Troubles in the paradise
-Te gusta tu nuevo cuarto, ¿verdad?- Leslat intentaba infundirme el entusiasmo que él tenia y que yo estaba lejos de sentir- Admite que es muy luminoso, muy grande- la verdad que mi salón en mi casa de Phoenix era la mitad que mi nuevo cuarto-y además- empezó a saltar al abrir una puerta- tienes un cuarto de baño para ti solita…con bañera enorme y una cabina con un montón de programas… ¡ Anda, si Alice te ha comprado todos los productos de higiene que necesitas y te los ha puesto en un carrito!...¡ Pero que maja es esta chica!
-¡Bah!- se hizo la modesta- No es nada. El trabajo duro lo ha hecho Esme.
-¿Te gusta, cielo?- me preguntó la aludida echándome un brazo sobre los hombros y atrayéndome hacia ella.
-Sí, me encanta- Y era la verdad.
La habitación era increíblemente espaciosa y sus grandes ventanas daban vista al jardín. Esme había incorporado unas cortinas, que hacían juego con el azul pastel de tonos suaves de la habitación decorada con dibujos de mariposas y flores, y una persiana.
- Carlisle me dijo que los humanos os molesta la luz al dormir- me explicó.
En la esquina había una enorme estantería de color blanco donde estaban colocadas todas las cosas que Leslat me había traído de Phoenix, mis libros de lectura y consulta, mis CD donde estaba incluida todos los discos de HIM y mis bandas sonoras, mis películas favoritas, mi Katana y mi sai, y en el medio se encontraba mi minicadena que se caía a pedazos y tenía que pegar las piezas con celo pero que me había negado a tirar ya que era el primer regalo serio que me había hecho Charlie a los trece años.
Al lado de la estantería se encontraba un armario blanco de tipo clásico y enorme- Toda la ropa que había tenido en toda mi vida no rellenaría ni la cuarta parte del armario-. Cuando lo abrí me encontré que toda mi ropa estaba colgada y colocada en cajones. Dentro del negro de mi ropa me fije en varios conjuntos de ropa de color claro, de unos cuantos pares de jeans, blusas de diversos colores, camisetas de muchos colores y con dibujitos y jerseys de rayas.
- Ha sido idea de Renee que te enviase eso- Leslat hizo un gesto como si se lavase las manos cuando le señale la ropa con gesto desesperante- Dijo que tenías que empezar a vestirte como una persona normal y corriente.
Renee no se acabaría de dar cuenta nunca que yo no era una persona normal por mucho que lo intentase y me sentí mal por el sacrificio que había hecho mi madre al gastarse ese dineral en ropa que no me iba poner.
Pegando a la ventana se encontraba una mesa de estudio y encima de ella había un ordenador portátil que supuse que era un regalo de Leslat.
-Siempre te quejas por todo- me recriminó al fruncirle el entrecejo-Ahora vas a necesitar comunicarte conmigo todos los días y necesitas un buen ordenador.
Me encogí de hombros resignada. Leslat tenía tanto dinero que no sabía que hacer con él.
Para no seguir discutiendo seguí observando mi cuarto.
En la mitad del cuarto se hallaba colgado mi saco de boxeo- donde yo intentaba ejercitarme- y colgado en el extremo mis guantes.
Pegada a una pared se encontraba una cama que hacia juego con la estantería y el armario.
Me sorprendió lo espaciosa que era- aproximadamente de 135 cm.- ya que parecía de matrimonio.
Su colcha era blanca con mariposas bordadas en azul. Tenía un olor fresco y dulce que me embriagaba.
Mis ojos se iluminaron cuando vi a "Little Lamb" encima de ella.
Sin poder evitarlo me abalance sobre ella y la abrace con todas mis fuerzas. Cuanto la había echado de menos.
-¡Que mona!-murmuro Alice con ternura-Yo quiero una igual ¿donde lo has conseguido?
-¡Uf!-resoplo Leslat-Es una larga historia. Aun recuerdo los gritos de Renee cuando esta angelito-me revolvió el cabello travieso-se dedicó a hacerle las reformas necesarias para que quedase a su gusto.
-Ahora entiendo porque esta tan loca- comentó una voz irritada que procedía de la puerta. Dirigí la vista hacia la puerta y vi que Edward estaba apoyado en ella con los brazos cruzados y gesto adusto- Si yo pudiese soñar, te aseguro que esa cosa- señaló a "Little Lamb"- sería el monstruo de mis pesadillas.
En un gesto infantil le saqué la lengua.
"Cretino"
-¿Esta todo a tu gusto?- preguntó Esme dulcemente.
-Casi.
-¿Que es lo que te disgusta, cielo?-Me miro preocupada.
No quería que se disgustara y no podía decirle era que no me gustaba estar en un lugar en donde vivían siete "personas" de las cuales solo tres de ellas estaban realmente encantadas de tenerte aquí.
Rosalie deseaba que me pudriese en un vertedero y antes de dirigirse a su cuarto dando un portazo airada, había montado un numerito en el salón diciendo que bajo pena de muerte no me acercase a sus cosas y que la habíamos engañado con el tratado…¡ Como si yo tuviese opción!, Emmett la obedecía para tenerla contenta y me hacía a mí el vació, Jasper estaba al acecho para pillar a Carlisle en guardia baja y beberse toda mi sangre, Y en cuanto a Edward…estaba entre la opción de Jasper y Rosalie…sin tener en cuenta que posiblemente en su vida humana sufriese algún tipo de trastorno mental. El vampiro que le mordió- no sabía si Carlisle era quien le mordió o simplemente le encontró y le adoptó-debería haber tenido acceso a su historial clínico antes de haberle mordido. Luego había mucho vampiro colgado suelto. ¡Como si no nos bastasen los humanos!
Tampoco me hubiera gustado decir a Esme que me habían puesto mi habitación en el cuarto piso y que moriría de agotamiento antes de llegar al tercer piso. Ya que eran tan ricos que pusiesen un ascensor que aquí no todos no éramos vampiros. O por lo menos a partir de ahora.
Y por supuesto decirla que mi vecino de planta era mononeuronal, era rematarla.
A Edward le debió hacer la misma ilusión que a mí que me instalasen en la misma planta, ya que desde que se enteró no hizo otra cosa que protestar y berrear a Carlisle sobre algo de su autocontrol y mi cabeza estampada en una pared. El tiempo en esta casa se me iba a hacer muy largo. La pregunta era cuanto tiempo estaría condenada a cumplir aquí.
Estuve unos segundos esperando para dar una buena respuesta a Esme.
-En realidad…-me concentré para intentar ser correcta- todo esta demasiado bien. Creo que no me merezco tanto. No estoy acostumbrada a esto…demasiado ostentoso.
-Ya te dije que a ella no le iba a gustar-volvió a intervenir Edward- Existe una solución. Podemos construir una caseta en el jardín y meterla ahí. Así no ocasionara disgustos.
Aquello me saco de mis casillas.
- ¿Y que tal si también me compras una correa, recipientes para el agua y la comida, comida para perros, me llamas "Bobby" y me sacas de paseo tres veces al día?- Mi voz rebosaba sarcasmo. Cuando quería ser grosero lo conseguía.
-Esa es la mejor idea que se te ha ocurrido.
- Edward, me sorprendes- Carlisle entro en la habitación- Cuando no quieres que nadie se de cuenta de que eres un autentico caballero, lo disimulas muy bien.
-Tampoco es que yo este hablando con una dama- me señaló.
Carlisle decidió ignorarle.
- ¿Marcha algo mal con tu habitación, Bella?- Inquirió levemente preocupado.
Antes de que yo pudiese decir nada Leslat ya estaba hablando.
- ¡No la hagáis ni caso!- les aconsejó- Bella no se siente realizada si no protesta por algo por lo menos una vez al día. La habitación esta muy bien y a ella le gusta.
-Vaya…- pareció meditarlo- Pensé que era que te parecía muy poco para ti- no pude evitar mirarle asombrada cuando dijo "Poco". Carlisle tendría que ver mi habitación de Phoenix y ya de por si demasiado lujosa ya que estaba acostumbrada a hoteluchos de mala muerte y noches en la intemperie. Comparado con eso, esta habitación era estar en el "Palace"- Esme y Alice tuvieron que trabajar muy deprisa para poder tenerla a tiempo. Al principio pensamos alojarte en alguna habitación de invitados, pero nos pareció demasiado frío e impersonal…ahora que tú vas a formar parte de esto.
-Todo esta muy bien... de verdad- no sabía que decir. A pesar de ser un vampiro, Carlisle era increíblemente calido al igual que Esme y Alice. Lastima que el resto de sus hijos no fuesen iguales que ellos-Mi habitación en Phoenix no es tan… ni la cuarta parte de lo que es esta…y todo esta tan ordenado- suspiré-Y la cama es tan blanda y tan grande. Si hasta tengo la sensación de que me voy a perder en ella cuando me vaya a dormir.
Tampoco quería confirmarles mis sospechas de que esta habitación me estaba empezando a aparecer una jaula de oro. Esperaba que esa sensación no se confirmase.
- ¿ Ese es todo el problema?-Inquirió Leslat incrédulo-¿ La cama?...¡ Pero si las grandes son las mejores!...Da igual lo que te hayan dicho anteriormente, ese axioma es falso… ¡ El tamaño sí importa!...bueno, solo en el caso de las camas…¡ Que nadie se sienta ni aludido ni ofendido!...Además Eddie necesita una cama grande para realizarse como hombre y hacerte a ti mujer, ¿Verdad, majete?-Le guiñó un ojo mientras que Edward calculaba la distancia que le separaba del cuello de Leslat.
En esta ocasión yo le hubiese ayudado si no hubiese sido por la vergüenza que me invadía y no me dejaba moverme del sitio.
Alice lo vio como la broma más divertida que jamás le habían contado.
- La verdad es que yo no les he visto a hacer nada en la cama…pero si he visualizado que cierto sofá que tiene Edward en su cuarto…
- ¡Cállate, Alice!- le interrumpió su hermano de malos modos.
La aludida se encogió de hombros divertida.
- Bueno, me da igual como te pongas, lo que tenga que suceder, sucederá- profetizo.
Edward se limitó a gruñirla.
-Ya está bien-Carlisle nos puso en orden a todos por enésima vez en el día-No atosiguemos a los chicos. Todo a su debido tiempo- su mirada se dirigió a Edward- A propósito Edward, ahora que me acuerdo, te voy a asignar lo que a partir de ahora van a ser…
-¡NO!-rugió este- ¡Eso no me lo puedes pedir!
- Es de mala educación leerme el pensamiento cuando hay gente delante y más cuando el asunto nos incumbe a todos- le recriminó Carlisle serenamente-Edward, a partir de ahora te encargaras de vigilar y cuidar a Bella todo el tiempo y solo estarás exento de esa obligación cuando estemos Alice, Esme o yo con ella, el resto del tiempo serás tú el que te encargues de ella, ¿Está claro?
-Un momento- Protesté ante la idea de tener pegado a Edward conmigo las veinticuatro horas del día. Una cosa era tenerle en casa y compartiendo planta con el y otra muy distinta era algo que se podría denominar acoso- Yo se cuidarme sola. No me voy a meter en líos, ni voy a quemar la casa ni un meteorito va a caer sobre ella. Sobreviviré yo sola.
- Eso de que te sabes cuidar tu sola es precisamente lo que me preocupa- su tono de voz no admitía suplicas- Lo siento, Bella pero con tu seguridad es ya un asunto personal. Esta vez no estas jugando con vampiros salidos de los suburbios y de los bosques…Esto es ya la liga nacional. Y cuando nos estamos jugando tu vida, desde luego estoy empeñado en ganar el juego.
-¿Pero acaso no os dais cuenta de que puedo correr el mismo riesgo teniendo a Edward a mi lado todo el tiempo? Aun recuerdo que casi me muerde hace un año y por no contar que estuve un mes con una escayola porque me rompió la pierna- Seguía discutiendo aun sabiendo que todo lo que razonase seria inútil. Carlisle y Leslat ya habían hecho sus planes y no pensaban cambiarlos, por muchos motivos que les diese.
- Te recuerdo, Bella que tú también tuviste cierta culpa en lo de Alaska-Intervino Leslat con tono serio. La clase de tono que no admitía replicas por mi parte-Te he advertido que nunca debes interponerte entre un vampiro sediento y su presa…pero tu curiosidad pudo mas que tú…Bueno, no hay nada como un buen susto para que no lo vuelvas a hacer-después su voz se hizo mas lozana- ¡No te preocupes! ¡Ya veras como Eddie se comporta como el caballero que sabemos que lleva dentro!
Esperaba que Edward les convenciese mejor que yo porque ya había perdido el juego antes de empezarlo.
- ¡No sabes lo que estas haciendo!- gritó Edward- ¡Tú quieres que me vuelva loco y aquí se arme la hecatombe! ¡No sabes el perjuicio que esto puede causar a mi autocontrol!... ¡No tengo vena de masoquista! ¡No, no, no y mil veces no!
-Edward- le tranquilizó Carlisle- Te encomiendo este trabajo para que adquieras lo que nosotros los vampiros adultos llamamos responsabilidad. La responsabilidad consiste en hacerte cargo de una persona y protegerla contra todos los obstáculos que puedan ocurrir y acarrear con todas las consecuencias.
- El concepto de "responsabilidad" se puede buscar en un diccionario- refunfuñó- y en acatarlo, creo que soy el que mejor lo hago. Te recuerdo que soy el que se encarga de cuidar a mis hermanos cuando estos se meten en líos.
- Y cuando tú te metes en líos, soy yo quien te saca las castañas del fuego-le recordó Alice.
- Edward, a veces cuidar a una sola persona es mucho más sacrificado que encargarte de cinco-Carlisle estaba dispuesto a salirse con la suya y lo estaba consiguiendo-Sabes que confió en ti más que...
-¿Y si te digo que yo no confió en mi mismo? ¿Nadie ha pensado en mi autocontrol o que?... ¡No me fió de ella! ¡Es capaz de caerse o de cortarse con un cuchillo y entonces…Ahhhhrgggg!…cada vez que pienso en su deliciosa sangre desperdiciada en un cuchillo o sus gotas cayendo lentamente al suelo, haciendo que ese sonido tan… ¡Dios es que solo de pensarlo…me pongo sediento!- Su voz iba adquiriendo un tono seductoramente siniestro y sus ojos estaban enfebrecidos a medida que me miraba.
Me escondí tras de Leslat que enseguida se puso en guardia.
- Se le ve tan entusiasmado…creo que se lo va a tomar muy en serio…-se dirigió a Carlisle levemente ansioso- Carlisle, ¿crees que es buena idea confiarle el cuidado de Bella?...yo creo que eso le va a sobrepasar.
Pero el rostro de Carlisle no denotaba preocupación ninguna.
-Solo está sobreactuando- soltó tranquilamente como si hubiese estuviese acostumbrado a los arrebatos de su hijo- Solo necesita que le suban un poco la confianza en si mismo.
Alice me tocó el hombro y me tranquilizó.
-No te va a hacer daño, Bella- me guiñó un ojo- Lo he visto.
No sabía cual era el impulso que me hacia confiar en Alice. El caso que cuando me dijo eso, me sentí mejor a pesar de que Edward me seguía evaluando igual que yo hacía con un filete para preparar a la plancha.
-¡Lo veis!-seguía gritando exaltado-¡Ahora habéis hecho saltar mi imaginación y no puedo pensar en ella de otra forma que como un deposito de sangre fresca y dulce…
-¡Vale, Edward!- Le llamo al orden su padre-Sabemos que tienes una buena imaginación…
- ¡Imaginación, una mierda! ¡Tenías que haber estado en Alaska y haber probado su sangre…!
-¡Edward! No tengo intención de alargar esto más. Te he encomendado un trabajo y lo vas a cumplir, porque dependen muchas cosas de lo tomes en serio o no…entre otras cosas el futuro de la familia- Aquello había sido un golpe bajo.
Edward pareció apaciguarse pero no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer.
-Por eso mismo… ¡No, no, no, no y no!- Se cruzo de brazos y nos dio la espalda.
