CAPITULO 12
NO CONFIES EN EL ALCOHOL
La frustración estaba empezando a llegar. Se sentía como cuando estaba embarazada de Mitch y no podía llegar al mundo mágico: invisible. Y es que a pesar de estar trabajando el doble, le exigían más, aun así se apresuraba para estar temprano en casa o arreglárselas con el horario para poder ver a Mitch. Mas sin embargo Mitch rara vez estaba, su vida estaba trascurriendo tras la ventana de la cocina que daba hacia la entrada principal de la casa.
Ella siempre entraba tras un "hola mama" y subía corriendo las escaleras, los lunes, miércoles y viernes iba a los entrenamientos de fut, mientras que los martes y los jueves la veía desaparecer por el portal de su casa, era la única oportunidad que tenia de verlo. El no entraba a casa, le mandaba un mensaje a Mitch que estaba afuera de la casa y entonces la pequeña pelirroja salía corriendo apenas con un "adiós" y se subía al auto para no volver hasta tarde.
Y es que no los tenía a ambos.
Cuando se dio cuenta de la existencia de Laura, tuvo el tiempo para meditar la situación y enfrentar la depresión de que Harry seguía su vida para bien. Ella lo aceptó y lo afrontó o al menos eso creía. En el peor de todos los casos, Ginny había llegado a pensar que Dean Thomas jamás se recuperaría y que jamás volvería a ser parte de la comunidad mágica, por lo que se resignó a seguir su vida. Más sin embargo muy en el fondo, albergaba la esperanza de volver y de que Harry la aceptaría inmediatamente. Era su deseo más profundo, ser una familia junto con Harry y Mitch. Pero Laura le había matado todas las esperanzas.
Aun así supo que él la seguía queriendo y Laura lo sabía, todos lo sabían pero al final eso no significaba nada. Sus valores y moralidad le indicaban que no podía dejar a un niño sin padre, sería incongruente que Harry tuviese una nueva oportunidad de criar un hijo y que ella se lo quitara, ya Mitch había crecido sin padre (por las circunstancias que fueran) como para que otro niño más creciera sin una figura paternal. No quería que quedara en la conciencia de ella el que él bebe que esperaba Laura fuese a quedar desvalido y ella se lo había explayado perfectamente a Harry, al final de cuentas era él quien tenía que tomar la decisión. Harry le había pedido que la aceptara y ella le dijo que no, aun así, ella le permitió cualquier tipo de acercamiento, que la tocara, que la besara y es que ella lo seguía amando, de forma pasiva pero lo seguía amando y aun no podía controlarse ante la insistencia. Se sentía sumamente culpable por incitar a Harry a acercarse a ella y lo peor era haber dejado que Mitch la descubriera. Ahora, ella se sentía muy avergonzada ante tal descubrimiento de su hija, a tal grado, que había decidido alejarse de Harry y Harry al mismo tiempo lo estaba haciendo y es que él tenía interés por estar cerca de Mitch, así que entendía a la perfección las medidas que Harry estaba tomando.
Aun así, la parte mujer de ella, se sentía desesperada porque no podía verlo de forma inocente como cuando ella tenía quince años y que fingía que Harry no le interesaba. Estaba parada frente a la ventana lloviznada y miraba como Harry le abría la puerta a Mitch, se la llevaría de paseo, Harry se miraba contento y Mitch con esa sonrisa que iluminaba todo a su alrededor. Ella quería ir con ellos, pasar tiempo juntos, pero eso era algo que ninguno de los dos se permitía.
¡Deja de hacer eso Mitch! – le gritó Ginny desde la cocina. Conocía bien ese ruido, Mitch rebotaba el balón de futbol sobre la pared – no te lo voy a repetir otra vez…
Esta bien – dijo Mitch. El teléfono que Harry le había dado vibró de forma escandalosa, a tal grado de que Ginny escuchó el zumbido –
¿Qué es eso?
Es mi móvil. Es Harry – respondió Mitch – me dice que te pregunte si puedo quedarme este fin de semana en su casa….
