SEDAE Capítulo 11

"Buscando Rastros"

By NadeshikoLuna

A la una de la tarde siguiente, Sakura subió al piso ochenta y uno e Ielan le informó que el señor Li quería verla de inmediato. Luchando contra sus nervios, Sakura se alisó el pelo y entró en la oficina de Shaoran.

-¿Querías verme?-preguntó con tono amable.

Shaoran arrojó sobre el escritorio los documentos que estaba leyendo y la examinó con expresión perezosa.

-El día que fuimos a Harbor Springs estabas peinada igual que hoy- dijo con voz seductora y baja- Me gusta.

-En ese caso-contestó Sakura común tono intrascendente-, no volveré a peinarme así.

Shaoran sonrió.

-De manera que así será el juego, ¿Verdad?.

-¿Qué juego?

-El jueguito que iniciamos ayer.

-Yo no estoy jugando a nada-contestó ella con tranquila firmeza- El premio no me interesa- Pero le interesaba. ¡Vaya si le interesaba! Lo quería para siempre, para ella sola. Y se despreciaba por su estupidez y su debilidad.

Shaoran observó con satisfacción la expresión preocupada de Sakura y señaló con la cabeza la silla ubicada frente a su escritorio.

-Siéntate. Estaba por estudiar un expediente que pedí que me enviaran.

Aliviada al verlo dispuesto a empezar a trabajar, Sakura se sentó, pero cuando él tomó el expediente y lo abrió no pudo menos que contener el aliento. CONFIDENCIAL- EXPEDIENTE PERSONAL, se leía en el frente de la carpeta, y debajo, escrito en computadora decía: SAKURA NAOMI KINOMOTO/EMPLEADA N° 98753.

Sakura se puso colorada al recordar que a propósito había fracasado en las pruebas a las que la sometieron, y que a la pregunta acerca del cargo que se sentía capaz de desempeñar dentro de la empresa respondió " presidenta". Shaoran lo vería y...

-Hmmm-dijo él- Sakura Naomi Kinomoto. Naomi es un lindo nombre,-de hecho significa belleza-, igual que Sakura. Te sientan.

Incapaz de soportar el dulce tormento de que él flirteara con ella. Sakura trató de quitarle importancia.

-Me pusieron ese nombre por dos tías solteras. Una era bizca y la otra estaba llena de verrugas.

Xiao-Lang ignoró el comentario y siguió leyendo en voz alta.

-Color de ojos: verdes-La miró por sobre la carpeta con una expresión de intimidad en sus ojos marrones- Son decididamente verdes. Un hombre puede perderse en tus ojos; son fascinantes.

-Cuando era chica, si no usaba anteojos, tenía el ojo derecho desviado; era un poco bizca- informó Sakura- Tuvieron que operármelo.

-Una niñita de ojos verdes un poco bizcos y anteojos sobre la nariz- reflexionó él con una lenta sonrisa- Apuesto a que serías encantadora.

-No era nada encantadora. Tenía aspecto de estudiosa.

Xiao-Lang se tentó de risa, como si supiera exactamente lo que ella estaba tratando de hacer. Volvió la solicitud y Sakura lo miró leerlo, hasta que llegó a la parte inferior de la hoja, donde ella había anotado sus preferencias de trabajo. Supo el momento exacto en que él leía lo que ella había escrito.

-¡Pero qué…!- exclamó sorprendido, y enseguida lanzó una carcajada- Weatherby y yo tendremos que tener cuidado. ¿Qué trabajo te interesa más: el suyo o el mío?

-Ninguno de los dos- contestó ella, cortante-Escribí eso porque, camino a la entrevista de Sinco, decidí que no quería que me dieran el empleo.

-Así que fracasaste a propósito en las pruebas, ¿Verdad?.

-Sí.

-Sakura…-dijo él con una voz seductora que de inmediato la puso en guardia.

-Yo tuve el dudoso placer de leer tu expediente-lo interrumpió Sakura con frialdad- La carpeta sobre tus actuaciones que guardan en Relaciones Públicas- aclaró al ver su expresión de sorpresa- Estoy enterada de toda la historia de Bebe Leonardos y de la actriz francesa. Hasta vi la fotografía que te tomaron con Mei-Ling el día que me enviaste de vuelta desde Harbor Springs porque ibas a recibir una visita de "negocios".

-Y eso te dolió-concluyó él.

-Me resultó desagradable-retrucó Sakura, negándose a admitir la angustia que había experimentado. Hizo un esfuerzo por contener su mal humor y habó con algo de su anterior tranquilidad- Y ahora, ¿podemos empezar a trabajar, por favor?.

