Aquel beso que comenzó siendo tierno se tornó apasionado y la lucha de poder por marcar el ritmo del beso las llevo al grado de que Quinn se levantó de la banca sin despegarse del beso y se acomodó sobre Rachel de manera que sus piernas quedaron a sus costados y sus brazos alrededor de sus hombros.

-Así que soy tuya- susurro Quinn mientras dejaba un camino de besos de la boca a la mejilla de Rachel.

-No es ese sentido- se tensó y retiro ligeramente su cara del contacto con Quinn.

-¿En cuál entonces?- con uno de sus brazos hizo fuerza para que se mantuviera en su lugar.

-Al decir que eres mía, ante los ojos de todos soy responsable de tus actos y de tu palabra, y ellos te respetarán cómo si se tratara de mí- explico Rachel recargada en el pecho de Quinn.

-¿Porque todos se sorprendieron al oír que era tuya?- pregunto confundida.

-Nadie nunca lo ha hecho, es mucha responsabilidad- explico viéndola a los ojos.

-Me siento alagada- acaricio nuevamente su mejilla y sonrió tiernamente.

-No debiste venir- menciono con los ojos cerrados ante el tacto.

-Necesitaba verte, te he extrañado- se sinceró mientras refregaba su nariz con la de Rachel.

-También te extrañe- acomodó sus brazos alrededor de la cintura de Quinn y la pego más a ella.

-No parecías extrañarme mucho mientras tenías a Marley en tus piernas- reclamo tranquilamente.

-Sentada estas tú, Marley solo subió sus piernas- explico mientras besaba su cuello.

-Tiene una afición a ti- ladeo la cabeza y le dio más acceso para besar.

-Y yo a ti- respondió sin separarse de su cuello.

-Rachel es en serio- la seriedad en el tono de su voz la hizo dejar lo que hacía.

-Le acabo de pegar al hombre más poderoso dentro del barrio porque pensó en ti de manera sexual y ¿crees que no hablo en serio?- también se había puesto seria.

-No debiste hacerlo, a mí no me importo- su tono se volvió más dulce.

-A mí tampoco me hubiera importado si el estúpido de Puckerman no se hubiera pasado toda noche tocándote, estaba más que furiosa y no me pude controlar- la molestia que observo en los ojos de Rachel al verla golpear los juegos volvió a aparecer.

-Mi plan era llegar y hacerte saber que no quiero estar más separada de ti, incluso pensé en pedirte que lo intentáramos- sonrió ligeramente y logro que Rachel se calmara.

-¿Y qué paso después?- pregunto recargándose en el respaldo de la banca.

-Vámonos Lewis- indico Santana.

-No puedo irme sin la señorita Quinn- se negó el hombre.

-Ella no se irá con nosotros- aclaro mientras veía la interacción de Rachel y Quinn.

-Pero...-

-Vámonos, estará bien- interrumpió Santana con voz enérgica.

-Si señorita- accedió y arranco el auto.

-Nunca imagine encontrarme con Puck- explicó Quinn.

-¿Cómo pensabas decirme que lo intentáramos?- pregunto con una sonrisa.

-Iba a invitarte algo de tomar y ahí tendríamos tiempo para hablar- respondió con vergüenza.

-¿Y si te decía que no quería nada?- volvió a preguntar.

-No contemple esa posibilidad- respondió rápidamente.

-Nunca te negaría nada- confeso besando a Quinn rápidamente -tu auto acaba de irse- aviso Rachel al separarse.

-¿Puedes llevarme?- pregunto inocentemente.

-Vámonos- accedió Rachel dando un ligero golpe sobre las piernas de Quinn.
-¿Ya?- pregunto con decepción.

-Es noche, y debes descansar- advirtió mientras se removía para que Quinn se levantara.

-No quiero estar lejos de ti- el puchero que hizo Quinn logro que Rachel sonriera ampliamente.

-Bien, pero ponte esto que está comenzando a hacer frío- dijo mientras se quitaba su chamarra de cuero y la ponía sobre los hombros de Quinn.

-¿Eres así con todas?- pregunto mientras se ponía bien la chamarra.

-¿Así cómo?- se hizo ligeramente hacia atrás mientras Quinn se subía el cierre.

