Capítulo 11: Regreso frustrado. Vuelven las pesadillas del pasado.
Llegó la mañana siguiente, en la que todos los tamers y los digimons se despertaron relativamente pronto: a las nueve y media de la mañana. Tenían bastante hambre, y la pregunta que todos se hacían en aquellos momentos, mientras se vestían, era "¿Qué demonios desayunaremos hoy?". A medida que se iban terminando de vestir, salían de sus habitaciones y, aún con cara de dormidos, se iban saludando unos a otros, con un "Buenos días" o con un bostezo, como fue en el caso del joven Shiota.
Descendieron las escaleras para dirigirse al salón en el que el día precedente las bestias sagradas les habían dado todas las explicaciones que necesitaban. Todos parpadearon varias veces, con sorpresa, al ver la mesa: estaba llena de zumos de diversas frutas, repostería variada, leche, sopa de niso y montón de cosas ricas para desayunar.
Ondia - dijo Ryo, con los ojos como platos. Miró a Rika y le dijo - Creo que con esto ya tenemos para todo el día ¿eh, Rika-sama?
La verdad es que yo no tengo demasiada hambre. No me gusta desayunar demasiado.
¿No? Je, pues si eso ya me darás a mí ¿no?
Tú engulle todo lo que quieras, pero yo que tú me daría prisa, o Kazu acabará con todo - ambos sonrieron. Rika añadió - Por cierto, Ryo. Luego tengo que hablar contigo de una cosa.
¿Ah, sí? ¿De qué se trata? ¿Es algo malo?
No precisamente - sonrió la chica, con cierto aire de misterio.
Mmm...ya sé, quieres casarte conmigo ¿no? - dijo Ryo, en tono bromista. La cara de Rika cambió súbitamente.
¡Serás burroide! ¡¿Cómo puedes pensar que fuese a decirte eso?!
¡Je, me encanta que te enfades! Tan sólo lo decía de broma- sonrió Rika.
Pues deberías comenzar a pensar en dejar tus bromitas si no quieres que te mande a tomar viento.
Bueno, bueno, tampoco hace falta que te pongas así, Rika, pobre Cyby. Perdona - puso su cara de cordero degollado. Rika dijo:
Disculpas aceptadas. Venga, vamos a desayunar antes de que la leche caliente se convierta en un Miko Milk - y se sentaron juntos a los demás, que ya estaban zampando.
El desayuno transcurrió tranquilamente, a pesar de que la mayor
parte de la comida acabase en los estómagos de Kazu y Guilmon, los
más glotones del grupo.
Al terminar de desayunar, Rika y Ryo fueron a salir a fuera. Por el
camino se encontraron con Henry.
Hola chicos - dijo el chico de cabello azul.
¡Ah! - exclamó Rika - Hola Henry.
Hola - saludó Ryo.
¿Desayunaste bien Henry? - inquirió Rika.
Sí, bastante bien. Gracias por preguntarlo, Rika. ¿Y tú?
También, muy bien. La sopa de niso estaba exquisita.
Ya - se sonrieron. Ryo resopló - ¿A dónde ibais?
Oh, nada importante - contestó la chica - Salíamos a dar una vuelta. ¿Y tú, Henry?
Más o menos lo mismo. Buscaba a Takato.
Vaya, pues espero que lo encuentres - volvieron a sonreírse. Ryo volvió a resoplar y dijo:
Bueno, Henry, nos gustaría quedarnos a charlar contigo pero ambos tenemos cosas que hacer ¿verdad? - el chico Wong asintió - Ale, pos hasta luego - cogió a Rika de al muñeca y se alejó con ella hacia la puerta del edificio.
¿Qué te ocurre, si puede saberse? - inquirió Rika, molesta.
¿Que qué me ocurre? Ah, ¿desayunaste bien, Henry? Oh, gracias por preguntarlo, Rika ¿tú? También, muy bien. Sonrisita vomitiva. Y luego: oh, pues espero que encuentres a Takato. Y otra sonrisita más ¿Y luego dices de mí?
¿Qué? Ryo, a ver, Henry sigue siendo mi amigo, a pesar de todo ¿entiendes?
Por muy amigo que sea...
¿Estás celoso, o qué?
¿Celoso? ¿Yo? ... - sonrió Ryo. Pero su cara cambió de repente y dijo - ¡pues sí! Lo estoy ¡y con razón!
¡Je, je, el gran Ryo Akiyama, el entrenador legendario, el rey digimon siente celos porque su novia es amable con un amigo! ¡Te queda fatal! - comenzó a reírse.
Eh, Rika, no te burles de mí, por favor.
¿Qué no me burle? Pfff...
Ay... - en aquel momento apareció Jen. Ryo se sonrió y dijo a la chica - Hola, Jen, estás muy guapa hoy ¿desayunaste bien? - Rika cortó su risa en seco. Jen contestó, algo cohibida.
Eh, sí, gracias - y continuó su camino.
¡Ryo! - gritó Rika - ¿Qué demonios hacías?
Eh, tranquila, Rika-sama, que era sólo una amiga... ¿acaso Rika Nonaka, la gran Tamer, la reina digimon, está celosa porque su novio ha sido amable con una amiga? ¡Qué mal te queda!
Qué mala leche tienes... - contestó la pelirroja - Además, en mi caso estaba justificado, porque le has llamado guapa.
Mmm...me callo el comentario.
Mmm...sí, mejor para ti - continuaron caminando. Entre tanto, en el camino de Henry, una puerta se abrió. De ella salió...
¡Alice! ¡Hola! - sonrió.
Hola, Henry-kun - sonrió ella también. Ambos enrojecieron.
¿De dónde sales?
Oh...yo...hablaba con Azulongmon. De lo del Opening. Unas meras formalidades, nada importante - contestó, al principio con nerviosismo - ¿Y tú?
Buscaba a Takato. ¿Me acompañas? ¿O tienes que seguir hablando con Azulongmon?
Oh, no, ya he terminado. Te acompaño, de acuerdo.
Muchas gracias - sonrió Henry. Alice se colocó a su lado, y comenzaron a caminar.
Por cierto, Alice - comenzó Henry - ¿Has dormido bien esta noche?
¿Eh? ¿Por...por qué lo dices?
Es que ayer fui por la noche un par de veces al baño, y te vi por el pasillo, delante de la puerta de la que acabas de salir hace unos momentos.
Oh, eso...bueno, es que...últimamente duermo algo mal, es verdad. Estamos teniendo tanto trajín con todo esto que no logro conciliar el sueño...
Oh, era eso...bueno, si tú quieres, para otra vez que no puedas dormir, puedes venir a buscarme a la habitación, y me quedo contigo a hablar, o algo así.
Oh...muy amable, Henry, pero es que lo que pasa es que me canso enseguida de estar fuera de la cama, y...no quiero hacerte despertar para unos minutos.
Bueno, como quieras - contestó Henry, no demasiado seguro de las palabras de la chica rubia, y pensando "Claro, lo que pasa es que no quiere estar conmigo". Alice por su parte pensaba "Ay, Henry, no sabes cuanto siento no poder hacerlo". Miró con melancolía a una ventana, y suspiró.
Entre tanto, Rika y Ryo se encontraban sentados en una roca, cercana
al edifico de las bestias sagradas, y situada bajo un sauce llorón, o
algo que se le parecía mucho.
Bueno, ¿de qué querías hablarme Rika? - la chica sonrió, metió la mano en el bolsillo de sus vaqueros, y sacó el Yamaki 2006.
Ayer, recibí este mensaje de mi madre.
¿Y qué pasa? ¿Le ha ocurrido algo malo?
¡Para nada! - negó Rika - Léelo, anda.
Ahora voy - comenzó a leer el mensaje, tras lo cual, sonrió ampliamente, y dijo a Rika.
O sea, que ya han condenado a tu padre. Ha salido de vuestras vidas para siempre.
Sí - sonrió Rika.
No sabes cómo me alegro por vosotras, más especialmente por ti - Ryo también sonrió.
Ryo - comenzó Rika - ¿Si te digo una cosa, me prometes que no te reirás de mí?
Claro ¿de qué se trata, Rika?
En verdad, no me importaba tanto lo de que mi padre estuviese todo el rato acosándonos, ni que intentase llevarme con él. Lo que más odié en aquel momento fue que intentase quitarte la vida. No sé qué hubiera sido de mí si mi madre no hubiese lanzado el espejo de mano en aquel momento. Si te hubiese perdido, después de todo lo que habías estado haciendo por mí...creo que - comenzó a hablar con dificultad - no me lo...hubiese perdonado nunca. Ni a mí misma ni a mi padre - derramó un par de lágrimas. Ryo dijo, emocionado.
Eh, venga Rika, tranquilízate. - pasó su mano por la mejilla de la chica, y le secó las dos lágrimas que corrían por su rostro - No pasa nada.
¡Pero podría haber pasado algo horrible! - exclamó la chica, volviendo a sollozar.
