Hola a todas!
Bueno aqui les traigo un nuevo cap el cual espero que les guste!!
Grax a todos los que siguen las historias!! En el cap pasado sakurita cullen me pidió que haga un POV de Edward,
espero que te guste!!
Bueno un besito y espero me dejen su opinion""
Lucia991
XXII
Empezando nuevamente
Edward POV
Nuestros labios estaban inmersos en una lucha desenfrenada, el espacio entre nosotros era escaso y al mismo tiempo era un abismo. No quería tenerla más cerca... necesitaba tenerla más cerca. El autocontrol ya no existía en mi cuerpo, no podía parar aunque lo quisiera. Ella tampoco ayudaba a frenar la situación, Bella quería continuar, y eso lo comprobé cuando reclinó mi asiento y se recostó sobre mí. Ya no aguanté más, las hormonas eran demasiado insistentes... sin contenerme ni un segundo más le quité su remera y pude contemplar sus perfectas curvas envueltas en un brassier blanco. Perdido en la lujuria comencé a depositar besos a lo largo de su mandíbula y poco a poco me dirigí a su cuello... y ahí lo sentí.
La separé de mí como si quemara, y en cierta medida esa maldita cosa lo hacía.
-¿Qué pasa, hice algo mal? –Me preguntó sorprendida.
-¿No te piensas sacar ese collar nunca? –
-No entiendo... ¿Qué tiene de malo que lo use? –Me miró sin comprender.
-¿¡Qué tiene de malo!? Yo sé perfectamente que significado tiene... tu me lo dijiste ¿Recuerdas? "Es un regalo de Emm, significa infinito. Igual que el amor que sentimos" –Le grité –Si lo lleves puesto significa que aún lo amas...
Estaba siendo un idiota, lo sabía, pero no podía evitar considerar la posibilidad de que ella aún lo amara. No podía obviar todas las lágrimas que la vi y que la veo derramar por él, ni tampoco puedo pasar por alto todo el sufrimiento que la acompaña. Emmett es mi hermano y realmente me duele estar peleado con él, pero no por eso puedo evitar sentir celos. Y de solo pensar en todas las cosas que ellos dos vivieron juntos me da ganas de golpear todo. ¿Era necesario que ella siguiera usando ese maldito collar? Para mí estaba claro... Bella no se había olvidado de mi hermano.
-El que calla otorga –Su silencio no hacía más que confirmar mis dudas. Encendí el auto... no teníamos nada más que hacer.
-¡Edward espera! –Me dijo desesperada.
-¿Te lo vas a quitar? –Le pregunté.
-No, pero... –No necesitaba escuchar nada más... su respuesta dejaba todo muy claro.
-Pero nada, si lo quieres a él, quédate con él –Le abrí la puerta del auto y le pasé su remera –Seguro todavía esta adentro... ve y se feliz con él.
Se colocó la ropa y salió del auto llorando. La vi alejarse y no tuve el valor de ir tras ella. Aceleré el auto en punto puerto para luego arrancar como un desquiciado. Conducí alrededor de veinte minutos sin prestarle mucha atención al camino que seguía. Había metido la pata, no debí haber tratado así a Bella, pero los celos eran algo nuevo para mí y no sabía como controlarlos. Con Tanya nunca había experimentado estas cosas, ni siquiera luego de que me engañara.
Llegué a mi casa, subí corriendo las escaleras y me refugié en mi cuarto. No perdí más tiempo y llamé a Bella. Sonó una, dos, tres, cuatro y cinco veces, pero la única respuesta que obtuve fue la de su buzón de voz. Intenté nuevamente... la misma respuesta. Necesitaba arreglar las cosas, pero estaba seguro que no sería fácil, esta vez había arruinado todo. Quería hablar con ella, pero más que hablar quería escucharla diciendo lo mucho que me quería y que se había olvidado completamente de Emmett. Su relación con él era como una espina clavada en mi ego. Estaba mal, yo sé, desde que la conocí supe que era de mi hermano y ahora que estábamos juntos no podía reclamarle nada, pero no podía controlar mis sentimientos.
Pasó un rato y escuché el auto de Emmett. ¿Bella habría acudido a él? ¿Él se habría aprovechado de nuestra pelea? ¿Se podrían solucionar las cosas? Sentí como mi hermano subía corriendo las escaleras, y luego mi puerta se abrió de golpe mostrándome a un molesto Emmett.
-¡Eres un idiota! –Me gritó -¿Qué mierda te pasa?
