Capítulo 10.

"UNA VELADA INOLVIDABLE"


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- ¿Qué hace usted aquí? – cuestiono Candy sorprendida de ver a Terrence frente a ella, con unos presentes similares a los que ya había recibido por parte de Archie.

- Supongo que visitarte, ¡mira te he traído estas flores!, ojala que te gusten, en la florería dijeron que sería el mejor obsequio para una chica, igual este curioso oso, su nombre es Teddy – sonrió Terrence poniendo el gran oso café, como de un metro de alto frente a Candy.

- ¡No me interesan sus obsequios!, mejor marchase de mi casa, le he dicho mil veces que no quiero que me moleste, ¿Por qué insiste? – cuestiono Candy.

- ¡Por qué me gustas mucho!, deberías estar orgullosa, nunca he hecho lo que estoy haciendo ahorita por ninguna otra mujer, eso te hace diferente de las demás ¿no lo crees?

- ¡Pues no!, yo para nada estaría orgullosa de sus tonterías, además usted tiene novia y yo…., también tengo novio – mintió Candy sin saber que más decir.

- Uhm, me temo que eso no es verdad, tu misma me lo hiciste saber ayer ¿no lo recuerdas? – cuestiono él con una sonrisa.

- ¡Pues lo engañe!

- ¿Y por qué habrías de engañarme?

- Porque…., ash, ya mejor váyase, no quiero seguir discutiendo, ahora mismo estoy muy cansada, llévese sus obsequios, ¡no los quiero! – dijo Candy con voz firme.

- ¿Sabes que me entristecen tus palabras? – dijo Terry haciendo un rostro de borrego a medio morir – al menos acepta a Teddy, sino temo que se quedará huérfano y él no quiere que eso pase ¿verdad Teddy?..., Nou – dijo haciendo una voz graciosa refiriéndose al oso.

Sus ocurrencias, hicieron que Candy asomara una sonrisa al escucharlo, le estaba mostrando una faceta que no había visto en él, comenzaba a agradarle, pero se sentía temerosa, ella sabía que él lo único que buscaba era llevarla a la cama, que no esperaba nada serio y eso de nuevo hacia que la rubia retrocediera en el pequeño avance al convencimiento que le causaba Terry.

- No sea payaso, márchese por favor, no quiero tener problemas, usted tiene novia y ya le dije que no me insista, no pienso aceptar sus cortejos, ¡no!, mucho menos porque yo no soy del tipo de mujeres a las que usted le gusta frecuentar, de esas que aceptan irse a su apartamento a pasar la noche, lo siento pero lo que busca en mí no lo encontrará – replico Candy, intentando entrar a su apartamento, ya que para ese momento estaban en el pasillo, la pecas no quería que Terry pasará a su casa.

El argumento de Candy, dejo un poco desconcertado a Terry, nunca antes había conocido a una chica tan renuente como lo era Candy, pareciera que en ella no causaba ningún efecto, por más que lo intentará, pero él no pensaba desistir, no, eso no estaba dentro de sus planes, su tonto orgullo y arrogancia le impedían darse por vencido, así tuviera que mentirle a Candy lo haría, la enamoraría, pero lograría su objetivo, de eso estaba seguro.

- Estoy de acuerdo que no eres como las demás mujeres, tú me pareces muy especial, por ti estoy dispuesto a ser distinto, como ya te dije lo mío con Susana, no es trascendente, a lo mejor en realidad no lleguemos al compromiso, yo no la amo, se me hace una mujer muy superficial e insensata, en serio, te digo la verdad – añadió Terry, compaginando sus zafiros con las esmeraldas que lo miraban.

- Usted es un mentiroso, no le creo ni una sola palabra y aunque dejara a su novia y ahora fuera soltero, como dice, no pienso aceptar el cortejo de un hombre tan mujeriego, arrogante y descarado, así que por enésima vez ¡déjeme en paz!

- De acuerdo – respondió él y Candy lo vio de nuevo a los ojos – me iré solo si aceptas dar un paseo conmigo esta noche por la ciudad, de otra forma tendrás que soportarme toda la noche, aquí, parado frente a tu puerta, a ver si eres capaz de decirle a mi familia donde estoy, cuando se angustien por mi desaparición – dijo Terry.

- ¿Pero qué? – sonrió Candy - ni que fuera un niño pequeño, no me importa, quédese toda la noche allí si así lo quiere, no es mi problema…., - tras decirlo intento entrar de nuevo a su apartamento.