Rika, por favor, no llores más - comenzó Ryo, volviendo a secar las lágrimas de Rika - Estoy aquí, vivo, contigo. Y lo más importante: para siempre. ¿De acuerdo?
Ryo...eres estupendo - sonrió Rika. Se fundieron en un fuerte y cariñoso abrazo.
Los días pasaron. Henry y Alice se habían vuelto muy buenos amigos, y
cada vez se sentían más a gusto en la compañía del otro, hasta el
punto de, tal vez, enamorarse. Terriermon siempre los seguía de cerca,
para ver qué hacían. Gracias a ello, Takato y Jen estuvieron juntos
mucho más que de costumbre, y volvieron a ser confidentes y a
fortalecer mucho más su amistad, mientras entrenaban a sus digimons y
se ayudaban el uno al otro. Ambos guardaban un secreto.
Kazu y Kenta organizaban combates entre ellos mismos, y también
hablaban mucho, como los buenos amigos que eran.
Ai, Makoto, y Shiuchon, se hacían cada vez más amigos, y la joven
Kuraga, procuraba dejar a su hermano tiempo a solas con la hermana de
Wong.
Por último, la relación de Rika y Ryo, desde la conversación que
tuvieron bajo el sauce, se fortaleció muchísimo. Cada vez se
comprendían más, se ayudaban más, se abrazaban más...se querían más.
Así también, la relación entre Cyberdramon y Renamon también iba de
maravilla...aunque Impmon los rondaba de cerca siempre que podía...
Llegó el día del regreso al mundo real. El ocho de julio. Todos tenían
unas ganas enormes de regresar. No obstante, había una persona que no
las tenía todas consigo. Se trataba de Henry. Después del desayuno, se
puso a esperar a Takato en una esquina, donde le agarró de la manga y
le dijo:
Ven conmigo, por favor. Tengo que hablar contigo de una cosa.
Pero yo iba a ir con... - comenzó el chico. No pudo seguir. Henry lo arrastro hacia la habitación de chicos. Ahí, sentados en una cama, se encontraron a Rika y Ryo, besándose. Ella se encontraba sentada sobre las piernas de él.
Ejem, ejem - tosió Henry. Rika y Ryo se giraron.
Ho-hola - dijo Rika.
Qu-qué casualidad...- añadió Ryo.
Ay, Dios - comenzó Takato, mirando a Henry, preocupado - Chicos ¿os importaría iros a algún otro sitio? Es que Henry tiene que hablar conmigo.
¡No te j... - comenzó Rika. Ryo dijo, con rapidez.
Está bien, está bien, ya nos vamos. Venga, Rika, vamos al armario del conserje a seguir.
¿Qué? ¡Pero si aquí no hay armario del conserje! ¡Ni siquiera hay conserje!
Bueno, pues entonces vamos a cualquier otro sitio, y punto.
Está bien- contestó ella, encogiéndose de hombros. Se cogieron de la mano, y abandonaron la habitación. Los otros dos chicos, se quedaron mirándolos.
Esto...Henry... ¿estás bien?
¿Por qué iba a estar mal?
Por lo de Rika.
Ya, sabía que me ibas a venir con algo así. Precisamente de eso quería hablarte. Sentémonos - se sentaron en la cama más próxima, y Henry dijo - Verás, Takato. A mí ya no me gusta Rika. Me gusta otra chica.
¿En serio?
Sí.
¿Seguro?
Sí.
¿Al cien por cien?
¡Que sí!
Bueno, no sabes cómo me alegro por ti... ¿de quien se trata?
De...de...
¿No será Jen, verdad? - inquirió Takato, con gran preocupación.
No, no es ella. Esa es para ti solito. Me gusta...Alice.
¿Mc Coy?
Sí ella.
Vaya... - dijo Takato, pensativo.
¿Qué ocurre?
¡Que eso es genial! Oye, y desde cuando te gusta?
Gustarme, desde hace mucho, pero el otro día ya me enamoré de ella. Tiene una mirada y una sonrisa tan bonitas...y es una estupendísima persona.
¡Me alegro muchísimo!
Pero hay un problema...
¿Cuál?
Pues...que quería decírselo.
¿Cuándo?
Hoy. Antes de irnos. Es más, ya he quedado con ella en la puerta del castillo a las doce del mediodía...y sólo queda media hora...¿qué puedo decirle?
¿Y me lo preguntas a mí? Tal vez deberías habérselo dicho a Ryo, después de todo, él es el único que tiene novia.
¿Entonces no puedes ayudarme? Vaya...
¿Y Ryo?
Está con Rika, y estarán un poco...ocupados. Ya me entiendes ¿no?
Ah, es verdad...de todos modos...Ryo me dijo algo el otro día. Sobre como consiguió salir él con Rika.
¿Ah, sí? ¿Y qué te dijo?
Que todo se resumía a insistir, a unos cuantos regalitos, un ambiente romántico, y una declaración rebuscada.
Oh, genial. Excepto porque aquí sólo le puedo regalar rocas, y el lugar más romántico es el sauce llorón de la entrada, cojonudo.
Eh, Henry, pero ten en cuenta que Alice no es como Rika. Ella es más dulce. Creo que...en su caso con una bonita, no rebuscada, declaración de amor, le bastará.
Ya, pero ella no me va a querer.
¡No pienses eso! Estoy seguro de que tú a ella también le gustas.
¿En qué te basas?
Os he visto andando juntos, y, no sé, veo mucha armonía entre vosotros.
¿Armonía?
Chico, Henry, es que no sé explicarlo de otra forma...pero tengo ese presentimiento. Tú sólo estate tranquilo, y dile todo lo que la quieres...porque la quieres mucho ¿no?
Pues claro que la quiero...gracias por tu ayuda, Takato - dijo Henry, levantándose de la cama y dirigiéndose a la puerta - Voy a decírselo.
¡Mucha suerte, Henry!
¡Gracias, Takato!
Y Henry se dirigió hacia uno de los grandes retos de la vida: declarar
su amor a la chica que quería.
Alice permanecía en la puerta del edificio, donde había quedado con
Henry. Aquella mañana había variado en su ropa, y llevaba uno
minifalda vaquera, y una blusa de canalé negra, con un lacito por la
zona del cuello. Llevaba el pelo acomodado en un elegante moño, y su
expresión era la de impaciencia y a la vez curiosidad.
"¿Qué será lo que Henry querrá decirme? Parecía muy nervioso ayer,
cuando me dijo que tenía que hablar conmigo...igual quiere decirme que
yo le...no - negó con la cabeza - no creo que se trate de eso,
pero...cómo me gustaría - sonrió levemente, y volvió a mirar a la
puerta. Su expresión facial pasó a ser melancólica - Lo malo, es que
aún no me sient..."
¡Alice! - exclamó Henry, saliendo por la puerta.
¡Ah, Henry! Hola.
Perdona ¿te hice esperar mucho?
¡No, no! Llegas muy puntual...¿qué era lo que querías decirme?
¡Ah! Eso...- miró hacia el famoso sauce llorón, y comprobó que no hubiese nadie. Fue así, y recordando sus propias palabras "el lugar más romántico es el sauce llorón de la entrada" tomó a Alice de la muñeca, y le dijo - Vamos bajo el sauce, estaremos más tranquilos.
Eh...sí. - musitó Alice.
Entre tanto, Rika y Ryo charlaban tranquilamente en una habitación
perdida del castillo...desde la cual daba al famoso sauce.
Ryo... - comenzó Rika. Se encontraban sentados frente a frente en un banco.
¿Qué?
Me acabo de acordar de una cosa.
¿De qué se trata?
De que, cuando volviste a Shinjuku, no llegué a pedirte perdón por todo lo que te hice pasar antes de que te volvieses a Fukuoka la primera vez, y...
Eso ya no importa...no me gustó entonces, pero ahora me da...
A mí sí que me importa, Ryo - contestó Rika, tomándole una mano al chico - Fui una egoísta, tú hiciste de todo por mí, y yo fui un maldita borde. Lo siento mucho.
Eh, te he dicho que no pasa nada, llevas estando perdonada desde hace mucho tiempo.
¡Gracias, Ryo! - exclamó Rika, abrazándolo con efusividad. De repente, Ryo pasó de sonreír a arquear las cejas, y dijo:
Eh, mira. Son Henry y Alice.
¿Qué? - inquirió Rika, soltándose de Ryo - ¿Dónde?
Afuera, mira por la ventana - ella asintió, y dirigió su vista hacia aquella ventana
Es verdad, son ellos.
Ya te lo dije - añadió Ryo, observando también a través de la ventana. Tras unos segundos, oyeron a Henry decir "Alice, verás, no sé cómo empezar" Rika y Ryo arquearon las cejas, y miraron al otro diciendo:
¡Se oye todo! - tras ello, Ryo añadió.
¿Cómo es posible?
Será alguna disfunción del mundo digital ¿no crees?
Sí, debe ser eso...
¿Escuchamos? Parece que aún no han dicho nada más.
¿Qué? Qué maruja eres ¿no, Rika?
