Kakashi Después De La Guerra
By Tsuki No Hana
XII
"Noche de bodas y... ¿Compromiso?"
El día de la boda del rubio escandaloso llegó. La ceremonia fue muy emotiva, recordaron a amigos fallecidos, cuyas presencias ahí hubiesen sido muy gratas. Entre ellos: Neji, Jiraya, Minato, Kushina, el sandaime. La boda fue en grande, después de todo no todos los días se casa el héroe de Konoha. Toda la aldea asistió y presenció la unión nupcial de esos dos jóvenes enamorados.
Kakashi se sintió orgulloso de Naruto, había logrado dar un paso muy importante en su vida y en un futuro no muy lejano sería el Hokage, de eso estaba seguro.
—Naruto, sé que tus padres han de estar muy orgullosos de ti al igual como yo lo estoy —puso una mano en su hombro—. Muchas felicidades a ambos —miró también a la hermosa novia—. En verdad, me hace muy feliz verlos juntos —cerró sus ojos en una amplia sonrisa—. Sigue adelante y no te rindas en tu camino ninja, sigue siendo ese ejemplo para todos.
—Kakashi sensei —comenzó a llorar a moco tendido—. Gracias.
Tanto Sasuke y Sakura, como Naruto y Hinata, estaban en su bella burbuja de amor, ajenos del conflicto intrapersonal que atravesaba su sensei, quien de pronto reconoció un chakra familiar a muy poca distancia. Jamás la olvidaría ese chakra. Despidiéndose de Naruto y Hinata salió corriendo en dirección a aquella presencia, era ella, estaba seguro.
—¿Dónde estás? —ya se había adentrado en el bosque, persiguiendo a esa presencia, pero de pronto desapareció—. Sé que aún sigues por aquí, muéstrate.
Nada pasó.
Se quedó por los alrededores unos momentos antes de volver a la boda de su alumno.
—Era ella… estoy seguro —murmuró mientras caminaba hacia donde se llevaba a cabo la festividad. Iba con las manos en los bolsillos y la mirada fija en el suelo, pensando. No se dio cuenta cuando chocó con sus otros dos alumnos.
—Kakashi sensei —se asombró ella al verlo, iba muy apuesto, vestía un traje negro tradicional, muy elegante y más con el porte que siempre poseyó. Además tenía dos días de no verlo, no desde que le dijo que no se metiera en su vida. Sasuke sólo frunció un poco el ceño, aunque no estaba molesto en realidad, sólo incómodo.
—Hola chicos, con su permiso —y sólo echándoles una mirada a cada uno, se fue de allí.
Caminó sin parar hasta llegar al monumento de los caídos, donde el nombre de Obito ahora sí tenía validez. Sus pies lo habían llevado automáticamente allí y es que tenía que desahogar con alguien todo ese cúmulo de sentimientos encontrados. Le afectó más de lo que imaginó haber visto a sus alumnos besándose y acariciándose de esa manera. En realidad no hacían nada incorrecto, se aman y están en todo su derecho, pero desde que Sakura perdió a sus padres él se volvió algo sobreprotector con ella, además que no podía olvidar cómo Sasuke había tratado de matarla a sangre fría en dos ocasiones, había caído muy bajo, pero ahora se paseaba con ella por toda la aldea como si nada hubiera pasado. Le molestaba, sí. Sólo esperaba que ese amor hacia Sakura fuera completamente real y sincero. No quería volver a verla sufrir.
—Ella está muy feliz con él —soltó al viento—. Pero me hirvió la sangre al verlos la otra noche —apretó puños y dientes—. Quizá se deba a que es como la pequeña hermanita que nunca tuve.
—No la ves así… —habló una voz en su cabeza, se oía molesta.
El peli gris se asustó un poco.
—Tranquilo, no te estás volviendo loco. Soy yo.
Comenzó a temblar muy levemente. Sí, se estaba volviendo loco.
—Que no estás loco, Bakakashi.
—¡Sí eres tú! ¿Pero cómo?
—¿Recuerdas cuando viajé a tu mente después de morir y te di el sharingan? Bueno, al parecer puedo conectarme a tu mente en algunos momentos, no siempre.
—Vaya… —sonrió, le daba gusto poder charlar con él, aunque aún tenía sus dudas sobre si estaba algo loco o no.
—¿Qué te aflige?
—¿Te conectaste a mi mente sólo para saber qué me aflige?
—Para que veas lo buen amigo que soy. Anda, dime ya, que tengo que irme.
—¡Espera! ¿Cómo está Rin? ¿La has visto? ¿Has visto a mi padre? ¿A Minato sensei y su esposa?
Obito rio.
—Haces muchas preguntas. Ellos están bien.
—Respóndeme otra cosa… ¿Qué jutsu fue el que hiciste justo antes de morir? no pude reconocerlo.
—Es que nunca antes lo habías visto, escuchaste de él, pero no sabes la posición de manos.
—Pero… ¿Qué es? Y… ¿A quiénes te referías cuando dijiste que "ellos te cuidarán"?
—Muchas preguntas —rio—. Lo descubrirás a su tiempo, no comas ansias bakakashi.
—No me llames así.
—Andas muy gruñón últimamente, en especial desde que viste a tus alumnos en pleno acto —se carcajeó—. Déjalos vivir, son jóvenes y se aman.
—No me causa ninguna gracia.
—Te digo que eres un amargado. Me tengo que ir, pero luego debo hablar contigo sobre algo muy importante… es sobre tu regreso a ANBU.
—¿Qué con eso?
—Debes salir.
