-Bien… vas a explicarme que fue todo eso?- Sam la miró serio. Anayance tragó saliva, sabiéndose descubierta- Anayance- exigió el castaño y ella de dos pasos avanzó hasta él y, tomándole el rostro con ambas manos, lo besó suavemente en los labios, para luego juntar sus frentes, con los ojos cerrados.
-Por favor… no preguntes nada…- Sam la tomó por los hombros y la alejó, mirándola serio
-Es verdad? Todo lo que dijo Crowley?- la joven se mantuvo silenciosa- Any…- ella levantó la mirada, silenciosa- Porqué?
-Porque te amo- susurró, con los ojos brillosos. Sam no pudo protestar ante aquello. En realidad… sí podía hacerlo, pero las palabras de la joven lo dejaron atontado.
-Esa no es excusa- musitó, luego de unos segundos
-Sí lo es- asintió Anayance, sentándose en la cama- Yo sé que todo lo de la sangre de demonio lo haces por el bien de los demás, con sangre de demonio en tu organismo eres capaz de salvar vidas, atacar a demonios y todo eso, pero… tarde o temprano eso terminará atándote al infierno… no quiero que estés allí cuando llegue el momento decisivo
-Any- susurró Sam, agachándose ante ella y tomándole las manos. Ella mantuvo la mirada baja, avergonzada de mirarlo a los ojos- Has quedado indefensa ante Avalon por hacer eso…
-Valió la pena- suspiró ella y Sam le cogió la barbilla, obligándola a levantar la mirada
-Lo valió?- Anayance asintió, segura
-Además, Crowley dice que la otra demonio tiene una buena teoría para ayudarme a recuperar mis poderes…
-Bella? Bromeas? Además si no me equivoco, Crowley dijo que le parecía de lo más ridícula y que prácticamente serviría simplemente como chiste para levantar los ánimos- sonrió Sam
-De todas formas… no me arrepiento- replicó la joven- Lo ideal hubiera sido que no te enteraras… pero, en fin- suspiró profundamente. Sam sonrió.
-No sé qué me gusta más- ella lo miró, interrogativa- que bromees todo el tiempo y me molestes con tus sarcasmos… o que imites tan a la perfección mis ojos de cachorro
-Oh, no, en ello eres el experto- bufó Anayance. Sam se levantó y la joven lo siguió
-Estás bien?- quiso saber el castaño y ella asintió, sonriendo- Bien… vayamos a reírnos con la supuesta teoría de Bella…
-Mientras no fantasees con ella, todo bien- Sam, que ya se dirigía a la puerta se volteó bruscamente hacia Anayance, dudoso- Soy Alfa… lo sé todo
-Fue hace tanto tiempo…
-Lo sé- asintió ella- Simplemente planteé mi pensamiento en voz alta
-Algo más que me gusta- ella lo miró, interrogativa- Tus tan bien disimulados celos- la joven chasqueó la lengua, disconforme y juntos salieron rumbo a la sala.
No se podía saber quién estaba más incómodo con la presencia del otro, si Dean o Bella, pues segundo por medio se lanzaban miradas asesinas.
-Bien, habla de una vez, así tardas menos en irte- bufó el rubio cuando Anayance y Sam llegaron a la sala. La demonio alzó la ceja, molesta y luego fijó la vista en la joven castaña. Sólo Sam fue capaz de percatarse la extraña forma en que la observó, pero no pudo decidir si era agradable o preocupante… o las dos cosas.
-Es algo muy sencillo, en realidad- comenzó diciendo la rubia- Música- Dean, Sam y Anayance la miraron como si estuviera loca.
-Lo dije- musitó Crowley, con aires de superioridad
-Es lo más estúpido que he escuchado en toda mi vida- bufó Dean y Bella lo fulminó con la mirada
-Dime una cosa… - musitó, mirando a Anayance- Cuando despertaste completamente… cómo lo hiciste?- la castaña frunció el ceño, recordando el encuentro en la vieja fábrica. Bella alzó la ceja, como si estuviera diciéndolo "lo captas?"
-Es demasiado simple- replicó entonces Anayance
-Hay algo más- dijo entonces Bella- Cuando tu padre aún vivía, me pidió ayuda con algunas cosas… cuando hizo construir esta casa- Anayance la miró, interrogativa- No soy decoradora e interiores, y me llamó la atención que pidiera mi ayuda para "decorar" una habitación en particular: un salón de música.
-No tenemos un salón de música- bufó Anayance, cruzándose de brazos
-No a la vista, claro- asintió Bella, levantándose y dirigiéndose a la biblioteca, seguida de cerca por todos. Se acercó hasta una de las lámparas de pared y tiró de ella, y en el suelo se descubrió una escalera de caracol- Anayance comenzaba a flipar en colores. Había vivido en aquella casa desde los cinco años hasta los 16 y jamás de los jamases había notado algo particular en la biblioteca, y eso que se pasaba la mayor parte del tiempo allí.- Síganme- pidió la demonio, bajando por la escalera y todos le obedecieron, picados por la curiosidad. Abajo se podía apreciar un perfecto salón de música, de esos que sólo se ven en las mejores academias de baile, con espejos que cubrían todas las paredes, un equipo de sonido que haría alucinar al mejor dj, la colección de música más grande que Anayance había visto jamás (en todas sus vidas)- Me pareció extraño el afán que Steve mantenía por este salón, pero pensé que era sólo una excentricidad… cuando supe de ti, no pude evitar recordar algo que mencionó cuando vine aquí la primera vez: "Es el cuarto más especial de toda la casa y servirá a mi hija cuando no encuentre la fuerza suficiente". No le presté mayor atención aquella vez, pero cuando supe de tu existencia, de tu historia, simplemente fui atando cabos.
