-Contenido categoría T. Insinuaciones sexuales.


Capítulo XII


Ella dio vueltas en el colchón tratando de despertar. Ahí estaba él de nuevo, en sus sueños, intentando tocarla y abusar de ella. Su sonrisa era desagradable y sus ojos parecían arder de lujuria. Estaba tomado. Quizá se había metido alguna droga antes de verla. Él acercó su boca a su pecho y de pronto una patada lo derribó. Ahí estaba él, Ryuuzaki, parado frente a ella con su usual desinterés, mirando con molestia y cansancio en sus ojos.

Ella corrió a los brazos de su salvador y éste la estrechó contra su cuerpo. Ella respiró profundamente y pegó sus labios a los de él. Ryuuzaki pasó sus manos bajo la blusa desgarrada y las posó sobre su fina espalda que recorrió lentamente y luego, en un rápido movimiento… despertó.

Sus ojos color miel se posaron en la ventana que era decorada por pequeñas gotas de agua formadas por la diferencia de temperaturas. Era de día, el momento perfecto para ser la primera en desearle "Feliz Navidad" al detective. Supuso que, al ser día festivo, los demás investigadores tampoco habrían llegado.

Se levantó y se vio el golpe frente al espejo. Cepilló su cabello y lo amarró de forma desarreglada cubriendo lo más posible el ojo morado. Le emocionaba verlo y contarle su sueño. Le emocionaba saludarlo aunque fuera con palabras. Ni siquiera con Light se había sentido así. Light… ¡Ese mal hombre! Sólo le hacía promesas que nunca cumplía. Ni siquiera se emocionaba al salir juntos. ¿Qué clase de novio era? ¿Por qué no podía ser más como Ryuuzaki?

Bajó por el elevador pensando qué diría. Él le había dicho que lo olvidara pero no podía. Por primera vez había recibido un beso desobligado y ella se sentía completamente diferente. Sin embargo, ¿qué le diría a Light? Era su novio al fin y al cabo y aquello había sido una especie de infidelidad… No, él se lo había buscado por ser tan malo con ella y Ryuuzaki tenía razón: Light no la amaba. Y ella debía dejarlo en paz para no seguir siendo utilizada.

Sin embargo, Ryuuzaki era su compañero del mismo dolor. Ambos eran seres sin cariño, solitarios, sin alguien a su lado que les demostrara cariño. ¿Y si sólo la había utilizado para experimentar? Después de todo él siempre se mantenía distante de ella. Él nunca le dirigía una mirada cuando entraba al cuartel de investigaciones. Él nunca había sido atento con ella, sin embargo, ahora le había comprado cosas, le había regalado uno de sus preciados pastelillos y hasta la había besado. Además su forma de hablar había cambiado radicalmente con ella.

Suspiró con los ojos cerrados al oír la campana del elevador. Estaba preparada para la reacción de Ryuuzaki, fuera cual fuera…

-¡Buenos días, Ryuuzaki!

Ella abrió los ojos al no recibir respuesta, entonces recibió las miradas de extrañez por parte de todos los miembros de la investigación de Kira. Ryuuzaki estaba de espaldas, soportando la pesadez del ambiente.

-Misa-Misa… -comenzó Matsuda- ¿Qué haces con la ropa de Ryuuzaki? ¿Acaso ustedes dos…?

-¡MISA!- Llamó su novio. Realmente no le importaba si ella había estado con Ryuuzaki en la noche, si se había atrevido a entrar a la habitación de él o si este se la había regalado en un acto de idiotez navideña, pero la humillación que estaba pasando por la situación era demasiada. No podía pasar esto… No frente a su padre- ¿Qué significa esto?

