Disclaimer: No, sigue sin pertenecerme el mundo HP. Y después de tantos meses sin actualizar creo que no me lo meresco :(

Ejem ejem... Eh... que digo para disculparme?... Creo que simplemente voy a decir perdón y dejarlos leer el capítulo. Gracias los que aún siguen el fic y me mandaban mensajitos de aliento. Eso es lo que me ha ayudado a superar el horrible bloqueo que he sentido con el fic y a adentrarme nuevamente en esta trama. El capi lo había empezado a escribir hace más de 6 meses atrás y no avanzaba de las dos primeras hojas. A veces abría el documento y escribía una línea y borraba seis. Y a los dos días volvía a borrar lo que había escrito y así fue durante mucho tiempo. Después la facu, el trabajo y la vida misma me alejaron de esta página. Pero por suerte mi inspiración volvió hace una semana y pudo terminar este capítulo, junto con la ayuda de tener un poco más de tiempo libre.

Espero que les guste el capítulo, es un poquito más corto que los demás, pero para reiniciarme en este fic creo que fue lo mejor, no quería atosigarme cuando hacía tanto que no escribía. Ahora sí el proximo se viene con todo. Y si aprovecho la fuerte inspiración del momento voy a tratar de terminarlo para la proxima semana (pero no prometo nada). Besos! Los quiero!


CAPITULO 12: EL PORTAL


Lucas corrió hacia la cama de su amigo asustado. Las últimas veces que el chico había tenido visiones, había involucrado la seguridad de su familia.

-¿Otra vez? – le susurró quedamente.

-Si.

-Llamaré a McGonagall – dijo el chico Black apurándose a salir por la puerta del dormitorio.

Los demás en el cuarto miraron a Jack de diferentes maneras, entre preocupados e incrédulos.


-Harry ¿Te duele la cicatriz? – le preguntó Ron alarmado.

El muchacho asintió.

-Es más bien una molestia que un dolor...

-De igual forma eso es preocupante – lo interrumpió Hermione – Harry luego tienes que decirnos todo sobre lo que hayas experimentado con relación a esto...

-Le ha dolido las dos veces anteriores en los que hemos sido atacados – aclaró James acercándose a los amigos de su hijo – Y además, les recomendaría que desde ahora en adelante comiencen a llamarlo Alex

-¿Pero eso quiere decir que está viniendo para aquí? – preguntó Ron.

Los otros no supieron que responder. Y se miraron preocupados.

-¿Sabrá que estamos aquí? ¿O acaso es otro el motivo? – preguntó Ginny.

-No lo sabemos, lo mejor será salir de aquí cuanto antes y avisarle a la Orden para ver que podemos hacer – respondió Sirius.

Los cinco comenzaron caminar con rapidez hacia la salida, con las respiraciones entrecortadas. Ron aferró con fuerza la mano de Hermione mientras caminaban detrás de su mejor amigo. Era extraño volver a tener que pasar por todo ese estrés nuevamente. Sacudió la cabeza casi imperceptiblemente. Ese no era el momento de pararse a pensar en esas cosas.


La profesora McGonagall llegó solo unos minutos después de que Lucas fuera a buscarla. Sin decir muchas palabras le pidió a Jack que la siguiera hasta su despacho. Su amigo los siguió detrás y la mujer no se molestó en detenerlo.

Zara, parada en el inicio de las escaleras los vio salir. Su corazón se oprimió un poco cuando vio la cara asustada del chico que le robaba el sueño. ¿Por qué tenía que sucederle esas cosas a él? ¿Y por qué el no la dejaba ser participe de todo aquello? Sabía que era peligroso. Y estaba segura que esa era la razón principal de porque él la alejaba constantemente. Pero el peligro estaba en todos lados. Después de todo estaban en medio de una guerra. Ella lo sabía bien. Ella lo había vivido en carne propia. Así que la actitud de Jack le resultaba un poco exasperante, pero no podía evitar que una tonta sonrisa se colara en su rostro cuando pensaba en que él se preocupaba por ella.