Instantes después Xiao-Lang tuvo que ir a una reunión que se prolongó durante el resto de la tarde, de modo que dejó en paz a Sakura. Una paz interrumpida por las frecuentes miradas pensativas que le dirigía Ielan Li.

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La sorpresa dejó lugar a la calidez en su mirada, no importaba qué era lo que hacía allí, lo cierto era que la había extrañado.

-No importa, mejor pasa y luego me lo dirás, además está lloviendo a cántaros, es extraño que no estés empapada.

-Vine en auto, y existe algo que se llama paraguas, Touya.- dijo la joven castaña, sonriendo; luego de haberlo saludado, y darle su abrigo para que lo guardara.

- Es cierto, a veces me olvido de que existe la tecnología- contestó él, siguiéndole el juego.

-No me extraña- el tono burlón de ella desapareció, cuando vio el desorden que se esparcía sobre la pequeña mesa ratona que se hallaba entre los dos amplios sillones del living, donde él había estado trabajando minutos antes- ¿Qué es todo este caos? Por Dios…

-Grr, no empieces Nakuru-dijo él conteniendo la avalancha de críticas que vendría a continuación- Acabo de recibir una información de suma importancia, y sabes que yo trabajo mejor de este modo.

-Lo sé, lo sé- suspiró la joven, entre tanto contenía sus inminentes deseos de ir hacia la diminuta mesa y acomodar los papeles y carpetas sistemáticamente.- Y sobre qué investigas ahora?.

-Sobre nada en particular- se apresuró a responder él, mientras tomaba los papeles y los metía desordenadamente en la primera carpeta que encontró a su alcance, dejando que varios de ellos sobresalieran por los bordes; luego amontonó todas las carpetas vacías una arriba de la otra, y con todo el material se dirigió hacia su habitación donde lo guardó, lejos de ojos curiosos.

-SI me hicieras caso, cuando utilizaras esa información nuevamente, no tendrías que desentrañar qué era lo que significaba cada cosa. Es preferible, tomarse cinco minutos y guardar todo ordenadamente a que…

-Tenga que volver a iniciar toda una investigación por mi falta de organización- completó él- Lo sé, pero lo que tú no comprendes es que en mi desorden yo me entiendo.

-Algunas veces, te he visto golpear mesas por la frustración de estar buscando horas el mismo papel.

-Eso es cierto, bueno… me retracto, en la mayoría de las ocasiones me entiendo. Hay veces que me paso de desorganizado, en fin… cambiando de tema, te gustaría tomar algo? Y de paso me cuentas por qué estas aquí?.

-Me encantaría.- "aunque lo de la explicación tendrá que esperar hasta que yo misma entienda qué hago aquí"

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A las diez de la mañana del día siguiente, Eriol se acercó al escritorio de Sakura con expresión molesta.

Me acaba de llamar Xiao-Lang. Quiere que subas enseguida y dice que te necesitará durante el resto del día.-Lanzó un suspiró y señaló el informe que ella le estaba preparando- Conviene que vayas enseguida. Yo terminaré con eso.

Cuando Sakura llegó, Ielan no estaba, pero Xiao-Lang se encontraba sentado frente a su escritorio, sin saco ni corbata, la cabeza oscura inclinada sobre las notas que escribía. Tenía las mangas arremangadas y el cuello desabrochado. Sakura no pudo menos que mirar su cuello bronceado. Recordó que no mucho antes, había apoyado los labios sobre ese lugar donde latía el pulso de Shaoran…

Miró su pelo maravillosamente cortado y los ángulos bien cincelados de su mentón y sus mejillas. "Es el hombre más buen mozo que he visto en mi vida", pensó con una punzada de deseo. Pero cuando habó, lo hizo con calma e indiferencia.

-me dijo Eriol que me necesitabas enseguida. ¿Qué quieres que haga?

Xiao-Lang se volvió a mirarla, sonriendo.

-Bueno, ésa sí que es una buena pregunta- contestó con tono de broma.

Ella ignoró la implicación sexual de su respuesta.

-Entiendo que tienes una tarea urgente para mí.

-Así es.

-¿De qué se trata?

-Quiero que vayas a la cafetería y me traigas algo para comer.

-Ésa…- Sakura se ahogó con la palabra- ¿Ésa es tu idea de un trabajo urgente?

-Muy urgente- contestó Xiao-Lang, imperturbable- Sucede que estoy famélico.

Sakura cerró las manos, convirtiéndolas en puños.

-Para ti, tal vez yo no sea más que algo frívolo, un objeto sexual divertido, pero abajo tengo un trabajo importante que hacer, y Eriol me necesita.

-Yo te necesito, querida. Te necesito desde que…

-¿Cómo te atreves a llamarme querida?-explotó ella, a pesar del júbilo que le produjo el término en labios de Shaoran.