-Buenos días, Amane. –interrumpió el pelinegro, girando su silla y bajando de ella con dirección a la rubia- Por favor, señores, pido que no malentiendan la situación. Yo le di esa ropa a Amane debido a que tuvo un encuentro desagradable con un criminal el día de ayer y no tenía algo cómodo para ponerse. Respecto a Amane… -llegó a ella e hizo a un lado su cabello para mostrar las heridas de su rostro. Él rozó una porción de su mejilla con un dedo, como un pacto entre ella y él por lo sucedido la noche anterior, como un deseo que se rehusaba a aceptar. Un juego entre los dos.- Lo que importa es que ella cure y encontremos a quien le hizo esto. No será difícil y distraerá a los medios del caso Kira por un momento. He encargado una lista de criminales que suelen operar en días festivos en el lugar donde fue el encuentro. Además, hay algo que está realmente mal con esto. –Se dirigió a su lugar y miró a los monitores- ¿Quieres contarnos lo que está mal, Amane?

-Lo que está… ¿mal?... ¡Ah! ¿Te refieres a porqué huyó?

-Exactamente

-Bueno…no lo sé… Fue muy raro. El tipo me desgarró la blusa, pero antes de que hiciera algo, volteó y se asustó, luego se fue. Eso fue lo único que pasó.

-Conocemos que Kira controla la hora y forma de las muertes, además de que cabe la posibilidad de que también manipule las acciones de los criminales antes de morir. Si ese es el caso, tuvo que ser alguien que estuviera en la escena del crimen y observara lo que estaba ocurriendo con Amane. De acuerdo a la declaración de Misa Amane, no había nadie más en el parque, por lo que sólo puedo pensar en dos opciones… O Kira se encontraba en uno de los edificios aledaños… o Misa Amane es Kira. ¿Qué puede ser?

-¿¡QUÉ!? ¿CREES QUE SOY KIRA?

-Tengo razones de fuerza para creer eso en un 1% solamente. Pero es una posibilidad, Amane.

Ella quería llorar, si pensaba eso, ¿por qué la había besado? ¿Se había aprovechado de ella? Después de todo él dijo que necesitaba comprobar teorías. ¡¿CÓMO HABÍA SIDO TAN TONTA?!

-Sea como sea, quiero que el Señor Mogi se encargue del caso de Amane. Los demás continuaremos con el caso de Kira, que es la prioridad.

-Hablando de eso, Ryuuzaki… Creo que tienes que ver estas estadísticas del grupo Yotsuba.

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Días y sus noches habían transcurrido sin el más mínimo descanso para el pelinegro que, un poco mareado, comenzaba a sucumbir a sus necesidades de dormir. Desde aquel momento en que había cedido a sus deseos, la pelea con su inconsciente se había desatado. Estaba harto de sí mismo. Aunque los constantes pensamientos sobre Amane y sus aparentes sentimientos eran cada vez más abrumadores, la adrenalina de saberse más cerca de Kira le mantenía enfocado en la investigación. Contaban las tres de la mañana, al día siguiente podría ser que el caso tomara más forma.

Matsuda, el imprudente, había logrado descubrir que el grupo Yotsuba hacía juntas para determinar a quién matar. La premisa de Light había estado en lo correcto y ahora, gracias a un error de Touta, Misa se veía obligada a participar físicamente en el caso, como supuesta imagen de los Seguros.

-El 24 de diciembre Misa Amane fue violentada en el parque frente a Seguros Yotsuba, el escondite de Kira. Sin embargo, aunque puede sonar lógico, los tipos de muertes no coinciden. La primera época de Kira estaba enfocada en criminales libres y presos. Ahora se enfoca en gente con puestos altos de la competencia. ¿Por qué alguien que quiere posicionarse en el mercado continuaría matando criminales como el tipo que quiso abusar de Misa? ESTO NO TIENE SENTIDO. De haber dos Kiras en Yotsuba, sería fácil determinar que uno de ellos tiene el poder de matar con sólo ver el rostro del atacante. Pero la distancia entre el lugar del altercado y el edificio de sus oficinas es ridícula y haría improbable que ese haya sido el caso. Además, el tipo ha sido metido a la cárcel, está vivo y su declaración va más allá de lo estúpido. ¿Estaba drogado? No, entonces lo recordaría… uh… aun así, si el poder de Kira se encuentra en Yotsuba, es algo reciente. El modus operandi no coincide… Entonces, ¿el poder es transferible?