"Bien, bien, bien, bien…me he librado ¡Bien hecho, Edward!", le felicité para mis adentros. Supuse que me podría oír pero el parecía no percatarse de mis pensamientos.
Carlisle pareció rendirse.
-Bueno parece que no puedo luchar contra tu sed de sangre-suspiró aparentemente resignado- Y yo que te iba a regalar el Mercedes clk que te comías con los ojos en la revista "Car and Driver" por navidad…era una sorpresa…-se encogió de hombros- pero creo que se lo regalare a Rosalie…
Edward se volvió levemente hacia Carlisle y vi un brillo en la mirada que no me gusto del todo…
"¡Vamos, Edward!, ¡Tú puedes! ¡Un estupido coche no puede con tus ideas!"
- ¿PRETENDES COMPRAR MI SED DE SANGRE CON UN ESTUPIDO MERCEDES CLK?-grito indignado- ¡MI INTEGRIDAD NO SE VENDE TAN BARATA! ¡POR UN MERCEDES! ¡MIRA QUE LLEGAS A SER PIJO! ¿POR QUIEN ME HAS TOMADO? ¡TENIAS QUE HABERTE FIJADO QUE YO ESTABA MIRANDO LA PAGINA DE AL LADO…!
Luego con voz más tranquila le dijo a Carlisle:
- Por un Audi R8 me comprometo a sustituir a su sombra y no hincar mis dientes en su cuello-juró con solemnidad- ¡Eso, sí! Lo quiero plateado y esperándome en la puerta del garaje la madrugada del 25 de diciembre.
-Tienes mi palabra-Le prometió Carlisle serio pero con una sonrisa en sus labios. Había conseguido lo que quería.
"¡Traidor, vendido, judas!", Le insulté mentalmente. Esperaba que eso sí pudiese oirlo.
Pero no se debió percatar porque tenía la cabeza en otra parte. No hacía falta leerle la mente para adivinar que se las estaba prometiéndoselas muy feliz conduciendo su nuevo coche conseguido a costa de mi libertad. Me sentí furiosa por no poder moverme con libertad y tener un vampiro no muy cuerdo siguiéndome cada paso que pudiese tener acceso a mi mente…me iba a sentir muy oprimida y humillada de que mi persona valiese menos que un estupido trasto de cuatro ruedas.
Sonreía como un estupido al creer que se había conseguido un coche por la cara.
- Si creo que vas a conducir el coche-Le aseguro Alice- Prométeme que me lo dejaras algún día.
"Edward Cullen, como que me llamo Isabella Swan te prometo que tu cochecito te va a salir muy caro", le jure.
Estaba empezando a pensar que el poder de Edward tenia limitaciones conmigo ya que definitivamente no había ningún estimulo por parte de el cada vez que yo pensaba cosas no muy agradables sobre su persona.
-Pero si quieres el coche, debes ganártelo bien-Le advirtió Carlisle a Edward-Y Bella no debe sufrir ningún percance de aquí a navidad, ¿Lo has entendido?
-¿Pero si se cae por las escaleras por ella sola y se rompe la cabeza?, Eso no sería culpa mía.
-Edward-Suplicó Carlisle-Se serio.
-Prometo tomármelo en serio-Le aseguró no muy convencido.
- Bueno si Carlisle confió en ti será por algo- Leslat se dirigió a Edward con gesto severo- Solo quiero que sepas- Su voz contenía una velada amenaza- que te estoy confiando una parte de mi mismo- me paso el brazo por el hombro- y que si le haces alguna clase de daño, ya sea físico o de otra clase, veras mi lado mas oscuro y te aseguro que ni el afecto ni la estima que le tengo a tu padre podrá librarte de mi ira, ¿ Lo entiendes?
Edward levanto la cabeza y sostuvo la mirada de Leslat sin apartarla ni pestañear ni siquiera. Estuvieron un buen rato investigando las intenciones del otro creando tensión en el ambiente que se podía palpar. Al final Edward rompió el silencio.
- No haré nada que pueda perjudicar tu relación con Carlisle. Es mi padre y le quiero y respeto demasiado para ocasionarle alguna clase de malestar. Se lo importante que es tu amistad para el- dirigió la vista a mi dirección pero su expresión era inescrutable- Puedes confiar que la cuidare. Es el orgullo de la familia lo que me juego.
Entonces supe que era sincero y que cumpliría su parte del trato. Me jure a mi misma no intentar meterme en ningún lío para que pudiese cumplirla y que Leslat y Carlisle mantuviesen su amistad.
Leslat pareció creerle ya que cambio su expresión y sus labios se contrajeron en una sonrisa traviesa y me empujo suavemente en dirección donde se encontraba Edward.
-Ahora para sellar el trato os daréis un besito- Empezó a aplaudir-¡Venga no seáis tímidos! ¡Que en el jardín no os cortasteis un pelo en buscaros la campanilla el uno al otro!
- Leslat-le tranquilizó Carlisle viendo que yo agachaba la cabeza y me tapaba la cara con el pelo mientras sentía como mi rostro subía de temperatura varios grados y Edward miraba para el techo- Creo que lo han entendido.
Para tener contentos a todo el mundo me resigne a estar en mi jaula de oro con mi guardián de veinticuatro horas.
De repente Leslat volvió a cambiar de expresión, empezó a olisquear y contrajo su rostro en una mueca de asco.
-¡Puaj! ¡Que olor a mierda de perro! ¿Habéis comprado una mascota a Bella o tenéis las cañerías obstruidas?- Inquirió irónico
-Es verdad Carlisle- le dio la razón Esme con la misma cara de asco que Leslat- Huele fatal.
-Me resulta familiar-Admitió Carlisle arrugando la nariz.
-Yo lo que me huelo son problemas- Edward tenía la misma expresión de repugnancia que el resto.
Me encogí de hombros porque yo no olía nada. ¿Estaría resfriada o quizás el golpe que me dio la vampiro me había privado del sentido del olfato?
-Y los tenemos- les informó Alice que estaba mirando por la ventana y le llamó.
Edward fue el primero en llegar y mirar por la ventana.
-¡Joder!-exclamó- ¡Cuánto honor!
-Edward…-le regañó Esme
-¿Que es lo que ocurre?- se intereso Leslat que no entendía nada.
- Tenemos bronca- Suspiró Edward resignado.
- Eso no lo sabemos- Intentó tranquilizarles Carlisle
-Carlisle deberías saber que haya donde estemos nosotros y ellos siempre habrá problemas, no se necesita ser Alice para esto-Dijo Edward enfadado y luego se dirigió a su hermana- A propósito Alice. Eso se avisa.
Alice parecía confusa y decepcionada
- Parece ser que a ellos no los puedo ver- susurró.
Edward le restó importancia.
-No os preocupéis. Solo quieren comprobar una cosa y después se irán sin hacer demasiado ruido.
-¿Eso es lo que piensan?- preguntó Esme temerosa.
- Bueno eso…y que somos una mierda escoria de chupasangres y que no somos dignos de su visita ,bla, bla, bla, bla…-se rió entre dientes- Y bueno que Carlisle es un medico chapucero…nada nuevo…más bien pensamientos monótonos.
-¿Me vais a decir lo que pasa?-Leslat se estaba empezando a impacientar- ¿Es grave?
- Te lo explicare luego- le dijo Carlisle- Ahora bajemos al comedor y veamos que es lo que quieren-se dirigió a Edward- No quiero que Jasper ni Emmett bajen al comedor. No necesito más líos. Y Bella se debería quedar aquí con Alice.
Iba a protestar cuando Edward me interrumpió.
- Será mejor que ella baje. Así se percataran que está bien.
Carlisle le dio la razón y todos bajamos al comedor. Alice me llevaba en su espalda.
-¡Eddie!, ¡Huele a mierda de perro que echa para atrás!- La voz de Emmett parecía expandida por todos los rincones de la casa al igual que si la hubiesen amplificado con un megáfono- ¿Ocurre algo allá abajo?
-¡Que oportuno el chico!-siseo entre dientes para luego dirigirse a Emmett- No pasa nada Emmett. Puro tramite.
-¡ Valeeeeeeeee!- Continúo chillando-¡ Pero si hay bronca me avisáis! ¡Que hoy estoy realizado!
¿Quienes eran los que venían a la casa de los Cullen? Al principio pensé que era otro aquelarre de vampiros ya que solo un vampiro podría reconocer a otro vampiro o en tal caso un cazavampiros, pero que yo tuviese en mi conocimiento solo los Swan éramos cazavampiros y que Charlie y yo supiésemos no había otro Swan. Desde luego lo que menos me imaginaba cuando llegue al comedor y Alice me bajase, era encontrarme a Billy Black con cara de pocos amigos junto a su hijo Jacob que parecía cohibido y avergonzado y detrás de la silla de ruedas de Billy, un joven muy alto con los mismos rasgos faciales que ellos solo que tenia el pelo mas corto y la misma cara que Billy de querer estar en este lugar.
Olvidándome de Billy y el otro chico saludé muy efusivamente a Jacob.
- Jacob- Era la primera vez que me alegraba de ver a alguien en este pueblo- Te iba haber llamado para contarte lo de mi ingreso al instituto pero me fui de fiesta y luego…- no le podía contar la verdad así que hice lo que siempre me habían enseñado, mentir como una bellaca-…bueno ya sabes lo del ladrón que entro en mi casa y golpeo a Charlie…y bueno él está en un buen sitio donde le van a poner bien…
-Hola Bella- se limitó a decirme avergonzado e intimidado.
No me lo podía creer. Ese no era el Jacob que había venido el otro jueves a cenar a mi casa. ¿Que comedura de coco le habría hecho Billy respecto a los Cullen? ¿Y respecto a mí?
- Billy, chicos; Bienvenidos a mi casa- saludó Carlisle muy educadamente-¿Podemos hacer algo por vosotros?
Billy arrugo el rostro como si de un momento a otro fuese a vomitar.
- La verdad es que podríais desaparecer de la faz de la tierra- disparó Billy a modo de saludo que me dejo completamente anonadada por lo maleducado, frío y cruel que sonó- Pero creo que no me vais a dar ese gusto, ¿Verdad?
La buena de Esme frunció los labios, Edward le gruñó, Alice le miro disgustada y Leslat se quedo con la boca abierta y luego hizo un comentario irónico sobre su educación.
- Me encanta la forma de saludar de la gente de este pueblo cuando van a una casa ajena y se les recibe cordialmente.
El único que mantuvo la compostura fue Carlisle que no se dejo impresionar por la crueldad del comentario.
-Jacob- Billy se dirigió a su hijo- Sal de aquí y vete al coche a esperarme, espero que estas sanguijuelas- señaló a la familia Cullen- entren en razón y nos podamos ir pronto de aquí.
-Pero…-Balbuceo Jacob disgustado
- Haz lo que te digo- Le ordeno sin que Jacob tuviese la opción de replicar.
-Jacob, no- susurré apenada por él.
Jacob se resignó y después de lanzarme una triste mirada se fue de la casa lentamente. Afuera se oía el chaparrón que estaba cayendo. Si no me hubiera recordado que Billy era un hombre mayor invalido, le hubiera metido una patada en el culo por grosero.
- Billy-Carlisle se quedo alucinado por el trato que había recibido Jacob- Ahí fuera el muchacho se va a coger una pulmonía. Aquí todo el mundo es bien recibido.
- Ya se que recibimiento que me puedo esperar de vuestra clase, asquerosos chupasangres- resaltó chupasangres-Por eso prefiero que mi hijo se coja una pulmonía a que pisé este antro de corrupción y degeneración- Parecía un pastor anglicano del siglo diecisiete sermoneando sobre el vicio y la inmoralidad. Resople de furia y de indignación.
-¡Pobre Jacob!- resaltó sarcástico Edward- El chaval se le ha olvidado el crucifijo, el agua bendita y la estaca y sin eso esta indefenso frente a unos espectros tan demoníacos como nosotros- Resoplo con impaciencia.
- Bueno ya sin ajo, de esta casa no sale, ¿Verdad, Edward?- Se apuntó Leslat a tirar puyas a Billy.
-¡Bah!- Hizo una mueca de repugnancia- Aunque no fuese vampiro seguro que no me gustaría el olor a ajo.
-Por lo menos que el chico se siente- ofreció Carlisle señalándole una silla- Tu debes ser…
- Sam Uley- Se presentó con una voz fuerte que denotaba autoridad y autoconfianza en si mismo. Se sentó mirando la silla con asco y después me dirigió una mirada que me indicaba que era un líder nato y que yo me equivocaba de bando al estar sentada entre Edward y Alice a los que lanzó una mirada como si fuesen seres inferiores. No me agradó en absoluto su arrogancia.
-¿Os puedo ofrecer algo de bebida?-Propuso Esme como norma de cortesía.
Sam la ignoro y Billy la miro como si Esme le estuviese ofreciendo cianuro.
"Tirales las latas a la cabeza. No se merecen otra cosa".
-Bueno Billy, ¿Podrías decirnos el motivo por el que nos honras con tu visita?- Carlisle decidió pasar al tema directamente sin perder su cordialidad.
-Sabéis perfectamente lo que he venido a deciros- Siseo Billy.
- Lo siento pero no- Carlisle se hizo el inocente mientras miraba a Edward. Caí en la cuenta de que ya se había enterado de lo que se traía Billy entre manos. Frunció los labios en señal de desaprobación.
-Habéis violado el tratado-Dijo Sam escuetamente viendo que Billy se andaba con rodeos.
Aquello me preocupó ya que me hizo recordar que yo había hecho un pacto con ellos y ahora me enteraba que tenían otro con los quileute y que lo habían roto o ellos lo consideraban roto. ¿Tendría más valor mi tratado que el de Billy y su gente? O ¿Lo romperían igual cuando a ellos les conviniese?...Algo en mi interior me decía que Carlisle si cumpliría su parte del trato conmigo.
Por lo menos Leslat si confiaba en él.
Carlisle se quedo petrificado al igual que Esme y Alice. Edward estaba a la espera de lo que dijese Billy.
- ¿Se puede saber que clase de tratado tienes con esta gente?- Le preguntó Leslat muy ansioso. Parecía que se disponía para la lucha de un momento para otro.
Carlisle respiro profundamente.
-Hace setenta años, nos disponíamos a establecernos en Hoquiam y para ello tuvimos que tratar con los quileute, los antepasados de nuestros invitados, y pedirles que nos dejasen establecernos en estas tierras ya que no nos considerábamos peligrosos para los humanos. Aceptaron el trato con una serie de condiciones, que mi familia y yo hemos cumplido hasta ahora y que no sabemos como ni porque , ellos dicen que hemos roto.
Leslat empezó a menear la cabeza en señal de rechazo.
- Ahora me acuerdo de que me comentaste algo sobre un tratado hecho con…-se estremeció- ¡Estás loco Carlisle!, Te advertí que no debías fiarte de esas criaturas…Son muy inestables y pueden ocasionarte problemas…y ahora están intentando meteros en follones para libraros de vosotros con puntos que no existen. Carlisle, no puedes ser tan bueno que la gente no es como tu.
-Os conocéis muy bien los puntos del tratado- Repuso Billy tajante- No os hagáis los inocentes ahora.
- ¿Podrías ser tan amable de decirnos cuales son los puntos que han violado?-Leslat se puso a defender a Carlisle con uñas y…dientes.
- Creo que Billy no está satisfecho con dos cuestiones- Le aclaró Edward interrumpiendo a Billy que le miraba sorprendido- La primera, y creo que esta no viola el tratado, es tu presencia aquí, Leslat.
- Esa es una cuestión- Afirmo Billy, mirando a Leslat con odio.
- Nunca ha habido problemas conmigo. He entrado y salido de Forks sin que hubiese pasado nada-se encogió de hombros- No sabía que existía una ley en la que tuviese que pedir permiso a los perritos guardianes para entrar a ver a un amigo.
-Leslat-Explicó Carlisle con calma dentro de la tensión del ambiente- nunca ha causado ningún problema ya que sus hábitos de caza son igual a los nuestros. Además es de mi familia. Al igual que era el mejor amigo de Charlie, tu amigo.
