Esta es una historia alterna escrita sólo para entretenimiento basada en el anime de Kyoto Misuki. Las situaciones y actitudes de los personajes son de mi imaginación.

¡Tímida Al Rescate!

Por Sofía Morrison

Capítulo 12

Una pelirroja se subía al tren rumbo a Nueva York. En cuanto había escuchado a la amiga de la huérfana hablar de Terry solo en esa ciudad, se había decidido a ir a verlo. Y con algo de suerte lograr que él y Candy no se casaran nunca. Había olvidado poner al corriente a su hermano Neil de sus planes, pero ya era tarde.

-Además Neil siempre arruina mis planes, qué bueno que no le dije nada.-pensó Eliza en su asiento en el tren. Se relajó; tenía todo el viaje para pensar qué haría con Terry.

Chicago

-¿Qué te dijo tu padre de tu idea de ser maestra Annie?-preguntó Candy ya que todos estaban en el coche hacia el Hogar de Pony.

-Que está muy orgulloso de mí y que por supuesto me apoyará. Mi madre…no está tan feliz pero se le pasará pronto.-dijo Annie riendo. Le había dado mucho ánimo que su padre la quisiera ayudar tanto.

-Me alegro mucho Annie.-dijo Candy sonriendo.

-¿Es muy lejos?-preguntó Eleanor.

-No mucho. Sólo que es más rápido en tren.

-Mm hubiéramos ido en tren.-pensó Eleanor. Pero fingió estar cómoda.

-Tranquila, no falta mucho.-dijo Annie.

-Pero ¿quieren quedarse a comer? Porque yo muero de hambre.-dijo Candy.

-Me leíste el pensamiento Candy.-comentó Susana y ambas rieron.

Albert no comentaba nada porque Susana había decidido mostrarle el primer borrador de una de las piezas de teatro que había escrito. Albert estaba muy concentrado leyendo y de vez en cuando le había comentarios a Susana.

-¡Qué mal que no vinieron tus otros amigos, Candy!-comentó Eleanor.-Me encanta estar rodeada de jóvenes casi de mi edad. Porque aunque Terry es mi hijo no soy tan mayor como creen. He logrado mantener mi figura y mi rostro casi intacto. Estoy segura que si alguien me viera con Susana por la calle pensarían que somos hermanas.-dijo Eleanor mientras se retocaba el cabello. La mayoría de las cosas las decía de broma, aunque sí disfrutaba de compañía más joven.

-Es que tenían algo que hacer.-dijo Candy. A Candy también le hubiera gustado ir al Hogar de Pony con todos sus amigos.

Annie, sin embargo, pensó en Archie. Le costaba mucho trabajo ignorarlo o actuar indiferente frente a él. Seguía muy enamorada y aún soñaba con él todas las noches. Suspiró, y recordó que debía estar tranquila.

-"Lo que daría por estar contigo…"pensó muy nostálgica. Miró a Susana y se preguntó si ella estaría pensando en Terry, pero al verla tan sonriente y amigable con Candy notó que no. Susana ya estaba superando muy rápido a Terry y ella no podía con Archie.

Mientras tanto, en la mansión de los Andrew.

-Tía abuela, ¡qué bueno que la encontramos!-dijo Stear al ver a la tía.

-Hola Stear. ¿Me necesitan?-preguntó al ver a Patty y Archie con él.

-Sí. Bueno, queríamos preguntarle algo.-dijo Stear. Él era de los favoritos de la tía.

-Pues díganme muchachos.

-¿Candy ya no es hija del tío abuelo William?

La tía abuela se quedó pensativa. Si por ella fuera Candy nunca hubiera sido adoptada, pero una orden de William no podía ser discutida ni siquiera por ella. William no había dicho nada y con su desaparición la tía abuela no había pensado en esa chiquilla. Lo que más le importaba era encontrar a su sobrino.

-El tío abuelo William nunca anuló su adopción. Así que, en teoría, se podría decir que sí.-dijo la tía sentándose en la sala, tratando de aliviar su presión.