-¿Y por qué no?- contestó él con una sonrisa- Eres muy dulce.

-No lo seguirás creyendo si vuelves a llamarme así- prometió Sakura.

Ante su tono de voz, él frunció el entrecejo y Sakura debió recordarse que Shaoran seguía siendo su jefe.

-¡Bueno, esta bien!-capituló- ¿Qué comes para el desayuno?

-Secretarias irritantes- bromeó él.

Sakura volvió a su oficina temporaria y se encontró con que Ielan había regresado.

-No es necesario que lleves dinero, Sakura- le advirtió la mujer- Tenemos cuenta en la cafetería.

En ese momento, Sakura notó dos cosas al mismo tiempo. La primera era que Ielan acababa de llamarla Sakura en lugar de su helado y habitual "señorita Kinomoto". Y en segundo lugar, que le estaba sonriendo… ¡Y qué sonrisa maravillosa tenía Ielan Li! Era como si resplandeciera desde su interior, iluminara su rostro y suavizara sus facciones austeras convirtiéndola en un ser absolutamente hermoso.

Sakura se descubrió devolviendo esa sonrisa maravillosa.

-¿Qué come con el desayuno?-preguntó con un suspiro de resignación.

En los ojos de Ielan apareció una expresión traviesa.

-Secretarias irritantes.

Como para disculparse por haberla enviado a hacer algo de tan poca importancia, Xiao-Lang le agradeció las facturas que le llevó e insistió con galantería en servirle una taza de café.

-Yo misma me lo serviré, pero gracias de todas maneras- contestó Sakura con firmeza. Para su total incomodidad, Xiao-Lang se dirigió al bar, contra el que se apoyó con aire displicente, mientras la observaba servirse el café y agregarle crema y azúcar.

Cuando ella iba a tomar la taza, él le apoyó una mano sobre el brazo.

-Lamento haberte herido, Sakura- aseguró en voz baja- Creéme que no fe mi intención.

-No es necesario que te disculpes constantemente-contestó ella, apartando cuidadosamente el brazo- Tomó su taza de café y se encaminó hacia su escritorio.

-A propósito- dijo él, como si se le acabara de ocurrir- Esta noche viajo a Japón. Pero a partir del lunes te necesitaré también por la mañana.

-¿Durante cuánto tiempo?

Xiao-Lang sonrió.

-Durante todo el tiempo que me lleve ganar este juego que hay entre nosotros.

Con esas palabras acababa de arrojar el guante, y el juego de voluntades que se inició en ese momento fue una tortura para Sakura.

No bien acabó de beber el café, Xiao-Lang la llamó por el intercomunicador y le pidió que fuera a su oficina para que él le dictara una carta para Yamamoto, el inventor japonés.

-Y puedes traer tu café- propuso.

En medio del veloz dictado de la carta, dijo con tono suave y sin detenerse:

-Cuando el sol ilumina tu pelo, brilla como si fuera de oro- Y enseguida prosiguió con el dictado de la carta. Sakura, que inadvertidamente había anotado la mitad del piropo en taquigrafía, le dirigió una mirada asesina, y Xiao-Lang lanzó una risita.

A la una le pidió que asistiera a una reunión que se realizaría en su oficina, donde debía tomar notas. En plena reunión, cuando ella levantó la mirada, vio que Xiao-Lang tenía la avista clavada en sus piernas cruzadas. Entonces sintió que le ardía todo el cuerpo, y descruzó las piernas. Xiao-Lang la miró a los ojos y sonrió.

Al terminar la reunión, Sakura se pudo de pie para salir, pero Xiao-Lang la detuvo.

-¿Has terminado de pasar en la computadora la versión en japonés de la lista de preguntas que te dicté para que Yamamoto comprenda lo que quiero saber?. Le dirigió una sonrisa encantadora, como si quisiera disculparse y agregó:- No quiero preocuparte, querida, pero tengo que llevarla a Japón conmigo.

"¿Por qué será- se preguntó Sakura con resentimiento- que mi tonto corazón se derrite cada vez que me llama "querida"?

-Ya esta lista- contestó.

-Muy bien. Y partiendo de la base del trabajo que has estado haciendo, ¿imaginas de qué se trata el proyecto Yamamoto?

Sakura meneó la cabeza en ademán negativo.

-No, en realidad, no- Es demasiado técnico. Sé que Yamamoto es un químico y que ha inventado algo que te interesa. Y sé que estas considerando la posibilidad de financiar su investigación y también de producir su producto en el futuro.