Decidió levantarse e ir en busca de un plato con malvaviscos o en su defecto un pedazo de pastel, su espera había terminado con su paciencia. Aunque sabía que lo mejor era continuar como hasta el momento, por momentos extrañaba las visitas nocturnas de Amane, aunque fuera para ver a Light. Desde el momento en que él se había atrevido a besarla supo que estaba cometiendo la tontería más grande de su vida. Se había preguntado una y otra vez cómo había sucedido, sin llegar a una explicación lógica.

-Si el poder es transferible lidiamos con algo que quizá nunca pueda terminar. Por más que capturemos a la persona que opere como Kira, su poder se transferirá a otra persona en cuanto el humano sea imposibilitado para matar. Quizás por eso Misa Amane y Light Yagami cambiaron de parecer tan pronto y tras días encarcelados los asesinatos que habían cesado, volvieron a ocurrir. ¡Esto sería inútil si es así!

Llegó a la cocina del lugar. Era amplia, con el triple de electrodomésticos que una cocina común y corriente. Vio la luz de uno de los refrigeradores encendida y pudo ver las piernas de la única mujer del edificio, asomándose por los límites de la puerta blanca.

Se detuvo a observarla. Por alguna razón verla le estaba provocando nervios y subía su temperatura. Ella mostraba sus piernas en su totalidad. Él sabía que debía estar usando uno de sus famosos camisones. ¿No tendría frío? ¡Era invierno!

Recorrió sus piernas blancas un par de veces de arriba abajo antes de ser descubierto. Ella se levantó de su posición en la que buscaba por el interior del refrigerador y comenzó a consumir una de las zanahorias que Watari había dejado preparadas para la comida del día siguiente.

-¿Despierta a estas horas?-interrumpió el pelinegro, observándola aún con más intensidad. Miró sus brazos desnudos, subió hacia sus clavículas y fue bajando por toda la tela del camisón azul zafiro hasta terminar en sus piernas, las cuales no se cansaba de ver. -NO, contrólate. ¡Recuerdalo!: TÚ NO ESTÁS ENAMORADO DE MISA AMANE.

-¡Ryuuzaki!... Me espantaste… Yo sólo quería comer algo, tengo hambre y estoy nerviosa por el día de mañana. ¿Qué haces tú aquí?

-¿Cómo puedes parecer tan feliz aún cansada? ¿Cómo puede andar así vestida por el edificio sabiéndose la única mujer aquí? Se acabó mi pastel. Watari despierta hasta dentro de unos minutos y necesito glucosa con urgencia.

-Yo te ayudo con eso- ella abrió la puerta de un segundo refrigerador y se inclinó a tomar un pedazo de tarta que se encontraba bajo una tapa de cristal.- creo que este es el que te gusta, ¿no? Pan de vainilla, betún color blanco y fresas para complementar.

-Sí. ¡Deja de hablarle ahora, Ryuuzaki! Es mi favorito. –él lo tomó- te lo agradezco, Amane… y también te agradezco el ayudarnos con el plan

-¡Todo por la vida de mis amigos! De no ser por mí, Matsuda habría muerto y…

-Matsuda es un idiota. Y tú también, L.

El ambiente comenzó a tensarse, él intentaba no mirarla. Tenía que ir en contra de sus propios pensamientos. El mejor detective del mundo no podía darse el lujo de tener sentimientos. L Lawliet no debía tener sentimientos como los de cualquier humano.

Pero L Lawliet también es un humano.

-Ryuuzaki… ¿por qué me besaste hace unos días?

-Bien, es tu oportunidad, deshazte de esto. Creí haberte dicho que lo olvidaras-mencionó viendo como la rubia se sentaba en una de las sillas altas que alcanzaban la barra-desayunador junto a él- Además no creo que sea el lugar para hablar de eso. Mucho menos el momento. ¿Continuarás?

-Pero… es muy importante para mi saberlo, Ryuuzaki. –ella mordió la zanahoria sin mirarlo a los ojos, se sentía avergonzada por la simple idea de mantener una conversación de ese tema con él. Su simple masticar era una marea de calor para cualquier hombre y ella lo sabía pero… él no era como cualquier hombre.- Y no tengo sueño.

