Hola!

He vuelto con el capítulo 12 y espero que os guste ^^ Tenía ganas de publicarlo antes de que fuera Carnaval sobre todo porque con esto de hacerse el disfraz no tenía tanto tiempo libre para escribir u.u

Por cierto! Muchísimas gracias a todos los que dejáis review, me ayudan mucho a replantearme algunas de las cosas que están por venir en la historia y a tratar de mejorar la escritura.

Disclaimer: Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen


CAPÍTULO 12:

Un anfiteatro romano.

Esto era lo único en lo que podía pensar Hinata en ese mismo instante, y es que se sentía así, en la arena del anfiteatro cual gladiador esperando a que el público decidiera levantar el pulgar y perdonarle la vida. Cambiando el hecho de que el público era en realidad todos sus amigos reunidos en torno a la mesa del jardín.

Habían transcurrido ya dos semanas desde que se había desvelado el gran secreto puesto que Tenten, y aunque no quisiera reconocerlo Neji también, había amenazado con cortar cabezas si se atrevían a quedar con el extraño matrimonio de Las Vegas sin estar ellos presentes. De este modo, habían tenido que esperar hasta que estos dos regresaran de su luna de miel para poder acribillar a preguntas a Hinata y a Gaara.

Por su parte, el pelirrojo había sido lo suficientemente astuto como para celebrar la reunión en su casa, en su territorio, de este modo siempre podría recurrir al derecho de admisión y dar por zanjada la quedada si las cosas se volvían demasiado incómodas a su gusto. Hecho que Hinata agradecía, aunque también sabía que su marido tenía mucho más aguante que ella.

Y así, tenían clavados en ellos los ojos expectantes de sus amigos.

—¿Y bien? —se atrevió por fin a preguntar alguien.

—¿Y bien, qué? —replicó Gaara cortante.

De pronto los mismos ojos expectantes de sus amigos ya no estaban fijos en la pareja sino exclusivamente en Hinata, para mayor bochorno de ella, pues sabían que era la única a la que le podrían sacar las respuestas.

—¿Y bien? —repitieron.

—B-bueno… —comenzó la joven quien se vio en la obligación de contestar— S-si ya no hay mucho que contar… sólo eso… que nos casamos y… y ya.

—¿Y ya? ¿Tenías intención de casarte cuando fuimos a Las Vegas? —preguntó Ino perdiendo la paciencia.

—No…

—¿Entonces cómo puedes decir "y ya" como si fuese lo más sencillo del mundo?

—¿Quieres hacer el favor de dejarles que se expliquen? —replicó Temari perdiendo la paciencia.

—Un momento… —dijo Ino, pensativa— Tú no pareces muy curiosa con esto… ¡Lo sabías!

—¡Pues claro que lo sabía, es mi hermano! —espetó Temari de mala gana.

—¿Lo sabías y no nos dijiste nada? —preguntó Sakura exaltada.

—¡Claro que no! No todas somos cotillas empedernidas como vosotras —se defendió ella.

—Si tú lo sabías, entonces… ¡Kankuro también lo sabía!

—Sip —respondió este tranquilamente.

—¡Tampoco nos dijiste nada!

—Quizá si me hubieras dejado ser tu acompañante en la boda…

—Vaya, qué oportuno echarme eso en cara ahora—le contestó Ino con tono cansino.

—¡Venga ya! Bastaba con verles las alianzas, Shikamaru no tardó en darse cuenta…

—¡Él también lo sabía! —exclamó el resto del grupo al unísono.

—¡Ya basta! —les ordenó Gaara con voz autoritaria cansado ya de tanto sinsentido—. Sí, nos casamos en Las Vegas porque quisimos. Sí, vivimos juntos desde entonces y no, no tenemos ninguna intención de divorciarnos. Fin de la discusión, callaos de una vez.

Tras lo dicho todo el mundo se quedó mudo. Cuando se lo proponía Gaara podía ser muy intimidante y en ese momento ninguno tenía intención de provocar de nuevo su ira. La única que no estaba amedrentada, sino más bien agradecida, fue Hinata quien se sintió liberada de un enorme peso al escuchar la explicación completa y escueta por parte de su marido.

—O-oye y… vosotros habéis… —comenzó Naruto siendo el único en atreverse a hablar, aunque con inusitada cautela— Ya sabes… uhm… —todos parecían expectantes mientras el joven se mordía un labio pensativo buscando la palabra adecuada— Ehm… pues…

—¿Consumado? —preguntó finalmente Chouji, para sorpresa de todos, con desinterés mientras llevaba una patata frita a la boca tan tranquilo.