Billy se quedo atónito cuando Carlisle unió las palabras "Leslat" "Charlie" y "amigo" en la misma frase. Pero no por ello se dejo amedrentar y siguió destilando veneno.
- Así ha acabado el pobre Charlie por fiarse de seres como vosotros. El pobre incauto peco de ingenuo y por tener un "amigo" como tu… -se le atraganto las palabras- ¿Donde estabas cuando Charlie fue atacado por uno de los de vuestra especie?
- ¿Donde estabais tu y los de tu especie? – Le pregunto con ironía-Se supone que vuestro trabajo es proteger a los humanos de "carroña" como nosotros.
- Yo no puedo proteger a Charlie cuando el los invita a su casa amablemente y después le dan la puñalada trasera de avisar al resto de vuestros asquerosos amiguitos para que le maten. Charlie era una potencial amenaza para vosotros y a ti te ha venido de perlas que le haya ocurrido eso.- Le acusó prácticamente de lo ocurrido aquella noche.
Aquello fue un golpe muy bajo. Antes de que Leslat venciese la distancia que les separaba yo le increpe a Billy.
- No voy a permitirte que te metas con un familiar mío y mucho menos que utilices a mi padre como excusa para una supuesta disputa que tengas con los Cullen- De lo enfadada que estaba se me saltaban las lágrimas- No tienes derecho ninguno. Charlie era amigo de los dos porque veía que erais buenas personas y esto no tiene sentido.
- ¡Cállate niña!-Me increpó Billy- Esto no va contigo.
Le iba a contestar cuando Edward se llevo un dedo a sus labios para pedirme silencio.
-No empeores las cosas, por favor- Me suplico hablándome muy bajo al oído.
-¡NO TE ACERQUES A ELLA, ESCORIA!- El rostro de Billy se puso lívido al ver la cercanía de Edward sobre mi persona.
Sam se levanto para ponerse en posición de ataque y Edward gruño enseñando los dientes.
Carlisle le miro severamente y Edward desistió pero no por ello su rostro se relajo. A Sam le pasó lo mismo pero finalmente se sentó. Pude ver como le temblaban las manos.
- Billy- suplicó Carlisle- tranquiliza a ese muchacho. Quiero resolver el problema sin tener que recurrir a la pelea.
-Sam- Le llamó al orden Billy- Ahora no.
Sam se tranquilizo de repente y tuve el impulso de respirar hondamente. No sabia porque, pero tenia la sensación de haber pasado un peligro del que yo ni siquiera era consciente.
- Ahora que hemos llegado a la conclusión de que Leslat no es una amenaza para nadie y puede venir cuando quiera a Mi casa- Puntualizó Carlisle para poner clara sus condiciones y que Billy no pudiese rebátaselas. Se había salido con la suya y yo me sentí muy orgullosa de él. Estaba dando una lección de cómo ser un líder sin necesidad de perder sus buenos modales- ¿Me puedes informar cual es el segundo punto que se supone que estamos violando?
Billy por unos momentos se quedo sin habla y el silencio se volvió a apoderar de la sala.
"Carlisle: 1- Billy: 0"
Repentinamente Billy me miro como si yo no estuviese en el lugar indicado y apunto el dedo hacia mí.
- ¿Por qué ella esta aquí?- Preguntó con maldad a los Cullen- Se supone que sabéis que dice el tratado sobre los humanos y las sanguijuelas como vosotros, ¿Os tengo que refrescar la memoria?
- Si no habéis cambiado las leyes y no os habéis acordado de informarnos, que yo recuerde no dice nada que no puedan venir los humanos a mi casa y hacernos una visita.- Le debatió Carlisle sin perder las formas- Bella es casi una sobrina para mi amigo y la familia de mi amigo es también parte de mi familia. Además el vampiro que les ataco pertenece a una familia muy poderosa- Me sorprendí de que Carlisle pudiese hablar con Billy sobre vampiros tranquilamente ya que se supone que su existencia debería estar en secreto. ¿Como tenia ese conocimiento Billy sobre los vampiros? ¿Era Billy también otro cazador de vampiros? Me parecía imposible.- y tenemos miedo que hayan tomado ojeriza con Bella. Probablemente volverá para intentar realizar lo que no pudo. Bella esta indefensa y necesita nuestra ayuda.
Billy asintió analizando la situación.
- ¿Por que tiene los dedos rotos?- Sam preguntó sin énfasis en la voz analizándome con sus fríos ojos negros. Me recordó a un lobo evaluando a su presa y por impulso me agarre al brazo de Edward. Le solté inmediatamente al sentir la mirada reprobatoria de Billy sobre nosotros. No quería que Edward se metiera en un lío por mí. Decidí intervenir otra vez. Esta vez el asunto si me inmiscuya.
- Bueno no me iba a ir con ella por las buenas- me encogí de hombros para restarle importancia- Y se lo tomo muy mal. No se que hubiera pasado si la familia de Carlisle- mire a Edward agradecida- no me hubiese encontrado.
Parecían atónitos de que alguien como yo se pusiese de abogado del diablo y en cierto sentido me sentí así. ¿Que era lo que me impulsaba a defender a los vampiros de sus enemigos si yo, en cierta manera, era una enemiga acérrima de ellos? Supuse que era el conocimiento de que no todos pertenecían a la misma clase. Eso lo aprendí gracias a Leslat.
Pero Billy seguía con sus prejuicios con los vampiros y no daba su brazo a torcer.
- Bueno, no se porque lo habéis hecho y que motivos teníais pero…gracias por lo que habéis hecho por Isabella- Parecía humillado de tener que decir eso y arrastraba las palabras avergonzado- Charlie es importante para nosotros- Su tono de voz se endureció de pronto- Pero ya no tenéis que hacer nada mas. A partir de ahora, Isabella es asunto nuestro-Se dirigió a mí- ¡Niña, coge tus cosas que te vienes a La Push con nosotros!
Aquello me dejo anonadada, no solo por lo que había dicho, si no también como lo había dicho. En mi fuero interno me rebele contra esa idea. La sola idea de verme atrapada en la Push con Billy y tener que hacer de su criada para su uso y disfrute me dio vértigo. No podía soportar la cara de pena que estaba poniendo Esme al pensar que me iba a ir.
- Bella no se mueve de esta casa- Soltó Leslat- Ya hemos hablado sobre eso y esta todo decidido. Es su seguridad…
- ¿Su seguridad? ¿Con una pandilla de insectos chupópteros como vosotros?- pregunto incrédulo e irritado- ¿Será una broma?
- Me temo que no, Billy- le contesto Carlisle aun sereno a pesar que quería acabar con esto- Bella sabe que se encuentra en peligro y nos hemos ofrecido a ayudarla y ella a nosotros.
-¿Que clase de ayuda?
- He hecho un tratado con ellos-Interrumpí a Carlisle porque esto se estaba alargando demasiado- Ellos me han dado su palabra de que me protegerán y yo he aceptado.
-Eso es inaudito- Se limitó a sacudir con la cabeza- Una cazavampiros tratando con vampiros…
- ¿Como lo sabes?- Me dejo en mi sitio de la impresión ¿Habría sido tan bocazas Charlie de habérselo confiado? Habría violado las reglas…
- En cierto modo tu y mi pueblo tenemos el mismo objetivo- explico escuetamente- Desde hace generaciones, mi tribu se encarga de proteger a los humanos de bestias como estas. Al igual que tus antepasados. Como ves eres mas parecida a nosotros que a ellos. No existen lazos de unión entre tu y esos…Solo el odio reciproco.
Entonces existían otros cazavampiros que no eran los Swan… ¿Por que Charlie y Leslat no me lo habían contado?
- ¿Tu también eres un cazavampiros, Billy?- Le pregunte asombrada y en cierto modo aliviada de no ser la única extraña y poder compartir parte de mi carga con alguien…aunque si era Billy…Realmente casi prefería a los vampiros. La pena era que casi no existían del tipo como los Cullen y Leslat.
- En cierta manera…si aunque realmente no seáis tan iguales como afirma Billy- Me explico Carlisle- Como ves tenemos enemigos que aliados.
- Quizás eso se debe a vuestra naturaleza traicionera- Añadió Sam.
-Bueno ya esta bien de cháchara-interrumpió Billy llevándose la mano a la frente haciendo ver que le estaba empezando a doler la cabeza- Aquí no hay discusión que valga. Isabella- se volvió a dirigir a mi- , despídete de ellos que nos vamos y no te demores o voy a empezar a vomitar si me quedo un minuto mas aquí.
Me rebele contra el.
-Primero- Intente que mi voz fuese lo mas neutra posible- Nadie me llama Isabella sin mi permiso. No creo que tu y yo tengamos la suficiente confianza para que me llames por mi nombre completo- Odiaba que me llamasen así- y lo segundo, muchas gracias por tu ofrecimiento- o mas bien orden- pero yo ya hecho planes con los Cullen y no los voy a cancelar.
- ¿Que clase de cazavampiros estas hecha? ¿Desde cuando se ha visto que alguien pacte con el enemigo?
-Mis antepasados lo hicieron- Le intente poner en antecedentes
- ¿Y cuanto duraron?- Pregunto aparentemente dubitativo pero lo hacia para crearme a mi la duda- ¿Lo suficiente para que ellos pudiesen sobrevivir y después se desentendieron del pacto?
- Si lo quieres mirar así, lo mío también es cuestión de supervivencia- Le replique fríamente- Además existen pactos que duran toda la vida- Mire a Leslat y le sonreí- Y si no he entendido mal, vosotros también tenéis un pacto hecho con ellos y no lo han violado en todo este tiempo, ¿Por que habría de ser diferente?
-¿Como han conseguido embrujarte de esa forma para conseguir un pacto contigo?- Estaba perdiendo la batalla y eso le hacia mas agresivo.
Tragué saliva y me dispuse a contestarle la verdad.
- Carlisle me ha dado su palabra y confió en su honor de que cumplirá el tratado.
-¿HONOR?- Replico furioso- ¿Sabes que es lo que hacen con el honor esa clase de criaturas? Se limpian el culo con el y aun así les sobra mierda…- Resoplo con rabia-El honor solo es para tratar con los humanos-sentencio con una frase lapidaria.
-Pues yo creo que te equivocas- Intervino Edward con voz tranquila en apariencia- Sabemos lo que es muy bien el honor. El honor de ese hombre- señalo a Carlisle- es el de tener que recibir a un enemigo, que ha entrado en nuestro territorio sin pleno aviso, con toda la deferencia que se merecen todos los invitados y que este entre en su casa insultando a el y a su familia y por pura cortesía tenga que aguantar todas la humillaciones inclusive la acusación de haber violado un tratado hecho mas de setenta años, sin ninguna prueba de ello, ya que no podéis demostrar que hayamos entrado en vuestras tierras, cosa que si habéis hecho vosotros al entrar en esta casa, y tampoco que…-me miro levemente aprensivo- hayamos mordido a ningún humano. Y lo peor de todo es acusarnos del ataque a Charlie y a su hija prácticamente a nosotros, cuando sabéis perfectamente que os hemos ayudado cuando venían vampiros hostiles a esta zona. Empieza a pensar que lo que ata a mi padre a esa silla y no se levante a retorcerte el cuello sea lo que denominamos honor- su voz empezó a volverse siniestra y Billy inconscientemente se agarro al borde de su silla-y también piensa que lo que me impide a mi hacer lo que cualquier persona normal haría en estas circunstancias no es honor, ni respeto por sus canas ni por tu enfermedad, sino no causar ningún disgusto a esa persona. ¿Me has entendido?
"Edward: 1- Billy: 0"
Billy temblaba de rabia y Sam empezó a perder la compostura.
- Respecto al tema de donde debería estar Bella-continuo diciendo Edward dando énfasis a mi nombre para indicar a Billy como me gusta como me llamasen- creo que lo mejor seria que ella dijese donde quiere estar. Así no habrá malentendidos.
-Edward tiene razón-Convino Carlisle- Bella- se dirigió a mi- Billy cree que estarás mas segura en la Push y si tu eres de esa opinión, eres totalmente libre de marcharte. No te preocupes por sentirte en deuda con nosotros, solo haremos lo que tu consideres mejor y mas seguro para ti.
Fruncí los labios. Desde luego lo más sensato y seguro hubiera sido haber cogido la maleta y haberme ido con Billy a la Push.
La parte mas racional de mi ser me lo imploraba a gritos pero algo profundo en mi me pedía a gritos la aventura y la expectación del día a día y la lucha por la supervivencia…debía ser una vocación muy grande la mía o unas enormes ganas de meterme en follones para sentirme viva.
Si me quedaba con los Cullen tenia altas probabilidades de morir desangrada. ¿Por quien? A la cabeza de apuestas, Edward iba el primero, pero Jasper le seguía muy de cerca. Eso seria un suicidio casi seguro.
Si me iba a la Push, lo mas seguro era que yo misma me suicidase debido al aburrimiento. Además estar en el mismo lugar que Billy me producía repelús. Y si irme a la Push suponía librarme de la vigilancia excesiva de Edward, eso no me consoló, ya que Billy me pondría a alguien para vigilar mis movimientos. Posiblemente fuese Sam. La idea se me hizo repulsiva, no porque Sam no fuese atractivo, si no porque había algo que no me gustaba de el.
"Venga ya Bella", me incitaba la peor parte de mi conciencia, "Para estar vigilada por alguien por lo menos que sea el mas guapo. Además admite que te va el morbo"
Al pensarlo me ruborice yo sola y por un momento no caí en la cuenta de que Edward podría leerlos. Y mientras mi sangre se me subía mas y mas a la cabeza, empecé a prepararme para lo que seria mi sentencia.
Respire profundamente y me dispuse a decir mi decisión a Billy.
- Muchas gracias por tu ofrecimiento Billy, pero creo que lo mejor para todos es que yo me quede con los Cullen. Estaré bien y además no voy a retractarme de mi trato. Los Swan también tenemos nuestro sentido del honor.
Billy acabo por explotar del todo.
- ¡EL SENTIDO DEL HONOR NO ES IGUAL QUE LA ESTUPIDEZ, MOCOSA!-intento buscar toda clase de subterfugios para herirme- Pensé que siendo lo que eres, tendrías mas cabeza, pero veo que me equivoque. Tu padre peco por ingenuo y tu por imprudente, pero el por lo menos ha llegado a cumplir los cuarenta. Tu no creo que llegues a los veinte como sigas juntándote con quien no debes.
Rechine los dientes de rabia por el trato que estaba recibiendo. Sabia que era joven e inexperta pero no necesitaba que me lo recordasen a todas horas y menos aun con esos modos. Pero sus palabras tenían un eco profético e hicieron que me quedase fría por unos instantes mientras mi mente volvía a viajar a Ciudad Juárez: "¿Ves esa línea? Es la línea de la vida.-Me señalo con el dedo una línea…
-¿Por qué es extraña?- Pregunte...
- Porque al principio parece muy corta- e hizo un recorrido con el dedo sobre la supuesta línea- y llega un punto donde se corta- parecía titubear- yo te diría que a lo sumo te quedarían dos o tres años…"
Decidí sacarme ese pensamiento de la cabeza y me levante enfadada dirigiéndome a la puerta.
-Voy a asegurarme de que tu hijo Jacob sigue vivo, ya que a ti no te importa-le increpe- Esta conversación ha acabado ya- Por lo menos para mi. Si tenia la mas mínima duda de donde debía quedarme, Billy había conseguido desviar la balanza…al lado contrario de donde el se proponía.
Sin más miramientos abrí la puerta y salí al jardín. Parecía que se habían abierto las compuertas del cielo.
Localice el coche de los Black, una furgoneta de los años sesenta de color negro, y supuse que allí estaría Jacob. Mi corazón se lleno de lastima por el y el trato que había recibido de Billy. Me puse la capucha y Corrí. En dirección al coche intentando mojarme lo mínimo.
Cuando alcance el coche di unos pequeños golpecitos en el cristal para llamar su atención. Debía estar pensativo porque pareció sorprendido de verme allí pero pronto una radiante sonrisa apareció en su rostro de buena gana me abrió el coche y yo subí agradecida de no tener que mojarme y estar en un lugar con calefacción. Le devolví la sonrisa.