-Cuando conociste a Marley también le diste tu chamarra- explico su pregunta.

-Pues sí, supongo que así soy con todos- puso énfasis en el "todos".

-No me gusta que seas así con todos- si comenzaría una relación con ella debía ser clara.

-Es cómo soy- explicó Rachel levantando los hombros.

-Ahora sólo lo serás conmigo- advirtió severamente.

-Quinn...-
-Haré lo que tú me pidas- rogó.

-Esto no nos llevará a nada bueno- reflexiono Rachel.

-No me importa- rebatió Quinn.

-¿Estas dispuesta a luchar conmigo por esto?- pregunto Rachel acariciando la mano de Quinn.

-Siempre que tú lo hagas conmigo- aseguro Quinn.

-No volverás a dejar que ningún tipo te toque- exigió viéndola a los ojos.

-Haré lo que tú me pidas- aseguro con una enorme sonrisa y beso a Rachel con emoción.

-Bien, entonces nos vamos- insistió Rachel levantándose con Quinn en sus brazos.

-Bájame- pidió con cariño.

-No, te pondré segura en la moto y después te llevaré a tu casa- aviso mientras caminaba hacia la moto.

Quinn dejo de oponerse y se dejó llevar por Rachel, después de todo acababan de sellar un tipo de compromiso.

Una vez arriba de la moto se pusieron en marcha inmediatamente, Quinn abrazo a Rachel por la cintura y recargo su mejilla izquierda en la espalda de la morena.

-Quédate conmigo- pidió Quinn apenas se dejó de escuchar el motor de la moto.

-Entra- ordeno Rachel.

-Pero quiero estar contigo- está vez rogó.

-Entra anda- la sonrisa en la cara de Rachel le hizo confiar en sus palabras.

Se acercó y la tomo por la nuca antes de dejarle un beso apasionado y lleno de esperanzas por la nueva etapa que vivirían juntas.

-¿Está bien?- pregunto Lewis en cuanto entro a la casa.

-¿Porque no lo estaría?- respondió Quinn a la defensiva.

-El lugar donde la deje, no era seguro- explico el motivo de su preocupación.

-Pues ya estoy aquí- las palabras de Quinn habían sido frías.

-Me da gusto, que tenga buena noche- se despido y se perdió caminando hacia la cocina.

Quinn respiro profundo y sintió remordimiento por la manera en que le había hablado a Lewis, después de todo él y Grace siempre estaban al pendiente de lo que hacía o sentía, incluso más que sus padres.

Subió a su recamara sin prisa pensando en todo lo que había ocurrido en esa corta noche, comenzó pensando en que dormiría nuevamente con la sensación de soledad e inseguridad, pero para ese momento sabía perfectamente que no vocería a sentirse de esa manera mientras Rachel estuviera a su lado.

Abrió la puerta de su recamara y se asomó cómo acostumbraba, dirigiendo la mirada hacia el sillón que ocupaba Rachel comúnmente, pero se decepciono al darse cuenta de que no estaba ahí, camino hacia su cama y se dejó caer sobre ella, se tiró de espaldas y sintió un piquete en su hombro, se levantó y se fijó en la cama donde encontró 2 llaves colgando de un ligero listo rojo.

-Nunca entendí el significado del listón- hablo Rachel, quien portaba una sonrisa arrebatadora, entrando por el balcón.

-No es un simple listón, es una pulsera- explicó mientras se sentando sobre su cama en posición de indio.

-Me parece a mí un simple listón- Rachel se acercó y se sentó detrás de Quinn, de manera que su pecho quedo pegado a su espalda.

-Bueno, viéndolo así colgado de tus llaves, no parece más que un simple listón, pero te mostraré que no- se levantó de la cama y rebusco en una caja que tenía guardada debajo de la misma -aquí está- grito levantando un pequeño dije.

-¿Esa es una letra?- pregunto confundida.

-Sí, es una letra de diseñador, así que con esto el listón se vuelve una hermosa y costosa pulsera- aclaro Quinn con orgullo.

-Debes explicarme porque es una "L"- pidió Rachel mientras Quinn retomaba su posición anterior.