- ¡Espera!, olvide decir que también…, uhm… ¡ya sé!, pondré la música de mi celular a todo volumen y no dejare dormir a los vecinos – sonrió Terry.

- Hágalo y vendrá la policía a buscarle por ruidoso, es más, ¡yo la llamaré!

- No te atreverías, lo sé porque te gusto mucho y no querrás verme en una celda, eso a mí no me queda, no va conmigo, soy un chico muy angelical y apuesto ¿no lo crees? – añadió Terry con voz suave mientras se le acercaba a Candy tanto, que incluso la puso de espaldas a la pared y ella de nuevo se vio a través de esos hermosos zafiros que la miraban insistentes.

- ¡Aléjese de mí por favor! – dijo ella.

- ¿Ves?, te pongo nerviosa – respondió Terry con una sonrisa, sin alejarse de Candy, acercándosele aún más, logrando sentir su perfume con olor a flor silvestre y la suave sensación que desprendía el estar tan cercano a ella.

Candy también tuvo la misma sensación, algo que nunca antes había sentido, la cercanía de ese chico ocasionaba choques eléctricos en su cuerpo, sentía su perfume con aroma a madera, contemplando incluso sus labios en rosa tenue que parecían ser pasionales a simple vista.

- Váyase, se lo suplico, no me insista más, no le daré lo que quiere de mí, lo siento pero no – añadió Candy, bajando la mirada, a lo cual él la tomo del mentón y levanto de nuevo su rostro poniéndolo frente a él, mirando con fijeza las esmeraldas que se cruzaron en su camino.

- Eres muy linda Candy, me gustas mucho, te dejare de molestar solo si aceptas ir conmigo a dar un paseo por la ciudad, esta noche ¿quieres? – le dijo él, acercándosele tanto que pareciera que le iba a dar un beso, pero no lo hizo, solo pretendía sentir el nerviosismo que causaba en la rubia ante aquella estrecha cercanía.

- No dice la verdad, volverá a seguirme molestando, además estoy ofendida por lo que me dijo, yo…

- Shh – él, la silenció poniéndole su dedo índice sobre los labios – no será así – añadió con voz sutil.

Para ella estaba volviéndose algo muy complicado negarse, esos ojos cautivadores que no se despegaban ni un solo segundo de los suyos, la intimidaban en demasía. Terry a pesar de todo, le demostraba que estaba interesado en ella y no desistiría hasta no conseguirla, en cierto modo esa perseverancia en él, era un atrayente para Candy, nunca antes había conocido a un hombre como él, así de decidido y pertinaz en lograr su cometido de enamorarla.

- De acuerdo, pero espero que esta vez sí cumpla su promesa – sonrió ella.

- Sí, te lo aseguro, aunque me temo que luego de acompañarme no querrás volver nunca a alejarte de mí, soy irresistible – bromeo con una sonrisa.

- ¿Nunca se aburre de ser tan insoportable? – le dijo ella.

- Uhm, no, es que soy así – dijo él y ella solo sonrió también - ¿y qué haremos con Teddy?

- Regáleselo a alguien más, no lo quiero – dijo Candy.

- ¿Segura?, porque entonces el pobrecito, tendrá que visitar la basura, ya que no pienso dárselo a nadie más, ya que inicialmente sería tuyo y lo sigue siendo – respondió Terrence, mirando al osito que estaba parado frente a la puerta.

- De acuerdo, déjelo, no quiero que el pobre Teddy muera de frío y hambre en la basura, él a simple vista parece confiable – añadió Candy.

- Uhm, a veces las apariencias engañan y las personas no son como parecen, bueno en su caso, los osos – al decirlo Candy solo lo quedo viendo con seriedad, parecía que al decirlo, él se estaba refiriendo a sí mismo.

Cuando Candy puso el gran oso en su cama, asomo una sonrisa, y lanzo un suspiro al viento, aparentemente ese obsequio fue algo significativo para ella, mucho más que los demás obsequios que ya había recibido por parte de Archie.

- Beth, regresaré en un rato ¿de acuerdo? – indico Candy a la niña quien no se despegaba del televisor, ni siquiera se dio cuenta cuando paso ella con el gran oso café.

- De acuerdo – respondió la niña.

- Si mamá despierta dile, que salí un momento con una amiga – mintió Candy, ya que no les quería decir con quien se iba.