-Y si alguien quisiera casarse con ella, ¿tendrían que pedir su consentimiento?-preguntó Stear. La tía abuela abrió los ojos.

-¿Qué? ¿Candy va a casarse? ¿Con quién?-preguntó la tía histérica.- Alistear Cornwell más te vale contestarme con la verdad. ¿Candy va a casarse?-preguntó severamente.

-No es eso, tía abuela. Sólo tuve curiosidad en saber si Candy necesita de su consentimiento o el del tío abuelo.-preguntó Stear intentando no sonar grosero.

-El tío abuelo William debe aprobar a su futuro esposo. Candy, por ser adoptada, no tiene derecho a heredar nada, sin embargo no podrá casarse con alguien que no pertenezca a nuestra clase social.-dijo la tía abuela.

-Y ¿dónde está el tío abuelo?-la tía abuela casi se derrumba en lágrimas. Pero como la matriarca de la familia que era, se tragó el nudo en la garganta al no saber el paradero de su sobrino.

-Disculpen, no me siento bien.-dijo y se fue. Estaba agotando sus fuerzas buscando a William. Ya no tenía la fuerza de antes y justo cuando por fin le dejaría todo a William se desaparecía. George también estaba muy preocupado buscándolo pero no habían tenido suerte. ¿Qué pasaría si no lo encontraba?

-Señorita Pony, hermana María, ella es Eleanor, la madre de Terry Grandchester.-dijo Candy presentando a su suegra.

-Mucho gusto señora Eleanor. Pero pasen, pasen. Apenas vamos a comer, ¿gustan acompañarnos?-preguntó la señorita Pony.

-Nos encantaría. Ah, y ella es mi amiga Susana y mi amigo Albert.-dijo.

-Es un placer conocerlos. Y nos da mucho gusto que vengas a visitarnos Candy.-dijo la hermana María mientras caminaban a la mesa.

-En realidad tengo algo que hablarles.-dijo Candy.-Pero si quieren después de comer.-dijo riendo.

Todos pasaron a la mesa y comieron tranquilamente. Después Candy fue a la oficina de la señorita Pony con la hermana María y Eleanor, mientras Annie, Susana y Albert se quedaban con los niños.

-Así que dinos Candy, ¿qué es eso tan importante que tienes que contarnos?-preguntó la señorita Pony mientras las otras tres mujeres se sentaban.

-Verá, señorita Pony, mi hijo Terruce no pudo venir en persona por su trabajo. Por lo cual yo le solicito en nombre de mi hijo Terruce, de la manera más respetuosa, la mano de Candy en matrimonio.-dijo Eleanor, tomando la mano de Candy.

-¡Señorita Eleanor!-dijo la señorita Pony exaltada. Ella y la hermana María lloraban de felicidad.-Jamás imaginé que vendrían a pedir la mano de alguna de nuestras niñas. Sería un honor que Candy formara parte de su familia. Espero finalmente tenga la felicidad que merece…-dijo secándose las lágrimas. Eleanor sacó su pañuelo, para secarse sus lágrimas también. Las cuatro estaban sumamente conmovidas.

-Bueno, ya basta de lágrimas. Hay que brindar.-dijo Eleanor. La hermana María sacó el vino de la señorita Pony y brindaron por Candy y Terry.

Entretanto, Albert y Annie platicaban y observaban a Susana quien era peinada por una niña del hogar.

-Veo que Susana y tú se llevan muy bien.-comentó Annie. Albert le sonrió.

-Es muy agradable y buena persona. Me agrada mucho.

-Y ¿sólo te agrada?-preguntó Annie. Albert rio.

-Vaya Annie, creí que eras más tímida.- "Archie tiene razón con tu cambio" pensó Albert.

-Bueno, es que me da curiosidad. Dime, ¿sí?-pidió Annie.

