Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
Hola, Estoy aquí con una nueva actualización, espero honestamente que el capítulo, la historia en general, esté siendo de su agrado, en lo personal, a mí me encanta, pero ¿qué puedo decir yo, no creen? En fin, espero que les agrade, muchas gracias por todo el apoyo que le dan al fic y a mí, gracias por sus follows, sus favoritos y sus reviews, significan demasiado para mí, por esa razón estoy intentando apresurarme con el fic y terminarlo antes de que mi horario se vuelva un caos total, no quiero llegar a Marzo y que la historia siga en proceso, pero bueno, nos leemos pronto, eso espero ;)
Muchas gracias por todo; cualquier cosa, no duden en hacérmela saber.
Nos seguimos leyendo.
La espalda de la pelirroja golpeó en la barda más cercana a ella mientras los labios de Ted Lupin descendían por su estómago, dispuesto a llegar hasta su intimidad, Lily no se opuso en ningún momento, Jarvis se había quedado con Audrey afuera del lugar, así que no tenían de qué preocuparse.
—Oye, Lils –gritó Jarvis, haciendo que Teddy se detuviera abruptamente.
—Te juro que voy a matarlo si sigue interrumpiéndonos –gruñó enfadado.
—Creo que el muerto serías tú –le sonrió y besó su cuello, antes de arreglarse la ropa y salir al encuentro de su compañero –dime, Jarv ¿Qué ocurre?
—Quiero salir y dar la vuelta ¿quieres venir? –sonrió.
—Sí, claro ¿te molesta si me cambio primero? –rió.
—No, no, para nada, te esperaré abajo.
—Me parece genial.
Lily le guiñó un ojo a Ted, que había salido de la habitación y recargado en el umbral, observándola desaprobatoriamente, así que la chica simplemente se limitó a encogerse de hombros y entrar a su habitación.
No tardó demasiado en arreglarse, y por la mirada que Teddy le dedicó, supo que iba bastante provocadora, pero no le interesó, se las podía arreglar sola si alguien intentaba propasarse, además, iba Jarvis, y nadie le molestaba cuando él estaba cerca.
—Nos veremos después, Lupin –se despidió Jarvis saliendo del lugar.
—Nos veremos después –repitió Lily con una sonrisa traviesa.
—Espero que te vistas más seguido así, para mí –completó Lupin.
—Pensé que habías dicho que me preferías desnuda –se burló la chica.
—Cierto, pero me gusta verte vestida, y ser yo, quien te quite la ropa ¿tiene algo de malo?
—No lo sé, se lo preguntaré a Lovegood –bromeó y salió, después de guiñarle un ojo.
Lily alcanzó rápidamente a Jarvis, que estaba un poco nervioso, ni siquiera su mirada inquisidora funcionó esta vez con el varón, así que no dijo nada, y se limitó a seguirlo ¿qué podía tenerle de esa manera? Quizá, sería un trabajo que no quería que Lupin se enterara o era algo relacionado con Lupin, Lily no tenía ni idea de que podía tener de ese humor a su compañero.
—Aquí es –murmuró, secándose las manos en los pantalones.
— ¿Vas a presentarme a tu chica? –Se burló Lily, sólo por eso estarías así de nervioso –bromeó.
—No digas tonterías, no estoy saliendo con nadie ¿feliz?
—Claro que no, ya es momento de que comiences a salir con alguien y…
Jarvis la dejó a mitad de la frase, haciendo que la joven frunciera el ceño y siguiera a su compañero, el lugar al que fueron, era un bar donde sólo asistían Teriformes en su mayoría, aunque los que atendían eran magos, por si algún mago que fuera, se ponía pesado, podían mantenerlo a raya, claro que era frecuentado por gente mágica que no tenía problemas en convivir y tratar a los Teriformes como parte de ellos.
Se adentraron al bar, nadie los cuestionó, Jarvis se fue del lado de Lily una vez vio algo, así que ella no quiso intervenir en los asuntos de su amigo y compañero, si no había querido compartir el inconveniente con ella, no iba a insistir, después de todo, no podía culparlo por ocultarle cosas, ella estaba manteniendo en secreto sus encuentros sexuales con Ted.