- Sí, sí, ya date prisa y déjame seguir viendo la tele – respondió la niña.

- Cuando regrese quiero que ya estés lista para ir a la cama, ¿estamos?, porque ya es tarde – la reprendió Candy.

- Aja – respondió Beth.

La ciudad se encontraba muy iluminada y el acogedor vehículo de asientos forrados en piel color negro, proporcionaban un aire de calma y comodidad a quien lo ocupaba, curiosamente tenía un quemacocos, y un potente equipo de sonido dentro con una pantalla, donde ambos disfrutaban de los videos en alta calidad.

- Veo que sus viajes en auto, siempre suelen ser divertidos ¿no es así? – cuestiono Candy a Terry, quien iba conduciendo.

- No tanto, lo suficiente quizás – sonrió él, cuando de pronto presiono un botón y el quemacocos se abrió - ¿Quieres mirar la ciudad desde arriba?, es emocionante hacerlo, sientes el viento ondear tu cabello y..., ¿Por qué no mejor lo experimentas?

Ella solo se lo quedo viendo, sin saber qué hacer, tal y como él lo decía sonaba como algo divertido hacerlo, sin embargo dijo;

- No, así estoy bien.

- Anda, experimenta cosas nuevas, estoy seguro que tienes muchas ganas de hacerlo, en este momento estoy pensando que siempre te la pasas aburrida en tu casa, ¿Cierto? ¿nunca sales a ningún sitio, verdad?

- Eso no le incumbe – respondió Candy mirando hacia la calle.

- Vamos, no me odies tanto, quisiera ser tu amigo, ¿Qué te parece? – cuestiono él.

- ¿Amigo?, dudo mucho que usted pueda ser amigo de una mujer, sin ocupar su mente pensando en cómo desvestirla – añadió Candy con seriedad y él comenzó a sonreír.

- ¿Sabes Candy?, eres muy chistosa – indicó él.

- Ah, resulta que ahora le parezco graciosa, ¿ósea que parezco payasa? – él de nuevo sonrió y dijo;

- Para nada, ¿Cómo crees?, quizás solo parezcas una linda payasita – bromeó y ella hizo muecas graciosas en el rostro.

- Creo que optaré por mirar el panorama desde allá arriba como dice, a lo mejor hay mejor vista que la que tengo aquí – dijo Candy.

- Uhm, algo mejor que verme a mí, en serio lo dudo – respondió él.

- Ash, comienza a exasperarme…

- Me gusta hacerte enojar, te ves aún más hermosa – Candy de nuevo se sonrojo, eran muchas las ocasiones en las que él le decía que era linda.

La rubia hizo lo que había dicho, se salió por el quemacocos y observó lo hermosa que estaba la noche, el cielo cubierto de estrellas que a pesar de las luces de la ciudad, eran visibles, tal y como lo dijo Terrence su cabello rubio y ondulado comenzó a ondearse con el viento, esa sensación de libertad y desestrés la hacían sentir muy bien, incluso olvidar los problemas económicos por los que atravesaba.

Luego de un rato de cerrar sus ojos e imaginar que era un ave, con los brazos extendidos y su rostro mirando al cielo, suspiro profundo y de nuevo volvió a su lugar.

- ¿Ves que es reconfortante? – le dijo Terry, quien había permanecido contemplando de vez en vez a la linda chica rubia que le hacía compañía en el auto, por primera vez salía con alguna mujer, sabiendo que esa noche no terminaría en sexo ni alcohol.

- Sumamente – respondió ella – aunque supongo que a todas sus "amigas", les dice lo mismo.

- ¿amigas?, lo dijiste en forma sarcástica, aunque no lo creas, con nadie me la había pasado tan bien, como lo estoy haciendo contigo – Candy solo lo miro tornando su rostro a serio y él igual, hubo unos breves segundos de silencio - ¿Qué te parece si vamos a la playa?

- ¿A la playa? – dijo Candy – es absurdo, es de noche ¿Qué podemos hacer allí?

- No lo sé, quizás contemplar más claramente las estrellas en el cielo, quiero mostrarte algunas constelaciones que conozco ¿Cómo ves?

- Ahora resulta que es conocedor en astronomía – sonrió Candy.

- Aunque no lo creas, soy un estuche de monerías…, guapo, interesante e inteligente…

- Se le olvido añadir…, arrogante, engreído, mujeriego y….