-Yo te lo podría haber explicado antes. Así tu trabajo acá arriba te habría resultado más entretenido.-Dijo Xiao-Lang, pasando de repente de seductor a jefe considerado- Yamamoto ha desarrollado un producto químico que aparentemente tiene la virtud de lograr que algunos materiales sintéticos, incluyendo al nailon, se conviertan en impermeables, inmunes al fuego, a la tierra y a la suciedad, sin modificar la textura ni la apariencia de la sustancia original. De acuerdo con eso, las alfombras o la ropa fabricadas con esos materiales sintéticos serían virtualmente imposibles de gastar o de arruinar.

La estaba tratando como a una colega y, por primera vez desde ese fin de semana que pasaron juntos, Sakura se relajó en su presencia.

-¿Pero ese producto químico realmente da resultado, sin modificar ni dañar el material original?

-¡Maldito si lo sé!- confesó Xiao-Lang- Pero es lo que espero averiguar en este viaje. Hasta ahora lo único que he visto son demostraciones. Necesito tener una muestra para ponerla a prueba en un laboratorio. Pero Yamamoto es un paranoico con respecto al secreto del asunto. Dice que él me tiene que poner a prueba a mí.

Sakura arrugó la nariz.

-Eso me parece una locura.

-Es más excéntrico que el mismo diablo- suspiró Xiao-Lang- Vive en una casita en una pequeña aldea de pescadores, tiene perros para que lo protejan, pero su laboratorio está en un tinglado a un kilómetro de distancia y sin ninguna protección.

-Por lo menos supongo que habrás visto demostraciones.

-Las demostraciones no tienen mucho valor a menos que uno pueda someterlas a pruebas a fondo. Por ejemplo: es posible que este producto químico pueda convertir el material en impermeable, ¿pero qué sucede si uno le derrama leche encima? ¿O una bebida sin alcohol?

-Pero… ¡si todo lo que dice es cierto?-preguntó Sakura.

-En ese caso organizaré un consorcio, una alianza entre Industrias Global y otras dos corporaciones amigas… y le presentaremos al mundo el descubrimiento de Yamamoto.

-Tal vez no quiera darte una muestra para que la pongas a prueba, por miedo de que al analizarla alguien del laboratorio deduzca el producto químico que ha usado. De esa manera podrían robarle su descubrimiento.

-Tienes razón- contestó Xiao-Lang con una sonrisa. Sin previa advertencia le rodeó los hombros con un brazo, mientras le levantaba la barbilla con la mano libre- Te traeré un regalo de Japón. ¿Qué te gustaría?

-Los aros de mi madre- dijo Sakura sin vacilar. Con un violento movimiento hacia atrás, se liberó de sus brazos, giró sobre sus talones y regresó a la oficina de Ielan, seguida por la risita de Shaoran.

Mientras la observaba alejarse, Xiao-Lang sintió una extraña emoción dentro del pecho, una ternura que lo hacía sentir vulnerable. Verla le daba placer, la sonrisa de Sakura le producía calidez y cada vez que la tocaba el deseo explotaba en todo su cuerpo. Esa muchacha tenía dignidad y un refinamiento natural. En comparación con las otras mujeres de su vida, Sakura era una tierna inocente, y sin embargo tenía el coraje de desafiarlo abiertamente y la fuerza necesaria para resistir las presiones a que él la sometía.

Dejó de sonreír. La estaba presionando, algo que jamás en su vida le había hecho a ninguna mujer. La perseguía, la arrinconaba y eso era algo que le resultaba desagradable. Y sin embargo no podía impedirlo… Lo que sentía por ella era más que deseo: Sakura le gustaba. Admiraba su coraje y su terquedad… y hasta su idealismo.

Esa emoción desconocida y no deseada volvió a bullir en su interior y Xiao-Lang la hizo a un lado. Deseaba a Sakura porque era un hermoso enigma. Le gustaba y la deseaba.

Nada más.

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Diez minutos más tarde, sentados ante la alta mesa de mármol negro de la cocina, y con una jarra de café entre las manos, Touya y Nakuru, pasaron el tiempo discutiendo de las novedades ocurridas en la empresa, mientras él gestionaba el traslado de la nueva sucursal a Estados Unidos.

-De modo que Watanabe se atrevió a intentar dirigir la empresa en mi ausencia, aún cuando dejé explícitamente dicho que tú te encargarías de todo- preguntó con un tono más bien divertido a la entonación furiosa que le daría en otro momento.

-Así fue, me quedé de piedra, cuando volví el lunes, luego del fin de semana, y lo encontré cómodamente apostado en mi oficina, por poco no tuve que llamar a los de seguridad para que lo sacaran de allí.

-Ese tipo está completamente loco, aún no sé por qué lo mantengo en su puesto.

-Porque es un genio con las matemáticas y los balances, algo en lo que tú nunca has logrado sobresalir, lo necesitas más que al aire que respiras, sin embargo en cuestiones relacionales está completamente chiflado.