-¿Eh, qué te pasa a vos? –La verdad no estaba de humor para aguantar sus arranques.
-¿¡Qué me pasa!? ¿Qué te pasa a vos? ¿Cómo se te ocurre dejar a Bella sola en el medio de la calle? –Volvió a gritarme. Y mis pensamientos se hicieron aún más fuertes.. ella había acudido a él.
-¡No te metas en lo que no te incumbe! –Le contesté con todo el rencor que tenía guardado.
-Te voy a decir algo y quiero que te quede muy claro –Emmett comenzó a acercarse a mí –¡Todo lo que le pase a Bella me incumbe... y ni se te ocurra lastimarla porque te juro que te mato!
-¡Ah claro... yo no la puedo lastimar pero vos la podes hacer llorar todos los días! –Era un hipócrita –¿Si tanto la quieres por qué no la perdonas?
Emmett no tardó ni un segundo en golpearme. No era la primera vez que lo hacía pero esta vez pude sentir toda la furia con la que emitía cada puñetazo. Por supuesto me defendí, yo también sabía pelear y aunque él fuese más musculoso yo tenía mejor técnica. Sentí su puño derecho golpearme de lleno en mi ojo, seguido por un fuerte dolor y un mareo intenso. Perdí el equilibrio y Emmett me pegó nuevamente, esta vez en la boca. Con sabor a sangre me levanté como pude y lo miré a los ojos... ¡Estaba peleando con mi hermano! ¡Me estaba defendiendo! Como estaban las cosas tendría que haber dejado que me muela a golpes sin siquiera intentar esquivarlos.
-Adelante, me lo merezco –Dije mientras levantaba mis brazos y esperaba recibir otro golpe.
-No tiene sentido... ya no más –Unas lágrimas se extendieron por su rostro –Te lo digo en serio... ¡No lastimes a Bella! Me llego a enterar que ella derrama una sola lágrimas más por vos... y no respondo de mis actos.
-No te entiendo... –No comprendía nada –Estas enojado con ella, no le hablas, pero ahora velas por su bien estar. ¿Por qué mejor no la perdonas y listo?
-¿Perdonarla? No se trata de eso, se trata de... No importa –Tomó aire, se acomodó la ropa y continuó –¡Anda ya mismo hasta su casa y no vuelvas hasta que ella sonría!
Me miró una ultima vez y salió de mi cuarto. No entendía nada de lo que acababa de suceder, bueno realmente si comprendía una cosa: Emmett amaba a Bella con toda su alma y yo fui el ser más despreciable al alejarla de él. Con una sensación horrible tomé las llaves de mi coche y salí a hacer lo que me dijo mi hermano. En menos tiempo del deseado me encontraba en la puerta de su casa, sin embargo aún no estaba listo para hablar con ella.
No sabía que decirle o que pensar, lo único que tenía claro es que la amaba y que sin ella ya no sabría vivir. En tan poco tiempo se había vuelto todo para mí, me había robado el corazón y ya no quería ni imaginarme lejos de ella... Estaba aterrado, aterrado a que ella se arrepintiera de haber dejado a Emmett. Con las manos temblando tomé mi celular y marqué su número.
-¿Qué quieres? –Me preguntó enojada.
-Estoy en la puerta... ¿Por favor podemos hablar? –Le rogué.
-De acuerdo, espérame ya bajo –Y me cortó.
No bajó en seguida como normalmente lo hacía cuando yo llegaba. Mi corazón latía totalmente desbocado, me había comportado como un idiota y no sabía como solucionar las cosas. Bella era todo para mí y yo lo había arruinado, ¡Por Dios si hasta necesite que Emmett me diera una buena paliza para entenderlo! No me importaba cómo, pero arreglaría este problema o mejor dicho mi metida de pata, lo haría aunque tuviese que rogar de rodillas.
-¿Qué te pasó? –Me preguntó apenas abrió la puerta -¿Dónde te metiste?
-No es nada... –Le contesté esquivando su mano que intentaba acariciarme, si ella me tocaba perdería todo el control que había ganado luego de lo del auto –Quiero disculparme... Fui un idiota.
-Si, lo fuiste –Me aseguró.
-Lo siento... es que tengo miedo de perderte, de que te arrepientas de haberme elegido –Traté de explicarme.
-No me arrepiento, pero no puedes comportarte como hoy lo hiciste –Tomó aire y continuó –Tienes que entender que yo amo a tu hermano, no de una manera romántica, pero lo amo porque es mi mejor amigo y porque ha estado junto a mí desde que llegué aquí. Yo no conocía a nadie y él me ayudo a sentirme como en casa.