-Gracias.
-No hay porque darlas-me respondió con una chispa en los ojos.
Menee la cabeza al pensar lo distinto que podían resultar dos personas que llevaban el mismo ADN. Jacob era un sol en la tierra, tan amigable. Tan calido. Solo esperaba que Billy, y probablemente Sam, no le echasen a perder.
-He venido a rescatarte del reino de las sombras donde el malvado brujo Billy te ha desterrado- bromee con el. Me daba mucha lastima el trato de Billy hacia el. No sabía cuanto podría saber Jacob sobre los Cullen pero por las reacciones de su padre, supuse que Jacob no estaba metido en el asunto. Por lo menos hasta el momento.
- Creo que es al revés- puntualizo Jacob divertido- la princesa no rescata al caballero…o eso tenia entendido.
-¡Oh, vamos!-puse los ojos en blanco- Estamos en el siglo veintiuno. ¡Nosotras tenemos el poder!
- ¡pobre de nosotros si todas son como tu!-se rió con ganas- Aunque me dejaría rescatar si tu fueras mi salvadora y el final fuera el de un cuento de hadas.
Hice como si no le hubiese entendido.
- ¿Fueron felices y comieron perdices?-Me hice la tonta.
-No-Susurro suavemente como si estuviésemos en un hechizo- Me refiero a la parte donde la princesa tiene que dar un beso al príncipe para romper el maleficio.- Con sus calidas manos me cogio el mentón y me acerco lentamente a su rostro.
"¡Oh, oh, oh, oh!", gemí de angustia hacia mis adentros, "No me hagas esto"
-Jacob- le reñí aparentemente divertida para no herir sus sentimientos- Los cuentos de hadas no funcionan en la realidad.
- Ah – suspiro decepcionado pero sin soltarme el mentón- Es que pensé que había quedado algo pendiente la primera noche que nos vimos.
Definitivamente si tenia que empezar a herir sus sentimientos.
- No dejamos nada pendiente- repuse cortante.
-Yo creo que si- musito con voz juguetona y divertida- Me prometiste que yo seria el primer chico al que besarías.
"¡Pero será mentiroso!"
-Yo…no...Lo recuerdo- balbucee atónita. ¿Realmente seria capaz de manipularme para besarme y luego pavonearse a sus amigos de su hazaña como hacían los adolescentes cuando besaban a una chica algo mayor que ellos?
Soltó una fuerte carcajada.
- Bueno eso en realidad me lo prometiste cuando tenias siete años y fuimos a pescar en las rías-hizo memoria- Me prometiste que si te dejaba la caña yo seria el primer chico al que besarías- frunció el ceño de repente-pero después de una patada me tiraste de la barca.
Enrojecí de la vergüenza.
"Eso, tu recuérdame lo pequeña cabrona que era"
-Creo que ha llegado el momento de cumplir lo que prometiste-siguió riendo para dar ligereza a su broma. Solo que al mirarle a sus brillantes ojos negros supe que lo estaba diciendo en serio.
"¿Como salgo yo de esta?"
-Jacob-musite no muy segura de lo que me iba a inventar- Yo ya no puedo cumplir esa promesa…-solté la primera mentira que se me ocurrió- tu ya no vas a ser el primer chico que me vas a besar. Se te han adelantado.
"Pero si le estas diciendo la verdad"
Me soltó el mentón levemente decepcionado.
-Me dijiste que no tenias novio-musito tímidamente con un leve deje de disgusto en la voz.
- Y no lo tengo- me puse a la defensiva por algo que no tenia porque defenderme- Solo fue un pequeño juego con un…amigo.
- ¿Como te sentiste?-pregunto curioso y levemente vencido por las circunstancias.
¿De verdad quería saber eso?
-Me quede helada-solté de sopetón. Que se lo tomase como quisiera.
Se quedo un rato mirándome en silencio ya que yo me negaba a dar mas detalles.
-Mi padre se esta portando fatal, ¿Verdad? – Rompió el silencio con una afirmación. Estaba empezando a tener vergüenza ajena.
-No es culpa tuya- le dije suavemente sin tener que mentirle.
Inspiro enfadado.
- Pero yo sufro las consecuencias de sus actos- estaba empezando a enfadarse- Y lo peor de todo es que no es el solo sino que Sam le induce a ello- puso los ojos en blanco- No me quiero imaginar el ridículo que estará haciendo con los Cullen y sobre todo que pasara si tengo que encontrarme algún día con el doctor Cullen y sus hijos. ¿Como mirarles a la cara?
Sonreí a Jacob para que sintiese que yo le comprendía.
- No te preocupes demasiado por eso- mi voz era muy ligera-Carlisle Cullen es todo un caballero-me negué a decirle que no era como su padre- y no juzga a nadie por nada.
Asintió con la cabeza.
- ¿Conocías a los Cullen de antes?-pregunto de manera impersonal- Es que como te vas a quedar en su casa y hasta hace dos días no sabias nada de ellos.
- No-le respondí- Pero mi tío Leslat, el hermano pequeño de mi madre, conoció a Carlisle Cullen…en la universidad y se hicieron muy amigos y como se entero que se había a mudado a Forks con su familia y yo m he quedado sin casa y Charlie…-hice un gesto de dolor- le pidió el favor de que me quedase con ellos y el ha aceptado encantado.
-Siento lo que te ha pasado- lo lamento de verdad- y lo de Charlie fue…horrible y encima es llegar tu al pueblo y sufrir ese ataque de repente…-siseo furioso- ese cabrón...tendría que ser un profesional ya que Charlie era policía . Sino, no me lo explico.
"Mejor que ignores lo que era ese…ser por tu bien, Jacob", le rogué mentalmente.
- La policía lo esta investigando- Susurre. "aunque no sirva de nada"
- Debes encontrarte fatal por todo lo ocurrido-susurro tiernamente acariciándome la cara ignorando mis intentos por evitarle- Si puedo hacer algo por ti, dímelo…por favor.
Bruscamente logre desasirme de sus manos.
-Gracias-logre decir entre jadeos- Me encuentro…bien…bueno todo lo bien que me puedo encontrar en esta circunstancias. Pero si no llega a ser por Edward no lo estaría contando- ¡Que extraño! ¿Por que había salido Edward en esta conversación?
- ¿Edward Cullen?-pregunto de manera informal pero pude percatarme de alguna arruga en su rostro. Parecía que la mención de Edward en la conversación no le había agradado- ¿Has hablado con el sobre su intento frustrado de asesinato?
-Si y dice que lo siente. No estaba atento y no nos vio y yo le creo- afirme como si fuese un dogma de fe...no sabia que me pasaba ¿Por que defendía al cretino?- Somos humanos- o casi- y cometemos errores.
- ya-se limito a comentar. Respiro cinco segundos para pensar y luego me miro fijamente- Bella- su rostro estaba muy serio- Si te va mal allí, por favor no dudes en venirte a la Push.
Trague saliva ante los malos presagios que contenían sus palabras.
"Bella, no te puedes echar atrás. Diste tu palabra y además confías en Carlisle"
Me reí intentando no parecer demasiado histérico.
- ¿Me vas a hacer un hueco en tu casa?- Bromee-creo que me tendríais que meter en el garaje.
-Te puedo ceder mi cuarto-Dijo alegremente.
Capte que lo que realmente quería decir era "Acepto compartir mi cuarto contigo". Gracias a Leslat tenia un conocimiento muy básico sobre los hombres y sus segundas intenciones. Según el me había enseñado a defenderme en la vida de granujas como el.
Su filosofía se basaba en: "Haz lo que digo pero no lo que yo hago"
-Tengo un cuarto muy grande aquí- sonreí pero mi voz sonaba muy consistente. Por una extraña razón me estaba empezado a encantar mi cuarto.
-Solo era un plan B- me ofreció sonriendo.
-Claro- esperaba zanjar el tema ya.
De repente miro por la ventana y su sonrisa se borro de la cara.
-Creo que te esperan-me señalo por la ventanilla. Por el tono de voz intuí que no le gustaba demasiado que hubiesen interrumpido nuestra charla.
Mire por la ventanilla en la dirección que el estaba mirando y me encontré a Edward apoyándose en un árbol, calándose hasta los huesos y con la mirada fija en el coche aunque sin ver realmente. Estaba apático y me recordó a una estatua de decoración de jardines. Bella, fría y sin vida.
Suspire levemente aliviada ya que aunque me gustaba estar con Jacob, no soportaba sus flirteos conmigo. Demasiado directo.
-Bueno tengo que irme o Edward se cogerá un catarro- No esperaba que entendiese mi broma- y se enfadara conmigo por mojarse.
-Bella, no se cuando voy a volver a verte- Su mirada estaba triste y yo comprendí lo que quería decir. Si me quedaba con los Cullen lo mas seguro que Billy intentaría por todos los medios evitar que Jacob y yo nos viésemos. Sentí mucha compasión por el.-Así que espero que estés bien y…
-Lo se- respondí y me dispuse a abrir la puerta. Pero de repente Jacob me detuvo y bajo la cabeza avergonzado.
-Bueno como he pensado que no me vas a ver en mucho tiempo, pues… solo quiero que hagas una comparación.
Empezaron a entrarme sudores fríos.
-¿Comparación?
-Si-sus labios dibujaron una sonrisa traviesa que si bien no eran como las de Edward, ni punto de comparación, también era sugerentemente atractiva. Estuve a punto de ceder. A punto- Me gustaría saber si te quedaras tan helada cuando un chico ardiente te bese. ¿No me vas a dejar a hacer la prueba?
A pesar de que Jacob era un chico tan majo, tenia que admitir que a veces se comportaba como un autentico crío y odiaba esa faceta de el. Le hacia convertirse en un autentico cretino.
Para adquirir fuerzas de flaqueza volví a mirar a Edward que seguía estático. Resople varias veces y mi mente se puso a divagar la mejor manera de salir de esta. Por un día ya había tenido suficientes emociones.
-Jacob-balbucee-no es buena idea...
- ¿No te resulto atractivo para tu gusto?-inquirió pícaramente
-La verdad es que eres increíblemente atractivo-admití y el se dispuso a acercar sus manos a mi rostro. Mi subconsciente actuó por mí- Pero me gustan más los rubios.- solté volviendo a mirar a Edward que había cambiado su postura para taparse la boca. Seguramente estaría disfrutando de la situación el muy…
Antes de que Jacob pudiese reaccionar ante mi revelación yo abrí la puerta y antes de disponerme a salir, le acaricie levemente el pelo esperando que se conformara con eso.
- Tengo que irme-me despedí- Si Billy decide no nombrarme persona "Non grata" podríamos quedar algún día para tomar algo-Le guiñe un ojo esperando que no se tomase demasiado en serio la invitación. No quería que se hiciera ilusiones conmigo.
Dicho eso me dispuse a correr hasta donde estaba Edward con sentimientos encontrados.
Al llegar junto a Edward este hizo como si no me hubiera visto y me enfade.
-¿Qué pasa?-Inquirí levemente rabiosa- ¿Ya has empezado tu trabajo como carcelero?
-Eres cruel- se limito a decirme.
-¿Por qué?-me quede sorprendida.
Edward volvió a dirigir la mirada al coche de los Black.
- ¿Te gusta el chico?-Me pregunto a bocajarro.
Fue tan directo que me pareció que me había impactado una bala. Mi primera reacción instintiva fue decirle que se metiera en lo suyo, pero con Edward yo siempre estaba impulsada a soltar la verdad. Probablemente seria por su don de leer las mentes.
-Para ir a tomar un par de copas es mas divertido que tu- Admití intentando hacerle rabiar.
Sus ojos se oscurecieron levemente.
-No me refiero a eso. Quiero decir que si te gusta de verdad. Si ves tú futuro con el-su rostro era inescrutable mientras intentaba averiguar que intenciones escondía tras sus palabras.
Me reí levemente histérica ante eso…ya que por alguna razón me producía mucha angustia pensar en lo que podría pasar en un tiempo posterior a hoy, teniendo en cuenta lo que era. La verdad es que ni siquiera podía pensar en lo que iba a hacer mañana ya que empezaba a dudar que hubiese un futuro para mí.
Intente pensar en mi futuro y no tenia planes de que Jacob apareciese en el.
-No- respondí- No me gusta lo suficiente para compartir algo personal conmigo.
Edward asintió.
-Eres cruel-repitió.
Le mire con cara de pocos amigos.
-Le estas dando esperanza- me acuso.
- ¿Qué?- eso era lo ultimo que me esperaba oír. Sabía que Jacob tenía debilidad por mí pero no que llegase a esos extremos. O por lo menos me negué a creérmelo.
- Solo te estoy avisando y te digo que pares ahora que puedes ya que si continuas con eso tendrás problemas en el futuro con el-me aconsejo- Para esto antes de que se ilusione de verdad y tu lo lamentes algún día.
No creí a Edward en ese momento y me limite a encogerme de hombros.
-Solo es un chico de quince años encariñado con la vecina de enfrente-sonreí- Cuando crezca se le pasara.
Edward se limito a suspirar.
- ¿Que tal Billy?-pregunte para cambiar de tema.
-Afortunadamente ya se va- se relajo al imaginarse que la tormenta había pasado- Ha sido duro de pelar pero una vez que tu has dejado claro tu posición, Carlisle se ha mostrado inflexible y con gran tranquilidad se ha negado a rendirse a los berridos de Billy-se rió entre dientes.
-Hum- me limite a comentar.
Me quede en silencio unos minutos oyendo como caía la lluvia y calándome junto con Edward. Necesitaba otra ducha.
-¿Así que te gustan los rubios?-replico con voz divertida- Yo no soy rubio.-se cogio un mechón de pelo.
-No me refería precisamente a ti- repuse picada.
Me miro burlón.
-Me quede helada al recibir el beso de Edward Cullen-Me imito la voz perfectamente-¿Helada?-inquirió escéptico- ¿A que llamas helada?... ¿A que un rió de lava recorra tus venas? Porque te aseguro que me estabas quemando los labios al hacerlo…estabas tan…-su tono se volvió seductor-…ardiente.
Al decir eso si sentí mi rostro arder por el efecto de la sangre y mi corazón palpitar como nunca.
A Edward le pareció muy divertido.
-Se sincera-me pidió-¿Te gusto que te besara?- Parecía una pregunta pero su brillo en los ojos me indicaba que no.
Estuve a punto de decirle que era un cotilla morboso y que se fuera a paseo.
-Eso dímelo tu- le desafié- Para eso puedes leer la mente.
Me puso ojos tiernos.
-Prefiero oírtelo con tus palabras-casi me rogó.
No tenía ninguna oportunidad de mentirle teniendo en mí contra su poder por lo que no me quedaba más remedio que contarle la verdad.
-Mucho- Reconocí. Mi voz parecía un murmullo en el viento.
- ¿Como dices, hija?-imito a una abuela poniéndose una mano en la oreja.
- Eres el rey del beso-me irrite- ¿Te basta con eso?
Se rió suavemente.
-Bella-sus labios estaban serios pero sus ojos brillaban burlones- ¿Te acuerdas cuando Carlisle ha dicho que mi poder funciona con casi todas las criaturas racionales?-asentí mientras el me miraba enigmático-pues resulta que hay excepciones…
-¿No puedes leer la mente a todo el mundo?- Me extraño- ¿Tienes limitaciones con los quileute?
Recordé que Alice si las tenias.
-Hasta hace poco tenía limitaciones con ellos-sonrío al mirarme- pero desde nuestro encontronazo en Alaska, he adquirido la capacidad para oírles. Por lo que si no te lo había dicho, Gracias.
-Ya sabes, para lo que necesites.
- Leslat nos ha contado que tú eres prácticamente inmune a los poderes mentales de los vampiros. Eso quiere decir que el poder de Jasper que es de tipo ambiental si te afectaría, al igual que el de Alice…
De repente se me hizo la luz y comprendí lo que me estaba diciendo.
-Yo soy tu excepción.
-Si
Me sentí como una tonta al no acordarme de mi inmunidad ante los poderes mentales de los vampiros. Empezaba a pensar que Carlisle tenía razón al cuestionarse como había sobrevivido a tantas desgracias.