-Lucy Quinn Fabray- se presentó de manera divertida.

-Así que eres Lucy- hablo correspondiendo el tono.

-Lo fui, ahora sólo soy Quinn- aclaro con frialdad.

-¿Qué pasó con Lucy?- pregunto Rachel mientras le acariciaba el cabello.

-Era muy tonta y noble- se auto describió con molestia.

-Quisiera conocerla- menciono Rachel de manera tranquila.

-No, nunca, sólo ha quedado esto de ella- menciono mostrando la pulsera completa.

-Siento escuchar eso- se lamentó y se acercó al cuello de Quinn para aspirar su olor.

-Pero ahora esto es tuyo- volteo hasta quedar de frente a Rachel y coloco la pulsera en su mano derecha.

-No es necesario- se negó a recibirlo.

-Ahora eres mi novia, y yo soy tuya, y así todos sabrán eso- no había ningún rastro de duda en sus palabras.

-¿Cómo si me marcarás de tu propiedad?- pregunto tranquilamente.

-Exactamente- afirmo sin inmutarse.

-La portaré, pero tú te quedaras con mi chamarra- accedió con una sonrisa.

-Es un trato- estiro su mano y espero a que Rachel la estrechara.

-Lo es- tomo su mano y la jalo hasta rozar sus labios.

La beso, sin premura, pero a la vez con desesperación, se levantó y quedo de rodillas sobre la cama, poniendo a Quinn en la misma posición, acaricio la mejilla de Quinn con delicadeza y recibió como respuesta las manos de Quinn en su espalda juntando más sus cuerpos.

-Creo que debería irme- hablo aun con sus labios pegados.

-Quédate conmigo- pidió Quinn dejando besos en toda su cara.

-Debo arreglar todo lo que sucedió está noche, pero prometo que en cuanto termine estaré contigo- coloco su frente con la de Quinn y cerró los ojos mientras le hablaba.

-Perdóname, no tenía ni idea de que estar ahí te traería tantos problemas- se lamentó abrazando fuertemente a Rachel.

-No es tu culpa ser tan hermosa, y tampoco que esos animales no sepan tratar a una damita cómo tu- se separó de su abrazo y golpeo ligeramente la nariz de Quinn.

-¿Te duele mucho?- pregunto refiriéndose al golpe que había recibido justo antes de irse.

-No tanto, solo se hinchara un poco, pero nada de cuidado- le restó importancia sonriendo.

-No volveré a hacer nada que tú no quieras- prometió con una enorme sonrisa en su cara.

-Solo pretendo cuidarte- aseguro acariciando su cabello.

-¿Porque?- pregunto genuinamente.

-No puedo estar tranquila sin ti unas horas, ¿qué piensas que haré si algo llega a pasarte?- pregunto con unas ligera sonrisa.

-Apenas nos conócenos- aseguro Quinn con temor.

-Quinn, dame tu mano- exigió seria, Quinn lo pensó unos segundos pero al final termino por acceder, Rachel la llevo hasta su pecho y busco que sus miradas coincidieran -mi corazón y mi respiración no entienden de compatibilidades y mucho menos de si somos unas completas desconocidas, simplemente reaccionan ante tu cercanía, ante tus besos, ante tu olor, ante tu mirada y sobre todo ante tu voz que me encanta, así que no importa si nos conocemos o no, pero si es lo que quieres, saldremos, platicaremos, y haremos lo que quieras- propuso con tranquilidad.

-Bien, mañana recógeme a las 12:00, tendremos nuestra primera cita- acepto tarando de asimilar lo que acababa de escuchar.

-Hasta mañana, descansa- se despido ya estando en el balcón.

-Puedes salir por la puerta- informo Quinn al ver las intenciones de Rachel de saltar.

-Así es más romántico, seré cómo el tipo que se mató porque no leyó la carta donde decía que su mujer solo pretendería estar muerta- explicó con gracia.

-¿Romeo?- pregunto confundida por la explicación que le había dado.

-No lo sé, vi la película sin interés- levanto los hombros.

-Bien Romeo, ve a arreglar tus asuntos y yo esperare aquí paciente a tu regreso- recito cómo si de una obra se tratara.