-Lo sé, me costó entenderlo pero lo hice... tú y él tienen una relación única, una conexión especial, y aunque ahora no se hablen siempre la tendrán –Me acerqué a ella y agregué en un susurro –Lo siento, en serio...
-Solo prométeme que no volverá a pasar... –La había lastimado, lo podía ver en sus ojos. Ella no merecía que nadie la tratase mal y yo había hecho justamente eso.
-Nunca... te amo demasiado como para hacer una cosa como la de hoy otra vez –Le aseguré confesándole mis más profundos sentimientos, me acerqué a ella y la besé.
-Espera –Y se separó de mí -¿Qué dijiste?
-Que te amo... –
Y la besé nuevamente, nunca en mi vida había experimentado tantas emociones y sentimientos por una chica. Bella sacudía mi mundo, y yo, ya no sabía ni dónde estaba parado. Le acaba de decir que la amaba y por temor a no ser correspondido no la había dejado decir nada, la callé con un beso... ¡Que idiota! Sin embargo fue el mejor besos de todos, completamente dulce y despejado de cualquier problema. Solos ella y yo.
Bella POV
-¡Bella apúrate o no vas a llegar a tiempo! –Me gritó Reneé desde la cocina.
Quería ignorarla, pero tenía razón: llegaría tarde a la escuela. Y lo único que me faltaba era que el director me llamara a su oficina el primer día de clases. Salí de la cama y antes de ponerme en pie, me enredé con la frazada y me caí de culo al piso. Estaba claro: Hoy sería un mal día. Resignada comencé a prepararme, es decir a ponerme mi uniforme de porrista. Hace dos días había tenido una reunión con las chicas del equipo (Muy incomoda por cierto) y habíamos decido hacer un número especial por el inicio de las clases. Había sido incomoda porque Angela no me habló y Rosalie, la capitana, con la cual siempre me había llevado muy bien se comportó un tanto descortés conmigo. Supuse que era por lo de Emmett pero eso no tenía sentido, ¿Qué le importaba a ella si yo había terminado con él por Edward? Después de todo ella ni siquiera era amiga de él, casi nunca se hablaban.
Terminé de prepararme y bajé a desayunar. Mamá me estaba esperando con una sonrisa y con el desayuno listo. Estaba realmente contenta porque las cosas entre ella y yo ya se habían solucionado. Por supuesto Edward seguía sin tener los beneficios de Emmett pero eso me parecía razonable. Después de ser oficialmente la novio de Edward durante un mes las cosas habían mejorado un poco, bueno no realmente, solo que yo ya me había acostumbrado a la situación y que la gente parecía ya comenzar a olvidar nuestro "chisme", pero hoy en la escuela sería todo completamente distinto. Para los estudiantes del institutos mi ruptura con Emmett, y el hecho de que comencé a salir con su hermano sería "La noticia del año".
-Saca esa cara... nada malo pasará –Me dijo Reneé mientras yo me servía un poco de jugo.
-¿Nada malo sucederá? ¿Debo recordarte cómo reaccionaste tú? –Le pregunté incrédula, ella misma se había tomado desagradablemente mal los sucesos ocurridos durante le viaje y ahora me estaba diciendo que nada malo ocurriría -¡Hoy será un infierno!
-¿Qué es lo que tanto te preocupa? –Me preguntó más seria mamá. Y yo no tuve que pensarlo mucho... mis ojos se humedecieron y pensé en él.
-En que tendré que ver a Emmett –Dije triste.
Había pasado un mes y las cosas no se habían solucionado, ni siquiera un poquito. Yo seguía llorando todas las noches... primero por mi papá y luego por mi mejor amigo. La última vez que lo había visto había sido tres semanas atrás cuando fui a ese dichoso pub y luego de sus palabras las pocas esperanzas de que todo se solucionara pronto se esfumaron. Sin embargo yo seguí insistiendo... lo llamaba, ¿Qué digo? Lo llamo todas las tarde y diariamente le mando e-mail y mensajes de textos, por supuesto no recibo ninguna respuesta.
-El otro día hablé con Esme –Soltó mi madre trayéndome de vuelta a la cocina de mi casa y alejándome de mis pensamientos.
-¿¡QUÉ!? –Grité como loca -¿Cuándo? ¿Qué te dijo? ¿Mencionó a Emmett? ¿Esta enojada conmigo? Que pregunta por supuesto que me odia. ¿Cómo no me lo dijiste antes?... –Y hubiese seguido hablando sola si mi madre no me hubiese tapado la boca.