-Me has engañado-le acuse- me has hecho creer que me podías leerme la mente para que te soltase lo que querías oír.
Me puse furiosa porque había jugado conmigo.
Empezó a reírse a mandíbula batiente. Todo mi enfado se fue al abismo. Era imposible hacerlo cuando el usaba esas armas.
-A pesar de tener el mentor mas vicioso que pueda existir, eres tan inocente- me increpo conteniéndose la risa- No sabes mentir…tal vez tu mente este cerrada a mi pero las reacciones de tu cuerpo te delatan. Eres tan graciosa. Creo que me lo voy a pasar muy bien vigilándote…siempre que no te sobrepases.
-Cretino-fue lo único que pude contestarle.
-Cuando te estaba besando no decías eso-sonrío- de todas formas no te preocupes por eso. No volveré a hacerlo. Yo nunca cometo el mismo error dos veces.
¿Besarme había sido un error? De todas formas solo lo había hecho para que me callase, por lo tanto no le debió importar mis sentimientos demasiado.
-Cretino-repetí rechinando los dientes. No quería que notase lo que me había dolido sus comentarios.
Vimos como la puerta se abría y Billy salía de allí como quien se le llevase los diablo empujado por Sam.
Estaba murmurando entre dientes muchos tacos y blasfemias.
Cuando paso por nuestro lado miro a Edward como si le quisiera apuñalar. Ordeno a Sam parar y se quedo enfrente de nosotros.
-Habéis ganado esta batalla-admitió derrotado y furioso-pero no ganareis la guerra. Os estaremos observando por si rompéis el tratado- le aviso-Ya sabéis no podéis morder-enfatizo "morder"- A Isabella. Si lo hacéis, preparaos para las consecuencias.
-Somos concientes del riesgo que corremos- Se limito a decir Edward secamente.
-Isabella-se dirigió a mí con mi nombre. Lo odiaba.- Aun puedes venirte con nosotros.
- No gracias- ¿Que parte no había entendido Billy?
-Prepárate para las consecuencias-Me aviso Sam con una mirada despreciativa como si esto fuese una guerra y yo estuviese en el bando perdedor.
Temblé de rabia ante su prepotencia.
-Adiós Isabella- se despidió Billy secamente- Cuando te hagan pedazos, ven a vernos y ya nos pensaremos que podemos hacer por ti.
Fruncí el ceño enfadado. Desde luego la Push seria el último sitio donde iría a pedir ayuda.
Pensé que Edward montaría una escena, por lo que me sorprendió ver que sonreía a Billy. Me cogio de los hombros y me acerco a su cuerpo. Empecé a sufrir taquicardia.
-Adiós Billy-se despidió con voz suave e inocente- No se preocupe. Cuidaremos muy bien de Isabella.
Acerco sus labios a mi mejilla y me dio un suave beso. Mi sangre empezó a correr un formula uno por todas las venas de mi cuerpo. Mi corazón amenazaba con pararse en ese instante… ¡Que tramposo llegaba a ser a veces!
Pude ver a Billy intentando ponerse en pie…pero al final desistió y Sam empujo su silla hasta el coche.
Edward sofocaba su risa en mi pelo mientras que yo estaba debatiéndome entre la consciencia y la inconsciencia debido a que la sangre no me llegaba a la cabeza.
En un segundo pude notar como el cuerpo de Edward se tenso y dirigió su mirada hacia el coche de Billy. Pensé que Billy había vuelto a pensar mal de los Cullen, pero cuando dirigí la vista hacia donde Edward tenia fijo sus ojos, me encontré con Jacob Black que me dirigió una mirada de sorpresa y pena, para después lanzar una extraña mirada a Edward. En aquel momento descubrí el lado más oscuro de Jacob y como el calor que desprendía podía convertirse en fuego y quemar.
A pesar que esa mirada de odio no iba dirigida a mi, no tuve fuerzas para seguir sosteniéndola y desvié mis ojos.
Algo hizo que empezase a temblar por Edward y tuve el loco impulso de abrazarle para protegerlo de algo...aunque ni yo misma sabia porque. No había nada que pudiese vencer a un vampiro. Pero aun así pase mis brazos a la cintura de Edward para preservarle del Jacob siniestro. Era ridículo, ¿Que posibilidades tenia Jacob contra alguien como Edward?
Seguí abrazando a Edward hasta que el coche de los Black arranco y se fue perdiendo por el bosque.
Edward se libro de mi abrazo con brusquedad y eso hizo que yo tropezase y casi volviese a besar el suelo otra vez en el día.
Me enfade con el porque no entendía a que venia su cambio de actitud.
- ¡Empiezo a pensar que tienes un trastorno de personalidad múltiple!- le increpe- primero me besas y después me ignoras… ¿Se puede saber a que viene esto?
En cuanto le mire, me quede estática en el sitio y las palabras se me atascaron en la garganta.
Se había quedado totalmente rígido y sus ojos negros como el carbón me miraban enfebrecidos y su labio empezó a curvarse hasta mostrar sus relucientes y afilados colmillos.
Mi primer impulso fue el de salir pies en polvorosa pero decidí no dejarme amedrentar y en silencio me encare con el.
Aun sabiendo que tenia todas las de perder apreté los puños y me dispuse en posición de combate.
Mis primeras horas en esa casa y ya se estaba rompiendo el pacto de Carlisle. Pero en aquel momento lo primordial era mi supervivencia.
Antes de que me dispusiese a atacar, Edward se dirigió rápidamente hacia mi dirección y sentí como una ráfaga de viento pasaba por mi lado rozándome lo mínimo para luego desparecer hacia el bosque.
Cuando me percate que el peligro había pasado mis rodillas fueron incapaces de sujetarme y me arrodille en el suelo. Mi corazón amenazaba por salirse de mi pecho y me concentre en coger todo el aire posible que me dejaban mis pulmones.
-¡Bella!- la lejana voz de Leslat me saco de mis pensamientos-Estamos en el garaje ¿Puedes venir?
Me levante, no sin antes tropezar un par de veces y me dirigí a una especie de caseta, que tenia el tamaño de mi piso de Phoenix, donde se encontraba Leslat discutiendo con Carlisle.
- Luego dices que Bella y yo tenemos una especial atracción hacia los peligros, pero desde luego tu no te quedas corto- le regaño-Ahora en serio, lo mejor seria que vendáis la casa y que os mudéis a otro sitio.
Carlisle se negó en rotundo.
-Este es mi hogar- se aferro- E hicimos un pacto. Además creo que la coexistencia es posible. Nosotros hemos respetado el pacto y no tiene que haber motivo por el que ellos y nosotros no podamos vivir en el mismo lugar.
-Creo que ellos no lo ven de la misma manera. Harán cualquier casa para romperlo. Y luego dicen que somos nosotros los traicioneros- Empezó a apretarse los puños- Pero que asco de perros
-¡Leslat! ¡No te voy a permitir ningún insulto racista a nadie y mucho menos a un amigo de Charlie!- Le regañe. No quería que Leslat se rebajase al nivel de Billy.
- Ella tiene razón- Admitió Carlisle- Además ahora tengo una excelente razón para no irnos. No quiero tener que mudarme y que Bella vuelva a pasar por el trámite de volver a cambiarse de instituto.
- ¿Instituto?- pregunte muy sorprendida. Yo ya me había hecho idea que me iba a quedar encerrada en casa a cal y canto. No sabía si me alegraba por poder estirar las piernas y tomar aire fresco, o echarme a temblar ante los comentarios de mis "amables" compañeros en cuanto me viesen entrar por la puerta con alguno de los Cullen.
- Por supuesto, Bella- me confirmo Carlisle- que las circunstancias hayan cambiado, no significa que no te comportes como una humana normal. Podrás seguir con una vida como humana aunque estés un poco vigilada. Creo que vas a tercero, ¿No? Como Edward y Alice.
-Si puedo ir al instituto y hacer cosas como una humana, ¿Por que tengo que estar vigilada por Edward 24 horas?- pregunte con la falsa esperanza de que Carlisle cediese en cuanto a la vigilancia.
Pero su rostro no me daba ningún indicio de que fuera a ceder.
-Lo siento, Bella-negó con la cabeza suavemente- pero con respecto a tu seguridad no soy razonable.
Mi gozo en un pozo.
-Además-continuo- no es tan malo como te piensas. Podrás ir de compras con Alice y te divertirás mucho con ella. En cuanto al instituto ya arreglare los papeleos para que estés en la misma clase con Edward o Alice. Ya se que para una chica de tu edad el instituto es un fastidio pero lo necesitas. Lo único que lamento es que te pierdas la gimnasia durante un mes, se que a los humanos os gusta esa asignatura- me observo los dedos con lastima.
Esa era la primera noticia buena que me había dado en el día. Carlisle ya se daría cuenta de lo poco que me gustaba la gimnasia.
- Lo superare- me limite a decir.
-Que fueras al instituto fue una de las condiciones que le impuse a Carlisle para que tu te quedaras aquí-me explico Leslat- Da igual donde estés, tu sigues siendo humana y no quiero que pierdas tu esencia tan pronto…después tu elegirás lo que quieres hacer en el futuro, pero quiero que veas lo que hay en los dos mundos para que puedas tener una visión mas clara.
"Tarde o temprano tendría que elegir entre la luz o las sombras"…si no me mataban antes claro.
Para no tener que pensar demasiado en mi futuro tan lejano como negro, me puse a divisar el garaje y a evaluar sus lujosos coches. Me llamo la atención un cochazo lujoso y ostentoso de color plateado que estaba al lado de un mas que ostentoso descapotable de color rojo. Por un momento me quede sin respiración y Leslat se rió al verme la cara.
- A mi también me ha pasado lo mismo con el Aston Martin- Le acaricio la parte delantera del coche con tanto cariño que parecía que tocaba alguna mujer- ¡Dios! Si tuviera que enamorarme una vez para toda mi vida, seria de el. ¿Verdad, chiquitín?
-Creo que a Edward le ha pasado lo mismo- sonrío Carlisle- Si te ve tocándolo te saca los ojos.
-Pues que no sea egoísta, que este coche puede dar mucho amor a los dos- refunfuño.
-¿Ese coche es de Edward?-Pregunte. Desde luego que le pegaba.
-Ostentoso, ¿Verdad?-asintió Carlisle
-Le pega con su personalidad-confirme.
"De pijo prepotente"
-Ahora que lo pienso, tienes razón-se rió Carlisle ante mi comentario.
Mire por todas partes buscando algo que extrañaba. ¿Se habría olvidado Leslat de mi Harley Davison?
- Leslat- replique- Te has dejado la moto en Phoenix.
No me gusto la cara de Leslat cuando le mencione la moto e intento hacerse el loco.
- ¿Qué le ha pasado a mi moto?-Inquirí nerviosa.
Suspiro antes de contestar sabiendo que la respuesta no me iba a gustar.
"¡Oh, no! Seguro que ha sufrido algún percance y esta en la cacharrería"
-Renee me obligo regalársela a Phil- confeso levemente avergonzado y antes de que pudiese berrear continuo deprisa- Lo siento Bella pero tu madre estaba muy nerviosa con eso de que te fueras a Forks y como no le hacia mucha gracia la moto la única manera de tranquilizarla era prometerla que tu estarías segura y precisamente lo de la moto era añadir mas peligros sobre tu espalda…por lo tanto le regale la moto a Phil ya que la miraba como a la niña de sus ojos…
-¡Has regalado la moto a Phil!- Estaba furiosa. Eso era mucho peor que lo de la cacharrería.
Se encogió de hombros divertido.
-Míralo por el lado bueno-me comento divertido- a lo mejor el tonto de tu padrastro tiene un accidente y se rompe la cabeza. Tú te librarías de ese gilipollas y Renee estaría en disposición de ser consolada por mí.
-No me puedo creer que insultes al padrastro de Bella en su presencia-le recrimino Carlisle-y que encima tengas la cara de decir delante de la chica que te quieres acostar con su madre.
-Ella ya esta acostumbrada. Además también digo delante de tus hijos que me quiero acostar con su madre y ellos no me dicen nada. Es mas, yo creo que Edward me haría el favor a cambio de que le regalase el jaguar. Aunque como tu eres mi amigo te regalo el jaguar…
-No-Gruño Carlisle.
-No te perdono lo de mi moto-continué con el tema.
Sonrío malévolamente y empecé a perder parte de la autoestima que me faltaba. ¿Por que todos los vampiros empleaban esas armas conmigo?
-¿Y si te lo compenso?-me miro con picardía y me señalo un coche que estaba al lado de un flamante volvo plateado- Una nueva etapa necesita un nuevo coche. Además no desentonaras con el ambiente de pijos del que te has rodeado. Te gusta, ¿verdad?
De color negro, tu preferido.
Intente no hiperventilar al observar el Audi A8 que a partir de ahora me pertenecía e intente hacerme a la idea yo tenia que conducir aquella maravilla, cosa que no me cuadraba en la cabeza, porque estaba acostumbrada a la moto, aparte que yo siempre me había imaginado que yo conduciría una camioneta Chevy del cincuenta y tres…El coche de Leslat no iba conmigo.
Yo desentonaba con el.
-¡Pero Leslat!-me queje-No me puedo imaginar conduciendo esta…joya. ¡Demasiado ostentoso!
Puso los ojos en blanco.
-Tu caso es siempre quejarte por algo-se lamento- Cualquier chica de tu edad se hubiera tirado a mis brazos diciéndome: "Te quiero tito Lesly" y tu lloriqueas porque le coche es ostentoso. Pues siento ser cruel pero que sepas que me he gastado una pasta por regalártelo y como se que te sienta mal que me gaste dinero en ti, así me asegurare de que lo vas a conducir.
-Me da miedo chocarme y romperlo-explique.
-Pues si se rompe es porque se usa, Bella- argumento-No tengo ningún problema en regalarte otro.
Ya se había salido con la suya.
- De todas formas aquí nunca sobra un coche- Me consoló Carlisle- Se de uno que va a disfrutar como un enano imaginándose conduciendo con el.
Ya sabia de quien se trataba.
"De eso nada"
-Me esta empezando a encantar mi coche-Dije ilusionada. Y después de mirarle dos o tres veces me convencí que era verdad.
El día se me estaba empezando a hacer muy largo y el cansancio se me estaba acumulando, por lo que decidí ir a la casa, tomar otra ducha e irme a la cama.
Cuando entre en la casa vi como Esme estaba limpiando con ahínco la silla donde se había sentado Sam y Alice echaba ambientador por el comedor. Las ventanas estaban abiertas de par en par y yo me cruce los brazos al pecho debido al frió.
-Todavía huele-refunfuño.
No entendía nada ya que yo no olía nada raro en el ambiente pero supuse que eran manías de los vampiros.
Me despedí de Esme y de Alice y me subí a mi cuarto, descansando cinco minutos en cada piso, dispuesta a quitarme toda la porquería de mi cuerpo.
Cuando prepare todo, me metí en el cuarto de baño y me fije en el carrito de productos de higiene. Había una nota.
Hola, Bella:
Como he visto que mañana te va a bajar el periodo y después de preguntar a Edward, que me ha dicho que la ginecología no era su fuerte… (¡Que chico!), y a Carlisle sobre el tema, te he comprado tampones para que no te pille desprevenida. Carlisle me ha recomendado darte Ibuprofeno para los dolores. No es que quiera meterme en tu vida pero quiero que te sientas a gusto en tu nueva casa.
Besos,
Alice.
Me emociono el detalle de que alguien por fin cuidase de mí y no al revés. Ya podían ser el resto de hermanos como Alice.
Me metí en la ducha y después de media hora probando programas averigüé cual era para abrir la alcachofa de la ducha y me relaje demasiado. Mientras intentaba volver a la realidad llegue a la conclusión de que la vida tan lujosa estaba muy bien. Podría acostumbrarme a ella si lograba sobrevivir a la sed de mis anfitriones.
Me seque lo mas rápido posible y me puse mi pijama, que constaba de mi camiseta favorita de los "gun and roses" y en cuanto aspire el olor, su aroma me resulto muy familiar, y un pantalón del chándal de color gris.
