuertemente el brazo de su amigo.
-S...sácame d...de aquí- su voz era un murmullo ahogado.
-Que ocurre, no te vez bien- pregunto Enishi saboreando la victoria. Su hermana era fabulosa, el plan había sido un éxito.
-Por favor... No preguntes solo sácame de aquí- sus ojos comenzaron a derramar lagrimas de dolor. El chico la tomo en brazos, y rápidamente se alejaron de ahí.
Kenshin se enfureció por el atrevimiento de Tomoe, estúpido que era por dejarse engañar. Si ya se imaginaba que algo así pasaría, porque le dio el beneficio de la duda. No debió confiar en ella.
Corto el beso furioso y la alejo bruscamente de él. -Por que demonios lo hiciste- despotrico con ira.
-Perdóname, fue una despedida- dijo fingiendo inocencia.
-Ni como despedida lo acepto- se levanto bruscamente aventando el dinero para que ella liquidara la cuenta de lo poco que consumieron y sin más que decir se marcho enojado dejando a una Tomoe sonriente.
"Si con el desprecio que te aguarda con tu mosquita muerta no regresas a mi, me obligaras a ejecutar mi segundo plan" lucubro en su mente mientras le pedía al mesero la carta del menú, tenia un apetito voraz y lo mejor de todo es que no lo pagaría de su bolso.
A pesar de haber logrado su cometido, Enishi no soportaba ver a Kaoru llorar. Estaba seguro que con lo que acababa de presenciar, ella dejaría a Kenshin pero como le haría para mitigar su dolor? Conocía de sobra a la chica y bien sabia que no le seria fácil sacarla de aquella tristeza en la que comenzaba a sumergirse.
Iba hacer un gran reto conquistarla, pero a como diera lugar trataría por todos los medios posibles de obtener su amor.
La incito a que se desahogara. Entre sollozos, la pelinegra accedió a contarle lo que había sido su vida con el pelirrojo, durante los meses que Enishi duro ausente.
Le platico como fue que comenzó la relación y de como habían terminado viviendo juntos.
-Pero porque te dejaste engañar Kaoru?, Kenshin nunca se ha apartado de Tomoe, una relación de muchos años muy difícilmente termina así como así- le echo mas limón a la herida.
-Yo creí en él, Misao me dijo que entre tu hermana y el ya no había armonía, mucho menos amor- contesto limpiando las lagrimas que no cesaban.
-Y tu prima porque se jacta de saber lo que los demás sienten o piensan- dijo con fastidio.
-Da la casualidad que Aoshi el hermano de... de ese maldito es su novio- busco un calificativo que le encajara a la perfección.
-Y que con eso?- pregunto rolando los ojos.
-Comó que y qué con eso? que no es obvio, Aoshi le comento a Misao sobre la relación de tu hermana y… Kenshin...- su nombre le sabía a hiel.
-Pues a lo que yo veo, es que Himura no solo se conformo con tener a mi hermana. Salió mas vivo que nada, mira que no cualquiera se anima a formar su harem- dijo con sorna.
-Suficiente, ya no quiero saber nada- tajo determinante.
-Y que harás ahora que te diste cuenta de su engaño?-
-Lo que toda mujer con dignidad haría, mandarlo al diablo junto con todas sus estúpidas promesas de amor- Kaoru suspiro con nostalgia al recordar los momentos, que claro estaba, solo para ella habían significado mucho en cambio para él solo había sido un premio de consolación mientras llegaba Tomoe, su verdadera novia y prometida.
-Me puedes llevar a la sucursal necesito llegar por mi carro. Aparte quiero estar sola- su mirada estaba perdida en la nada.
-Me preocupa dejarte así- las palabras de Enishi era sinceras.
-No te preocupes estaré bien- Ante esto, el accedió a la petición de Kaoru.
Una vez en la sucursal, aparco el carro.
-Discúlpame por el mal momento que te hice pasar, nuestro convivio social se vio dañado por ese encuentro desagradable- Kaoru le expuso mientras abría la puerta del carro.
-No te disculpes, ya habrá otra oportunidad- le giño un ojo.