Ginny dejó de cortar las zanahorias, sintió un vuelco en el corazón, Mitch se marcharía por primera vez y no dormiría en su casa. Él se la llevaría y la casa se quedaría en silencio total. Mitch la sacó de sus pensamientos, venia corriendo con esos ojos de borrego castigado, sabía que le diría:
¡Di que sí!, ¡di que sí!, ¡di que sí! – Rogaba Mitch. Ella no podía decir otra cosa
Ve anda, pero primero tienes que hacer tus deberes de la escuela – Ginny la observó por el rabillo mitad sonriendo, si Mitch era feliz, ella también debía de serlo.
Se escuchó un gritito de júbilo y Mitch tomo el teléfono, no enviaría un mensaje, luego se escuchó su voz de júbilo otra vez decir a su padre.
Me ha dejado. ¿A qué horas pasaras por mí? - Y Mitch acertó, hablo de ir de paseo el sábado a algún lugar. Luego colgó se giró a su madre y la vio – vendrá por mí el viernes a las siete.
Y Mitch se marchó. Ella sintió un apretón fuerte en el pecho, quería verlo, tenía esa necesidad de mínimo poder hablar con él, conversar de lo que fuera, una charla inocente y tal vez, tal vez ella pudiese recordarle lo felices que fueron alguna vez. Sabía que si ella pudiera hablar con él, tal vez Harry decidiera en realidad qué hacer con su vida, ella no quería ser amante tal cual Mitch le había llamado. Pero ella empezaba a odiar sus valores y su moral, porque una parte de ella sentía que no podía vivir sin el más tiempo.
Así que decidió sin más preámbulos hacer algo. Harry siempre se había acercado a ella, no provocaría nada, solo sería una charla casual, tal vez lograr que Harry y Mitch se marcharan un poco más tarde y que en lugar de cenar en otro lado, Harry y Mitch cenaran en casa. Solo una pequeña demostración de lo que ella pudiese llamar familia, si eso funcionaba tal vez resultaría muy benéfico porque significaría que ella, o una de dos, o lograría controlar sus impulsos y nervios y llegar a tener una relación formal de ex novios, o bien, terminaría por confirmar que seguía perdidamente enamorada de Harry.
Y el viernes desde las cuatro de la tarde dejo su trabajo, se encamino a Covent Garden para agarrar lo mejor en verduras y en carne. Llego a casa, estrenaría su nueva varita (28 centímetros, de roble con núcleo de pelo de unicornio), con miedo se aventuró a invocar algunos hechizos de limpieza, con sorpresa comprobó que seguían siéndoles utilices, así que mientras la casa se limpiaba con un poco de magia, ella simplemente prendía el horno, preparaba dos piernas de pavo, previamente inyectadas con vino tinto y puesta en una pasta especial de achiote que adobaría las piernas, (era su especialidad) mas papas gratinadas de queso blanco con mantequilla. La ensalada ya estaba hecha y fresca a un lado, dos botellas de vino a medias, le había tomado un par de copas para amortiguar los nervios. La mesa estaba colocada, apenas dos lugares bien puestos y velas por doquier. Se atrevió a poner música y corrió a las seis a su habitación a arreglarse, nada coqueto, nada serio, una minifalda gris seria lo adecuado, pero con medias negras, de esas que no dejaban ver su piel pálida. Un suéter azul-verde que le dejaba ver los hombros, su cabello ondulado, levemente, quería verse casual, y el maquillaje, simplemente delineador negro acentuando sus ojos y sus labios color rojo sangre.
¿Porque concinas? – preguntó Mitch asomándose a la habitación
Es la cena… - Ginny respondió mientras terminaba de acomodarse su melena.
¿Para ti? – Mitch extrañada se acercó un poco más a su madre. ¿Desde cuándo hacia toda esa faramalla para una simple cena para ella sola?
Si para mí. – respondió Ginny mientras se ponía un poco de perfume –
¿Saldrás? – Mitch preguntaba, tenía la duda muy fuerte ya que su madre se estaba esmerando con arreglarse
¿Qué te hace pensar eso? - Ginny giro para ver a su hija, Mitch se sorprendió lo bonita que se miraba su mamá. En esos momentos era cuando ella se sentía celosa por no parecerse a ella en lugar de parecerse a su padre –
Te estas arreglando, estas cocinando, prendiste el horno y eso no lo haces más que en navidades o en festividades, casi nunca, tienes una cita…
Las mejillas de Ginny se encendieron.