Lucy bajó inmediatamente después por las mismas escaleras.

-¿Otra vez mi hermano tuvo uno de esos sueños? – habló en susurros.

Zara la tomó por los hombros y las dos se sentaron frente a la chimenea que se había prendido hacia unos segundos.

-Parece que si – suspiró la mayor.

-¿Les habrá pasado algo a mis padres?

La chica no tenía respuesta para aquello. Ni siquiera sabía bien de que se trataban esos episodios.


Jack tomó el vaso con agua que la profesora le había ofrecido. No se había dado cuenta hasta ese momento que tan sediento estaba. La mujer en silencio se sentó frente a él y sin decir nada espero hasta que él decidiera comenzar a hablar.

-El sueño no fue muy claro. Al menos no como otras veces – dijo sin levantar la mirada posada en sus rodillas – Voldemort estaba con sus seguidores. Eran pocos, pero los estaba torturando a todos porque no habían encontrado algo...

-¿Qué algo, señor Potter?

-No estoy seguro, pero... creo que hablaba sobre el portal...

-¿El portal? – le preguntó la mujer con consternación.

-Si.

McGonagall frunció ligeramente el ceño.

-¿Algo más?

-Si... Uno de los mortífagos dijo que tenían a alguien bajo la maldición imperius. Alguien que trabaja en el ministerio.

-¿Sabe quien es?

-No, no lo nombró. Pero esta relacionado también con el portal. El mortífago estaba tratando de evitar que lo torturara recordándole a Voldemort sobre el hombre que estaba hechizado por ellos.

-¿Qué dijo el Innombrable sobre eso?

-Que sabía muy bien que estaba bajo la imperius, pero que eso hasta ahora no le había dado provecho. Que el hombre no se había podido acercar hacia la información sobre donde estaba ubicado el portal. Y que si no lo hacía pronto tendrían que cambiar el curso del plan o algo así.

La mujer asintió y volvió a servirle más agua en el vaso.

-Debemos informarle esto al director. Iré a buscarlo. Espero que ya haya llegado. ¿Quieres volver a la torre o prefieres quedarte un tiempo más aquí?

-Prefiere quedarme aquí.

-Muy bien. Señor Black – llamó a Lucas que había estado todo el tiempo parado en un rincón si hacer ruidos – Si el señor Potter necesita algo no dude en venir a buscarme. Estaré en el despacho del profesor Dumbledore.

Salió del lugar inmediatamente después. Cuando entró en el despacho del director, éste ya lo estaba esperando sentado en su sillón habitual.

-Los cuadros me han informado – le dijo el hombre cuando vio el rostro sorprendido de la mujer - ¿Qué ha visto esta vez?

-A Voldemort castigar a sus secuaces por no encontrar el portal.

Dumbledore se cruzó de manos sobre el escritorio y la incitó a que continuara con la explicación.

-Tienen a alguien del ministerio sobre la maldición imperius. Alguien que está tratando de conseguir información sobre la ubicación del portal, supongo.

-¿Qué es lo que crees? – le preguntó el hombre cuando vio el gesto con el que acompañó las palabras.

-Creo que el hombre del que hacían referencia trabaja en el departamento de misterios, por eso mismo lo han puesto bajo la maldición...

-De esa manera tienen a alguien muy cerca de conseguir lo que están buscando – terminó la frase de la profesora.

Ambos se quedaron en silencio unos segundos.

-¿Jack escuchó algún nombre?

-No.

-Estamos a ciegas entonces. La mayoría de los trabajadores del departamento de misterios no están registrados. Podría ser cualquiera y nosotros no enterarnos. Tendremos que darle algún curso de acción a esto. Debemos encontrar de quien se trata antes de que Voldemort encuentre la ubicación del portal.

-El innombrable también mencionó la idea de cambiar de planes para acceder al portal, pero no parece haber mencionado nada.

Ambos profesores se quedaron en silencio mirándose mutuamente.

-Al menos sabemos que alguien está infiltrado en el ministerio. ¿Pero cómo haremos para saber cual es?