—No.
—Tienes que hacerlo o te hundirás en la oscuridad. Ya te pasó una vez, no querrás que suceda de nuevo.
—Y si así pasa ¿Qué hay de malo? No afectaría a nadie.
—Baka. Abre bien tus ojos. Bueno, me voy.
—¡Obito, espera!
No hubo respuesta.
—Quizá sí deba visitar a un psiquiatra… —miró la roca de los caídos y se fue por donde llegó, pero una extraña calma llenó su corazón. Ilusión o no, había hablado con su mejor amigo.
OoOoOoOoO
—¿Qué te dijo Tsunade-sama?
—Tiene una misión para mí, salgo mañana temprano —endureció su expresión—. Estaré fuera al menos un año.
—¡¿Qué?! No puede mandarte lejos por tanto tiempo.
—Es una misión secreta, es indispensable que vaya.
—Pero… ¿Es riesgosa? ¿Estarás bien?
El Uchiha sonrió con arrogancia.
—¿En serio me estás preguntando eso?
La pelirrosa se sonrojó un poco.
—Te voy a extrañar —bajó la mirada, pronto todo a su alrededor perdió el sentido y espacio, sólo estaban ellos dos, él tomando su barbilla para alzarla y mirarla a los ojos y ella sonrojada tiernamente.
—Tengo que llevar a cabo mi plan hoy mismo… —pensó él—. ¿Te parece si… nos escapamos? —la tomó de la mano y se escabulleron a cierto lugar. No era buena idea ir a casa, pues Kakashi podría llegar como en la ocasión pasada, así que llegaron al barrio Uchiha, pero entraron a una de las tantas casas deshabitadas—. Lo siento, no es precisamente lo que tenía en mente —se disculpó ante el aspecto abandonado de la casa. Todo estaba en su lugar, pero una ligera capa de polvo adornaba cada rincón.
—Nada de esto importa si estoy contigo —se paró de puntillas y lo atrajo en un beso muy intenso y profundo. Estaba ansiosa por que esto ocurriera. El Uchiha sonrió en medio del beso y de algún modo había logrado moverles hasta la habitación contigua donde la sesión de besos se alargó un poco sobre ese mullido futón. La intensidad inicial había dado paso a la curiosidad entre risas y luego a un letargo íntimo, acompañados por los primeros roces tentativos de sus manos sobre cada milímetro de piel expuesta.
Sakura estaba de espaldas sobre el futón, con la cabeza recostada en una pequeña almohada. Sobre ella estaba Sasuke, recostado entre sus piernas, sosteniendo su torso sobre un codo para no aplastarla y dejando un delicioso recorrido de besos húmedos sobre su piel.
Ella se encontró deseando que fuese posible quedarse allí suspendidos en ese momento por siempre. Pero también estaba muy consciente de la erección presionando contra su muslo y de su propio deseo. Estaba nerviosa, en esta ocasión no había quién pudiera interrumpirlos y ambos estaban de acuerdo en llevar esto hasta el final.
—Sasuke —lo llamó suavemente—. Yo… yo estoy muy nerviosa —la pobre temblaba como una hoja entre los brazos masculinos.
—No eres la única —respondió él y fue cuando Sakura se percató del leve y constante temblor en todo su cuerpo—. ¿Quieres que me detenga? No quiero que te sientas presionada a hacerlo.
—¡No! Por favor, continua —casi suplicó—. Quiero… quiero ser tuya.
Eso fue el detonante para Sasuke. Sonrió antes de volver a reclamar la boca de su amada; y se sumergió en ella, degustando cada rincón de esa cavidad, mientras su mano sentía el sedoso cabello rosa al sujetar ese pequeño rostro con su mano desde la mandíbula hasta la oreja.
—Te deseo tanto…
Sus labios hicieron contacto una vez más y ambos se perdieron en un delicioso beso. Sus lenguas se entrelazaban y movían con sincronía, haciendo el momento sumamente sensual. Sakura no podía estar más feliz al verse correspondida por el amor de su vida.
—Sasuke… te amo.
El aludido esbozó una sonrisa tan perfecta y hermosa que a ella se le fue el aliento.
Él no quería hablar más, quería que su amada supiera cuánto la amaba, con hechos, no sólo palabras. Así que aún con las prendas puestas, la parte más dura de su anatomía se restregó contra la entrepierna de la kunoichi. La mente de Sakura se imaginó lo que se sentiría cuando no hubiera ropa de por medio. Él no quiso ser brusco, pero las prendas le estaban estorbando mucho. Necesitaba sentir toda la piel de su preciosa kunoichi unida a la de él. Retiró el vestido verde se su amada y la devoró con la mirada, traía un conjunto negro muy sexy.
—¿Venías preparada?
—Uno nunca sabe —respondió con su rostro ardiendo en vergüenza.
El lindo sostén negro de encaje ya no cumplía más con su función. Sakura dio un respingo al sentir sus pechos expuestos, pero Sasuke de inmediato ocupó con sus propias manos el sitio que ocupaba esa linda prenda, y sin darle oportunidad de pensar en nada más, asaltó de nuevo sus labios, sólo que ahora con lentitud y sensualidad. No fue hasta que la pelirrosa se relajó un poco que comenzó a masajear los delicados senos de su amada. Ella sintió cosas gloriosas y sensaciones nunca antes vividas, su respiración se fue haciendo más pesada cada vez que Sasuke apretaba y masajeaba con más intensidad sus senos, llegó un punto en que la intensidad al estrujarlos fue tanta que un par de gemidos se escaparon de su boca y se avergonzó, pero pronto notó que no podía controlarlos.