Puede –respondió Ginny con una sonrisa a media y se giró para seguirse viendo en el espejo, no tenía que hacerlo tan notorio. Bebió el último sorbo de vino que quedaba en su copa y se sintió ligeramente mareada.
Terminaré mi equipaje – Mitch extrañada se salió de la habitación de su madre.
En cambio Ginny vio el reloj de su mesita de noche, las letras rojas indicaban que eran las 7:12 pm, Harry nunca había sido tan puntual y ella se sintió que el estómago le daba volteretas una y otra vez, se sintió mareada, culpo el vino, pero en verdad sabía que ese mareo eran por nervios, después de varias semanas lo vería, al menos una vez, si lograba hablar lo suficiente entonces ella lo invitaría a cenar a casa y solo charlarían, eso sería todo, charlarían como viejos amigos.
Logro escuchar el zumbido del móvil de Mitch, era Harry, le estaba avisando que había llegado, ella lo sabía, ¿él no se bajaría entonces del auto otra vez? Y entonces como si tuviera un resorte en el trasero se levantó el asiento y se encaminó como pudo hacia la habitación de Mitch.
Harry ha llegado, me está esperando afuera – Mitch ya traía consigo su mochila, estaba un poco urgida por marcharse de inmediato
¿Llevas tus deberes de la escuela? – preguntó Ginny
Ehhh si – dudo Mitch – no me han dejado nada
¿Mitch?
Solo unas lecciones – respondió tratándose de alejar de Mitch, pero ella antes que la pequeña pudiese escabullirse la agarro de la mochila y la detuvo. Sin decir nada se la abrió.
No veo aquí ningún libro… – Ginny revisaba la mochila sin piedad– No vas de vacaciones a ningún lado, ¿cuándo pretendías hacer la tarea?
El domingo cuando llegara – le dijo bajito Mitch al ser descubierta –
No, así no se hacen las cosas. Ve tus libros y antes que te vayas quiero asegurarme que llevarás tus deberes.
¡Mama! Me está esperando Harry afuera – Mitch pateó el piso, Ginny la ignoró.
Él no se ira a ninguna parte, - respondió Ginny - hazlo pasar mientras reviso que llevas tus deberes…
Está bien – dijo decepcionada al ser descubierta.
Y Mitch salió de la habitación arrastrando los pies. Asomó su cabeza roja por la puerta y le gritó a Harry para que pasara.
Solo espera un momento – le gritó Mitch a Harry– mamá se dio cuenta que no llevaba los libros para hacer la tarea…
Y Mitch volvió a subir las escaleras. Harry se quedó en el vestíbulo, aun así no pudo evitar que el olor pegara en sus narices, algo rico se estaba horneando, algo que le despertó el apetito y lo hizo ubicarse a la perfección en la madriguera hace quince años atrás. Asomó su cabeza a la cocina, había comida preparada y en el horno se calentaba algo que con olerlo sabría que estaría exquisito. Giró su cabeza para asomarse al comedor, había velas prendidas y estaba la mesa puesta, para dos, música de fondo, la atmosfera muy romántica, las luces a medias y sintió como el monstruo que llevaba dentro de él se despertaba y gruñía con una fuerza impresionante. Era lógico, Ginny aprovecharía la noche para invitar a alguien, una cena romántica era más que obvio. Ella estaría sola el fin de semana, tal vez podría meter a algún hombre a la cama y…. El solo pensar en eso le hizo enfadarse a más no poder, quería aprensarla, golpear al desgraciado que ella había invitado, fuera quien fuera, que lo estaría usurpando.
Mitch bajo desesperada, casi queriendo huir, traía consigo su mochila y respiro profundamente al ver a Harry.