Eh, venga ya Ryo. Tú también estás deseando escuchar lo que dice Henry.
¿Yo? - dijo Ryo, enrojeciendo.
Tú.
Bueno...está bien, pero sólo porque es nuestro deber cuidar de que a Henry no le pase nada malo.
¿Qué? ¿Qué podría pasarle?
Nada, pero bueno. Alguna excusa habrá que tener ¿no?
Claro... - se miraron unos segundos, y ambos dijeron a la vez, con una sonrisa:
Escuchemos.
Entre tanto, Henry continuaba callado. Ninguno de los dos se había
percatado de la presencia de la, de momento, única pareja del grupo de
los tamers. Henry suspiró un par de veces y volvió a decir:
Verás, es que yo...ay...
¿Estás bien?
Sí, sí, tranquila.
Si quieres dejarlo para otro día...
¡No, no! Ahora o nunca, Alice. - tomó la mano derecha de la jovencita entre las dos suyas y dijo - Verás, Alice, es que antes, a mí, me gustaba Rika...pero desde que ella me dijo que no quería salir conmigo porque le gustaba otra persona, o sea, Ryo, nunca más he vuelto a ser el mismo. Estuve muy triste aquellos días, y de un humor muy extraño y cambiante...- Rika y Ryo se miraron como diciendo "Pobre Henry" - pero luego apareciste tú en mi vida. Nada más verte por primera vez, ya tuve una buena impresión de ti. Tu pelo dorado resplandecía al darle la luz del sol, y tus ojitos azul celeste brillaban con fuerza, decisión, y a la vez una cierta timidez. Cuando dijiste que sabías cómo volver al mundo digital, me sentí muy agradecido por ello. Antes que nada, quiero darte las gracias por todo lo que nos has ayudado tanto a mí como a los demás, y tanto antes como ahora.
Oh, bueno, pues...de nada... - tras aquellas primeras palabras de Henry, Rika dijo:
¿Tanto teatro para darle las gracias?
No creo que sea sólo para eso -sonrió Ryo.
¿Para qué, entonces?
Tú escucha, y verás.
Henry continuó diciendo:
Pero eso no era lo que quería decirte. La verdad, es que no sólo me has ayudado a volver aquí, y recuperar nuestros digimons...me has ayudado en muchas más cosas. Un día, que volvía a casa muy triste, me encontré por el camino contigo, y aquella fue la primera vez que me sentí mejor tras lo de Rika. Desde entonces, no sé, sentí cómo de ti emanaba algo, algo que me daba confianza, confianza en ti. En que tú podrías...llegar a...gustarme. En que gracias a ti podría enamorarme de nuevo, porque eres estupenda. Me di cuenta de lo simpática que eras desde que nos quedamos los dos atrapados en este mundo, cómo me cuidaste y entablillaste el brazo. Cuando me preocupé por mi hermana, tú me diste ánimos, y me tranquilizaste, y todas las conversaciones que he tenido contigo, me han gustado mucho, en especial cuando recordamos juntos lo amigos que éramos pequeños...
Seguimos siendo amigos Henry...¿era eso lo que querías decirme?
No, en realidad... - apretó más fuerte la mano de Alice. Rika y Ryo aguzaron más el oído - Alice...yo...te quiero. Fuiste la persona que más ánimos me dio tras lo de Rika, aunque no conocieses bien lo que pasó. Al principio, me sentía bien contigo, nada más. Pero estos últimos días, en los que hemos estado tan juntos escuchándonos, sonriéndonos, abrazándonos...han hecho que mi corazón se abra a un amor nuevo, mucho más fuerte que el que sentía por Rika. Si ella me parecía guapa, tú me pareces un ángel caído del cielo. Si su pelo era bonito, el tuyo es puro oro que resplandece aun sin darle la luz. Si sus ojos eran un encanto lila...los tuyos unas turquesas brillantes bajo la luz más potente y bajo la oscuridad más profunda. Despides siempre una especie de luz que hace que mi corazón lata muy rápido y fuerte...con la misma fortaleza con la que las olas rompen contra las rocas en una playa, en una noche de tormenta. Tus palabras hacen que me sienta querido, y bien. Muy bien. Tu corazón es puro como el rocío del amanecer, y yo, lo único que quiero, es estar contigo. Te prometo que seríamos muy felices, porque lo daría todo de mí, Alice. Te quiero más de lo que nunca he querido a ninguna otra persona y, digo yo, que si en tan poco tiempo me he enamorado de ti, no quiero imaginar lo que te querré cuando seamos mucho más mayores. Alice...¿querrías ser mi novia?
He...Henry - musitó Alice, que se había quedado totalmente alucinada. Y Rika y Ryo:
Coño con Henry - comenzó Ryo - No conocía esa faceta suya. Ha estado muy bien ¿no, Rika?
Sí... - dijo ella - aunque me gustó más lo que me dijiste tú a mí... - se sonrieron - Además - añadió la chica - ¡me ha puesto a parir!
Je - rió Ryo - tampoco es para tanto. El sólo quería decirle a Alice todo lo que la quería.
Ya, tienes razón... espero que le diga que sí.
Ya, y yo...así me libraré por siempre de la constante amenaza de Henry.
¿¿¿CÓMO??? ¡Pero si yo lo decía por su bien, para que fuese feliz, cacho burro!
¡Ah, claro, claro! Sí, yo también, cómo no.
A veces alucino contigo.
Yo siempre - se volvieron a sonreír. Tras ello volvieron a aguzar el oído para ver qué contestaba Alice.
Henry...tú...también me gustas. Jen me dio mucho apoyo para integrarme...pero tú me diste mucho más. Me devolviste tu amistad, tu confianza en mí, tu cariño, tus abrazos. Tu penetrante mirada...tú cálida sonrisa. La verdad es que yo también siento que te quiero más que a nada, que el amor que sentí por ti cuando era niña vuelve a renacer en mí con más fuerza que nunca. Y también creo que si ahora nos queremos, cuando estemos viejos y decrépitos, nuestro amor será inimaginable. Te quiero muchísimo, Henry, y mi corazón, cada vez que te veo, late con la fuerza de un huracán en pleno día. Tus palabras me encantan, tus abrazos hacen que me sienta mucho mejor de lo que me he sentido nunca. Te quiero...pero... - agachó la cabeza y dijo - creo que aún no estoy lista para salir contigo. Me gustaría esperar algún tiempo. Pero te prometo que, si tú quieres, antes de que termine el verano estaremos juntos para siempre. Siento mucho no poder hacerlo aún, y...
¡No, tranquila, Alice! La verdad es que yo también sentía cómo se había acelerado todo demasiado. Estoy de acuerdo contigo...
Muchas gracias, Henry - contestó ella, pasando sus manos por detrás del cuello de Henry - De todos modos... - acercó su cara a la de Henry, mientras que él, algo sorprendido, pero rodeándola por la cintura, sonreía. El también acercó su cara a la de Alice, y comenzaron a sentir la respiración del otro. Su cálido aliento. Sus latidos mezcla de huracán y de olas. Sus corazones. Sus labios acabaron por juntarse y fundirse en un cálido beso que fundiría las rocas. Un beso tan dulce, que podría destrozar toda una dentadura. Algo que ninguno de los dos olvidaría nunca: un beso dulce y cálido, bajo un sauce llorón, rodeado de suaves caricias y de un dulce cariño entre ambos. No se oía nada a su alrededor, hasta que...
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡POOOOOOOOOOMMMMMMM!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! - Henry y Alice se separaron, sobresaltados, y miraron a su derecha, que era de donde había provenido el ruido.
Au... - se quejaba Rika desde el interior de la habitación: Ryo había hecho "no se qué cosa rara" y había volcado el banco en el que estaban sentados. El joven castaño, inquirió:
¿Estás bien?
Sí - el chico se levantó, y ayudó a Rika a levantarse. Tras ello, se encontraron frente a frente con Henry y Alice mirando por la ventana. La chica pelirroja y el chico castaño ahogaron un grito. Pero Henry sólo dijo:
Qué raro, no se ve nada ni nadie.
Ya, es muy extraño...oye, futuro novio - Henry sonrió y dijo:
¿Qué, futura novia?
¿Me acompañas a mirar si ya está el Opening?
¡Claro! - y se dirigieron a la puerta que daba al interior de aquel castillo. Rika y Ryo suspiraron aliviados. Rika dijo:
¿Qué quería decir con eso de que no se veía nada ni nadie?
Mmm - contestó Ryo - Creo que...estas ventanas deben de ser de esas con las que, de dentro para afuera ves todo, pero de fuera para adentro, nada.
Oh, y yo que ya estaba tan preocupada...
Je, tenía que ocurrir... venga, coloquemos esto, y demos una vueltecita por afuera ¿vale?
De acuerdo, futuro esposo.
¿Qué me has llamado, Rika? - inquirió un incrédulo Ryo.
Je, sólo bromeaba. Ya, ya... ay, futura esposa mía - suspiró Ryo, mirando a Rika. Se sonrieron, y continuaron recogiendo.