Él aún seguía vestido con su elegante traje, así que Sakura se dedicó a desvestirlo también. Él tuvo que ayudarle, pues sus pequeñas manos no dejaban de temblar. Sasuke también estaba nervioso, pues era la primera vez para ambos, pero eso no evitó que pudiera provocarle una intensa descarga eléctrica que agitó su ser completo cuando él concentró las atenciones a sus pezones, estimulándolos al mismo tiempo. Sonrió con arrogancia cuando las caderas de la kunoichi se frotaban contra las propias. Presionó su hombría -aún cubierta por la ropa interior- contra la parte más sensible de Sakura. Ella gimió más fuerte y él la embistió como lo haría en muy poco tiempo, imaginando el placer que le esperaba cuando finalmente estuviera bien adentro.
—¡Sasuke! —gemía una y otra vez, sus manos empuñaban las sábanas mientras se retorcía por los espasmos. Las manos masculinas la sostenían por las caderas, intentando mantenerla quieta.
Sasuke se aventuró a hacer algo que había escuchado, y según sus compañeros, esto volví alocas a las mujeres. Alzó las caderas de su amada y sacó de un tirón las pantaletas, enseguida dirigió una de sus manos a la entrepierna femenina y con un par de dedos se introdujo entre esos suaves pliegues de piel rosada y suave. Estaba tan caliente y húmeda…
Cuando sus dedos comenzaron a acariciar en círculos aquella zona, la kunoichi se retorció entre sus brazos. El placer era tan glorioso que no podía contener sus gemidos, esto sólo alimentaba el lívido de su pareja, quien se moría por hacerla suya de una vez, pero antes quería brindarle todo el placer posible, así que ahora descendió con sus labios hasta succionar la parte más sensible de uno de sus pechos. Una descarga eléctrica la invadió por completo. Sasuke siguió probando el sabor de su pezón y ante cada succión, su miembro lo torturaba más y más. Los gemidos de Sakura tampoco ayudaban a mantenerlo en sus cabales.
De pronto la espalda de la pelirrosa dejó de tocar el futón, se estaba retorciendo de placer, todo a su alrededor se vio como cientos de fuegos artificiales, no… más bien era como sentir miles de fuegos artificiales dentro de su cuerpo. Su orgasmo había sido tan intenso que no sabía si llorar o reír como desquiciada.
—¿Te sientes bien? —preguntó él, jadeante y más duro que nunca entre sus piernas.
—Fue… increíble.
El Uchiha sonrió con orgullo.
—¿Estás lista?
Aún víctima del placer de su orgasmo, sólo fue capaz de asentir con la cabeza. Él no perdió ni un segundo, se sacó el bóxer y luego de pelearse un poco con la envoltura del condón, se lo puso y se acomodó de tal forma que estaba listo fuera de su entrada. Besó a Sakura mientras daba una estocada profunda, así entró en esa cavidad estrecha que… ¡Oh por dios! La gloria se abrió para él. Ella estaba tan cálida, húmeda y estrecha que le costaba trabajo contenerse y esperar un poco a que se acostumbrara. Sakura de inmediato cortó el beso y se quejó por la intromisión algo dolorosa. Él le dio unos segundos para que se acostumbrara a tenerlo dentro y mientras tanto disfrutó esa deliciosa sensación que lo oprimía en la parte más sensible de su cuerpo. Luego de unos momentos se apartó para volver a ingresar, repitió esto unas cuantas veces, despacio y pacientemente hasta que ella comenzó a gemir mientras él entraba y salía. La fricción era deliciosa. Pronto el ritmó se aceleró considerablemente, los gemidos iban al compás de las embestidas y él se sentía orgulloso al ver todo lo que podía causar en su ahora mujer.
—Sakura —jadeó en su oído—. Te amo tanto…
¡Por dios! ¡Era la primera vez que él le decía eso! Y fue tan perfecto…
El pelinegro la rodeó con sus brazos sin dejar de embestir con fuerza, ocultó el rostro en el espacio entre el cuello y el hombro de su amada. Ella lo escuchaba gemir cerca de su oído y le pareció el sonido más varonil y estremecedor que jamás hubiera escuchado. Su amado Sasuke también estaba disfrutando y eso la llenaba de un extraño orgullo. Pronto un segundo orgasmo la atacó más intensamente que el anterior.
—Sa-Sakura… voy a… —no pudo terminar, pero ella entendió lo que quería decirle. Lo sintió tensarse y al mismo tiempo que un jadeo gutural abandonaba la garganta masculina, sintió algo cálido en su interior, provocando que ella se estremeciera de pies a cabeza, imaginándose lo que se sentiría hacerlo sin protección. Momentos después su amado Sasuke se tumbó sin fuerzas sobre ella, estaba exhausto—. Creo que te estoy aplastando —hizo el ademán de levantarse, pero ella se aferró a él con brazos y piernas.
Él no preguntó ni ella dio explicaciones, simplemente se quedaron abrazados por un buen rato, aferrados el uno al otro, sintiendo cómo su piel rozaba con la del otro. Sus corazones latían a la par, cada vez más lentos y pausados. Sus respiraciones volvieron a ser normales y fue ahí cuando el Uchiha se incorporó un poco para mirarla a los ojos con un amor indescriptible en ellos. Salió de ella y se recostó a un lado, atrayéndola hasta que quedara acurrucada sobre su pecho.
—¿Dolió mucho? —inquirió de pronto.