De nuevo se hizo el silencio. El matrimonio sabía que esa era la pregunta que todo el grupo quería hacer pero ninguno hasta ahora se había atrevido a preguntar. Hinata sintió como comenzaba a ruborizarse a más no poder y una oleada de calor la invadió por completo. Se sentía incapaz de hablar pero también de mirar a Gaara en busca de algo de ayuda. Por otro lado recurrir a él dada la delicada situación en la que se encontraba su relación en ese instante también le atemorizaba.

Pasaron varios segundos y nadie había hablado de nuevo. El pelirrojo permanecía impasible junto a su esposa incapaz de pronunciar palabra. Por un momento pensó que no tenía que responder a algo tan privado, luego pensó que al ser sus amigos más cercanos, y dada la situación, quizá sí podría comentar algo. Finalmente pensó en Hinata. En el motivo por el que la respuesta a esa pregunta era afirmativa y se sintió incluso más perdido.

—Ehm… creo que quizá… las chicas podríamos ir a… por más limonada —sugirió Ino cogiendo la jarra vacía y sonriendo.

—¡Estamos de acuerdo! —respondieron el resto de féminas, a excepción de Hinata, al unísono.

—Pues yo no lo estoy —espetó Neji con seriedad.

—A ti nadie te ha preguntado —le replicó Tenten con rapidez, levantándose y recogiendo a Hinata de su sitio. Dos semanas y ya se habían convertido en esa clase de matrimonio, o al menos a ratos.

Dicho esto, todas las mujeres se dirigieron a la entrada de la cocina.

—Vaya, ¿no se supone que tú no eras una cotilla empedernida? —preguntó Shikamaru con desgana pero una sonrisa irónica.

—Y no lo soy, pero hay cosas que es imperante conocer —le respondió Temari mientras se marchaba con la cabeza alta.

En la cocina, Hinata fue la única que cumplía con el objetivo que había marcado Ino, hacer más limonada. Ajena a las miradas que recibía a su espalda trataba de poner en orden sus pensamientos. Ya no sólo estaba el problema de responder a la pregunta sino de que iba a ser acribillada a preguntas tras responder esta. Y estaba segura que con cada nueva pregunta se replantearía nuevamente toda su situación y sus sentimientos y entraría en un círculo vicioso de inseguridades del que le volvería a costar salir. No obstante, también sabía que era débil y que tarde o temprano acabaría contándoles la verdad a sus amigas.

—…Sí… —dijo con un hilo de voz.

—¿Cómo dices, Hinata? —escuchó que preguntaba Tenten a su espalda pues ella era incapaz de encararlas.

—L-la respuesta es… sí —dijo nuevamente provocando un suspiro contenido en el resto de chicas.


Desde el jardín el grupo de amigos escuchaba como las voces y risas de sus amigas les llegaban emocionadas y exaltadas hasta ellos, de modo que no hizo falta que Gaara contestara a ninguna pregunta para conocer la respuesta. No obstante, esto no impidió que todos, sin excepción, se quedaran boquiabiertos y Neji con un ligero tic de furia en el ojo.

—Vaya, Gaara, no sabía que estuvieras interesado en Hinata, a mí podrías habérmelo dicho —comenzó Naruto con una amplia sonrisa.

—No es eso —replicó este, cortante.

—¿Y entonces qué es? —preguntó Neji aún más cortante— Te casas con mi prima, te acuestas con ella ¿Y no estás interesado?

—Tampoco es eso. Yo…

Por primera vez el pelirrojo se quedó sin palabras. Simplemente no sabía qué contestar. Por norma general siempre lo tenía todo bajo control y sus pensamientos en orden pero hacía una temporada, en especial las últimas dos semanas, en los que nada de esto era así. Y lo odiaba.

Le molestaba estar tan perdido y no tener el control, pero especialmente había algo más que le molestaba. Su relación con Hinata había dado un paso atrás. En cierto modo se encontraban incluso peor que al principio. Ya no eran capaces de sacar temas de conversación y de estar juntos con normalidad. Cada vez que se cruzaban por el pasillo no podía evitar pensar en llevarla hasta su cuarto y volver a tenerla suspirando desnuda entre sus brazos toda la noche. Definitivamente esto era algo que sí le molestaba especialmente. ¿Desde cuándo deseaba a su mujer? Hinata era claramente de esas mujeres que pensaban en el sexo de una manera romántica y tierna y teniendo en cuenta los motivos por los que él se había casado sabía que podía acabar haciendo daño a la chica si seguían por ese camino.