Me ha obligado a llevarme los deberes a tu casa, no habrá mucha diversión - Mitch se encaminó a la puerta y la abrió. Harry salió de la cocina y miró por las escaleras, era Ginny, venia bajando las escaleras algo decía respecto a "no te salvarás de los deberes". Y la vio, ella se miraba hermosa, radiante, traía el pelo suelto, descansando sobre sus hombros, la combinación de su cabello rojo sobre la blancura de sus hombros y ese suéter, ella se miraba sencillamente hermosa y más al levantar la cabeza, lo vio a él, se conectaron sus ojos por unos segundos y ella levemente le sonrió, apenas una torcida de labios y trastabilló estrepitosamente sin poder controlar y casi venirse de boca los cinco escalones que le restaban por bajar.
Harry la detuvo, se le cortó el aire, el piel se le erizó por completo al hacer contacto con la suya, no lo pudo evitar sus manos tocaron sus brazos para detenerse y sus rostros quedaron tan cerca que Harry podría ver sus pecas a pesar de llevar el rostro con una capa maquillaje. Por segundos Harry se percató de algo que Ginny jamás había mostrado desde que se habían vuelto a ver, una súplica por estar con él, Harry lo supo, la conocía y se sintió amenazado al escuchar la voz de Mitch tras él.
Deja de beber vino – soltó Mitch. Estaba tras la puerta y la tenía abierta para marcharse – ¿nos vamos Harry?
Si – respondió Harry simplemente – ten cuidado – le dijo a Ginny y la soltó. No volteo a verla y salió abrumado y más confundido que antes.
Ginny no pudo decir más, se había delatado a ella misma. Habían salido tras la puerta y no había podido siquiera cruzar palabras ante él, se habían ido y él no había dicho nada más, no pudo retenerlos, se dejó caer en el piso, tal vez estaba ebria por eso justificaba ese gusaneo en su estómago y esas ganas infinitas de llorar. La cena estaba arruinada y ahora se quedaría sola en casa todo el fin de semana. Se sintió la mujer más desdichada del mundo por no haber tomado las decisiones correctas desde un inicio.
El camino fue callado, Mitch se dedicó a cambiarle de estación constantemente al radio mientras iba cantando algunos estribillos de algunas canciones.
¿No canto hermoso? – preguntó Mitch mientras exageraba la voz y la hacía horrenda, Harry se tapó uno de los oídos a propósito –
La mejor cantante – Respondió con sarcasmo Harry y sonrió ante Mitch que volvía a interpretar una canción de rap exagerando las notas.
Eso había sido todo, habían llegado cerca de la estación de Old Street y Mitch inmediatamente reconoció la zona, una de las más lindas y antiguas de Londres. Había edificios muy antiguos
En el blanco vivo – respondió Harry a sus dudas. Mitch miró sorprendida, era un edificio lujoso muggle con un vestíbulo elegante y pulcro – No te creas todo, mi departamento es pequeño y modesto.
Y era exactamente lo que Harry había dicho "fue Laura quien consiguió el departamento, yo solo vivo aquí" dijo Harry al ver la expresión de la cara de Mitch quien empezaba a sentirse incomoda ante tanto lujo.
…Y yo solo soy una chica de East Acton – respondió Mitch cuando subió el elevador y miró que por los pasillos había floreros colocados como si fuese un hotel de cinco estrellas.
El departamento efectivamente era chico, más chico que la casa de Mitch, apenas y entraba y estaba la sala de estar, nada novedoso, tal vez su casa era más linda, o era que Harry era un hombre y que no permitió que Laura pusiera más color en el lugar, ya que todo parecía verse gris por tanto metal que había. La cocina pequeña con una isla en medio con dos sillas altas y un comedor para cuatro personas en otro extremo, lo que sí podría valer el precio del departamento, sin duda era la vista, había una terraza que daba hacia una de las calles más transcurridas donde alcanzaba a verse el distrito financiero y al fondo las luces del puente de Londres. Eso sí, el departamento era un desorden, nada estaba donde debía de estar y tenía un cierto olor a comida pasada, aparte de no tener ese calor de hogar. Le enseñó la habitación principal, bastante amplia y una segunda habitación la cual estaba llena de cosas de Harry, baúles y demás, cosas que apostaba Mitch que a Harry le costaba mucho deshacerse de ellas.
