Disclaimer: El universo de Harry Potter pertenece a J. K. Rowling y a la Warner (Bros). La trama es mía, no robes, no publiques en ningún otr sitio sin mi permiso expreso, ya seabajo mi nombre o, aún peor, el tuyo. No escribo con ánimo de lucro.
N/A: Esto ha sido escrito en menos de diez minutos, si alguien le encuentra algún error que me de un toque, se lo agradecería.
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Es Remus. Remus, tan sólo Remus, que se sopla el flequillo para que no le moleste mientras estudia y se lleva la mano a la nuca para rascársela, cada vez que pasa una página de ese dichoso libro, enorme y polvoriento.
Es Remus, con la nariz salpicada de pequeñas pecas casi invisibles y unas ojeras de lo más pronunciadas, que indican que su último encuentro con la Luna fue hace más bien poco. Algo así como una semana. O una semana y media, a lo sumo.
Es Remus. Remus, Remus, Remus, y más Remus -el nombre se te deshace en la lengua, como el chocolate en verano-, que levanta la cabeza y le pilla mirándole. Que le sonríe, cansado. Que le dice que estoy seguro de que esta aquí, Canuto, y le manda callar cuando a él se le ocurre decirle que ya seguirá mañana. Que el Mapa del Merodeador tampoco es tan importante como para robarle un par de horas de sueño en medio de exámenes.
Pero Remus es tozudo, así que sigue pasando las páginas con suavidad, procurando no romperlas -lo que le sorprende, porque él lo primero que haría sería deslizar la mirada por la página, en idagonal, y pasar deprisa, sin cuidado alguno-. Y hasta que, al final, no suelta un suspiro de alivio y señala una zona en concreto de la página, él no suelta el are que había estado conteniendo.
Magia. Magia en el libro, en los ojos de ambos y en los dedos que siguen las líneas del hechizo -un hechizo largo.
Lo he encontrado, Sirius, le dice. Y él respira, aliviado.