-Tendremos que contactar a Simmons y comentarle lo sucedido, así él podrá vigilar a sus compañeros y tratar de descubrir quién puede llegar a tener un comportamiento diferente al habitual.

Robert Simmons era un integrante de la Orden que trabajaba en el departamento de misterios. Una nueva adquisición para la organización de Dumbledore, que había resultado ser muy buena fuente de información.

-James y Sirius ya tendrían que estar llegando – dijo McGonagall mirando hacia su reloj mientras fruncía el ceño. La preocupación estaba plasmada en sus rasgos, a pesar de que intentaba ocultarla.

-Si, ya deberían estar llegando.

Se escuchó la escalera de la entrada girar y después un golpe en la puerta, pesando que podrían ser quienes habían ido hacia el otro lado a buscar la espada, McGonagall caminó rápidamente hacia la entrada para encontrarse con Lucas Black con cara asustada y evidente tensión en su cuerpo.

-Jack acaba de tener otro visión, estábamos hablando tranquilamente cuando cerró los ojos de golpe y parecía como si estuviera en trance – dijo de forma apresurada.

Ambos profesores salieron rápidamente detrás del muchacho rumbo al despacho de la profesora de transformaciones.


James logró ocultar al último de ellos detrás de la puerta de una de las oficinas del corredor donde deambulaban. Estaban llegando al elevador cuando habían escuchado pasos acercarse hacia ellos. Apenas habían tenido tiempo de ocultarse.

Escucharon las voces de dos personas pasar por delante del despacho donde se habían ocultado. Reconocieron uno de ellos inmediatamente.

-¿Lucius Malfoy? – susurró Ron disgustado.

Sirius asintió.

-¿No es suficiente con que exista uno en nuestro mundo?

James y Sirius tuvieron que ocultar la risa para no ser descubiertos y para no ser objeto de la mirada que en esos momentos Hermione le estaba dedicando a su novio.

-¿Además que hace tan temprano en el ministerio? Aún no ha amanecido.

-Has silencio, no deben encontrarnos.

-Estoy hablando en susurros, no estoy haciendo ruidos.

-No empiecen – cortó Harry y rodó los ojos cuando se encontró con la mirada de Ginny, aún así no pudo evitar sonreír, había extrañado esos intercambios entre sus amigos.

-Dime Carriett, ¿has descubierto ya donde se encuentra la entrada? – escucharon a Malfoy susurrar.

-Aún no, señor. El secreto de la ubicación está muy bien guardado. Pero creo que es posible que haya una pista – la voz joven parecía un poco perdida y temblorosa.

-Será mejor que sea así, el Señor Oscuro no está muy alegre con tus faltas de progreso.

-Lo sé, pero es difícil con todos esos hombres de Dumbledore en el ministerio. Pero además tengo otra buena noticia, ¿Te acuerdas de mi compañero inefable del que te hablé?

-¿Él que crees que trabaja para el viejo?

-Si, eso. Bueno, hoy...

Las palabras se perdieron cuando los hombre se alejaron caminando. Los seis esperaron algunos minutos antes de salir del lugar para no ser vistos.

-¿Quién es Carriett? – preguntó Harry a su padre.

-Es un inefable. Y al perecer un mortífago también.

-¿Un inefable? Eso no es bueno – susurró Ron arrugando la nariz.

-No, no lo es. Eso quiere decir que Voldemort está más cerca del vórtice de lo que nosotros creíamos. Creo que deberíamos decírselo a Albus – concluyó Sirius.

Hermione, por otro lado, estaba ausente de la conversación y observaba a Harry insistentemente.

-¿Qué es, Mia? – le preguntó algo molesto y utilizando el nombre que habían elegido para la muchacha.

-¿Ya no te duele la cicatriz?

El pelinegro, ya camuflado nuevamente, se pasó los dedos por la cicatriz en forma de rayo de manera ausente.

-No, ya no – dijo perplejo.

-¿Entonces no era una señal de alerta? – preguntó Sirius confundido.