La azabache sonrió lastimosamente y se despidió haciendo un ademan con la mano, Enishi la imito y espero a que ella subiera a su vehículo y diera marcha.
El teléfono de la mansión Himura, sonaba constantemente.
-Señora Tokio, le llama la señorita Tome- la chica de servicio le informo, estiro el brazo para proporcionarle el teléfono.
-Gracias, ya te puedes retirar- la chica hizo una reverencia y enseguida se retiro a seguir con sus labores.
-Ya te estabas tardando. Me tienes en ascuas y ahora dime comó te fue?- la madre de Kenshin pregunto con impaciencia.
-Excelente, todo salió como lo planee. Ahora te toca a ti-
-A mi?, pero yo que hare?-
-Te comportaras accesible ante la relación de tu hijo. Le llamaras a Kenshin mañana temprano y lo invitaras a comer junto con esa trepadora-
-Estas demente, yo no puedo hacer eso sabes bien que no quiero a esa mujer en mi casa, aparte que no acabas de decir que tu plan de separación funciono- contradijo molesta.
-Tokio, es probable que no vaya a tu casa, esto que harás, nos dará la respuesta de saber que fue lo que sucedió. Estas de acuerdo que no puedes llamarle y decirle "hijo que paso? Kaoru ya te dejo?" recuerda que tenemos que actuar con prudencia, saca tu potencial de madre comprensiva- inquirió Tomoe, con algo de fastidio, no cabía duda que su "suegra era tonta."
-Ya entendí… a dios le ruego que me de la buena nueva de que la muchachita lo dejo- una luz de esperanza nació en ella.
-Así es mi querida Tokio, así es- que bien manipulaba a su ex suegra, tenia muy en claro que esa mujer le vendería el alma al diablo con tal de ver a Kenshin con ella y eso le daba placer, la tenia comiendo de la palma de su mano gracias a la hipocresía que venia manejando desde hace algunos años.
Kenshin regreso a la empresa, necesitaba matar el tiempo que faltaba para ir por Kaoru. Aprovecho para reacomodar sus cajones, los tenia echo un asco. Tanto había descuidado los detalles del orden? Ni siquiera se había percatado de ello.
Era irónico, no solo había descuidado el acomodo de su oficina, sino también el de su vida. Suspiro profundamente para seguir organizando "el mundo que lo vigilaba dentro de su estancia."
Con fastidio y rabia, recordó el beso que le había dado Tomoe. Lo había tomado con la guardia baja, y aunque no fue su culpa, sentía que había traicionado a Kaoru, su ánimo estaba terriblemente mal.
No sabia que hacer, estaba en un dilema. "Lo mejor será decirle que mis padres ya están aquí al igual que Tomoe. Me pregunto si el estúpido de Enishi llego junto con ella" estaba perdido en sus pensamientos.
Le desagradaba imaginar a Enishi detrás de su mujer, siendo realistas, no creía que el hermano de Tomoe se quedara de brazos cruzados al revelarle su relación.
Los dos hermanos eran tal para cual, ya veía venir el momento en que la buscara tal y como lo hizo Tomoe lo hizo con él y que decir de su vivencia, si ese desgraciado se atrevía a besarla tal y como Tomoe lo hizo con él hay si no tendría compasión y lo mataría.
El tiempo transcurrió y la hora de encontrarse con Kaoru había llegado, tomo el teléfono de la oficina. Le llamaría para avisarle que ya iba de salida.
En vez de escuchar su hermosa voz en directo, la escucho por medio del buzón.... Por el momento no me encuentro disponible, deja tu mensaje y en cuanto lo reciba, me comunicare contigo...
"Buzón, tal vez se quedo sin pila al igual que yo" se dijo mentalmente, mientras colocaba el teléfono en su lugar y tomaba su portafolio para salir de la oficina.
Después de vagar por algunas horas, derramar tantas lagrimas y maldecir su suerte mas de mil veces, Kaoru llego con Misao.
-Hola Kaoru, cuenta como te va en tu vida marital- le recibió sin percatarse de la tristeza que llevaba a cuestas.
-Hola Misao- se limito a responder.
La ojiverde se extraño por la manera en que Kaoru ignoro su pregunta.