Y este será tu cuarto en un futuro - enseñó Harry y Mitch se quedó callada, no le quiso creer de inmediato –
Me sentiré como en una alacena entre tantas cosas - Mitch bromeó aun sin creer capaz de que Harry en verdad transformaría una habitación para ella en su casa.
Estará despejado, claro está – dijo Harry mientras que apagaba la luz y cerraban la puerta de la habitación – ¿tienes hambre?
Claro que si – respondió Mitch - te abrió el apetito lo que mama cocinaba, ¿no es así?
Olía realmente rico – sonrió Harry, pero al pensar en eso, en que Ginny cocinó algo especial para alguien (que seguramente era un hombre) le hizo que perdiera el apetito y rugiera el monstruo que llevaba adentro otra vez. No quiso pensar en Ginny otra vez pero Mitch volvió al tema
Ella no me quiso decir que haría – Harry prendió las luces de la cocina, había una pila de trastes sucios y agito la varita y estos se limpiaron torpemente… – pero lucia extraña, creo que tal vez tenía una cita o algo así, se puso su perfume caro.
Bien, ¿qué quieres de cenar? – dijo Harry no quería que Mitch siguiese especulando de Ginny porque entonces sentía que explotaría de la frustración –
Quiero Hot Cakes - respondió Mitch y luego le miró sonriendo -
¿Hot Cakes? ¿De cena?
Ajam, ¿acaso no sabes hacerlos?
No, si se hacerlos, pero son para desayunos
¿Comes pizza en las mañanas?
A veces
Entontes también puedes comer Hot Cakes en las noches - sonrió Mitch
Entonces serán Hot Cakes lo que comeremos
Y la cocina se llenó de humo al poco tiempo, minutos después, muchos, un hot cakes pegado en el techo y un desastre que a cualquier mujer le hubiera producido un enojo, Harry había logrado hacer una torre de hot cakes y ahora se estaba divirtiendo con Mitch mientras comían. Aun así, no podía quitarse en mente a Ginny, ella y su cabellera, con aquel suéter y aquella mesa arreglada para dos, la cena y esa falda gris que llevaba puesta.
Y dime. ¿Tu mamá tiene citas seguido? - Harry trato de ser casual, se sirvió un poco de leche mientras que miraba donde caía el líquido blanco, no quería verla a ella a los ojos, temía ser descubierto.
Now – respondió Mitch, tenía todavía un pedazo de Hot Cakes en la boca y trataba de masticar, lo pasá a fuerzas el bocado y tomó un poco de leche para pasarlo. – ella no sale con chicos, no que yo me dé cuenta. Una vez dijo que yo no conocería a ninguno hasta que no estuviese segura que fuera el adecuado.
Y… ¿ella…. Tú?...
¿Que si he conocido alguno de sus novios? No – respondió Mitch y se echó otro bocado del Hot Cake a la boca, lo masticó con calma tratando de recordar, Harry estaba con el corazón en la garganta pero trataba de sonar casual, aunque su estómago rugía y el bien sabía que no era por la comida… - ella, nunca ha llevado algún novio, no sé si sale con chicos, yo diría que no, pero una vez cuando era muy chica (tenía seis años) la vi llorar… - Mitch tomó un trago de leche y picó su cena – ella estaba muy triste e histérica, no dejaba de repetir que se sentía culpable, y menciono un nombre, el de Less. Luego se dio cuenta que yo estaba ahí y se calmó. Eso fue todo, después de eso ella estuvo muy triste pero nunca pregunte porque, no me anime, ella estaba realmente desdichada.
Supongo que debió de haber terminado con él – concluyó Harry. Al final de cuentas Harry no había sido el único hombre en la vida de Ginny eso lo deprimía en gran parte, al menos, el justificaba que en todo este tiempo había creído que Ginny estaba muerta, pero y Ginny? Ella había intentado rehacer su vida. Trató de alejar esos pensamientos egoístas y vio a su hija que no le quitaba la mirada encima.
¿Qué quieres hacer ahora? – Harry le preguntó al ver el plato limpio de Mitch, ella sonrió -
¡Snaps explosivos! – sonrió Mitch con picardía
Está bien, ¡Snaps explosivos! – Harry le sonrió y se paró de a golpe – deja la mesa como esta y empecemos la batalla.