-Siendo honesto Annie, Susana me simpatiza mucho. Siento que necesita ayuda para recuperarse de su situación pasada. Pero no puedo ofrecerle nada más. Ni siquiera estoy seguro de no tener un compromiso y tal vez no lo recuerdo. Cuando me enamore de alguien espero tener la completa conciencia de quién soy y lo que puedo darle a esa otra persona. No hay que forzar las cosas Annie. Si algo está destinado, ya pasará.- dijo Albert. Trató de ser lo más sincero posible, pues tampoco le gustaría lastimar a Susana.

-Mm bueno, ya qué.

-¿Y Archie?-preguntó Albert.

-¿Qué con él?

-¿Cómo te sientes respecto a él?

-Igual que antes. Me siento muy enamorada de él. Sin embargo no hay nada que hacer. Debo continuar mi vida con o sin él.-dijo Annie tratando de sonreír. Hablar de Archie la incomodaba y la ponía triste.-Discúlpame, iré con Susana un momento.-dijo y se fue.

-Susana, te ves muy bien.-dijo Annie sonriendo. Las niñas le habían hecho una trenza pero habían dejado muchos cabellos sueltos.

-Gracias Annie. Deberían peinar a Annie también niñas.-les sugirió Susana. Las niñas se arremolinaron junto a Annie para peinarla.

-Oye Susana, ¿te puedo preguntar algo?

-Claro Annie, lo que sea.-dijo mientras ayudaba a las niñas cepillando el largo cabello de Annie.

-¿Te gusta Albert?-le preguntó directamente Annie. Las niñas estaban tan entretenidas en el cabello que no se inmutaron. Susana se sonrojó.

-Annie…

-Quiero saber la verdad Susana, sólo eso. Es curiosidad.

-Annie, él me agrada mucho. Es un gran ser humano. Siendo honestas, sí, me gusta. Creo que cualquier mujer que lo conociera se enamoraría de él. Sin embargo, mi prioridad no es el amor. Albert me dijo que primero hay que amarse uno mismo para poder amar a otra persona y creo que tiene razón. Yo apenas estoy en eso, y superando a Terry. Y no quiero ilusionarme cuando sólo somos amigos. Si algo está destinado ya pasará.-dijo Susana. Annie abrió la boca involuntariamente al escuchar en Susana las mismas palabras de Albert.

-Tienes toda la razón.-dijo Annie aún sorprendida.

-Gracias Annie. Todo ha sido gracias a ti.-dijo Susana.

Candy, Eleanor, la hermana María y la señorita Pony salían de la oficina y se reunían con los demás.

-¿Ya están listos para irnos? Ya casi va a oscurecer el día.-dijo Candy. Todos asintieron y se marcharon hacia la ciudad de nuevo.

-¿Qué te pareció el Hogar de Pony, Susnaa?-preguntó Candy a Susana.

-Muy bonito Candy. Ahora veo que creciste con mucho amor y con personas muy lindas.-dijo Susana. Cada día Candy le simpatizaba más. Quién diría que incluso tenía ganas de pedirle que la dejara ayudarle en su boda.

Albert, Annie y Susana comentaron la pieza de Susana durante el camino. Eleanor y Candy discutían unos detalles de la boda hasta que todos llegaron a su destino.

Nueva York

-Robert, ¿podemos hablar después de la función?-preguntó Terry antes de que empezara la obra a su director.

-Claro Terry. Oh, recuerda que el papel de Paris en la obra es ahora de Thomas.-le recordó Robert. Después del breve escándalo había decidido despedir a Henry. Para él era muy importante que sus actores tuvieran una buena reputación. La obra transcurrió sin contra tiempos y el público la ovacionó. Terry y Robert se dirigieron a un restaurante, para poder platicar. Obviamente ninguno contaba con que eran seguidos.

-Dime Terry, ¿qué ocurre?-preguntó Robert.

-Robert, es que…voy a casarme.-le dijo Terry.

-¡Terry! En hora buena, muchacho, felicitaciones.-dijo Robert palmeándole la espalda. Terry sonrió.

