Twilight así como todos sus personajes pertenecen a Sthephenie Meyer, la historia es una adaptación.
Algo azul
Sumary:
Alice tenía una vida perfecta hasta que su mejor amiga tomó —algo prestado— de ella. Alice creía tenerlo todo, hasta que Bella, su mejor amiga, le roba a su prometido días antes de su boda. Pero eso no es lo peor, ella está embarazada del padrino. ¿Cómo alguien con la vida perfecta puede perderlo todo... y luego recuperarlo?
Capítulo 11
El contenido de mi apartamento quedó reducido cuando Edward se mudó, se llevó la mesa de la cocina, dos aparadores, y una cómoda. Me sentí contenta de no tener esos muebles, especialmente la mesa rústica de pino que parecía pertenecer a una casa de pobres. Planeaba comprar otra de estilo más contemporáneo que iba complementar el apartamento con la visión que James y yo tendríamos juntos. Muy diferente al gusto tradicional de Edward, la insistencia de él por edificios elegantes pero sin espacio para armarios.
Entonces, dos semanas después del día en que iba a ser mi boda, llevé a James a una expedición de compras de muebles. Tomamos el subte y fuimos a Crate & Carvel en la avenida Madison. Cuando abrimos las puertas, sentí una sorprendente oleada de tristeza, Recordando mi última visita a esa tienda, cuando Edward y yo estábamos haciendo nuestra lista de regalos de boda. Compartí esos recuerdos con James, quien me dio un palmadita en la espalda y exclamó:
—Ah, los viejos buenos tiempos—, él dijo, mientras me seguía al segundo piso. Al final de las escaleras, admiré una mesa de madera de cerezo. Era exactamente lo que tenía en mente para mi mesa, pero nunca imaginé hallarla tan fácilmente. Pasé mi mano por la mesa. —Es perfecta. ¿Te gusta? La imaginas con sillas tapizadas. Tal vez en verde limón, ¿que te parece?
James se encogió de hombros.
—Claro, parece buena —. El estaba mirando algo detrás de mí. —Hum, Alice...Bella y Edward están aquí—, dijo en un tono que me hizo creer que no era broma.
— ¿Qué?—, me congelé y mi corazón se detuvo por algunos segundos y luego aceleró, latiendo rápidamente como después de una clase de spinning. — ¿A dónde?— susurré.
—A tu izquierda. Cerca del sofá marrón.
Me di vuelta lentamente, cautelosamente. Y ellos estaban allí, a menos de treinta pasos de distancia, el enemigo, apretando un sofá color de cocó de bebé. Los dos tenían una apariencia casual de sábado, jeans y zapatillas. Edward usaba su típica camisa gris de sábado, y Bella estaba usando un suéter azul de Navy que yo la ayudé a escoger en Bloomingdales el año pasado. Una semana antes que Edward me propusiese matrimonio, para ser exacta. Una vida atrás.
—Oh, mierda. ¿Cómo estoy? — Busqué mi polvo compacto dentro de mi cartera Prada, y me acordé que en el último minuto lo dejé sobre la mesa de James. No tenía espejo; tendría que creer en James, — ¿Cómo tengo la cara?
— Bien —, James dijo. Los ojos de él estaban en Bella y Edward.
— ¿Qué debemos hacer? ¿Debemos irnos de aquí? —, le dije. Mis rodillas estaban débiles mientras me sujetaba a mi futura mesa. —Creo que voy a vomitar.
—Tal vez deberíamos ir y saludarlos —, James declaró, —Sería lo más maduro.
— ¿Estás loco? ¡No quiero saludarlos! —
James se encogió de hombros. Edward había llamado a James unos días atrás y sin resentimientos lo había felicitado por el bebé. Los dos medio que ignoraron los detalles, ninguno de los dos
Mencionó mi nombre o el de Bella. James dijo que la conversación había sido extraña, pero que había durado menos de tres minutos. Me dijo que era evidente que la amistad se había acabado, hasta para los hombres, nuestra situación era demasiado complicada como para ser pasada por alto.