—Whisky de fuego –pidió Lily con una sonrisa y una mirada roja para el cantinero.
—En seguida, dulzura –sonrió y se alejó.
Ser un Teriforme tenía ventajas como esas, no tenían regularización sobre la edad límite para beber, sabían que el alcohol no les afectaba en la salud, ni siquiera el tabaco, así que podían hacer lo que quisieran, siempre y cuando no alteraran el orden de los ciudadanos mágicos, esos que sí valían la pena.
—Aquí está, linda –sonrió el cantinero, dejando un poco de botana y marchándose a atender a los demás.
La chica se dedicó a darle un trago a su bebida, mientras tomaba un par de cacahuates y los llevaba a sus labios, alguien se detuvo a su lado en la barra, Lily no giró, ya que por el espejo detrás de las botellas pudo ver que se trataba de Audrey.
—No sabía que frecuentaras lugares así –se burló la pelirroja.
—Yo era quien no sabía que solían venir aquí ¿se arriesgó Lupin a venir aquí contigo?
—Shhh –frunció el ceño e introdujo un cacahuate en la boca de la rubia –no vine con él.
—Sola, vaya que eres tonta.
—Tú vienes sola a lugares así ¿yo por qué no?
—Soy más fuerte que tú en la escala ¿recuerdas eso?
—Ya, soy una debilucha a la cual pueden matar fácilmente los suyos.
—Pues aunque te enfades, sí, así es.
—O—
Xenophilius Lovegood observó atentamente los resultados que le estaban presentando de las pruebas que habían estado haciéndole a los Teriformes, observó a los muggles que tenían rostro impasible, se suponía que ellos no sabían nada, sólo hacían las pruebas que se les ordenaba y listo, no más, pero esos resultados, si no estaban equivocados, ellos habían estado haciendo cosas por sí mismos.
— ¿Ocurre algo malo, señor Lovegood? –intervino Leonard.
—Para nada, todo parece tranquilo y normal, esperemos que las pruebas sigan así –sonrió, con la actitud que normalmente manejaba con los muggles, no era tan idiota, como para hacerles una advertencia y pusieran precauciones, o tal vez lo estaban poniendo a prueba a él.
—Entonces suponemos que podemos marcharnos.
—Así es –asintió, guardó los papeles, como si no le interesaran y giró a sus ampolletas, tenía que preparar el siguiente lote de mes para los acompañantes de Lupin, Whisp y el resto del escuadrón, y eso le interesaba más que cualquier adulteración hecha por los muggles.
Una vez que terminó de alistar todo, caminó hasta el cajón donde había guardado los papeles; levantó la vista cuando alguien abrió la puerta.
—Oh, señor Lovegood, sigue aquí –sonrió.
—Sí ¿puedo saber qué haces aquí?
—Leonard me ha llevado estos papeles, pero no son los que tendrían que ser, así que supongo que ha equivocado sus papeles con los míos.
—Supongo que sí –admitió, acercándose a la persona –lo que me encantaría es que me explicaras ¿por qué estás ordenando estas pruebas en Teriformes? –frunció el ceño.
—Ha sido una orden –contestó –pero ya que ha visto los resultados, estamos cada vez más reducidos, así que… queríamos saber si le gustaría ser parte de nuestra pequeña organización.
—Pequeña organización ¿y qué objetivo tienen? –cuestionó.
—No puedo decirle si no se une antes.
—Y no pienso unirme si no me dice antes –rebatió Xenophilius.
—Creo que… usted ya tiene sospechas de lo que mi pequeña organización hace ¿no es así? –Sonrió la persona frente a Lovegood –ha estado revisando los desperfectos de la periferia.
—Así que han sido tú y tu grupo, la traición ¿sabes que destino tiene la traición, no es así?
—Desde luego que sí, ayudé en los Decretos, señor Lovegood –sonrió –pero me temo que no llegará a contarle nuestra pequeña charla a nadie más –levantó la varita –le deseo mucha suerte en sus investigaciones futuras –sonrió –Obliviate.