Rachel le regalo una amplia sonrisa y se acercó lentamente dejando ver sus intenciones de besar los labios de Quinn, pero cuando estuvo a nada de tocarlos, movió ligeramente la cabeza y depósito sus labios sobre la mejilla izquierda de Quinn.

Se sonrieron mutuamente y después de un sonoro suspiro Rachel abandono la recamara cómo ya era su habitual costumbre.

-¿Cómo has vuelto?- grito Rachel apenas traspaso la puerta.

-Conmigo- salió a su paso Santana.

Las facciones de Rachel rápidamente se volvieron sobrias y adoptó su posé más defensiva que tenía.

-Quinn es una tonta, y tu una aprovechada, pero no haré nada por detenerla en esta locura, sólo te advierto que si sale lastimada-
-No tienes que advertirme nada, yo sé lo que hago- la interrumpió Rachel sin ningún interés en darle mayor explicaciones.

-Eso espero- advirtió con fuerza.

-Llegaste- celebro Brittany uniéndose a ellas.

-Solo venía a avisarte que volveré a mi casa- aviso sin quitar la mirada de Santana.

-No, quédate- se acercó hasta ella y antes de volver a hablar volteo a ver a Santana pidiendo privacidad.

-¿En serio?- pregunto entre molesta y ofendida.

-Espérame en la recamara- ordeno Brittany.

-Me voy- amenazo Santana.

-Como quieras- respondió Brittany volviendo a enfocarse en Rachel.

-Iré solo por ropa, y dormiré ahí porque tengo cosas que pensar, pero mañana nos vemos en el parque a las 10- cedió finalmente Rachel al ver la mirada de Santana.

La niña no le caía nada bien, eso era de dominio público, pero después de ver como su amiga, aquella que sin conocerse bien aposto todo por ella, había sufrido por no tener a Santana su lado, haría lo que fuera para no volverla a ver en la misma situación.

-Está bien, nos vemos ahí- accedió después de pensárselo por unos segundos.

-Hasta mañana entonces- dejo un beso en su mejilla y salió de casa ignorando por completo a Santana.

La noche no pudo haber sido más confusa para Rachel, por un lado estaba contenta con la decisión que había tomado sobre su relación con Quinn, por otro y siguiendo la línea de Quinn, tenía hasta cierto punto miedo, miedo de lo que fuera a pasar si se llegaba a saber la naturaleza de su relación, las cosas nunca fueron fáciles en un mundo lleno de mentes cerradas, como de las que ella se rodeaba, pero sobre todo miedo por lo que pudiera pasarle a Quinn, su mundo, a pesar de contar con títulos que los conocedores y sabios, se dejaba guiar por las apariencias y el qué dirán, y por si eso no fuera suficiente con eso, estaba preocupada por lo que implicaba ser líder de una "banda", como solían llamarse entre ellos; siempre se mantuvo al margen sabiendo las consecuencias de mantener contacto de ese tipo con los líderes del barrio, pero todo se había ido por el caño cuando a Quinn se le había ocurrido aparecerse por ahí, aunque en realidad no la culpaba, como hacerlo. Tomo un largo baño y se dispuso a dormir en su sillón, seguía convencida de que no volvería a dormir en el colchón de su recamara.

-Bien, ya estamos aquí como lo pediste- hablo Mercedes serenamente.

-Siento haberlos despertado temprano, o no dejarlos dormir en absoluto- dijo eso ultimo viendo como Joe dormitaba recargado en una resbaladilla.

-Presente- respondió Joe aun con los ojos cerrados y levantando la mano.

-Escuchamos lo que sucedió ayer, ¿estás bien?- pregunto Tina.

-Sí, todo bien, la intervención de los chicos, fue genial, gracias por cierto- agradeció con una gran sonrisa.

-También oímos lo que habías pactado con el diablo- volvió a tomar la palabra Mercedes.

-Sí, bueno, es por lo que estamos aquí, chicos ayer me respaldaron, y se los agradezco enormemente, pero no los quiero arriesgar a nada peligroso, así que si no están seguros de su decisión por mí no hay problema- les dio carta abierta para poder salir sin represarías.