—Bien, Alice. No vamos de aquí —, James dijo. —Tampoco estoy de humor para una reunión —. El señaló las escaleras atrás de mío que llevaban al primer piso. Teníamos una salida fácil y rápida. Evidentemente no habíamos sido descubiertos todavía. Edward y Bella estaban conversando alegremente, con certeza esa era la mayor coincidencia de compras de muebles del siglo. Quería darme vuelta y bajar las escaleras, pero no lograba hacerlo. Era como ver una escena truculenta en una película de terror. No quieres verla a la chica ser decapitada, pero de algún modo, siempre sacas un dedo de tus ojos para espiar lo que está sucediendo. Me escondí detrás de una biblioteca y empujé a James. Vimos a Bella y a Edward levantarse e ir hacia otro sofá, un poco más cerca de nosotros. Este era mas chico que el primero, y en mi opinión, la mejor opción. Edward estudió el sofá e hizo una mueca. Demasiado moderno para él. Le traduje lo que sucedía a James,
—Viste ,a él no le gustan las líneas limpias , ¿viste?
—Alice, me importa un carajo el sofá que ellos vayan a comprar
— ¿Ellos van a comprar? ¿Estás diciendo que crees que es una adquisición de los dos?
—Ellos compran, ella compra, él compra—, James dijo, como si estuviese conjugando un verbo en las clases de francés.
— ¿Ella tiene una buena apariencia y ellos parecen felices?—
—Vamos Alice, vamos —, él dijo.
Los continué mirando, ardiendo por dentro.
— Dime —, le exigí. — ¿Ella no parece más bonita que lo usual? ¿Más delgada, tal vez ?— Miramos a los dos volver al sofá marrón. Ella se sentó y se reclinó cómodamente. Luego miró a Edward y dijo algo, de espaldas a nosotros, yo pude verlo asentir, pasar los dedos por el tapizado del sofá. Luego él se detuvo junto al muestrario de opciones de colores al lado del sofá.
— ¿Crees que ellos van a vivir juntos? —, le pregunté.
— ¿Cómo puedo saberlo?
— ¿Edward comentó algo en el llamado?
James suspiró. — Te repetí diez veces todas las palabras de la conversación.
— Edward sólo está remplazando el sofá, entonces, ¿no? ¿Bella sólo lo está ayudando, no ?—
James suspiró más fuerte esa vez.
—No sé Alice. Probablemente. ¿Pero a quién le importa?
—Mira, no te atrevas a perder la paciencia conmigo—, le dije. —Esto es mucho —. Los señalé y luego estudié la fisionomía de los dos, en todos sus detalles. Tres semanas antes, ellos eran las personas que más conocía en el mundo. Mi mejor amiga y mi novio. Ahora parecían extraños o personas queridas que yo no veía hace muchos años. Cuando Bella giró la cabeza, noté que su cabello tenía una capa de puntas redondeadas en la parte de abajo, algo radicalmente diferente a lo usual.
— ¿Te gusta el cabello de ella así ?—, le pregunté a Marcos.
—Si, le queda bien —, él dijo indiferentemente.
Le di una mirada que significaba "respuesta equivocada".
—Bien, le queda horrible, espantoso.
— Basta. Mira bien, y dame tu opinión—. Me estaba sintiendo frenética, quería que Charlotte estuviese allí conmigo. Ella hallaría algo para criticar. Zapatos, cabello, algo. James puso las manos en los bolsillos y miró a Bella,
—Me parece la misma de siempre.
Sacudí mi cabeza.
—No, los dos están mejores que lo usual—, yo dije.
Entonces, cuando Edward se sentó al lado de Bella, lo noté. Edward estaba bronceado, hasta Bella tenía un color diferente a su amarillo habitual. Y una verdad pasó por mi cabeza, ¡ellos se habían ido a Hawai juntos! Me atraganté.
—Ay mi Dios, ellos están bronceados, ¡ella fue en mi viaje de luna de miel a Hawái! ¡Ella fue en mi luna de miel! Ay mi Dios, ayúdame Dios. ¡Me van a escuchar!
Uno escucha a la gente decir que la rabia puede cegarte, y en ese momento entendí que eso era verdad. Mi visión se turbó mientras daba un paso en dirección a ellos,
James sujetó mi brazo, —Alice, no vayas. Nos vamos de acá. Ahora. —
— ¡Él me dijo que iba a comerse los pasajes! ¡Cómo ella se atrevió a ir en mi luna de miel!— Yo estaba llorando—, un pareja cerca nuestro me miró y luego a Edward y a Bella.
—Vos me dijiste que él te ofreció los pasajes—, James dijo.
— ¡Eso es completamente irrelevante! ¡Yo nunca te habría llevado a Hawai! —
James levantó las cejas, —Si, realmente es algo casi perverso —, él concedió, —Tienes razón.
— ¡Ella fue en mi luna de miel! ¿Qué clase de puta malvada se va en la luna de miel de una amiga?— Mi voz era más fuerte ahora.