-Absurdo- susurró Anayance, aún atolondrada por la magnificencia de aquel cuarto
-Experimentemos de inmediato- sugirió Bella, acercándose al equipo de sonido- Creo que no te sientes muy fuerte ahora, verdad? Probemos si mi teoría es cierta- prosiguió, buscando un disco entre toda la colección, hasta encontrar el que le pareció adecuado.
-Y qué? Tengo que bailar?- musitó Anayance
-Me parece estúpido, lo repito- dijo Dean- Pero la rubita puede tener un punto… en Nueva York cantaste bastante bien, y cuando regresamos del bar, parecías tener una nueva vitalidad- Anayance torció el gesto, inconforme.
-Como sea- suspiró- Nada perdemos con probar- Crowley, Sam y Dean se orillaron en el salón, mientras Bella encendió la música. Anayance estaba de pie, en medio del salón, mirándose al espejo, dudosa. Una suave melodía comenzó a escucharse y Anayance descubrió de inmediato de qué canción se trataba. Se sorprendió a sí misma de lo freak que podía llegar a ser. Como si fuera una biblioteca de canciones. Tal vez era un punto más a favor de la teoría de Bella. Aunque no le agradara la idea.
-Something has changed within me. Something is not the same. I'm through with playing by the rules of someone else's game. Too late for second-guessing. Too late to go back to sleep. It's time to trust my instincts close my eyes: and leap! It's time to try defying gravity. I think I'll try defying gravity. Kiss me goodbye, I am defying gravity. And you wont bring me down!
I'm through accepting limits 'cause someone says they're so. Some things I cannot change, but till I try, I'll never know! Too long I've been afraid of losing love I guess I've lost. Well, if that's love it comes at much too high a cost! I'd sooner buy defying gravity. Kiss me goodbye I'm defying gravity. I think I'll try defying gravity and you wont bring me down! I'd sooner buy
defying gravity. Kiss me goodbye, I'm defying gravity, I think I'll try defying gravity and never bring me down! , bring me down! ohh ohhh ohhhh!
Anayance jadeó, cansada al terminar la canción, pero, aunque le costara reconocerlo, se sentía con más energía, vitalidad y fuerza. Tal vez, después de todo, Bella tenía razón. Y su padre había sabido todo el tiempo lo que realmente era.
-Lo ves?- musitó Bella, mirando a los Winchester con aires de superioridad.
-De acuerdo… tienes razón- bufó Dean, molesto- Qué es lo que quieres a cambio?
-La sangre de Ruby- contestó Bella, como si estuviera pidiendo una hamburguesa con doble queso.- Esa perra disfrutó torturándome… quiero disfrutar torturándola a ella… hasta la muerte.
-Me parece justo- asintió Anayance y Dean la miró, sorprendido- Tenemos un trato entonces?
-Muy bien- asintió Bella, conforme- Yo te entreno, y tú me entregas la cabeza de Ruby en una bandeja
-Te la entrego entera y tú te encargas de ponerla en la bandeja- resopló la castaña- Ahora voy a comer algo… este mini entrenamiento me abrió el apetito- pasó por el lado de los Winchester, dejándolos atolondrados. No podían negar que Bella tenía absolutamente toda la razón, especialmente tras ver la forma especial en que resplandecía la castaña.
-Supongo que tendremos que soportarla- bufó el rubio y Bella lo miró con sorna- Ni pienses que te la haré fácil- gruñó, en el momento en que comenzó a sonar su móvil. Dean lo sacó de su bolsillo y observó la pantalla, frunciendo el ceño, para luego contestar- Diga? Lisa? Cómo… qué..? De acuerdo, de acuerdo… quédate allí, voy en seguida- Dean cortó la llamada y se guardó el teléfono.
-Qué sucede?- interrogó Sam, preocupado
-Es Lisa… parece que están ocurriendo cosas extrañas en el pueblo… iré por ella
-Por quien?- Anayance llegó de regreso junto a ellos con un vaso de leche en la mano y miró al rubio, interrogativa.
-Lisa… creo que hay problemas… puedo traerla hasta acá? Es el lugar más seguro que conozco
-Claro, no hay problema- asintió Anayance, segura
-Iré contigo- dijo Sam, pero Dean lo detuvo
-Quédate- le pidió- No me da confianza que Anayance se quede sola con estos dos- los demonios lo miraron, con aire ofendido
-Estaré bien- aseguró la joven
-No tardaré, sólo voy a buscarlos y listo- dijo Dean- Volveré enseguida
-Si necesitas ayuda, llama de inmediato- repuso Sam, inseguro
-Lo haré- asintió Dean, saliendo del salón.
-Sigamos con el entrenamiento? Esto está la mar de entretenido- musitó Anayance, con tono sarcástico
-No prefieres descansar un poco?- preguntó Sam y Anayance negó con la cabeza.
-Mientras más pronto pueda salir a la calle, mejor para mí- replicó, tranquila, entregándole el vaso de leche, con mirada sombría. Sam supuso porqué. A él tampoco le agradaba dejar ir solo a Dean.