-Me permito hablar por todos cuando te digo que lo único que nos detenía para hacerlo eras tu, y tus ganas de no ser como todos aquí, pero no te dejaremos sola, después de todo siempre supimos que habíamos nacido con la responsabilidad de que formáramos parte de una "banda", y que mejor que la nuestra propia- hablo Brody con seguridad acercándose hasta Rachel.

-Tiene razón, al menos no recibiremos ordenes de desconocidos- se apuntó Mike.

-Nosotras también estamos contigo, como siempre- afirmo Mercedes incluyendo a Tina.

-No es necesario que te lo diga- respondió Brittany al recibir las miradas de todos los presentes.

-Bueno y a todo esto ¿Por qué defendiste a la tipa esa?- pregunto Jake haciendo que Rachel tuviera que usar toda su fuerza para controlarse por cómo se había dirigido a Quinn.

-Lo hizo por mí- intervino puck rápidamente

La mirada de Rachel se enfocó en él, tratando de pensar con claridad y después se fijó en Brittany, quien era la que realmente sabía que era lo que pasaba y podría ayudarla con ese enredo, pero en su mirada solo encontró serenidad y muy en el fondo tranquilidad.

-Estaba conmigo y se perdió de camino al baño, Rachel la defendió por mí- explico Puck mientras Rachel se apartaba del grupo.

-Déjalos pensar que fue por eso- susurro Britt posicionándose junto a Rachel.

-Es un poco injusto- respondió también en un susurro.

-Diles la verdad entonces- la reto sabiendo que no lo haría.

-Dios, le romperé el corazón a Puck-puso su mano sobre su frente al darse cuenta de que se le había pasado ese detalle.

-¿Todo bien?- pregunto Brody mientras tomaba su mano libre.

-Todo perfecto, aunque pienso que deberíamos irnos, Joe está por quedarse dormido de pie- intervino Brittany al ver el dilema de Rachel.

-Pues si ya está todo aclarado opino lo mismo- concordó Jake.

-Esperen- los detuvo Rachel -su parte por el último trabajo- hablo mientras sacaba billetes en fajos de la bolsa de su sudadera.

-Que bien, ya se me estaba acabando lo anterior- Joe después de todo no estaba tan dormido.

Todos sin excepción alguna se miraron entre sí, sabiendo que alguien debería pedirle que dejara de consumir drogas, pero ¿quién podría hacerlo?, si todos tenían su historia con las drogas, algunos terminándola prontamente y algunos otros aún seguían escribiéndola, pero de todos, Joe era un adicto, podía no comer en días, pero no sin algún tipo de drogas.

-Guarda esto- menciono Mike extendiéndole algunos billetes.

-¿Para qué?- pregunto Rachel tomando el dinero ofrecido.

-Ahora corremos más peligro que antes, esto servirá por si algo sale mal- explico Mike a todos los presentes.

-También esto de mi parte- Tina entendió que una de las razones de Mike también era hacer que Joe guardara un poco de dinero y se unió a su causa.

-Creo que todos deberíamos cooperar, si algo llegará a pasarnos debemos estar cubiertos- concordó Brody con la mano de Rachel entre la suya.

Y así uno a uno, en diferente cantidad, fueron dejando dinero en manos de Rachel.

-Rachel, ha llamado Vladimir, necesita un trabajo- informo Brody al ver que todos comenzaban a dispersarse.

-¿Porque no lo habías dicho antes?- pregunto Puck frunciendo el ceño.

-Lo había olvidado- se excusó rápidamente.

-¿Que necesita?- intervino Britt.

-Cobrar una deuda de juego- explico a todos.

-Ya no podemos hacerlo- hablo Mercedes.

-Cedes tiene razón- la apoyo Jake.

-Lo haremos, a diferencia de todos los demás, nosotros no venderemos ni distribuiremos nada, simplemente seguiremos haciendo lo que hasta ahora, pero seremos los únicos- la convicción en la voz de Rachel dio seguridad a todos.

-Cobraremos más- acotó Mike.

-Claro- obvio Tina.

-Eso y cualquier golpe planeado tendrá que ser revisado por nosotros y si nos gusta lo daremos nosotros- aclaro Rachel.

-Esto me gusta- Jake sonrió con maldad.