Cogi mi MP3 para escuchar música, me metí en la cama, agarre a "Little Lamb" y cerré los ojos intentando dormir. Estaba tan cansada que ni siquiera tenia fuerzas para dormir.
Como siempre que oía la canción "Beautiful" mis labios cobraban vida propia y me puse a tatarear la canción.
De repente sentí que alguien me hacia eco. Podría reconocer esa voz dulce y varonil a kilómetros. A su lado el cantante de HIM palidecía.
Just one look into your eyes
One look and I'm crying
'Cause you're so beautiful
Just one kiss and I'm alive
One kiss and I'm ready to die
'Cause you're so beautiful
Me acaricio el pelo y de repente empezó a reírse.
-Supongo que te hubiera gustado mas que te la hubiera cantado Edward pero tendrás que conformarte- Leslat ya se estaba haciendo el gracioso.
-Cretino- le insulte- ¿No ves que estoy dormida?
-Estas hablando conmigo.
-Sabes que hablo en sueños-le recordé quisquillosa.
Se rió más fuerte.
-Cuando hablas en sueños dices otras cosas.
-¿Que cosas?-Me empezaba a oler a chamusquina.
-"¡Oh, Edward!-imito mi voz- Pásame la lengua por ahí…un poco mas arriba, ¡Ahí, ahí, ahí! ¡Oh, Edward tu si que sabes tratar a una mujer!
De la vergüenza que me entro me tape con la colcha.
"¿No habré sido capaz de decir eso? ¿O si?, últimamente mis sueños no son muy castos que digamos"
Me volvió a destapar para reírse de mí.
-Eres tan inocente-me reprendió divertido- Te crees todo lo que te digo. Tú eres incapaz de tener esos sueños. Eres demasiado pura.
"Si yo te contase que no soy muy virgen mental".
-¿Tienes algo que decirme?-pregunte para saber que quería.
Leslat me sonrío muy melancólicamente y se levanto para mirar la puerta donde tenia puesto mis póster que tenia en mi casa de Phoenix.
Tenía varios de Rinoa y Squall, ya que Leslat me había enganchado a la historia de los videojuegos, otro de Setsuna con Sara, protagonistas de "ángel Sanctuary". Me parecía muy tierno y sensual, y además el pelo de Setsuna me recordaba al de cierto individuo .Debería coger las pinturas y pintarle el pelo de negro. Pero el póster que mas me gustaba era el de uno en donde Drácula, sonaba irónico que fuera de mis películas favoritas, estaba besando a Mina. Cuando era algo mas pequeña la envidiaba ya que estaba loca por su vestido rojo y además su amado vampiro era mi primer, y por ahora, mi único amor desde que vi esa película a los ocho años con Leslat y Renee. Enamorarte de lo que cazaba era muy raro, pero yo no iba al compás del mundo normal.
-Has visto esta película trescientas veces y las trescientas has llorado como una magdalena con el final-me recordó con una risa algo nostálgico-Estas hecha un buen ejemplar de cazavampiros.
-No todos los vampiros de Hollywood son como el- Me puse a la defensiva.
-Prefiero a los de Anne Rice-se mofo-Su filosofía de vida es mucho mas divertida.
-Bah-Me queje.
-¿Por que no le dices a Edward que se convierta en tu vampiro azul?-seguía burlándose de mí.
"¿Pero que le pasa a todo el mundo con Edward?"
-A Edward no le pega el papel de vampiro amargado, nostálgico, enamorado y amante eterno de una humana-proteste- Empiezo a creer que tu quieres que me enamore de un vampiro.
Leslat me miro pensativo por unos instantes.
-La verdad es que no me gustaría que te enamorases de un vampiro-suspiro-Te he contado muchas veces lo que nos pasa a los vampiros cuando nos enamoramos. Lo hacemos una sola vez y es para siempre. No hay vuelta atrás. Tú tendrías que renunciar a tantas cosas y eres tan joven. Tú crees que lo has visto todo del mundo, pero los rayos del sol apenas han empezado a iluminar tu vida cuando nosotros ya estamos en la noche de los tiempos. Lo que quiero decir es que si alguna vez tuvieras que elegir la oscuridad de la noche, por lo menos disfruta de la luz todo lo que puedas.
Ese pensamiento me puso levemente ansiosa y triste. Intente quitármelo de la cabeza.
-No te preocupes-le tranquilice-Tengo demasiados problemas y lo ultimo que se me ocurriría seria enamorarme.
Sonrío sin alegría en sus hermosos ojos.
- Me pregunto si dirás lo mismo cuando Cupido te alcance con tus flechas y hagas una tontería o cuando se te revolucionen las hormonas y hagas mas tonterías.
Ignore el comentario y nos quedamos en silencio un buen rato.
-Me voy a Italia esta noche-soltó repentinamente haciendo que mi corazón saltase de la impresión- Lo hubiese retrasado un poco mas para quedarme contigo un par de días pero estoy demasiado ansioso con los Vulturis y además Carlisle me ha mandado trabajo extra. ¡Que hombre!-resoplo muy divertido- No se como lo hace pero siempre consigue lo que quiere, esta hecho todo un líder nato. ¡Ojala Aro fuese la mitad de lo que es Carlisle! Otra historia se hubiera contado. Lo que pasa que ya que no me va a pagar las horas extras, el muy tacaño, que me deje pasar una noche con Esme. Tampoco es mucho.
-Creo que Esme te ha dicho que no-puse los ojos en blanco.
-Porque no ve al hombre que hay en mi.
-Le quieres mucho, ¿Verdad?
-La verdad que dentro de ese cuerpo pequeñín se esconde una autentica diosa del sexo-puso cara lasciva.
-Me refiero a Carlisle.
-¿No pensaras que Carlisle y yo…?-Inquirió indignado-que los dos somos dos hombres hechos y derechos.
-Sabes a lo que me refiero- repuse irritada.
Se puso serio durante un breve momento.
-No puedo concebir dos personas, humanas o no, como Carlisle ni Esme. Aun me pregunto que hubiera sido de mi si no me hubiese encontrado con el en Volterra.
Yo también me lo había preguntado muchas veces y empecé a intuir que algún día vería en Carlisle lo mismo que Leslat.
-Si Carlisle no fuera como es no hubiera formado esta familia ni hubiera tenido éxito con su plan-su voz se convirtió en un susurro y miro hacia la ventana realmente sin ver- Carlisle solo ha convertido a los humanos cuando no le quedaba otro remedio, en esa cuestión sigue cumpliendo las leyes de los stregoni…pero en su caso el nunca obligo a nadie a permanecer con el…nunca aplico el vinculo…- de repente se callo porque parecía que me estaba contando algo de lo que no quería que me enterase. Cambio de tema-…Lo que te quiero decir que esta familia esta unida por algo mas fuerte e irrompible que los lazos de sangre. Ataca a uno de ellos y les atacaras a todos. Y ellos se defenderán. Recuérdalo, Bella- Me admitió-Carlisle puede ser tu mejor amigo pero también tu peor enemigo, y su enemistad puede ser tan mala como la de los Vulturis.
Trague saliva ante la amenaza que me venia encima.
Me volvió a sonreír al ver la angustia en mi cara.
-No vas a tener ningún problema con ellos-me tranquilizo en parte- Confió en el buen juicio de ambos para que todo salga sobre ruedas. Para hacer enfadar a Carlisle necesitas hacer algo muy gordo.
-No te decepcionare-O por lo menos lo intentaría con todas mis fuerzas.
Se limito a sonreírme satisfactoriamente.
-He llamado a tu madre-me soltó de repente y aquello me hizo sentir fatal. Con tantas experiencias se me había olvidado llamarla. Me extrañaba que no hubiese cogido el primer avión con destino a Seattle para venir a buscarme- Estaba hecha un basilisco y la he tenido que tranquilizar. Por supuesto le he contado que te vas a quedar a vivir con unos amigos míos, muy majos pero con una dieta un tanto especial...
-¿Que ha dicho Renee cuando le has dicho que los Cullen son vampiros?-inquirí mas curiosa que asustada ante la reacción de Renee y los vampiros que no fueran Leslat.
Pareció dudarlo.
-Bueno yo le conté algo sobre la dieta de los Cullen y ella creyó que eran vegetarianos a la manera humana…ya sabes…Leche de soja, queso, frutas y verduras hervidas y claro se ha quejado que tu estas muy delgada para descuidar tu dieta pero bueno, dice que si son buena gente…
-Renee no sabe que los Cullen son vampiros-concluí.
-A tu madre la ignorancia le hace feliz-se encogió de hombros- Así que no le rompas la burbuja de sus sueños infantiles. Tu deber es protegerla como sea.
Tenía toda la razón. Ya tenía suficientes problemas sin una madre con ataques de ansiedad. No la quería cerca de Forks ni de un lugar donde yo estuviese a cien kilómetros a la redonda. Casi perdía a Charlie y no soportaría perderla a ella.
-Mañana la llamare-prometí.
De repente me acorde de algo.
-Leslat-le llame-Me gustaría que me hicieras una investigación.
-Veré lo que puedo hacer- Se ofreció.
-Charlie antes de ser atacado estaba mirando unos artículos en un periódico. Era noticias antiguas sobre una serie de asesinatos ocurridos en 1918. Parece que siguen el patrón de cacería de un vampiro…
-No me imaginaba la faceta de historiador de Charlie- se burlo-Vete a saber donde estará el vampiro ahora mismo…o perdido en la oscuridad o ya algún antepasado tuyo lo mato. No creo que sea importante.
-Charlie cree que hubo una mano negra. Y tengo la sensación que lo que estaba investigando Charlie tiene algo que ver con lo que le paso. Creo que el mismo vampiro que actúo en Chicago…
-¿Chicago?-Empecé a ver como Leslat perdía parte de su aplomo.
-Si-afirme estudiando todos los gestos de Leslat que se ponía cada mas rígido aunque aparentaba tranquilidad-Pero el ultimo asesinato es el que mas me intriga…fue asesinarla a ella y todo lo demás acabar como si fuese un macabro sueño. ¿No es extraño? La policía nunca capturo al culpable y la verdad es que tampoco hubieran podido cogerlo con los métodos humanos…
-Ya me acuerdo de lo de Chicago…-musito Leslat levemente irritado…era muy raro verle así por lo que supe que el asunto era mas serio de lo que Charlie y yo habíamos supuesto…-pero al final dimos por concluido el asunto ya que no había nada relacionado con vampiros, Bella- Parecía reticente.
- ¿Lo de Elizabeth-maldita sea olvide el apellido-también crees que fue también obra de un psicópata?
- ¿Elizabeth sin apellidos?-pregunto irónico-En 1918 podía haber miles de Elizabeth en Chicago. Te recuerdo que Chicago es la tercera ciudad mas poblada de Estados Unidos, se la conoce por ser la sede nacional del crimen organizado y en 1918 todas las madres de esa época ponían a sus hijas Elizabeth. No tengo por donde buscar.
-Ese caso tuvo que ser muy notorio- me negué a rendirme- es la ultima victima y además fue el peor de todos. Prácticamente quedo destrozada…dudo que ningún ser humano pueda ser capaz de hacer eso…demasiado odio.
Sonrío despectivo
- A mi todavía me sorprende al grado de maldad que puede llegar un ser humano. Estoy reconsiderando que la meta de algunos humanos es dejar a los "monstruos" de los cuentos de hadas a la altura del betún. Bella, el caso de Elizabeth Masen lo investigo la policía de su tiempo y nosotros y lo único que pudimos determinar que quien la mato era un cruel y sádico psicópata…humano-concluyo sin saber que había cometido un error.
- Yo no te he dicho que ella se llamase Elizabeth Masen-sonreí triunfal ante su fallo- Te sabes el nombre porque eso no pudo pasar desapercibido. Me estas ocultando algo.-Le acuse.
A pesar de su aparente tranquilidad, me percate de que se estaba poniendo nervioso.
-Como tu bien has dicho, el caso de Elizabeth Masen llamo la atención a nivel nacional por la repercusión que tuvo-empezó a balbucear-y el crimen fue monstruosamente…humano…¿ Que crees que saco yo mintiéndote?-se puso a la defensiva- No tengo nada personal con esa Elizabeth, si la llegue a conocer no me fijaría mucho en ella, porque si hubiera sido guapa seguro que si me hubiera acordado de ella y ella de mi y mi cama-ya empezaba a desvariar para luego volver a ponerse serio de nuevo- Como conclusión del asunto es que tengo mejores cosas que hacer, como encargarme de tu seguridad, que ir a buscar a un asesino que posiblemente este muerto para realizar una venganza de ultratumba a alguien con quien no te une nada. Fin de la historia.
Fruncí el ceño.
-¿No vas a ayudarnos a Charlie ni a mi?-inquirí picajosa.
-Charlie ya tiene bastante con lo suyo y tú tienes problemas más gordos que una muerta de 1918.
Me encogí de hombros.
-Si tú no me ayudas creo que Alice estará más que encantada de hacerlo.
-Alice ve el futuro, no el pasado.
No me iba a rendir tan fácilmente.
-Yo creo que Carlisle si puede escuchar cualquier teoría que pueda relacionar lo que me pasa con esto…y si el no me escucha si escuchara a Edward-Aunque realmente no me gustaba la idea de pedirle un favor a Edward y mucho menos después de lo que había pasado en el jardín.
No sabia exactamente lo que había dicho mal pero vi como Leslat cambiaba la expresión de su cara, sus ojos se oscurecieron y sus labios empezaron a fruncirse hasta dibujar una línea. Había visto muy pocas veces así a Leslat y aquello no me gusto demasiado.
-Espero que no seas tan estupida de ir con tontería a Carlisle sobre algo que no tiene fundamento y mucho menos molestar a Edward con tus niñerías- Su voz era fría y ruda. Quería herirme y lo estaba consiguiendo-Edward ya ha tenido suficiente…quiero decir que ya tiene suficiente con vigilarte a ti. No se lo compliques todo.
Como repuesta me tumbe en la cama, le di la espalda y me tape con la colcha la cabeza para que no viera las lagrimas que salían de mis ojos por su culpa.
Sabía que había algo turbio en el asunto de Chicago y que Leslat lo sabía. Si no me lo quería decir estaba en su derecho, pero no tenia que tratarme como una niña tonta y caprichosa.
A los cinco minutos sentí una mano helada tocándome el pelo.
-No quiero que estemos enfadados por una tontería y mucho menos cuando me voy a ir tan pronto.
-Piérdete.
Sentí su risa ligera. Ya no estaba de mal humor.
-Ya me has perdonado. Deséame un buen viaje a Italia.
-Ojala que un Vulturis te castre.
-Pero que bruta eres-se quejo-No me extraña que no tengas novio.
-Cretino.
-Bella-me llamo la atención- Llámame todos los días para lo que quieras sin limite de horarios.
-Solo digo tonterías. No creo que te interese mucho.
-No seas tan picajosa- Se quejo.
-Cretino-repetí.
-Bella-se puso serio- Prométeme que no darás disgustos a Carlisle y Esme y que te portaras como la niña buena que se que llevas dentro.
-Hare lo que pueda.
-Una cosa mas- me hizo prometer- No hables de esto a Carlisle ni mucho menos a Edward. No quiero que le hagas perder el tiempo con algo que no es…-no sabia escoger la palabra exacta-…importante para tu seguridad. Eso solo les haría perder el tiempo. Prométemelo.
-Te lo prometo-suspire mientras el me daba la ultima caricia
"Pero esto lo investigare por mi cuenta"
Le estaba viendo salir por la puerta cuando añadió.
-Querida Bells, no quiero enterarme de que la serpiente de un solo ojo de algún chico de tu clase o del pueblo explora tu cuevita sin ponerse una gomita. Bueno si no tienes ganas de comprar preservativos, el vecino de enfrente- me señalo la habitación de Edward- creo que estará encantado de hacer espeología contigo- se hizo el inocente- Por lo menos explorara una cuevita calentita y…
Cogi la almohada a falta de algo mas consistente y se la tire a la cabeza.
-¡Vete de aquí antes de que te mande yo a Italia de una patada en el culo, Cretino!
Se fue alejando mientras el eco de sus risas se desvanecía en la habitación.
