Pasaron dos días, aquella tarde lluviosa de principios de marzo Brian se dirigía a la enfermería para hablar con Hypatia del suceso acontecido en la torre o de lo que esta le quisiera contar; mientras caminaba por los pasillos observaba como se entretenían los alumnos para pasar el rato ya que no podían salir afuera y tampoco querían estar tan pronto de regreso a sus salas comunes. Por cualquier lugar que pasaba todo eran risas, cosa que sabía que no sería así una vez cruzase las puertas de la enfermería. Por fin llegó, se paro frente a la puerta y suspiro, finalmente tras unos instantes y completamente relajado entró. Al entrar la vio desértica a excepción de una de las camas más alejadas de la puerta que estaba cubierta con cortinas, supuso que en esa cama se debía encontrar Hypatia; hecho un segundo vistazo a la estancia antes de aproximarse, definitivamente no había ningún otro paciente. Cerro la puerta sin cerrarla del todo y se acerco despacio; descorrió la cortina y se sentó en una silla, quedando próximo a la cama pero no demasiado cerca. Ella estaba despierta, se quedaron observándose mutuamente. Parecía pálida y desnutrida con la mirada algo perdida como si tratara de ver algo que nadie más podía ver, como si mirara al vacío. Brian aún no había decidido como proceder, tras unos instantes concluyo que sería mejor hacerlo como cualquier conversación.

- Buenas tardes – dijo amablemente.

- Hola – respondió Hypatia vagamente.

- ¿Cómo te encuentras?

- Bien supongo – respondió con apatía

Brian se percato de que no parecía tener muchas ganas de conversar de modo que decidió ir directamente al tema que le había llevado ahí en esa visita.

- ¿Sabes porque estas aquí, Hypatia?

- Porque me habéis traído aquí

- ¿Y cuál es la razón por la que te trajimos a la enfermería?

La sala se quedo es silencio durante un buen rato, Brian no dijo nada más esperando a que ella hablara, tenía que ser ella quien manifestara lo ocurrido, solo así podría llegar a admitir que tenía un problema.

- Pretendí saltar de la torre donde doy clase – respondió finalmente con tristeza – supongo que fue una estupidez.

- No eres estúpida, eres una de las personas más brillantes que conozco.

- Pero nunca nadie me ha querido – dijo dejando escapar algunas lágrimas

- ¿Por qué piensas eso?

- Es una sensación que siempre he tenido, nunca nadie me lo ha dicho.

- La gente manifiesta sus afectos de diferentes formas, algunos lo verbalizan, no todos – le explico – hay mucha gente que te quiere y que te tiene mucho aprecio. Del mismo modo que hay muchas formas distintas de querer.

- Comprendo – dijo y tras unos instantes de silencio pregunto - ¿y tu? ¿de que forma...?

- Como a una hermana.

- ¿Encontrare a alguien que me quiera más allá que eso?

- Siempre hay alguien – respondió con una sonrisa.

Ambos se quedaron ahí un rato más hablando, Hypatia quería saber todo lo que ocurría en el castillo mientras estaba en la enfermería.

Horas después, se encontraba Brian en la sala de profesores junto con Godric y Helga hablando de lo relativo a Hypatia.

- Bueno, ¿es necesario encerrarla? – pregunto Godric.

- No.

- Ah, ¿entonces hay que esperar a que se tire para encerrarla?

- ¡Godric! – exclamo Helga dirigiéndole una mirada de reproche.

- En mi opinión, no creo que hubiese consumado el suicidio, cuando se subió a la cornisa lo hizo en pleno día donde cualquiera podía verla y dar la voz de alarma, tal y como sucedió, si hubiese querido matarse lo habría hecho en medio de la noche ya fuese arrojándose al vacío o ingiriendo cualquier veneno de efecto rápido y a ser posible difícil antídoto o incluso inexistente.

- Entonces ¿solo quería llamar la atención? – Pregunto Helga extrañada.

- Según lo que he podido extraer tanto del suceso como de mi conversación con ella, si llamar la atención es la conclusión más probable.

- ¿Se sabe por qué? – inquirió Godric.

- No se siente apreciada dentro de su círculo social, por lo que he podido deducir de mi conversación con ella, se trata de alguien que necesita que le digan lo mucho que vale con frecuencia, en otras palabra necesita sentirse querida.

- ¿Y todo eso lo deduces de una conversación? – se burlo Godric.

- Se pueden extraer muchas cosas de una conversación – se defendió Brian – de hecho de esta deduzco que te intimida la posibilidad de que alguien en media hora te conozca mejor que alguien con quien llevas trabajando más de veinte años.

Godric se quedo sin palabras y Helga miraba a Brian sorprendida, iba a preguntarle algo a Brian cuando la puerta de la sala de profesores se abrió bruscamente, palideció de repente; Brian y Godric se giraron hacia la puerta.

En el umbral se encontraba Edward, tenía toda el rostro ensangrentado, se sujetaba la mano derecha contra el cuerpo y parecía costarle un gran esfuerzo mantenerse en pie.