-Tranquila... me la encontré el viernes en el mercado –Dijo Reneé con calma –No hablamos mucho... la verdad me sentí muy apenada. Ella es mi amiga y yo tenía tanta vergüenza por tus actos que no la llamé más desde que volvieron –No sabía que decir... otra cosa más que había arruinado por seguir a mi corazón: la única amistad que tenía mi madre –Pero me dijo que no estaba enojada conmigo ni nada por el estilo, así que arreglamos para salir este fin de semana a comer algo.
-¿Y Emmett, te dijo algo sobre él? –Le pregunté como desquiciada.
-No... pero tampoco esta enojada contigo, solo que no puede recibirte hasta que todo se arregle –Comentó ella.
-Ósea nunca... como están las cosas esto no se resolverá ¡NUNCA! –Exploté en lágrimas y salí corriendo de la cocina.
Subí corriendo a mi pieza y abracé fuertemente al peluche de Mickey que tenía sobre mi cama. Últimamente me lo pasaba abrazándolo, eso se debía a que había decidido no llorar más por Emm frente a Edward, ya que sabía que mi novio estaba un tanto muy celoso de mi antigua relación con su hermano. Edward me había dicho que él comprendía mi relación con Emmett, pero yo no creía que realmente lo hiciera. Estaba segura que él no llegaba a comprender que yo amara a Emm simplemente como un amigo y eso se debía tal vez a que nunca me conoció cuando él y yo éramos solamente amigos.
Lloré alrededor de cinco minutos hasta que escuché la bocina del colectivo, ¡Genial, perdí el bus! Fui al baño hecha un manojo de nervios e intenté arreglarme un poco y ocultar los ojos hinchados, para ello tuve que recurrir al maquillaje. Ahora si que no podía llorar más, si lo hacía todo el mundo se daría cuanta por mi rimel corrido.
-¿Y cómo harás para llegar a la escuela? –Me preguntó furiosa mamá.
-Iré en... –La única opción que me quedaba era ir en el auto de papá, porque ni loca llegaría el primer día de clases junto a Edward, eso solo haría incrementar los rumores –En el auto... ¿Quieres que te lleve a tu trabajo?
-¿Estas segura? Si no quieres ir en el auto no me molesta que llegues tarde... –Y ahí estaba mamá olvidándose de las reglas para que yo me sintiera mejor.
-No hay problema mamá... ¿Te llevo o no? –Le pregunté impaciente. En auto se llegaba más rápido, pero si me quedaba charlando no llegaría nunca.
-No, gracias Phill pasará por mí –Le di un beso y me fui, pero pude escuchar como mamá gritaba: ¡Que te diviertas! Y luego se reía.
Me subí al auto y miles de recuerdos me inundaron, por supuesto ya no solo de mi padre, ahora también estaba aquella vez que conduje hasta lo de Rodi, en esa oportunidad descubrí que al menos me quedaba una amiga: Jessica. Ella había sido muy dulce y buena conmigo, incluso había discutido varias veces con su novio, Jasper, por defenderme a mí. Bueno ella realmente no defendía a nadie, Jess decía que los problemas eran nuestros (De Emmett y míos) y que solo nosotros teníamos que resolver las cosas, que ellos (El grupo) no tenía que tomar partido.
Llegué a la escuela y pocas personas notaron mi presencia, eso se debió a que llegué en el auto de mi papá que pocas personas conocían porque cuando él vivía era más fácil verlo manejando la patrulla. Pero las pocas personas que sí se dieron cuenta de mi, no tuvieron reparo alguno en señalarme y hacer comentarios entre ellos sobre lo que había ocurrido. Traté de pensar en otra cosa.. pero mi mente era un caos. ¿Qué hacía, es decir, con quien me iba a encontrar? Por lo general cuando llegaba temprano siempre me reunía con los chicos, pero obviamente eso estaba descartado. ¿Jessica? No, no podía recluirla del resto solo paro no sentirme sola. ¿Edward? Realmente era mi única opción pero ¿No sería mucha exposición correr a sus brazos el primer día de clases? Además... no quería que Emm nos viese juntos, él no se merecía que yo le refregara que estaba con su hermano por la cara.
-¡Ey Bells! –Gritó alguien detrás de mí, me giré inmediatamente esperando que sea alguien amigable.