—No… en realidad sólo fue un poco incómodo cuando tú…entraste… pero no me lastimaste.
El Uchiha sonrió victoriosamente, se sentía el mejor hombre del mundo al no haber lastimado a su mujer.
Hicieron un largo contacto visual mientras él acariciaba el cabello rosa con mucho cariño. La experiencia había sido increíblemente placentera, pero lo mejor de todo fue haberlo vivido con su más grande amor, ella era todo lo que le importaba ahora, era su motivo para levantarse cada mañana, sin ella su existencia no tenía sentido alguno. Y sabía que todos estos pensamientos debía decírselos, que no podía callarse esos sentimientos tan puros hacia ella, pero no estaba acostumbrado a hacerlo y le costaba un gran trabajo.
—Sakura…
—¿Mh? —estaba muy a gusto dibujando círculos con su índice sobre el pecho de él.
—Te amo.
Ella alzó sus ojos jade y lo miraron con un infinito amor.
—Yo también te amo, Sasuke-kun —se alzó un poco hasta alcanzar esos labios ya hinchados por tanto beso. De pronto soltó una risita cantarina—. Nunca imaginé que esto pudiera ser posible, es decir… siempre pensé que me odiabas.
—Lo siento —se apenó de verdad.
—Ya no importa —acarició su rostro con amor y vehemencia. De pronto él se incorporó un poco y salió con la excusa de ir al baño. Poco después regresó en medio de la oscuridad de la noche con unas cuantas velas en mano que fueron encendidas de inmediato con un jutsu de fuego. La pelirrosa se sonrojó hasta las orejas al verlo totalmente desnudo ante ella, él notó su vergüenza y no pudo más que enternecerse y reír un poco—. Qué romántico —estiró los brazos hacia él, en un gesto para que volviera al futón con ella.
—Espera —fue en busca de su pantalón y de allí sacó algo que ella no pudo ver, pues lo encerró en su puño. Luego de eso se metió bajo las sabanas con ella y dijo: —. Sakura… hay muchas cosas que no me he atrevido a decirte porque… tú sabes que no soy muy bueno con las palabras y mucho menos con asuntos que tratan de romanticismo, simplemente eso a mí no se me da. Pero sí quiero decirte un par de cosas muy importantes, lo primero: te amo, eres la única mujer que he amado en mi vida, me encanta tu forma de ser conmigo, tu amor y dedicación, me fascina cómo muerdes tu labio cada que me ves —rio un poco al señalar que justo ahora lo hacía—. Amo todo de ti. Y segundo: eres el único motivo por el cual me levanto en las mañanas, si no estuvieras en mi vida no habría sentido alguno en ella. Te necesito a mi lado para siempre, quiero que seas mi compañera de vida, de experiencias nuevas como la de hoy —se sonrojó levemente y eso le pareció tremendamente adorable a la pelirrosa—. Casémonos —mostró lo que había estado oculto dentro de su puño. Un hermoso anillo plateado con un exquisito grabado en él y unos pequeños diamantes hermosísimos.
La aludida sintió cómo la sangre se le iba hasta los pies, ni siquiera se dio tiempo a reír por la manera en que le pidió/ordenó que se casaran.
—¡Oh por dios! —exclamó llena de felicidad—. No puedo creerlo, yo, yo… ¡Oh por dios! —volvió a exclamar y una bella sonrisa se formó en los labios de Sasuke.
—¿Aceptas?
—Pero por supuesto que acepto ser tu esposa —se le fue encima y lo besó con vehemencia y pasión, él correspondió con la misma intensidad, pero se detuvo antes de que su cuerpo empezara a demandar más atenciones. Antes que nada quería ponerle el anillo en el dedo.
—Dame tu mano —sonrió galantemente y puso el anillo en su lugar correcto—. Sakura Uchiha… suena bien ¿No crees?
—Suena perfecto.
Él tomó su mano y la besó.
—Quiero restaurar mi clan y para eso… voy a necesitar mucho de tu ayuda —sonrió maliciosamente—. Quiero que seas la madre de mis hijos.
—Sasuke —su corazón se aceleró desbocadamente, sin pensárselo más, asaltó sus labios de nueva cuenta. Esto dio inicio a un nuevo juego de caricias mucho más atrevidas y deliciosas que la primera vez.
Sasuke aceptó gustoso una segunda ronda. Y al parecer no fue suficiente, pues los amantes lo hicieron una y otra vez, hasta que sus cuerpos quedaron tendidos sobre el futón, exhaustos.
Para este entonces ya amanecía en la aldea de la hoja y los amantes se encontraban tumbados en ese futón testigo de su amor. Sakura aún dormía, estaba bocabajo, desnuda y con la sábana cubriéndole hasta la cintura. Sasuke estaba recostado de lado, con un codo apoyado en la almohada y la cabeza recargada en la palma de la mano, era una pose un tanto engreída, pero le iba a la perfección, más si iba acompañada de esa expresión tan soñadora en su rostro, pues sus ojos no podían separarse de la mujer que tenía a un lado.
A su mente llegó la imagen de Kakashi lanzándolo a un lado, lejos de Sakura. Frunció el ceño ante este recuerdo y por un momento se sintió algo culpable, su sensei tenía razón y sólo quería lo mejor para Sakura, pero él no entendía lo mucho que la amaba, no entendía que sería incapaz de lastimarla… otra vez. Estaba consciente de que Sakura recibió de su parte nada más que desprecios y odio ¿Por qué? Simple… ella era la única razón y motivo que lo podría ayudar a salir de ese camino de venganza que tanto anhelaba, así que tuvo que cortar con todo sentimiento, al grado de intentar matarla, todo con tal de lograr su cometido.