Mitch se levantó excitada y sonriendo por primera vez sintiéndose libre de no tener que recoger ni un solo plato.
La mañana era clara por primera vez en varios días, no había ninguna nube que amenazara con arruinar el día. Hyder Park como sábado estaba siendo invadido por muchas parejas que solo deseaban tirarse en el césped, sacar una manta y darse un baño de sol. Harry, Hermione y Ron no eran los únicos al final de cuentas. Un picnic en medio de la vieja ciudad de Londres los animaba demasiado y más en sábado. Hermione se había esmerado en preparar unos bocadillos decentes (ósea sin tofu) y había llevado pan, queso de cabra y salami, una botella de vino blanco y uvas verdes, al menos ese era el menú para los adultos, ya que había preparado otro especial para Mitch quien ahora atravesaba todo el campo corriendo con un papalote en mano volándolo.
Me impresiona lo bien que se llevan – sonrió Hermione, el sol le pegaba en la cara de forma rica y agradecía que el día fuera tan agradable - ella luce tan feliz, además parece realmente disfrutar de tu presencia.
Ella es muy ocurrente y madura para su edad, a veces me asusta – respondió Harry y giró a ver a Ron quien luchaba para que la baguette que cupiera en la boca – además me recuerda mucho a Ron…
El joven pelirrojo se extrañó y miró a su amigo trato de hablar pero Hermione le impidió hacerlo y luego volvió hacia Harry.
¿Qué han hecho ayer?, Mitch me dijo que se quedó en tu departamento.
Jugamos snaps explosivos hasta media noche y luego vimos una película, una muy viejita y luego se quedó dormida…
No me digas que durmió en ese viejo sillón ese que tienes – dijo Ron raspándose la garganta con el bocado y volvió a darle otra mordida grande
No, le di mi cama. Aunque al final ella me llamó para que viéramos una película, terminamos quedándonos dormidos - la sonrisa de Harry lo decía todo.
Eso es tierno Harry – Hermione giró hacia donde estaba Mitch con el papalote y volvió a ver a Harry – me alegra que todo se haya solucionado. Ella se ve tan feliz
Esta tranquila que es lo que importa – Harry lo agradeció, sabía que al menos el gran esfuerzo que estaba haciendo por mantenerse alejado de Ginny, estaba dando frutos.
¿Pudiste hablar con Ginny? – Preguntó Ron, a Harry se le borró la sonrisa del rostro – ella ha estado muy extraña últimamente
Ella estaba preparándose para una cita – Harry bebió un poco del vino que Hermione le había dado, eso no calmó el coraje que le dio tras mencionar eso.
¿Ginny? ¿Una cita? Ella es mamá… no debería salir con nadie – Ron se apresuró a decir – creo que debo de…
No seas idiota Ron, tu hermana es una mujer soltera, no porque sea mamá no debe de salir con hombres, sino que ella no debe de olvidarse de que es una mujer
Ron tiene razón – respondió rápidamente Harry, estaba molesto ante lo que había dicho Hermione y debatió casi de inmediato – no se me hace correcto que meta a un hombre a su casa a la misma donde vive Mitch
Ron escupió el vino que estaba tomando y se atraganto
¡¿Que Ginny hizo que?...
Ella estaba preparando una cena en su casa… - Harry empezaba a hablar con dolo, Ron casi incrédulo atendía con la vista a su amigo, mientras que Hermione torcía los ojos.
Ginny no me comentó nada nuevo, no creo que se deba a eso… - se adelantó Hermione.
¡Ella tenía preparada la mesa para dos, Hermione! - respondió Harry - era obvio
Ella no creo que haya tenido ninguna cita además…
…Llevaba minifalda, tenía las luces bajas y comida en el horno… había velas Hermione, tu dime si no tenía una cita – acusó seriamente Harry mientras Ron le daba la razón.
Basta, luces molesto - le detuvo Hermione – parece que la quieres poner en evidencia. No creo que ella haya tenido una cita o haya invitado a nadie a su casa. Sé que pronto tendrá una cena con Dave pero de ahí….