Henry y Alice fueron a preguntar a las bestias sagradas si el Opening
estaba ya listo, y así fue. Se dividieron para avisar a todos los
tamers de aquello, y se dirigieron a la sala de las bestias sagradas,
donde el Opening fue descargado correctamente a todos los d-power. Los
tamers se dispusieron a recoger sus cosas para regresar al mundo
digital y disfrutar de un merecidísimo verano. Algunos incluso ya
habían hecho planes.
Las bestias sagradas también les dijeron que regresarían a casa para
las seis de la tarde, con lo que Takato se puso a avisar a Yamaki, y
Yamaki a todos los padres. Así, a las seis menos cinco de la tarde,
todos los tamers estaban dispuestos a la salida del castillo de las
bestias sagradas, y todos sus padres y/o madres se encontraban en casa
de los Mc Coy, esperando el regreso de sus hijos.
En el mundo digital, unos minutos antes de las seis, aparecieron
Ebongwumon y Vaihumon, las otras dos bestias sagradas.
Hemos venido porque queríamos despedirnos de todos vosotros -aclaró la bestia tortuga.
Que tengáis buen viaje - añadió la bestia tigre.
¡Muchas gracias! - exclamaron todos. Azulongmon dijo:
Muy bien, ya es la hora. Extended vuestros d-power, y la puerta se abrirá.
¡Calú! - exclamó Calumon, también ahí presente - ¡Que os lo paséis bien! ¡Calululú!
Todos se pusieron en fila, Rika junto Ryo para que no hubiese problema
alguno con el d-power de Ryo. Extendieron sus d-power, y la puerta se
abrió. Alice, tragando saliva, dio un paso al frente, por alguna
razón, tratando de empujar a Henry hacia la puerta, pero...la puerta
digital comenzó a cambiar, y el cielo se llenó de oscuridad. Unos
rayos negros se dirigieron a cada bestia sagrada, haciendo que
aumentasen de tamaño, y haciéndolas brillar en medio de un aura de
oscuridad. Calumon salió despedido por un viento que se levantó. Otro
rayo, más potente que los otros, se perdió en el mundo digital. Alice
sollozó un poco y vio como Henry no había llegado a meterse en la
puerta digital. Entre tanto, en el mundo real...
¿Qué ha ocurrido? - inquirió Yamaki.
¡Una gran energía ha aparecido de repente en la capa más profunda de la red, y está afectando al resto de las capas, hasta llegar a la capa física! - contestó Mc Coy. Se giró, y miró a todos los que estaban allí presentes - Si sigue así, podría llegar a nuestro mundo.
¿Y nuestros hijos? - sollozó la señora Kuraga - ¿Qué ha ocurrido?
Estarán bien - contestó el señor Mc Coy, mientras pulsaba unos botones.
¿Qué haces? - inquirió Tal Wong.
Estoy introduciéndome en el d-power de mi hija, para ver en qué estado se encuentra su copia del Opening - contestó. De repente, sus ojos se pusieron en blanco, y enseñó la pantalla a Wong y Yamaki.
Increíble...no es el Opening...es...
En el mundo digital:
Shadow 5.0. Un programa que nos ha dado poderes mayores...para destruiros - dijo Azulongmon.
¿Por qué? - inquirió Takato - ¡Vosotros erais buenos! ¡Sois las bestias sagradas, las protectoras del mundo digital!
Te equivocas - contestó Zuqhiaomon - Ya no lo somos.
Entonces - comenzó Ryo - toda la historia que nos contasteis ayer ¿era mentira?
No, no lo era. Todo eso ocurrió, sí...pero ocurrieron más cosas. Shaggai, el programa que sellaba al d-reaper, fue destruido al crear vuestro querido Opening. Pero d-reaper no pudo ser activado inmediatamente. Por eso, creo un derivado suyo: Shadow 5.0, un programa lleno de oscuridad, que nos alimentaría de ella - contestó Ebongwumon.
Entonces... - comenzó Jen - ¡no sois las bestias sagradas de verdad! ¡La oscuridad os posee!
Exacto, tú lo has dicho, jovencita...ahora, os destruiremos a vosotros, la única amenaza que tiene el d-reaper para volver a dominar el mundo. Sólo un milagro os salvaría - finalizó Vaihumon - Y hablando de jovencitas...vuestra querida Alice Mc Coy, ha sido la culpable de que no hayáis podido regresar. Y todas estas noches, ha estado con nosotros, ayudando a ejecutar el Shadow. Le ordenamos que os entregase y nos ayudase... a cambio de Dobermon - todos se quedaron paralizados. Henry dijo:
¿Qué? Alice... tú también estás...
No...yo no estoy poseída... - dijo, tristemente. Levantó la cabeza, y dijo a Azulongmon - pero ¡no sabía que queríais destruirlos! ¡Dijisteis que sólo queríais robarles el poder de su evolución! Además...¡¿Dónde está Dobermon?!
No regresará.
¿Qué? ¿Encima he hecho todo este mal para nada? - comenzó a llorar.
Alice - comenzó Henry. A pesar de haberle sorprendido lo que Alice había hecho, como a todos los demás, en aquellos momentos le dio lástima verla llorar - Sois - comenzó, dirigiéndose a las bestias sagradas - ¡horribles! ¿Cómo habéis podido hacer esto a Alice? ¡Le habéis engañado, malditas! ¡Terriermon, evolucionemos a hiper campeón!
¡Sí, Henry!
Eso, nunca. Aunque lo intentases no podrías esta vez, ahora hemos hecho que necesites a Calumon, no como hace cinco años...y se ha vuelto a perder. Con lo cual... - dijo Azulongmon - ¡Sueño eterno! - una luz negra se dirigió sin remedio hacia Henry, pero, en el último momento:
¡¡¡HENRY, NO!!! - Alice se había interpuesto entre Henry y la luz. Cayó al suelo, y una caja de cristal con espinos por fuera la cubrió.
¿¡Qué le has hecho?! - exclamó Henry - ¿La has matado, maldito hijo...
No...está durmiendo...es un sueño muy especial...y oscuro. Ahora... ¡ataquemos a los tamers!
Y las bestias sagradas comenzaron a atacar. Zuqhiaomon se dirigió a
Rika y Ryo. Azulongmon a Takato y Henry. Ebonwgumon a Jen y los más
pequeños. Por último, Vaihumon se acercó con gesto desafiante a Kazu y
Kenta. Renamon evolucionó a Taomon, Guilmon a Wargrowlmon, Terriermon
a Rapidmon, y Lopmon a Antylamon... aunque no parecía que fuese a ser
suficiente. Necesitarían la fusión entre humanos y digimons. Y
necesitarían encontrar a Calumon. Rápido. Muy rápido.
FIN DEL CAPÍTULO 11
Bueno, creo que este capítulo once me ha quedado algo más interesante
que los anteriores ¿no? Espero que os haya gustado. ¿Qué os ha
parecido?
A partir del próximo capítulo, comenzarán las luchas necesarias para
poder regresar al mundo real. Trataré de hacer estos capítulos lo
menos pesados posible.
Ahora que ya voy por el capítulo once, me gustaría que me
respondieseis a un par de preguntas.
¿Qué momento/os os ha gustado más de mi fict? ¿Qué creéis que ocurrirá a partir de ahora en ambas tramas (amor y acción)?
Esto podéis contestarlo junto a una review, o mandándome un mail a
lorien_88@hotmail.com. En cuanto pueda, escribiré el cap. 12, en el
que procuraré no alargarme demasiado.
Por cierto, otro miembro de esta página, llamado Jos-D ha escrito el
primer capítulo de un fict llamado la boda de los tamers, y necesita
que le deis su opinión sobre una votación que propone al final de
dicho capítulo. Es un buen fict, os lo recomiendo.
Ahora, las respuestas a reviews:
Nemiss
¡Hola! Lamento no haberte contestado en el anterior capítulo. Es que
para cuando me enteré de tu review, ya lo había subido.
Muchísimas gracias por todos tus halagos, no creo que fuese para
tanto, pero gracias. Tú también me alegraste el día a mí. n_n
Ahora, a ver si esto también te alegra el día: voy a poner otro
capítulo más a la aventura de los tamers, con lo cual el número de
capítulos se incrementará a 27. Este nuevo capítulo que se me ha
ocurrido, gracias a una amiga, Arwen, te prometo que haré que sea lo
más cómico que pueda...jejeje...
Por cierto, por si te interesa, hay tres ficts que preceden a este, y
en los cuales se explican cosas a las que hago referencia en este
fict. Son, en este orden, una cosa lleva a la otra, una cosa lleva a
la otra II, y cuando Ryo volvió a Shinjuku. Léelos si quieres
comprender bastantes de las cosas de este fict, además, son 100% Rika
y Ryo. ¡Me encanta esta pareja!
De nuevo gracias por tu apoyo ¡hasta pronto!
Lorien.
¡Ah! Este será el título del cap. 12: el combate contra las bestias
sagradas. Hay que encontrar a Calumon.
¡Me despido de todos vosotros!