- Uhm..., ¿Mejor vamos?, apuesto a que estás de acuerdo – la interrumpió él.

- Claro..., si usted lo dice – respondió ella con una leve sonrisa.

Al bajarse Candy, se quedó un minuto parada sobre la acera del malecón, allí observo a su alrededor y de nuevo le hizo bien sentir la brisa del mar, tal y como Terry lo había mencionado, el cielo se mostraba en todo su esplendor, la luna estaba en su fase completa, y las estrellas iluminaban el entorno, con su acogedora luz, las ansias de recorrer la arena descalza y caminar a la orilla del mar, comenzaron a entrarle a Candy.

- ¿Vamos? – le dijo Terry, ofreciéndole su mano, ella solo lo miró y le sonrió, sin poder negarse a aceptar su sujeto - ¿Te das cuenta que es lindo?

- Sí, el mar me trae muchos recuerdos – dijo Candy.

- ¿Así?

- Si, en específico de mi padre, cuando éramos pequeñas él…

- ¿Murió? – se atrevió a decir Terry.

- No, nos abandonó, para irse con otra mujer…, mi mamá sufrió mucho y yo también lo hice, aunque aún era muy pequeña, Beth, mi hermanita, apenas estaba recién nacida, fue duro para ella y difícil crecer sin un padre – exclamo Candy con rostro nostálgico, ahora sentados sobre la arena frente al mar, dejando que en ocasiones el agua tocara sus pies.

- Supongo que sí – respondió Terry, notando la nostalgia y tristeza que ocasionaban esos recuerdos en Candy, por lo cual decidió cambiar de tema - ¡mira!, ese conjunto de estrellas que se ven allá – apunto con su dedo índice – es la constelación de Orión.

- ¿En serio?, todas las estrellas se ven iguales – respondió Candy.

- Si lo son, pero en específico, esas forman como una especie de rombo, si te fijas su cuerpo parece esa figura geométrica y si atraviesas con una línea cada punto, aparenta ser como un robot, o al menos eso pensaba yo cuando era niño – sonrió Terry.

- Creo que usted tiene mucha imaginación – dijo Candy.

- No, es en serio, cuando era pequeño, igual mi padre solía traerme aquí y el me explico que en realidad se trataba de la figura de un cazador, precisamente llamado Orión, de la mitología griega – dijo Terry.

- Ah, que interesante – exclamo Candy – ahora veo que esa constelación se parece mucho a usted.

- ¿así? ¿Por qué?

- Bueno, porque da la casualidad que él es un cazador, supongo que de animales y usted es un cazador, pero de mujeres, de la que se deje – dijo Candy con una leve sonrisa y él se contagió con su risa.

- Contigo no se puede – le dijo él - ¿sabes?, deberías dejar de tratarme de usted, me siento viejo, cuando no lo soy, solo dime Terry.

- No lo sé, no me parece, eso es algo muy de confianza y yo…

- Te dije que quiero ser tu amigo, espero que me aceptes, creo que tenemos muchas cosas en común – le dijo él.

- Ah, no lo creo…

- Sí, es verdad, para empezar, aunque yo viva con mi padre, en realidad él siempre estuvo ausente, sus diversos negocios nunca le permitieron convivir conmigo cuando era un niño, la única ocasión que recuerdo, fue la que te acabo de mencionar, justo en esta playa, allá, en aquel risco, se paró junto a mí y me explico de esa constelación – indico Terry observando hacia el acantilado que le mencionaba a Candy.

Candy pudo darse cuenta de que Terry no se diferenciaba mucho de ella, ambos habían tenido una vida similar, ausentes de su padre, aunque desde luego él viviera rodeado de lujos, eso no significaba que era feliz, esa noche Candice sintió que estaba llegando a conocer una parte de ese joven, que jamás creyó que existiera, un carácter dulce y sincero, cualquiera que lo viera esa noche, pensaría que no se trataba del mismo chico.

- ¿Usted acostumbra a venir mucho con su novia a este lugar? – cuestiono Candy, intentando evadir el silencio que se suscitaba.

- No, Susana y yo no solemos hacer esto, de hecho casi nunca hemos convivido así, al aire libre, en cuestiones que no tengan que ver, con el bullicio de la ciudad, ¿sabes?, a ella no le gusta mucho la naturaleza, odia venir a la playa, dice que la arena le provoca alergias en la piel, por lo regular siempre asistimos al teatro, la ópera, incluso al ballet, pero nunca algo más divertido, ni siquiera al cine, dice que no le agrada ver películas absurdas, como ella considera mis gustos en cuestión de cine.