-¡Hola Kelly! –Una compañera del equipo, me acerqué a ella con entusiasmo -¿Qué tal? ¿Cómo te ha ido durante el verano? El otro día en la reunión no tuvimos mucho tiempo para charlar.
-No, ya lo creo, esa rutina nueva es realmente difícil –Me sonrió –Durante las vacaciones me fui a Los Ángeles a visitar a mi hermana que vive allí.
Seguí charlando con Kelly hasta que la campana sonó y tuve que ir a clases. Realmente me sentía un poco más aliviada, había sobrevivido al primer round. Pero aún me faltaban los recreos y el más importante: el almuerzo. ¡Ah y casi me olvidaba: la presentación de las porristas junto al equipo! No me había equivocado hoy sería un día terrible, que hubiese sobrevivido a la entrada, solo significaba una cosa: luego sería peor.
Me alegré mucho que las primeras dos horas las tuviese con Jess, y que ella no dudase ni un minuto en sentarse junto a mí. Nos pasamos la clase charlando ya que el profesor solo nos dio unas preguntas para ver en que nivel estábamos, demasiado fáciles para mi amiga y yo. Las cosas iban demasiado bien y eso me aterraba... por supuesto aún no me había cruzado con Edward, y eso era extraño. Aunque claro él estaba en el último año y además él era un alumno nuevo en el instituto por lo que tendría que ponerse al día con muchas cosas.
Presa de mi propio temor, en los dos primeros recreos, me refugié en la biblioteca. Allí no concurría mucha gente y la poca que lo hacía no era específicamente la más chismosa, por el contrario se la pasaban absortos en sus lecturas. Estaba algo inquieta, Edward no me había mandado ni un mensaje en todo el día... y eso se me hacía extremadamente raro. A la hora de almorzar, ya sin poder resistirme a la comida, me dirigí a la cafetería. Otra vez me encontré en esa horrible situación de no saber que hacer... estaba por ir a la mesa donde se sentaban la mayoría de las porristas cuando alguien gritó mi nombre.
-¡Bells! –Y mi mundo se tranquilizó, era su voz, la vos de mi novio –Ven siéntate aquí.
Me dirigí tímidamente y sin mirar a ninguna otra persona que no fuese Edward, pues sabía que sus palabras habían llamado la atención de demasiadas personas. Me senté a su lado y le di un beso en la mejilla... muy cobarde de mi parte, lo sé, pero no quería que el almuerzo resultara una pesadilla.
-Isabella... ¿Cómo estas? –Me preguntó un chico que estaba sentado en la misma mesa que mi novio y yo.
-Laurent... –Dije con desdén, él simplemente me sonrió.
Bien, las cosas ya estaban mal. Edward se había sentado, y al parecer también había congeniado, con Laurent. Laurent era... ¿Cuál es la palabra? Bueno digamos que algo así como el enemigo de Emmett. Yo no sabía exactamente porque se habían peleado, lo único que entendía era que ellos se odiaban mutuamente. Miré a Edward y el sonreía, al parecer él creía que todo iba de maravillas... pero las cosas solo parecían empeorar.
Quería alejar a mi novio de esa rata, porque yo había aprendido a odiarlo tanto como Emmett lo hacía, pero sabía que no podía hacerlo sin armar una escena o al menos un momento de tensión. Así que me quedé sentada escuchando cada palabra que salía de la boca de las personas de la mesa. Nunca me había sentado con alguno de esos sujetos, ellos estaban en la lista negra de mi ex novio, y además eran del último año. No me gustaba nada esta situación y muchos menos las ganas que tenían de salir con Edward.
-Edward... tengo que ir a buscar unos libros a mi casillero, ¿Me acompañas? –Le pregunté cuando faltaban cinco minutos para que terminara la hora del almuerzo.
-Si claro, vamos –Me dijo Edward mientras se levantaba y tomaba mi mochila –Nos vemos en clases –Le dijo a los chicos y comenzó a caminar conmigo.
-No te juntes con ellos –Le dije cuando nos habíamos alejado lo suficiente para que no nos escucharan.
-¿Eh? ¿Por qué? ¿Qué tienen de malo? –Me preguntó sin comprender nada.
-Bueno realmente no lo sé.... pero a Emmett no le caen bien, especialmente Laurent, se odian mutuamente –Le aseguré.
-No parecen malos tipos... –Dijo mientras tomaba mi mano -¿Por qué los odia mi hermano?
-Nunca me quiso decir, pero estoy segura que él tiene muy buenas razones –Le aseguré.
-Ya Bells, debe ser alguna tontería... Además son los únicos que conozco –Se acercó y me besó.