-¡Deja de hacerme esto, Misa Amane! No encuentro la razón para que sea importante. Fue un beso, ¿no? Light te ha dado muchos sin amarte. DEJA DE HABLAR CON ELLA

-¿Un beso?... entonces… ¿me utilizaste?

-Umh… sí. Pero no de la forma que tu cabeza pueda estar imaginando… -había terminado su pastel exceptuando la fresa- ¿Qué estás pensando?

-¿Entonces?...

-No soporto las mentiras, Amane. Así que quiero que te quede claro que no te utilicé para alguno de los fines que piensas.

Él comenzó a acercarse, la forma en la que hablaban a veces le parecía cada vez más cálida y especial. Una especie de coqueteo predominaba cada que hablaban en soledad, así hablaran de cosas sin importancia y, aunque el ambiente se tornara emocionante, el tono, las groserías y el ritmo que él usaba siempre para hablar lograba desesperar a Misa, quien estaba acostumbrada a ser demasiado entusiasta. Ryuuzaki se posicionó frente a ella. Su pose encorvada hacía que fuera innecesario que sus pies tuvieran que estar tan cerca de ella para poder observarla con claridad. Ella se acercó a su rostro retándolo.

-No puedo creerte.

-No me creas. Sólo lo he aclarado. Lo que pienses de mi declaración ya es tu problema. Además, ¿no te das cuenta? Complicaste las cosas. De no haber salido corriendo ese día, nada hubiera pasado.

-¿Me echarás la culpa de nuevo?

-…-suspiró- A lo que quería llegar, es a que con ese beso quería comprobar una teoría que aun así, me rehúso a aceptar por demás estúpida.

-¿Teoría? Si, ya me dijiste que sospechas que soy Kira, todavía…

-Sí, pero no me refiero a eso

-¿Entonces?

Él por primera vez en años, quizás en toda su vida estaba nervioso. Dudaba de sí mismo y eso no era para nada una buena señal. No, estaba soñando, llevaba más de tres días sin cerrar los ojos. ¡¿Qué caso tenía ocultarlo entonces?! Si era su sueño podía mostrarse como se sintiera… ¿y si no era sueño? Él comenzó a saborear su pulgar mientras observaba el sueño de una pequeña araña en el techo.

-Si ella es Kira, me utilizará para poder matarme. Si no es Kira, puede que no vuelva a querer acercarse a mí… Eso no importaría realmente. Por otro lado, ella ya no se ha acercado a Light desde aquel día en que la besé, ni se ha portado como antes lo hacía con él. ¿Está planeado? No, no podrían, no hubo ningún momento desde su encarcelamiento en que ellos dos estuvieran completamente solos y no pudieron crear un plan tan a futuro antes porque ellos no sabían que Misa sería privada de su libertad. No, no importa, ofrecí mi vida para capturar a ese criminal y no cederé ante cualquier oportunidad que se presente. De todas formas, ella me corresponda o no, salgo ganando.

-¿Ryuuzaki?

-Creo que estoy enamorado de Misa Amane. ¡No, imbécil!

Su corazón se aceleraba con esas palabras, intentó ver alguna reacción en él pero sólo logró observar como la veía de soslayo, aún con la cabeza hacia el animal.

-¿QUÉ? ¿Enamorado de… Misa? ¿Por eso me besó? No, esto no puede ser así… ¿porque en ese caso yo… he estado con mi salvador equivocado? No, Light es mi príncipe, es mi futuro esposo… pero… ¡NO! ¡Ryuuzaki tiene razón! Light no me ama… ¿Ryuuzaki sí? ¿Y si miente? No… el no haría eso, ¿o sí?... ¿Cómo sé que debo creer eso?

-Una vez más, no tienes por qué creerme.

Hubo silencio. Ella comió con la cabeza baja. El detective se acercó con la fresa entre las yemas de sus dedos y se la colocó en la boca de forma un poco brusca.

-¡Para ahora mismo, estúpido!