-Tienes razón- admitió de mala gana- Soy pésimo para todo lo que tiene que ver con números, algo totalmente indigno de un japonés de pura monta, como yo. Pero Watanabe se está extralimitando… y es una lástima, sería una excelente mano derecha; sin menos preciarte a ti, pero digamos que tampoco se te dan muy bien las cuestiones numéricas; sin embargo, estoy prácticamente seguro de que sería capaz de terminar los negocios con nuestro mejor cliente, sólo porque no le cae bien.

-Y si consideramos que nadie excepto él le resulta simpático, es una posibilidad a tener más que en cuenta.

-Sí- hizo una pausa, mientras bebía el café- No obstante, hablemos de otra cosa que no sean negocios; estoy hasta aquí de ellos; qué haces aquí?

La joven hizo una pausa, entre tanto aprovechaba para tomar su café y pensar en una respuesta adecuada. No podía decirle simplemente que su hermana la había mandado para vigilar a su novio. Cuando recordaba el diálogo que había tenido con ella hacía dos noches, se le erizaba la piel del cuerpo.

-Nakuru, tengo que pedirte un favor.

El tono de súplica en su altiva hermana la sorprendió; se giró lentamente y la miró. Como siempre el echo de verla a ella, le producía la sensación de estar viéndose en un espejo. Sólo que más sofisticado, más fino, más… frío.

-¿Qué sucede?- Debía ser importante. Su hermana nunca le pedía favores, si necesitaba algo, se lo ordenaba. Sabiendo que ella siempre haría todo lo que le pidiera. Sabiendo que estaba encadenada de por vida a los deseos y caprichos de su hermana gemela.

-Necesito que viajes a Estados Unidos y te reúnas con Touya.

El ceño de la joven se acentuó.

-¿Y para qué quieres que haga eso? Es tu novio después de todo… si quieres saber algo de él, sólo tienes que llamarlo, o a lo sumo tomar un avión y dirigirte hacia allí.

Una expresión de fastidio cruzó por el perfecto rostro de su hermana.

-Sabes que no puedo; Marc se ha vuelto muy dependiente de mí, no sé qué le sucede últimamente. Desde que Touya se fue de aquí, está insaciable, la otra noche…

Nakuru cortó el aire con una mano, expresando que no quería saber más detalles.

-No entiendo para qué necesitas a otro, no es suficiente con Touya? Y lo que más me sorprende, es que a él no le moleste.

-Nuestra unión con Touya es un pacto de negocios, él no me quiere ni yo lo quiero a él. Sabe que haré siempre lo que quiera, y que es imposible ponerme límites, si por casualidad se le ocurre decirme que debo reservar mi cuerpo a él, es perfectamente consciente de que correré a acostarme con todos los hombres que se me crucen en el camino.

-Sinceramente, nunca he logrado entenderte, ni nunca lo haré.

-Eso es porque piensas con la mente de una pueblerina, mi cielo.

-En el fondo lo somos, nacimos en…

Una expresión de horror se formó en la cara de Ruby.

-Ni se te cruce por la cabeza la idea de mencionármelo, he tratado de borrarlo de mi mente, y casi lo he erradicado, tú deberías hacer lo mismo; no sé qué honor le ves a ser pobre.

Por un instante, se había visto tentada de explicarle que para ella, era más importante haber salido adelante por sí sola y haber llegado hasta el lugar donde estaba por sus propios méritos, y no gracias a haber nacido con una cuchara de plata en la boca.

Sin embargo, al observar la expresión en el rostro de su hermana, se dio por vencida. Ella nunca entendería su punto de vista

-Olvídalo. Ahora- dijo planteando nuevamente el tema que había llevado a su hermana a visitarla- Por qué no vas igual? Siempre le has dado prioridad a Touya por encima de tus amantes.

-Me gusta como dices la palabra "amante" como si fuera sucia. Es muy gracioso- hizo una pausa- En fin, no puedo ir a encontrarme con mi prometido, porque él mismo me ha dicho que quería ir solo a encontrarse con su tonta familia.-dijo en tono despectivo.

-Y consideras que se alegrará de verme a mí, cuando te ha dicho que no quiere que vayas?

-Touya te aprecia más a ti que a mí, eso no es ningún secreto- dijo como si estuviese hablando del clima.- Siempre confía más en ti, cuando quiere contarle algo a alguien, siempre recurre a ti. No le molestará que vayas, de hecho estoy casi convencida de que te recibirá con los brazos abiertos.

Nakuru tuvo que hacer un considerable esfuerzo para que su rostro no dejara traslucir la opinión que tenía respecto de la frialdad de su hermana.