Y sin embargo ninguna de esas cosas pudo minimizar la felicidad y la tranquilidad que ahora sentía en su corazón. Ella fue como un bálsamo para todas sus heridas de guerra. Sasuke, por primera vez en su vida sentía amor incondicional por una mujer, por primera vez sentía que amaba todo en una mujer: su rostro, su aroma, su voz, su risa, su enojo, todo, absolutamente todo, e imaginarse sin ella era como perder la vida. No había vuelta atrás… estaba enamorado hasta la médula. Miró la mano izquierda de su prometida y sonrió al ver el anillo de compromiso en su mano, de pronto su sangre se heló… la pelirrosa tenía a dos grandes protectores y quizá debió haber pedido su aprobación antes que nada, pues Tsunade-sama y Kakashi sensei quien sabe cómo tomarían la noticia, al parecer ninguno de los dos le tenían la suficiente confianza aún. Frunció el ceño, odiaba sentirse así… como si no fuera parte de la aldea, aunque bueno… debía darles un poco la razón, después de todo estuvo incluso en el libro bingo y aun así lo perdonaron.
Suspiró pesadamente.
—¿Qué ocurre? —la voz modorra de Sakura lo trajo de vuelta al paraíso. Su expresión se suavizó y negó con la cabeza.
—Nada.
La pelirrosa lo miró detenidamente y pensó que esa pose despreocupada le iba tan bien, no pudo evitar sonrojarse al ver todo su torso completamente desnudo, la sábana comenzaba a cubrirle un poco después de su vientre bajo. La sangre se le subió al rostro al recordar la noche tan perfecta que habían pasado. Pronto reparó de nuevo en su expresión, cualquiera habría dicho que tenía la misma cara de aburrido y serio de siempre, pero Sakura no era cualquiera.
—Algo te preocupa.
El aludido parpadeó un par de veces y sonrió.
—Estaba pensando en que quizá será mejor que guardes el anillo hasta que vuelva de la misión, así podré pedir tu mano formalmente.
—¿Qué? —se sonrojó—. Pero mis padres…
—Lo sé.
Hubo silencio por uno segundos.
—Pero la Godaime te quiere y protege como a su hija, y Kakashi… bueno, no sé qué mosca le picó, pero ya vez cómo te protege también.
—Es verdad… —suspiró—. Entonces no diré nada hasta que vuelvas —miró su hermoso anillo—. Será muy difícil…
—Trataré de volver antes.
—¡Pero es un año! —se incorporó un poco, olvidando por completo su desnudez. Se dio cuenta de ello y de inmediato tomó la sábana para cubrirse el pecho. Sasuke esbozó una sonrisa malvada.
—No me tientes, Haruno —cubrió el cuerpo de su amada con el suyo.
—Sasuke… —jadeó cuando sintió sus labios ardientes sobre su cuello, descendiendo poco a poco hasta llegar a uno de sus senos—. No podré controlarme si sigues.
—No quiero que lo hagas… —ronroneó contra su piel.
—Pero… está amaneciendo y tu misión…
—Tsk… —gruñó, apartándose de su piel suave a regañadientes. Ella tenía razón, debían regresar a casa.
Los dos se ayudaron a vestirse y salieron de esa casa poco antes del amanecer. No tardaron más de cinco minutos en llegar a la casa, donde se llevaron un gran susto al entrar.
—Kakashi sensei —soltó en un gritillo.
El hombre estaba sentado en la sala con una botella medio vacía de sake en la mesita de enfrente.
—Buenos días —sonrió el aludido. Los vio tomados de la mano y con la misma ropa de ayer, sólo que muy desarreglados. Era más que obvio el hecho de que se habían acostado.
—Bu-buenos días —tartamudeó la kunoichi.
—Parece que Naruto y Hinata no fueron los únicos en tener una noche de bodas —alzó una ceja y los miró fijamente, ellos sintieron como si los atravesara con esos ojos ¿Había activado el sharingan? No, sólo era su furia enmascarada con una expresión "feliz"
Sasuke trago en seco, estaba a punto de encararlo y reclamarle su estúpida actitud, quería decirle tantas cosas de las cuales quizá después se arrepentiría, pero poco le importaba.
A pesar de estar más cabreado que cualquier vez en su vida, Kakashi no perdió nunca la sonrisa en su cara, lo notaban por sus ojos cerrados y su expresión "amable" siguió así incluso cuando se levantó del sillón y pasó junto a ellos.
—Iré a dormir —pasó junto a ellos y lograron percibir su aura cargada de malas vibras. Se quedaron inmóviles en su lugar hasta que escucharon un portazo que los hizo brincar del susto. Lo que no sabían era que el peligris había estado buscándolos al ver que no llegaban, finalmente se dijo a sí mismo que debían de estar bien, después de todo Sakura estaba con Sasuke. Gruñó, precisamente debía encontrarlos, porque ella estaba con él. Poco después de media noche sintió la presencia de ambos en una pequeña casa dentro del barrio Uchiha, muy cerca de la casa. No entendió qué hacían allí si tenían su casa a unas cuantas cuadras, hasta que una idea más que obvia pasó por su mente. Maldijo y se regresó a la casa, no pudo conciliar el sueño y en un par de veces estuvo tentado a ir allí y sorprenderlos, reprenderlos por lo que hacían. Moler a golpes a Sasuke por su osadía de tocar a Sakura, la pequeña niña del equipo 7.