¡Aja! ¿Quién es ese tal Dave… Dave…?
Si, ¿quién es ese? – reprochó Harry, quería saber si ese hombre al que quería destrozar tenía rostro.
Dave Eggers… Dave… ¿acaso no saben quién es?
Harry y Ron voltearon a verse entre si
Se me olvidaba que yo era la única que leía aquí - Hermione torció los ojos y se llevó un par de uvas a la boca, los dos varones esperaban con ansias que le explicara a quien tendrían que torturar - Dave Eggers es un escritor que trabaja para el "The New Yorker" y que conoció a Ginny hace tres años más o menos, por lo que me dijo Ginny que trató de llevársela a trabajar a Nueva York hace tres veranos, supongo que ella lo debió de haber impresionado con su trabajo, porque el cada año le ha estado insistiendo y ofreciendo un espacio en la revista.
¿Y el que quiere con ella?, quiere llevarse a mi hermana lejos y …
Ofrecerle trabajo, eso quiere, Dave Eggers no solo es un escritor de una revista cualquiera, sino uno de los mejores del mundo. Él ha estado nominado para el premio pulitzer …
¿El premio qué? Parece como si fuera un premio canino - Ron se giró para reírse junto con Harry, a Hermione no le estaba haciendo broma la reacción de Ron.
Ron, el premio pulitzer solo se lo dan a los mejores periodistas o dramaturgos…
¿Apoco existe eso? – explayó Ron sorprendido – los muggles cada vez me sorprenden más.
Ron, tú no sabes nada de literatura –
¿Existe un premio que se otorgue a mayor sabelotodo del mundo mágico? Creo que deberían de dártelo a ti Hermione
Ignorare que dijiste eso Ron
Bueno, bueno, volviendo al tema, ¿qué hay con ese tal Dave Eggs? – Harry estaba urgido por saber quién era ese hombre y que papel jugaba en la vida de Ginny.
Dave Eggers, Harry – corrigió Hermione - lo conoció en su trabajo y ha tratado de reclutarla para esta revista, Ginny no había querido sencillamente porque ella no quería alejarse de Londres, albergaba la esperanza de que algún día todo se solucionara….
Y mira que ocurrió doce años después, al menos sabemos que ese tal Dave no tiene ningún tipo de interés romántico con mi hermana….
Hermione cayó y simulo que el día era muy bello…
¿No es así Hermione?– preguntó Ron. Ella le miró sonriendo pero no quiso decir nada. Harry sintió como si le dieran un golpe bajo, conocía a Hermione, sabía que cuando se ponía en esa posición, ella no hablaría.
No diré nada, esa es la vida de Ginny, hasta ahí llega, solo sé que él está interesado en ofrecerle trabajo…
Ella no aceptara claro esta Harry, ella tiene otro tipo de interés romántico, ¿a quién diablos le interesa un hombre con un premio poodle o como se llame?, más cuando tiene al "el elegido" – Ron levanto las cejas mirando a Harry quien en ese momento estaba pensando en que tal vez ese hombre había acudido a la casa de Ginny y que tal vez ella lo pudo haber invitado a su alcoba…. Pero la simple idea de eso le era tan repulsiva que su enojo mental fue a explayarse en su rostro.
Tu hermana puede hacer lo que se le dé en gana, Ron ella ya está grande para decidir y créeme que esta de pensarse rechazar un trabajo como ese. Antes Ginny tenía los motivos para permanecer en Londres, pero ahora que nosotros sabemos de su existencia, puedo asegurar que ella se sentiría más a gusto en poderse marchar para poder crecer laboralmente.
¿Y marcharse a Nueva York? ¿Llevarse a Mitch? Eso nunca lo permitiría. – Harry giró para ver a su hija, esta corría hacia donde estaban ellos con el papalote todavía en mano y tenía una gran sonrisa dibujada en su rostro.
Antes de que Hermione pudiese protestar Mitch se dejó caer súbitamente sobre las piernas de Harry, soltando carcajadas como si hubiese estado haciendo algo muy pero muy divertido. Hermione alcanzó a ver como el rostro de Harry cambiaba por uno de demonio a uno de un Harry que hace años no miraba: de felicidad plena y satisfacción.