-No te entiendo- repitió por tercera vez en la tarde- Si Touya te importa tan poco, como para tener un amante y que ni siquiera te moleste que me aprecie más a mi- como tu dices- para qué quieres que lo vigile, mucho menos te tendría que importar que éste con otra mujer.

-El problema no es que se acueste con otra mujer, aunque nunca lo ha hecho desde que salimos, no me molestaría… lo que sí me molesta es que por lo que tengo entendido en ese país se encuentra residiendo "April"

-Y que tiene que ver la cantante en todo este asunto?- preguntó cada vez más pasmada.

-Ay querida, eres demasiado inocente. No has notado que Touya le cierra los ojos al mundo cada vez que ella aparece, que no soporta ni escuchar su voz?

-Y por qué no la soporta quieres que lo vigile de que no se encuentre con ella?. Realmente tienes una forma de pensar muy extraña.

-No, tú no piensas que es distinto- exclamó exasperada la otra mujer- No lo entiendes? Si Touya no la puede ni ver es por algo, él generalmente demuestra indiferencia ante todo el mundo, mejor dicho, no demuestra… siente. Hace un tiempo, me tomé el trabajo de averiguar quién era esta tal April, y a qué no sabes qué descubrí.

Ruby esperó hasta que su hermana le hubo preguntado.

-Resulta que April no es nada más y nada menos que Tomoyo Daidouji, una mujer que vivió bajo el mismo techo que él hasta los 20 años. Pero eso no es todo.

-Hay más?- Esta historia se parecía cada vez más a una novela.

-Sí, al parecer, esta mujer tiene un niño guardado en una casa en Italia, los paparatzi aseguran que es su hijo, y aún sin que ella se enterase, circulan unas escasas fotos del mocoso en Internet.

-Y te preocupa que una mujer que vivió con Touya hasta los 20 tenga un hijo?

-Lo que me preocupa es que ese niño es la viva imagen de Touya.

Un tenso silencio se extendió entre las dos hermanas.

-Está bien, ambos tuvieron un hijo, suponiendo que sea así. Y tú temes que se encuentren en Estados Unidos y que todo vuelva a empezar… pero sería eso tan grave? Después de todo, tú no lo amas, nadie saldría lastimado.

-Claro que sí! Muchacha tonta! Por empezar mi orgullo, y además no puedo dejar pasar el excelente negocio que es casarme con uno de los empresarios más ricos de España! Si me caso con él nunca en mi vida tendré que trabajar.

Nakuru prefirió omitir el detalle de que Touya le había dado el anillo por una cuestión moral, y no porque tuviera verdaderas intenciones de casarse. Pensaba que su hermana lo tenía suficientemente claro.

Pero al parecer no.

Luego de esta horrible charla, la cual le demostró lo frívola que podía llegar a ser su gemela, Nakuru había optado por dejar la empresa en las manos más adecuadas e ir a visitar a Touya; un descanso de su egocéntrica hermana que se creía que el mundo estaba a su merced, no le vendría mal.

Y bueno, si Touya llegaba a coincidir con esa mujer, y resultaba el niño era suyo… ella no haría más que recordarle que tenía una "prometida" en España. Pero no pensaba utilizar ninguno de los artilugios que usualmente usaba su hermana para hacer que él se quedara junto a ella.

Por eso era que ahora se le dificultaba tanto dar una respuesta a una pregunta tan difícil… Qué podía decirle? Que su hermana era una loca interesada por el dinero y que la había mandado para hacerle de guardaespaldas?

No, seguramente esa no sería una muy buena respuesta…

-Tengo familia aquí, y como cuando tú sales de la empresa, la mayor parte del trabajo se esfuma; me tomé la libertad de venir hasta aquí, y de paso ver si necesitabas ayuda con la nueva sucursal- Era una mentira medianamente plausible.

-Es extraño, Ruby nunca me dijo que tuvieran familia… siempre creí que eran ustedes dos solas. Sin embargo, nunca me ha hablado demasiado de su pasado tampoco.

No me extraña…

-Sí, Ruby es un tanto… reacia, a hablar de su familia; pero creo que ya la conoces lo suficiente como para saber que es imposible cambiarla.

-No es que haya intentado eso muchas veces- de hecho ninguna- Pero sé que tiene un carácter imposible de romper… al igual que tú- sonrió.

Ella fingió estar ofendida.

-Oye!, no entiendo por qué todo el mundo dice que tengo mal carácter, si soy un dulce de caramelo.

Una mueca escéptica se dibujó en el rostro del varón.

-Si tú lo dices… hace tiempo que aprendí que es mejor no contradecirte.

Se miraron, y al instante estaban riendo a carcajadas.