-No siempre lo era – explicó Hermione – Es nuestro quinto año, le solía molestar y doler en varias ocasiones que eran provocadas por el estado de ánimo de Voldemort. Y en lo que tendría que ser el séptimo año también.

James recordó la conversación que había tenido con su hijo cuando le había contado todos los detalles de su vida. Le puso una mano en el hombro que el joven agradeció.

-Es mejor que nos apuremos en salir – dijo a cuando entraron al hall central del ministerio.

Llegando a la salida, se escuchó retumbar en todo el lugar un fuerte estallido. Los seis pararon en ese instante.

-Parece que proviene de donde venimos – dijo Ron miraron hacia el techo.

-Creo que Malfoy y Carriett están detrás de esto – respondió Sirius.

-Carriett había dicho que tenía buenas noticias – comentó Ginny.

-Vamos – dijeron Harry y James al mismo tiempo. Y los otros cuatro los siguieron casi al instante.


Dumbledore y McGonagall entraron rápidamente al despacho de la profesora, para encontrarse que el joven Potter se tomaba la cabeza con ambas manos.

-¿Señor Potter? – preguntó la mujer acercándose al muchacho.

-Bastardo – susurró sin abrir los ojos.

-Jack – lo llamó Dumbledore - ¿Voldemort está atacando? – aún sin cambiar de posición negó con la cabeza - ¿Entonces que sucede?

-Está torturando de nuevo a la señora.

-¿Te refieres a Anna Koller?

-Si.

El anciano le sirvió un vaso con agua para tranquilizarlo.

-¿Jack, alguna vez has tenido uno de estos episodios mientras estabas despierto? – le preguntó aunque ya sabía la respuesta. El muchacho negó con la cabeza.

Lucas y McGonagall miraban en silencio el intercambio de palabras.

-Creo que por esta noche será mejor que tomes una poción de dormir sin sueño – le dijo el director.

-Pero...

-Se que quieres esperar hasta que tu padre y sus acompañantes vuelvan, pero es mejor que descanses. Has sufrido dos visiones seguidas en menos de una hora, y una de ellas ha sido mientras estás despierto. No quiero que te alteres aún más de lo que estás.

Había una cierta autoridad en la voz de Dumbledore, que Jack no pudo evitar asentir ante la indicación.

-Yo te despertaré cualquier cosa – dijo Lucas para tranquilizarlo. Y ambos profesores asintieron de acuerdo.

-Vayan a su sala común. Un elfo les llevará la poción.

Cuando regresaron a la torre Gryffindor, Lucy y Zara estaban esperándolos alrededor de la chimenea. Ambos jóvenes se sentaron con ellas. La muchacha mayor inmediatamente tomó la mano del joven a su lado. Jack le sonrió agradecido, y ella apoyó la cabeza en su hombro. Lucas notó que Lucy a su lado temblaba, por lo que le rodeó un brazo para abrazarla por los hombros y tranquilizarla.

Unos minutos después un elfo doméstico apareció delante de ellos para entregarle a Jack la poción. Los dos muchachos se levantaron para dirigirse a sus dormitorios.

-Será mejor que lo tome una vez que me acueste.

-Jack... – susurró Zara tomándole un brazo. El muchacho se dio vuelta.

-Mañana hablamos ¿Si? – le susurró colocándole un mechón de cabello pelirrojo detrás de la oreja.

-Esta bien – lo miró con súplica. Y Jack supo que ya no podría ocultarle lo que le sucedía.


Cuando llegaron al sector donde se había producido el sonido, se encontraron con una pared derrumbada, pero ninguna señal de vida.

-Parece el efecto de un Bombarda – dijo James caminando entre los escombros.

Harry por su lado estaba preocupado porque nuevamente la cicatriz volvió a molestarlo mientras habían emprendido el camino hacia allí.

-¿Pero por qué? – preguntó Hermione mirando hacia a los alrededores. Sus pensamientos fueron interrumpidos por un gemido.

Entre los escombros encontraron a un hombre de unos treinta años moviéndose lentamente.