- Edward – dijo Helga asustada - ¿dónde esta tu hermana?

- No lo sé.

Nada más articulo esas palabras se desplomó.

Inmediatamente lo llevaron a la enfermería y esperaron fuera mientras lo valoraban y curaban las heridas, Helga estaba muy nerviosa y preocupada, pues su hijo había aparecido ensangrentado y su hija no aparecía; Godric había ido a su despacho a avisar a Lancerot para que acudiera, pues intuía que iban a necesitarlo; y Brian trataba de analizar controlar sus impulsos de entrar en la enfermería y atender el mismo a Edward, por lo que decidió relajarse cerrando los ojos y recostándose contra la pared. La puerta de la enfermería se abrió al mismo tiempo que Godric regresaba. Los tres entraron, Edward se hallaba todavía inconsciente en una de las camas; la enfermera procedió a informales.

- Edward tenia múltiples traumatismos y fracturas de mano, costillas y clavícula; las fracturas estan reparadas al igual que la mayoría de cortes y contusiones, sigue inconsciente.

Brian se acerco a la cama donde yacía Edward; miro a la enfermera y le pregunto.

- ¿cuándo cree que despertara?

- Probablemente mañana.

Godric asintió; Helga se sentó al lado de su hijo cogiendole la mano, Brian salió de la enfermería rápidamente seguido de Godric que lo alcanzó en el vestíbulo.

- ¿a dónde vas? - inquirió

- Al pueblo, a ver si averiguo que ha ocurrido

- Mira Brian, no digo que no sea mala idea, pero sería mejor que esperases a mañana, no quiero que nadie vaya al pueblo esta noche, si es necesario iré contigo.

- De acuerdo, esperare a mañana.

De modo que Brian se dirigió a su despacho furioso por el peligro potencial que supondría ir a indagar en ese momento.

A la mañana siguiente Brian se dirigió a la enfermería, cuando entro ya estaba allí Godric tratando de convencer a Helga de que durmiera algo.

- ¿Qué tal la noche? – pregunto nada más entrar - ¿Algún cambio?

- Sigue igual – respondió Helga con Lágrimas en los ojos.

Godric la abrazó.

- Tranquila –le dijo – despertara, es un muchacho muy fuerte.

Al rato entro Plinio con intención de ver a Hypatia y se quedo estupefacto al ver a Edward, pues no se había enterado de lo ocurrido.

- ¿Qué...? - comenzó

- No lo sabemos – respondió Godric.

Poco después, Edward despertó, los que se hallaban en la estancia de volvieron hacia él

- Edward – dijo Helga dulcemente - ¿cómo estas pequeño?

- Como si me hubiera pasado una manada de caballos por encima.

- Mira Edward – dijo Godric – se que estas muy dolorido, pero necesitamos que hagas un esfuerzo y nos cuentes lo que paso ayer por la noche.

Edward hizo un gesto de dolor y suspiro

- Lo intentaré.

Flash Back

Era una noche oscura, habían ido al pueblo para dar una vuelta y charlar en un lugar privado; cuando se dirigían de regreso al castillo alguien los ataco, esa persona dejo inconsciente a Hestia y comenzó a golpear a Edward hasta dejarlo inconsciente; cuando recupero la conciencia su hermana ya no estaba.

Ni siquiera le había podido ver el rostro a ese tipo, solo sabía que había ocurrido en el callejón que había detrás del bar al que solían ir de vez en cuando todos los profesores cuando querían desconectar.

Fin del Flash Back

- Gracias por la información – dijo Godric – ahora descansa

- Vale.

Brian miro fijamente a Godric

- Me autoriza a ir a investigar al pueblo – dijo – puede que alguien viera algo o que el agresor dejara algún rastro.

- Y si ha dejado un rastro o alguien te proporciona una pista ¿qué piensas hacer?

- Seguirla – Respondió Brian con determinación.

- Permiso concedido.

- Vale, recogeré unas cosas y saldré después del desayuno.

Unos minutos después de que Brian abandonara la enfermería, llego Lancerot; Godric enseguida le contó lo ocurrido, lo que les había contado Edward y lo que Brian pretendía hacer.

Lancerot bajo corriendo al vestíbulo y se dirigió al despacho de Brian; al no hallarlo ahí se precipito por los terrenos del castillo hasta que finalmente lo alcanzo justo en la salida de los mismos.

- ¡Brian espera!

- ¿qué pasa Lancerot?

- Iré contigo – dijo sin andarse con rodeos, Brian lo miró con el ceño fruncido - no me envía nadie, pero Hestia Hufflepuff ha desaparecido, la conozco de siempre y es una gran amiga – añadió – además tengo tantas ganas como tu de pillar al que ha hecho esto.

- ¿Cómo sabes que quiero atraparle?

- Porque todo lo que he visto en ti hasta ahora me dice que eres de esos que darían su vida por sus amigos.

- Vamos entonces.

Y juntos anduvieron en dirección al pueblo.