No… ella ya no era una niña y él no era nadie para reprimir su amor. Sasuke bien lo había dicho ya: "Tú no eres nada nuestro, no te entrometas"
Él no era nada de ellos, sólo su viejo sensei, nada más.
Así que abrió una botella de sake de su reserva y poco a poco fue vaciándola. Había momentos como ese en los que deseaba tener a su familia cerca, deseaba haber encontrado al amor de su vida y poder compartir toda esta carga que tenían sus hombros. Su único escape eran las misiones ANBU, no había nada mejor que descargar sus frustraciones con maleantes o espías de otros países. Sólo eso lo mantenía cuerdo ante la soledad que estaba experimentando al ver a uno de sus alumnos ya casado y a los otros dos teniendo un romance. No lo necesitaban, sólo era un estorbo. Y en cuanto a Gai, las cosa eran iguales desde que quedó en esa silla de ruedas, el hombre seguía teniendo la misma actitud positiva y juvenil de siempre, pero ya no podía ir mucho más allá de las calles pavimentadas de la aldea, su silla no se lo permitía. Y así fue como terminó solo… o al menos así sería hasta que su mejor amigo se recuperase por completo. Sí, hace poco le dieron la noticia de que Gai se recuperaría y volvería a caminar.
Ahora mismo estaba tumbado sobre su cama completamente hecha, no tenía ganas siquiera de cambiarse de ropa, sólo quería quedarse ahí tumbado por una eternidad, esperaría a que lo llamaran a la siguiente misión, y quien sabe, quizá empezaría a empacar para ir de nuevo a su apartamento. No… ya se lo habían rentado a alguien más.
Maldición.
Siguió enfurruñado en sus pensamientos hasta que un par de golpes firmes y claros se escucharon en su puerta. Él no respondió, esperaba que creyeran que estaba dormido, no quería ver a nadie. Pero su plan falló cuando recordó que no le puso seguro a la puerta y vio cómo una cabeza azabache se asomaba desde afuera.
—Estás despierto ¿Por qué no abres?
Kakashi suspiró pesadamente y masculló algo entre dientes mientras reposaba un antebrazo sobre sus ojos.
—Tengo resaca, quiero dormir.
—No debiste embriagarte. Es más… ¿Desde cuándo tomas?
—No empecemos a hablar de lo que debemos o no hacer… —lo miró con cara de pocos amigos.
—Necesito hablar contigo —entró por completo a la habitación y cerró la puerta tras de sí.
—Claro, pasa —dijo con sarcasmo y un humor de los mil demonios—. ¿Qué ocurre? —suspiró, tranquilizando un poco su enojo y fijando su mirada en su exalumno. Se asombró un poco al verlo por primera vez con el uniforme jounin de la aldea. De pronto se sintió orgulloso de él, pero fue muy bueno ocultando ese sentimiento.
—Me voy de misión por tiempo indefinido, un año, quizá dos.
Kakashi se sentó en la cama y asintió, la quinta ya le había informado de esa misión para reclutar información a la que lo sometería.
—Y te quiero pedir un favor. Sé que no estoy en posición de pedirte nada y mucho menos después de los últimos acontecimientos, sé que no soy de tu agrado en lo absoluto y… —fue interrumpido.
—Me agradas, pero no estoy de acuerdo con lo que haces —suspiró—. Sasuke… —se puso de pie y lo encaró—. Tanto Sakura, Naruto y tú, fueron mis alumnos, mis únicos alumnos y es inevitable que les tenga un gran cariño, pero escúchame bien, si le vuelves a hacer daño a Sakura… esta vez no tendré piedad —le clavó la mirada, haciéndolo estremecerse imperceptiblemente—. Así que anda, puedes pedirme un favor, sólo no te pases —metió ambas manos en sus bolsillos, retomando esa actitud despreocupada que lo caracterizaba.
—Quédate aquí y cuida de Sakura, cuídala mientras yo no esté, por favor —pidió de manera educada, mostrando la gran importancia que le daba a esta petición.
—Sabes que casi siempre estoy de misión.
—Lo sé, pero… cuando vuelvas de ellas, cuídala —su mirada entristeció y sus puños se cerraron con fuerza—. Haré lo posible por volver cuanto antes, pero quiero estar seguro de que estará en buenas manos, sé que tú la cuidarás con tu vida. Ya lo has hecho antes —recordó amargos momentos cuando Kakashi la protegió de él.
El peligris se pasó una mano por sus desordenados cabellos y suspiró.
—Sasuke, Sasuke… eso no tienes siquiera que pedirlo, lo haré de todas formas —sonrió un poco.
—Gracias…
—Pero antes… quiero que me respondas algo.
El pelinegro asintió.
—¿Qué hicieron anoche?
Sasuke tragó saliva sonoramente.
—Ocurrió exactamente lo que piensas —no fue capaz de decir más, pues Kakashi ya le había asestado un puñetazo en el estómago, justo donde no dejaría marcas muy evidentes, pero logrando que el pobre se doblara sobre sí mismo de dolor, le había sacado casi todo el aire de sus pulmones—. Maldito… —masculló sin aliento.
—Esto es por atreverte a tocarla, te advertí que no lo hicieras —su voz era grave y siniestra.
Sasuke cayó sentado en el suelo y lo miró desde ahí, Kakashi no tenía intenciones de golpearlo de nuevo, sólo lo miró con algo de odio.
—Nos vamos a casar… —soltó en un suspiro, aún le costaba respirar.
