De linaje y sumisión.

Alone tenía los ojos cerrados, mientras el hombre bebía de su sangre. Para Tenma había sido un juego de niños, el joven artista se encontraba vulnerable cuando le encontró...

Su profesor de arte, completamente celoso del talento del menor, había criticado sus obras y el niño se había sentido frustrado. Luego llego ese elegante joven japonés, que quería "buscar nuevos talentos" para su galería de arte. Y encontró al maestro criticando su arte. Acto que, sin duda, provoco el disgusto en el joven extranjero. Para el japonés el arte del chico era exquisito, las más bellas armonías de colores, los más delicados trazos.

Alone se sintió orgulloso de sus obras, recientemente criticadas, cuando ese joven misterioso comenzó a elogiar las y su profesor, estaba que moría de la envidia, él si había escuchado de la galería Ryusei Ken. Una de las más antiguas y prestigiosas de Japón. Luego de eso el extranjero le pidió a Alone que le acompañara a tomar un café y luego a una galería de su propiedad... Tenma alejo sus labios del cuello del menor, el muchacho siguió con los ojos cerrados, aún seguía presa del éxtasis que provocaba la mordida…

-Alone…-le llamo suavemente, el chico comenzó a volver en sí, mientras depositaba con cuidado al chico en el suelo-Alone despierta…-el chico lentamente abrió los ojos- te desmayaste.

-¿Eh?-el chico le miro perdido, se sentía mareado.- ¿Que me paso?

-Calma, no te muevas…-le dijo el tranquilo vampiro. Aún seguían en la galería que pertenecía a Tenma- te desmallaste por ver un cuadro…-Informo mientras ayudaba al chico a sentarse.- Valla que te impresionaste...-el cuadro era de un ángel, realizado con los más suaves trazos y armonía de colores, estaba firmado por un tal Hades.

Departamento de Saga y Kanon.

Kanon dormía profundamente en su cama, Saga se había presentado en la casa. Espero a que su hermano cenara… Cuando Kanon cayó bajo los encantos de Morfeo. Saga salio al balcon, donde el rubio le esperaba.


Camus entro por el balcón quería saber cómo estaba su "querido" amigo. Leyendo unos antiguos escritos descubrió que la razón por la que Kanon, una persona de pensamiento y convicción fuerte, caía tan fácilmente en su aura. Era por la debilidad temporal por la pérdida de sangre, eso ponía a Kanon en desventaja con cualquier vampiro. Sea un vampiro puro, mestizo o impuro. Tenía que marcar a Kanon como propiedad de los puros, si no quería que algún idiota le mordiera… El único que podría alimentarse de Kanon, siendo mestizo, era Saga. Nadie más podría morderle.

-Kanon… Kanon despierta- El hombre abrió los ojos- ¿Cómo te sientes?

-¿Camus?-el hombre le miro sorprendido- estoy bien… ¿Qué haces aquí?

-Escuche una conversación entre los más antiguos…-comenzó este.

-¿Y?-Kanon le miro sorprendido.

-Cómo eres un mestizo. A menos que alguien te marque, como de su propiedad, corres el riesgo de ser asesinado…-la cara de Kanon se pobló por el pánico.- Tu hermano gemelo no tiene la fuerza para marcarte, dado que es un vampiro "joven"-Kanon paso saliva, otra vez sus pupilas se habían dilatado. De nuevo Camus usaba su aura con él y le inducia al miedo y la confusión… Le estaba llevando a dejarse morder por él vampiro de nuevo, aunque él no lo sabía… Lo ignoraba completamente.

-¿Entonces?

-Si eres un "donante"… no pueden morderte-Camus le miro, a su ultimo donante lo había matado en un ataque de rabia- Tu hermano no te marco... lo sé por la experiencia que tengo…

-¿Entonces?-Camus se acercó a él.- ¿Me tienes que morder?

-Sí y no.-informo Camus- Si no lo hacemos alguno puede matarte- y eso es completa verdad, agrego para sí.-No te dolerá… lo prometo… Solo quiero protegerte eres mi amigo… o creo que eres la primera persona que puedo considerar mi amiga desde que me convirtieron…-Kanon cerró los ojos, luego de pensarlo un poco asintió.