Me olvidé de Laurent, del instituto, de mis temores, y de lo que la gente diría si nos viese. Besar a Edward me calmó y me permitió respirar tranquilamente desde que desperté.
La campana sonó y nos separamos. Los estudiantes comenzaron a caminar por los pasillos para ir a sus respectivas clases. Edward se despidió de mi para no llegar tarde a su clase y yo no pude volver a advertirle sobre Laurent. Igualmente no creía que Edward me creyera sin que le diese alguna buena razón para que se alejara de él. Me quedé parada en el medio del pasillo esperando que mi cerebro se pusiese en marcha y le diera a mis piernas la orden de caminar.
-¡Bella por fin te encuentro! –Me gritó Jessica –Tenemos que entrenar el número, así que faltaremos a las dos últimas clases, ¿No es genial?
-Eh.. si... claro –La seguí sin pensar con claridad –Jess, ¿Qué sabes tú de Laurent? Me refiero a por qué los chicos lo odian.
-No mucho la verdad, sabes que ellos nunca hablan del tema –Me respondió un poco nerviosa –Pero ahora no es momento de hablar de chicos... ¡hay que mover los pompones! –Gritó entusiasmada.
Me arrastró hacia el vestuario de chicas donde nos juntamos con el resto del equipo. Saludé a todas, inclusive a Angela, quien me respondió con un "hola" demasiado amargo y seco. Rosalie, tal como lo había hecho en la reunión, se mostró distante y antipática. Luego de que todas terminaran de arreglarse, salimos al gimnasio a practicar la nueva coreografía.
Y lo que temí toda la mañana ocurrió... ahí estaba Emmett con el resto del equipo teniendo una charla con el entrenador. Su mirada se cruzó con la mía por unos segundo y eso me bastó para comprender que aún le dolía. Aún estaba sufriendo por mi culpa, y yo no podía hacer nada porque yo era la causante de tanto dolor. Miré a mi amiga y ella me abrazó.
La música comenzó a sonar y no me quedó otra opción más que dejar de mirar a Emmett y ponerme a ensayar. Las piruetas no me resultaron muy difíciles y eso que me habían cambiado de posición... ahora era: Poste o Voladora*. Estar volando por los aires no me agradaba mucho y menos cuando era Rosalie mi guía... con su cara de odio podía jurar que estaba esperando que me cayera.
-¿Por qué Bella es ahora voladora? –Preguntó un tanto molesta Kate.
-Porque esta más flaca –Contestó Rosalie.
Yo me quedé helada, ¿qué yo estaba más flaca? ¡Imposible! Si seguía comiendo como siempre... ¿verdad? Bueno tal vez había rebajado unos kilitos, pero tampoco era para que me cambiaran de puesto. Si, la ropa me quedaba más holgada y con algunos pantalones tenía que usar cinturón pero ¡No era para tanto! No sé porque me molestó tanto que me hayan dicho que estaba más delgada...
Continuamos practicando hasta que el timbre sonó nuevamente y nos dirigimos al vestuario para retocar nuestro aspecto. Había llegado la hora, me expondría ante todo el instituto... y estaría demasiado cerca de Emmett. Luego de arreglarnos fuimos al gimnasio nuevamente y nos encontramos con los chicos del equipo.
-Bien... escuchen todos –Nos llamó la atención Rose –Vamos a entrar todos juntos, lo haremos en grupos: una chica con tres chicos.
Y para mi desgracia me tocó con Emmett, Jasper y Ben.. ¡Genial, el mundo me odia! Me acerqué a ellos y los saludé con un simple "Hola" Mis amigos hicieron lo mismo y ninguno dijo nada más. Nos anunciaron y salimos corriendo al campo de deportes. Nos paramos frente a las gradas y mi corazón se detuvo cuando vio a Edward... pero inmediatamente vi que a su lado estaba Laurent, y eso no me gustaba para nada, miré a mi costado y Emmett miraba fijamente hacia las tribunas, ni en un millón de años podría adivinar lo que estaba pensando.
*Existen diferentes posiciones en los equipos de porristas, que son: 1) Voladora: es la que es levantada. 2) Base: las bases se ponen por parejas para poder cargar a una voladora. 2) Guía: su trabajo es ayudar y "guiar" a la voladora. 3) Poste: es como una voladora, pero mientras cargan a una poste ella carga a una voladora. 4) Cuarta: esta posición no es tan necesaria, simplemente ayuda por si ocurre algún accidente.