Lorien (ahora Lorien3)
Llegó la mañana siguiente, en la que todos los tamers y los digimons se despertaron relativamente pronto: a las nueve y media de la mañana. Tenían bastante hambre, y la pregunta que todos se hacían en aquellos momentos, mientras se vestían, era "¿Qué demonios desayunaremos hoy?". A medida que se iban terminando de vestir, salían de sus habitaciones y, aún con cara de dormidos, se iban saludando unos a otros, con un "Buenos días" o con un bostezo, como fue en el caso del joven Shiota.
Descendieron las escaleras para dirigirse al salón en el que el día precedente las bestias sagradas les habían dado todas las explicaciones que necesitaban. Todos parpadearon varias veces, con sorpresa, al ver la mesa: estaba llena de zumos de diversas frutas, repostería variada, leche, sopa de niso y montón de cosas ricas para desayunar.
Ondia - dijo Ryo, con los ojos como platos. Miró a Rika y le dijo - Creo que con esto ya tenemos para todo el día ¿eh, Rika-sama?
La verdad es que yo no tengo demasiada hambre. No me gusta desayunar demasiado.
¿No? Je, pues si eso ya me darás a mí ¿no?
Tú engulle todo lo que quieras, pero yo que tú me daría prisa, o Kazu acabará con todo - ambos sonrieron. Rika añadió - Por cierto, Ryo. Luego tengo que hablar contigo de una cosa.
¿Ah, sí? ¿De qué se trata? ¿Es algo malo?
No precisamente - sonrió la chica, con cierto aire de misterio.
Mmm...ya sé, quieres casarte conmigo ¿no? - dijo Ryo, en tono bromista. La cara de Rika cambió súbitamente.
¡Serás burroide! ¡¿Cómo puedes pensar que fuese a decirte eso?!
¡Je, me encanta que te enfades! Tan sólo lo decía de broma- sonrió Rika.
Pues deberías comenzar a pensar en dejar tus bromitas si no quieres que te mande a tomar viento.
Bueno, bueno, tampoco hace falta que te pongas así, Rika, pobre Cyby. Perdona - puso su cara de cordero degollado. Rika dijo:
Disculpas aceptadas. Venga, vamos a desayunar antes de que la leche caliente se convierta en un Miko Milk - y se sentaron juntos a los demás, que ya estaban zampando.
El desayuno transcurrió tranquilamente, a pesar de que la mayor
parte de la comida acabase en los estómagos de Kazu y Guilmon, los
más glotones del grupo.
Al terminar de desayunar, Rika y Ryo fueron a salir a fuera. Por el
camino se encontraron con Henry.
Hola chicos - dijo el chico de cabello azul.
¡Ah! - exclamó Rika - Hola Henry.
Hola - saludó Ryo.
¿Desayunaste bien Henry? - inquirió Rika.
Sí, bastante bien. Gracias por preguntarlo, Rika. ¿Y tú?
También, muy bien. La sopa de niso estaba exquisita.
Ya - se sonrieron. Ryo resopló - ¿A dónde ibais?
Oh, nada importante - contestó la chica - Salíamos a dar una vuelta. ¿Y tú, Henry?
Más o menos lo mismo. Buscaba a Takato.
Vaya, pues espero que lo encuentres - volvieron a sonreírse. Ryo volvió a resoplar y dijo:
Bueno, Henry, nos gustaría quedarnos a charlar contigo pero ambos tenemos cosas que hacer ¿verdad? - el chico Wong asintió - Ale, pos hasta luego - cogió a Rika de al muñeca y se alejó con ella hacia la puerta del edificio.
¿Qué te ocurre, si puede saberse? - inquirió Rika, molesta.
¿Que qué me ocurre? Ah, ¿desayunaste bien, Henry? Oh, gracias por preguntarlo, Rika ¿tú? También, muy bien. Sonrisita vomitiva. Y luego: oh, pues espero que encuentres a Takato. Y otra sonrisita más ¿Y luego dices de mí?
¿Qué? Ryo, a ver, Henry sigue siendo mi amigo, a pesar de todo ¿entiendes?
Por muy amigo que sea...
¿Estás celoso, o qué?
¿Celoso? ¿Yo? ... - sonrió Ryo. Pero su cara cambió de repente y dijo - ¡pues sí! Lo estoy ¡y con razón!
¡Je, je, el gran Ryo Akiyama, el entrenador legendario, el rey digimon siente celos porque su novia es amable con un amigo! ¡Te queda fatal! - comenzó a reírse.
Eh, Rika, no te burles de mí, por favor.
¿Qué no me burle? Pfff...
Ay... - en aquel momento apareció Jen. Ryo se sonrió y dijo a la chica - Hola, Jen, estás muy guapa hoy ¿desayunaste bien? - Rika cortó su risa en seco. Jen contestó, algo cohibida.
Eh, sí, gracias - y continuó su camino.
¡Ryo! - gritó Rika - ¿Qué demonios hacías?
Eh, tranquila, Rika-sama, que era sólo una amiga... ¿acaso Rika Nonaka, la gran Tamer, la reina digimon, está celosa porque su novio ha sido amable con una amiga? ¡Qué mal te queda!
Qué mala leche tienes... - contestó la pelirroja - Además, en mi caso estaba justificado, porque le has llamado guapa.
Mmm...me callo el comentario.
Mmm...sí, mejor para ti - continuaron caminando. Entre tanto, en el camino de Henry, una puerta se abrió. De ella salió...
¡Alice! ¡Hola! - sonrió.
Hola, Henry-kun - sonrió ella también. Ambos enrojecieron.
¿De dónde sales?
Oh...yo...hablaba con Azulongmon. De lo del Opening. Unas meras formalidades, nada importante - contestó, al principio con nerviosismo - ¿Y tú?
Buscaba a Takato. ¿Me acompañas? ¿O tienes que seguir hablando con Azulongmon?
Oh, no, ya he terminado. Te acompaño, de acuerdo.
Muchas gracias - sonrió Henry. Alice se colocó a su lado, y comenzaron a caminar.
Por cierto, Alice - comenzó Henry - ¿Has dormido bien esta noche?
¿Eh? ¿Por...por qué lo dices?
Es que ayer fui por la noche un par de veces al baño, y te vi por el pasillo, delante de la puerta de la que acabas de salir hace unos momentos.
Oh, eso...bueno, es que...últimamente duermo algo mal, es verdad. Estamos teniendo tanto trajín con todo esto que no logro conciliar el sueño...
Oh, era eso...bueno, si tú quieres, para otra vez que no puedas dormir, puedes venir a buscarme a la habitación, y me quedo contigo a hablar, o algo así.
Oh...muy amable, Henry, pero es que lo que pasa es que me canso enseguida de estar fuera de la cama, y...no quiero hacerte despertar para unos minutos.
Bueno, como quieras - contestó Henry, no demasiado seguro de las palabras de la chica rubia, y pensando "Claro, lo que pasa es que no quiere estar conmigo". Alice por su parte pensaba "Ay, Henry, no sabes cuanto siento no poder hacerlo". Miró con melancolía a una ventana, y suspiró.
Entre tanto, Rika y Ryo se encontraban sentados en una roca, cercana
al edifico de las bestias sagradas, y situada bajo un sauce llorón, o
algo que se le parecía mucho.
Bueno, ¿de qué querías hablarme Rika? - la chica sonrió, metió la mano en el bolsillo de sus vaqueros, y sacó el Yamaki 2006.
Ayer, recibí este mensaje de mi madre.
¿Y qué pasa? ¿Le ha ocurrido algo malo?
¡Para nada! - negó Rika - Léelo, anda.
Ahora voy - comenzó a leer el mensaje, tras lo cual, sonrió ampliamente, y dijo a Rika.
O sea, que ya han condenado a tu padre. Ha salido de vuestras vidas para siempre.
Sí - sonrió Rika.
No sabes cómo me alegro por vosotras, más especialmente por ti - Ryo también sonrió.
Ryo - comenzó Rika - ¿Si te digo una cosa, me prometes que no te reirás de mí?
Claro ¿de qué se trata, Rika?
En verdad, no me importaba tanto lo de que mi padre estuviese todo el rato acosándonos, ni que intentase llevarme con él. Lo que más odié en aquel momento fue que intentase quitarte la vida. No sé qué hubiera sido de mí si mi madre no hubiese lanzado el espejo de mano en aquel momento. Si te hubiese perdido, después de todo lo que habías estado haciendo por mí...creo que - comenzó a hablar con dificultad - no me lo...hubiese perdonado nunca. Ni a mí misma ni a mi padre - derramó un par de lágrimas. Ryo dijo, emocionado.
Eh, venga Rika, tranquilízate. - pasó su mano por la mejilla de la chica, y le secó las dos lágrimas que corrían por su rostro - No pasa nada.
¡Pero podría haber pasado algo horrible! - exclamó la chica, volviendo a sollozar.
Rika, por favor, no llores más - comenzó Ryo, volviendo a secar las lágrimas de Rika - Estoy aquí, vivo, contigo. Y lo más importante: para siempre. ¿De acuerdo?