-Saga ¿podrá alimentarse de mí?-Camus asintió, aunque no quería compartir la exquisita sangre de Kanon.-entonces hazlo…

-Sera mejor que cierres los ojos…-Kanon cerró los ojos, sus pupilas seguían dilatadas. Camus realizo un pequeño corte con una uña en el cuello de Kanon y luego bebió apenas de su sangre.- Kanon… abre los ojos.

-¿Ya está?-el otro negó con la cabeza, Kanon vio que Camus se subía un poco la manga de la camisa dejando a la vista su blanca muñeca. Se mordió a sí mismo y dejo que su sangre corriera un poco.- ¿Qué haces?

-Tienes que beber…-le tendió su brazo, Kanon realizo una pequeña mueca de asco- es la única forma de sellar la protección- y marcarte como mi donante, agrego para sí. El gemelo seria su fuente de alimento. Reprimiendo las ganas de vomitar, por la simple idea, Kanon bebió un poco de la sangre de Camus para luego escupirla.

–qué asco...

-Para lo que a ti es asqueroso…-comenzó Camus, mientras envolvía la herida en un pañuelo- para ellos, y también para mí, es… lo único que nos alimenta…

-Me pareció que ibas a decir exquisito… o sabroso-comento Kanon que se limpiaba la boca con el dorso de la mano.

-Perdona, hay veces que esas palabras se me escapan, no siempre puedo escapar de lo que fui convertido-Huy, menos mal que la nariz no crece por qué esta semana eh superado mi record personal de mentiras. Nunca dijes tantas juntas en menos de un siglo.

-¿Cómo está tu rodilla?-pregunto al fin Kanon, sus pupilas seguían iguales… Seguía bajo el dominio del aura de Camus. Para sus adentros Camus sonreía, no todo era efecto de su aura, Kanon necesitaba creer que había vampiros buenos y que se hallaban en el mismo estado que su hermano.

-Mejor, gracias por preguntar y gracias por darme tu sangre hoy a la tarde…-bajo la mirada- Lamento que tuvieras que hacerlo.

-No te preocupes…-Kanon le miro atentamente.

-¿Te molesta si me quedo?

-¿Eh?…-Kanon le miro no entendiendo, las razones del vampiro.

-Es… que hace tanto que no "sueño" que…-puso cara afligida mientras miraba el sueño- me haría sentir bien verte dormir-Kanon parpadeo un poco, por la sorpresa.- perdona, creo que me desubique.-elevo un poco su aura. Huy pero estoy terrible hoy.

-Pobre…-Kanon le dedico una mirada cargada de pena- puedes quedarte. Solo no me muerdas ¿Quieres una frazada?

-Me haría bien sentir una frazada… si quiero "sentir" lo que es dormir de nuevo. -Kanon se levantó y saco un par de frazadas de su armario. Camus las tendió en el suelo y se tapó con una de ellas.-Gracias… y buenas noches.

-Buenas noches…-Kanon tardo en dormirse, Camus utilizo un poco de su aura para que se durmiera de nuevo. Una vez el gemelo se hubiera dormido, el vampiro abandono su lugar y se subió a la cama del hombre. Rodeo su cintura con un brazo y paso su lengua por el cuello del hombre quien se estremeció al húmedo tacto, pero no despertó. Mordió suavemente el cuello del hombre. Cuanto más debilitado estuviera mejor para él… mejor para todos. La sangre de Kanon no era cualquier sangre, era una sangre muy especial.

-Mascara eres un idiota… Estropeaste la sangre que corre por las venas de Saga-paso con cuidado un dedo por el cuello, Kanaon volvió a estremecerse dormido. Pero siguió dormido, gracias al aura de Camus-Pero la de este gemelo no debe estropearse…-se levantó y se fue del departamento…


A ese paso pronto encerrarían a Kanon en la Mansión Dairas, donde los puros podrían deleitarse con la sangre del gemelo. Había estado investigando un poco… hace casi 13 años, se había firmado un pacto con los del Clan Core… Nadie atacaría a los nietos del temido Ares, ahora entendía, la próxima vez no harían un trato tan a la ligera. El cazador Defteros era un mestizo primario, alguien de primera generación, su esposa también. La cruza de dos primarios, llevaba a cabo la sangre más deliciosa y difícil de obtener debido a su rareza. Pero claro está para tener a Kanon, en su poder, tendrían que hacer algo con Aspros y ahí había un gran problema. Nadie había podido darle muerte al gran cazador.