Aun tenía en la retina la mirada de odio de Jacob hacia Edward .Me recordó a la mirada de Sam. Un lobo mirando a su presa.
Mi mente retuvo la mirada sedienta de Edward en el jardín.
Hielo que quemaba y fuego que me daba escalofríos.
Los ojos me pesaban demasiado, apreté a "Little Lamb" contra mi pecho y cerré los ojos.
Abrí los ojos en el mismo bosque donde había celebrado la fiesta de los chicos del pueblo y en el mismo lugar donde había oído la voz advirtiéndome de lo de Charlie. La lluvia me impedía ver con claridad y solo podía vislumbrar siluetas debido a los relámpagos.
Corría de un lado para otro sin saber que rumbo tomar. Al final logre vislumbrar un claro donde había una luz intensa. Cuando me acerque, vi de donde procedía la luz. Edward estaba allí, mirando hacia el vació, inerte y hermoso como una estatua de un dios heleno que se había quedado olvidada con el paso del tiempo.
Su camisa de color negro empapada a causa de la lluvia dejaba a entrever la poderosa musculatura de su pecho y abdomen. Al mover levemente el pie, rompí una rama y volvió a la cabeza hacia mi dirección. Sus ojos eran negros, siniestros y atrayentes.
Antes de que pudiese moverme el estaba enfrente mía tendiéndome la mano. No lo pensé dos veces y se la di.
Entonces note como el bosque se iba desvaneciéndose poco a poco tras nuestros pasos. Estábamos corriendo pero yo no era ni torpe ni me encontraba ningún obstáculo por el camino. Parecía como si volase.
Edward paro repentinamente para mirar de un lado a otro. Su rostro tenía líneas de ansiedad, frustración y miedo.
-Edward- me atreví a preguntarle- ¿Que ocurre?
Su rostro se suavizo al mirarme pero sus ojos estaban brillantes a causa de algo que le inquietaba.
-¿Tu confías en mi?- pregunto angustiado.
No dude ni un minuto en responderle.
-Si
Lentamente acerco su fría mano y me acaricio el cuello dulcemente.
-Bella, tenemos que irnos- me suplico- ellos están aquí.
Me tiro con fuerza pero yo me mostré reticente a seguir corriendo.
-Edward…-titubee
-Bella, no quiero que descubras que hay cosas peores que la muerte-musito
- ¿Que ocurre?-inquirí asustada al ver la congoja de su rostro.
-Confía en mí, por favor-me rogó.
Claro que confiaba en el de alguna forma u otra. Pero mas que confiar en el, me sentía atada a el de miles de maneras y miles de lazos que yo no podía explicar y que ni quería romper.
Me fije en sus labios suaves y lisos, creados para el arte del beso y aquello fue mas fuerte que yo. Mis labios se sintieron atraídos por los suyos y sin pensármelo demasiado los junte intentando aprovechar al máximo su frialdad tan irónicamente calidad y su delicioso sabor que hacia mi boca agua.
El los entreabrió robándome cada bocanada de aire que cogía. Tal vez por ello la sangre no me llegaba al cerebro y realice el osado gesto de desabrochar uno por uno los botones de su camisa para después tocar con toda libertad su marmóreo pecho.
Me acerco a su cuerpo y sentí como las llamaradas de mi cuerpo me hacían arder al contacto de sus caricias. Ni siquiera el agua de la lluvia podía apagar.
Pronto sus labios se convirtieron en piedra y sin pleno aviso me aparto de su lado. Saco los colmillos y empezó a emitir un gruñido
Mirando hacia el claro del oscuro bosque.
Me coloque detrás de su espalda incapaz de mover un solo músculo. Parecía que había echado raíces en el lugar.
La silueta de un lobo gigante se entrecruzo entre los árboles.
En mi mente se figuro un nombre.
-Jacob-musite acurrucándome más a Edward que convirtió su gruñido en un rugido aterrador.
A medida que el lobo de iba acercando pude percatarme de su pelambrera rojiza, de su gran tamaño y de su furia contenida.
Me iba agarrar más fuerte a Edward cuando este me aparto de su lado.
-Bella, vete-me ordeno con voz áspera.
El lobo se iba venciendo la distancia entre el y Edward.
Adivine lo que se proponía.
-¡Jacob, no!-suplique en vano.
Edward se dispuso en posición de ataque a medida que se iba acercando el lobo.
-Bella, vete ya- volvió a repetir.
Reticentemente me fui alejando de ellos y lo último que vi fue a Jacob saltando hacia la yugular de Edward.
-¡No!-suplique chillando.
-¡BELLA, VETE!-fue lo ultimo que pudo chillar Edward pero yo ya estaba muy lejos y no pude comprobar que había pasado.
No sabia como pero corrí como una posesa mientras los relámpagos me iluminaban el camino y el viento me azotaba la cara.
-Bella sigue la luz-me indicaba una voz femenina que yo identificaba como Alice.
Pero en ese dédalo de árboles y arbustos no había una sola luz que seguir.
Me sentía impotente sin poder ayudar a Edward y solo quería encontrar a alguien que me pudiese ayudar.
Mi carrera llega a su fin cuando pude divisar la casa de los Cullen. El ambiente oscuro y claustrofóbico de la noche mezclado con los relámpagos y el viento que sacudía a los cipreses, hacían de la casa lo que realmente era, un escondite para vampiros.
Pero yo solo podía pensar en una cosa.
Cuando entre en la casa me puse a chillar como una loca.
-¡Carlisle!-le llame a gritos de angustia pero me pareció que no me oía.
No me rendí.
-¡Esme!-chille hasta que me desgarre la garganta.
Solo recibía el eco de mi voz.
Vi como alguien miraba por la ventana tranquilamente sin hacer caso a mis gritos. Al principio creí que era Esme pero la mujer que me daba la espalda era alta y esbelta. Además podría reconocer su extraño pelo cobrizo en cualquier parte.
-Te estoy pidiendo ayuda desde hace mucho-la desafié-¡Edward esta en peligro!
Suavemente agito los hombros debido a su tenue risa. Risa que me sonó musical y aterradora.
-Yo que tu no me preocuparía por Edward. El está bien- Me respondió con un tono siniestro-Mas bien tenías que preocuparte de ti misma.
Se dio la vuelta para mirarme. Se me encogió el corazón al posar mis ojos en ella.
Aun con su cara pálida y ojerosa, con restos de lágrimas en sus ojos, el pelo desordenado y caótico, su blusa blanca desabrochada hasta el pecho y su falda negra arrugada, ella seguía teniendo el porte de una reina.
Pero era una reina de hielo. El rostro tan dulce del primer sueño había desaparecido convirtiéndola en una belleza desangelada y sin vida. Sus facciones de estatua griega me recordaron inmediatamente a las de otra persona. Su belleza oscura solo se diferenciaba de la de los vampiros por el brillo de sus impresionantes ojos verdes. En aquel momento pensé que Rosalie era la luz de una lámpara comparada con la del sol. Aunque este sol estaba en fase de eclipse.
Me sonrío sin alegría y yo me estremecí.
-Te están buscando Bella-me advirtió-Y no quieren fallos esta vez.
-¿Quien?-inquirí asustada.
-Haz caso a Carlisle- me aconsejo-Si quieres seguir viendo la luz del sol el día de mañana. A mi esa posibilidad me ha sido negada pero aun puedo salvarte.
-¿Salvarme de quien?-esto empezaba a asustarme de verdad.
Se retiro un momento el cuello de la camisa y se fue acercando a mi como si fuese a cámara lenta. Sus pasos eran tan ligeros que parecían que flotaba. Y su pelo flotando hacia el efecto de una deidad trágica.
-De algo peor que la muerte-sus facciones se endurecieron a la par de su voz al enseñarme su inmaculado cuello manchado de sangre producida por una herida en el cuello. Una mordedura…
Me levante de sopetón de la cama y me metí el puño en la boca con la esperanza de no despertar a nadie y que no pudiesen oír mis gritos. Lo único que me faltaba era tener a Carlisle haciéndome una revisión médica bajo la supervisión de una asustada Esme.
"Tonta", me recrimine a mi misma, "en esta casa nadie duerme excepto tu".
Tarde más de cinco minutos en reaccionar después de coger y expulsar grandes bocanadas de aire. Me senté aovillada rodeándome las piernas con las manos intentando borrar todos los detalles del sueño…o casi todos.
De pronto me agobie de estar en la habitación y salí de ella para echar un vistazo a la casa.
Cuando logre bajar las escaleras me dirigí al salón y me pare un momento enfrente del majestuoso instrumento que parecía el astro rey de aquella sala.
Con mucho cuidado levante la tapa y toque las teclas desordenadamente intentando recordar las pocas lecciones de piano que me había enseñado Renee. Aquello fue un desastre. No me acordaba ni de las notas musicales y el ruido que generaba afortunadamente se perdía en el eco de las paredes.
Estaba tan absorta en el piano que vi de refilón dos figuras en el jardín. El corazón amenazo con salírseme del pecho y por un momento me quede quieta en el sitio. Pero después y en contra de mi instinto que me ordenaba quedarme en el sitio, me dirigí al jardín para investigar. Una voz conocida que se había sentado en las escaleras del porche y me daba la espalda, me saco de dudas y me tranquilice. Aunque al parecer el no se había dado cuenta de mi presencia. Me alegraba que estuviese aquí todavía. Así me podría volver a despedir de el. Pero al comprobar que no estaba solo me contuve y me quede detrás de la puerta escuchando lo que hablaban.
Cosa que no era muy recomendable en una persona bien educada, pero yo no era el ejemplo de las buenas costumbres.
-Karlitos, no te entiendo-le oí quejarse- Con lo poco que te gusta la violencia y tanto la vida tranquila, te has ido a meter en la boca del lobo, y nunca mejor dicho. Y yo diciéndole a Bella que de lo único que se iba a morir en este villorrio era de aburrimiento…y mírala…
-Ella estará bien-Aseguro Carlisle- Y en cuanto a los quileute, ellos respetaran el tratado si nosotros lo hacemos. Y lo vamos a hacer. Y me llamo Carlisle.
-Empiezo a pensar en mudarme a este pueblo- Se burlo- Italia no es tan apasionante como esto. Solo los Vulturis y ya les tengo muy vistos. Pero aquí tengo de todo. Tengo a los Vulturis y a los perritos guardianes.
Estuve a punto de pegarle una colleja por ser tan racista con los indios, cosa que me extrañaba ya que Leslat jamás ofendía a nadie. Billy y su tribu podrían ser supersticiosos y, hasta cierto punto, desagradables y manipuladores pero se merecían un respeto. Eso me hizo pensar en Jacob. Me dio lastima aunque luego me acorde de su intento de acoso y de la mirada de repugnancia y… ¿odio? Que lanzo a Edward.
-Leslat- le llamo al orden Carlisle- Ellos tienen la obligación de defenderse de seres como nosotros y no son tan abiertos de mente como lo podemos ser tu y yo. Solo conocen lo que han vivido en su tribu. No les podemos culpar por sospechar de nosotros aunque no les demos motivos.
-Hoy han estado a punto de echarte el tratado a la basura- comento Leslat- Menos mal que Bella ha bajado los humos al domador de chuchos. Pero solo es una tregua. Me da miedo lo que estén preparando.
-Pues si tanto miedo te da lo que nos pase, quédate con nosotros y defiéndenos-le invito Carlisle.
-¿Quedarme aquí contigo y tu familia?-Inquirió irónico- No creo que pegue aquí.
-Eres como un hermano para mi, Esme te adora…pero te quiere lejos de nuestra cama-enfatizo "nuestra"- Además ese territorio es mío. No se toca. Aclarado esto te diré que los chicos serian felices si su tío Leslat se quedase. Creo que te llevarías bien con Edward. Aunque estaríais todo el día discutiendo por los coches.
Aquello le sonó a Leslat como una palabrota.
-No te ofendas, Carlisle- bufo Leslat-Adoro a tu familia, aunque os considere una panda de pijos, pero yo no puedo vivir atado a una familia…eso significa ataduras y…-pude sentir como arrugaba el rostro-Solo de pensarlo me sale urticaria.
-Sin embargo la idea no te desagrada tanto como antes, ¿Me equivoco?- la voz de Carlisle tenia cierto punto de petulancia- Ya no te ríes de mi tanto. Pensaste que fracasaría y mira tú. Cuidando de una pequeña humana. Siento decírtelo, pero has caído en lo mismo que yo.
-Supongo que tienes razón-admitió Leslat- Aun pienso que estás loco pero lo has conseguido. Me postro a tus pies.
-No te pases- le regaño.
-He tenido que sufrirlo en mis propias carnes para saber que es lo que sientes cuando estas con tus hijos. No se que habría sido de mi si no os hubiese encontrado a ti, a Charlie y a Bella-confeso.
Pude oír a Carlisle suspirar.
-Pero que no quiera quedarme en este pueblo tan aburrido con una pandilla de vampiros snobs, no significa que no venga a pasar con vosotros las navidades.-continuo- Tengo ganas de conducir el Audi R8 de Edward y de paso llevármelo de puticlubs para que se anime un poco.
Me dio la sensación que Carlisle estaba poniendo los ojos en blanco.
-No creo que a Edward le guste la idea- Reprobó.
Leslat dio un ligero gruñidito.
- ¿No has pensado que a lo mejor tu hijo es algo raro?- pregunto algo preocupado- Espero que le apoyes cuando decida dar el paso…ya sabes que hace cincuenta años le hubieran metido en un psiquiátrico, pero ahora con los tiempos que corren ya no hay tapujos. Así que se comprensivo y ayúdale a salir del armario.
- ¡Edward no es gay!-gruño Carlisle- Que tu seas un promiscuo no significa que la gente que no haga lo mismo, tenga que ser gay.
"Menos mal", Pensé. Ya se me estaba cayendo el alma a los pies de pensarlo.
-Vale no necesita ningún empujoncito para salir, ya que nunca ha estado dentro del armario, pero eso de que nunca haya estado con ninguna mujer…es extraño.
- El dice sentirse completo así- explico Carlisle escuetamente.
-Tu no piensas igual-Leslat no le estaba preguntando.
No hubo respuesta.
-Es extraño-musito Leslat en un tono tan bajo que tuve que afinar el oído para escucharle- han pasado casi noventa años pero al ver a Edward, parecía como si estuviese mirando a un espejo y por un momento ella hubiese aparecido. Como si de alguna forma no hubiese desaparecido del todo. Es idéntico a ella.
-Si-la voz de Carlisle era sorda- En cierta manera es como si ella estuviese viva en el. Pero tengo la sensación de que poco a poco va desapareciendo y llegara el día que ella muera para siempre. Es como si Edward se estuviese muriendo por dentro. Si sigue vivo es por inercia. No hay impulsos en el, apenas nada le motiva. Su interior se esta congelando y esta entrando en un pozo sin salida. Cada día se convierte mas en un vampiro y la pena me corroe al pensar que todo lo bueno de Edward va a desaparecer sin haber dado una chispa de luz. Es brillante y podría tenerlo todo para ser medianamente feliz o por lo menos resignarse y sacar el mayor partido a su existencia.
Mi garganta se atraganto de la congoja que empecé a sentir por Edward. Empezaba a entender lo de la cruz y porque nunca se separaba de ella y también podía entender el deje de tristeza que nunca abandonaba del todo sus ojos a pesar de sus sonrisas. ¿Tanto había sufrido para que el sintiese que no tenia alma? Quizás el habría intuido que se le había desgarrado en pequeños trozos. ¿Pero se podía vivir un siglo sin alma? No era imposible. Algo tenía que haber.
-¿Que quieres decir que se hace mas vampiro?-pregunto Leslat preocupado- Pensé que lo del control a la sangre lo llevaba bien.
-Eso no es el problema-negó Carlisle apenado- Su autocontrol lo lleva mejor de lo que el mismo se imagina. Desde que se convirtió siempre ha estado solo. El puede entrar en la mente de los seres pero la suya la defiende como una fortaleza, nadie puede aproximarse a saber el dolor que sufre realmente. Ni siquiera Alice, Esme o yo, que somos con quien mas confianza tiene.