El copyninja se congeló en su lugar. Quería decirle mil cosas como: son muy jóvenes, ella es aún una niña, tú no era una persona estable, quizá corra peligro a tu lado, la lastimarás, etc. Pero no estaba en posición de hacerlo, su querida exalumna había decidido entregarse a él, ya era adulta y sabía tomar decisiones prudentes, o eso esperaba.
—Ayer le propuse matrimonio.
—Y fue así como te la llevaste a la cama —gruñó, muy enfadado, pero conteniéndose.
Sasuke soltó una risa seca.
—¿Tanto te cuesta creer que la amo? ¡La amo! Y haré lo necesario para estará su lado, si necesito pelear contigo no me importaría…
Kakashi abrió los ojos con sorpresa. Su exalumno no mentía.
—No se lo vamos a decir a nadie, no aún. Antes quería hablar contigo y con la quinta. Hablaré con Tsunade-sama cuando vuelva de la misión, entonces Sakura y yo nos casaremos.
—¿Querías mi aprobación? —alzó una ceja sin creérselo del todo. El Sasuke que él conocía no haría eso, pero el aludido asintió con la cabeza.
—Aunque quiera negarlo, tú… —ladeó la cabeza y miró a otro lado, su ceño estaba muy fruncido y se veía que le costaba trabajo formular la oración—… fuiste como un hermano mayor para mí después de haber perdido a toda mi familia. Te dedicaste a entrenarme y… bueno, tú ya sabes el resto —gruñó un poco y no pudo evitar incomodarse ante la mirada sorprendida de su exsensei.
El shinobi sonrió bajo su máscara y le extendió una mano al pelinegro, ésta la tomó y se incorporó con un leve quejido.
—No era necesario el golpe.
—Claro que lo era —le dio una fuerte palmada en la espalda, demasiado fuerte—. Tienen mi aprobación —lo empujó fuera de la habitación y azotó la puerta de nuevo.
—¿Por qué pareces no estar satisfecho? Les diste tu aprobación, son felices, se van a casar ¿Qué te molesta?
—Obito… —se asombró al escucharlo de nuevo en su cabeza—. Nada me molesta.
—No sabes mentir.
—No miento.
—¿Entonces por qué estás tan enojado?
Por primera vez el copyninja fue consciente de su mandíbula y puños apretados.
—No lo sé…
La pelirrosa salió al pasillo al escuchar el azotón de puerta. Seguramente había sido su sensei y esto la preocupaba, sólo podía significar una cosa: había hablado con Sasuke y se habían peleado de nuevo. Suspiró aliviada al llegar al lugar y ver a su amado completito y sin golpes, pero se le fue el aliento al ver cómo vestía. Había soñado tantas veces verlo así. Ahora mismo portaba el uniforme de todo jounin de Konoha, los típicos pantalones oscuros, el chaleco verde con una camiseta de manga larga debajo, su hitae ate intacto y nuevo sobre su frente y…
Sakura sonrió con algo de diversión.
—Como que el estilo de Kakashi sensei influyó un poco en ti ¿No lo crees? —señaló el par de guantes que traía en sus manos.
—Él me los regaló tiempo atrás —dijo mientras los veía con media sonrisa, le iban bien y le gustaba el estilo. Sin duda alguna Kakashi y él tenían mucho en común.
Sasuke la tomó de la mano y la llevó a su habitación. La pelirrosa había estado allí sólo un par de veces desde que vivía en esa casa, de nuevo se sorprendió con lo ordenada que estaba, pero más se asombró cuando sintió su espalda chocar contra la puerta recién cerrada con llave y enseguida unos labios hambrientos besando los suyos. El sabor de su boca era embriagante, se había vuelto adicta a sus besos. No tardó mucho en sentir cómo Sasuke tomaba una de sus piernas y la enrollaba alrededor de su propia cadera, la pelirrosa puso ambas manos en la nuca de su prometido, atrayéndolo más hacia sí y profundizando el beso, pero se detuvo en seco al recordar algo.
—Tu misión… llegarás tarde —jadeó cuando el coló ambas manos bajo su blusa.
—Tengo tiempo —murmuró contra la piel de su cuello.
—Pero… Kakashi… sensei…
—Aprobó nuestra relación —asaltó sus labios, no quería más palabras, sólo quería amarla.
—¿Le dijiste que nos casaríamos? ¿Estuvo de acuerdo? ¿Sabe lo de anoche?
El pelinegro se alejó sólo un poco y suspiró con media sonrisa.
—Sakura, ya no hables —soltó una risilla—. Todo está bien, él lo sabe y lo aprueba ¿De acuerdo? —no esperó una respuesta antes de volver a besarla con vehemencia y pasión. Quería entregarse una vez más a esa chica, quería llevarse consigo el recuerdo de esos labios, del sabor de su piel, quería recordar claramente todas y cada una de sus caricias ardientes.
Pronto se quitaron la ropa y la dejaron regada por todo el piso. Sakura cerró los ojos al sentir la piel desnuda de su amado rozando con su cuerpo. La enloquecía esa sensación de pertenecerle y que él le perteneciera. No fue consciente de nada a su alrededor hasta que los dos cayeron exhaustos sobre el colchón, sudorosos y agitados después de experimentar un orgasmo tan placentero. Sakura tuvo que morder la almohada para no gemir y jadear tan alto, pues Kakashi estaba en la habitación contigua.
—No podré vivir sin esto por tanto tiempo —casi sollozó la kunoichi, aferrándose al pecho desnudo de su amante.
—Yo tampoco —respondió con la voz algo ronca y enseguida suspiró, abrazándola con mucha fuerza, casi fundiéndose con ella.