Sótano, Casa de Ikki y Shun.

Aspros estaba preparando un par de armas con balas comunes, mañana no abriría el negocio y se llevaría a Ikki a unas horas de práctica y charla. Donde esperaba que Ikki entendiera lo que pasaba y no tuviera un colapso nervioso ni nada.

-Perséfone quería que tuvieran vidas normales…-comenzó el hombre mientras limpiaba una de las armas.- pero igual les enseñe a defenderse mis pequeños… para que supieran lo básico…Ahora viene el entrenamiento intensivo para Ikki. Espero que no me odie por esconderle por tanto tiempo esta verdad.-el hombre hizo andar la corredera y dejo una bala en la cámara.

Casa de Argol.

Argol estaba solo en su casa, sus padres (ambos médicos) estaban trabajando. Poco después que termino de cenar, encontró una agenda en su escritorio. Cuando la abrió se encontró con la letra de Jabu. Lágrimas de rabia caían de sus ojos, Jabu solo había jugado con su amistad. El rubio realmente estaba con él por interés… había aprovechado cada cosa del joven para él. Para su "amigo" él, Argol, solo era una fuente para aprobar las materias… nada más.

-¡MALDITO PERRO!-El chico tiro la libreta contra una pared donde sus hojas se desprendieron… Dejando las hojas, llenas de letras en tinta azul, esparcirse por él suelo.- TE CREIA MI AMIGO…-Grito indignado, para luego dejarse caer por la pared.- MALDITO…-comenzó a llorar. Nada más doloroso, para alguien tan orgulloso como él, que saber que había sido utilizado. Dejo a sus lágrimas en libertad, al poco tiempo sintió como unos brazos le rodeaban y le abrazaban. Aún tenía los ojos cerrados, era un abrazo que le hacía sentir seguro.

-¿Por qué una criatura tan hermosa está llorando?-Cuando levanto la vista se encontró con un hombre de cabellera corta azul y ojos celestes. El miedo se hizo presente en los ojos del aterrado Argol. ¿Había entrado un ladrón? El hombre le tomo delicadamente del mentón y le limpio las lágrimas con un pañuelo de seda- Mi protegido no debería de llorar…

-¿Quién eres?

-Uno que metió la pata y está castigado.-informo el hombre con calma, mientras le seguía limpiando las lágrimas con cuidado.-No te preocupes, no te hare daño…

-¿Quién eres?

-Me llamo Ángelo…-se presentó-Ángelo Di Santi. Deja de llorar, nadie vale tus lágrimas…

-¿Qué eres?-volvió a preguntar, estaba aterrado y para colmo de todos los males, solo.

-Si te digo no me creerías…-informo el hombre haciendo una pequeña sonrisa. Teniendo el buen cuidado, que esta no se extendiera más de lo prudente y dejara a la vista sus colmillos.

-¿Qué eres? ¿Qué haces en mi casa? No sé dónde mis padres guardan el dinero…-informo el chico algo aterrado. Estar rodeado por los brazos de ese hombre, tan extraño, le tenía muy nervioso.- Mi madre tiene un alhajero… llévatelo…-Argol intento soltarse, pero el abrazo se intensifico.- ¡AYUDA!-Mascara le tapó la boca a Argol con una mano y aferro con fuerza la cintura del chico con la otra.

-Shhh…-le chisto suavemente, sin quitarle la mano de la boca. Si quito el fuerte agarre de su cintura y comenzó a acariciarle el cabello-No quiero dinero, tampoco tu cuerpo, si es lo que piensas…-El pecho del chico subía y bajaba con irregularidades, lo hacía velozmente.-Respira despacio o te lastimaras-Mascara dejo libre su aura, para controlar al muchacho. La sangre que vale la pena tiene que estar bien oxigenada o eso decía siempre su padre.-Si te quito la mano de la boca… ¿gritaras?-el muchacho negó con la cabeza, por lo cual Ángelo retiro su mano.