—O—
Arthur Weasley observó a su nieta, tenía una cara de sueño que no podía con ella, pero sabía que no había podido dormir en los últimos días, primero con su trabajo, después ayudando a Jarvis y al final, con el trabajo de nuevo, y es que Kingsley la tenía ocupada cada vez más, claro que nadie podía decirle nada, estaban al borde de la extinción y así ellos se acabaran, los Lampyridae y Teriformes seguirían ahí, libres, y a falta de alimento, evolucionarían y terminarían consumiendo a los muggles; y era algo que Arthur no quería que pasara.
—Deberías descansar, Vic –pidió el anciano a su nieta.
—Yo digo lo mismo, abuelo, pero aún tengo una junta que el ministro ordenó, no puedo, creo que lo mejor que haré es tomar una poción que me quite el sueño y tomar un baño largo, ahora que tengo tiempo.
—No creo que a Sebastian le agrade…
—Él ha estado igual de ocupado que yo, así que no podemos reclamarnos nada el uno al otro, así que eso está bien, abuelo –lo tranquilizó la rubia y besó la frente del anciano –me saludas a Lily si pasa por aquí.
—Pasará en unas horas, son las tres de la mañana.
—Mejor corro, antes de que sean las cinco –sonrió y se apresuró para ir a su habitación.
Arthur Weasley suspiró, le hubiese gustado que su nieta tuviera tiempo libre para ser una jovencita, y no tuviera que cargar con la responsabilidad de todos sobre sus hombros.
La vista azulada de Arthur se posó de nuevo en la sepa que había estado investigando para quitarle la adicción a los Teriformes, y lo que notó hizo que su boca se abriera formando una enorme O.
—No puedo creerlo –murmuró sorprendido –esto… esto… esto…
No pudo completar la frase, su cerebro había colapsado por lo que sus ojos habían visto, observó a su alrededor, completamente paranoico, hizo un archivo completo sobre su descubrimiento, y lo guardó de forma en que nadie que no fuese de su plena y entera confianza no pudiera leerlo, posiblemente lo encontraran, pero no lo pudiesen leer, si toda esa información caía en manos incorrectas, sería un caos, claro que tampoco podía informar a nadie, quería obtener más información para poder contarle a Victoire, ella sería la mejor opción para hacer algo al respecto.
—Parece que viste a un fantasma –dijeron a sus espaldas.
—Xenophilius –sonrió nervioso –no, es sólo que olvidé algo –negó.
—O—
Audrey McLaggen observó completamente furiosa al chico frente a ella, no podía creer lo que había sido capaz de hacer, enviar a Lily sola a casa, sólo para arruinarle la velada con el atractivo Teriforme con el que había quedado, y era claro que si el chicho se había marchado era porque se trataba de un mago, la rubia no podía creer que usara su posición privilegiada ante la sociedad para arruinarle la vida.
—Estamos por cerrar, chicos –murmuró el mago junto a ellos.
—Ha arruinado mi cita con un Teriforme –informó al encargado –y tengo miedo de que me siga a casa, ya sabes, y me acuse de algo que no he hecho.
—Amigo ¿es cierto eso? –observaron a Jarvis.
—No, sí voy a seguirla a su casa, pero no la acusaré de nada, es la compañera de un amigo mío –le mostró algo que Audrey no fue capaz de distinguir, así que sólo puso mala cara cuando el mago se alejó, dejándolos solos de nuevo.
—Eres un idiota –admitió.
—No voy a negarlo y decir lo contrario, sé que lo soy, Audrey, pero quiero que las cosas entre nosotros…
—Me besaste –le recordó –y está prohibido hacer algo así.
—No si no se enteran.
La rubia retrocedió un paso completamente sorprendida a lo que él le había dicho ¿Jarvis Whisp estaba perdiendo la cabeza? Negó enfadada.
—Si quieres que te maten, busca a otra que quiera correr el riesgo de terminar en la jaula otra vez, porque yo no, Jarvis.
—Nadie va a saberlo.
—Claro que lo van a saber, siempre lo saben, no vas a contármelo a mí –soltó dolida.
Jarvis entrecerró los ojos y sintió una presión en el pecho, observó a otro lado, antes de mirar al suelo.
—Por eso terminaste en la jaula ¿cierto? ¿Te enamoraste de un mago?
—Sí.
La afirmación de la chica fue como un balde de agua, no sabía si era capaz de hacerla pasar por eso de nuevo, asintió sin decir más por un largo minuto.