-Gracias Robert. Pero, verás, la boda es en tres meses y quisiera pedirte…-Robert lo interrumpió.

-Claro Terry, descansa. ¿Dos semanas están bien? Qué bueno que avisas con tiempo. Espero una invitación a la boda, ¿eh?-bromeó Robert.

-Por supuesto Robert. Serás invitado de honor. Muchas gracias.-dijo Terry.

-No hay de qué Terry. En fin, lamento irme tan temprano pero mi esposa me espera en casa, ya sabrás lo que es eso. Nos vemos mañana Terry.

-Hasta mañana Robert.-dijo Terry viendo a Robert levantarse e irse. Terry sacó dinero de su cartera para pagar la cuenta e irse también, cuando sintió que alguien lo jalaba del brazo.

-Hola Terry.-dijo Eliza acercándose a él.

-Adiós Eliza.-dijo él esquivándola y saliendo del lugar.

-Terry, espera, es sobre Candy…-dijo Eliza siguiéndolo. Terry se giró inconscientemente al escuchar el nombre de su pecosa y Eliza se aprovechó, acercándose a él y plantándole un beso en los labios. Terry, entre asqueado y enojado, tardó en reaccionar, hasta que empujó lejos a Eliza y escupió en la acera.

-Eres despreciable Eliza…-dijo Terry alejándose de ella. Eliza sonrió.

-No importa…-dijo para ella.-ya tengo lo que quería.-dijo, mirando al joven que había contactado para que les tomara una foto juntos y venderla al periódico al otro día temprano.

Chicago

Al día siguiente, Candy y Eleanor se habían levantado temprano para ir al hospital y presentar la renuncia de Candy. Eleanor iba por la promesa que le había hecho a Terry.

-Espera Candy, compraré el periódico.-dijo Eleanor deteniéndose. En ese momento un coche se derrapaba y se estrellaba muy cerca de ellas.

-¿Nadie va a ayudarlo?-se preguntó al ver que nadie se acercaba.- ¿Está usted bien?-le preguntó ayudándolo a sentarse.-¿Neil?

-¿Candy?-preguntó Neil aturdido.

-Él está bien. Por favor váyanse.-dijo Candy pues nadie más ayudaba a Neil.

-Candy…

-Oh, mira, te lastimaste.-dijo Candy vendándole la mano.-Creo que estás bien pero será mejor que vengas conmigo al hospital Neil.-ofreció Candy. Después de todo aún era enfermera. Neil, ofendido, quitó su mano.

-Diablos, no gracias.-dijo sin mirarla.

-Está bien, haz como quieras Neil.-dijo Candy levantándose.-Excúsame.-dijo caminando hacia Eleanor. "Nunca aprenderá." Pensó.

"Esa chica me ha salvado dos veces. Candy… Pensé que la odiaba. Pero ¿por qué estoy siempre pensando en ella? ¿Por qué es que siempre me persigue en mi mente?" pensó Neil.

-¿Quién era ese chico Candy?-preguntó Eleanor.

-Nadie, no tiene importancia. ¿Nos vamos?-dijo Candy.

-Claro. Mañana quiero salir por la mañana a Nueva York.-dijo Eleanor. Neil estaba lo suficientemente cerca de ellas como para escucharlas.

"¿Se va mañana?" se preguntó. Pensó en seguirlas hasta el hospital y hablar con Candy.

-Susana, tengo un presentimiento extraño. Creo que deberíamos ir al hospital…-dijo Annie. Su presentimiento era como cuando Susana casi se suicida.

-¿Te sientes bien Annie?-preguntó Susana.

-Sí, pero quiero ir allá.-pidió Annie. Ambas se dirigieron al hospital rápidamente.

-Queremos hablar con el doctor Lenard.-pidió Candy a la secretaria del doctor.

-En un momento. Siéntese allí.-dijo señalando unas sillas. Ambas se sentaron cuando…

-Candy, ¿puedo hablar contigo un momento?-preguntó Neil. Candy se asustó al verlo, igual que Eleanor. Candy se levantó y lo siguió.