- ¿Así? ¿Y qué películas gusta ver usted?

- Candy…, solo háblame de tu ¿de acuerdo?

- Está bien, ¿Qué películas te gusta ver?

- Para empezar, me gusta la acción, el suspenso e incluso el horror – añadió Terry – pero hace mucho que no voy al cine…, ni tiempo tengo, pero seguro que a ti si te gusta el cine ¿cierto? ¿Por qué no vemos una película?

- ¿Cuándo?

- ¡Hoy! – exclamo él.

- No, es demasiado tarde, de hecho estoy pensando en que debemos volver…,

- Anda, no demoraremos mucho, quizás dos horas…, es más hagamos algo… ¿Qué te parece si vemos la película, la primera hora y la otra hora la dejamos para otra ocasión?

- No, creo que no habrá otra ocasión…,

- Vamos, di que sí, quiero ser tu amigo, en serio – Candy solo lo miró a los ojos y en serio se la estaba pasando muy bien a su lado.

- Está bien – resoplo Candy.

Lo que resto de la noche, antes de regresar a casa, la pasaron increíble, hicieron lo que propuso Terrence, fueron a ver una película, que no terminaron, y en limitados minutos antes de que llegará la hora de irse a descansar.

El chico apuesto se las ingenió para llevar a Candy incluso a cenar, en una breve pero romántica cena, en un restaurante que pago exclusivo para que ellos lo ocuparan, en poco tiempo se las ideó para impresionar a Candy, no obstante lo que él no se esperaba era que precisamente él también se estaba impresionando cada vez más de lo agradable que resultaba ser la compañía de la rubia, quien mostraba su etapa risueña y llena de ocurrencias.

Juntos aquella noche, olvidaron todo lo demás, incluso Candy lo tomo como a un amigo, tal y como él se lo propuso, de la misma manera que Terry, ella se sentía a gusto de estar a su lado, sonriendo a cada instante que podía hacerlo, pareciera que el chico arrogante, mujeriego y vanidoso se estaba haciendo a un lado, para sacar a aquel joven, tierno, dulce y romántico que llevaba dentro.


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En su regreso al apartamento de Candy, ambos tenían perspectivas distintas de cada uno, tanto Candy como Terry, deseaban que la noche se alargara más aun y pudieran permanecer más tiempo juntos, pero ya no era posible.

- Gracias – exclamo Candy – la pase muy bien.

- ¿Ves?, te dije que no te arrepentirías, me alegra que te haya gustado la noche que pasamos, espero que se vuelva a repetir – añadió Terry parado frente a ella, inclinando su cabeza para mirarla más de cerca, la cercanía de nuevo puso nerviosa a Candy.

- Ah, creo que ya es hora de que entre a mi apartamento, seguro mamá ahora si está preocupada por mí, nos vemos mañana – dijo Candy apartándose de él y asomando una leve sonrisa.

- Claro, que descanses – respondió Terrence dispuesto a marcharse y Candy solo asentó con la mirada y entró a su apartamento, no sin antes echar un vistazo a Terry, al verlo caminar hacia la escalera que lo llevaría a la salida.

Los suspiros de ella, se hacían presentes al entrar en su habitación, en donde tenía sentado el oso que él le había obsequiado, allí Candy abrazo a Teddy con fuerza y pensó "no, a pesar de lo lindo que aparenta ser, seguro no es más que una imagen que intenta mostrarme para conquistarme, un hombre como él jamás cambiaría, mucho menos por alguien como yo, es un sueño para mí, como lo dijo Mary, creo que debo olvidar todo lo que viví esta noche, todo".

Terrence por su lado, cuando iba de vuelta a su casa, conduciendo su vehículo, escucho sonar su celular, quien lo llamaba, era Susana, la pantalla mostraba su nombre y fotografía.

- ¿Qué paso mi amor? – respondió Terrence.

- Mi amor, te llamo, porque quiero que vengas a mi apartamento, te he preparado una cena muy especial, además que te estoy esperando ansiosa…, tú sabes a lo que me refiero – exclamo Susana.

- No lo creo Susana, esta noche no podré ir, estoy exhausto, en serio…, - mintió, cuando en realidad después de la salida con Candy, se había quedado pensativo recordando cada momento vivido con ella, rememorando sus sonrisas.