-Te noto rara, te sucede algo?- pregunto tocándole la frente y verificar si tenia fiebre o algo así, pues tenia mal semblante y los ojos hinchados.
-Estoy bien- respondió alejando la mano de Misao.
-No es verdad. Qué no te has visto en un espejo?, tienes los ojos rojos... estuviste llorando verdad?- Expuso con preocupación.
-Para nada, solo tengo un ligero dolor de cabeza- Kaoru no tenia deseos de hablar, lo único que quería, era olvidar las imágenes de Kenshin y Tomoe besándose, ya mañana le podría contar a Misao lo que había ocurrido, pero hoy no, no tenia las ganas ni las fuerzas de dar a conocer lo que tanto la afligía.
No quería ser sometida a un interrogatorio, estaba segura que Misao no descansaría hasta sacarle la verdad. Es por eso que las preguntas y respuestas, las dejaría para el día siguiente, día en el cual se mudaría a su casa, la cual nunca debió haber dejado.
Misao camino a su recamara, y del botiquín que guardaba en su closet, tomo una pastilla. Camino hacia la cocina y segundos después fue a donde estaba Kaoru.
-Tomate esta pastilla- tendió la mano para darle la píldora y un vaso con agua.
-Gracias- trago la pastilla y después bebió el contenido. Vagos y tristes recuerdos llegaron a su mente, cuando Kenshin le había ofreció una pastilla la noche en que estuvieron juntos por primera vez.
-Kenshin, ya te vas?- pregunto Megumi, al toparse con su hermano en el pasillo.
-Si, quede en pasar por Kaoru a casa de sus padres. Nos vemos mañana- se despidió para salir lo antes posible.
Aoshi, quien también pasaba por ahí, detuvo al pelirrojo.
-Espera Kenshin, puedes hacerme un favor?-
Se detuvo de golpe al escuchar la voz de su hermano. -Claro, qué necesitas?- giro su rostro hacia Aoshi.
-Podrías decirle a Misao que no podre ir a verla, le he estado llamando pero a como es de despistada seguro tiene el cel en silencio- expuso con enojo, para que demonios le había regalado un celular a petición de ella, sino pensaba ponerle atención al endemoniado aparato.
-Cuenta con ello, ahora si me disculpan, me voy que ya se me hace tarde- se despidió y salió del corporativo Hitten. Aun tenia que acomodar los tatamis en el dojo para las prácticas de Kaoru.
Pasando dos cuadras, observo la hora, con disgusto vio que ya era muy tarde. Prefirió ir primero por Kaoru, no quería que pasara lo mismo que la vez pasada cuando quedo en ir por ella y no lo hizo a la hora acordada a causa de la discusión acalorada que sostuvo con su madre.
Kaoru estaba recostada en el sillón de la sala y Misao preparaba una rica botana, cuando escucho el timbre. Se limpio las manos y fue abrir la puerta.
-Kenshin, pasa- saludo, cargándose a un lado para dejarlo entrar. Al escuchar de quien se trataba, Kaoru sintió que el estomago se le revolvía. Las imágenes del beso, azotaban su mente de nuevo. Cerro los ojos, no quería verlo.
-Misao, Aoshi me encargo decirte que no podrá venir el día de hoy- el pelirrojo le soltó mientras entraba.
-De seguro fue por tu culpa- dijo haciendo un puchero.
-Juro que no, esta vez mi padre le pidió mantenerlo al tanto de las finanzas, ya que ese es su labor en la empresa- se defendió moviendo las manos en forma de negación.
-Ni modo, ese es el precio a pagar por tener un novio tan guapo, hermoso, alto y trabajador- suspiro mientras regresaba a la cocina. Kenshin solo sonrió.
Al girar su rostro, vio a su chica recostada en el sillón, se acerco lentamente, y deposito un beso en los labios de Kaoru.
-Es hora de irnos, tu katana espera ansiosa por ser utilizada- le dijo mientras le picaba las costillas.
Kaoru abrió los ojos y lo miro con indiferencia, las cosquillas que intentaba hacerle, no le provocaban nada.
Ese comportamiento no le pasó por desapercibido a Kenshin, se preguntaba porque no se retorcía soltando tremendas carcajadas como lo haría comúnmente.