-Ahora vuelvo. ¿Qué quieres Neil?-le preguntó.

-Candy…yo…quería pedirte una cita para hoy.

-¡Candy!-gritó Annie.- ¿Estás bien?-le preguntó.- Y ¿tú qué haces aquí?-dijo al ver a Neil.

-Estoy bien Annie. Y la respuesta es no, Neil. No quiero ir en una cita contigo.-dijo Candy.

-¡¿En una cita?!-gritó Annie.-¡Debes estar loco!

-Candy, te estoy pidiendo amablemente…-dijo Neil, ignorando a Annie.

-No Neil.

-Ya la escuchaste. Así que ahora vete Neil.-dijo Annie. Neil, impactado por la nueva actitud de Annie, se fue.- ¿Qué le pasa ahora?

-No lo sé Annie, pero creo que se quedó muy impresionado con nueva personalidad.-dijo riendo.-Gracias por ayudarme.

-No hay de qué. Pero hay que estar alerta, no creo que se dé por vencido tan fácil.-advirtió Annie.

-Claro Annie, gracias. De cualquier forma mañana temprano nos vamos.

-Candy, exijo saber quién era ese muchacho.-dijo Eleanor muy enojada, sentada a un lado de Susana.

-Un chico que siempre me ha tratado mal y ahora quería salir conmigo.-dijo Candy enojada.

-¡¿Qué?!

-Tranquila Eleanor. Obviamente me negué y no lo volveremos a ver nunca más. Espero…

-Bueno Candy, porque si haces sufrir a mi hijo dejarás de ser mi consentida…-dijo Eleanor amenazante. Candy rio y sonrió.

-No lo haré, lo prometo.

-Ya pueden pasar.-dijo la secretaria.

-Nos vemos al rato Candy. Iremos con Albert y ahí veremos a Patty y Stear.-dijo Annie despidiéndose.

-Claro Annie. Al rato las vemos.-dijo Candy entrando a la oficina del doctor Lenard.

Afuera Annie y Susana se encontraron con Neil.

-Escúchame Neil. Más te vale alejarte de Candy, ¿me oíste?-dijo Annie.

-Tranquila huérfana. Vaya que cambiaste de actitud desde lo de Archie, ¿eh?-dijo Neil.

-Sí cambié, y si le haces algo a Candy te las verás conmigo. Por primera vez en tu vida trata de ser bueno y aléjate de todos nosotros. ¡Vete!-le gritó Annie. Neil, como pocas veces, se sintió intimidado. Se fue sin decir nada, pensando.

"Al fin que ni quería estar con una huérfana." Pensó caminando a su casa. Iba a aceptar la propuesta de su padre de ir a Miami una temporada. "¿En qué estaba pensando al querer salir con ella?" pensó riendo.

-Vaya Annie…Me diste miedo.-dijo Susana riendo.

-Es que Neil me cae muy mal.-dijo Annie riendo.

-Estoy segura que dejará a Candy en paz. ¿Qué hubiera pasado si no hubieras amenazado así a ese chico?

-Algo malo, seguramente. Pero me siento feliz al ayudar a Candy. Bueno, ya vámonos a ver a Albert, ¿sí?

-Claro.

Annie había tenido el presentimiento otra vez. Se alegraba de serle útil a Candy. Se encargaría de que Neil no la siguiera molestando. Aunque le faltaba pensar en la otra de los Leagan…

Continuará…

Pues lo terminé y dije ¿de una vez? Y aquí estamos. Ya no se enojen por ver a Albert y Susana juntos. No pueden estar juntos por varias razones, al menos no ahora. Mugre Eliza, la odio. Pero ni modo, así es ella. Y ¿qué hubiera pasado si Annie no hubiera ayudado a Candy con Neil? Jajaja eso ya todas lo sabemos. Varios diálogos son del capítulo un amor embarazoso del anime. Espero les siga gustando mi historia. DEJEN REVIEWS!