Ryo...eres estupendo - sonrió Rika. Se fundieron en un fuerte y cariñoso abrazo.
Los días pasaron. Henry y Alice se habían vuelto muy buenos amigos, y
cada vez se sentían más a gusto en la compañía del otro, hasta el
punto de, tal vez, enamorarse. Terriermon siempre los seguía de cerca,
para ver qué hacían. Gracias a ello, Takato y Jen estuvieron juntos
mucho más que de costumbre, y volvieron a ser confidentes y a
fortalecer mucho más su amistad, mientras entrenaban a sus digimons y
se ayudaban el uno al otro. Ambos guardaban un secreto.
Kazu y Kenta organizaban combates entre ellos mismos, y también
hablaban mucho, como los buenos amigos que eran.
Ai, Makoto, y Shiuchon, se hacían cada vez más amigos, y la joven
Kuraga, procuraba dejar a su hermano tiempo a solas con la hermana de
Wong.
Por último, la relación de Rika y Ryo, desde la conversación que
tuvieron bajo el sauce, se fortaleció muchísimo. Cada vez se
comprendían más, se ayudaban más, se abrazaban más...se querían más.
Así también, la relación entre Cyberdramon y Renamon también iba de
maravilla...aunque Impmon los rondaba de cerca siempre que podía...
Llegó el día del regreso al mundo real. El ocho de julio. Todos tenían
unas ganas enormes de regresar. No obstante, había una persona que no
las tenía todas consigo. Se trataba de Henry. Después del desayuno, se
puso a esperar a Takato en una esquina, donde le agarró de la manga y
le dijo:
Ven conmigo, por favor. Tengo que hablar contigo de una cosa.
Pero yo iba a ir con... - comenzó el chico. No pudo seguir. Henry lo arrastro hacia la habitación de chicos. Ahí, sentados en una cama, se encontraron a Rika y Ryo, besándose. Ella se encontraba sentada sobre las piernas de él.
Ejem, ejem - tosió Henry. Rika y Ryo se giraron.
Ho-hola - dijo Rika.
Qu-qué casualidad...- añadió Ryo.
Ay, Dios - comenzó Takato, mirando a Henry, preocupado - Chicos ¿os importaría iros a algún otro sitio? Es que Henry tiene que hablar conmigo.
¡No te j... - comenzó Rika. Ryo dijo, con rapidez.
Está bien, está bien, ya nos vamos. Venga, Rika, vamos al armario del conserje a seguir.
¿Qué? ¡Pero si aquí no hay armario del conserje! ¡Ni siquiera hay conserje!
Bueno, pues entonces vamos a cualquier otro sitio, y punto.
Está bien- contestó ella, encogiéndose de hombros. Se cogieron de la mano, y abandonaron la habitación. Los otros dos chicos, se quedaron mirándolos.
Esto...Henry... ¿estás bien?
¿Por qué iba a estar mal?
Por lo de Rika.
Ya, sabía que me ibas a venir con algo así. Precisamente de eso quería hablarte. Sentémonos - se sentaron en la cama más próxima, y Henry dijo - Verás, Takato. A mí ya no me gusta Rika. Me gusta otra chica.
¿En serio?
Sí.
¿Seguro?
Sí.
¿Al cien por cien?
¡Que sí!
Bueno, no sabes cómo me alegro por ti... ¿de quien se trata?
De...de...
¿No será Jen, verdad? - inquirió Takato, con gran preocupación.
No, no es ella. Esa es para ti solito. Me gusta...Alice.
¿Mc Coy?
Sí ella.
Vaya... - dijo Takato, pensativo.
¿Qué ocurre?
¡Que eso es genial! Oye, y desde cuando te gusta?
Gustarme, desde hace mucho, pero el otro día ya me enamoré de ella. Tiene una mirada y una sonrisa tan bonitas...y es una estupendísima persona.
¡Me alegro muchísimo!
Pero hay un problema...
¿Cuál?
Pues...que quería decírselo.
¿Cuándo?
Hoy. Antes de irnos. Es más, ya he quedado con ella en la puerta del castillo a las doce del mediodía...y sólo queda media hora...¿qué puedo decirle?
¿Y me lo preguntas a mí? Tal vez deberías habérselo dicho a Ryo, después de todo, él es el único que tiene novia.
¿Entonces no puedes ayudarme? Vaya...
¿Y Ryo?
Está con Rika, y estarán un poco...ocupados. Ya me entiendes ¿no?
Ah, es verdad...de todos modos...Ryo me dijo algo el otro día. Sobre como consiguió salir él con Rika.
¿Ah, sí? ¿Y qué te dijo?
Que todo se resumía a insistir, a unos cuantos regalitos, un ambiente romántico, y una declaración rebuscada.
Oh, genial. Excepto porque aquí sólo le puedo regalar rocas, y el lugar más romántico es el sauce llorón de la entrada, cojonudo.
Eh, Henry, pero ten en cuenta que Alice no es como Rika. Ella es más dulce. Creo que...en su caso con una bonita, no rebuscada, declaración de amor, le bastará.
Ya, pero ella no me va a querer.
¡No pienses eso! Estoy seguro de que tú a ella también le gustas.
¿En qué te basas?
Os he visto andando juntos, y, no sé, veo mucha armonía entre vosotros.
¿Armonía?
Chico, Henry, es que no sé explicarlo de otra forma...pero tengo ese presentimiento. Tú sólo estate tranquilo, y dile todo lo que la quieres...porque la quieres mucho ¿no?
Pues claro que la quiero...gracias por tu ayuda, Takato - dijo Henry, levantándose de la cama y dirigiéndose a la puerta - Voy a decírselo.
¡Mucha suerte, Henry!
¡Gracias, Takato!
Y Henry se dirigió hacia uno de los grandes retos de la vida: declarar
su amor a la chica que quería.
Alice permanecía en la puerta del edificio, donde había quedado con
Henry. Aquella mañana había variado en su ropa, y llevaba uno
minifalda vaquera, y una blusa de canalé negra, con un lacito por la
zona del cuello. Llevaba el pelo acomodado en un elegante moño, y su
expresión era la de impaciencia y a la vez curiosidad.
"¿Qué será lo que Henry querrá decirme? Parecía muy nervioso ayer,
cuando me dijo que tenía que hablar conmigo...igual quiere decirme que
yo le...no - negó con la cabeza - no creo que se trate de eso,
pero...cómo me gustaría - sonrió levemente, y volvió a mirar a la
puerta. Su expresión facial pasó a ser melancólica - Lo malo, es que
aún no me sient..."
¡Alice! - exclamó Henry, saliendo por la puerta.
¡Ah, Henry! Hola.
Perdona ¿te hice esperar mucho?
¡No, no! Llegas muy puntual...¿qué era lo que querías decirme?
¡Ah! Eso...- miró hacia el famoso sauce llorón, y comprobó que no hubiese nadie. Fue así, y recordando sus propias palabras "el lugar más romántico es el sauce llorón de la entrada" tomó a Alice de la muñeca, y le dijo - Vamos bajo el sauce, estaremos más tranquilos.
Eh...sí. - musitó Alice.
Entre tanto, Rika y Ryo charlaban tranquilamente en una habitación
perdida del castillo...desde la cual daba al famoso sauce.
Ryo... - comenzó Rika. Se encontraban sentados frente a frente en un banco.
¿Qué?
Me acabo de acordar de una cosa.
¿De qué se trata?
De que, cuando volviste a Shinjuku, no llegué a pedirte perdón por todo lo que te hice pasar antes de que te volvieses a Fukuoka la primera vez, y...
Eso ya no importa...no me gustó entonces, pero ahora me da...
A mí sí que me importa, Ryo - contestó Rika, tomándole una mano al chico - Fui una egoísta, tú hiciste de todo por mí, y yo fui un maldita borde. Lo siento mucho.
Eh, te he dicho que no pasa nada, llevas estando perdonada desde hace mucho tiempo.
¡Gracias, Ryo! - exclamó Rika, abrazándolo con efusividad. De repente, Ryo pasó de sonreír a arquear las cejas, y dijo:
Eh, mira. Son Henry y Alice.
¿Qué? - inquirió Rika, soltándose de Ryo - ¿Dónde?
Afuera, mira por la ventana - ella asintió, y dirigió su vista hacia aquella ventana
Es verdad, son ellos.
Ya te lo dije - añadió Ryo, observando también a través de la ventana. Tras unos segundos, oyeron a Henry decir "Alice, verás, no sé cómo empezar" Rika y Ryo arquearon las cejas, y miraron al otro diciendo:
¡Se oye todo! - tras ello, Ryo añadió.
¿Cómo es posible?
Será alguna disfunción del mundo digital ¿no crees?
Sí, debe ser eso...
¿Escuchamos? Parece que aún no han dicho nada más.
¿Qué? Qué maruja eres ¿no, Rika?
Eh, venga ya Ryo. Tú también estás deseando escuchar lo que dice Henry.