-No quiero ir, me duele la cabeza- Kaoru se levanto y fue por su bolso que había dejado en la mesa. -prefiero descansar- Kenshin la observo detenidamente.
-¿Lloraste?- pregunto el pelirrojo al notar lo rojo y el brillo excesivo en los ojos color zafiro.
-Porque lo preguntas, acaso hay algún motivo para que lo tuviera que hacer- pregunto con resentimiento.
Kenshin sintió un calambre en la boca del estomago al escuchar su argumento apático. -Porque te comportas así?, estas de un animo que ni tu te aguantas- exploto por la rudeza en las actitudes y palabras de Kaoru.
"Vete al diablo" la pelinegra le dedico mentalmente.
Misao regreso con la bandeja en mano, su sonrisa se desvaneció al presenciar un ambiente tenso.
-Traje algo para comer- dijo la oji verde mientras depositaba el contenido en la mesita de centro.
Kaoru negó. -Lo siento Misao, debemos irnos, prometo que mañana comeremos todas las botanas ricas que prepares- dio una sonrisa fingida.
Kenshin estaba importunado, la hostilidad de Kaoru le desconcertaba. Era la primera vez que la veía de esa manera.
Ambos se despidieron de Misao. Salieron y abordaron la camioneta. Sobre la marcha, él intentaba por todos los medios posibles que ella le dijera el por que de su cambio de actitud.
-Que te sucede amor, por favor dimelo? Te noto rara?- pregunto Kenshin.
-No me sucede NADA- enfatizo la última palabra.
-Yo diría que si- dijo arqueando una ceja.
-Pues di y piensa lo que quieras- determino, queriendo cortar la conversación.
Kenshin, resignado y a la vez molesto por las actitudes de Kaoru, decidió guardar silencio, a como veía las cosas si seguía preguntando, lo mas probable era que surgiera una discusión en la cual no quería participar, y evitaría a toda costa.
Durante el camino le brindo miradas discretas, tal parecía que su sola presencia le molestaba a la chica. Se preguntaba una y otra vez que era lo que había echo para merecer esa actitud tan fría.
Fue un cambo demasiado radical, en la mañana estaban bien y justo en ese momento, estaban demasiado mal.
Al llegar al departamento, Kenshin se estaciono, Kaoru sin esperar a que la camioneta estuviera en inmovilidad completa, abrió la puerta para bajar sin darle tiempo al pelirrojo siquiera de bajarse y abrirle la puerta.
Camino rápido y entro al departamento que desde ya sentía ajeno. Kenshin solo se quedo observando la escena consternado. Definitivamente algo se traía. Camino tras ella sin mencionar nada.
La pelinegra entro al baño y se preparo para dormir, desde cuando hacia eso? Se preguntaba el pelirrojo. Desde que vivían juntos ya no había pudor alguno por desnudarse frente a él.
Finalmente abrió los cajones buscando sus toallas y de paso darle tiempo a Kaoru de salir del cuarto de baño. Necesitaba darse una buena ducha para lograr relajar su cuerpo tensionado.
Finalmente Kaoru salió preparada para internarse en la cama. Mientras peinaba su larga cabellera, Kenshin llego por detrás de su espalda, la ducha podía esperar.
La abrazo, como respuesta recibió un movimiento de incomodidad por parte de la chica. Sin hacer caso al desaire, le abrazo mas fuerte evitando que se escabullera de su agarre.
No quería estar en esa situación incomoda quería a su Kaoru devuelta y haría todo lo posible por arreglar lo que sea que hubiera echo para que ella estuviera de tan mal humor.
Kaoru intento relajarse y aceptar la muestra de cariño falso aunque sus manos le quemaran en el cuerpo, desistió a la lucha interna por zafarse de él.
Kenshin sonrió y girándola para quedar frente a frente, sus labios capturaron los de Kaoru. El beso subió de tono hasta dejarse arrastrar por la pasión, una pasión que para ella era completamente vacía.
A fin de cuenta, su cuerpo sucumbió a la necesidad de tenerlo dentro de sus entrañas aunque fuese por última vez.
Esa seria su despedida…..