-Es Carriett – dijo Sirius recociéndolo. Se acercó a observarlo – Está despierto.

-¿Cómo estás, Rob? – le preguntó James también agachándose como su amigo lo había hecho minutos atrás - ¿Qué haces tan temprano en el ministerio y debajo de un montón de escombros?

El hombre lo miró apenas entreabriendo los ojos, pero se notó la hostilidad en su mirada.

-Ahora, dime. ¿Dónde debemos llevarte a San Mungo o a Azkaban? – preguntó Sirius.

-Púdrete.

Harry, mientras tanto recorría el lugar en busca de algún indicio, cuando descubrió otro cuerpo debajo algo alejado del lugar. Le tomó el pulso y descubrió que todavía latía.

-Aquí hay otra persona y está inconsciente – habló en voz alta.

James Ginny y James se acercaron al mismo tiempo.

-Oh no, es Simmons – dijo su padre alarmado.

-¿Quién es? – preguntó Ginny arrodillándose junto al hombre para comprobar si tenía heridas grabes.

-Es un miembro de la Orden – le susurró bajo para que no escuchase el otro hombre – Es quien nos ha informado del portal. Es posible que por eso lo hayan atacado.

-Carriett y Malfoy. ¿Y este donde está? – dijo Harry mirando hacia todos lados.

-Enervate – James apuntó su varita para despertarlo.

Con un quejido bastante audible el hombre volvió en si.

-¿Potter? – preguntó en voz reseca.

-Si, Simmons, soy yo. ¿Qué sucedió?

-Malfoy y Carriett me atacaron. Sabía que hoy estaría trabajando a estas horas. Alguien les debe haber informado.

-¿Qué estabas haciendo?

El hombre miró a los dos jóvenes que estaban sentados a su alrededor.

-No te preocupes, ellos también pertenecen a la Orden – le susurró adivinando su preocupación.

Simmons asintió.

-Estaba haciendo una investigación sobre el Portal. Creo que he encontrado nueva información – luego suspiró cerrando los ojos y negando la cabeza como pudo – Malfoy se llevó la información. Aunque no podrá descifrarlo sin los códigos, aún así no son buenas noticias que esté en posesión de Tú Sabes Quien. Si llegan encontrar la forma de descifrarlos... – no terminó la frase.

-Por eso estaban tan temprano aquí – dijo Harry mirando a su padre con la preocupación plasmada en su rostro.

-Será mejor que te llevemos a San Mungo, al igual que a Carriett, aunque después lo trasladaremos a Azkaban.

Llamaron refuerzos con sus patronus. Y cinco minutos después, llegaron Kingsley Shacklebolt y Alastor Moody quienes se hicieron cargo de los dos hombres, para que los otros pudieran partir rumbo a Hogwarts para informar al resto de la Orden del Fénix.

Una vez en que llegaron al colegio, se encaminaron hacia la dirección donde Dumbledore los estaba esperando con noticias al igual que ellos.

James y Harry se preocuparon enormemente ante el conocimiento de nuevas visiones por parte del Potter más joven.

-¿En qué momento tuvo esas visiones? – preguntó Hermione con una mirada calculadora.

-¿Qué es lo que piensa, señorita Granger?

La muchacha miró a su amigo antes de responder al director.

-¿Cuántas veces te molestó al cicatriz?

Harry la miró entendiendo el punto.

-Dos – susurró – Y en menos de una hora entre una y otra...

-Exactamente.

-¿O sea que piensas que la cicatriz de Harry y las visiones de Jack están conectadas? – preguntó James preocupado.

-Es solo una teoría.

El hombre se sentó en uno de los sillones suspirando.

-¿Cómo es eso posible? – preguntó Sirius sentándose al lado de su amigo.

-No lo se – dijo Hermione mirando al profesor que tenía una marcada concentración en su rostro.