Además, nuevamente pensando en los motivos por lo que se había casado que su relación diera un paso atrás no era algo conveniente del mismo modo que tampoco lo era provocar la ira de su padre antes de tiempo.

—No has contestado a mi pregunta, Sabaku —comentó Neji, cortante, pasados unos segundos eternos.

—Oye, por si no lo sabes, te advierto que para que haya un matrimonio deben ser DOS los que accedan a él, del mismo modo que deben ser dos los que consientan para tener relaciones —replicó Kankuro perdiendo la paciencia.

—Sabes que eso no es estrictamente necesario y…

—¡No te consiento que insinúes que mi hermano es capaz de hacer cosas tan sucias y rastreras con una mujer! —exclamó el mediano de los Sabaku furibundo y abalanzándose sobre el Hyuga.

Acto seguido, del mismo modo Naruto y Chouji se levantaron con rapidez dispuestos a separarlos, sobre todo a Kankuro quien estaba fuera de sí.

—¡Parad ya los dos! Os comportáis como críos problemáticos —suspiró Shikamaru con pesadez.

Visto lo visto, el recelo que sentía el padre de Hinata por Gaara era compartido por su primo Neji salvo porque este tenía cierta tendencia a proteger desmesuradamente a su prima. Claro que tampoco es que el pelirrojo se lo fuera a reprochar.

—Sí que me importa —dijo Gaara finalmente y con contundencia.

Tras esta conclusión se volvió a hacer el silencio. El Sabaku había podido comprobar que esta situación se les había quedado bastante grande a sus amigos, quizá por lo inesperado de la misma. Además, él estaba demasiado absorto y liado en sus pensamientos como para explayarse hablando. En ese preciso instante bastante tenía ya con tratar de averiguar de dónde había salido su última afirmación y su única conclusión había sido, que le había salido, como suele decirse, del alma, si es que él tenía de eso.

Antes de que nada más pudiera ocurrir comenzaron a escuchar el barullo de las chicas regresando de la cocina por lo que el tema de conversación se quedó ahí. Todas parecían extrañamente contentas, a excepción de Hinata quien, avergonzada, se sentó de nuevo junto a su marido con la cabeza gacha.

Por suerte para ellos, el resto de la tarde giró en torno a otros asuntos como la luna de miel de Neji y Tenten, la cada vez más cerca boda de Naruto y Sakura y tantas otras cosas de las que podían hablar. Por suerte el ambiente se volvió mucho más ameno y relajado con lo que pronto volvieron las bromas y las tonterías de turno. Tanto Hinata como Gaara sabían que sus amigos se habían dejado muchas preguntas por formular, pero lo que estaba claro era que no iban a obtener más información de ellos.

Al final, como solía ocurrir en este tipo de reuniones que acababan convirtiéndose en improvisadas fiestas, todos sus amigos acabaron marchándose a altas horas de la noche y realmente sin mucha intención de hacerlo.

Una vez se despidió de ellos y le lanzó una última mirada tranquilizadora a su primo, Hinata cerró la puerta y se dirigió directamente a sentarse en el sofá con un suspiro de cansancio. Realmente había sido un día agotador. Se permitió el lujo de cerrar los ojos unos segundos y tratar de hacer balance de todo lo que le había deparado el día.

—¿Estás cansada? —escuchó cómo le preguntaba Gaara.

Abrió los ojos para encontrárselo a su derecha, de pie, junto al sofá. Le mostró una ligera sonrisa antes de contestar.

—Sí… aunque no lo parezca, ha sido un día muy largo —dijo—. Si no te importa, ya recogeré todo esto mañana por la mañana.

—No hay problema, podemos hacerlo mañana —concluyó él sentándose también en el sofá.

Transcurrieron unos minutos en silencio, donde el mayor ruido provenía de sus propias respiraciones, hasta que de nuevo se apoderó del ambiente ese aura de incomodidad que reinaba entre ellos desde hacía un par de semanas.

—Hinata.

—¿Sí?

—Tenemos que hablar.

La joven abandonó su postura relajada por una expectante. Ese era el tipo de frase que no gustaba nada oír y debía reconocer que acababa de ponerse muy nerviosa.

—D-de acuerdo —concedió ella finalmente.