Hicieron el amor como aquella vez, en la cual desataron sus más bajos instintos, dejándose llevar por las maravillosas sensaciones que esto les provocaba al acariciar hasta el último rincón de sus cuerpos.
Sin embargo, aunque el cuerpo de Kaoru gozaba el contacto intimo, su mente divagaba en los sucesos de la tarde. Mientras escuchaba a Kenshin gemir descontrolado, su cabeza vislumbraba ese beso.
De pronto esas imágenes se tornaron cada vez más peligrosas. Ya no los veía besándose, ahora los veía haciendo el amor.
Sin dar previo aviso, corto el contacto. Reunió todas sus fuerzas y aventó a Kenshin lejos de ella. El pelirrojo sin entender el porque de aquella rudeza, se incorporo.
-El dolor de cabeza volvió aparte olvidaste colocarte el preservativo y creí necesario alejarte antes de que te vinieras en mi- se excuso la pelinegra.
-Siento mucho el haberte importunado y el no haberme colocado la mierda que me obligas a usar cada vez que intimamos- dijo con voz fuerte pero derrotada.
Ante estas palabras la pelinegra no dijo nada, tomo una toalla y camino al baño. Necesitaba ducharse, se sentía sucia.
Se suponía que no debía dejarse llevar por sus necesidades carnales ni siquiera por ser la última noche que pasaría en su lecho. Lo único que demostró con esto fue dar a relucir su debilidad. Era una estúpida, estaba dándole armas a ese cretino para creer que había triunfado en sus planes de mantener una doble vida.
Kenshin la vio alejarse, se dejo caer pesadamente en la cama. Entrevero sus dedos en su cabello, jalándolos hacia atrás. No era así como debía acabar la entrega.
Imaginaba que al terminar rendidos, con sus cuerpos llenos de sudor, se abrasarían durante toda la noche hasta al amanecer o de menos ducharse juntos. Y lo único que paso fue que sin dejarlo culminar por completo, lo alejo aventándolo violentamente, con un pretexto tan ilógico como ese dolor de cabeza y la escusa por la falta del maldito condón que para él no era más que un invento estúpido e ilógico.
Estaba consternado. Era muy obvio lo que la pelinegra expresaba con su comportamiento, estaba enojada y lo peor es que no tenia ni la mas remota idea del porque.
Kaoru salió de la ducha ya cambiada. Sin decir nada se fue directo a la cama.
Ahora fue el turno de Kenshin, a entrar a la ducha. Después de haberse aseado se cambio pesadamente. Sin mucho ánimo se recostó a un lado de Kaoru, quien suponía ya estaba dormida.
Se corrió hasta cortar cualquier mínima distancia entre ellos. La abrazo muy fuerte, como si temiera que al quedarse dormido aprovechara para marcharse de su lado. Esa simple idea lo hizo estremecer de miedo.
Acaricio su vientre mientras le susurraba cerca del oído que la amaba, sin desearlo se quedo dormido. Aquel susurro fue perfectamente escuchado por ella. Sus ojos comenzaron a derramar lágrimas de dolor.
"Mentiroso" pensó mientras se quitaba de encima la mano que la aprisionaba. Con mucha cautela se alejo del cuerpo de Kenshin poniendo una distancia considerable entre ellos. Su sola cercanía le carcomía la razón y no le dejaba pensar fríamente. No quería desistir de sus planes, no podía darse el lujo de estar cerca de él aunque fuera la "despedida"
Esa noche en la que sentía que el alma abandonaba su cuerpo, era el principio de varias.
Continuará...
Notas de autora.
Pido mil disculpas por la larga ausencia pero tuve unos meses algo difíciles: mucho trabajo seguido por el abandono de mi inspiración y justamente cuando la recupere enferme de un fuerte dolor de cabeza acompañado de unos vértigos horribles los cuales me impedían ponerme frente a la computadora, pero ya estamos aquí nuevamente agradeciendo a Dios el haber superado esa etapa de enfermedad y esperando que este capitulo haya sido de su agrado.
Por otra parte quiero agradecer a las personas que dejaron reviews y que aún esperaban la continuación de este fic
Hasta la próxima