- Pero Terry, nos acabamos de reconciliar, quiero estar a tu lado mi amor, ¿Qué te parece entonces que vaya a tu apartamento? ¿vas para allá cierto?

- Si amor, pero en serio, quiero descansar, ¿Qué me dices de mañana?

- ¿En serio no me estas evitando porque piensas pasarla con otra mujer? ¿Verdad Terry? – exclamo Susana visiblemente enfadada en sus palabras.

- No Susi, no estoy con ninguna otra mujer, solo quiero descansar créeme, si dudas de mí, habla al portero de los apartamentos donde vivo y pregúntale si me ve llegar con alguna mujer, solo hazlo, él te lo dirá – indico Terry, hastiado de los celos de Susana.

- Y yo que puedo saber, si no ya le pagaste para que me diga mentiras – dijo Susana y Terry solo mostró un rostro de fastidió.

- No te engaño, si quieres entonces ve a mi apartamento, revisa cada lugar y rincón, para que veas que solo estaré dormido ¿de acuerdo?

- Ash Terry, me hablas como si yo fuera una paranoica, pero está bien, lograste que desistiera, te veo mañana – tras decirlo colgó.

"Al fin – pensó Terry – esa mujer, comenzaba a exasperarme", lo que Terry desconocía era que por primera vez en su vida, no tenía ganas de salir con alguna otra mujer, de ir en búsqueda de alguien que le hiciera compañía en su cama, no, esta vez estaba siendo diferente y él ni cuenta se daba, solo podía invadir su mente de los recuerdos de esa noche, de aquella chica que sin tener relaciones con él, estaba causando lo que nadie había provocado, anhelos de volver a salir con ella.


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Mientras estaba en su recamara a punto de dormirse, Candy recibió una inesperada llamada;

- Hola - exclamo la rubia.

- ¿Señorita Candy White? - cuestiono el chico al teléfono.

- Si ella es, ¿quien habla? - cuestiono ahora Candy.

- Soy el doctor Anthony Brown, un gusto saludarle señorita White, y disculpe que la moleste tan tarde, pero le llamo para informarle que ya esta preparada la fecha para la cirugía de su mamá, será la próxima semana y me están indicando que es necesario realizar el primer deposito para el pago de la misma, si gusta mañana que venga podemos hablar sobre eso, quise informarle a tiempo para que lo vaya preparando, le agradezco mucho por atender mi llamada, espero que pase buenas noches - dijo Anthony.

- Espere doctor, ¿y de cuanto estamos hablando?

- Es necesario que adelante el 25%, del monto total - respondió Anthony.

- Ah, gracias doctor..., no se preocupe mañana platicamos temprano que vaya, gracias de nuevo - dijo Candy.

- De nada, nos vemos - añadió Anthony.

La llamada que acababa de recibir Candy, arruinaba la maravillosa noche que había pasado, de nuevo regresaban a ella los recuerdos de los problemas económicos por los que atravesaba y era urgente que los solucionará, de modo que quizás padecería de insomnio esa ocasión, intentando cavilar en su mente, la solución rápida a sus inquietudes, aunque tampoco imaginaba lo que le esperaba al día siguiente.


Hola, de nuevo gracias por seguirme leyendo y por sus lindos comentarios, espero que estén muy bien, como siempre aqui me tienen saludándoles, espero les guste este capitulo, muchos me pidieron dedicarle tiempo a los rebeldes y eso es justo lo que hice, ojala me haya quedado, me despido no sin antes seguirles agradeciendo, me hacen el día con sus reviews, que estén bien.

Agradeciendo Reviews:

KiraAnima-ClausMart-Maria1972-SayduvisBlanco (gracias por tus consejos)-Samy-Patty-skarlletNorman-LuzRico-Alesita77-Analiz-Esme05(Hola, gracias por tus lindos comentarios, agradezco que me consideres así, te aprecio mucho amiga, que bueno que te gusto el video, si ese Berrutti es un bombon, un angel caido del cielo, jejeje, Saludos que estés bien)-Thay-Guest-BeckyGrandchester-Tete-PaulayJoaqui-Dajimar-connyDeG-Jenny-Flaissh-Guest. Si omití a alguien les ofrezco disculpas, les aprecio mucho, espero que estén muy bien, les mando un abrazo a todas chicas.

Nos leemos pronto. Besos.