A ella le parecía graciosa la expresión que mantenía él en su rostro. Desinteresada, infantil, penetrante. Mordió la fresa con suavidad evitando sentir asco por el betún que tenía a su alrededor. Era dulce, sabía a Ryuuzaki el 24 de diciembre, pero sin chocolate. Un escalofrío recorrió su cuerpo una vez lo vio a él recargando un codo en la barra, mordiendo el otro extremo de la fresa.

Sus cabellos cubrían sus ojos, desde esa perspectiva se veía… diferente. Podía observar la anchura del cuerpo de Ryuuzaki, dos veces más que la suya propia. Se mantuvo inmóvil ante la expectativa. Él podía decirle las mentiras que quisiera pero su respiración estaba agitada y eso no le mentía.

-Detente.

Él raspó el cuerpo de la fruta con sus dientes inferiores acercándose cada vez más a la boca de Amane.

-¿Por qué no sigues mi juego, Misa?

Ella suspiró mientras cerraba los ojos, esperando la lenta llegada de sus labios. Sintió un dedo rozando una de sus manos y decidió morder un poco más. ¡ÉL ERA DEMASIADO LENTO Y TORTURADOR! Si estaba jugando con ella, no le gustaba que fuera así… No. ¡AMABA QUE FUERA ASÍ! Por primera vez en su vida pudo sentir la excitación propia del coqueteo correspondido por un chico por el que sentía algo que no fuera incomodidad. Pero la espera comenzaba a desesperarla. Sin embargo no podía apresurarlo, quería que durara cuanto fuera posible ese momento previo a lo que supo terminaría en un beso.

La respiración de Ryuuzaki se volvía pesada y su corazón le dolía con cada latido. Apretó en un puño la mano que reposaba en la barra y se acercó más a Misa, alargando sus mordidas a la dulce fresa que apresaban sus bocas.

Tragó

-Detente

Y ella sufrió un escalofrío al sentirlo más cerca.

-Detente en este momento

Pero no parecía importarle. Ella destensó sus músculos otorgando su cuerpo a lo que fuera que viniera. Un beso, un abrazo… más… Ahora ella estaba segura de que lo que le pasaba, de por qué se mantenía lejos de Light, de por qué había estado soñando con Ryuuzaki. Él le gustaba. Ese esperpento cara de rana de película de terror le provocaba todo lo que su príncipe no podía.

-¡NO LO HAGAS, ELLE LAWLIET! NO-ESTÁ-BIEN

Y la besó. El corazón de Misa pareció detenerse un momento al sentirse tan cerca de él. Los músculos de ambos de nuevo se tensaron por un par de segundos y luego él continuó. Comenzó moviendo lentamente los labios tal como ella le había enseñado noches atrás pero de forma más lenta. Le gustaba la espera que estaba provocando en su propio cuerpo y seguramente en el de Misa.

Dejó de recargarse en la barra-desayunador y al recuperar su pose encorvada logró inclinar la cabeza de Misa hacia arriba. Sujetó la suave barbilla con dos de sus dedos, mismos que fueron bajando y subiendo por su cuello segundos después y que lograron dirigirse hacia la nuca de la menor pasando por la mejilla y la oreja.

A ella no parecía molestarle, al contrario. Sintió varias veces un ligero hormigueo en su piel que la animaban a unirse pero que al mismo tiempo la hacían mantenerse en el papel de pasiva.

Ella suspiraba.

-Sabes que quieres más, Lawliet. SABES QUE ELLA quiere más.

Él suspiraba.

-Deja de hacerlo antes de que sea tarde. Ella es una menor de edad. Ella es Kira.

Ambos volvían a suspirar.

-Pero ¿por qué pararías? ¿Acaso no te gusta esta nueva sensación? Ya comenzaste. Si es Kira o no, esto que estás haciendo no tiene vuelta atrás.

Y él empujaba con delicadeza la nuca de Misa mientras intensificaba los movimientos de sus labios. Él decidió entonces probar algo nuevo. Introdujo su lengua dentro de la boca de Misa-Sumisa Amane y comenzó a pelear con la de ella. Quizás nunca antes había besado a otra mujer, pero dedujo que se necesitaba sólo un 1% de conocimiento y 99% de práctica con rabos de cerezas.