-¡AYUDA!-Pero si me llevara él demonio, Ángelo volvió a tapar la boca del chico. Este crio es tenaz, ahora Argol peleaba para soltarse. El fuerte brazo de Ángelo impedía que escapara.

-Vine a cuidarte muchacho… así que calma.-le informo al chico que, en vano, intentaba escapar- yo te lastimare como lo hizo Jabu-informo el hombre, al oír es nombre Argol pareció relajarse. Pero eso venia por la ira que cargaba dentro. Claro que no te lastimare de esa forma, lo hare de una forma peor. En los labios de Mascara se presentó una cruel sonrisa que pronto borro, si quería mantener sumiso al chico tendría que ser un buen vampiro.- ¿Quieres que te diga que soy?-el chico asintió- Soy un…-acerco sus labios al oído de Argol- vampiro…-Ángelo le quito la mano de la boca al chico.

-¿Vampiro? ¡Estás loco…! ¡Suéltame! -Argol comenzó a forcejear de nuevo. Eso le agradaba al vampiro, el pequeño Argol era muy divertido- ¡Que me sueltes te eh dicho!

-¿No me crees?-pregunto ligeramente burlón mientras se paraba y arrinconaba a Argol contra la pared.

-¡Aléjate de mí…!-el joven quiso salir del aprieto, pero ese hombre no se lo permitía. Ángelo dejo de usar su aura, ya no tenía gracia calmar al chico. Quería ver que tan temerario era ese jovencito.- ¡Maldito loco!

-¿Quieres una prueba de lo que digo es cierto?

-¡NO EXISTEN LOS VAMPIROS…!-Ángelo sonrió y le mostro los colmillos, Argol le miro ligeramente aterrado- aléjate de mí maldito loco, incluso te has afilado los dientes…-trato de empujar al hombre, pero este parecía pesar una tonelada.

-¿Quieres un prueba? Te demostrare la más creíble de todas…-tomo los brazos de Argol y los coloco por encima de la cabeza del chico.

-¡AYUDA!

-Nadie te escuchara… y no te preocupes, solo sentirás placer.-quito los cabellos del chico y con la mano libre le tapó la boca y le obligó a dejar su cuello al descubierto.- te daré la prueba más creíble, mi pequeño…-Mascara mordió a Argol con cuidado. Una queja quiso salir de sus labios, pero estos estaban sellados. Luego sintió una extraña ola de placer invadirle el cuerpo, pero solo fue momentánea. Dado que ese hombre lo soltó al poco tiempo, dejando que se deslizara por la pared. -¿Ahora me crees mi pequeño protegido?-pregunto sonriente, mientras se arrodillaba a su lado y le tomaba del mentón. Los ojos de Argol estaban ligeramente cerrados.

-¿Qué me hiciste?-pregunto el chico, algo ido, su cuerpo seguía siendo presa del más profundo placer.

-solo te mordí y bebí un poco de tu sangre-informo el hombre.- tranquilo no te convertirás en un vampiro…-Ángelo tomo en brazos al muchacho, mientras este siguiera aturdido sería fácil manejarle. Por lo cual lo llevo a la cama, procurando que su aura alterara la psiquis del muchacho.-Escúchame bien Argol…-le dijo mientras se sentaba, en la cama, con él chico aun aturdido en brazos.-Necesito tu ayuda… ¿Me entiendes?

-Si…-el chico abrió apenas sus ojos, sus pupilas se habían dilatado y solo habían dejado una pequeña aureola celeste rodeándoles.

-Quiero que seas mi donante-Sentó mejor al chico sobre sus piernas, para que pudiera oírle mejor.- que me des tu sangre voluntariamente… ¿Quieres ser mi donante?-el chico cerro los ojos, estaba mareado. La turbación emocional por enterarse que su amigo le había utilizado, el ser sorprendido en su casa por un extraño, el ser mordido por este y el aura de Ángelo tenía su mente confundida.- Prometo no lastimarte… ¿Aceptas?

-Si…-respondió el chico, Ángelo sonrió.

-Sí ¿Qué?-veamos hasta qué punto e alterado su psiquis.

-Sí, amo.-respondió el chico, con voz ausente, la sonrisa en los labios del vampiro se ensancho.