—Te acompañaré a tu casa, y me iré, lo prometo, no volveré a molestarte.
—Jarvis –intentó pero él negó.
El trayecto fue un poco incómodo para Audrey, ya que Jarvis iba en silencio, conduciendo despacio, como si buscara un momento adecuado para decirle algo, pero no se animaba a hacerlo, así que no hablaba, pero tampoco aumentaba la velocidad.
—Creo que podría llegar más rápido caminando –murmuró ella.
—Lo sé y lo siento –murmuró Jarvis deteniéndose por completo y observándola –no quiero hacerte pasar por lo mismo, tienes que creerme, lamento mucho haber sido tan idiota insistente, debí dejar de perseguirte desde que me dijiste que dejara de hacerlo –suspiró.
—No tienes de qué preocuparte, Jarvis, las cosas no pasaron a más, así que lo tomaré como que te detuviste a tiempo.
—Espero que nuestra relación no se torne un poco… incómoda como lo es ahora –admitió Jarvis.
—No lo será, ya todo está en claro –lo tranquilizó Audrey.
El chico puso en marcha de nuevo el deslizador y avanzó a una velocidad normal hasta la casa de Audrey, o mejor dicho, el lugar donde se quedaba, la habitación ya era un poco más habitable gracias a él.
—No recuerdo muy bien si te agradecí por la habitación –admitió Audrey negando y encogiéndose de hombros –pero muchas gracias.
—No hay nada que agradecer, merecías un lugar mejor para dormir, espero que te guste, dejé las paredes libres, para que colocaras todo lo que sea de tu gusto.
—Gracias –lo sujetó del brazo y sonrió –te veré luego.
—Por supuesto que lo harás.
La chica subió de un sencillo salto hasta el descansillo de la escalera de bomberos y entró por la ventana, ante la atenta mirada de Jarvis, que se quedó unos momentos más, observando la luz encendida, suspiró y entró de nuevo al deslizador.
Había enviado a Lily sola hasta la casa de Lupin, en ese momento no le pareció una idea tan descabellada como hasta ese momento ¿por qué lo había permitido?
El deslizador avanzó más aprisa de lo que lo había hecho jamás, quería llegar rápido, para asegurarse de que Lily hubiese llegado bien a la casa, no estaba nada tranquilo, ahora.
El lugar estaba en perfecto silencio, así que subió apresurado, abrió la puerta de la habitación de la pelirroja y entró, encendiendo la luz, la chica estaba ahí, profundamente dormida, así que se relajó y suspiró, fue hasta ella y acarició su cabello, la respiración de la chica seguía acompasada, así que salió del lugar.
—O—
El día estaba soleado, como le gustaba a Lily, así que bajó de buen humor, desde que había comenzado una relación clandestina con Ted, todo había mejorado, los insultos hacia ella y los suyos habían dejado de ocurrir, ahora sólo se preocupaba por que no los encontraran besándose, o teniendo sexo.
—Buenos días –saludó alegre a la persona en la cocina.
—De buen humor –se burló Teddy, extendiéndole una taza de café que ella tomó con gusto, la dejó sobre la isla y fue hasta él, para besarlo.
—El día es hermoso, así que me ha puesto de buen humor.
—Así que mi desempeño de esta madrugada no ha sido la razón por la cual estás de buen humor.
—Me temo que tendrás que esforzarte más si quieres ser la razón de mi buen humor por la mañana –le guiñó un ojo.
—Puedo intentarlo ahora mismo si es lo que quieres.
El metamorfomago fue hasta ella, la sujetó de la cintura y de un jalón poco delicado la acercó a él, para otorgarle un apasionado beso, que logró que algo en él se removiera; tenían unos días teniendo sexo, y admitía que al inicio, todo aquello no era algo más allá de un deseo puramente sexual, Lily Luna despertaba esa parte primitiva de él, que quería tenerle en la cama todo el tiempo, de todas las formas a que la imaginación diera; y ahora, la estaba besando suavemente, como si de una pareja normal se trataran, se alejó lentamente de ella, sus ojos avellana brillaban extrañamente, cosa que le revolvió el estómago.