¿Yo? - dijo Ryo, enrojeciendo.
Tú.
Bueno...está bien, pero sólo porque es nuestro deber cuidar de que a Henry no le pase nada malo.
¿Qué? ¿Qué podría pasarle?
Nada, pero bueno. Alguna excusa habrá que tener ¿no?
Claro... - se miraron unos segundos, y ambos dijeron a la vez, con una sonrisa:
Escuchemos.
Entre tanto, Henry continuaba callado. Ninguno de los dos se había
percatado de la presencia de la, de momento, única pareja del grupo de
los tamers. Henry suspiró un par de veces y volvió a decir:
Verás, es que yo...ay...
¿Estás bien?
Sí, sí, tranquila.
Si quieres dejarlo para otro día...
¡No, no! Ahora o nunca, Alice. - tomó la mano derecha de la jovencita entre las dos suyas y dijo - Verás, Alice, es que antes, a mí, me gustaba Rika...pero desde que ella me dijo que no quería salir conmigo porque le gustaba otra persona, o sea, Ryo, nunca más he vuelto a ser el mismo. Estuve muy triste aquellos días, y de un humor muy extraño y cambiante...- Rika y Ryo se miraron como diciendo "Pobre Henry" - pero luego apareciste tú en mi vida. Nada más verte por primera vez, ya tuve una buena impresión de ti. Tu pelo dorado resplandecía al darle la luz del sol, y tus ojitos azul celeste brillaban con fuerza, decisión, y a la vez una cierta timidez. Cuando dijiste que sabías cómo volver al mundo digital, me sentí muy agradecido por ello. Antes que nada, quiero darte las gracias por todo lo que nos has ayudado tanto a mí como a los demás, y tanto antes como ahora.
Oh, bueno, pues...de nada... - tras aquellas primeras palabras de Henry, Rika dijo:
¿Tanto teatro para darle las gracias?
No creo que sea sólo para eso -sonrió Ryo.
¿Para qué, entonces?
Tú escucha, y verás.
Henry continuó diciendo:
Pero eso no era lo que quería decirte. La verdad, es que no sólo me has ayudado a volver aquí, y recuperar nuestros digimons...me has ayudado en muchas más cosas. Un día, que volvía a casa muy triste, me encontré por el camino contigo, y aquella fue la primera vez que me sentí mejor tras lo de Rika. Desde entonces, no sé, sentí cómo de ti emanaba algo, algo que me daba confianza, confianza en ti. En que tú podrías...llegar a...gustarme. En que gracias a ti podría enamorarme de nuevo, porque eres estupenda. Me di cuenta de lo simpática que eras desde que nos quedamos los dos atrapados en este mundo, cómo me cuidaste y entablillaste el brazo. Cuando me preocupé por mi hermana, tú me diste ánimos, y me tranquilizaste, y todas las conversaciones que he tenido contigo, me han gustado mucho, en especial cuando recordamos juntos lo amigos que éramos pequeños...
Seguimos siendo amigos Henry...¿era eso lo que querías decirme?
No, en realidad... - apretó más fuerte la mano de Alice. Rika y Ryo aguzaron más el oído - Alice...yo...te quiero. Fuiste la persona que más ánimos me dio tras lo de Rika, aunque no conocieses bien lo que pasó. Al principio, me sentía bien contigo, nada más. Pero estos últimos días, en los que hemos estado tan juntos escuchándonos, sonriéndonos, abrazándonos...han hecho que mi corazón se abra a un amor nuevo, mucho más fuerte que el que sentía por Rika. Si ella me parecía guapa, tú me pareces un ángel caído del cielo. Si su pelo era bonito, el tuyo es puro oro que resplandece aun sin darle la luz. Si sus ojos eran un encanto lila...los tuyos unas turquesas brillantes bajo la luz más potente y bajo la oscuridad más profunda. Despides siempre una especie de luz que hace que mi corazón lata muy rápido y fuerte...con la misma fortaleza con la que las olas rompen contra las rocas en una playa, en una noche de tormenta. Tus palabras hacen que me sienta querido, y bien. Muy bien. Tu corazón es puro como el rocío del amanecer, y yo, lo único que quiero, es estar contigo. Te prometo que seríamos muy felices, porque lo daría todo de mí, Alice. Te quiero más de lo que nunca he querido a ninguna otra persona y, digo yo, que si en tan poco tiempo me he enamorado de ti, no quiero imaginar lo que te querré cuando seamos mucho más mayores. Alice...¿querrías ser mi novia?
He...Henry - musitó Alice, que se había quedado totalmente alucinada. Y Rika y Ryo:
Coño con Henry - comenzó Ryo - No conocía esa faceta suya. Ha estado muy bien ¿no, Rika?
Sí... - dijo ella - aunque me gustó más lo que me dijiste tú a mí... - se sonrieron - Además - añadió la chica - ¡me ha puesto a parir!
Je - rió Ryo - tampoco es para tanto. El sólo quería decirle a Alice todo lo que la quería.
Ya, tienes razón... espero que le diga que sí.
Ya, y yo...así me libraré por siempre de la constante amenaza de Henry.
¿¿¿CÓMO??? ¡Pero si yo lo decía por su bien, para que fuese feliz, cacho burro!
¡Ah, claro, claro! Sí, yo también, cómo no.
A veces alucino contigo.
Yo siempre - se volvieron a sonreír. Tras ello volvieron a aguzar el oído para ver qué contestaba Alice.
Henry...tú...también me gustas. Jen me dio mucho apoyo para integrarme...pero tú me diste mucho más. Me devolviste tu amistad, tu confianza en mí, tu cariño, tus abrazos. Tu penetrante mirada...tú cálida sonrisa. La verdad es que yo también siento que te quiero más que a nada, que el amor que sentí por ti cuando era niña vuelve a renacer en mí con más fuerza que nunca. Y también creo que si ahora nos queremos, cuando estemos viejos y decrépitos, nuestro amor será inimaginable. Te quiero muchísimo, Henry, y mi corazón, cada vez que te veo, late con la fuerza de un huracán en pleno día. Tus palabras me encantan, tus abrazos hacen que me sienta mucho mejor de lo que me he sentido nunca. Te quiero...pero... - agachó la cabeza y dijo - creo que aún no estoy lista para salir contigo. Me gustaría esperar algún tiempo. Pero te prometo que, si tú quieres, antes de que termine el verano estaremos juntos para siempre. Siento mucho no poder hacerlo aún, y...
¡No, tranquila, Alice! La verdad es que yo también sentía cómo se había acelerado todo demasiado. Estoy de acuerdo contigo...
Muchas gracias, Henry - contestó ella, pasando sus manos por detrás del cuello de Henry - De todos modos... - acercó su cara a la de Henry, mientras que él, algo sorprendido, pero rodeándola por la cintura, sonreía. El también acercó su cara a la de Alice, y comenzaron a sentir la respiración del otro. Su cálido aliento. Sus latidos mezcla de huracán y de olas. Sus corazones. Sus labios acabaron por juntarse y fundirse en un cálido beso que fundiría las rocas. Un beso tan dulce, que podría destrozar toda una dentadura. Algo que ninguno de los dos olvidaría nunca: un beso dulce y cálido, bajo un sauce llorón, rodeado de suaves caricias y de un dulce cariño entre ambos. No se oía nada a su alrededor, hasta que...
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡POOOOOOOOOOMMMMMMM!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! - Henry y Alice se separaron, sobresaltados, y miraron a su derecha, que era de donde había provenido el ruido.
Au... - se quejaba Rika desde el interior de la habitación: Ryo había hecho "no se qué cosa rara" y había volcado el banco en el que estaban sentados. El joven castaño, inquirió:
¿Estás bien?
Sí - el chico se levantó, y ayudó a Rika a levantarse. Tras ello, se encontraron frente a frente con Henry y Alice mirando por la ventana. La chica pelirroja y el chico castaño ahogaron un grito. Pero Henry sólo dijo:
Qué raro, no se ve nada ni nadie.
Ya, es muy extraño...oye, futuro novio - Henry sonrió y dijo:
¿Qué, futura novia?
¿Me acompañas a mirar si ya está el Opening?
¡Claro! - y se dirigieron a la puerta que daba al interior de aquel castillo. Rika y Ryo suspiraron aliviados. Rika dijo:
¿Qué quería decir con eso de que no se veía nada ni nadie?
Mmm - contestó Ryo - Creo que...estas ventanas deben de ser de esas con las que, de dentro para afuera ves todo, pero de fuera para adentro, nada.
Oh, y yo que ya estaba tan preocupada...
Je, tenía que ocurrir... venga, coloquemos esto, y demos una vueltecita por afuera ¿vale?
De acuerdo, futuro esposo.
¿Qué me has llamado, Rika? - inquirió un incrédulo Ryo.
Je, sólo bromeaba. Ya, ya... ay, futura esposa mía - suspiró Ryo, mirando a Rika. Se sonrieron, y continuaron recogiendo.