Ella cedió el paso al invasor en su boca experimentando por primera vez en su vida la sensación del paraíso físico. ¡La lengua de ese hombre! No sólo era dulce y suave, era ágil y traviesa.

Ryuuzaki llevó sus huesudos dedos hacia el brazo de Misa y con suma delicadeza comenzó a recorrerlos de arriba abajo.

-¡ESO ES DEMASIADO! ¡Debiste hacerlo cuando aún podías, pedazo de estúpido! … Aún puedes detenerte. ¡Hazlo!

Ella sintió una fuerte excitación que la impulsó a posar sus pies en el travesaño de la silla alta y se impulsó para abrazar lo más posible a Ryuuzaki.

Para quedar completamente juntos.

Para poder tener la oportunidad de estar más alta que él…

El investigador acarició de forma descendente el mismo brazo hasta llegar a las rodillas.

-NO…

Colocó la otra mano en la fina cintura.

-NO LO HAGAS...

Y la cargó para sentarla sobre la barra.

-¡Bastardo!

Ella abrió sus piernas para que él pudiera meterse entre ellas y continuar besándola, luego las cerró abrazando su espalda con ellas. Con su pie subió la enorme camisa blanca de Ryuuzaki y acarició la espalda baja de éste.

-¡NO CAIGAS EN SU PROVOCACIÓN!

Él bajó sus besos hasta el cuello de la rubia y lo lamió con suavidad.

Se detuvo.

¡Estaba probando el cuello de Misa Amane!

-Hueles exquisito ¿QUÉ? ¡IMBÉCIL!

Continuó con su tarea. Por momentos hacía uso de sus dientes para rasgar cuidadosamente la piel tan suave de la que se ocupaba, por otros succionaba creando pequeñas marcas rojizas.

Ella utilizaba el brazo del lado contrario a la boca del hombre y enredaba la mano en su cabello negro. Los vellos de su cuidada piel se levantaron una vez sintió los dedos largos del detective subiendo desde sus pantorrillas hasta sus muslos.

Ella volvía a suspirar.

Sintió como las manos se escurrían por debajo de la parte inferior de su camisón azul zafiro para acariciar sus piernas a más profundidad, como si fuera lo más suave del mundo y de su vida misma. Subía, bajaba y terminaba regresando en círculos.

Y él volvía a suspirar.

Ryuuzaki lamió con suave instinto animal como si fuera un verdadero caramelo hasta bajar a sus hombros. Ahí comenzó con mordidas pequeñas hasta llegar al tirante del camisón el cual mordió y jaló hacia arriba para propinar su caída.

Ella lo interrumpió inclinándose hasta llegar al cuello de él. Lo mordió con fuerza tal que hizo que él se apoyara sobre el travesaño de dos sillas y empujara el plato de su pastel hacia un lado para subirse a la barra, posicionándose sobre Amane.

Ella se sonrojó pero sin ninguna objeción al suceso. Al contrario. Deseaba más. Su tirante había caído y el otro estaba por hacerlo gracias al brusco movimiento. Todo rastro del frío ambiente había desaparecido.

-Ryuuzaki…yo…

El celular sonó. Era el timbre exclusivo para Watari. Sacó el aparato de la bolsa de su pantalón con dos dedos y continuando en la misma posición lo abrió con ayuda de su boca para contestar. Intentó relajar su respiración inútilmente.

-¿Sí, qué pasa?

Ella se apoyó en sus propios codos y se levantó para alcanzar el cuello de su captor.

-No pares- mencionó entre susurros-

-Ryuuzaki... el joven Yagami y el señor Matsuda han despertado. Sugiero que usted y la señorita Amane vuelvan a sus actividades normales antes de que ellos dos revisen las cámaras.

-Ah… ¡Gracias, Watari!

Cerró su celular y lo dejó a un lado. Quería continuar, pero no era el lugar ni el momento. Desvió su mirada un tanto decepcionado de sí mismo y apenado por haber olvidado las cámaras que Watari revisaría apenas despertara.

-¿Qué sucede?- ella lo miraba sonrojada, apenada por su falta de pudor... Y claramente adormilada.

-TU NOVIO acaba de despertar.