«Es una Teriforme, no puedes tomarla en serio»
Ese pensamiento saltó a su cabeza de inmediato, así que se alejó, completamente confundido ¿se estaba enamorando de Lily Potter? No podía, se negaba a hacerlo, podía aceptar que los suyos no tenían la culpa de todo, pero un Lampyridae sí, y Lily era algo así como su hijo no deseado, algo que él no podía dejar de odiar le había vuelto lo que era, y no podía separarlo tan pronto de su odio.
— ¿Todo bien? –cuestionó Lily.
—Bien, tengo cosas que hacer –soltó en un tono tan frío que Lily lo comprendió de inmediato.
—Bien –fue todo lo que dijo como respuesta y fue hasta su lote que había enviado Lovegood.
Teddy vio a Lily inyectarse a sí misma el líquido color Prusia, anunciando que lo que fuera que hubiesen compartido por esas tres semanas, se estaba dando por terminado, y la sensación que lo embargó, no le gustó para nada.
—X—
Lupin observó a Arthur Weasley trabajar, había terminado su ronda con Audrey y esta se había ido sin darle explicaciones, su relación como compañeros se enfocaba en lo laboral, como tenía que ser entre un Teriforme y su compañero, no había nada más.
—Estás un poco pálido, Arthur –murmuró Teddy aburrido, en ese momento, podría estar con Lily, en un muy apasionado encuentro sexual, pero no, estaba ahí, solo, conformándose con Arthur y su compañía.
—Lo siento, no he dormido ni comido bien desde hace unos días, el trabajo me tiene…
—Tienes que comer, o haré que te suspendan –soltó la voz suave de Lily, logrando que el corazón de Ted se acelerara al borde del infarto, jamás había experimentado algo así.
—Lo haré, lo prometo –respondió el anciano Weasley –pero dime ¿Qué haces aquí? Se suponía que Jarvis y tú…
—Me llamó Xenophilius Lovegood –le mostró un gafete.
—Así que ha llegado el gran día, mi querida niña se hará una mujer frente a los ojos del ministerio y de todos –sonrió, acariciando sus mejillas y besando la frente de la pelirroja.
—Sí, algo por el estilo –se encogió de hombros –me tengo que ir, no puedo dejar a mi proxeneta esperando –bromeó Lily y salió, después de dirigirle una mirada fría a Ted.
— ¿A qué se refería? –cuestionó el metamorfomago sin quitar la vista de la pelirroja que aún no desaparecía del todo.
—Xenophilius estará de descanso por unos días, y sólo tiene pendiente el «apareamiento» de Lily, así que lo adelantó, tendrá su primer encuentro sexual con un Teriforme.
—Ya veo –murmuró serio, pero la sangre le hervía en celos ¿por qué?
Teddy salió en busca de Lily, pero no la encontró, así que siguió su búsqueda de Xenophilius, posiblemente podría aplazar aquello, la sola idea de que otro hombre Teriforme o no, la tocara, le hiciera suya, lo tenía de un humor tremendo.
—Tengo cosas que hacer por el momento –dijo la voz de una mujer.
—Hola, Vic ¿has visto a Lovegood? –sonrió indiferente.
—Iba a supervisar la copula de unos Teriformes, pero no me dijo nada más ¿por qué?
—Tenía un par de dudas, sólo eso.
—Si te das prisa, puedes alcanzarlo, fue al área 17, capsula 85.
—Gracias Vic, y deberías descansar, te ves bastante mal.
—Gracias, Ted, tomaré el consejo –soltó sarcástica y se alejó.
—&—
Lily observó a Hannah, que le dedicó una mirada apenada, pero tenía que seguir las órdenes o se desharían de ella, y bueno, Lily consideraba a Hannah como una de las más encantadoras Teriformes que hubiese, siempre era delicada y tranquila, así que le sonrió.
—Al menos no dolió esa –murmuró divertida la chica.
—Si no te apareas, sin duda desearías estarlo, es para aumentar la posibilidad –se encogió de hombro –al inicio, no eran compatibles sexualmente, así que el proceso era largo y tedioso, por eso decidieron hacer este proceso después de meses, y con algunos no funcionaba, así que desarrollaron este prototipo, digamos que te pone en un estado imparable, te meterías con cualquier Teriforme sin importar si es o no tu tipo –murmuró –suerte.