-Bueno, creo que será mejor que me vaya- dijo ella, media hora más tarde; se está haciendo de noche, y no me agrada conducir a oscuras en una ciudad que no conozco.

-Para eso están las luces de las calles y del auto- dijo él burlonamente, mientras la acompañaba a la puerta.

-Muy gracioso- dijo ella, haciendo una mueca.- Nos vemos mañana a las cinco, como quedamos.

-De acuerdo, y Nakuru?

-Sí?- dijo ella, mientras se daba vuelta, pues ya había cruzado el umbral y comenzado a caminar por el suelo baldosado del pasillo que llevaba a la cochera del edificio.

-Gracias.

Aunque la joven no sabía que él no sólo le estaba agradeciendo por haber ido hasta allí, supuestamente para ayudarlo en con lo de la nueva sucursal, le respondió con una dulce sonrisa.

Luego que ella desapareció de su campo de visión, cerró la puerta y suspiró… Nakuru siempre le creaba una doble sensación.

Por un lado, le daba tranquilidad, y le hacía relajarse, y por el otro; reabría las heridas que hacía tanto tiempo él creía cerradas.

Y todo eso gracias a que su personalidad era tan malditamente parecida a la de Tomoyo.

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A las 16:45 tuvo lugar una conferencia telefónica que Xiao-Lang había organizado con California, Oklahoma y Texas. Cuando Ielan le informó que esta lista, Xiao-Lang le pidió que le enviara a Sakura para que tomara notas.

-Xiao-Lang conectará el teléfono al parlante- explicó Ielan. Sólo necesita que anotes la parte de las conversaciones que se refieran a cifras.

Cuando Sakura entró en el escritorio de presidencia, la conferencia ya había comenzado. Xiao-Lang le señaló su silla y se levantó para que ella pudiera sentarse ante el escritorio y escribir con más comodidad. Dos minutos después de que Sakura se hubo sentado, se inclinó sobre ella desde atrás, apoyó ambas manos sobre el escritorio y le besó el pelo.

Ante esa actitud, Sakura perdió todo autocontrol.

-¡No hagas eso, maldita sea!

-¿Qué?

-¿Qué?

-¿Qué?-preguntaron simultáneamente tres voces de hombre.

Xiao-Lang se inclinó hacia el micrófono y explicó:

-Mi secretaria considera que están hablando demasiado rápido, así que les suplica que se detengan un minuto para poder alcanzarlos.

-¡Bueno, no tenía más que pedirlo!-dijo uno, ofendido.

-¡Espero que estés satisfecho!-susurró Sakura, furiosa.

-No, nada satisfecho-le susurró él al oído- Pero ya lo estaré.

Decidida a dejar que él se encargara de tomar sus propias notas, Sakura cerró de golpe el anotador y trató de echar su silla hacia atrás. El cuerpo de Xiao-Lang se lo impidió. Cuando ella volvió la cabeza para protestar, él apoyó los labios sobre su boca, obligándola a echar atrás la cabeza y apoyarla contra el respaldo. El corazón de Sakura triplicó el ritmo de sus latidos. Quedó tal alelada que ni siquiera podía pensar. Cuando él alejó la boca, ella estaba como petrificada y no pudo hacer más que mirarlo fijo.

-¿Qué crees Xiao-Lang?-preguntó una voz por el alto parlante.

-Creo que está cada vez mejor-contestó él con voz ronca.

Cuando por fin terminó la conferencia telefónica, Xiao-Lang apretó un botón sobre el escritorio y Sakura vio que la puerta que dividía su oficina de la Ielan se cerraba electrónicamente. Entonces Xiao-Lang la tomó por los brazos, la obligó a ponerse de pie y la volvió para que lo mirara. Acercó la boca a la de ella y Sakura se sintió irresistiblemente atraída por su magnetismo.

-¡No!-suplicó- ¡Por favor, no me hagas esto!

Él le apretó los brazos con más fuerza.

-¿Por qué no admites simplemente que me deseas y aceptas las consecuencias?

-Está bien- confesó ella, sintiéndose muy desgraciada- Tú ganas. Te deseo… lo admito- Notó el brillo de triunfo en los ojos de Xiao-Lang y levantó la barbilla.-A los ocho años de edad, también quise una mona que vi en una veterinaria.

La expresión de triunfo se Xiao-Lang se apagó.

-¿Y?-Preguntó él, lanzando un suspiro de irritación y soltándola.

-Y por desgracia me la regalaron-contestó Sakura- Daisy me mordió y tuvieron que darme doce puntos en la pierna.

Xiao-Lang la miró, tironeado entre el enojo y la risa.

-Supongo que te mordió por haberla llamado Daisy.

Sakura ignoró su comentario jocoso.