Realizo un pequeño corte en el cuello de Argol, un corte que se iría antes de que amaneciera, bebió un poco de este. Más de lo necesario, resulto ser que Argol era una segunda generación de mestizo… Su sangre lo decía en cada gota que bebía. Para su desgracia, por lo que había averiguado, era adoptado y su familia (su padre y madre) eran normales. Luego, sin soltar al muchacho que parecía estar en una especie de transe aun, se mordió la muñeca y le dio de beber su sangre para sellar el pacto… Para que cualquiera que quisiera beber su sangre, sintiera que pertenecía a un superior.


-Ya es hora de dormir mi pequeño…-informo mientras acostaba a Argol y le tapaba con cuidado.-Ahora quiero ver de qué se disfrazaran los cazadores… -Miro al chico dormido, a partir de ahora. Argol le pertenecía y el muchacho siempre le daría su sangre… Él haría un lado su cabello y dejaría a la vista su cuello para que le mordiera. Argol, ahora era su donante… no un donante común, no había mutuo acuerdo. Dado que él había quebrado la psiquis de Argol y le había manipulado con su aura, para que le sirviera.

Casa de Ikki y Shun.

Degel miraba a Ikki dormir, ese sueño no era un sueño común. Era muy calmado, muy relajado… olio el aire. Había un aroma que le era familiar, sonrió. Hacía más de 30 años que no olía algo igual, silencioso como un fantasma entro a otra habitación. El cuarto estaba vacío, había una cama matrimonial, pero nadie dormía en ella. No prendió la luz, no tenía necesidad de hacerlo, todo estaba cuidadosamente ordenado. Tomo una remera que esperaba para ser guardada, la acerco a su rostro y olio su aroma.

-A sí que tú eres Aspros…-el hombre sonrió, no sabía quién era el Aspros del que hablaban. Si sabía que había un terrible cazador donde se asentaba el clan Dairas. Pero mientras no fuera molestado, este no molestaba ese era el trato. Degel soltó un suspiro y volvió a oler la prenda… Ese exquisito aroma, el resultado de la mescla de una mestiza primaria y un puro. –Hasta que encontré a uno de los niños de Perséfone.-sonrió mientras salía del cuarto llevándose la prenda con él- Tú sangre y la de tu gemelo… solo quería a uno…-puso cara afligida mientras volvía a entrar al cuarto de Ikki- Pero Perséfone se quedó con los dos, dándome como paga un cazador mestizo. –miro fijo al chico, hijo de Perséfone. Eso le habían dicho, un mestizo de primera generación.- Si era uno de primera generación, que Ares había atrapado, pero no se compara con el sabor de tu sangre… Luego de matar al niño… iré por tu sangre Aspros… -Sintió un ruido, fue un ruido casi imperceptible, por lo cual apresuro para salir por donde había entrado.


Aspros entro al cuarto de Ikki, en su mano derecha tenía el arma lista para disparar… Había sentido una presencia, y de las grandes, no era Afrodita… No era tan idiota para entrar a la casa sabiendo que él vivía ahí. Había sido otra persona, se acercó a Ikki, no sucedía nada con él. Por lo cual fue a revisar a Shun. El otro niño también estaba intacto, aseguro todas las ventanas y se fue a su habitación. Vacía, pero el olor era claro… Alguien había entrado a su cuarto, siempre pudo ser capaz de oler lo que otros no. Sintió la presencia desde su taller en el sótano y se apresuró a subir con sumo sigilo, no quería alertar al intruso. Pero este descubrió sus intenciones y había escapado.

Calles de la ciudad.

Degel caminaba llevando la remera de Aspros con él. Realmente el simplemente olerla abría el apetito a cualquiera. Supuso que los miembros más jóvenes del clan Dairas, no serían capaces de oler la fragancia que la sangre dejaba en esa tela… Pero Dohko, Tenma y Kardia si lo harían… Esta vez seria egoísta, hacía años que quería saber que había sido de esos pequeños niños… Tendría que averiguar que paso con el otro gemelo… Por qué mejor que uno son dos.

-Sangre de un linaje exquisito, que puede extinguirse con él… Antes que se extinga la quiero probar.

Continuara.