—Gracias.
Lily entró al lugar tranquila, el Teriforme varón ya estaba sentado sobre la mesa, dándole la espalda, tenía un cabello rubio platino en un corte que de espaldas, le hacía creer que se vería atractivo, se aclaró la garganta para llamar su atención, y lo consiguió, la mirada gris se posó en ella, pero no dijo nada, no era el Teriforme que ella había elegido, ese varón que suponía por su apariencia tendría la edad de Jarvis, tenía un collar morado, que significaba que era agresivo, pero eso no le preocupaba, sabía que la mayoría de los suyos no eran agresivos sólo por serlo.
—Soy Lily –murmuró inclinando un poco la vista para verlo.
La espalda de la chica golpeó de repente contra la barda, el chico era atractivo, tenía piel pálida, como porcelana, y estaba en forma, sus labios eran un poco carnosos, de la clase que te apetecía besar, sus facciones eran un poco suaves, pero sin llegar a ser afeminadas, era un chico guapo.
—En verdad lo siento, Lily –murmuró él, en un tono desesperado, y sus ojos grises adquirieron el tono de plata líquida.
Las manos del chico desconocido pero atractivo eran firmes, y bastante fuertes, le acarició la piel del estómago antes de desgarrar la ropa que Hannah le había dado para que usara.
Los labios del chico se apoderaron de los de ella, que rodeó la cintura del varón con sus piernas delgadas, mientras igualaba el beso apasionado que le estaba dando.
La cabeza de la pelirroja golpeó contra la barda, estaba perdiendo de perspectiva todo a su alrededor, comenzaba a ver borroso, pero por sus movimientos, podía saber que estaba rasgando la playera del chico, mientras lo empujaba fuertemente lejos de ella, para subirse a horcajadas sobre él, que no opuso resistencia, sus labios fueron directamente a sus pechos que estaban cubiertos solamente por el sostén.
El chico no se detuvo a ser delicado con ella, y no le preocupó demasiado, enterró las uñas en la espalda del chico cuando éste se adentró en ella sin miramiento alguno, sin siquiera avisar ni nada, el cuerpo de Lily reaccionó de inmediato, arqueando la espalda, mientras movía sus caderas rápidamente en la erección dentro de ella, los gruñidos del chico eran audibles, pero ella no le estaba prestando ni un poco de atención a eso, fuera lo que fuera que Hannah le inyectara, realmente estaba funcionando, se sentía en un auténtico frenesí, unió sus labios a los del chico de nueva cuenta, ocasionando que su corazón se acelerara, al igual que el del Teriforme varón, pero a diferencia de cuando tenía sexo con Ted, en ese momento, no quería ni morderlo ni comerlo, posiblemente porque era uno como ella.
Lily quedó sobre el varón, con la respiración agitada, el líquido se había evaporado de ambos, porque no sentían más la necesidad de procrearse hasta la muerte, ella le sonrió y soltó una risita divertida, él rió también.
—Lo siento –murmuró él –no puedo dejar de pensar que he abusado de ti –acarició su pierna.
—Bueno, veamos quien ha quedado dominando –rió –y se quitó de encima de él, haciendo que el miembro del chico abandonara su cuerpo.
—Cierto, ha sido bueno, Lily.
—Estoy de acuerdo ¿cuál es tu nombre?
—Aun no tengo uno –informó –me encontraron a las afueras de la ciudad hace unos meses.
—Bueno –murmuró –espero pronto pueda saber tu nombre…
Lily se quedó callada, se colocó la bata que Lovegood le arrojó, observó de reojo al rubio platino que también se colocó la que le dieron a él, y la mirada de los Teriformes fue a la persona que observaba en la ventana detrás de Xenophilius, para el chico fue otra persona más, pero para Lily, el estómago le dolió al igual que el pecho.
— ¿Qué hace él aquí? –cuestionó enfadada.
—Lupin sólo vino a preguntarme unas cosas, a ninguno nos agrada supervisar el sexo Teriforme, pero tiene que hacerse –informó el varón y se alejó –ya pueden irse, te verán en tres semanas, Potter –le informó y salió, mientras Lily veía la decepción en Teddy.