-Y a los catorce años quise tener una hermana. Mi padre me dio el gusto y se volvió a casar con nuestra vecina. Y entonces, no sólo tuve a un hermano que me robaba los ahorros, sino una hermanastra que no sólo se quedaba con todos los chicos, y tomaba mi ropa sin pedir permiso, sino que era tan hermosa que cada vez que la gente nos veía juntas tenía que soportar que nos compararan, y me miraran con lástima, porque lógicamente yo salía perdiendo en las comparaciones.

-¿Y qué demonios tiene que ver eso con nosotros?.

-¡Todo!-Alzó las manos en un gesto de súplica y luego las dejó caer, vencida- Estoy tratando de explicarte que te deseo, pero que no permitiré que me vuelvas a herir.

-No te voy a herir.

-¡Por supuesto que me herirás!-contestó Sakura con fiereza mientras luchaba por contener sus lágrimas-No es tu intención hacerlo, pero me herirás. Ya me has herido. Cuando yo te dejé en el norte, te fuiste a Palm Springs con una de tus amiguitas. ¿Y sabes lo que yo estuve haciendo mientras tú te divertías allí?

Xiao-Lang metió las manos en los bolsillos, con expresión prudente.

-No.¿Qué estuviste haciendo?.

-Yo-dijo Sakura con una risa casi histérica- estuve sentada junto al teléfono, esperando tu llamado, y mientras te tejía un suéter plateado, de un color que me recordaba como brillaba tu cabello, esa anoche en el barco- Lo miró con expresión suplicante, como rogándole que la entendiera.- Si viviéramos una aventura, tú no te involucrarías emocionalmente, pero yo sí. Yo no puedo separar mi cuerpo de mis emociones, meterme en una cama, pasarlo bien y después olvidar el asunto. Esperaría que me quisieras, y yo te querría. Me pondría celosa si sospechara que estás con otra mujer. Y si supiera que lo estás me sentiría herida y furibunda.

Si en ese momento, Xiao-Lang se hubiera burlado de ella o hubiera tratado de convencerla, Sakura hubiera estallado en llanto. Pero no hizo ninguna de las dos cosas, y así ella pudo recobrar sus fuerzas. Hasta logró esbozar una sonrisa triste.

-Si tuviéramos una aventura, cuando terminara, tú querrías que fuéramos amigos, ¿verdad? Te parecería lógico.

-Naturalmente.

-Entonces, ya que nuestra "aventura" terminó, ¿no podemos ser amigos ahora?- le temblaba la voz cuando agregó:- A mí… realmente me gustaría poder considerarte mi amigo.

Xiao-Lang asintió, pero sin palabras. Simplemente se quedó mirándola fijo con una expresión enigmática en los ojos.

Más tarde, Sakura se dirigió caminando hasta su coche y se felicitó interiormente por la madurez con que había manejado la situación. Había sido franca y directa; resistió la tentación y mantuvo sus principios. Hizo lo "correcto" y gracias a eso se sentía más fuerte, una persona mejor.

Cruzó los brazos sobre el volante del auto y estalló en llanto.

Continuará…

Notas de la Autora: Buenas! Bueno, tres semanas y un día… o sea, veintidós días… no quería tardar tanto… pero al menos no demoré tanto como la vez anterior…

En fin, hace días que tengo los capítulos listos, pero siempre llegaba muy cansada como para editarlos… porque señores y señoritas/señoras… he comenzado a trabajar! Sí, me uní definitivamente al mundo de los adultos ( y aquí se escucha en mi cabeza un grito de negación semejante a un nooooo!). Y los días que entro a la mañana me tengo que levantar a las seis y media, y antes de las doce y media no me acuesto nunca, así que los días que acumulo mucho cansancio, lo único que tengo ganas de hacer cuando llego a casa es irme a dormir.

Pero en fin, aquí estamos al fin, y dejemos mi vida personal para otro momento… qué les ha parecido el capítulo? Este y el de SVAM son bastante cortos… pero significativos… qué sucederá ahora con la actitud de Shaoran hacia Sakura? Cambiará este buen hombre, y la dejará en paz de una buena vez? O seguirá en su empeño de manipularla para que se convierta en su próxima aventura… como parece querer…?

Y pro otro lado tenemos a Touya! En este capítulo no ha aparecido Tomoyo ni Franchesco… qué habrá sido de la vida de ellos? Al parecer ya no viven en el mismo edificio que Sakura, Tomoyo ha programado rápidamente la mudanza… pero aún falta que los dos hermanos se encuentren… en fin… no puedo prometerles que todos los misterios de esta historia se develarán en el próximo capítulo… pero tal vez si algunos.

Muchísimas gracias por sus reviews!

Y nos estamos viendo!

Saludos!

NadeshikoLuna.