Harry la agarró de hombro y la ayudó a que se levantara, Mitch se sacudió el trasero para luego dejarlo caer a un costado de Harry. Tenía las mejillas rosadas y la cabellera muy despeinada, sus pecas eran más notorias y esculcaba la canasta de comida con gran desesperación.
Te pareces a Harry – le soltó Ron mientras que le miraba – luces como el cuándo lo conocí pero en colorada.
… Mamá dice que soy bella – le dijo Mitch mientras le guiñaba un ojo a su tío, Mitch ahora bebía desde un popote un poco de jugo de frutas.
... Y ella tiene razón, eres la versión bella de Harry –
Eeey – renegó Harry y Hermione rió. Mitch miró a sus tíos sin hacerles caso y pescó algunas uvas y se recargó momentáneamente sobre Harry. El no pudo evitar sentir una corriente de electricidad por todo su cuerpo (muy distinta a la que sentía con Ginny), le nació un deseo de abrazarla fuertemente, pero no se animó siquiera a moverse porque Mitch aunque se había recargado en él, ahora se había movido para agarrar la baguete con queso y darle un mordisco.
¿Udztedez podque no tienen hidjos?– soltó Mitch todavía con restos de comida en la boca.
Hermione trató de no verse frustrada, agachó la mirada y Ron fue el que esta vez habló.
Porque los hijos hablan con la boca llena y hacen preguntas raras – respondió Ron, Hermione simplemente se quedó callada y Harry trato de desviar el tema sin éxito.
Tú también lo haces y dices muchas groserías… - la respuesta de Mitch arranco risas y Ron un poco rojo le quiso responder
Pero yo esto grande y puedo hacer lo que me plazca
Tantito peor – respondió Mitch y le pegó otra mordida a su baguete, esta vez esperó tragar como era debido para volver a hablar – ya sé porque no quieren tener hijos…
Hermione no dijo nada, solo alzo las cejas y con un movimiento de cabeza, pregunto la razón.
Una vez vi en discovery Channel (en la tele tío Ron)
Sé que es Discovery Channel
Pues una vez vi ahí que las parejas no quieren tener hijos porque gastan mucho en colegiaturas y prefieren gastarlos ellos en viajes y libros. Y tu tía Hermione tienes muchos libros…
Harry rio, y Ron también.
Esos libros son una herencia de mi abuelo – completo Hermione – pero ¿te confieso algo? Cambiaria a todos esos libros por un hijo…
Mitch no pudo decir más, aunque en mente fuera una niña todavía, logro comprender lo que su tía decía. Se levantó no sin antes tomarse el jugo en un trago y tomo su papalote, le miró a Hermione y luego concluyó:
Y tendrás hijos, Manina dice que los hijos llegan cuando Dios quiere y no cuando uno desea. Apuesto a que tu primer bebe será una niña, y aunque ya no podré jugar con ella, si prometo cuidarla.
A Hermione se le llenaron los ojos de lágrimas…
Espero que así sea – respondió Hermione –
Así será… y se parecerá a mí – grito Mitch quien iba dando grandes zancadas para hacer volar el papalote - pero solo en el pelo – gritó más fuerte –
Ron se levantó de inmediato al ver a su esposa sollozar. Pero ella se adelantó
Todo está bien – le detuvo – todo está bien - se giró a Harry y luego concluyó –
Tienes una hija maravillosa, yo quisiera una así… - y la mirada de los tres se perdió en Mitch, ella volando un papalote mientras el sol le daba en la cara.
Si, solo un cachito de Harry/Ginny, pero creo que Harry cumplira su promesa. Quiero escribir de Ron y Hermione aunque aun no encuentro un espacio donde deba de ir su historia dentro de Mitch y Harry. De Ginny la veremos un poco mas atrevida aunque no con el personaje debido. Bien, si les gusta no duden en dejar un review, que aunque me voy a pasar las fiestas a mi San Diego querido, llevare conmigo mi ipad para estar al pendiente siempre, Felices fiestas...