Sakura se separó un poco para verlo a los ojos, esos ojos negros tan profundos y cálidos, cálidos sólo cuando la miraban a ella, eso la hacía sentirse especial y única. Sonrió y sus ojos se abnegaron a las lágrimas. Estiró una mano hasta acariciar la mejilla de su prometido, luego acarició su suave cabello azabache y finalmente esos suaves y delgados labios algo enrojecidos por tanto beso.
—No llores —limpió sus lágrimas sintiendo un hueco en el pecho—. O no podré irme, juro que no podré hacerlo —atrajo su cabeza hasta recargarla en el refugio que era su cálido pecho. Ella cedió y depositó cientos de pequeños besos en todo su pecho mientras él acariciaba su largo cabello rosa.
—No te vayas, por favor, déjame ir contigo… no me abandones de nuevo, no podré soportarlo.
—Oh Sakura —sintió una inmensa impotencia—. Juro que volveré lo más pronto que pueda, lo juro, no estarás sola… Kakashi te protegerá mientras yo no esté —sonrió orgulloso—. Aunque dudo que necesites protección, intimidarías a cualquier enemigo con tan solo mostrar tu fuerza —rio un poco y ella lo golpeó suavemente en el pecho.
—Tonto —alcanzó a ver cómo los primeros rayos del sol creciente se asomaban por entre las cortinas. Frunció el ceño y maldijo al sol, no quería que fuera de mañana, no quería ¡No quería!
—Se hace tarde —murmuró con la barbilla posada sobre su cabeza, pero no hizo ningún ademan de moverse, estaba tan a gusto ahí, desnudo junto a ella. Se sentía al fin completo y plenamente feliz.
Finalmente se separaron y él juntó su ropa para dirigirse directo al baño, tomaría una ducha rápida mientras Sakura le preparaba algo de desayuno. El pelinegro ya debía estar en la torre de la Hokage y aún estaba en casa desayunando. Se le hacía tan difícil despedirse.
—Me voy —dijo antes de salir de la casa.
—Te esperaré —miró el anillo en su dedo y lo acarició con cariño, aunque tendría que quitárselo debido a que aún no anunciaban su compromiso a nadie.
—Sé que lo harás —besó su frente y enseguida se alejó sonriendo para luego besarla lentamente, dejando que sus labios se deslizasen por los de ella con suavidad, dejándola saborear su aliento y disfrutar de todas y cada una de las sensaciones que ese beso les provocaban.
Se separaron y antes de que ella pudiera decir algo, el jounin la abrazó con posesión, la tomó de la cintura, aprisionándola, se inclinó sobre ella y la besó con fuerza y fiereza, con pasión. Dejándole literalmente con la boca abierta, lo que le llevó a aumentar más su admiración al sentir algo más que los labios de Sasuke en ese beso. Era muy distinto a los besos dulces que le regalaba cuando estaban en público, este era muy similar a los besos íntimos que compartían cada que hacían el amor. Este beso le quemó los labios y le robó el aliento, dejándola completamente pasmada, cansada y sonrojada, hasta le dolía ¿La había mordido al final?
Cuando se separaron ella abrió y cerró los ojos de forma graciosa. Ni siquiera podía decir nada o golpearlo por hacer eso en medio del recibidor, pues su sensei los podría haber visto.
Y ahí estaba él, sonriéndole con descaro y lascivia, completa y totalmente atractivo y sin vergüenza.
—Esto ayudará un poco para esperar, gracias Sakura —le dijo sin el menor recato, con una ligera pero sensual sonrisa en los labios que la dejó con la palabra en la boca. Al final besó su frente y se fue de allí como un relámpago.
—Creo que se le hizo un poco tarde.
Sakura dio un respingo al saberse acompañada.
—¡Kakashi sensei! ¡Me espantó! —se llevó una mano al pecho y ahí él pudo ver el exquisito anillo de compromiso. Lo miró fijamente por unos segundos muy largos, Sakura se dio cuenta de ello y se sonrojó.
—Felicidades —se cruzó de brazos y recargó un costado en la pared.
—Gracias —se sonrojó mucho al pensar que él los había visto besarse de tal manera.
El aludido soltó un pesado suspiro y se dirigió al baño, su día estaba por comenzar, aunque sentía que había pasado una semana desde la boda de Naruto.
Continuará…
No me maten... mejor piensen en cómo le hará Kakashi para terminar conquistándola! : D ¿Qué eventos tendrán que suceder para llegar a ese fin? Recuerden que el orden de los factores no altera el producto *Cara coqueta* y este fic es KakaSaku o ¿Sasusaku? jajajaja ustedes dirán muajajaja
No olviden dejar su review! Me hacen tan feliz! y si quieren venganza, pues también dejen su review jajaaj
Saludos y nos estamos leyendo!
AVANCE:
"La aludida no pudo decir nada, lo vio de pies a cabeza, estaba sólo en bóxer, el resto de su cuerpo estaba totalmente expuesto, a excepción de su máscara de siempre, pero… ¡Oh por Dios! Su máscara no le estaba cubriendo el rostro. Miró su pecho marcado con tantas viejas cicatrices, sus fuertes brazos, sus piernas. Por dios… era un hombre en toda la extensión de la palabra.
La kunoichi lo miró unos segundos antes de caer fuertemente al piso, desmayada. El copyninja fue de inmediato a su auxilio y aún dentro de su impresión por verla en casa, notó el fuerte sonrojo de su cara y el calor abrasador de su cuerpo. Tenía fiebre."
3/12/2016
Dejen review!