Por un momento Gaara fue incapaz de fijar la mirada en su esposa. Meditaba las palabras que debía decir. Finalmente, cuando estuvo listo, no tuvo ningún reparo en posar sus ojos directamente sobre los de Hinata. La joven se mordió un labio con nerviosismo.

—Desde hace dos semanas he notado que nuestra relación se ha deteriorado —comenzó sin tapujos—. Esto se debe a la noche que pasamos en la casa de tu familia así que pienso que lo mejor es que por el momento no volvamos a acostarnos juntos.

—O-oh, claro, lo entiendo… —fue capaz de decir Hinata.

Pese a todo trató de ocultar un ligero tono de decepción en su voz. Ella no era tan ingenua como podían pensar muchos y sabía que la llama del deseo hacía tiempo que ardía en su interior. El saber que su marido no tenía intención de tener relaciones con ella nuevamente ciertamente era para decepcionarse. Aunque… había dicho "por el momento", eso le dejaba algo de esperanza.

—No, no lo entiendes —espetó Gaara para sorpresa de la joven—. Yo no siento… no sé lo que siento. Y hasta que lo sepa quiero que todo vuelva a ser como hasta ahora. A mí también me gustaba cómo era todo antes —concluyó con su habitual contundencia.

Hinata observó a su marido, perpleja. Teniendo en cuenta lo reservado que era continuamente jamás se habría imaginado un arrebato de sinceridad tan repentino. Sin duda debería llevar varios días dándole vueltas a todo aquello para haberle hablado con tanta certeza.

Pasaron unos segundos y la joven todavía seguía sin habla. Trataba de asimilar la información lo más rápido posible pese a haber sido pillada tan desprevenida. Finalmente concluyó que tenía motivos para alegrarse por ello. Si Gaara estaba confundido con respecto a sus sentimientos eso significaba que sentía algo por ella, por mínimo que fuera, aunque fuese cariño o amistad, simplemente algo. Y teniendo en cuenta cómo era el pelirrojo encontraba lógico que a la mínima ocasión que se presentara que él no pudiera controlar tratara de volver a la zona segura de su relación, aquella de cordialidad y de prudente cercanía.

Cuando por fin reaccionó, mostró una pequeña sonrisa y tomó a su marido de la mano.

—Estoy de acuerdo—dijo—. Quizá nos precipitáramos un poco.

Dicho esto, la joven se levantó y armándose de valor, depositó un pequeño beso en la mejilla de su marido y se dispuso a marcharse a la cama.

—Oh, una cosa más —añadió volteándose de nuevo—. Yo… tampoco sé muy bien qué es lo que siento.

Con una pequeña sonrisa abandonó el salón. No era del todo cierto lo que acababa de decir, realmente lo que ocurría era que le daba algo de miedo ponerle nombre a sus sentimientos. No obstante, sabía que con Gaara debía armarse de paciencia y valor si quería que su relación llegara a ser lo que ella esperaba de un matrimonio. Qué curioso resultaba que cambiaran las tornas. Por lo general siempre habían sido los demás quienes tiraban de ella, quienes la impulsaban a abrirse y abandonar su timidez. Esta vez era su turno de tirar y, quizá por esa extraña positividad que la había invadido últimamente, estaba feliz por ello.

Una vez que su esposa abandonó el salón, fue el turno de Gaara que quedarse perplejo. Se había sentido muy satisfecho consigo mismo al haber podido expresarle a Hinata todo lo que pasaba por su cabeza pero tras las últimas palabras de la joven había vuelto a dudar de su resolución. En cierto modo ella había repetido alguna de sus palabras y se había dado cuenta de que tener sentimientos complicaría mucho las cosas, dados los motivos por los que estaba metido en esa situación. Y sin embargo… ¿Por qué sentía que mandarlo todo al traste y besarla era la mejor opción de todas?


Hasta aquí el capítulo 12, que por cierto debo añadir que nos encontramos justo en el ecuador de la historia, al menos si sigo el guión que hice a priori ¿os parece muy larga? ¿corta (lo dudo XD)? Entiendo que a veces las historias se alargan tanto que acaba aburriendo, sobre todo si tengo en cuenta que ahora no puedo publicar tan seguido como al principio. Solo espero que sigais al pie del cañón y no abandonéis la historia.

Ya sabéis que me podéis dejar vuestra opinión en un review, os lo agradecería mucho! ^^

Un saludo!

Almar-chan