-Creo que tendré que pensar un poco en toda esta situación con esta nueva evidencia obtenida – dijo como dando finalizado el tema. Y comenzando a hablar sobre lo sucedido en el ministerio – Simmons es quien nos mantiene informado sobre el portal y los cambios que se producen en él. Además de que es quien nos ha ayudado a pasar a través de él.

-Y Voldemort tenía conocimiento sobre eso, por eso lo han atacado y le han robado su investigación. ¿Me pregunto de que se trata? – dijo Sirius mirando a su director.

-Simmons ha encontrado nuevas puertas hacia el otro lado.

-¿Hacia nuestro mundo? – preguntó Hermione horrorizada.

-Así es.

-¿Y eso es lo que Voldemort se ha llevado? – Harry empalideció ante el pensamiento.

-Será mejor que mañana hagamos una reunión temprano en Grimmauld Place para debatir el tema – dijo Dumbledore con seriedad.

-Si, creo que es lo mejor, Albus. Esto es realmente preocupante – acordó James.


A la mañana siguiente los miembros de la Orden del Fénix estaban reunidos alrededor de la mesa de la cocina utilizada como debate. Hacía ya más de una hora que la nueva información sobre el robo a Simmons había sido compartida, y la preocupación entre el grupo había crecido enormemente. Aunque algunos estaban algo distraídos, llámense Ron Weasley y Hermione Granger al observar disimuladamente a sus alter egos y a los demás pelirrojos, en especial a un joven que estaba sentado junto a su gemelo.

-¿Cómo recuperaremos la información que se han llevado? – preguntó Lily.

-Tenemos que encontrar alguna estrategia para recuperarla – dijo Tonks a su lado – No quiero imaginarme lo que Voldemort pueda llegar a hacer si tiene vía libre para dominar otro mundo.

Los cuatro muchachos del universo paralelo se estremecieron ante ese pensamiento. Ellos ya habían desterrado a su propio Voldemort. Y a pesar de que estaban en ese lado peleando junto a toda esa gente, no era lo mismo pensar en que su mundo pudiera volver a pasar por todo el sufrimiento que habían soportado.

-Debemos impedir eso a toda costa – dijo Harry y los demás asintieron.

-Alex tiene razón – dijo Remus dándole una sonrisa, y Harry supo que el hombre ya sabía la verdad – No es justo que por nuestra culpa, su mundo caiga nuevamente en desgracia. Bastante ayuda nos están prestando.

Después de unos momentos más de debate, llegaron a la conclusión de que no encontrarían una solución inmediata al tema, y que lo máximo que podían hacer hasta el momento era vigilar el ministerio en espera de algún ataque al departamento de misterios.

La gente se fue despidiéndose lentamente. Remus se acercó a Harry y le señaló que lo siguiera hasta una habitación vacía. Cuando cerró la puerta la incomodidad se instaló entre ellos.

-Antes de que fueran en busca de tus amigos, James y Sirius me revelaron quien eres – dijo con una sonrisa nerviosa.

Harry le correspondió con la misma sonrisa, que relajó al hombre lobo enormemente. Se acercó titubeando hasta el muchacho y los últimos pasos los hizo rápidamente para abrazarlo fuertemente. El hombre más joven le correspondió el abrazo.


Lily detuvo a Molly antes de que saliera de la propiedad.

-Reúne a tu familia en tu casa – le dijo sonriendo.

-¿Qué sucede?

-Nada malo. Todo lo contrario. En unos minutos, Alex y Sam irán para allí, yo los acompañaré. Hay algo que la muchacha quiere decirte.

-¿Qué cosa?

-Ya lo sabrás. Y créeme que serás muy feliz como lo soy yo ahora – dijo besándole la mejilla a una desconcertada señora Weasley.

Cuando volvió a la cocina se sentó junto a Ginny.

-Solo tenemos que esperar que Alex termine de hablar con Remus y luego los acompañaré a la madriguera.


Se que ha sido corto, pero es lo que he podido hacer. Además todo lo que viene el próximo capítulo es bastante y no quería cortarlo en lo mejor.

Para el proximo capi: La conversación de Harry y Remus. Y los Weasley se enteran de la verad!