-Ya se a lo que te refieres pero también comprende lo traumático de su transformación y las circunstancias. Además cada uno nos arraigamos lo que podemos para evadirnos de lo que no hemos elegido voluntariamente.
-No es lo mismo-repuso tristemente- Es cierto que cada uno de nosotros nos hemos evadido de nuestra existencia por distintos métodos y hemos encontrado nuestra liberación. Para Esme somos mis hijos y yo, Alice la esperanza de tener algo que cuando era humana no tenia, Jasper en Alice y en hacerse mejor persona, Rosalie en su belleza, Emmett no necesita mucho para ser feliz, tu lo has encontrado en ver el lado bueno de la vida y yo en mi familia y en la medicina…pero Edward, no. Sigue perdido en la oscuridad.
-Tengo la sensación que crees que hay esperanza para el- rebatió Leslat.
-Al principio pensé que no y decidí dejarle por imposible a pesar que ese pensamiento me dolía…pero un día todo cambio…Lo recuerdo como el peor y el mejor día de su vida…por primera vez se dejo de un lado su auto culpabilidad y se dio cuenta que el también podía salvar vidas en lugar de quitarlas… después de casi setenta años volví a ver al Edward humano…
-Empiezo a comprender porque le has encargado a Edward cuidar a Bella-La voz de Leslat sonaba divertida y comprensiva.
-Creo que los dos se harán mucho bien.
-A mi me gustaría saber donde va a acabar la pequeña Bells, ¿En el estomago de Edward o en la cama de Edward?-se rió de su propia broma.
-El tiempo nos lo dirá-Carlisle le devolvió la broma.
-Casi le comparezco- se burlo-Va a tener que ganarse ese coche con sangre, sudor y lagrimas. Bella puede ser muy impulsiva.
-Ya me he dado cuenta.
-…E intuitiva- lo dijo con un tono de reproche que no me acabo por gustar del todo. Sabía que me estaba ocultando algo. Esperaba enterarme.
-¿Que ocurre?-pregunto Carlisle sin matiz en su voz
- Se acerca demasiado a la verdad- Parecía disgustado- Generalmente no me gusta mentirla pero no se me ocurre otra manera de protegerla.
-No nos queda mas remedio. No la quiero cerca de los Vulturis. Nos condenaría a todos incluyéndola a ella.
-¿Tan terrible es que cojan a Bella?-La voz de Leslat temblaba y aquello no era normal en el. Algo pasaba conmigo y los Vulturis. De alguna manera intuía que no me querían muerta. Recordé mi sueño y las palabras de aquel espectro: "Hay cosas peor que la muerte".
De todas formas no me quedaba otra opción que fiarme del criterio de Carlisle y de Leslat. Ellos conocían a los Vulturis y sabían lo peligrosos que eran.
-Les conoces demasiado bien para saber lo que le pasaría a Bella en caso de…-no termino la frase.
- Bueno antes de que la cojan, tú habrías aplicado la letra pequeña del contrato- se aseguro.
-La ultima carta-prometió Carlisle.
-Si…
¿Que significaba eso de la letra pequeña? ¿Que cláusula había en este pacto que yo ignoraba? Carlisle y Leslat seguían hablando cuando de repente oí un ruido estremecedor parecido a un gruñido de un oso y mi primer impulso fue salir corriendo hacia la cocina.
Después de llegar a la cocina y fijarme en los muebles y los electrodomésticos, cosa que me extraño ya que no entendía para que quisieran los vampiros el microondas, el lavavajillas, el frigorífico y el horno, volví a oír el gruñido acompañado de un ronroneo.
Empecé a temblar al pensar si los Cullen se llevaban su caza a casa.
Pronto vi que no estaba sola.
Una pequeña figura estaba sentada en uno de los taburetes y me miraba curiosa.
-He bajado a cenar algo-le explique mintiendo a Alice-pero ahora comprendo que no podéis tener nada comestible y me siento como una tonta.
-No te preocupes-me dijo alegremente. Se levanto del asiento con elegancia y abrió el frigorífico que me sorprendió que estuviese hasta arriba de comida- Mientras estuviste esos dos días durmiendo, Esme y yo hicimos la compra. He procurado abastecértelo con las cosas que te gustan. Lo que pasa que tendrás que aprender a cocinar…-me explico levemente avergonzada por su debilidad.
La sonreí comprensiva.
-No te preocupes-la consolé- Vivir con Renee me ha enseñado el ABC de la supervivencia desde que era una niña.
-¡Gracias por ponerme las cosas fáciles!-exclamo abrazándome- A un vampiro le cuesta aprender a cocinar.
De repente volví a oír el rugido y me apreté a Alice con fuerza.
El precioso rostro de Alice se arrugo de fastidio.
- Rosalie y el oso-suspiró resignada
-¿Qué Rosalie esta en la habitación con un oso?-la pregunte aterrorizada y por primera vez sentí deseos de subir arriba y ayudar a Rosalie. Cosa absurda tratándose ella del mejor depredador que existe en la tierra.
Aun así me iba a dirigir al lugar donde se oían los ruidos cuando sentí que algo me agarraba del borde de la camiseta.
-¡Ahí, quieta!-me ordeno Alice con una chispa de burla en la voz-Si vas a esa habitación la que te destripa es Rosalie. No le gusta nada que la interrumpan cuando esta de "caza".
-¿Traéis la caza a casa?-pregunte sin comprender.
Alice me miro atónita para luego echarse a reír.
-Eres tan inocente-me increpo divertida.
Otro gruñido broto con fuerza.
-Ellos también se podían cortar un pelo-Frunció los labios- Cuando Jasper y yo estamos en la intimidad nadie se entera.
Empezaba a vislumbrar la situación.
-¿Rosalie esta con Emmett?
- Pues claro- se estaba riendo a costa de mi inocencia- No me puedo creer que tu madre se haya quedado en el cuento de las abejitas y las flores.
Realmente me sentí muy estupida.
- En realidad se quedo en el cuento de la serpiente de un solo ojo y la cuevita.
Alice se tiro por los suelos de risa mientras Emmett y Rosalie seguían con lo suyo.
-Están estrenando el Jacuzzi que Emmett le ha regalado para esas ocasiones. Aunque de vez en cuando Jasper y yo les robamos las llaves para entrar ahí…bueno ya me entiendes.
Mire con complicidad a Alice y me dispuse a prepararme un sándwich y un vaso de leche.
Me comí el sándwich en silencio como si estuviese haciendo un ritual, mientras Alice me miraba curiosa. Me cohibí un poco y mis mejillas se tiñeron de rojo.
-Perdona-se disculpó- He visto a los humanos comer en la cafetería del instituto pero nunca tan de cerca y me produce curiosidad. Discúlpame si te sientes mal por mirarte.
-No importa-musité-Es normal que sientas curiosidad.
Supuse que para los vampiros los humanos, sus presas potenciales, les pareciesen fascinantes y con hábitos extraños. Pues no quería ni pensar como se sentirían respecto a mí. Para ellos yo seria mundo aparte.
-¿Por qué no te vienes conmigo a mi habitación?-me pregunto- Podemos hacer una fiesta de pijamas-sonrío y me fije que llevaba una camisola de color rosa con dibujos de corazoncitos y florecitas-Bueno, nosotros también tenemos ropas de descanso. No íbamos a estar siempre con la misma ropa- me comento al quedarme sorprendida por su atuendo-A propósito, me gusta tu camiseta-señalo-Me recuerda a una que Edward tuvo hace un tiempo.
Enarque una ceja como gesto de sorpresa. Con lo pijito que parecía.
-Tuvo una época de "rebeldía" como decía el o mas bien como decía Carlisle, " Soy un yonkie peligroso que tengo pinta de necesitar cien pavos para comprar unos pantalones decentes"-me explico mientras yo no podía reprimir una sonrisa- Aun recuerdo cuando le dio por decir que se iba a hacer un tatuaje y las collejas que le daba Esme mientras Carlisle le decía que no podía hacérselo porque se le rompería la aguja con la piel.-No pude contener la risa al imaginarme a Edward de esa guisa- Estuvo una época comprándose todo lo que salía de " Guns and Roses" y lo mejor de todo era que no se quitaba la camiseta para nada. Menudo gruñido metió a Esme cuando se la intento tirar. Una noche que venia de trabajar con Carlisle en el hospital, no llevaba la camiseta. Todos nos sorprendimos cuando nos dijo que se la había regalado a un pobre. Y después de esa etapa de transición, que según el tenia que experimentar con cosas nuevas, se convirtió a la religión del snobismo.
-De la cual todavía no ha renegado-le comente irónica.
La sonrisa de Alice era radiante.
Sin pleno aviso, me cogió para ponerme detrás de su espalda y me coloco para montarme en caballito.
Después salio disparada como una flecha, mientras que yo temía que le sándwich me saliese por donde no debía.
A los pocos segundos estaba tumbada en la cama intentando encontrar mi punto de equilibrio.
-Alice-suplique- Cuando vayas a hacer eso avisa, por favor.
-Vale.
Cuando la cabeza me dejo de dar vueltas me fije en los detalles de la habitación que se suponía que eran de Jasper y Alice. Era enorme, aunque sencilla, ordenada y de colores suaves. Una de las paredes era un cristal enorme con una vista increíble del bosque que llegaba hasta la cordillera del Olympic.
-Edward tiene una vista mucho mejor. Estamos justo debajo de su cuarto.
Asentí mientras me fijaba en una placa plateada colgada encima de la puerta que ponía en letras góticas de color rojo: "LA SANGRE ES LA VIDA".
-Es la frase favorita de Jasper en "Drácula"-Le parecía la cosa mas normal del mundo.
Desvié la vista hacia la mesita de noche de la izquierda y me encontré con un libro. Leí el titulo: "El silencio de los corderos".
-Es el libro que esta leyendo ahora Jasper.
-¿Por que esta subrayado algunas partes?-empecé a hojearlo curiosa.
- Porque esta contando las veces que sale la palabra sangre- me soltó como si fuese un hecho cotidiano-Por lo que creo, lleva contadas 4560 veces. Debe ser un libro un poco sangriento.
-Lo es- admití- He visto la película.
Lo cual me vino a la mente la imagen de Jasper atado a una camilla con una camisa de fuerza y un bozal en la boca en plan Hannibal Lecter.
-Que majo-susurre entre dientes.
Y hablando del diablo.
-A propósito-me extrañe que no estuviese aquí cuando había una humana tumbada en su cama- ¿Donde esta Jasper?
-Se ha ido de caza-me explico- Con Edward.
-¿Edward también se ha ido de caza?- Me extraño que no se hubiera quejado de mis gritos al estar dormida y luego recordé sus ojos negros en el jardín. Un temblor me invadió el cuerpo.
-Bella-El tono de Alice era duro- Edward le ha prometido a Carlisle que te cuidaría y hará cualquier cosa para cumplir su promesa. No quiere riesgos.
La entendí perfectamente y sentí una oleada de gratitud y lastima por todas las molestias que le estaba causando llevar a cabo su cometido.
-Bueno-Alice se sentó ágilmente en la cama- Vamos a empezar nuestra sesión de fiesta de pijamas. Cuéntame cosas de tu vida. Es más interesante que la mía.
No calcule cuanto tiempo estuve hablando y contestando las preguntas de Alice pero se me hizo corto. Alice parecía ensimismada de escuchar todos mis viajes y anécdotas cazando vampiros. Normalmente no solía hablar tanto pero me hacia feliz que alguien me prestase atención.
-No debió ser fácil-no era una pregunta-sobre todo al principio y creo que aun sufres- Era muy observadora- Te he oído esta noche gritar en sueños. Parecías asustada.
-Grito en sueños-admití- Supongo que es un hecho con el que tengo que vivir debido a mi condición. He visto cosas horribles y tengo que aparentar ser fuerte, pero supongo que tiene que haber una vía de escape.
Se limito a abrazarme con sus pétreos brazos.
-Soñaste con nosotros-me comento- Oí mi nombre y llamabas a gritos a Esme y Carlisle porque decías que Edward estaba en peligro.
Después pegaste un grito horrible, como si hubieras visto un fantasma.
Mi mente dibujo de nuevo al ángel sin alas, sin brillo y manchada de sangre. Me apreté muy fuerte contra el hombro de Alice.
- Me preocupáis- me limite a decir.
-Eso es bueno- repuso dulce y divertida- Pero innecesario
De repente me surgió una duda.
-Alice, ya que yo te he contado cosas de mi vida creo que tú podrías contarme cosas de la tuya- le pedí.
-Vale-Acepto- ¿Que es lo que quieres saber?
Tome aliento porque era difícil y duro preguntar esto.
-¿Que te paso para acabar así?-Sabía que podía ser doloroso pero la curiosidad por saber cosas de Alice podía conmigo- Si es personal y te duele, no me contestes y perdóname. Solo siento curiosidad por ti.
Alice miro un rato hacia la pared absorta. Después muy lentamente me musito.
-Ojala que te lo pudiese contar, pero me temo que no tengo ningún recuerdo de humana. Todos mis recuerdos se remontan a cuando desperté hacia delante. Antes de eso todo oscuridad. Recuerdo que desperté ya con mis sentidos desarrollados, una sed horrible de sangre y nadie para explicarme que me pasaba. No tuve a nadie a mi lado para explicarme lo que me había pasado.
-¿Carlisle no te convirtió?-Pensé que todos habían sido convertidos por el y por eso Vivian juntos.
-No-negó con la cabeza- Me entere de la existencia de la familia de Carlisle porque les veía en mis visiones, aunque al primero que vi fue a Jasper…
-¿Jasper tampoco estaba con ellos?
-Jasper pertenecía a un aquelarre que tenia unas costumbres muy diferentes a los Cullen, pero cuando yo fui a buscarlo, el estaba vagando solo porque se estaba planteando otras alternativas. Se había deprimido y no tenia rumbo fijo. Su imagen estaba continuamente en mi rostro. No tenia claro nada solo estaba en busca de sueños sin dormir. Hice algunas cosas mal- me miro avergonzada y comprendí a que se refería- Pero cuando le encontré todo cobro sentido-sonrío de oreja a oreja- Supe que ya nunca mas iba a estar sola y recobre fe en mi misma. Le conté a Jasper lo que había visto sobre los Cullen y acepto venir conmigo. Iba en busca de algo que yo no recordaba haber tenido nunca, una familia. Ser miembro de algo tan grande es lo mejor que me podía haber pasado. Aun recuerdo la cara de idiota de Edward cuando le encontramos en el porche de su casa leyendo un libro y yo le solté que veníamos a instalarnos y que quería la habitación de arriba. Desde entonces después de Jasper, me he sentido demasiado unida a mi hermano mayor. Los dos nos apoyamos desde el principio, ya que comprendíamos como era eso de sentirnos extraños con nuestros poderes.
-Quieres mucho a Edward-Era la constatación de un hecho.
-Sí- se ilusiono como una niña pequeña- Es la persona mas buena, exceptuando a Carlisle y Esme, que conozco. Aunque se comporte como el enanito gruñón de Blancanieves y tenga tendencia a la autoculpabilidad y la tragedia. El muy tonto se cree que no se merece ser feliz-meneo la cabeza- Eso le traerá problemas en el futuro. Por eso tengo que convertirme en su Pepito grillo para que no haga tonterías. Parece que tiene un carácter muy fuerte, pero en el fondo es muy vulnerable. Te dan ganas de apretujarlo como si fuese un osito de peluche y consolarle.
Esa no era la imagen que tenia de Edward en la cabeza.
- ¿Siempre le has visto en tus visiones?
-Si. De hecho fue al primero de los Cullen que vi-arrugo la nariz como si se sintiese decepcionada y miro hacia la pared para musitar- Pero en la primera visión que aparecía el, no estaba solo…había alguien con el.
Me miro enigmática durante un tiempo que se quedo petrificado y no se movía.
No me atreví a respirar.
De repente me sonrío traviesa y sus ojos volvieron a tener una chispa alegre.
-¿Sabes lo que he visto ahora, Bella?- preguntó entusiasmada- ¡Que vas a ser muy feliz en esta casa!
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disclaim: Esta historia es mía. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