— Nos vamos. Ahora. — él bajó las escaleras, dos escalones a la vez, y mientras yo me daba vuelta para seguirlo, vi la escena más grotesca: Edward agachándose y besando a Bella. En los labios. Bronceados, felices, enamorados, besándose, y comprando un sofá.
Mis ojos se llenaron de lágrimas mientras bajaba las escaleras rápidamente, pasé por al lado de James, por la puerta y me fui a la calle.
—Lo sé, querida—, James me dijo cuando me alcanzó. Por primera vez, él parecía tener una simpatía real por mi papel en la historia,
—Esto debe ser muy difícil para ti.
Su actitud cariñoso me hizo llorar mas fuerte — No creo que ella haya ido a Hawai—, dije muy agitada, — ¿Qué clase de persona hace eso? ¡La odio! ¡Quiero que se muera!
—No quieres eso—, James dijo.
—Está bien. Tal vez no que muera, pero quiero que ella tenga un caso horrible de acné purulento en la cara y que engorde veinte kilos. —, yo dije, pensando que eso era peor que morir. Era estar muerta en vida.
James me abrazó mientras caminábamos por la avenida Seis, eludiendo una bicicleta.
—Sólo olvídalos, Alice. ¿Qué importancia tiene lo que ellos hagan?
—Claro que importa! — Yo sollocé, pensando que eso ya no tenía solución, Edward y Bella eran una pareja. No podía creerlo. Una oleada de remordimiento me inundó, por primera vez pensé si debería haberme quedado con Edward, sólo para evitar este problema con Bella. Cuando mi relación con James comenzó, el césped parecía mucho más verde con él, pero viendo a mí ex novio comprando muebles, el césped de Edward pareció bucólicamente más verde.
James le hizo señas a un taxi, y me ayudó a entrar. Lloré todo el camino hasta su apartamento, imaginando a Edward y a Bella en todas las cenas que soñé para mi luna de miel: los dos en la bañera tomando champagne... Noche de luna llena con los hawaianos bailando la música del Hula-Hula... flotando en el agua turquesa del mar... haciendo el amor debajo de un cocotero.
Recuerdo haberle dicho a Edward que nosotros éramos la pareja más bonita de todas las que estaban allí en mi sueño. Edward se rió y me dijo que yo era muy modesta.
— ¿Podemos ir a Hawái en nuestra luna de miel?— le pregunté a James cuando llegamos al apartamento.
—Todo lo que quieras—, él dijo acostándose en la cama y llamándome para acostarme con él.
—Deberíamos ir para un lugar todavía más exótico—, le dije. Edward escogió Hawái, y si me preguntas, Hawái es un lugar muy común.
—Si —, él dijo, usando su expresión —quiero sexo— Todos van a Hawai. Ahora ven acá.
— ¿A dónde vamos entonces? — le pregunté a James mientras me sentaba en la cama a su lado.
—Turquía, Grecia, Bali, Fidji, donde quieras.
—¿Me lo prometes?
—Si —, él dijo, poniéndome arriba de él.
— ¿Y podemos tener un apartamento nuevo y más grande? — le pregunté mirando las paredes blancas, el armario pequeño, y el equipo de música en el piso.
—Claro.
Sonreí, una sonrisa triste, pero esperanzada.
—Pero por ahora, sé lo que puede mejorar tu humor.
—Un segundito—, yo dije, mientras tomaba el teléfono inalámbrico del costado de la cama.
James suspiró y me dio una mirada exasperado.
—¿A quién estás llamando? ¡No los llames! —
—No voy a llamarlos, ya me olvidé de ellos —, mentí. — Voy a llamar para Crate & Barrel, quiero esa mesa.
Bella puede haberme robado a Edward y mi viaje de luna de miel, pero me aseguraría de tener una mesa más bonita que la de ella.
Pero ni siquiera esa mesa - que ellos tenían en stock.- y el sexo con James - que fue increíble - no sirvieron para mejorar mi humor. Todavía no podía creer que ellos realmente estaban juntos, que era una relación real. Lo suficientemente real como para comprar un sofá juntos. Suficientemente real como para ir a Hawái juntos.
Y de ese día en adelante, me obsesioné completamente con Edward y Bella. Ellos eran dos personas extirpadas completamente de mi vida, pero los tres teníamos un lazo invisible que nos mantenía unidos.
Y al fin Alice se da cuenta de la realidad y sale de su burbuja de cristal. Bien por ella :)