-A todos, pero todo debe ser de manera equitativa, tampoco los dejaremos sin trabajo- el comentario de Brittany hizo reír a todos.

-Es oficial entonces- afirmo Mercedes.

-Vale, entonces Jake, Joe y yo nos encargamos del pedido de Vladimir- informo Brody a Rachel.

-Si claro- respondió desganada.

-Yo voy con ustedes- ofreció Puck.

-Bien, vallan todos- término indicando Rachel con fuerza.

Sin responder ni acotar nada más, todos y cada uno de ellos se fueron alejando hasta que sólo quedaron Rachel y Brittany.

-¿Desayunamos?- pregunto Britt mientras caminaban hacia su casa.

-Tengo una cita- menciono con vergüenza

-¿Con tu chica?- pregunto tranquilamente, provocando una sonrisa en Rachel -pudiste habérmelo negado, pero con tu sonrisa de idiota enamorada, no tienes cómo- se burló abiertamente.

-Deja de decir tonterías y explícame cómo es que si te pedí que las llevaras a su casa termine llevándola yo- pidió explicaciones fingiendo molestia y cambio el tema desapercibidamente.

-Tu chica es bastante mandona- fue la simple explicación.

-Eso no me dice nada- pidió más que eso.

-Bueno pues, nos subimos al auto y cuando le pedí al chófer que nos llevará a su casa ella dijo que no, que te siguiera, y cómo trabaja para ella, le hizo caso, al llegar Marley y yo nos ofrecimos para ir a verte, pero Santana nos lo impidió y ordeno a Quinn que lo hiciera, después cuando ya estaban ustedes 2 entradas en calor la misma Santana pidió al chófer que nos fuéramos y también obedeció- explicó ahora si con lujo de detalle.

-¿Santana?, ¿la loca de tu novia?- pregunto incrédula.

-No está loca, y tampoco es que conozcas muchas Santana- defendió con seriedad.

-Es increíble cómo la defiendes, y está loca, sino cómo explicas que hiciera todo eso para que Quinn estuviera conmigo, y cuando me vio me amenazó al puro estilo de al Capone- dio sus razones para pensar lo que pensaba de Santana.

-No la entiendo yo tampoco, pero supongo que así es ella, aún estamos conociéndonos- la modulación del tono de su voz cambio radicalmente.

-Y luego la idiota enamorada soy yo- fue su turno de burlarse.

-Yo ya lo admití, al menos a ti- aclaro dándole la razón.

-Nosotras también nos estamos conociendo- le informo siguiendo el tema de sus sentimientos.

-Me parece perfecto, pero anda ve a tu cita y pásala bien- apuro al llegar a su casa.

-Lo haré- subió a su moto y arranco sin pensárselo mucho.

El trayecto a casa de Quinn le pareció eterno, y en ningún momento quito aquella sonrisa que Brittany había descrito de idiota enamorada, estaba ilusionada cómo nunca antes lo había estado por una relación, en un semáforo en rojo paso una niña vendiendo rosas e inmediatamente pensó en comprar una para Quinn, pero desecho la idea rápidamente, nunca había sido una chica de detalles y ya estaba haciendo suficientes cambios por Quinn.

-Buenas tardes ¿se encuentra Quinn?- por primera vez había tocado el timbre y no se había escabullido hasta llegar a la recamara de su chica.

-No se encuentra- respondió del otro lado la voz de una mujer mayor.

-Perdón, pero teníamos una cita- su confusión por que no estuviera le restó importancia a su explicación.

-Fue a la iglesia con su familia y su novio- explico ante la insistencia de Rachel.

La sorpresa de Rachel fue mayor al ver que llegaba el auto en el que generalmente viajaba Quinn y entraba a la casa sin detenerse, pero la decepción llego al ver a Quinn en el mismo mini cooper del que la bajo la primera noche que la conoció, junto a Sam, sonriendo y regalándose caricias dignas del noviazgo perfecto.

-Rachel- hablo Quinn al darse cuenta de su presencia.

-¿La conoces amor?- pregunto Sam confundido.

-No para nada, con permiso- y sin más se arrancó, sin ilusiones y sin la más mínima intensión de sonreír.