Henry y Alice fueron a preguntar a las bestias sagradas si el Opening
estaba ya listo, y así fue. Se dividieron para avisar a todos los
tamers de aquello, y se dirigieron a la sala de las bestias sagradas,
donde el Opening fue descargado correctamente a todos los d-power. Los
tamers se dispusieron a recoger sus cosas para regresar al mundo
digital y disfrutar de un merecidísimo verano. Algunos incluso ya
habían hecho planes.
Las bestias sagradas también les dijeron que regresarían a casa para
las seis de la tarde, con lo que Takato se puso a avisar a Yamaki, y
Yamaki a todos los padres. Así, a las seis menos cinco de la tarde,
todos los tamers estaban dispuestos a la salida del castillo de las
bestias sagradas, y todos sus padres y/o madres se encontraban en casa
de los Mc Coy, esperando el regreso de sus hijos.
En el mundo digital, unos minutos antes de las seis, aparecieron
Ebongwumon y Vaihumon, las otras dos bestias sagradas.
Hemos venido porque queríamos despedirnos de todos vosotros -aclaró la bestia tortuga.
Que tengáis buen viaje - añadió la bestia tigre.
¡Muchas gracias! - exclamaron todos. Azulongmon dijo:
Muy bien, ya es la hora. Extended vuestros d-power, y la puerta se abrirá.
¡Calú! - exclamó Calumon, también ahí presente - ¡Que os lo paséis bien! ¡Calululú!
Todos se pusieron en fila, Rika junto Ryo para que no hubiese problema
alguno con el d-power de Ryo. Extendieron sus d-power, y la puerta se
abrió. Alice, tragando saliva, dio un paso al frente, por alguna
razón, tratando de empujar a Henry hacia la puerta, pero...la puerta
digital comenzó a cambiar, y el cielo se llenó de oscuridad. Unos
rayos negros se dirigieron a cada bestia sagrada, haciendo que
aumentasen de tamaño, y haciéndolas brillar en medio de un aura de
oscuridad. Calumon salió despedido por un viento que se levantó. Otro
rayo, más potente que los otros, se perdió en el mundo digital. Alice
sollozó un poco y vio como Henry no había llegado a meterse en la
puerta digital. Entre tanto, en el mundo real...
¿Qué ha ocurrido? - inquirió Yamaki.
¡Una gran energía ha aparecido de repente en la capa más profunda de la red, y está afectando al resto de las capas, hasta llegar a la capa física! - contestó Mc Coy. Se giró, y miró a todos los que estaban allí presentes - Si sigue así, podría llegar a nuestro mundo.
¿Y nuestros hijos? - sollozó la señora Kuraga - ¿Qué ha ocurrido?
Estarán bien - contestó el señor Mc Coy, mientras pulsaba unos botones.
¿Qué haces? - inquirió Tal Wong.
Estoy introduciéndome en el d-power de mi hija, para ver en qué estado se encuentra su copia del Opening - contestó. De repente, sus ojos se pusieron en blanco, y enseñó la pantalla a Wong y Yamaki.
Increíble...no es el Opening...es...
En el mundo digital:
Shadow 5.0. Un programa que nos ha dado poderes mayores...para destruiros - dijo Azulongmon.
¿Por qué? - inquirió Takato - ¡Vosotros erais buenos! ¡Sois las bestias sagradas, las protectoras del mundo digital!
Te equivocas - contestó Zuqhiaomon - Ya no lo somos.
Entonces - comenzó Ryo - toda la historia que nos contasteis ayer ¿era mentira?
No, no lo era. Todo eso ocurrió, sí...pero ocurrieron más cosas. Shaggai, el programa que sellaba al d-reaper, fue destruido al crear vuestro querido Opening. Pero d-reaper no pudo ser activado inmediatamente. Por eso, creo un derivado suyo: Shadow 5.0, un programa lleno de oscuridad, que nos alimentaría de ella - contestó Ebongwumon.
Entonces... - comenzó Jen - ¡no sois las bestias sagradas de verdad! ¡La oscuridad os posee!
Exacto, tú lo has dicho, jovencita...ahora, os destruiremos a vosotros, la única amenaza que tiene el d-reaper para volver a dominar el mundo. Sólo un milagro os salvaría - finalizó Vaihumon - Y hablando de jovencitas...vuestra querida Alice Mc Coy, ha sido la culpable de que no hayáis podido regresar. Y todas estas noches, ha estado con nosotros, ayudando a ejecutar el Shadow. Le ordenamos que os entregase y nos ayudase... a cambio de Dobermon - todos se quedaron paralizados. Henry dijo:
¿Qué? Alice... tú también estás...
No...yo no estoy poseída... - dijo, tristemente. Levantó la cabeza, y dijo a Azulongmon - pero ¡no sabía que queríais destruirlos! ¡Dijisteis que sólo queríais robarles el poder de su evolución! Además...¡¿Dónde está Dobermon?!
No regresará.
¿Qué? ¿Encima he hecho todo este mal para nada? - comenzó a llorar.
Alice - comenzó Henry. A pesar de haberle sorprendido lo que Alice había hecho, como a todos los demás, en aquellos momentos le dio lástima verla llorar - Sois - comenzó, dirigiéndose a las bestias sagradas - ¡horribles! ¿Cómo habéis podido hacer esto a Alice? ¡Le habéis engañado, malditas! ¡Terriermon, evolucionemos a hiper campeón!
¡Sí, Henry!
Eso, nunca. Aunque lo intentases no podrías esta vez, ahora hemos hecho que necesites a Calumon, no como hace cinco años...y se ha vuelto a perder. Con lo cual... - dijo Azulongmon - ¡Sueño eterno! - una luz negra se dirigió sin remedio hacia Henry, pero, en el último momento:
¡¡¡HENRY, NO!!! - Alice se había interpuesto entre Henry y la luz. Cayó al suelo, y una caja de cristal con espinos por fuera la cubrió.
¿¡Qué le has hecho?! - exclamó Henry - ¿La has matado, maldito hijo...
No...está durmiendo...es un sueño muy especial...y oscuro. Ahora... ¡ataquemos a los tamers!
Y las bestias sagradas comenzaron a atacar. Zuqhiaomon se dirigió a
Rika y Ryo. Azulongmon a Takato y Henry. Ebonwgumon a Jen y los más
pequeños. Por último, Vaihumon se acercó con gesto desafiante a Kazu y
Kenta. Renamon evolucionó a Taomon, Guilmon a Wargrowlmon, Terriermon
a Rapidmon, y Lopmon a Antylamon... aunque no parecía que fuese a ser
suficiente. Necesitarían la fusión entre humanos y digimons. Y
necesitarían encontrar a Calumon. Rápido. Muy rápido.
FIN DEL CAPÍTULO 11
Bueno, creo que este capítulo once me ha quedado algo más interesante
que los anteriores ¿no? Espero que os haya gustado. ¿Qué os ha
parecido?
A partir del próximo capítulo, comenzarán las luchas necesarias para
poder regresar al mundo real. Trataré de hacer estos capítulos lo
menos pesados posible.
Ahora que ya voy por el capítulo once, me gustaría que me
respondieseis a un par de preguntas.
¿Qué momento/os os ha gustado más de mi fict? ¿Qué creéis que ocurrirá a partir de ahora en ambas tramas (amor y acción)?
Esto podéis contestarlo junto a una review, o mandándome un mail a
lorien_88@hotmail.com. En cuanto pueda, escribiré el cap. 12, en el
que procuraré no alargarme demasiado.
Por cierto, otro miembro de esta página, llamado Jos-D ha escrito el
primer capítulo de un fict llamado la boda de los tamers, y necesita
que le deis su opinión sobre una votación que propone al final de
dicho capítulo. Es un buen fict, os lo recomiendo.
Ahora, las respuestas a reviews:
Nemiss
¡Hola! Lamento no haberte contestado en el anterior capítulo. Es que
para cuando me enteré de tu review, ya lo había subido.
Muchísimas gracias por todos tus halagos, no creo que fuese para
tanto, pero gracias. Tú también me alegraste el día a mí. n_n
Ahora, a ver si esto también te alegra el día: voy a poner otro
capítulo más a la aventura de los tamers, con lo cual el número de
capítulos se incrementará a 27. Este nuevo capítulo que se me ha
ocurrido, gracias a una amiga, Arwen, te prometo que haré que sea lo
más cómico que pueda...jejeje...
Por cierto, por si te interesa, hay tres ficts que preceden a este, y
en los cuales se explican cosas a las que hago referencia en este
fict. Son, en este orden, una cosa lleva a la otra, una cosa lleva a
la otra II, y cuando Ryo volvió a Shinjuku. Léelos si quieres
comprender bastantes de las cosas de este fict, además, son 100% Rika
y Ryo. ¡Me encanta esta pareja!
De nuevo gracias por tu apoyo ¡hasta pronto!
Lorien.
¡Ah! Este será el título del cap. 12: el combate contra las bestias
sagradas. Hay que encontrar a Calumon.
¡Me despido de todos vosotros!
Lorien (ahora Lorien3)
